jueves, 20 de enero de 2011

Argentina. Despenalizar el placer: Sobre el aborto no punible

Martha Rosenberg (FORO POR LOS DERECHOS REPRODUCTIVOS)

Vamos a hablar, entonces, del aborto legal. Hay una negación insistente en amplios sectores de nuestra sociedad de los hechos relacionados con el aborto: por un lado el carácter masivo de su práctica, y las consecuencias de la clandestinidad y, por otro, que hay en nuestro país aborto legal, que el aborto no punible (ANP), pertenece desde hace más de ochenta años a las alternativas que tiene una argentina -sin transgredir la ley- frente a un embarazo causado por violación y frente a la amenaza a su salud o a su vida por un embarazo.
Dijimos hace ya seis años, en la declaración inaugural de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el 2005:
“La clandestinidad del aborto no impide su realización, aumenta los riesgos y atenta contra la dignidad de las mujeres y de toda la sociedad. No queremos ni una sola muerte más por abortos clandestinos”.
Desde entonces, 2.500.000 abortos clandestinos han sido vividos por las mujeres enfrentando la criminalización que las amenaza.
Ya han muerto en ese período alrededor de 500 mujeres.

Hace pocos días se dieron a conocer las estadísticas vitales correspondientes a 2009. La tragedia de la muerte materna vuelve a ser noticia, dice Mariana Romero “(con una tasa de 5,5 muertes por 10 mil nacidos vivos, superior a la del año anterior de 4,0). En primer lugar, porque el número absoluto de muertes maternas aumentó (a 410), no sólo por las mujeres embarazadas afectadas por la Gripe A H1N1 que fallecieron, sino también por las otras causas. En segundo lugar, porque aún si no se consideran estas muertes de mujeres, la razón de mortalidad materna continúa sin mostrar cambios. Y en tercer lugar porque cuando se sustraen las mujeres fallecidas por enfermedades del sistema respiratorio, la proporción de muertes maternas atribuibles al aborto vuelve a alcanzar los niveles históricos (28 por ciento) y es nuevamente la primera causa de muerte materna, como desde hace tres décadas. Los países que han logrado reducir las muertes maternas por complicaciones de abortos inseguros lo han hecho combinando tres estrategias:

• Educación sexual integral, adecuada a cada etapa del ciclo evolutivo, con docentes capacitados y acciones articuladas con otros sectores.

• Programas de salud sexual y reproductiva universales, con provisión de métodos anticonceptivos de acuerdo con la decisión y preferencia de mujeres y varones.

• Ampliación de las causales de despenalización del aborto y mejoramiento de la calidad de la atención de las mujeres en situación de aborto.

Esta última estrategia no sólo la avala la experiencia internacional, sino también el informe Mujeres y Salud: la evidencia de hoy, la agenda del mañana, publicado por la Organización Mundial de la Salud: a medida que los países amplían las causales para que las mujeres accedan a un aborto legal y seguro, las tasas de mortalidad materna disminuyen.”

Esto hace patente una afirmación de Marianne Mollmann en la jornada parlamentaria de discusión sobre el aborto convocada por el presidente de la Comisión de Legislación Penal el 30 de noviembre: la ilegalidad del aborto crea un problema de salud pública que puede ser resuelto por su despenalización y legalización y por el conjunto de estrategias políticas mencionados por M. Romero, transcriptas más arriba. Las mujeres que recurren al aborto en la clandestinidad y la pobreza están privadas no solo de la protección adecuada de su salud, sino del goce de los adelantos tecnológicos y científicos, del acceso a la información, de la seguridad que se proclama uno de los bienes sociales que debe ser amparado por el estado, de una vida libre de violencia, discriminación y tortura, y la lista no termina aquí. Entramado de derechos que forman parte del plexo de los derechos humanos bajo cuyo paraguas nos amparamos y que decimos respetar y promover. Esta es, entonces, una deuda social que debe ser saldada.

En este contexto histórico, hablar solo del aborto no punible es tomar un fragmento cuantitativamente poco significativo de la problemática del aborto en nuestra sociedad. La práctica del aborto se caracteriza por su extendida difusión (alrededor de 500.000 abortos anuales) y por su pertinacia: desde hace tres décadas es la primera causa de MxG (MM) y significa por lo menos dos cosas:

a) que las mujeres no dejan de recurrir al aborto porque sea ilegal

b) que los gobiernos no ejecutan políticas eficaces para disminuir las muertes de mujeres de los sectores más pobres, ocasionadas por la clandestinidad, ni tampoco para el acceso universal a la anticoncepción y la educación sexual integral para disminuir los embarazos involuntarios.

Esto significa que no se encara este problema como una prioridad política que asegure la vigencia de los derechos humanos de las humanas. Parecería que sí se da prioridad a los derechos de los potenciales ciudadanos y ciudadanas que resultarían de que se pudiera imponer obligatoriamente la maternidad. Es un hecho que la significación de la maternidad se enriquece cuando es libremente elegida por la mujer y no impuesta por circunstancias ajenas a su deseo y voluntad.

