jueves, 6 de octubre de 2011

Para comprender a China en el momento actual

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era mayo de 1981, hace 30 años, cuando empezamos un viaje con mi hermana Gloria de dos meses. En China, la "Banda de los Cuatro" con la viuda de Mao Zedong estaba sometida a juicio político; el legado de Mao se ponía en duda. Había pobreza y desorden en la economía

Deng Xiaoping se preparaba para realizar profundas transformaciones económicas para el país; en Junio fallecía Soon Chiling, viuda del fundador de la República China Dr. Sun Yat Sen y vicepresidenta del Partido Comunista Chino; en Beijing, fuimos invitados a su funeral y presentamos nuestros respetos en el Gran Salón del Pueblo. Era el inicio de grandes cambios.

Al llegar a Hong Kong, aun bajo dominio inglés, nos recibieron los tíos y primos que veíamos por primera vez. Luego los hermanos y hermanas de mi abuela paterna, entre cenas, paseos y sobrecitos de papel rojo con dinero o Laisi y reverencias a los altares de los antepasados; fuimos comprendiendo mejor a China y su dinámica actual.

Caminando por huertos, canales, bambú, arrozales, búfalos de agua, gansos y patos; criaderos de gusanos de seda y peces, fuimos presentándonos a nuestros parientes. Nos entendimos en el mismo dialecto Cantonés con poca dificultad. Nosotros nacimos en Guatemala.

Una pregunta inevitable me aclaró el panorama. A un mi tío que vivió bajo el régimen comunista, en las épocas más difíciles, le pregunté ¿cómo les afectó en más de 30 años de gobierno comunista? Su respuesta fue clara "querido sobrino, el país tiene 5,000 años de historia, en 30 años o 100, los chinos no dejan de ser chinos, no importa quién sea el emperador".

Platicando entre comidas de fideos de arroz, tofu fermentado, huevos de 100 años, carpas con jengibre, medusas y pepinos de mar con chile estilo Sichuan y lychees frescos de postre; nos comentaron que Beijing desconfía de la democracia electoral occidental, el imperialismo, los partidos políticos, de Japón y de las sectas religiosas.

Históricamente, el fanatismo religioso ha causado profundas divisiones en el país, y se han prestado a la manipulación de las potencias extranjeras, por ello, el gobierno restringe la libertad religiosa en los grupos organizados en el exterior.

En el siglo XIX los Señores de la Guerra, terratenientes, líderes locales, debilitan al país para caer en La Guerra del Opio de 1856, cuando Inglaterra le obliga a comprar opio ante el excesivo superávit comercial; occidente le compraba seda, porcelana y te, mientras China le compraba muy poco a occidente.

Actualmente en 2011, el desequilibrio comercial que tiene con occidente es enorme, semejante a los años previos a la guerra. Inglaterra y sus aliados recurren al tráfico de la droga, con el fin de recuperar sus reservas en plata que tenía China, y las introducen, usando la estructura del comercio de té de India, Ceilán (Sri Lanka) y Afganistán.

La jerarquía política actual aprende la lección de los tratados desiguales en que tuvo que ceder Hong Kong y otros territorios a Inglaterra y privilegios a Francia, Alemania y Estados Unidos en Shanghai. Existe una sólida conciencia de no permitir que la humillación por la Guerra del Opio se repita.

El abrir el paso a un sistema multipartidista, en un país tan complejo, es terminar con la frágil unidad nacional. El gobierno no se arriesga a la aventura de una democracia electoral donde sospechan que se pueden infiltrar los viejos males. Se considera que un proceso eleccionario haría más mal que bien por el alto costo y los intereses ocultos en los partidos

La complejidad multicultural del país se refleja en los billetes Yuan que tiene caracteres en chino, mongol, tibetano, uigur, chuan y árabe, además de la escritura pinyin.

La justificación para el sistema actual de gobierno, bajo la dirección un solo partido, el Partido Comunista Chino; es que es el único capaz de mantener unido al país. Los debates de interés nacional se deben realizar en su seno, sin ser rehén del resultado electoral, basado en financiamiento, concursos de popularidad y publicidad. Las elecciones entre partidos romperían con la continuidad del proyecto o se prestaría a peligrosas oscilaciones en su rumbo.

El registro histórico con más de 5,000 años de continuidad, es una ventaja; ya que son miles de años de lecciones, errores y soluciones; que las nuevas generaciones van aprendiendo. Son soluciones en la alimentación, agricultura, medicina, filosofía, cultura, educación, artes, política y productividad.

