jueves, 6 de octubre de 2011

“Hannibal” Bush vs clara Gutteridge

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Varias cadenas televisivas pasaron, durante todo el día, el 11 de septiembre del presente año, una amplia programación para conmemorar los acontecimientos acaecidos en el Este de los Estados Unidos de América, por la acción de los secuaces de Obama Bin Laden, para que el mundo no olvide los sufrimientos padecidos por multitud de personas, pero llamaba poderosamente, que entre lo que ahí se decía se destacaba la posición actual de la Unión Europea, por boca de Anna Cecila Malström, encargada de la Comisaría de Asuntos Interiores de la Comisión Europea, quien se hacía portavoz de un clamor por el cierre de la Cárcel de Guantánamo, ubicada en un lugar usurpado a Cuba, que funciona perfecto comodín para el gobierno estadounidense, para dejar, en una especie de limbo jurídico a los prisioneros de la Guerra contra el Terror, declarada por Bush, en su arrogante anhelo de hacer una operación de Justicia Infinita, como si ese ex presidente de los Estados Unidos de América, fuera el mismísimo Dios.

Los europeos consideraron que es una vergüenza que el país del Tío Sam no haya cerrado esa base ilegal; lo que genera mucho descontento en los altos niveles de la Unión Europea.

La razón de los gringos, para sustentar este tipo de prisión, es que la gente detenida allí, desde el punto de vista legal se encuentra fuera del país norteamericano, lo cual los condena a una pérdida de Derechos Constitucionales.

¿Dónde quedó el recurso al Hábeas Corpus?

Se ha intentado privar a estos sujetos del Derecho a unos seres humanos, quienes parecieran condenados a permanecer allí, como si fueran propiedad de los Estados Unidos de América, como si el esclavismo no hubiera sido abolido hace ya unos cuántos siglos.

Ahora Europa se da golpes de pecho y levanta su voz para combatir el extremismo, la violencia, la tortura y los malos tratos a las personas apresadas por su participación en actos terroristas.
El cierre de esa prisión fue una promesa electoral incumplida del presidente Barack Obama, quien aunque ostente un inmerecido premio Nobel de la Paz, se ha comportado como un monigote ante el Congreso de los Estados Unidos de América que le ha impedido, entre otras, la realización de esa propuesta.

Entretanto, Dick Chaney alega que esa cárcel aún es humanitaria, así se usen castigos como poner al sol a los presidiarios con sus cabezas rapadas, muchos de los cuales, terminan colapsados, con golpes de calor, o se ven amenazados por los perros de los guardias o se los somete al waterboarding, al submarino, como forma de tortura, aunque altos mandos yanquis, objeten que se trate de una tortura, en una perversa desmentida, ante una Ley, la reconocida por las Convenciones de Ginebra.

Los victimarios lo relativizan todo para argumentar que no se trata de torturas porque no es equivalente ni intensidad, al dolor que acompaña lesiones físicas mas graves, tales como la falla de un órgano. ¡Por Dios! Así se puede imaginar como puede ser de torturante que se haga una simulación de un ahogamiento. ¿Cómo decir que no se trata de un procedimiento cruel y despiadado?

A una sala llevan a un hombre, con los ojos vendados, a quien sientan en un banquillo, para bruscamente sumergir su cabeza en un tanque de agua o inundar sus fosas nasales y la boca con el líquido que un verdugo vierte dentro estas cavidades, en una mazmorra en la que los esbirros del sistema, ejercen toda su brutalidad.

http://www.youtube.com/watch?v=5lbWV4GKeDg

Tres días después del fatídico 11 de septiembre del 2001, el Congreso de los Estados Unidos de América autorizaría al presidente Bush y le hace la venia para usar la fuerza contra todas aquellas naciones, organizaciones y personas, quienes, a su juicio, hubieran tenido relación con actos terroristas internacionales o los que pudieran darse en un futuro.

El mandatario Bush se convertiría en un verdadero Leviatán, al que se le otorgara casi un poder absoluto, para que castigara con espada firme y grande a ese otro monstruo que opera desde otro lado del mundo, al ser como si se tratara de un sumo sacerdote del autoritarismo estatal.

Un mes después se iniciarían acciones militares, en la llamada Guerra contra el Terrorismo, con las que se sembraría más horror, mientras se lograban detenciones, enjuiciamientos de gente extranjera, por fuera de los propios Estados Unidos de América.