El aborto no punible

Voy a tratar el ANP como problema sintomático. No como una excepción, en circunstancias frecuentemente trágicas, a la condena penal y social del aborto, sino como una instancia en la que no se logra solucionar el conflicto ideológico antagónico que se plantea acerca de quién decide sobre los embarazos que se excluyen de la pena en las excepciones del artículo 86 del Código Penal: ¿Será la mujer, el estado, el cura, el médico, el marido si lo hay, la comunidad?

El “quién decide” es el meollo del problema ético del aborto, que hace de la crisis subjetiva que genera un embarazo involuntario (o imposible), una oportunidad de ejercicio de autonomía personal o por el contrario, un acontecimiento que profundiza el sometimiento al orden de género que hace de la maternidad una obligación para todas las mujeres.

Se entiende que el aborto es declarado “no punible” en situaciones extremas:

a) cuando ha sido enajenada la facultad de consentir la relación sexual, como en la violación y también en el abuso deshonesto de mujer idiota o demente, y a consecuencia de esta expropiación, la capacidad reproductiva de la mujer queda a merced de la voluntad violenta del violador o abusador, o

b) cuando el proceso del embarazo amenaza la salud y la vida de la mujer (aquí el Código Penal es muy amplio y no hace ninguna especificación).
Lo que se autoriza en las excepciones de los incisos 1 y 2 del artículo 86 es que la vida y la salud de la mujer tengan prioridad sobre la del embrión o feto que está gestando. Que su derecho a la vida prevalezca sobre el que se podría adjudicar al embrión o feto que está en gestación.

Este privilegio ha sido tradicional en las conductas obstétricas en situaciones de riesgo: se salva a la gestante aun a costa de la vida del feto.
El sentido supuesto de las tres situaciones previstas por el legislador (Vélez Sarsfield, el Congreso de la Nación en las sucesivas reformas) es que el poder reproductivo de la mujer no puede ser usado en contra de su voluntad y su propio proyecto de vida. Que el embarazo y la maternidad no pueden ser impuestos por la fuerza y el sometimiento, y que no puede significar una amenaza para la salud o un riesgo de muerte para la mujer.
Evidentemente, estos supuestos constituyen una fuerte base argumentativa a favor del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. La maternidad debe ser la materialización de un deseo personal de la mujer y no una imposición ajena a su voluntad y a su bienestar. Es un derecho y una vocación posible, no una obligación. Una expresión de creatividad gozosa, no un sacrificio en aras de un mandato heterónomo, ni pretendidamente natural, ni sobrenatural. Esta condición es también un elemento indispensable para la salud de la descendencia, entendida de manera integral: que su llegada al mundo sea un plus de vida para la madre y no un agobio insostenible, sea cual sea el motivo de que adquiera esa significación.
La depresión, la angustia, el miedo, el dolor, el odio, la derrota y humillación de una mujer por una violación, o por la conciencia de que no desea tener un hijx, no solo la afectan a ella: los pagan sus hijxs con la precariedad y el deterioro de su inserción social y subjetiva. (La esclavitud de la madre -de cualquier índole que sea- se transmite a lxs hijxs como resentimiento o ineptitud social. Lo nuevo que implica todo nacimiento no siempre es de carácter angelical y bienaventurado. También la desdicha toma cuerpo cuando el embarazo no consigue captar el investimento esperanzado específico de la llamada “dulce espera”. Es por eso que ya hace muchos años escribí: “no hay “expertos” en la valoración subjetiva de lo que puede resultar mortífero en la situación de una maternidad forzada. El voto de muerte que pesa sobre un embarazo causado por violación no se origina autónomamente en ella, sino que es un efecto de su sometimiento a un poder que la niega como persona. Ella no hace más que transferirlo. Transmite la muerte que le ha sido infligida en una relación actual o pretérita. Cuando un embarazo adquiere para la mujer que lo porta la significación de atentar contra su vida, su integridad y su identidad, la situación se homologa a la violación: irrupción de un cuerpo extraño inasimilable, presencia de un deseo irreductiblemente ajeno y hostil.
Para aceptar un embarazo es necesario poder otorgarle a éste el sentido de trascendencia deseada de la propia sexualidad y la propia vida y no el de su avasallamiento por individuos o condiciones mortificantes. La salud, como la vida, excede ampliamente el campo de la medicina.”
Me interesa señalar aquí que es artificial separar el ANP del aborto en general. El no punible -que antes denominé aborto legal- es el aborto del que se puede hablar porque no está penado por la ley. Sin embargo, muchas veces, lo que se dice sobre el aborto no punible son argumentos ideológicos que buscan restringirlo o impedirlo. Tratándose de la gestión de la reproducción y la sexualidad, se pone en juego y en cuestión los bio-poderes que las ordenan o que así lo pretenden. Entre los cuales algunos grupos corporativos como los médicos y el clero pretenden imponer sus convicciones por encima del Código Penal Nacional. La ley se demuestra insuficiente para despenalizar la conducta condenada por la tradición religiosa, especialmente la católica, que confunde pecado con delito. Las transgresiones ocurren por la omisión de garantías legales que padecen las derechohabientes y no por el lado -siempre sospechoso para lxs agentes de la salud y de la justicia- de las mujeres que desean hacerse un aborto. Es seguro que cualquier mujer que no desea o no puede tener un hijo y queda embarazada contra su voluntad, está en riesgo para su salud y su vida (inc. 1º del art. 86).

