jueves, 3 de noviembre de 2011

En el aniversario de la muerte de Alí Primer: Alí. Yo no busco en vos a un santo

Evaristo Pérez Suárez (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Introducción:

Un nuevo aniversario de su nacimiento nos convoca de nuevo a la cultura de la alegría más comprometida del pueblo venezolano, por el regocijo de esta tierra cuando todos los 31 de octubre celebra la luz del nacimiento de Alí Primera, El Cantor del Pueblo Venezolano.

Porque el “santo” se ubica en el espacio de la resignación “espectante”
Porque al santo se le ponen velas y vos mismo eras el fuego,
La llamarada direccionada en un sentido poético de impugnación creativa

Porque el “santo” aparece en la ungida luna del dolor de fe
Porque el “santo” no explica y vos lo hacías
Vos no eras el misterio, el “santo” sí
Vos no eras la promesa, el “santo” sí

Vos eras la respuesta bifurcada del olvidado campo
Mientras el “santo” mora huido en la vaporosidad del viento
Vos fuiste quien otorga el terciopelo a lo humillado
Mientras el “santo” le otorga el pañuelo al lagrimear

Yo no busco en vos a un “santo”
Porque la congoja no exprime el sacudir de su dolor
Y tus cuerdas en la noche si rasgan la sanidad del alma
Y miran desde la niña intrépida de tus caramelos

Porque el “santo” calla la voluntad del cambio
Y tu voz vascular en cambio exhala la patria sumergida:
Y le desvanece el argumento al poder hermafrodita
Y unta el aceite naciente en vieja herida
Y Mana la silente miel fresca de una abeja

Tu voz coloca en el pálpito la encrucijada de tres puertas:
La que agitada corre a socorrer el parto de la aurora
La que denuncia y enfrenta la amenaza de serpientes
La que deja la senda de las plantas a los olorosos pasos

Porque el “santo” oculta la mirada esquiva
Y tus ojos apuntan la farsa enmascarada
Porque el “santo” inhibe la lucha en la partida
Que resigna el pecho de piel ofendida
Y vos nos dejaste metodología
De estética, lucha y perseverancia
Metáfora mira las aguas heridas
Que tu voz infiltra en la sangre ríada
Del pálpito quieto y la razón dormida

ALI, yo no busco en voz a un santo

Sino la cantata perenne desde Montecano
que mira la tríada del sol y ventisca de la tierra viva
que interroga al hombre en su sed de justicia
y aniquila la mueca de los cazadores
del alma inocente del niño y la vida


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