miércoles, 12 de enero de 2011

A 120 años de "Nuestra América": El texto en sus contextos

Pedro Pablo Rodríguez (PL)

El primero de enero de 1891 apareció publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York el ensayo titulado "Nuestra América", bajo la firma de José Martí.

Esa publicación, que ya había abierto antes sus páginas al cubano, era un mensuario de pensamiento y de letras, de impresión que podría considerarse de cierto lujo, cuyo editor propietario fue el panameño Elías de Losada.

Es casi seguro, desde luego, que los primeros lectores del texto martiano fueran los integrantes del reducido grupo de intelectuales latinoamericanos entonces residentes en la ciudad del Norte, buena parte de ellos bien conocidos por Martí y colaboradores suyos en la Sociedad Literaria Hispanoamericana de Nueva York, fundada algunos años antes.

No es de dudar que la revista también tuviera grata y sistemática acogida en muchos lugares de Hispanoamérica.

El 30 del mismo mes, con ligeras variantes, el escrito fue publicado en el diario El Partido Liberal, de la Ciudad de México, en el que el Maestro compartía desde 1886 con La Nación, de Buenos Aires, sus "Escenas norteamericanas", las crónicas que le convirtieron en escritor admirado y guía del naciente movimiento modernista de las letras en español.

No sabemos si "Nuestra América" le fue expresamente solicitado para su reproducción en el periódico mexicano o si su envío formó parte de una estrategia editorial de su autor.

En verdad, este ensayo no es propiamente una escena norteamericana, aunque hay algunos casos excepcionales en tal sentido en lo publicado por Martí en ese diario.

De todos modos, uno se pregunta, sin embargo, por qué no se incluyó en La Nación. ¿Su autor no lo remitió allá o sería desechado por el editor argentino?

El hecho real es que ambas publicaciones, la neoyorquina y la mexicana, garantizaron a "Nuestra América", muy probablemente, un público lector relativamente amplio por nuestra región, atraído por el conocimiento de la firma y por el tema del escrito.

Las causas del fracaso republicano de Hispanoamérica eran materias de viejo interés entre la clase ilustrada del continente, cuyo debate se actualizó desde que a mediados del siglo XIX las reformas liberales fueron intentando la formación de la nación moderna en nuestras sociedades.

Martí, pues, no estaba entregando un tema nuevo, sino que la originalidad de su texto se asienta en sus respuestas totalmente diferentes a las que solían dictarse entonces y, sobre todo, en la perspectiva con que organiza sus ideas desde una lógica contrapuesta a la razón moderna.

No es casual que el cubano escribiera aquel ensayo iluminador en ese momento. La propia evolución de su pensamiento y la interrelación de aquella con las circunstancias del año 1889, permiten comprender que "Nuestra América" fue un texto casi imposible de ser creado varios años atrás.

Al mismo tiempo, marca un hito significativo e imprescindible en esa evolución que conduciría a Martí tras su publicación, de modo natural, a diseñar y exponer una estrategia liberadora para la región, con pretensiones universales, y su inmediata puesta en marcha mediante la gran pelea de su vida:

Organizar a los patriotas en el Partido Revolucionario Cubano, a fin de impulsar la guerra necesaria y alcanzar la independencia de Cuba y Puerto Rico, las Antillas libres que habrían de cortar la posibilidad de la expansión de Estados Unidos hacia el Sur y desde las que se encaminaría la acción concertada de toda nuestra América.

El ensayo, entonces, fue elaborado justamente en la ocasión precisa en que su autor debía sintetizar su análisis sobre nuestra región y en que esta requería de una interpretación de su problemática capaz de asegurarle el mantenimiento de su soberanía y la apertura de los caminos para un futuro propio. Ahí descansa la importancia de aquellas publicaciones al comienzo de 1891.

Desde su arribo a México en 1875, y durante sus estancias en Guatemala entre 1877 y 1878 y en Venezuela durante el primer semestre de 1881, Martí se preocupó por caracterizar la identidad continental, motivado por los debates y la ejecutoria de los gobiernos liberales que conoció en esos países y por las realidades histórico-sociales que conoció en ellos.

Atrapado en el medio de la fabulosa y contradictoria expansión finisecular de la modernidad industrial capitalista, el joven intelectual cubano manifestó una voluntad latinoamericanista que marcaría indeleblemente su acción como líder político durante su madurez.

A los 24 años de edad, decía en Guatemala que su oficio era "engrandecer a América, estudiar sus fuerzas y revelárselas". Y a los 28, señalaba en Venezuela su consagración urgente a revelar, sacudir y fundar la América.

No se trataba de osada altisonancia juvenil en quien desde sus días mexicanos había comenzado a emplear el término de nuestra América para contrastar la riqueza espiritual de nuestra región con el sentido de la razón europea: "Si Europa fuera el cerebro, nuestra América sería el corazón."

A su llegada a Guatemala, país que incluso superaba a México en cuanto a su mayoría poblacional aborigen, había expresado una concepción de gran importancia teórica, histórica, cultural y antropológica que le situó en la posibilidad de ofrecer más adelante una nueva dimensión de lo nuestroamericano:

Éramos un pueblo nuevo resultado de un proceso antagónico mediante el choque de dos civilizaciones, la indígena y la conquistadora, por ello mestizo en la forma, y requerido de la unidad ante la semejanza de sus orígenes y constitución.

Así, la voluntad latinoamericanista se sostenía en él desde joven, tanto en una sensibilidad particular hacia el alma continental como en el brillante criterio de la condición mestiza y novedosa de estos pueblos.

A lo largo de los años 80, su acelerada, profunda, rica y variada madurez de personalidad y como intelectual y líder político, se asentó en su notable comprensión de que se vivía una época de tránsito a escala planetaria que junto a fenómenos económicos, como la formación de los monopolios, y sociales, como la creciente polarización y enfrentamiento entre capitalistas y trabajadores, incluía un serio resquebrajamiento de los valores espirituales.

La crisis finisecular de la modernidad industrial, que atormentó a tantos, especialmente a los artistas, fue magistral y singularmente descrita por Martí en su "Prólogo al Poema del Niágara" de su amigo venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde.

Aquellos tiempos que calificó "de reenquiciamiento y remolde" no le amilanaron, sino que acicatearon su voluntad batalladora latinoamericanista.

Y mientras intentaba echar adelante la libertad de su isla se dedicó a crear una verdadera conciencia acerca de la comunidad de problemas e intereses de nuestra región entre la clase letrada hispanoamericana, sus posibles lectores, aprovechando el auge por entonces de las publicaciones periódicas.

El ensayo "Nuestra América" se nos anuncia y prefigura en su obra desde los años 80, particularmente en "Un voyage à Venezuela", un manuscrito en francés que se interrumpe durante su enumeración y enjuiciamiento de los problemas continentales, precisamente cuando iba a desarrollar sus ideas de la dicotomía entre el campo, donde veía a Persia, y la ciudad, que asimilaba a París.

Lamentablemente, en ese texto incompleto, escrito al parecer durante el segundo semestre de 1881, nos quedamos sin su análisis total de la dicotomía entre ambas zonas culturales y sociales de la región, entre su postura ante el conflicto entre tradición y modernidad.

Pero en las hojas de que disponemos se puede leer que estudiar los problemas de Venezuela es hacerlo con toda nuestra América, y en ellas está implícita la lógica que al respecto desarrollaría en 1891 en "Nuestra América" al postular que no había batalla entre civilización y barbarie sino entre falsa erudición y naturaleza: se trataba de conocernos en nuestras particularidades y de no pretender el encuadre de estas en los moldes importados de Europa y Estados Unidos.

Y en el texto anterior se expresa así:"aquí se desprecia el estudio de los asuntos esenciales de la patria; no se sueña con soluciones extranjeras para problemas originales; aquí lo quieren aplicar a sentimientos absolutamente genuinos, fórmulas políticas y económicas nacidas de elementos del todo diferentes."
En "Un voyage à Venezuela", el escritor que transitaba ya hacia su madurez literaria, emplea una imagen para expresar las disparidades y desajustas de nuestra región, que se traduce así al español: "Estos pueblos tienen una cabeza de gigantes y un corazón de héroe en un cuerpo de hormiga loca."

El débil cuerpo no puede sustentar la cabeza ni el corazón. Es el mimo procedimiento discursivo y literario del ensayo publicado en 1891, cuando dirá, quizás con mayor precisión de su criterio: "Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño."

Mas hay otra zona de la escritura martiana que desbroza el camino hacia "Nuestra América". Me refiero a sus numerosos escritos en el periódico mensual La América, publicado en Nueva York, para el cual colaboró desde 1883 y que dirigió durante 1884.

Aunque no se ha hallado una colección completa, en los números conservados salta a la vista de inmediato que desde ellos Martí lanzó una campaña por la unidad continental como la verdadera solución a la contraposición entre tradición y modernidad.

Con fino juicio, el cubano insiste en esos escritos en que la unión es la única manera de dejar atrás todo aquello que impedía a nuestros pueblos incorporar la modernidad desde y en función de su propia tradición, de sus propios requerimientos.

De hecho en el conjunto de textos para La América, se pone en evidencia en todos sus análisis el criterio que sintetizaría en magistral fórmula en "Nuestra América: "Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas."

Desde la revista mensual Martí explicita más de una vez la necesidad urgente de esa unión en el "colosal" peligro que representaba ya para nuestra América la emergencia de Estados Unidos como potencia moderna.

Califica de "inevitable" el encuentro con la nación del Norte y llama a prepararse adecuadamente para ello, "compactos en espíritu y unos en la marcha". Y, como en el ensayo de 1891, destaca la importancia en todo ello de las ideas, de la conciencia: "Pensar es prever."