Los médicos que se oponen al derecho a decidir de las mujeres argumentan el juramento hipocrático para eximirse de la práctica del aborto terapéutico, reivindicando principios escasamente observados en su práctica cotidiana, con diversas implicancias graves para la salud y los derechos de sus pacientes. Cuando se trata, por ejemplo, de “Velar ante todo por la salud de mi paciente”; el juramento se quiebra en los casos de consulta por un embarazo rechazado. Velan, ante todo, por la vida del embrión o feto (que no es su paciente ni tiene capacidad de serlo) y no les importa tanto la salud de su paciente como no contravenir las presiones de la iglesia local, y/o descartar la amenaza de un juicio por mala praxis que la criminalización del aborto instala como posible. El caso Ana María Acevedo, ocurrido en 2007 en Santa Fe es paradigmático de los costos criminales del fundamentalismo de los derechos del “niño por nacer” como eje de conducción de la atención durante el embarazo. Allí se reveló que sin la mujer que lo haga madurar y nacer, el producto de un embarazo no siempre es un niño vivo. Que nada sino el compromiso de la madre asumida tal, garantiza que un feto nazca con vida, aunque necesite auxilio médico para lograrlo. A su vez, el clero argumenta en contra del aborto -igual si punible que si no- postulando el origen divino de la vida humana, origen que, sin embargo, no los exime de bendecir las armas y las prácticas criminales en guerras y dictaduras, ni de mantener en sus filas a curas condenados por crímenes contra los derechos humanos de prisionerxs ilegales o por abuso sexual de menores, como Von Wernich y Grassi.

La ley restrictiva reduce a la insignificancia el deseo y la capacidad ética de las mujeres para decidir sobre sus embarazos: estos siempre deben ser aceptados. Lo dice el mandato social, que desconoce que en ciertas condiciones las mujeres pueden y desean hacerse cargo de transformar un embarazo involuntario en un hijo, y en otras no.

Involuntario significa que el embarazo ocurre en un cuerpo de-subjetivado por causas diversas y con variable peso de la violencia implicada: pasión sexual, ignorancia, violencia, ineficacia de los MAC, relaciones de poder desfavorables en la negociación del coito y la prevención del embarazo, variabilidad de los eventos hormonales, inestabilidad emocional, carencias materiales. Cuerpo femenino, presa de su biología no asumida como objeto de autocontrol, y presa de una heterosexualidad matrizada en estereotipos de género que naturalizan la violencia. Todas circunstancias en la que el sometimiento a órdenes causales heterónomos, se pena-castiga con el embarazo. El embarazo involuntario se plantea como una crisis subjetiva, pero pocas veces se menciona como acontecimiento traumático. Y lo es en muchos casos, en este momento histórico en que la anticoncepción eficaz forma parte desde hace más de medio siglo, no solo de los recursos, sino también del superyó femenino.

Parecería que a lo único que se le adjudica carácter traumático es al aborto que viene a reparar y detener el efecto violatorio de un embarazo impuesto.

El aborto es la acción de rechazo del embarazo como castigo, la maternidad como destino inexorable, el sacrificio como pauta obligada del comportamiento femenino. Recupera la agencia de la mujer sobre su vida y su sexualidad. Asume responsabilidad por lo que le ha ocurrido y lo que le puede ocurrir. Afirma también que ha tenido relaciones sexuales sin que su objetivo sea la reproducción.
¿Por qué el aborto no punible?
En la experiencia de su aplicación concreta en casos recientes, el aborto no punible enfrenta las mismas dificultades que el aborto provocado clandestino, punible por el mismo Código. Los abortos no punibles que han cobrado estado público son un laboratorio experimental de la relación de fuerzas que se miden en las posturas enfrentadas sobre el aborto: crimen o derecho básico.

Es inquietante que en un estado democrático las instituciones públicas de salud ignoren e intenten esquivar la práctica del aborto no punible, a la que los obliga la demanda de interrupción de los embarazos que cumplen con las situaciones mencionadas en los inc. 1 y 2 del art. 86 del Código Penal.
La ley existente es clara, y, sin embargo, se esgrimen distintas lecturas para no aplicarla. Es decir que la situación real del aborto no punible no respeta la ley.

