jueves, 3 de noviembre de 2011

Teatro: Entrevista a Ricardo Prieto, dramaturgo uruguayo

Mauricio Estanislao López Castellanos

Sr. Ricardo Prieto: Tomando en cuenta que su tiempo es muy reducido por las diversas actividades que realiza en su diario vivir, quisiéramos minimizar las molestias en cuanto a las invitaciones realizadas para con nosotros y la revista de teatro, y le agradeceríamos si acepta, ser la entrevista de autor extranjero del primer número de la revista de teatro. Para lo anterior nos encantaría que respondería a las siguientes preguntas.
¿Cómo y por qué se inició en el mundo del teatro?

Asistí a una escuela en la que había un profesor de teatro. Él era honorario y estaba allí de manera casual, pero marcó mi infancia. Más tarde, en el liceo, a los dieciséis años, conocí a dos profesores que fueron muy decisivos en mi iniciación: una gran actriz de mi país (Dahd Sfeir) y un gran artista plástico y tapicista (Ernesto Aróztegui). Ellos organizaron un curso al que me integré y que le dio otro rumbo a mi vida.

¿Por qué escribir obras dramáticas, cuál es su razón para el teatro como acto literario vivo?

Se escribe para el teatro por la misma razón que se escribe narrativa o poesía. Para diluirse en los otros y en lo "Otro", para alejarse de manera temporal de esa persona que somos o creemos ser. Escribiendo uno logra asumir las experiencias de los demás, viaja por las mentes de otras personas, encarna sus conflictos, explora la condición humana.

¿Si tuviera que elegir entre las obras más representativas de su trabajo dramático cuál nos recomendaría, y por qué?

Es imposible recomendar obras cuando se han escrito 37 piezas teatrales, trece libros de poemas, diecisiete de narrativa, etc. Me refiero a toda mi obra, por supuesto, porque existe un sector de ésta que no se conoce aún. Cada obra es parte de un arduo proceso evolutivo en el que siempre estoy transformándome pero también soy fiel a mí mismo. Además, cuando juzgo mi producción literaria, mi autocrítica casi siempre es más poderosa que mi admiración.

¿En el Uruguay cómo es el mundo del teatro? ¿Cuáles son los aspectos que usted considera más importantes que deben defenderse en el arte dramático de su país?

En el Uruguay, como en cualquier país del mundo, el mundo del teatro es polifacético. Gracias a Dios, hay tantas visiones como personas, y por suerte siempre ha imperado una visión babélica, totalizadora y universalista que no está exclusivamente atenta a lo local. Creo que hay que seguir defendiendo esa visión que muchas de las personas que ahora nos gobiernan, en virtud de su visión cultural estrecha y demagoga, no quieren admitir. Este es un país de inmigrantes y somos tan europeos como latinoamericanos. Nuestra cultura es y ha sido sincrética. Aquí se descubrió y admiró a Bergman antes que en su propio país, y en mi juventud mis amigos y yo leíamos a los poetas y filósofos universales con más interés aún que a los propios.

¿Cuál es su visión del teatro latinoamericano contemporáneo?

Es un teatro amplio, variado, henchido de contrastes, como debe ser. Coexisten en él todas las cosmovisiones y todas las estéticas. Me gustaría que tuviera más orientación filosófica y menos interés en la política, que si no se entiende en el sentido aristotélico es una actividad bastarda. Para comprobarlo, alcanza con observar la situación del mundo, gobernado en general por gente inoperante y mediocre. Nunca olvide las sabias palabras del escritor francés Albert Camus: La política y el destino de los hombres son concebidos por seres humanos sin ideales y sin grandeza. Los que tienen grandeza no se dedican a la política.

¿Qué dramaturgos de nuestro país (Guatemala) ha tenido oportunidad de leer, ver representados, o escuchado de ellos?

Por desgracia, los autores latinoamericanos nos conocemos poco. Yo he viajado varias veces a Europa invitado por los gobiernos o instituciones de aquel continente, pero en nuestro país no existen becas ni apoyo para los creadores y nos resulta imposible conocer la Sudamérica en que habitamos. Tuve el honor de compartir con Miguel Ángel Asturias, un gran dramaturgo y escritor guatemalteco, la Antología del Teatro Latinoamericano 1940-1990, editada por la UNESCO, en la que figuraba un sólo autor por país. Su obra Soluna representaba a Guatemala y mi obra El huésped vacío a Uruguay. Pero los textos de autores guatemaltecos no llegan a nuestro país, así como no todos los nuestros son conocidos entre ustedes. De todos modos, he leído algunas piezas de autores muy importantes como Carlos Solórzano, Hugo Carrillo y Manuel Corleto y me parecen excelentes. Me gustaría profundizar más en el teatro guatemalteco, que debe ser apasionante. No hay que olvidar que en su país conviven más de veinte grupos étnicos, que fue la tierra de los mayas y que es un ámbito multicultural.