Justificaba así, al mismo tiempo, tanto su propia labor intelectual de previsión y alerta mediante la escritura, como su repetida crítica a la incompetencia de la clase letrada del continente.

Curiosa manera la de Martí para atraer a sus lectores, a esa misma clase letrada, de la que dijo en "Un voyage à Venezuela": "Resulta, pues una inconformidad absoluta entre la educación de la clase dirigente, y las necesidades reales y urgentes del pueblo que debe ser dirigido."

En verdad, sus apreciaciones durante el decenio de los 80 constituyen un sistemático debate con las actitudes e ideas, y sobre todo con la lógica del razonamiento de aquella.

El debate, más que el diálogo, se desató para Martí desde su Revista Venezolana, de Caracas, en 1881, en cuyos dos únicos números enfrentó perspectivas y juicios adversos a los suyos, como señala en "Propósitos" y en "El carácter de la Revista Venezolana", ambos textos verdaderos llamados a emplear el talento en bien de nuestra América, y a que la intelectualidad tuviese una actitud creadora, sostenida en el conocimiento de lo nuestro.

A veces, como hace en un artículo de La América, el pronombre en plural que le incluye también a él parece atenuar su crítica: "así vivimos suspensos de toda idea y grandeza ajena, que trae cuño de Francia o de Norteamérica".

Pero la fuerza de su rechazo se impone, y el párrafo anterior continúa así, con el lapidario adverbio: "y en levantar bellacamente en suelo de cierto estado y de cierta historia, ideas nacidas de otro Estado y de otra historia, perdemos las fuerzas que nos hacen falta para presentarnos al mundo".

Se anunciaba así la airada desestimación de los "sietemesinos", de "los faltos de valor", de "los insectos dañinos", como describe en Nuestra América a los "letrados artificiales", al "criollo exótico", a los portadores de "la falsa erudición".

No hay suavidad sino franca dureza en el enjuiciamiento de Martí, quien obviamente busca conmover, sacudir la conciencia de esa clase letrada y lo que en ella pueda haber de patriotismo.

Es el líder político cuya sagacidad se aprecia en "Madre América", su discurso ante los delegados los estados de América Latina a la Conferencia Internacional Americana de Washington, convocada por Estados Unidos para enyugar económicamente a la región en sus designios.

Leído ante ese auditorio de diplomáticos el 19 de diciembre de 1889, este escrito es el antecedente más inmediato del ensayo "Nuestra América". El cubano quería y necesitaba convencer a los representantes de las naciones latinoamericanas de las intenciones estadounidenses y de que no aceptaran la postura anexionista hacia Cuba.

Por eso esta pieza oratoria se enzarza en un emotivo recorrido por la epopeya de las luchas independentistas, el primer momento verdadero de nuestra América, y culmina afirmando que en los latinoamericanos residentes en el país norteño "la admiración justa y el estudio útil y sincero de lo ajeno, el estudio sin cristales de présbita ni de miope, no nos debilita el amor ardiente, salvador y santo de lo propio."

Este era, digámoslo así, el modelo del intelectual latinoamericano al que Martí aspiraba de alguna manera un retrato de sí mismo, y cuya actitud debió ser seguida por esos diplomáticos que le escuchaban.

Vencido el deseo expansionista de Estados Unidos en aquella Conferencia, o más bien obligada ser aplazada o a buscar quizás otros caminos más directos y expeditos, como se respira en el aliento martiano de aquella época, el pensador que preveía y que así servía a Cuba y a toda nuestra América se sintió obligado a dar la clave del enigma continental: "Nuestra América", texto escrito con toda seguridad a finales de 1890.

Se cerraba un capítulo y se abría otro de la gran batalla martiana por el "bien mayor del hombre": el ensayo cenital culminaba brillantemente un largo periodo de estudio y fundamentaría desde entonces la enorme pelea de su autor para acelerar la independencia de las Antillas españolas, en beneficio, desde luego, de la justicia para los hijos de esas islas, y también para contribuir al equilibrio de América y del mundo.

El autor es historiador, investigador, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2009 (Cuba) y colaborador de PRENSA LATINA.

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Itaca

Konstantinos Kaváfis

Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones, los cíclopes y el feroz
Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas en tu alma,
y si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar bellas mercancías: madreperlas,
coral, ébano y ámbar,
perfumes placenteros de mil clases.

Ve a muchas ciudades del Egipto
para aprender de quienes saben.
Y conserva en tu alma Ítaca,
porque llegar a ella es tu destino.

Mas no apures el camino.
Trata de que dure muchos años,
para llegar viejo a la pequeña isla.

Y serás rico por lo que recojas en el camino.
No esperes que Ítaca te enriquezca.
Ella te ha dado ya un hermoso viaje.

Sin ella, jamás habrías partido.
Pero no tiene más para ofrecerte.
Por eso, si la ves pobre,
no pienses que te ha engañado.

Con tu pelo cano, cargado de experiencia,
habrás aprendido por fin
lo que significan las Ítacas.

Konstantinos Petrou Kavafis (1863–1933) fue un gran poeta de la Grecia contemporánea. Gran parte de su poesía fue rechazada y censurada en su época, por su reivindicación de los derechos de los homosexuales. El poema transcripto alude a “La Odisea” homérica y contiene una sabia reflexión sobre el sentido de las utopías.

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Víctor Jara: La agonía del pensamiento... 36 años después

Ulisse Iuliano (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El 11 de septiembre, con los primeros rayos de sol del nuevo día, se cumplió el golpe de estado y el asesinato de Salvador Allende en el Palacio de La Moneda, apoyado por “los Nixon y los Kissinger” que en aquel momento gobernaban.

Víctor analiza su trayecto intentando llegar a su Cátedra de Arte Dramático, abordando sin temor el recorrido, en el que todos serían respuesta.

Solo trataba de averiguar las preguntas, aprendiendo a leer la vida entre montones de detritos y carabineros de a pie, concentrados en la selva de cemento sin presentir lo que ocurriría en esa analógica e imperfecta metáfora de destellos de luces y sombras que fue su vida.

Víctor Jara fue detenido al día siguiente junto a cientos de profesores y estudiantes de izquierda en la Universidad Técnica de Santiago de Chile, donde había permanecido durante aquel fatídico 11 de septiembre del golpe militar. Del recinto universitario se les condujo, manos en la nuca, al cercano Estadio Chile, hoy Estadio Víctor Jara. El presidente Allende había muerto en el Palacio de la Moneda y los militares ya perseguían, apresaban, reprimían y asesinaban, a cualquier parroquiano sospechoso de ser comunista.

Al día siguiente la Universidad Técnica del Estado amanecía recién pintada, mientras que, camiones de transporte de tropa y más camiones del ejército pasaban fugaces llenos de jóvenes amontonados, igual que estúpidas ovejas destinadas al matadero, pávidos y pasivos, aterrorizados y casi paralizados por el miedo esperaban para entrar en el redil, sin saber que ese día y los venideros, los verdugos decidirían, en un clímax breve, el encuentro con su destino final: la muerte

Y, a través de ese espejo tenebroso y sombrío, corrían sobre dos vías férreas dos futuros paralelos, ambos llevaban locaciones distintas y mirándose de reojo casi retándose, hicieron dos paradas ficticias y luego en uno, surgió la indiferencia.
En el alma nos quedaron las trazas de tu partida, haciendo de marco un luminoso arco iris. Creían que así desaparecías de la escena, igual que el Ché en La Higuera, creyeron que el pan nuestro “de cada vía” sería el “making of'f” condenado al olvido, ajenos a los focos multicolores de tus “caros”escenarios con piso de sólida y pulida madera, entre telones de terciopelo rojo, azul y fucsia, mezclado con violeta y naranja, queriendo apresurar las sepulturas de las que nunca, ...de los que nunca... serán protagonistas, porque pasan por la vida siendo pobres histriones, más aún, mediocres extras... sórdidos mortales...

Viéndose perdido, Víctor comienza a escribir un sueño horrible que limita con el horror y el espanto, que abrió no un surco, sino una zanja profunda en el rostro más fiero y en la espalda más fuerte, el destello metálico y la afilada reja del arado, un hombre despierto, que quiso hundirla en lo más profundo de la tierra madre... más con inmenso dolor y sus manos destrozadas sólo pudo percibir cuando aquel heraldo, abriendo al viento su manto negro, lo envolvió... y fue entonces que dióse cuenta que no era otro sino... la muerte.

Somos diez mil manos...
”Canto, qué mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto". (Fragmento)

Según numerosos testimonios, le torturaron durante horas, le golpearon las manos hasta rompérselas a culatazos de fusil y cachazos de revolver, ...que al chasquido de la claqueta, y luego, en ralentí, giró el tambor colocando el cartucho calibre 38 en posición alineada con el cañón, y tiraron del gatillo inmortalizándolo en la toma de un ángulo aberrante y, para finalmente acribillarle inútilmente tratando de deshacer su cuerpo, de destruirle, siendo encontrado 3 días después junto a otros compañeros en un solar abandonado cerca del cementerio..

¡Levántate Víctor...levántate...!
...y mírate las manos.
”Para crecer estrecha la de tu hermano
juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.
...ahora y en la hora
de nuestra muerte... amén”. (Fragmento)

Para aprender a vivir, primero habrás aprendido a morir...
Fiel con tus convicciones dejaste de contarnos un montón de cosas...tus mensajes en el botellón de cristal que un día tiraste a las aguas de la mar nunca llegaron porque no pudieron navegar en esas aguas ensangrentadas mezcladas con asfalto.