El Pentágono autorizaría la reclusión bajo custodia indefinida, sin cargos, a personas que no eran estadounidenses, sin éstas pudiesen interponer recurso alguno, ante ningún tribunal del mundo, ya que tales juicios se celebrarían frente comisiones militares, de ahí que nadie quedaría facultado para examinar las peticiones de Hábeas Corpus.

En enero del siguiente año, los primeros detenidos serían trasladados desde Afganistán a Guantánamo, donde quedarían retenidos en jaulas de malla metálica, en el conocido Campo Rayos X, una instalación de detención temporal, el cual sería cerrado en la primavera del 2002, cuando se llevarían los prisioneros al Campo Delta.

Los reclusos empezarían entonces a ser considerados combatientes ilegales - más que prisioneras de guerra - por lo cual se los privaba de los Derechos garantizados a los cautivos capturados en acciones bélicas, asunto que se justificaría, en razón, de que estos sujetos no eran soldados regulares, ni de guerrillas, ni de milicia alguna; por ello, no se los autorizaba a encontrarse con sus abogados.


Se prohibía considerarlos prisioneros de guerra para que no fuera aplicable el artículo tercero de los Convenios de Ginebra que reza:

En caso de conflicto armado que no sea de índole internacional y que surja en el territorio de una de las Altas Partes Contratantes cada una de las Partes en conflicto tendrá la obligación de aplicar, como mínimo, las siguientes disposiciones:

1) Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna o cualquier otro criterio análogo.

A este respecto, se prohíben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atañe a las personas arriba mencionadas:

a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios;
b) la toma de rehenes;
c) los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
d) las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.

2) Los heridos y los enfermos serán recogidos y asistidos.

Un organismo humanitario imparcial, tal como el Comité Internacional de la Cruz Roja, podrá ofrecer sus servicios a las Partes en conflicto.
Además, las Partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente Convenio.

La aplicación de las anteriores disposiciones no surtirá efectos sobre el estatuto jurídico de las Partes en conflicto.

En unos dos meses, los presidiarios son trasladados al Campo Delta, una zona de máxima seguridad.

Dentro del marco de una dialéctica feroz, en honor a la Libertad de unos se privaría de ella a los otros, sin reconocimiento de derecho alguno para los capturados.

Para el verano siguiente, el Departamento de Justicia asesoraría a la CIA sobre la legalidad de los llamados métodos alternativos de interrogatorio, cuyas técnicas serán aprobadas por el secretario de defensa, Donald Rumsfeld.

Desde entonces, se podría encapuchar y desnudar a los detenidos, someterlos a aislamiento, a manipulación ambiental, a experiencias de deprivación sensorial, a posturas forzadas, al control de los períodos de sueño y al uso de canes para inducir el estrés; pero los mandamases de entonces se empeñan en decir que no se trata de ninguna tortura, aunque advierten que deberá pedirse autorización para emplear tales técnicas de acuerdo con el caso por caso.

¿Cómo negar que de lo que se habla es de un eufemismo para desmentir la tortura?
En el presidio de Bagram, en Afganistán, se sabría que dos detenidos morirían como consecuencia de tales técnicas. Los Estados Unidos de América justificarían la aplicación de ellas como medidas necesarias para la defensa propia, para prevenir posibles ataques de Al Qaeda al Imperio Americano.

El Comité Internacional de la Cruz Roja se alarmaría y, en el 2003, pediría a las autoridades yanquis que instituyeran un debido proceso legal para dichos penados.

El presidente Bush resolvería que algunos convictos que reunieran las condiciones para ser juzgados por comisiones militares; dos de ellos quedarían en libertad, sin cargos ni juicio, lo que haría que fueran dados en libertad para buscar el asilo del Reino Unido.

La Cruz Roja insistiría en su preocupación de que los internos de Guantánamo fueran puestos pro fuera del alcance de la Ley; muchos de ellos no tenían ni idea de lo que, en adelante, sería su suerte, sin recurso legal alguno que lo amparara y protegiera. Así los supuestos delincuentes eran sometidos a una cruel incertidumbre, que resulta nociva para la salud mental.

En varios de esos casos mientras CBS News difundía, por el mundo entero, fotografías de torturas y otros malos tratos, infligidos a los reos iraníes en Abu Grhaib, en Irak, imágenes que tendrán eco en la obra artística del pintor colombiano Fernando Botero, con todo lo cual se haría una clara y abierta denuncia.

