viernes, 23 de septiembre de 2011

A Joan Turner de Jara y al denso dolor de Víctor

Evaristo Pérez Suárez (Desde Maracaibo, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Introducción

Yo, un niño que cumplía años el 11 de septiembre, quedé impregnado de aquellas imágenes de 1973, en el viejo y magnífico y enorme cajón, televisor blanco y negro de tubos en que veía a unas fuerzas armadas bombardear a su propio palacio de gobierno…aquello indeleble fue en mi asombrada memoria imberbe…luego conocimos muchos chilenos que venían a Venezuela, algunos formaron el grupo Kamanchaca en Maracaibo y compartimos acá en el Galpón cultural que fundamos, otros fueron admitidos como profesores en la Universidad del Zulia y algunos me dieron clases…otros como el destacado profesor y artista plástico Hugo Jorquera, también fue mi docente universitario y luego mi entrevistado en la revista Petroleum…siempre crítico, sin claudicar, agudo, consecuente….venía de la Universidad de Concepción, la misma que promovió a Violeta Parra…al irse el monstruo volvió Jorquera y entiendo que recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, disfrutábamos también en su taller que combinaba en el viejo caserón donde fundó la Galería Época, allá por 1987, en donde publiqué algunos textos críticos…luego compartí también la docencia en artes con su esposa Adriana, y también chileno, con el profesor Aníbal Guzmán…artesano e historiador de sus semillas mapuches o araucanas, removiendo la identidad latinoamericana, la solidaridad, el dolor hundido en el abrazo…

El beso no fue más …
No hubo 5 minutos de eternidad más para ellos…
Sólo quedó la maldita sentencia de
Kissinger y Nixon, vampiros de los poderes del in-Mundo…
Sólo la macabra felonía del otro maldito Pinochet…
De los otros malditos antichilenos de su anti-ejército,
escorias nauseabundas por unos piches miles de dólares
Igualmente in-mundos…y aún libres asesinos del propio Chile
Los asesinos de Schneider…
Los perseguidores …del alma inasible que desconocen toda plenitud…

Joan Turner y sus ángeles, hijas tenidas con la profunda sangre de Jara ….separadas…del sintético acento poético, líder del canto araucano…
Porque si un hijo del mundo dominante se hace consciente del sur…
su dolor se duplica en el oprobio neocolonial de sus propios padres…

El beso no fue más…

Te Recuerdo Amanda …Joan se traducía a sí misma…
La calle mojada …Joan lloraba el precipicio en que fueron sumidos…
Corriendo a la fábrica …Joan corría
Donde trabajaba Manuel …Víctor!! si…
La sonrisa ancha …Joan recostada en la lengua del monstruo
La lluvia en el pelo …Joan te vio en el sillón…
No importaba nada… Joan te besó la ausencia…
Ibas a encontrarte con el… hasta que el pentagonal monstruo lo impidió
Con él, con él, con él, con el…con él el vaho, la nada, la foto, el disco, la carta
suya…borrada…
Son cinco minutos … no hubo despedida…
La vida es eterna en cinco minutos … eterno el aullido del dolor Joan…
Suena la sirena … del feroz pájaro de la muerte
De vuelta al trabajo …no hubo regreso…brisa sin sentido
Y tu caminando al vacío, al álbum del recuerdo, al regazo de los hijos…
Lo iluminas todo …Joan lo sabe en tu ofrenda artística al mundo..
Los cinco minutos …quedaron manidos en la relojería sin engranaje de esos malditos
Te hacen florecer …Joan te llevaría flores al alma hasta que de tus restos insondables
supo el mundo…

Te recuerdo Amanda
La calle mojada
Corriendo a la fábrica Miserables antipatriotas militares fascistas
Donde trabajaba Manuel Porque vos nunca trabajaste arrastrada rata, Pinochet
La sonrisa ancha tu mueca de pus
La lluvia en el pelo tu in-munda pestilencia pentagonal
No importaba nada quién pagará? Cobardes!
Ibas a encontrarte con él tu vaho no regresará a este plano físico Joan
Con él, con él, con él, con él…con él… tu vaho late en el augurio del tiempo
Que partió a la sierra y flota en la nada si hacemos resistencia tu recuerdo guía
Que nunca hizo daño
Que partió a la sierra
Y en cinco minutos quedó destrozado en el hecho punible en que unos propios
antichilenos te masacraron…
Suena la sirena y sigue sonando
De vuelta al trabajo no sirve el perdón,
Muchos no volvieron el exilio eterno y el larguísimo
Tampoco Manuel… tu homónimo prefigurado…tu alma
insondable…Víctor
Te recuerdo Amanda Te recuerdo Víctor…
La calle mojada la calle mojada…
Corriendo a la fábrica y una bofetada a la valentía que algún día
Chile
Donde trabajaba Manuel… el Chile profundo de Jara deberá poner
sin concesión ni fin…en el rostro de sus
malditos vampiros de cobre…

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