“Pobre humanidad, cuanta
hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
Somos diez mil manos menos” (Fragmento)
”¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente” (Fragmento)
Una nueva caída del Cristo del alma de alguna doctrina venerable, que el jinete siniestro convirtió en blasfemia. En golpe sangriento en la puerta abierta del horno y el crepitar de las ramas consumiéndose en llamas, y un hermoso pan que hincha y se quema; la creación es tanto el poder, como la mutación...

La vida nos propina, como si fuesen ráfagas de viento, garrotazos tan fuertes...muy fuertes... ¡yo no sé!

Y ese hombre ...miró a los ojos del pobre hombre, ...a los ojos a su homicida y en ese instante sitió como el clic del percutor se confundió con la nada, y todo lo vivido se desvaneció en sus últimos recuerdos, y sintió como su alma se disipaba empozada en un charco de luz y la brillantez del último cuadro de la toma, en su postrero y apacible estadio.

Hay momentos trágicos que no deben ser vividos porque nos aterran y nos enloquecen, porque nos evocan y recuerdan, y por la brisa helada de la primavera y la razón de ser... se deja morir en el tintero.

Más la remembranza de mi figura si la recuerdo y nunca la olvido: si la podredumbre no fuera esta luna de sal que me extraña y me persigue, y sola con su brillo que me ciega en la noche, sería feliz.

Y en la densa penumbra que cubre mis ojos, hay quién me espía y se aferra a mi piel y he sabido por algunos rumores que trajo consigo el poniente, que anchas son las filas infinitas de oscuros batallones y todos marchando van a encontrarse conmigo. Arremeten y se sosiegan en las carnes de mi cuerpo y, dotados de clave maestra, leen en mi mente lo que mi cuerpo esconde.

En la niebla del nadir, mientras pensaba, me ví solitario y taciturno, casi abandonado. Y entonces como por magia, apareció de la nada mi dulce amante envuelta en su desdichada desnudez, triste y adolorida, y me dijo desconsolada: se que me buscas pero tampoco me encuentras.

Se reflejan en mis pupilas solo los cantos de una bandada de pájaros salvajes, al mirarlos a los ojos arrancarán de mi corazón el espanto, y danzarán las sombras y dormiré el sueño eterno con los que duermen, mientras mis brazos me rodean y la noche no entibia la tierra, y miraré de nuevo las estrellas, echado sobre esa gran piedra plana, igual como cuando era niño y sentiré la fuerza del viento, igual que cuando veía mover las briznas de la fresca hierba cuando correteaba por el campo observando el himeneo de las mariposas.

Luego mi vista se posa sobre las cercas y un poco más allá las flores, y los abejorros que recogen su polen, y sobre la espuma de la corriente de los arroyos va mi alma que fluye y se desliza entre bancos de arena que separan las aguas cristalinas que manan lamiendo los lirios y plantas de agua, hasta llegar a las raíces de los frondosos árboles que me separan del bosque impenetrable de los vivos y no me detengo a reflexionar las palabras porque confundo el silencio con el andar, en sordina, igual que las manadas de lobos salvajes, cuando están al acecho y temen pisar alguna hojarasca o rama seca para alertar a la presa. Igual que una danza macabra, inhumana y grotesca.

El rompecabezas de la vida sigue girando, se compone y se descompone... constantemente. Faltan piezas, pero nunca sobra alguna. Mis pensamientos y mis notas tuvieron su semilla en la poesía de nuestros pueblos originarios , en aquella arcilla húmeda de sangre y arada con los huesos araucanos y regados después con el sudor fecundo de la frente de Bolívar, de O`Higgins, Martí, Morazán...Farabundo y Sandino y después en el escenario heroico de la Sierra Maestra, con el Che y Camilo y sobre el grito de mis canciones, que se parecen más a las arengas de Galvarino con sus manos cortadas, ...y los suicidios en masa de los guerreros mapuches para no caer en poder de los españoles...

Allá van... volando.

Sobre aquellas alas doradas se mecen las voces de mis cantatas y de mi alma araucana, y por mi corazón, sobre la cadena de Los Andes ...el Aconcagua, el pico Bolívar, el Potosí y el Chimborazo...
Pero aún no se hizo justicia...

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Juana

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era una noche triste, desbocada,
dejó a los niños durmiendo bajo el techo de paja
donde alimañas hicieran su nido desparejo.
Juana entretejió su trenza y la enroscó en su espalda
color de tierra, color de pueblo marginado,
donde precoces surcos, acusaban una edad apresurada.
Ella sabía que decir no, era un verdugo cercenador de vida,
asesino de estrellas, de alboradas,
asesino de todo.
Asesino.
Ante su paso, frotándose las manos
el proxeneta ladino, prepotente,
preparando caricias no deseadas
producto del instinto exultante
de las fieras,
frenó su paso,
con el concepto del “patrón” cazando presas,
como dueño feroz de madrugadas.
Juana fue p’a la maquila engullidora
secándose una lágrima furtiva,
odió el dolor que como ataque de dioses
del averno,
contaminó su cuerpo llenándolo de heridas.
Juana perdió las hojas de su historia
entre los hilos de la tela ajada.
A la mañana siguiente, un arco iris
iluminó su cadáver
que aún hablaba,
como el de tantas Juanas
hoy en día…

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La trampa

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Después de recorrer el largo hilo que atraviesa el pantano de los extremos, el equilibrista cree que llega y pisa suelo falso. Y entre cuatro paredes queda encerrado. Viene uno, viene otro, venimos todos.

Nos prometieron la niñez eterna y (como adultos inexpertos del juego) perdimos la jugada. De niños sin asombro (ni ternura) pasamos a ser los amargados de una adolescencia congelada. Nace la época del aislamiento, un cosmos artificial de celdas individuales. Inquilinos sin entorno, relatadores sin tribuna, cementerio de mensajes. Cuerpos detenidos en un vacío maquillado de dicha. Títeres de una historia construida de espalda a la naturaleza. Se acabó el engaño, “no más sueños de ricos y famosos”. Ahora nos dicen que “se acabaron los recursos que una vez fueron de todos y hay que convertirse, por siempre, como Dios manda (y hasta lo hereden los hijos) el oficio miserable de ser subempleado de la miseria eterna.

¿Quién se atreve a salir del sillón del cansancio y replantearse la historia? ¿Dónde están los primeros individuos neoanarquistas de la tétrica dictadura global? (El individuo como un factor revolucionario que posibilite el cambio de su mundo (el mundo).

La tecnología regula la imaginación, la madre tierra ha sido cambiada por la madre red. Triunfa el mayor de los totalitarismos: la realidad absoluta. La ficción sin aplausos apenas comienza, lo que sigue es perder la calle y la memoria.

Unos pocos observan a la mayoría que a paso atropellado tomó el atajo. Hay que desenredar la trampa y dar el salto más allá del precipicio (de la implosión) que se avecina.

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Villa del cine en Venezuela rompe “la dictadura de Hollywood” (III Parte): Ahora los pueblos indígenas hacen su propio cine

Dick Emanuelsson

Entrevista (video/audio) con David Hernández Palmar, cineasta del pueblo Wayúu: http://vimeo.com/18034957

AUDIO: http://www.box.net/shared/uhs63mmfvz

Este es el tercero y último reportaje sobre el tema de la Cinematográfica venezolana. Las dos primeras entrevistas con los presidentes de Cinemateca y Villa del Cine se puede ver en los siguientes enlaces:
Xavier Saravia, presidente de Cinemateca: (25 min.): http://vimeo.com/18034180
José Antonio Varela, presidente de la Villa del Cine (40 min.): http://vimeo.com/18064798

Foto/video: María de los Ángeles Querales y Darwin Bustamante



La inclusión de los sin Voz, sin dinero y sin una cámara de video para hacer CINE en Venezuela, también incluye los pueblos indígenas. Hablamos con un cineasta Wayúu del Estado Zulia.

– Hay una inclusión plena. No es como ha dicho el Occidente que llevar Cine a las comunidades, sino hacer inclusión de las obras de los hermanos creadores (indígenas).

Lo dice David Hernández Palmar del pueblo Wayúu, un pueblo indígena que vive en ambos lados de la frontera colombo-venezolana en la costa norte de los dos países. Y pese que viven en ambos lados de la frontera, hay una diferencia abismal de las condiciones de vida.

Etnocidio en Colombia

No sé cuántas veces que entrevisté representantes o víctimas de este pueblo cuando vivía y trabajaba desde Bogotá. Llegaron a la capital colombiana en calidad de desplazados por el terrorismo para-estatal, víctimas de tantas barbaridades y de masacres. En una de ellas fueron incinerados ocho indígenas, entre ellos varios bebes, adentro de una camioneta. Los responsables eran paramilitares que operaron en la zona en complacencia con el ejército y la policía departamental. A raíz del genocidio de miles de wayúus se desplazaron al otro lado de la frontera en donde siempre han sido recibidos por las autoridades venezolanas.

La plataforma de cine medio de audiovisuales


Esos hechos ahora son documentados gracias a la creación de la Plataforma de Cine Medio de Audiovisuales, bajo el Ministerio Poder Popular para Cultura. Ahora no son espectadores o “fuentes” para cineastas “blancos” sino ellos mismos son los protagonistas y los creadores del Cine y documentales.


Hemos avanzado, no solamente en audio-visual sino aquí tenemos un periódico, dice y muestra “WAYÚUNAKI”, que es distribuido en ambos países y que recoge las inquietudes indígenas Wayúus.

Subraya que sean los mismos talentos y creadores indígenas los que produzcan y desarrollen la producción donde reflejan la vida indígena.