¿Tiene un “testimonio” de su vida como artista en esa tan escabrosa historia latinoamericana? O ¿cree que el testimonio es un punto aparte de su obra?

No entiendo bien la pregunta. Yo tengo una visión cósmica, luminosa pero también escéptica. No le doy ninguna importancia ni a mis testimonios ni a mis obras, ni al testimonio ni a las obras de casi todos mis contemporáneos, porque creo, que, salvo en casos muy excepcionales, serán tragados, como casi todo lo que valoramos ahora, por el tiempo. Muy pocas obras sobreviven. De todos modos, vivo haciéndome preguntas sobre el significado último de las cosas y trato de responder a las complejas preguntas que, por ejemplo ustedes y otros medios, muchas veces me hacen.

Si algún día se le informara que, en Guatemala, están representado una obra suya ¿cuál obra le gustaría que fuera?

El huésped vacío, El mago en el perfecto camino , Me moriría si te fueras o El desayuno durante la noche, por ejemplo. Pero hay otras posibles. Sería un honor que se estrenara una pieza mía en Guatemala.

Si viajáramos al Uruguay ¿qué Salas de Teatro nos recomendaría para visitar y en qué fechas?

Conviene viajar en la temporada alta, desde marzo a noviembre. Es imposible recomendar salas. En cualquiera de ellas pueden verse espectáculos de muy buen nivel. Y también de los otros. Como usted sabe, la homogeneidad no existe en ningún lugar.

¿Existe alguna actividad nacional e internacional en su país que pudiera considerarse como una verdadera ventana de expresión libre de las obras y sus autores desde los consagrados hasta las nuevas voces?

Si se refiere a si el gobierno ha instrumentado medios para que las obras de los creadores uruguayos se proyecten en el mundo, la contestación es negativa. Los gobiernos uruguayos han apoyado de manera muy paupérrima a los creadores de cultura, quizá porque somos los únicos capaces de dar el testimonio final sobre el pasaje de nuestro pueblo sobre este planeta. Y el nuevo gobierno "de izquierda" o "progresiata" tiene una indiferencia absoluta al respecto, descuida el tema de la educación, no le brinda apoyo a los artistas y escritores y creo que, con mala fe, confunde populismo con alta cultura. Por eso me apena y me avergüenza que escritores de mi país se hayan "pegado" a la cúpula del poder para hacerle daño a la cultura. No puedo sentir respeto por los colegas que actúan de ese modo. Y no me interesan sus obras. Ni siquiera las leo.

Cabe agregar que en nuestro país la única página WEB que difunde a la literatura uruguaya en el mundo a través de Internet no es oficial sino privada. Se llama Letras-Uruguay y es consecuencia del enorme esfuerzo personal de Carlos Echinope, un particular, que ha solicitado ayuda al gobierno municipal para seguir adelante con su extraordinaria tarea. Pero a pesar de que ese gobierno no tiene ninguna página destinada a la difusión de los autores, le ha negado a Echinope su apoyo económico de manera radical, a pesar de que él trabaja en los Cyber Cafés debido a que no puede pagar el acceso a internet en su casa. ¿No le parece gravísimo?

¿Usted como dramaturgo, poeta, narrador y actor, cuál cree que debe ser la verdadera génesis del trabajo dramático?

El amor por los otros seres humanos, el mimetismo y la piedad. Hablo de piedad en el sentido cristiano primitivo, a la manera de San Pablo y de San Juan. No me refiero a la "piedad" sobre la que se teoriza de manera dogmática en esos centros corruptos de poder que son las iglesias. No es casual que el poeta y filósofo Willliam Blake haya afirmado que el acto más sublime consiste en poner a otro ser humano frente a uno.

¿Qué obras y autores uruguayos podría recomendarnos para leer, interpretar o representar en nuestro país, a parte de su obra dramática?