Ni siquiera cuando es legal (ANP) se valida socialmente la decisión de abortar de la mujer. En el caso de una niña de 12 años violada por su padre en Santiago del Estero, que pedía abortar, se publicó una noticia que advertía: “Hay que probar la violación, no nos olvidemos que hay una vida indefensa de por medio.” ¿La vida indefensa que no se debe olvidar es la de la chica/mujer violada? No, es la del embrión inoculado con odio en el endometrio de una niña que quiere “sacárselo”, para usar la palabra más usada por las mujeres que buscan abortar un embarazo que no cuenta con su deseo de hijo y que la invade con el deseo de muerte de su violador.

“Hay una vida indefensa de por medio.” Paradigma de la judicialización. El no reconocimiento de los derechos adquiridos de una mujer/niña sobre su integridad corporal y sobre su embarazo violatorio como algo que la pone en peligro si no se detiene, interrumpiendo el resultado de la violación.

¿Qué significa esta embestida de los “guardianes-de-la-vida” contra la vida propia de las mujeres o niñas violadas? ¿Que han sido violadas en buena ley? ¿Que la suya no es vida? ¿Que se lo merecían?

El derecho a la vida de los seres humanos requiere la previa humanización de la vida, pasar de la zoología a la biografía. Ese pase, llamado “dar la vida” lo realiza una mujer cuando acepta el embarazo como hijo, como sujeto de una biografía ajena a la propia, aunque originado en ella. Ella no es sustituible. Es la única que puede hacerlo, aunque necesite de otro(s) que la acompañen y la sostengan en su deseo de hijo.

No es vano que cuando hablamos, por ejemplo, del derecho al aborto, nos apoyemos en la práctica masiva del procedimiento: es el suelo de transgresión muda del mandato de maternidad por parte de las mujeres de todas las condiciones, la fuerza social en la que se afirma la defensa de sus derechos.

La prohibición del aborto resulta ineficaz porque hay un sujeto que resiste -muchas mujeres y cada una- que desmienten que sea peor vivir la condena (social o judicial) por el aborto, que la condena de una mujer a una maternidad desdichada. Afirman que es peor ser una mala madre que no ser madre. Es esta posición subjetiva, sostenida por el cuerpo de las mujeres, la que ingresa legitimada al código legal cuando se consigue cambiar la ley.

La transgresión del mandato de maternidad es fecunda cuando una mujer puede incluirse como sujeto de ese acto y reivindicarlo como derecho, incorporarlo a su perspectiva de vida como una decisión posible y que, como todas, tiene consecuencias que tendrá que incorporar a su historia. Incluso poder descartar un aborto tiene otro valor si no se hace bajo el imperio del miedo a morir, o a la sanción penal.

Así, el derecho diseña sujetos que pueden tener otra relación con sus deseos.

Por eso, cuando hablamos de derechos, tenemos que considerar las dos acepciones de este término: como normativa (lo que debe o no debe hacerse, el superyó cultural) y como atributo de ciudadanía que otorga poder para legitimar los actos individuales.

El derecho habla del goce y disfrute de algo, en tanto es o puede ser objeto de apropiación, de posesión. Por supuesto que en este caso (reproducción, sexualidad), ese algo es el cuerpo, “mi” cuerpo, la primera posesión de cada sujeto y las relaciones que ese cuerpo contrae con el cuerpo del (los) otro(s), tal como están organizadas en ciertos discursos que conforman el vínculo social. El derecho es uno de ellos y es siempre relación con otros, construcción cultural, cristalizada pero no inmóvil, representación de los intereses y demandas de los diferentes actores sociales que adquiere diferentes formas según sus relaciones de poder, el desarrollo histórico de las formas de producción y sus correlatos ideológicos. N. Braunstein, psicoanalista de quien tomo parte de esta definición de derecho, menciona el esclavismo, feudalismo, capitalismo, distintas formas de apropiación del cuerpo del otro -curiosamente omite el patriarcado- que es el orden de apropiación de los cuerpos sexuados que atraviesa a todos los regímenes mencionados.

El derecho es el discurso que regula las restricciones impuestas al goce de los cuerpos: el contrato social. Indica qué es lícito hacer con el cuerpo propio y con el de los demás. Son estas regulaciones las que nos enfrentamos cada vez que nuestras prácticas del cuerpo transgreden las normas establecidas y presionamos sobre los límites que han impuesto a nuestro goce, nos “desclasificamos”. Y es a partir de este desorden que se produce el concepto de derechos reproductivos, que surge históricamente de las luchas de las mujeres por su libertad sexual. Cuando se trata de las mujeres heterosexuales que viven según las normas patriarcales, la libertad sexual incluye la libertad reproductiva: derecho a la anticoncepción, al embarazo, al aborto.