Avances indígenas en América Latina

Con la integración latinoamericana, las victorias populares y electorales en países andinos como Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero también las gigantescas marchas “Minga” en el departamento de Cauca, Colombia, han traído consigo una explosión de luchas populares en donde los pueblos originarios se han levantado y han creado consciencia en el continente. Con las nuevas constituciones en países como Bolivia, Venezuela y Ecuador, los indígenas han conquistado una plataforma jurídica en donde pueden apelar a sus derechos como cualquier ciudadano en estos países. Y en Venezuela podemos ver poco a poco estos derechos materializados como, por ejemplo, en el derecho de ejercer y desarrollar su cultura e idiomas.


Dice Palmar que los indígenas videocineastas venezolanos ya han participado en varios festivales de cine y de documentales con sus obras y que han recibido varios reconocimientos. Pero esas conquistas también están en peligro si regresa el “Viejo orden” a Venezuela.

Una de las tareas fundamentales para los video cineastas Wayúu es luchar para que una educación en ambos idiomas; Wayúu y español sean la base para lograr la educación superior.

– No somos mitos ni leyendas. Pero de lo que se trata es reforzar el socialismo como idea y como futuro.

Videos Venezuela:
http://vimeo.com/album/246199
1) El Policía Democrático nace en Venezuela, http://vimeo.com/16051814
2) Pablo Fernandez, Director General de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz sobre la Nueva Policia Bolivariana, http://vimeo.com/15810403
3) Con María Conchita Alonso y Roberto Micheletti como protagonistas en el acto “Detrás de las mentiras”, http://vimeo.com/14848072
4) Contra la militarización de Haiti y Latinoamerica, http://vimeo.com/12807179
5) Los golpistas hondureños en defensa al terrorista Alejandro Peña Esclusa, http://vimeo.com/13372387

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Atrocidad Social Corporativa (I): Chiquita Brands

Vicent Boix (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

En septiembre de 2007, Chiquita Brands International, una de las mayores multinacionales dedicadas a la exportación de productos frutícolas, fue condenada a pagar 25 millones de dólares por un tribunal federal de Washington.

Al parecer la corporación había financiado a las Autodefensas Unidas de Colombia (grupo paramilitar colombiano de extrema derecha), para canjearse así su simpatía y protección en un estado que vive un perpetuo clima de violencia. La propia transnacional reconoció poco después, que desde 1997 y hasta 2004 había capitalizado a este grupo irregular con más de un millón de dólares.

Siguiendo la pauta, en los últimos años la transnacional ha sido demandada cuatro veces en su propio país por este mismo motivo. Han sido más de 600 familias que sufrieron el asesinato de alguno de sus miembros en manos de este grupo terrorista, quienes encabezaron los procesos judiciales para exigir a la compañía indemnizaciones que superarían los 11.000 millones de dólares, aunque según la misma fuente, algunos de estos casos pudieron ser sobreseídos por los tribunales estadounidenses.

No han sido los únicos ya que según organizaciones de derechos humanos, familias de cinco misioneros norteamericanos liquidados por las FARC, demandaron a Chiquita por el mismo motivo en un tribunal de Florida. Contrariamente a los casos de colombianos asesinados por grupos de extrema derecha, en febrero de 2010, sí que fue aceptado por el juez este caso en los que los exterminados eran religiosos norteamericanos y los verdugos supuestos guerrilleros, de izquierda, supuestamente también claro está.[1]

A Chiquita se le señala no sólo por haber financiado económicamente, sino también por transportar armas para dotar y suministrar a esta banda armada. En marzo de 2007, la revista colombiana “Semana” revelaba detalles del diario íntimo de uno de los cabecillas de las AUC. En él, aparte de reconocer el financiamiento directo por parte de la compañía, se desvelaba que sus barcos fueron usados para transportar armamento destinado a los “paras”.[2]

Los desembolsos a las AUC y otros grupos, fueron efectuados por BANADEX, su otrora filial en el país Sudamericano. Se localizaron fundamentalmente en dos regiones donde esta compañía compraba el banano cultivado industrialmente para la exportación: Urabá y Santa Marta.

Es curioso porque a 35 km. de Santa Marta se encuentra Ciénaga, un municipio que en diciembre de 1928 albergó un oscuro pasaje de la historia colombiana conocido como “la masacre de las bananeras”. Ese mes, del amarillo del banano se pasó al rojo de la sangre, cuando el ejército colombiano masacró a cientos de trabajadores bananeros colombianos que habían iniciado una huelga indefinida para exigir condiciones dignas de trabajo.

Este aciago capítulo encontró la eternidad gracias a la magistral pluma de García Márquez. En “Cien años de soledad”, el autor colombiano rememoró la tragedia y escribió:

“Una semana después seguía lloviendo. La versión oficial, mil veces repetida y machacada en todo el país por cuanto medio de divulgación encontró el gobierno a su alcance, terminó por imponerse: no hubo muertos, los trabajadores satisfechos habían vuelto con sus familias, y la compañía bananera suspendía actividades mientras pasaba la lluvia. La ley marcial continuaba, en previsión de que fuera necesario aplicar medidas de emergencia para la calamidad pública del aguacero interminable, pero la tropa estaba acuartelada. Durante el día los militares andaban por los torrentes de las calles, con los pantalones enrollados a media pierna, jugando a los naufragios con los niños. En la noche, después del toque de queda, derribaban puertas a culatazos, sacaban a los sospechosos de sus camas y se los llevaban a un viaje sin regreso. Era todavía la búsqueda y el exterminio de los malhechores, asesinos, incendiarios y revoltosos del Decreto Número Cuatro, pero los militares lo negaban a los propios parientes de sus víctimas, que desbordaban la oficina de los comandantes en busca de noticias. «Seguro que fue un sueño -insistían los oficiales-. En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz.»

En aquellos años, la tierra en donde brotaban los bananos y en donde miles de campesinos eran explotados pertenecía a la United Fruit Company, la mítica bananera que durante décadas configuró Centroamérica a su libre antojo, orquestando golpes de estado, campañas de desestabilización y colocando a políticos cómplices para lograr sus fines comerciales que aspiraban al monopolio total del comercio, no sólo del banano sino de cualquier cultivo y producto. Sin duda alguna fue la empresa que exploró con más vigor y persistencia los insondables caminos del “republicanismo bananero”.

La United fue inmortalizada como “Mamita Yunai” por el escritor costarricense Carlos Luís Fallas. Y aparte de éste y García Márquez, otros novelistas plasmaron en el papel los peculiares métodos de enriquecimiento, subordinación y control de la gran bananera. A destacar entre muchos al Premio Nóbel, Miguel Ángel Asturias, con la “trilogía bananera”, al costarricense Joaquín Gutiérrez con “Puerto Limón” y “Murámonos Federico”, al hondureño Ramón Amaya y su obra “Prisión verde”, al nicaragüense Emilio Quintana con “Bananos” y finalmente el propio Neruda, que en su “Canto general” dedicó un poema al “trust de los plátanos”.

Y lo realmente curioso de todo esto, una vez recorridos algunos pequeños recovecos amarillos de la literatura y la historia en América Latina, es que con el transcurrir de los años, la United -O la “Mamita Yunai”, como prefiera- cambió de nombre y pasó a ser -redoblen clarines y timbales- Chiquita Brands.

Como se visualiza claramente, lo único que se alteró fue el nombre. Los métodos violentos siguen siendo los mismos. Sus prácticas agrícolas agreden al medio ambiente, devastan el territorio y focalizan la riqueza. Con este modelo productivo de alimentos pasan hambre los pueblos destinados a cultivar postres exóticos, mientras las multinacionales siguen imponiendo su agenda sí o sí. Antes lo hacían con golpes de estado y las balas de los ejércitos nacionales, y ahora con la ayuda de grupos armados irregulares.

La semana que viene: Dole Food y Shell.

Notas:
1 http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/paz/chiquita.html
2] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=101630

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Arquitectura sin arquitectos

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La reciente publicación del libro Arquitectura Vernácula Peruana, un análisis tipológico, de Jorge Burga Bartra, constituye un aporte al debate sobre la arquitectura y urbanización “sin arquitectos”, incluyente y sostenible. Será presentada al país este 27 de enero, en el Colegio de Arquitectos del Perú, institución de la cual es Vicedecano, en una intervención abierta al púbico con panelistas especializados, y una muestra de dibujos y acuarelas del propio autor, que se han usado en el libro.


Burga Bartra es un destacado arquitecto, interesado en la cultura peruana, que investiga y construye buscando cómo rescatar la identidad, como lo evidencian algunos de sus anteriores libros: Del Espacio a la Forma. Villa El Salvador, Realidad y Propuestas. El Ocaso de la barriada”, “Vivienda Popular en Cajamarca”, “Arquitectura Popular en la Costa Peruana” (con Miguel Alvariño G.) y “Rincones Artesanales”.

El autor sostiene que los arquitectos sólo definen una exigua parte del medio ambiente construido de nuestros pueblos y ciudades. “El resto abrumador de obras vernáculas, que no pasan por las manos de estos profesionales, sigue -sin embargo- pautas y estilos tradicionales bien definidos por el paisaje y la cultura de cada lugar”.

“De la exuberancia de materiales de nuestra selva, así como de la escasez de estos en la sierra altiplánica. De climas agresivos, como de climas templados, surgen pujantes estilos vernáculos que resuelven apropiadamente el cobijo de sus ocupantes en un inicio. Luego, por un proceso de decantación, va quedando lo más valioso y adecuado. Aquello que convierte al tipo en arquetipo, integrándose al acervo cultural del lugar”.