Como en todos lados, en mi país hay dramaturgos valiosos. No es conveniente dar nombres porque podría excluir por descuido a autores imprescindibles. En la fantástica biblioteca del CELCIT, que se edita en internet, los argentinos, magníficamente orientados por Carlos Ianni, han incluido algunos autores uruguayos muy interesantes.

Según su experiencia personal, ¿qué ventajas tiene actualmente la tecnología para el arte dramático: a. Difusión, b. Contacto, C. Intercambio Cultural instantáneo, D. Otros?

La tecnología es muy importante y yo no la desdeño, pero no me agrada que pretenda sustituir el talento creativo, la visión humanista y la imaginación. Creo que en el plano de la difusión, por ejemplo, la tecnología es imprescindible.

Si tuviera que definir en una palabra toda su vida en el teatro ¿cuál sería?

Deo juvante. (Locución latina que significa "con la ayuda de Dios").

¿Cuál fue su origen, podría contarnos algo de éste?

No entiendo a qué alude la pregunta. Soy hijo de padre español y mis abuelos eran labradores extremeños, oriundos de Talavera La Vieja. El rigor, el ascetismo, el empecinamiento, la fuerza y el dramatismo de esa zona de Castilla han sustentado mi vida.

Ahora está tan de moda el término “postmoderno”, “Post” lo otro, ¿cómo definiría usted nuestro tiempo? (claro en un intento algo relativo de interpretación)

Para mí no existe un nuestro tiempo sino el Tiempo. Así como tengo vocación planetaria y no localista, pues me da lo mismo vivir en cualquier lugar del mundo - residí diez años en Buenos Aires, donde escribí gran parte de mi obra, y también viví en Praga y en París -, mantengo con el tiempo una relación que abarca milenios. Soy reencarnacionista, creo en la pluralidad de vidas y asumo los sufrimientos que padecí en cientos de lugares del universo y en infinidad de tiempos diferentes del actual. ¿Acaso no demostró Kant que el tiempo no es nada más que una forma de sentido interno?

Su trabajo en Francia, Nantes, como antecedente para la dramaturgia latinoamericana puede ser un referente del crecimiento de nuestra región en el campo creativo dramático ¿cómo considera que podríamos propiciar que también nuestra región se convierta en escenario de eventos semejantes pero propios?

Me parece admirable su preocupación. Fui el único dramaturgo latinoamericano invitado a escribir allí. ¿Pero por qué no podríamos invitar a un dramaturgo guatemalteco a radicarse en Montevideo para hacer lo mismo? ¿Por qué un uruguayo no podría ser invitado para escribir en Guatemala o en Bolivia? Creo que urge empezar con esta tarea. Pero no depende de nosotros los autores sino de nuestros gobiernos, que son muy estrictos a la hora de cobrar impuestos y votarse grandes sueldos por las misérrimas tareas que realizan, y muy renuentes cuando se trata de apoyar la cultura.

Gracias a la Internet, logramos contactarlo y, en este momento, entrevistarlo; así también, el reducido mercado y difusión de obras dramáticas contemporáneas de Latinoamérica en nuestro país no nos permite contar con obras como las que ha publicado de forma impresa usted en su país, por estos antecedentes El Libro Impreso vs. el Libro Digital, ¿cuál cree que sea la diferencia, si la hay, y si uno tiene ventaja sobre el otro? según usted ¿cuál sería?

Ambas formas de edición son muy valiosas. Mis obras se han estrenado en Francia, España, Italia, Argentina, Colombia, Chile, Panamá, México, Perú y Puerto Rico gracias a las ediciones uruguayas o europeas, pero también gracias a las bibliotecas virtuales. Creo que tienen el mismo valor.

¿Con qué obra nace el teatro contemporáneo uruguayo?

La lealtad más acendrada y Buenos Aires vengada de J.F. Martínez, estrenada en Casa de Comedias en 1808.

Bueno, ya después de tanta pregunta, sólo quisiéramos terminar con una reflexión suya sobre el papel del teatro latinoamericano en su región, ¿cuál es, será, o ha sido, o en realidad no debe existir ningún papel en específico?

Creo que el teatro no importa porque sea latinoamericano, europeo o chino. Interesan las buenas obras. Entre ellas siempre hay una gran hermandad que se sustrae del idioma y de la forma de vida de sus respectivos autores. Lo que sí debe hacerse de manera urgente, es lograr que podamos conocer in situ el teatro y a los dramaturgos de América del Sur.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.