Cuando regresé en octubre de 1997, Hong Kong ya estaba bajo control chino; con la doctrina de "un solo país, dos sistemas". Existía un sentimiento de orgullo nacional por la reunificación de Hong Kong y Macau; quedando pendiente la cuestión de Taiwán.

En 1997 fallece Deng Xiaoping, que deja sus revolucionarias reformas económicas. Su proclama de que "no importa si el gato es blanco o pardo, mientras atrape ratones", define que puede existir un gobierno político comunista, sin importar el régimen económico, siempre que este sea eficiente. Y que ser ricos es glorioso, en que afirma que el socialismo no riñe con la prosperidad. Impulsa las cuatro modernizaciones en la economía, agricultura, ciencia - tecnología y defensa.

En los años 80s miles de jóvenes son enviados a estudiar al extranjero, que al retornar forman los nuevos cuadros administrativos del país; se invita a los inmigrantes a invertir en empresas; se trata de reducir las tensiones con Taiwán. Este año se celebra el centenario de la República que derrocó al régimen imperial, encabezado por Sun Yat Sen en 1911.

Termina la construcción de la mayor represa del mundo, la hidroeléctrica de "Las Tres Gargantas" en el río Yangtze. El precio al ambiente y humano es alto. Su creciente consumo de acero, petróleo y materias primas, altera los precios internacionales. Su talón de Aquiles es el deterioro ambiental. En nombre del progreso se cometen graves atropellos contra la población obligándolos a trasladarse a otra parte.

La contaminación del aire, las aguas y la deforestación es grave; los gobernantes la justifican como el precio por el desarrollo económico. La familia se ve sometida a fuertes presiones de poder tener un solo hijo. El aborto y el infanticidio femenino son prácticas comunes. Las desigualdades sociales se polarizan.

Se está tomando un rumbo hacia el modelo de Confucio, con el respeto a la autoridad del Estado (emperador o padres), el valor de la familia, el estudio, el trabajo, el bien mutuo, la sabiduría y honestidad de los funcionarios públicos. La corrupción es una de las grandes preocupaciones.

En lo económico se separa del Marxismo y adopta el Liberalismo y la economía social de mercado; en lo político se mantiene Leninista, bajo la dictadura del Partido Comunista, sin elecciones al estilo occidental. El control social se mantiene férreo. El partido representa el único foro de discusión de los intereses nacionales que excluye las posturas sectarias particulares oportunistas.

Se puede afirmar que China es una curiosa combinación que denomino capitalismo leninista, es un capitalismo del Estado, dejo de ser marxista en lo económico, en cambio Cuba sigue siendo marxista leninista, el exilio cubano sigue enemistado; y economía está en crisis porque la solución productiva socialista ha perdido efectividad.

El socialismo de otros países se diferencia del modelo chino por la influencia de Deng Xiaoping, los valores morales de Confucio, Lao Tse y las estrategias político militares de Sun Tzu. .

La ortodoxia ideológica, o talvez la necedad política, no cabe en estos momentos; las ideas del siglo pasado ya no se pueden tomar al pie de la letra. Los textos clásicos de Adam Smith, Von Mises y Mao Zedong, están agotados, la creatividad basada en la realidad es la que se impone.

Mientras otras potencias del pasado como Inglaterra, Francia, España o Estados Unidos optaron por la expansión militar o las guerras coloniales, China se inclina por la cooperación económica, y no intenta tocar las bases culturales y políticas de otros países.

Hoy la economía occidental está en severa crisis, paga más intereses por la deuda; el consumidor está siendo exprimido al límite; China devenga intereses por el ahorro, lo que le permite financiar proyectos de infraestructura como el sistema de trenes rápidos, universidades, centros de investigación y aeropuertos.
Con una población disciplinada, dedicada al estudio, el trabajo y a objetivos nacionales; los derechos humanos no son prioritarios como en occidente. El autoritarismo del estado es la tónica a lo largo de toda la historia, dependiendo de la benevolencia de los emperadores o gobernantes. La disidencia política no es tolerada.

Esta estructura inédita en la política mundial, queda bajo reserva de que el Partido represente auténticamente el bien mutuo de la población; si no controla la corrupción y la negligencia, se puede abrir un proceso agitado al romperse el justo medio, que es el valor central de la filosofía china, evitando los extremos.

Existe una preocupación si se aleja del Tao de Lao Tse; alterando la armonía con la naturaleza y lucha por dominarla. El equilibrio social del Yin y Yang, que es el valor del balance entre fuerzas contrarias se pierde. El ser espiritual, se sustituye por el tener material y el consumismo. El ciclo de errores de occidente de dominio y humillación de la naturaleza, puede romper la armonía interna del país.

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