Burga presenta, los tipos básicos de la arquitectura vernácula peruana y sus variantes, “que se esfuman poco a poco, arrasados por una modernidad extraviada”, acompañados con más de 160 dibujos, la mayoría del autor, que ilustran los tipos que aparecen en los ocho capítulos. Textos, dibujos e ilustraciones ofrecen una mirada a la arquitectura sin arquitectos que se produce en nuestro país. “Un territorio rico en etnias y en pisos ecológicos como el Perú, es lógico que también tenga diversidad de expresiones vernáculas. Este libro, según el autor, da cuenta de las más importantes expresiones, distribuidas principalmente en la costa o chala, la sierra quechua, la selva omagua, y de modo más restringido, aunque no por ello menos expresivas, de la sierra altiplánica.

“Arquitectura Vernácula…” es una fotografía del país, un encuentro de la diversidad y espacio de construcción de memoria más nostalgia, tal como señalan otros investigadores sobre migraciones y mixtura como “Todas las Sangres”, de José María Arguedas, que este año se celebra 100 años de su nacimiento. Esta producción es atractiva no sólo para arquitectos y estudiantes de esta carrera, sino para el público en general.

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El desacuerdo

Pedro Aponte Vázquez (Desde Puerto Rico. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A la memoria de Borge

Fueron en realidad unos pocos, solo un puñado, los que vieron con sospecha la negociación. De esos, algunos fueron más lejos y dieron por hecho que traía implícita la claudicación de quienes la aceptaron, mientras para otros era un acto de traición al movimiento de liberación en su totalidad y, por consiguiente, a la patria misma. Fuera de ahí, los más fueron flexibles y le vieron al asunto un lado práctico.

Los quejosos insistían en que el acuerdo ofendía la memoria del máximo dirigente histórico del movimiento de liberación, a quien llamaban El Líder y que, peor aún, inexplicablemente colocaba a la lucha misma en peligro de extinción. El mismo, insistían, redundaba nada menos que en la criminalización del movimiento de liberación nacional, sin importar que a la larga contribuyera a adelantar los propósitos del esfuerzo revolucionario.

En realidad, ese grupo de abnegados luchadores había transformado el ideario del Líder en una especie de religión —tal vez por no conocerlo a fondo— así que, desde su punto de vista, el acuerdo negociado constituía un pecado porque él había postulado que el invasor no tenía autoridad alguna sobre su Pueblo. Consideraban pecadores en ese sentido a aquellos combatientes acusados en un tribunal extranjero de conspirar y actuar contra el enemigo porque, al admitir ante agentes judiciales del invasor —a cambio de menos tiempo de confinamiento en sus cárceles— que habían atacado instalaciones militares suyas, no solo les reconocían autoridad, sino, además, cooperaban con el enemigo porque les facilitaban el trabajo de enjuiciarlos. De ese modo, argumentaban ellos, aquellos sacrificados compatriotas violaban, además, el precepto fundamental del Líder de no cooperar con el gobierno que usurpó la soberanía de la nación y, más aún, desnaturalizaban sus propias hazañas revolucionarias al transformarlas en meros actos criminales. Además, ponían de ejemplo a otros combatientes de otra organización militar clandestina que habían adoptado la posición del Líder y no se defendieron cuando el enemigo los enjuició, pero sin mencionar que fueron condenados a largas penas de reclusión como meros presos comunes.

Por el contrario, otros luchadores sostenían que, como prisioneros de guerra, los combatientes no estaban en condición alguna de negarle poder sobre ellos al enemigo ni estaban cooperando con él por el hecho de admitir que lo combatían y que, mientras menos tiempo estuvieran en prisión, tanto mejor era para la causa. Señalaban que sin fundamento alguno los contrarios habían equiparado el concepto de negociar con el de traicionar a pesar de que es un recurso para la solución de conflictos cuya utilidad ha quedado demostrada por siglos en los campos, entre otros, del sindicalismo, la política partidista, el Derecho y los procesos legislativos. Sobre este aspecto tuve ocasión de conversar con Helia, forastera recién llegada al país quien, por ser descendiente directa del Líder, se proclamó principal exponente de las denuncias. Al terminar ella una conferencia de prensa me le acerqué en un aparte:

—Si se sabe que negociar es una técnica de resolución de conflictos tan antigua como la Humanidad misma, ¿por qué esa hostilidad hacia unos compañeros que han combatido al enemigo en el ámbito militar y solo buscan pasar menos tiempo encarcelados y reintegrarse más pronto a la lucha? —le pregunté con disgusto.

—Es sencillo. Esa técnica, no importa lo que otros digan por ahí, está reñida con los principios del máximo líder —respondió de igual modo.

—¿Cuáles son esos principios?

—Con el enemigo no se debe negociar porque, al hacerlo, se le reconoce autoridad y a la larga equivale a cooperar con el invasor.

—¿Considera que negociar un acuerdo es, por el hecho mismo, cooperar con el enemigo?

—Claro que lo es.

—¿Quiere decir que el prócer fue un líder intransigente?

—Por supuesto que sí.

—Por lo que conozco de él, no tiene fundamento sostener que lo fuera. Sé que en críticas ocasiones fue flexible.

—No es posible que usted, un periodista, lo conozca mejor que yo que llevo su sangre— respondió con la arrogancia que la caracteriza. Pasé por alto esa barbaridad y continué:

—Supongo que ustedes basan sus objeciones en que él no le reconocía autoridad alguna al gobierno de la colonia y mucho menos al de la metrópoli, ¿no es así?

—Exactamente. Precisamente por eso es que repudiamos el acuerdo.

—¿Entonces, cómo explica que a pesar de esa posición El Líder se defendió en las cortes coloniales y del imperio? ¿No le reconoció al enemigo, al defenderse, autoridad para enjuiciarlo?

—No tengo nada más que decir.

—¿No defendió él a seguidores suyos en las cortes de aquí y de allá? —insistí y abandonó veloz el recinto sin responder.

Helia, una joven mujer alta, de tez oscura, cabello negro y lacio y apariencia de bailarina, logró introducirse rápidamente en el partido del que su antepasado había sido fuerte inspiración y guía y se adhirió a su seno como lapa, cual si hubiera sido allí su origen. Casi todos los hombres y mujeres que le dieron temple a la entidad y la hicieron merecedora de la admiración y el respeto aun del enemigo, habían cumplido su jornada vital y quedaba solamente la aureola del prestigio que le habían impartido con sus ejemplos de entrega a la causa con valor y sacrificio. Metódicamente buscó uno a uno a los pocos hombres que quedaban, se les acercó a los que pudo y con zalamerías logró la admiración y el respaldo de varios de ellos. Simultáneamente reclutó un puñado de adolescentes con los que se iba a pasar noches acampando divertidamente so pretexto de prepararlos para sus respectivas iniciaciones como soldados de la revolución, promovió en muy poco tiempo los cambios que le convenía hacerle al reglamento del triste remanente del partido político que había dirigido su célebre antepasado y se apoderó del mismo a pesar de que, en materia de política, era una advenediza y nada conocía de la problemática del país.

En su lugar de origen, o más bien de acogida, había estudiado Derecho y prontamente comenzó a prepararse para revalidar sus estudios en su nuevo lugar de residencia. Esto de por sí no fue tarea fácil, ya que debió compenetrarse de las leyes y la jurisprudencia del sistema judicial no solo de la colonia sino, además, de la metrópoli, pero aún más difícil fue cumplir con el requisito de ciudadanía. Para ello tuvo que vencer una serie de obstáculos y, aunque logró salvarlos, la palabra final la tenía nada menos que el gobierno de la metrópoli, el gobierno que el partido que presidía estaba llamado a combatir: el gobierno responsable de la muerte de su célebre antepasado. Había llegado a un callejón sin salida.

Entonces se acercó a Borge, un abogado sindicalista que había cumplido cárcel por su ideología de liberación nacional y por su militancia en una entidad militar clandestina a la que sus miembros se referían entre ellos como La Organización. Ninguna importancia tenía para ella el hecho de que, antes de conocerlo personalmente, lo había vilipendiado severamente en una plaza pública por ser uno de los que acordaron admitir los hechos revolucionarios que el enemigo les imputaba a cambio de recibir una sentencia menor de cárcel complementada por sentencias en probatoria.

Como solía hacerlo cuando estaba en libertad, Borge me había acompañado a un pueblo de la sierra donde anualmente se conmemora una de las principales gestas revolucionarias en la historia del país, la primera celebración a la que él asistía desde que salió de prisión, y nos encontramos con compañeros que también habían optado por negociar una salida más pronta de la cárcel. Allí estaban, además, los líderes de las múltiples organizaciones que abogaban y luchaban por la liberación nacional y cientos de sus respectivos seguidores. En horas de la mañana ocuparon la tribuna los líderes de la organización élite, los que se aseguraban así de no juntarse con líderes de las organizaciones patrióticas estudiantiles y proletarias y quienes, al terminar su participación, les requerían a sus seguidores abandonar la plaza y regresar a sus hogares (cosa que muy pocos hacían).

Por la tarde se dirigieron al público los representantes de las otras organizaciones y fue entonces cuando, desde la tribuna, Helia calificó de traidores a los patriotas que habían negociado con el enemigo. Recién salido de la cárcel, pero rebosante de salud, Borge, de baja estatura, sus cortos brazos cruzados contra su ancho pecho, la frente salpicada de lacios cabellos blancos, se tornó rojizo y apretando los puños quiso fulminar con su mirada a aquella mujer salida de ningún sitio que optaba por desprestigiarlo en medio de una plaza pública atestada de compañeros y compañeras de lucha patriótica. Los patriotas aludidos no solo no tuvieron oportunidad de defenderse allí y entonces, sino que estuvieron en riesgo de ser agredidos físicamente encima del insulto por los llamados soldados de la revolución y probablemente, además, por los agentes provocadores que el verdadero enemigo acostumbra colocar entre la gente que protesta, sobre todo, en lugares públicos.