Se inaugurará, entonces, el Campo V, donde se albergarían los inculpados, en pasillos en los que, cada detenido ocupará una celda de aislamiento hermético, privado de todo contacto humano.

El Pentágono cedería de nuevo a la presión y prometería revisar si las detenciones de los reclusos en Guantánamo fueran debidamente detenidos como combatientes enemigos, mediante la acción de Tribunales encargados de esa tarea, donde se tendrán en cuenta pruebas obtenidas mediante coacción por parte de los carceleros, aunque se seguiría negando el derecho a una representación por un abogado defensor, mientras no se demuestre que no son combatientes enemigos.

A George Bush no le quedaría otra alternativa que firmar una Ley sobre el Trato a los Detenidos, en la que se prohibiría el uso de tratos crueles, inhumanos y degradantes, a la par que restringiría. con mayor severidad el Derecho de ellos a una evaluación jurídica de la legitimidad de sus condiciones de detención. La consigna sería:

- ¡Qué nadie se entrometa!

Un comité de expertos de la ONU concluiría que los presidiarios tienen derecho a recurrir contra la ilegalidad de su detención, ante un tribunal de justicia y que las técnicas de interrogatorio que se estaban llevando a cabo violaban el Derecho Internacional y derivaban en un profundo deterioro de la salud mental de muchos detenidos.

Todo ello movería a Amnistía Internacional a intervenir con la solicitud del cierre de la cárcel de Guantánamo, en un llamamiento al que se sumarían expertos de la ONU y los ex presidentes gringos Jimmy Carter y Bill Clinton, otros jefes de Estado europeos y de otras regiones del mundo, junto con organizaciones e Derechos Humanos; pero, la tesis de la Comisión de Expertos de la ONU sobre el deterioro psíquico de los prisioneros se corroboraría en la realidad, cuando tres detenidos se suicidaban en el interior de su mazmorra.

Esa confrontación práctica, no hace esperar la alarma de la Corte Suprema de Justicia, la cual falla y advierte que lo mínimo que hay que cumplir es la aplicación de artículo tercero de los Convenios de Ginebra; se sabe que hay muchos encarcelados por motivos semejantes, acusados de participación en el terrorismo internacional, quienes se encontraba en centros secretos de detención de la CIA, distribuidos en el mundo; Bush se propone reunirlos a todos en Guantánamo, así el programa continuara estando oculto para el resto del planeta.

Se abre entonces el Campo VI, un nuevo espacio de máxima seguridad, donde seres humanos son encadenados al suelo.

Pero la Ley de Comisiones Militares quitaría a los Federales la competencia para examinar apelaciones que se hagan del recurso de Hábeas Corpus de quienes han osado rebelarse contra el sistema estadounidense; se trataba de un asunto bastante arbitrario; el ejercicio de esta figura jurídica debería estar bajo el imperativo categórico del Derecho Universal, dentro de los Derechos Fundamentales y punto.

El australiano David Hicks sería el primer sujeto declarado culpable por una comisión militar pero iría pagar los meses de prisión que le quedaba a su país.

Y, entre tanto, los suicidios se seguían cometiendo entre los reos, lo que hacía que, de nuevo, Amnistía Internacional y otras cinco organizaciones de Derechos Humanos publicaran los nombres y datos de un buen número de los supuestos malhechores, recluidos bajo detención secreta, bajo custodia de la CIA, los cuales andaban en paraderos desconocidos.

Bush no se quedaría quieto y lo lograría dictar una orden ejecutiva que autoriza y respalda ese tipo de detención.

La Agencia de Inteligencia yanqui nos se quedaría atrás, procedería a destruir videos de interrogatorios que pudieran resultar comprometedores y denunciar prácticas de tortura como las del waterboarding y otras técnicas de interrogatorio “mejoradas”, aunque no podrían desmentir su uso entre el 2002 y el 2003, en los sitios de detención secreta, donde muchas personas habían sido sometidas a desaparición forzada, por un período de cuatro años y medio, incluidos dos mil quinientos menores de edad, 90% de las cuales habían estado en la base aérea gringa en Bagram, Afganistán.

La Corte Suprema de los Estados Unidos de América fallaría que los combatientes enemigos detenidos tienen derecho a presentar recurso y reclamar, por la ilegalidad de su interrupción de la Libertad, ante tribunales de justicia.