¿Por qué hablar de libertad en lugar de derechos? Muchas veces nuestros orígenes quedan en el olvido. El discurso del movimiento feminista pasó del paradigma de la libertad reproductiva al de los derechos reproductivos. Estos derechos son reivindicados a partir de las aspiraciones de libertad de las mujeres y de igualdad entre los sexos (participación en el mercado laboral, acceso a la educación, derechos políticos, etc.), así como del desarrollo de las posibilidades tecnológicas de control de la fecundidad en las sociedades capitalistas más avanzadas (la revolución anticonceptiva, como dice Eric Hobsbawm fue única revolución lograda del siglo XX). También refiriéndose a la difusión del uso de la tecnología de anticoncepción hormonal en los mediados del siglo pasado Geneviève Fraisse, habla del habeas corpus de las mujeres. Y, más tarde, en la década de los 70’s se suman las mujeres de los países postcoloniales como respuesta política al biopoder aplicado al control demográfico fundado en el fantasma neomalthusiano del agotamiento de los recursos del planeta (alimentos, agua, combustibles) por el crecimiento incontrolable de las poblaciones de los países pobres del hemisferio Sur.

Cuando la demanda de libertad sexual y reproductiva es respondida por los gobiernos, se produce ese deslizamiento semántico desde “libertad” a “derechos” y se organizan los límites en los que la sociedad puede negociar el poder de las mujeres sujetándolo a leyes, que permiten y restringen, al mismo tiempo, su libertad. El vínculo social impone sus límites a la acción de los sujetos, en eso consiste la ley. No existe ninguna formación social en la que no exista un orden de derecho que regule el vínculo social: los seres hablantes viven según los diversos discursos que organizan sus relaciones. Acatándolos y trasgrediéndolos.

Desde hace 6 años la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito plantea que el Estado debe garantizar los derechos de las mujeres a la vida, la salud y las decisiones de la maternidad, haciendo accesible el aborto en los servicios públicos de salud.

La consigna del aborto libre, histórica del movimiento de mujeres, que algunos grupos actualmente reivindican, remite en nuestro tiempo, mal que nos pese, a la hegemonía del mercado. La libertad que otorgan leyes democráticas que garantizan la asistencia del Estado para realizar la igualdad entre las ciudadanas es éticamente superior a la libertad del mercado y su ley de la selva. No se construye igualdad en la sujeción a sus leyes. Por eso se postula la legalización y no solo la despenalización: Aborto legal, seguro y gratuito en los servicios públicos de salud. El Estado debe garantizar los derechos de las mujeres y proveer los servicios necesarios para preservar su salud y su vida.
La práctica existente

El ANP previsto en la ley ¿existe en la práctica? ¿O es igual de no punible que los abortos provocados clandestinos? Su no punibilidad ¿depende de que sea provisto en el circuito privado? Tenemos una legislación que 80 años después de su vigencia, no ha generado políticas positivas y consistentes para su implementación, aunque sí políticas de obstrucción: la judicialización fundamentalista y corporativa, y el ninguneo burocrático, que tienen como consecuencia la inaccesibilidad del ANP en los servicios públicos, única cobertura de los sectores más desfavorecidos de la población.
Reiteradamente se presentan proyectos de reglamentación o de reformulaciones para la operatividad de esta ley, que últimamente se ha protocolizado en varias de las provincias y de las ciudades más importantes del país: Buenos Aires, Santa Fe, Neuquén y Chubut. Es permanente la propuesta de re-legislar sobre los ANP -excepcionales- en lugar de legislar sobre la despenalización y legalización del aborto en general.
El tema soporta un debate no saldado sobre el derecho al aborto y una práctica médica y jurídica que no condice con lo que la ley autoriza desde 1921, ni reconoce excepciones a la penalización. Los cambios positivos que se registran a nivel del sistema jurídico en los últimos años, son fallos que responden a los procesos judiciales promovidos por los sectores fundamentalistas católicos, que obstaculizan la realización de los abortos legales, y se apoderan de la representación de los embriones y fetos engendrados por violación. Aportan su deseo, de manera abusiva e impertinente, a la gestación que se desencadena por la violencia en el cuerpo de las niñas y mujeres violadas, a costa de su dignidad de personas. Reclaman el sometimiento. Les exigen inmolarse en el altar de la violencia sexual y el abuso incestuoso. Reproducen la violación.
Mi hipótesis es que el cambio de status legal del aborto voluntario hasta las doce semanas de gestación tiene potencialidad para cambiar la mentalidad y las prácticas respecto del ANP, y no al revés, como parecen suponer quienes postulan que hay que comenzar por reglamentar el artículo 86 del Código Penal.
Que solo excepcionalmente, y en razón de situaciones extremas, las mujeres puedan ejercer el derecho a decidir sobre sus vidas, sus cuerpos y su capacidad reproductiva, hace que ni siquiera tengan soberanía para hacerlo en dichas situaciones.
El derecho al aborto voluntario es un componente fundamental de la ciudadanía plena de las mujeres. Es la materialización de la confianza social en su capacidad de juicio y su poder de tomar autónomamente decisiones éticas que favorezcan los vínculos sociales creativos, cooperativos y solidarios. Es reconocer que el deseo de la madre es -para hijos e hijas- un factor constitutivo de una subjetividad fundada en el respeto de la alteridad del semejante. Un operador humanizante y personificante, imprescindible para poner en el mundo un individuo miembro de un grupo singular y específico, portador y efecto de vínculos vivificantes para sí y para la familia que lo ampara.
Actualmente los avatares de los casos de ANP y las medidas de acción sobre las interpretaciones restrictivas del art. 86, concitan la atención pública y encuentran eco en la prensa, como parte del debate sobre el derecho al aborto que ya se ha instalado en la sociedad.
Extraigo y resumo de un documento de la Campaña de julio de este año: “En el reciente reporte al Comité CEDAW, el Estado Nacional indicó como uno de sus logros que “se elaboró y actualizó la guía de atención integral para casos de abortos no punibles, aprobada por resolución ministerial 1184/2010 del 12 de julio del corriente año”. (…) desde el Ministerio de Salud se desmiente la firma de la resolución. Estos vaivenes no son ingenuos.(…) responden a presiones políticas de los fundamentalismos que se oponen al cumplimiento del derecho a interrumpir un embarazo por parte de mujeres, jóvenes y niñas, contemplados en el artículo 86 del Código Penal (…) estamos hablando de las garantías necesarias para el ejercicio de derechos humanos de las mujeres. Seguramente los “errores” generarán especial confusión en el personal de salud y en la población en general, permitiendo así -por acción u omisión- que se sigan judicializando innecesariamente los casos de aborto no punible. Esos “errores” significan atropellos que no podemos dejar pasar. (…) (Llamamos) a expresarse públicamente ante estos atropellos y a exigir la vigencia de la Guía publicada, en un estado que se presume laico y garante de derechos igualitarios. Asimismo, comprometemos nuestros esfuerzos en seguir trabajando para que se habiliten los debates necesarios en pos de la despenalización y legalización del aborto. Reafirmamos nuestros reclamos de “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Las políticas públicas necesarias para que el aborto no punible sea accesible a las mujeres que lo demandan en el sistema público de salud y que la ley que fija las excepciones deje de ser letra muerta, se enmarcan en las propuestas que formula Mariana Romero, que consigné al comienzo de este trabajo y que levantamos también en el triple lema con el que formulamos la demanda por la legalización del aborto: Educación sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar, Aborto legal para no morir. Cada uno de estos tres puntos implica una política pública específica. Y ninguna de ellas puede reemplazar la ausencia de alguna de las otras. Es un trío sostenido por necesidades estructurales de la problemática del campo de la sexualidad, los embarazos involuntarios y el aborto.