La próxima vez vendremos armados, me dijo Borge entre dientes, pero afortunadamente habría de descartar pronto esa descabellada idea, pues como abogado y, sobre todo, como sindicalista, era más dado a persuadir que a confrontar mientras ello fuera razonable y hasta los adversarios reconocían sus destrezas en las mesas de negociación. El hecho de que perteneciera a una organización clandestina de tipo militar no era contradictorio, pues en su mente estaba claro que con ello recurría a la defensa propia, la defensa propia de la patria que había sido invadida por un ejército usurpador, tal cual lo había expuesto El Líder. Siempre había sido ejemplo de un saludable estilo de vida, de disciplina y de militancia y si alguna debilidad lo caracterizaba era la atracción que sentía por las mujeres en general y por las compañeras de lucha en particular —siempre que fueran solteras.

Una calurosa tarde, meses después, participábamos en un piquete en el que casualmente estaba Helia y mientras caminábamos me confesó que comenzaba a sentirse atraído por ella y que ese hecho lo mortificaba porque era, según dijo, la única mujer bella por la que solo quiero sentir desprecio. Su comentario de que comenzaba a sentirse atraído por aquella mujer que le pareció bella me pareció un mal augurio y pensé que, a solo semanas de incógnitos agentes de la ley y el orden, celosos guardianes de la democracia, asesinar a tiros en su propia casa al principal líder de la lucha clandestina, el otro valioso líder de esa lucha no debía caer en manos de quien, como ya se comentaba, creía firmemente que el fin justifica los medios. Sin embargo, consideré exagerada mi preocupación al recordar su reacción ante los insultos que ella le había dirigido desde la tribuna, además de toda la información negativa que sobre ella había arrojado una investigación que condujo sobre sus actividades políticas y personales a partir del momento en que llegó como en paracaídas al país. A través de La Organización, Borge se había enterado de que, desde antes de llegar, Helia y otros familiares obtenían provecho material y de toda índole del vínculo sanguíneo con aquel personaje de estatura continental que vivió y murió dando ejemplo de entrega total a la defensa de su patria y de la dignidad de su Pueblo y de que persistían en esa práctica. Se enteró, además, de su arrogante desprecio por la disciplina de partido y de su disposición a recurrir a cualquier medio para alcanzar sus aspiraciones. Su confesión me preocupó por razones de seguridad y por sus posibles implicaciones para la lucha en general y para La Organización en particular y no lo pasé por alto.

—¿Estás bromeando? —le pregunté enseguida.
—Ojalá lo estuviera.
—Eso es un asunto muy serio que puede acarrear serias complicaciones —le advertí.
—¿Crees que no lo sé? Por eso me preocupa, pero es de primera intención. De inmediato rechazo el pensamiento porque sería una atrocidad.
—Comoquiera me preocupa porque... tú sabes lo que dicen de un sencillo pelo y una yunta de bueyes...
—No me hagas reír. En eso no caeré aunque no hubiera otra mujer en todo el archipiélago; te lo aseguro.
—Magnífico. Cuento con eso por todo lo que ceder implica —le dije y con ello dimos por cerrado el asunto.
Terminado aquel piquete, Helia abordó a Borge con la más amplia de sus sonrisas y sus más sensuales contoneos. Pasando por alto mi presencia, le dijo que se encontraba en un tranque porque, a pesar de reunir los requisitos para obtener la ciudadanía del invasor y poder entonces ejercer su nueva profesión, todavía tenía dificultad con aspectos que no dominaba del Derecho, en particular del derecho de corporaciones, y le habían sugerido recabar su ayuda. Él respondió que en lugar de buscar la ciudadanía del imperio debía condenarla porque se nos había impuesto para utilizarnos como carne de cañón y que solamente la ayudaría si le garantizaba que su propósito era el de estar en mejor condición de combatir al enemigo. Interrumpí para despedirme del compañero y me fui pensando que en realidad no se proponía ayudarla, sino crear las circunstancias para de algún modo devolverle los vejámenes que ella gratuitamente le prodigó en la plaza pública de aquel pueblo de la montaña.
Transcurrieron varios meses y ya solo veía a Borge en piquetes o de lejos en masivas marchas o en las noticias televisivas que daban cuenta de su constante intervención directa en asuntos y controversias específicamente sindicales y patrióticas en general. De Helia, con quien había tenido mi propio roce por motivo de su empeño en adueñarse de fotos y documentos relacionados con las luchas del Líder que, como tales, son patrimonio nacional, supe que todavía no había obtenido la ciudadanía que tanto anhelaba, pero había revalidado sus estudios de Derecho. Ni lo uno ni lo otro me sorprendió; lo que jamás pude anticipar, y por razones de seguridad me consternó, fue enterarme de que se había convertido en esposa de Borge, o más bien, que él se había convertido en su esposo a pesar de todo lo que sabía sobre su conducta en el ámbito ideológico —aun descartando el hecho de que lo había tildado injustamente de traidor de la patria ante miles de patriotas. Había observado que ella no participaba en piquetes ni en otros eventos públicos, limitaba sus intervenciones en el quehacer político a esporádicas expresiones retóricas carentes de realidad cuyo único propósito parecía ser el de impresionar y finalmente abandonó la presidencia del partido.
Meses después, me enteré por la prensa de la súbita y grave enfermedad de Borge, lo cual me pareció muy extraño por tratarse de una persona de saludable estilo de vida y en excelente estado de salud. Helia, ya convertida en su esposa, redujo y limitó estrictamente sus contactos y relaciones por todos los medios, por lo que fui de los muchos interesados en su salud que no tuvieron acceso a él durante el curso de su reclusión hospitalaria y mucho menos mientras procuraba recuperarse en su hogar, ni siquiera mediante el correo electrónico. Repasé detenidamente lo que habíamos conversado en torno al riesgo de seguridad que representaba para él y para la lucha misma el que cediera a la atracción que había comenzado a sentir hacia ella. Recordé que, aunque en aquella ocasión me abstuve de expresarle mi sospecha de que podría estar buscando neutralizarlo políticamente de algún modo con el fin de congraciarse con el enemigo y lograr al fin sus metas personales, no dejé de considerarlo probable. Luego, con la enigmática muerte de Borge —casi tan misteriosa como la del legendario Líder— por esa súbita y agresiva enfermedad, quedó descabezada por completo la lucha clandestina inspirada en las enseñanzas del prócer y me persigue tenaz la duda de si, de habérselo dicho, habría podido evitar el extraño desenlace que tan beneficioso ha sido para el enemigo.

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Música: Desde Cuba, el chachachá

El chachachá es un ritmo y un sonido que con más de cuarenta años de vida se mantiene más que saludable, lleno de vida y energía. Con un vigor que sólo puede dar el ritmo cálido y apasionado del trópico.

El chachachá como todo género realmente popular no nació de la nada. Se originó como un proceso de evolución y de experimentación de Enrique Jorrín con el danzón. Durante sus años mozos, lo único que Jorrín componía eran danzones, que al principio respetaban todos los cánones musicales propios del género pero que después, poco a poco, se iban permitiendo pequeños cambios que los acercaban cada vez más al chachachá. Una de las más importantes fue la conformación de un trío de cantantes que entonaban al unísono el tema de la composición y que le darían ese tono tan característico al nuevo género.

El nombre con el que originalmente Enrique Jorrín llamó a sus experimentos fue neodanzón. No era evidentemente un nombre muy atractivo, pero nos habla de lo que el compositor pensaba de su nueva creación. Lo que Enrique Jorrín componía, según él, no eran sino danzones que su creatividad modificaba. El nombre que todos conocemos nació con ayuda de los bailadores, cuando al inventarse el baile que se acoplaba con el ritmo, se descubrió que los pies marcaban un sonido peculiar al rozar el suelo, precisamente en tres tiempos seguidos, cha - cha - chá, y de ahí, de ese sonido, nació, por onomatopeya, el nombre que despierta en todo el mundo las ganas de mover los pies, el chachachá.

La instrumentación del chachachá originalmente fue retomada del danzón que en Cuba se toca con una agrupación musical llamada Charanga Francesa, herencia musical de las emigraciones debidas a la guerra de independencia de Haití. El chachachá comenzó a crear sus propias imágenes y mitos gracias al trabajo de múltiples compositores principalmente cubanos y mexicanos que contribuyeron a ello.

La instrumentación básica consiste, además de la sección rítmica compuesta habitualmente por la percusión, el piano y el bajo, en una sección de cuerdas que traza un colchón armónico y rítmico sobre el que una flauta teje melodías sabrosamente confeccionadas. El auge del chachachá sacó del olvido este tipo de agrupación que ya estaba perdiendo adeptos en la isla dándole un nuevo aire, que dura hasta nuestros días.

El chachachá comenzó a crear sus propias imágenes y mitos gracias al trabajo de múltiples compositores principalmente cubanos y mexicanos que contribuyeron a ello.

Cuba Cha Cha Cha

La engañadora

Milagros del Cha Cha Cha

Fuente: PRODUCCIONES DEL MAR

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Dos relatos cortos

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¡Taxi...! I

Hice señas, se detuvo. Eran las tres de la madrugada, subí, dí las buenas noches y pregunté:

- ¿No resulta peligroso trabajar a estas horas?

- Pos sí -contestó-, tanto como andar por la calle y tomar un taxi.

- ¿Ah, sí?

- Pero se compensa -continuó.

- ¿Se compensa con qué?

- Con esto -dijo volteando y colocándome un revólver en la frente-, venga la lana.
Ni modo, se la dí y la contó cuidadosamente antes de guardársela.

- Chin, patroncito, no compensa -agregó, preocupado-, necesito limpiar a cuatro o cinco por cada asalto que me hacen, no es justo. Y tras una pausa, recuperando el tono mundano:

- ¿Adónde lo llevo, mi jefe? No se preocupe por el pago, el viaje es una cortesía reservada a mis clientes.

