jueves, 22 de diciembre de 2011

Plástica: Comentarios acerca de una pintura de Norman Rockwell

El Ave Fénix (Desde Nueva York, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Considerado uno de los mejores pintores norteamericanos, Norman Rockwell (1874-1978) dejó huella en la Historia del Arte mundial, al grado de ser considerado el mejor ilustrador del Siglo XX (abajo van algunos trabajos suyos en formato power point). Pintó momentos de la vida diaria, escenas simples y cotidianas en su tiempo. Nació y vivió aquí en Nueva York, trabajando en el "Saturday Post" por más de cuatro décadas. Los originales de sus pinturas son exhibidas como parte de las colecciones permanentes de los principales Museos del mundo.

Muchos de sus cuadros reflejaron vívidamente las luchas sociales que se vivían y constituyeron una denuncia pública de los prejuicios que imperaban en ese tiempo, por ejemplo su pintura titulada "The problem we face" ("El problema que estamos viviendo")

En esta famosa pintura aparece una niña de raza negra en 1960, escoltada por cuatro Agentes Federales de los Estados Unidos mientras se dirige a su escuela a estudiar, recordemos que en los 60's se dio una polémica social intensa sobre el fin de la segregación racial en este país, pues en ese tiempo los negros tenían escuelas separadas, debían viajar en los asientos de atrás de los buses y trenes, debían cederle los asientos de los trenes y buses a los blancos, etcétera; el edificio del Pentágono -por ejemplo- tiene el doble de servicios sanitarios debido a que en todos los edificios públicos se construían baños separados para los blancos y baños separados para los negros.

En esta pintura vemos que las Autoridades Federales han tenido que hacerse presentes para escoltar a la pequeña estudiante de raza negra para protegerla de la rabia y furia de los segregacionistas raciales, quienes además de gritarle insultos le han tirado tomates, los cuales han impactado en la pared y el suelo, muy cerca de ella, según puede verse en el cuadro.

Norman Rockwell, para enfatizar la dignidad personal y pequeñez física de la estudiante negra la pintó como única figura humana completa, por ello los Agentes Federales aparecen solamente del cuello hacia abajo, lo cual además refuerza la sensación de altura y autoridad que el Gobierno Federal estaba imponiendo sobre los Estados y grupos que aún se resistían al cambio. El paso marcial y los puños cerrados de los Agentes Federales también transmiten una impresión de fuerza y tensión contenidas.

En el bolsillo del Agente Federal que aparece en primer plano al lado izquierdo se alcanza a ver un documento oficial, es la Orden Judicial Federal que da por terminada la infame y perversa segregación escolar en los Estados Unidos.
En la pared aparece pintada la palabra injuriosa "Nigger" (negroide), una de las ofensas más hirientes para las personas de raza negra; Norman Rockwell -acertadamente- pintó esa palabra bajo una capa de pintura, simbolizando que el odio debía borrarse y que los nuevos tiempos harían desaparecer esos vocablos ultrajantes del léxico norteamericano.

La niña inmortalizada en esta pintura es Ruby Bridges, asistiendo a sus clases de Primer Grado en la ciudad de Nueva Orleans (Estado de Louisiana) el 14 de Noviembre de 1960, en plena revuelta social para superar el flagelo de la segregación racial y sus funestas consecuencias: recordemos que después de cinco años del incidente plasmado en esta pintura los racistas aún patentizaban su odio con violencia y sangre asesinando al Pastor Malcom X aquí en Nueva York y en 1968 caía asesinado por la ceguera de los fanatismos el Doctor Martin Luther King en Memphis (Estado de Tennessee) pocos días después de pronunciar su noble discurso "Yo tengo un sueño..." en el cual proclamó la fraternidad y solidaridad humanas.

Ciertamente que las luchas por la igualdad racial y por el reconocimiento de los derechos de los negros fueron escritas con lágrimas, fuego, sangre y plomo, muriendo decenas de miles de personas en el camino hacia adelante.
Pero esas luchas sociales fueron fructíferas: Ruby Bridges terminó sus estudios y dedicó su vida a luchar contra el racismo; en 2001 el Presidente Bill Clinton le otorgó la "Medalla Presidencial a ciudadanos distinguidos", con la cual se honra a aquellos ciudadanos norteamericanos que han prestado servicios ejemplares al país; y esta pintura ahora se exhibe en forma permanente en la Casa Blanca, justo al lado de la Oficina Oval que ocupa el Presidente Barack Obama - el primer Presidente de raza negra en este gran país. Bien decía Heidegger que todo lo grandioso nace en medio de una tempestad.

Y esa lucha por mejorar la calidad del pensamiento humano -abandonando prejuicios y abriéndose a las ideas de igualdad y fraternidad- es algo interminable: así, vemos que actualmente los debates se centran en otros aspectos igualmente cruciales para el desarrollo y el progreso de la humanidad, por ejemplo:
• el derecho de los enfermos terminales a finalizar su propia vida en vez de continuar sufriendo sin esperanza y de quienes deseen morir con dignidad en vez de continuar viviendo sin ella.

• el derecho de los homosexuales y lesbianas a contraer matrimonio con personas de su mismo sexo y disfrutar de los mismos beneficios legales en cuanto al pago de impuestos como pareja y en cuanto disfrutar de igualdad de prestaciones y beneficios como la indemnización del Seguro Social para su cónyuge en caso de fallecimiento o de pensión en caso de invalidez; y el derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar niños huérfanos, salvándolos del abandono y del desamparo y asegurándoles la protección y seguridad de una familia.

• el derecho de las mujeres a ser ellas quienes decidan lo que ocurre en sus úteros y entrañas más íntimas sin que nadie les imponga voluntades ajenas sobre sus vientres, cuerpos y vidas.

• la separación total entre la Iglesia y el Estado: en los albores del Siglo XXI contemplamos horrorizados las costumbres de algunos de nuestros países en los cuales los Estados continúan pagando salarios -con dinero de los pueblos- a curas y obispos, coadyuvando así a perpetuar los oscurantismos religiosos, supersticiones y fetichismos heredados de la tenebrosa conquista y los macabros tiempos coloniales; en otros países se continúa permitiendo a los religiosos usar las instalaciones de las escuelas públicas para sus prédicas medievales, mitos y fantasías celestiales; en otros, se permite la intromisión de la Iglesia en política, si no, veamos al Opus Dei: donde quiera que se entronice una dictadura -militar o mediática- aparece el Opus Dei bendiciéndola y ungiéndola con los santos óleos en el nombre de las tres divinas personas.

• el derecho de los científicos a investigar y manipular las células madre: decenas de miles de científicos en todo el mundo afirman que por medio de la clonación humana se abrirían puertas a la cura de enfermedades como el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (S.I.D.A.), la Diabetes, el asma, el Mal de Parkinson, el Lupus, el cáncer y muchas otras. Pero una moral malentendida impide a los gobiernos avanzar en esa dirección, condenando a millones de seres humanos a continuar padeciendo tan terribles flagelos.
Estos y otros temas generan en nuestros tiempos actitudes tan violentas y fanatizadas como las que el fin del segregacionismo racial suscitó a mediados del Siglo XX.
Pero el progreso humano es inexorable y los prejuicios y oscurantismos cederán el paso -inevitablemente- a la Ciencia y al futuro.



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