Con respecto a los ANP, específicamente, en respuesta al pedido de propuestas de medidas concretas e inmediatas, las que parecen recomendables, son:

- Que se dé carácter de resolución ministerial a la Guía Técnica de atención de los abortos no punibles.

- Que se habiliten a nivel nacional servicios piloto de aplicación de esta Guía, especialmente en las provincias que tienen mayor incidencia de MxG debida a abortos.

- Que se realicen actividades de capacitación sobre derechos reproductivos y sexuales y derechos humanos con los equipos asistenciales que deben implementar los ANP y que estos temas formen parte de la currícula universitaria regular de los profesionales de la salud.

- Que se sensibilice a los profesionales y se difunda al público sobre las causales existentes, en los términos de dicha Guía Técnica

- Que se sensibilice a lxs docentes para detectar abusos y transmitir al alumnado criterios de respeto y autonomía sexual desde los primeros niveles de educación.

- Que se monitoree los casos en los que se aplica la Guía y se investiguen aquéllos en los que, por distintos mecanismos, se niega la práctica solicitada.

En relación al derecho al aborto se juega la democracia y la vigencia igualitaria de los derechos humanos para el conjunto de la sociedad, cuyo nivel de civilización se mide -al decir de Sarmiento- por la forma en que trata a sus mujeres. Para todos y todas, cualquiera sea su orientación sexual y posición social es un baldón insostenible que las mujeres pobres paguen con su vida, su salud y su dignidad, la interrupción de embarazos que no han podido evitar.

El Estado debe garantizar con políticas públicas positivas la libertad sexual, la integridad corporal y el derecho a la vida digna de las mujeres, amenazadas por la violencia sexista en complicidad con la concepción de la sexualidad como una pura escena de la reproducción de la especie y de la reproducción material de la opresión de género.

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Facebook, un gran negocio neoconservador

Troyano - José Luis Murillo (RESISTENCIA DIGITAL)

Cada vez me llega más spam sobre facebook y otras redes sociales. Al igual que el negocio de los blogs ha triunfado y ha machacado la posibilidad de una internet más abierta, libre y participativa al tomar su control los grandes grupos económicos que potencian las herramientas para ’prosumidores’ y ’prosumidoras’, estoy convencido (hay demasiados intereses económicos, ideológicos y políticos detrás) de que esta nueva vuelta de tuerca todavía mucho más rentable y controladora, las redes sociales, se va a imponer y nos va a alejar cada vez más de ese sueño y de las posibilidades transformadoras de internet en esta sociedad digital que no "de la información" o "del conocimiento" (mitos del negocio digital).