____________


¡TAXI...! II


El taxi llega a destino, el pasajero se dispone a pagar.

-¿Tiene cambio de un billete de 500 pesos?

-No ¿cómo cree? Agradezco si hago 500 pesos en todo el día...

-Bueno, no importa, tampoco tengo yo un billete de 500 pesos.

El taxista, por el retro, mira torcido al pasajero.

-¿Y de 200?
-Tampoco, acabo de comenzar, si quiere vemos en la gasolinera.

-No se preocupe, tampoco tengo yo un billete de 200.

El taxista aprieta el volante como si fuera el cuello del pasajero, quien temerariamente insiste.

-¿Y de 100?

Al otro día, la prensa rimando informa:

“Taxista indignado,
pasajero estrangulado”

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La politización de la familia

Alberto Moncada (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El signo más importante de la modernidad, del cambio del Antiguo Régimen al sistema democrático, es que la familia deja de ser la primera unidad social y pasa a serlo el individuo. La unidad de decisión electoral es la persona y, sobre todo, la persona individual es la protagonista de la vida jurídica, de los contratos, de los acuerdos. Ello es perfectamente compatible con que en el mundo capitalista la unidad principal sea la empresa, la corporación mercantil pero hasta ésta ha tenido que recabar de la legislación el reconocimiento de la ficción persona jurídica como fuente de imputabilidad.

Instituciones importantes como el matrimonio incluyen su condición contractual, su subordinación a la voluntad individual, al prever su disolución, algo que también negaba el Antiguo Régimen y que sigue negando ese invento eclesiástico, el matrimonio canónico, al imponer que la institución está por encima de las personas.

Esto no quiere decir que la familia no tenga importancia o reconocimiento social pero, de un tiempo a esta parte, se están creando instancias y levantando voces en defensa de la familia con la excusa de que la institución está amenazada de muerte por las nuevas costumbres, por las nuevas políticas, algo que no tiene el menor fundamento sociológico. Nunca como hasta ahora ha habido lazos más fuertes entre generaciones, los padres protegen a sus hijos de las carencias en materia de vivienda y empleo teniéndolos en casa hasta cada vez más mayores, los abuelos hacen de canguros de sus nietos ante la doble militancia laboral de la pareja y los hijos, y sobre todo las hijas, cuidan de sus padres ancianos con notorio sacrificio personal. En suma la familia es la principal defensa de las personas contra las durezas de un sistema económico cuyos líderes se llenan la boca elogiando a la institución pero apenas toman medidas para proteger la natalidad, la maternidad y la ancianidad. De hecho, el sistema utiliza a la familia como alternativa barata a su inacción política y sus dudosas prioridades fiscales. En ese sentido Francia sigue siendo ejemplar. Francia es el lugar de nacimiento de la soberanía del individuo, el lugar donde el súbdito se transformó en ciudadano y hoy es el único país europeo cuya fertilidad nativa crece debido a la protección oficial al embarazo y sus consecuencias. España es de los países europeos más retrasados en apoyo a la familia, basta citar que tenemos el mayor déficit en plazas públicas para residencias de mayores.

En realidad cuando los partidos o movimientos conservadores, y en especial la Iglesia católica, hablan de defender a la familia lo que de verdad piden es la vuelta al patriarcado, es decir, a un modelo de familia en la que el padre tomaba las decisiones en nombre de todos y sin contar con ellos y era el participe en su nombre de una red orgánica de poder sustituida por la democracia tras la Revolución Francesa. Solo en los ámbitos mafiosos persiste el dominio eminente del “padrone” en base unas estructuras de lealtad incondicional que reproducen el modelo predemocrático. Es la tradición del Sur italiano, cuna de todas las mafias. Y cuando instituciones religiosas, como el Opus Dei, dicen de sí mismas que son una familia, en el fondo reconocen que tienen una estructura mafiosa en la que el padre tiene la última palabra.

En los últimos tiempos estamos asistiendo a una politización de la familia, tratando de utilizar esas nostalgias para frenar los progresos de la libertad individual y los derechos humanos en la profundización de la democracia.

Su primer capítulo nació en América Latina, y concretamente en Brasil donde un abogado de la extrema derecha católica , Plinio Correa de Oliveira y un sacerdote jesuita, Walter Marieux, director del secretariado internacional de las Congregaciones Marianas, fundaron el movimiento “Tradición, Familia y Propiedad” en 1960. El movimiento se extendió a Argentina y otros países latinos y en 1990 estaba presente en 22 países, siendo su principal órgano de difusión la revista Catolicismo. El movimiento trata de implantar un modelo de democracia orgánica, con un jefe militar a ser posible. La versión chilena, “Patria, Familia, Propiedad”, prosperó mucho bajo Pinochet y entre sus miembros destacó el fundador de la colonia “Dignidad”, tristemente famosa por la violación de derechos humanos que ocurría en su interior y cuyo fundador está hoy procesado.

La doctrina pro familia se incorporó a los programas electorales del partido republicano estadounidense desde Reagan en su afán de reclutar el voto del neoconservadurismo cristiano y se ha convertido en el epicentro del propósito de los actuales líderes de la Iglesia católica por recuperar la confesionalidad del Estado desde que el papa polaco inició el desmantelamiento de los postulados del Concilio Vaticano II. De hecho, el nuevo Papa vino a Valencia a un Congreso sobre la familia, organizado por grupos que buscan no tanto promover políticas de apoyo económico a la familia como hacer política conservadora. Es lo que hace el presidente Bush cuando exalta a la familia, aunque la suya no sea especialmente ejemplar, mientras trata de privatizar la Seguridad social y disminuir sus prestaciones en beneficio de otras prioridades fiscales más belicosas. De hecho, la política conservadora pro familia se convierte en aliada de lo que pretende atacar, el individualismo feroz cuyos vicios proclama. Porque lo pro familia es, sobre todo, pro mi familia, un instinto de reducir mi solidaridad al grupo más íntimo, lo cual debilita obviamente nuestra preocupación por lo común, por lo de todos, la naturaleza claramente social de la condición humana.

Al final los movimientos pro familia ven como su principal cometido apear a los partidos progresistas del poder político como lleva intentado la Iglesia católica desde que fundó la democracia cristiana en Italia. Y es que los líderes vaticanos no terminan de aceptar que la religión es un sentimiento personal y que la conciencia religiosa cada vez soporta menos intermediarios entre ella y el Absoluto. La Reforma protestante fue el primer capítulo de este proceso de maduración y despolitización del sentimiento religioso y hasta que el Vaticano no haga esa reforma su principal ocupación y su más fervorosa clientela tendrán objetivos políticos de la mano del partido popular en España o del republicano en USA.

Alberto Moncada es presidente de Sociólogos sin fronteras Internacional.

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¿Cuál fue el poeta de Dilma Rousseff?

Armando Orozco Tovar

Los estatutos del hombre

Articulo I

Queda decretado que ahora vale la vida
que ahora vale la verdad
y que de manos dadas trabajamos todos por la vida verdadera.

Thiago De Mello

Sólo hemos ido al Brasil en sueños, pero siempre hemos añorando hacerlo despiertos. De lo que sí estamos seguros es que llevamos en el corazón desde muy jóvenes “La Chica de Ipanema”, aquella canción brasileña tan hermosa de Antonio Carlos Jobim.

También guardamos en la memoria a sus poetas entre los que recordamos entre otros a Vinicius de Moraes, Carlos Drummond de Andrade, Ferreira Gullar, Harnoldo de Campos y Thiago de Mello, que con su poema “Los estatutos del hombre”, traducido del portugués por Pablo Neruda, pareciera ahora con la llegada al gobierno de Dilma Rousseff, que pudiera con sus “Decretos” cumplirse en parte.

Celso Furtado, el investigador y ex ministro de cultura de Brasil, nos cuenta en uno de sus ensayos como este enorme territorio se formó como nación y cultura al trasladarse la frontera agrícola de los países europeos occidentales hacia las tierras americanas, y cómo desde África a la vez se produjo el secuestro de grandes masas de mano de obra gratuita, que es en esencia la fuerza de trabajo esclavizada. Forzosamente traída para el trabajo en las plantaciones al mismo tiempo que se implantaban las líneas regulares de comercio interoceánico.

Hoy también recordamos que hace veinte años al terminar una larga dictadura militar contra la que como guerrillera combatió la nueva mandataria; se debatía en la sociedad brasileña la democratización de la cultura, propósito al cual se debe con buen tino “apuntar” ahora para situarla con el exterminio de la miseria y la pobreza en tarea primordial de construcción de una verdadera sociedad democrática según se le entendió en su discurso.

¿Sería que la mandataria citó a Ferreira Gullar, a Antonio Carlos Brito, a Lilia Coelho, o a Thiago de Mello, el formidable poeta que alguna vez durante una de sus lecturas en la Casa de Poesía Silva lo presentamos cuando llegó procedente del Festival Internacional de Poesía de Medellín. ¿Acaso fue alguno de ellos el nombrado?

¿O sólo serían los versos de Carlos Drummond de Andrade el cual tiene un poema titulado Himno Nacional, escrito hace muchos años como para esta ocasión?

Necesitamos descubrir al Brasil,
escondido detrás de las selvas,
atravesado por el agua de los ríos,
el Brasil está durmiendo, el pobre.
Necesitamos educar al Brasil.
Compraremos profesores y libros (…)
Necesitamos adorar al Brasil.
Se bien que será difícil que quepa tanto océano y tanta soledad
en el pobre corazón lleno de compromisos…”

Esperamos que los medios nos cuenten quién fue el vate citado durante la formidable arenga de posesión de Dilma Rousseff.

