jueves, 29 de diciembre de 2011

Cine: “El último malón” (1917), de Alcides Greca

KMK

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El último malón ocurrió durante la mañana del 21 de abril de 1904, en la localidad de San Javier -140 km al norte de la ciudad de Santa Fe- y se lo considera como la última rebelión de cierta importancia -malón- de indios Mocovíes en tierras litoraleñas argentinas.
Alcides Greca, oriundo de la misma localidad, San Javier, 13 años más tarde filma una película de 35 mm una recreación de aquellos acontecimientos filmando con los mismos protagonistas de los hechos reales, adelantándose en varias décadas a lo que posteriormente se conocería como neorrealismo.
Sobre los actores participantes:

El cacique mocoví Mariano López, líder del levantamiento que participó en ambos acontecimientos. El último malón de 1904 y en su recreación fílmica de 1917. El papel del cacique rebelde Jesús Salvador y de su compañera de andanzas Rosa Paiquí, fueron los dos únicos actores profesionales. Ambos de extracción teatral. Ella, la actriz Rosa Volpe. El resto de los participantes fueron los indios lugareños, la paisanada local y los familiares y amigos del mismo Alcides Greca.
La película se estrenó el día 4 de abril de 1918 en el Palace Theatre de Rosario. Luego, el 31 de julio del mismo año, en la ciudad de Buenos Aires en la céntrica calle Corrientes en el célebre cine-teatro de entonces Smart Palace.

La Greca Film "Empresa Cinematográfica Rosarina" de Alcides Greca funcionó en Av. Pellegrini 1655 de la ciudad de Rosario
Algunos datos técnicos

Originalmente este largometraje tenía una extensión de más de 3.000 metros, de celuloide Su proyección, a una velocidad de 16 fps (fotogramas por segundo), llegaba originalmente a 85 minutos.

Con el deterioro del tiempo, en 1967, Fernando Vigevano del Cine Club de Rosario, logró hacer una nueva copia en 16 mm. Asimismo, con la pérdida de algunos cuadros y el cambio de velocidad de proyección -de 16 a 24 fps- quedó con una duración de 58 minutos.
La película fue coloreada por tramos. La presentación, el epílogo y cada capítulo estaban virados a un color distinto. Uno al verde, al sepia, rojo, etc. En su traspaso a 16mm se dejó en Blanco y Negro.
El montaje fue hecho a la usanza de la época: tijera y cloretona

La iluminación: diurna apoyada por alguna que otra sábana. Los interiores a ventanas abiertas de par en par. Y una adelantada "noche americana" mediante el teñido del celuloide con anilina azul.

El tipo de cámara usada, sin certeza, se supone que fue un modelo de cajón a manivela de origen francés.

El laboratorio que de revelado fue el por entonces conocido "Max Gluskmann" según reza un cartel insertado al final de la película.
Otras curiosidades fílmicas

La toma "aérea" del rancherío incendiándose fue imaginativamente resuelta con una pequeña maqueta y desde el trípode de la cámara colocada en picada simularon la quema del rancherío como represalia contra la toldería movoví.
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