Por eso, para abordar el tema de las redes sociales de forma reflexiva y crítica, me parece interesante, además de recordar que algunas de esas redes como Facebook tienen de socios a las "tradicionales" multinacionales como Microsoft en su desesperado intento de ponerse al día en los nuevos negocios de la sociedad digital, leer la traducción que hacen en la Revista Arcadia de parte del artículo publicado por Tom Hodgkinson en "The Guardian" y que titulan La verdad sobre Facebook:

"[...] Facebook es un proyecto muy bien financiado, y los capitalistas detrás de esta exitosísima red social pertenecen a Silicon Valley, y conciben el mundo desde una clara postura ideológica. Facebook, al igual que su predecesor PayPal, es un experimento social de perfil neoconservador. En Facebook, uno es libre para ser quien quiera ser, siempre y cuando a uno no le importe ser bombardeado por la publicad de las grandes marcas del mundo.

Aunque el proyecto fue concebido por Mark Zuckerberg, la cara real detrás de Facebook es Peter Thiel, inversor de capital de riesgo y filósofo futurista. Solo hay tres miembros en la junta de Facebook: Thiel, Zuckerberg y un tercer inversionista llamado Jim Beyer. Thiel invirtió 500.000 dólares en Facebook cuando los tres creadores fueron a visitarlo en San Francsico en junio de 2004. Hoy es dueño del 7%, que equivale a más de un billón de dólares.

Thiel es visto en Silicon Valley como un genio. Es el cofundador y presidente del sistema de pago en línea PayPal. También dirige un fondo de cobertura llamado Clarium Capital Fund y uno de capital de riesgo llamado Founders Fund. La revista Bloomberg Markets lo llamó hace poco “uno de los más exitosos inversionistas de capital de riesgo en el país”. Es también un vigoroso activista del neoconservadurismo. Se graduó en Filosofía en Stanford y es coautor del libro El mito de la diversidad, un ataque minucioso al multiculturalismo y al liberalismo. Durante sus años en la universidad, fundó un periódico de derecha llamado The Stanford Review. Es también miembro de TheVanguard.org, un grupo de presión neoconvervador basado en internet y creado para atacar MoveOn.Org, un grupo de presión liberal. Su filosofía la resume el propio website: “Vanguard.org es una comunidad en línea de norteamericanos que creen en los valores conservadores, en el libre mercado y en limitar la interferencia del Estado”. Describe su política como reaganista-tatcherista. El mensaje del director dice: “Hoy les enseñaremos una lección que nunca olvidarán a MoveOn, a Hillary y a la prensa liberal”.

Su postura política es clara. Pero, ¿y su filosofía? Básicamente, es esta: Desde el siglo xvii, algunos pensadores iluminados están alejandose de la vieja noción de la vida ligada a la naturaleza (cita la famosa definición de Thomas Hobbes de la vida como “desagradable, brutal y corta”), para acercarse hacia un nuevo mundo virtual en el que habremos conquistado la naturaleza. El valor ahora solo existe en las cosas imaginarias. Thiel dice que PayPal fue motivado por esta creencia: que puedes encontrar valor no en objetos manufacturados, sino en las relaciones entre los seres humanos. PayPal fue una manera de mover dinero alrededor del globo sin restricciones, saltándose todos los controles de divisas”. Facebook es otro experimento ultracapitalista: ¿Se puede hacer dinero con las amistades? ¿Puedes crear comunidades libres de fronteras y venderles Coca-Cola? Facebook no fabrica absolutamente nada. Es un simple mediador de relaciones que ya existían.

El mentor filosófico de Thiel es René Girard, de Stanford, quien propone la teoría de que el comportamiento humano funciona por deseo mimético. Girard alega que la gente es esencialmente borrega y se copia una a otra sin mucha reflexión. La teoría parece ser correcta en los mundos virtuales de Thiel: el objeto de deseo es irrelevante. Todo lo que se necesita saber es que los seres humanos tienden a moverse en manadas. De ahí las burbujas financieras. Y de ahí la enorme popularidad de Facebook. Girard es un asiduo invitado a las tertulias intelectuales de Thiel. Pero en ellas nunca se habla de conceptos como el arte, la belleza, el amor, el placer o la verdad. Inernet es muy seductor para neocons como Thiel porque promete un tipo de libertad en las relaciones humanas y en los negocios, libertad de las leyes de los países. Internet abre un mundo de expansión del libre mercado y laissez faire. A Thiel también le encantan los paraísos fiscales y dice que 40% del dinero del mundo está entre Vanuatu, las Islas Caimán, Mónaco y Barbados. Si en el pasado la vida era desagradable, bruta y corta, en el futuro, Thiel quiere alargarla. Por eso ha invertido en una compañía que explora teconologías para extender la vida. Ha donado 3.5 millones de libras al gerontólogo británico Aubrey de Grey, quien busca la clave de la inmortaldiad. También está en el consejo del Singularity Institute for Artificial Intelligence. En su fantástico website se lee: “Singularity busca la creación tecnológica de una inteligencia superior a la humana”. Thiel admite que quiere reemplazar el mundo real, que llama “naturaleza” por un mundo virtual. Es en este contexto que debemos ver Facebook. Facebook es un experimento deliberado de manipulación global. Y Thiel es un brillante genio en el panteón neoconservador, con una curiosa inclinación hacia las fantasías tecno-utópicas.