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¿Cómo no ven que se camina a un paisaje que se incendia?

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Van sentados vueltos hacia atrás
miran a los lados y la lejanía pasada,
no quieren oír hablar de lo que se divisa adelante
para no perder a sus pocos clientes de recuerdos rebeldes

Se les grita que van a quemarse mañana con los otros
y responden que deben ser parte del mercado de hoy
La única solución es cambiar el orden de su pequeño vehículo
y poner un conductor que tome la otra senda

A los lectores de libros viejos y nuevos les faltan los del futuro,
solo así sabrán qué hacer por la próxima civilización

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La discriminación tiene cara de mujer

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Y el ramo de violetas? Pensé en él por la mañana, antes del llamado de Yon, lacónico como de costumbre.

-Hoy tenemos sociales-, vamos a verlo al "Pipi". Te espero en "la oficina".

­¡Fresones con crema de leche en el desayuno...! que estaría pasando?, me dije ante la sorpresa de mi media mañana solitaria y silenciosa.

Estaba seguro de que el vasco me esperaría, no sólo con noticias, como siempre.

El día lucía inmaculado, seco, sol brillante y la diafanidad que casi nadie advierte. Mejor para mí, me dije.

Yon estaba repasando "el matutino del Gran Buenos Aires", enrojecí, por las dudas.

Subí en silencio a cabalgar el taburete, servirme lo que me esperaba y comprobar el luto de los dueños, porque "el negrito" abandonó "la birra" (por un rato) y las acciones de ellos y las cerveceras, se vinieron abajo, casi como el Merval.

Después de tomar un buen refrigerio...paté de foie gras, pavo frío y ensalada, para mí, además de quesadilla alemana, todo rociado con un delicioso Mosela..., salimos...

-Vamos a inspeccionar Temperley-, me dijo, -es temprano pero el casino sigue abierto- añadió.

-¿El 'boga' consiguió "paraguas" para hacer la foto?-, monologaba enhebrando mi silencio como gotas de rocío para hacer un rosario claudicante.

Llegamos y marchamos por la escalera; treinta y nueve escalones antes del destierro.

"Los cuatro magníficos", seguían estafando gente, con la garantía de ojos cerrados, regalo de los muchachos de Santa María de Oro y el puente. Es más fácil.

¿Cuanto de ilícito tiene una asociación?, me pregunté. Ellos seguían cubilete en mano y "fierro" en la cintura, invitando, jugando, probando y haciendo probar suerte, suerte de la que nadie se iba, salvo ellos; total para la gente, la esperanza es lo último que se pierde.

-Vamos que tengo ganas de vomitar- dijo. Volvimos al andén cuatro y partimos rumbo a Banfield.

---

En la primera grieta, lugar donde los pasajeros bajan y circulan, esperaba "el pipi", con el sello inconfundible de los habitantes de Lanús, prolijo y con cara de bueno; ¿serán una secta?

Ellos se saludaron. El "pipi" habla rápido y estaba nervioso.

Se dio vuelta el Vasco, intuyendo por donde venía la mano.

Enfrente, un eslabón más de "la sextana", desde la esquina de French, titilaba.

Hacía allí apuntó el dato del 'Pipi", trémulo para confesar.

-"La de los ángeles", hermosa de ojos color caramelo y lánguida además de rizada cascada rubia, estaba con otros dos ángeles y un querubín. Hablaban.

-¿Como puede haber algo superior al amor?- ... dijo una de las tres.

- El amor es todo... ¿verdad?- ... remarcó la morocha.

- Acaso con las mujeres haya algo más. Los hombres no somos lo bastante sutiles para comprenderlo-, se le escapó al vasco, retrucando la narración.

"Pipi" lo miró mal.

-Allí-, dijo y le apuntó como si tuviera una carabina con mira infrarroja en el brazo, -hay mesas con manteles y mesas sin manteles, igual que en Lomas-, documentó el "Pipi".

-Ellas ocuparon una con mantel para que "el querube" de tres, jugara en el pelotero. El mozo vino y les dijo que allí, si no comían -era de noche- debían cambiar de sitio. Las mujeres se negaron porque vigilaban al nene-.

-El dueño es un "tano" plomo de mal carácter- ... dijo también por lo bajo el mozo.

El aludido, un rato después apareció para amenazar con quitar el mantel.

Las mujeres le explicaron, siempre sin aclarar que se iban a servir.

El "tano" volvió y retiró de mal modo el mantel. Las mujeres juntaron furias. Las salvó el viento. No los unía, en ese momento, el amor sino el espanto.

La puerta se abrió por la violencia, y casi las vuela.

Cambiaron de mesa solas y se llevaron al nene, para ponerlo a salvo de "Eolo".

El mozo las siguió como Estrada a Riquelme. Las mujeres pidieron. Copas heladas para tres. Tragos largos para ellas y helados para "el querube", tamaño tres años.

Al mozo y al "tano" les volvió el alma al cuerpo.

Más tarde, la sonrisa se le cayó al dueño en la disculpa.

-De haber sabido que iban a gastar algo más que un café... dejó deslizar...

"La de los ángeles", desde su olimpo caramelo, entrecerró los ojos cuando se fue el cancerbero de las mesas con manteles. "Tano" hijo de p... masculló.

¡Qué modales! para una diosa.

---

Mientras "Pipi" contaba, hace unos minutos yo escribía como un loco, mentalmente, por supuesto.

Pero, tranquilos, en el momento que me siento a la máquina, me convierto en un idiota. Nadie es perfecto... pensé...

Cada palabra que escriba ahora, debe ser como una flecha que vaya al blanco. Una flecha envenenada. Lo que quiero es escribir para los locos... para los ángeles, o para la "de los ángeles". Igual que "Hen", recordé.

Recorrí todas las discriminaciones que las mujeres estoicas resisten a diario. Me vi en la villa. En las zonas inundadas. En el subte. En los trenes. En el agujero negro de los colectivos marginales donde nadie paga, sólo las sufridas que vuelven a casa, contando monedas y paré: ya no quiero ni tango ni blues, porque "la sextana" es para gente como uno ¿viste?, pero nadie está a salvo, ni siquiera en el territorio de la frivolidad.

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Veraneando por televisión…

Andrea Dufournel (Desde Temuco, Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ha llegado el verano, el calor es agobiante y nos aturde. Los niños están de vacaciones y esperan que sus padres puedan ofrecerles un panorama entretenido y algo que contar en el colegio, en marzo. Muchas historias y aventuras en la playa, el campo, algún resort exclusivo, en fin hay tanto panorama.

Suena lindo ¿verdad?, la realidad dista mucho de eso, millones de chilenos, trabajadores y trabajadoras, niños y niñas deben conformarse con una manguerazo en el patio de la casa, si es que lo tienen, o abrir algún grifo en la calle para refrescarse. Los que tienen un poco más de suerte tendrán una piscina plástica que el papá llenará una vez por semana, cuando el agua se torne turbia, ya que la cuenta del agua se puede disparar. Otros irán a las piletas de las plazas públicas o donde hay aguas que salen desde el cemento ardiendo y se puede correr sobre ellas para quedar mojados, buena solución a pesar de las infecciones estomacales provocadas por el agua contaminada, pero no importa pasarlo bien es lo que cuenta.

Al llegar a casa, cuando ya el calor no es tan odioso se sentarán frente a la TV a mirar las noticias que nos dan un verdadero tour por los balnearios, cuerpos perfectos luciendo un maravilloso y tan deseado “tono fascinante”. Los noticiarios, en esta época, abren un mundo desconocido, pero anhelado, hermoso, entretenido y atractivo pero que no está al alcance de la mayoría.

Algunos, de esa mayoría, pueden ir con sus familias, pero no a veranear, van a trabajar a vender pelotas de playa, dulces, helados y todo lo que en esta época sea vendible. También tienen la piel dorada, pero el sol sólo les dibuja las camisetas en sus brazos, no hay tiempo para recostarse en la arena a dorarse “parejitos”, deben parar la olla y los niños se suman, también, al trabajo, así aprenderán a ser “emprendedores”, que tontera esa de querer hacer un castillo de arena o hacer surf, eso es para quienes pueden pagar sus vacaciones o se pueden endeudar hasta el próximo año.

Al terminar el verano, al regresar al colegio podrán contar historias entretenidas, relatar en la clásica tarea “mis vacaciones”, lo bien que la pasaron, aventuras increíbles, partidos de futbol y tenis de playa, motos de agua, miles de cosas geniales, lucir un bronceado facial mejor que el de cualquiera, no hay dinero para protector solar, pero la historia será mucho más entretenida que si hubiera ido a la playa de verdad… la tele permite hacer volar la imaginación y asumir la realidad de otros como propia, muestra comidas que jamás podrán probar pero al verlas en la pantalla es como comerlas, aunque en casa no haya más que pan y té. Con las vacaciones no es diferente, las imágenes nos llevan a lugares paradisíacos con niños y adultos entrevistados declarando lo bien que se sienten y que: “se vendrían a vivir pa’ca”. Gracias a esa caja, quienes no pueden veranear, tendrán un maravilloso paseo con la TV interactiva, ¡¡¡siiii!!! ¡Qué genial algo entretenido para contar a los amigos!, lograr una muy buena nota en el colegio y lo que es mejor…gratis.

Al volver a la realidad, al sacudirse del letargo veraniego veremos, seguramente, que se ha concretado la aprobación de la “revolucionaria” reforma educacional, de la privatización del agua, el alza en las cuentas de servicios básicos, supermercados y de los aranceles universitarios entre otras, pero no importa…andábamos veraneando o estuvimos entretenidos haciendo nuestra la realidad de otros.

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