Esta institución consideraría entonces que era inconstitucional el intento de la Administración Bush y del Congreso del país de Tío Sam, de privar a los detenidos del Derecho al Hábeas Corpus; por lo tanto, se rechazarían los planes alternativos del gobierno gringo, con lo que se intentaba suprimir esta última figura jurídica; sin embargo, las arbitrariedades proseguirían.

Amnistía Internacional y las otras cinco organizaciones de Derechos Humanos pedirían a los gobiernos europeos que proporcionaran protección internacional a los detenidos de Guantánamo, que no habían de ser acusados formalmente de ningún delito; pero que no podían n ser devueltos a sus países de origen, por miedo a que, a su retorno, volvieran a ser víctimas a la tortura, la muerte y otras violaciones de Derechos Humanos.

Se otorgaría entonces el derecho al Hábeas Corpus de algunos de los considerados combatientes enemigos, por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos de América.

Obama llegará dispuesto a iniciar el cierre de Guantánamo e ir dando un giro a ese lado siniestro y oscuro del tío Sam, durante la llamada Guerra contra el terror, aparentemente con el apoyo de una Unión Europea.

Algunos Estados del viejo continente se dispondrían, entonces, a dar asilo político a algunos de los reos; unos llegarían a España pero, en general, lo ominoso seguiría rondando, en una dialéctica feroz en que la política más reaccionaria de los republicanos choca contra la democracia y los defensores de los Derechos Humanos en una pelea de nunca acabar pues las promesas de cierre del presidio, de un Obama, defensor de los Derechos Humanos, han sido casi anuladas, ante la insistencia del Congreso de los Estados Unidos de mantener sus campos de concentración, de torturas y violación de Derechos Fundamentales, donde permanecen confinados ancianos, personas con demencia senil, adolescentes, otras con psicopatologías graves, maestros de escuela y granjeros, que nunca tuvieron vínculos con Al Qaeda pero están siendo tratados como verdaderos terroristas. Y su liberación podría retrasarse hasta noviembre del 2012.

Pero a pesar del beneplácito que puede tener la postura reparatoria de Anna Cecilia Malström, con su actitud reparatoria, no puedo olvidar que cuando en Vigo, España, los activistas de Amnistía Internacional protestábamos en el aeropuerto de Peinador, vestidos con los monos naranja de los reclusos de Guantánamo, por el uso, años atrás, de sus instalaciones y del espacio aéreo como escala para vuelos que tenían por fin la detención y entregas extraordinarias de la CIA, donde solicitábamos el cierre de la prisión.

Esta actividad que tendría un correlato más académico en un recinto del Centro Cultura Caixanova, cuando, en el invierno del 2009, la abogada Clara Gutteridge, de Reprieve, nos narraba su experiencia en la lucha jurídica, en la defensa de detenidos, algunos de los cuales ya habían salido libre, gracias a sus buenos oficios; no dejaba de ser sorprendente que aquella mujer aparentemente tan frágil, menudita y delicada, casi una miniatura del bosque soberano, se enfrentara con los gorilas más crueles del sistema carcelario yanqui, como si fuera una nueva Clarice Starling se enfrentara con los Hannibal Lecter de la Administración Bush, para defender a los reos de Guantánamo y denunciar la colaboración europea en la detención y el traslado de presos políticos desde Afganistán a Guantánamo, como sucediera aquí en España, tanto en tiempos de José María Aznar como en los de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque puedan lanzarse la pelota mutuamente, cuando la jurista señala que los Estados Unidos de América no hubieran podido crear y mantener una prisión de la naturaleza de Guantánamo sin la connivencia de algunos países de la Unión Europea.

Por España pasaron, de hecho, por lo menos, sesenta vuelos de la CIA, lo que preocuparía sólo a parte de la prensa y de ONG`s.

Clara manifestaba que, en los tres últimos años, ella había trabajado en el caso de un avión que se detuvo dos veces en Palma de Mallorca, en el 2004, en un viaje para llevar presos de Marruecos a Guantánamo, mientras los agentes CIA se alojaban en hoteles de lujo de la ciudad, donde se movían como Pedro por su casa y los reos permanecían confinados en el avión, con un destino siniestro.

Considero que es importante que nos pellizquemos la piel y sacudamos nuestra conciencia pues con el conformismo, casi siempre, somos cómplices de todas esas manifestaciones justicieras de una sociedad que se hace la de la vista para desmentir la realidad y hacer caso omiso de leyes que son universales.

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