El tercer miembro de la junta de Facebook es Jim Breyer. Socio de Accel Partners, invirtió 12,7 millones de dólares en Facebook en abril de 2005 y está en la junta de gigantes como Walmart y Marvel. Fue presidente del National Venture Capital Association (nvca).

La más reciente inyección de capital a Facebook –27,5 millones de dólares– fue liderada por Greylock Venture Capital. Uno de los socios de Greylock es Howard Cox, también ex presidente de nvca), y miembro de junta de In-Q-Tel. ¿Y qué es In-Q-Tel? Pues nada menos que el ala de inversión en capital de riesgo de la cia. Creada en 1999, su misión es la de “identificar y asociarse con compañías que estén desarrollando nuevas teconologías para ayudar a proveer soluciones a la Agencia Central de Inteligencia”.

Aún si no compran la idea de que Facebook es un híbrido, extensión de un programa imperialista cruzado con una herramienta masiva de recolección de información, no se puede negar que, como negocio, es absolutamente genial. A sus dueños, les basta con sentarse a ver cómo millones de adictos a Facebook ofrecen de forma voluntaria información sobre su identidad, fotografías y listas de sus objetos de consumo favoritos. Esta gigantesca base de datos es vendida a los anunciantes, como dice Zuckerberg, “para tratar de ayudar a la gente a compartir información con sus amigos sobre las cosas que hacen en la red”. El pasado 6 de noviembre Facebook anunció que 12 marcas globales –Coca-Cola, Blockbuster, Verizon, Sony Pictures y Conde Nast, entre ellas– se habían unido a Facebook. “Compartir” es la palabra de Facebook para “publicitar”. Admita en Facebook que le gustó una película y apenas salga una película similar, puede estar seguro de que le enviarán un aviso.

Lea la política de privacidad de Facebook y se dará cuenta de que prácticamente no existe. Facebook parece más un regimen totalitario virtual, ideológicamente motivado, con una población que crece unos dos millones de personas por semana y que ya ha superado los 60 millones. Thiel y sus socios han creado su propio país. Un país de consumidores. Puede que Facebook sea un experimento genial, pero tal vez usted no quiera formar parte de un proyecto cuyo fin es crear una república virtual global, donde usted y sus relaciones con sus amigos son convertidos en bienes que se venden a las grandes marcas globales."

Si ya tienes una cuenta de Facebook y te planteas abandonarlo, te recuerdo que no lo tienes fácil pues no hay un enlace directo para hacerlo desde tu cuenta. Para ello puede ayudarte este enlace: borrarse de facebook: http://www.facebook.com/help/contact.php?show_form=delete_account, e incluso así lo que hayas subido se lo queda Facebook y no se elimina tu cuenta hasta pasados 14 días... por lo menos.

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Degas o el movimiento vivo

Octavio Borges Pérez (Servicio Especial de la AIN. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Pequeñas, de apenas unas pulgadas, aparentemente estáticas, como un destello congelado en la retina, son en realidad un divino engaño, un absoluto imposible.

Sólo Edgar Degas (1834-1917), el eterno artista francés de las bailarinas, es uno de los pocos que lo ha logrado: capturar el movimiento humano y mantenerlo vivo en la materia inerte.
Hasta el próximo día 24, el Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes exhibe las 74 esculturas recuperadas entre las más de 150 descubiertas poco después de la muerte del artista y según el Tasador de Obras estadounidense Alex Rosemberg, estas son de primera generación, las más apegadas al quehacer de su creador.
Invitan a observarlas desde diversos ángulos y perspectivas para continuar embelesados, como colgados de un hilo desde el alma a esa creación palpitante, que nos va develando, despacio, el misterio de la gracia en las voliciones de la vida misma.
Algunas sugieren un impulso de continuidad en una torsión incompleta que el ojo del observador contribuye a conformar, la acción inacabada en una pirueta clásica del ballet o el regodeo de un gesto en un momento de aparente calma.
La obsesión del artista vuelve una y otra vez sobre arabescos que retan la ley de gravedad o cotidiana gestualidad al amparo de la cortina cerrada o la intimidad del camerino, antes o después de haber hecho lo suyo en el escenario.
También son diminutos caballos en pleno galope, encabritados o con esas fugaces poses de elegancia suprema, que con sólo mirar a un equino se nos descubren.
Como perla exótica en un joyel de maravillas, centra toda la muestra La pequeña bailarina de 14 años, chispa de un escándalo mojigato en 1881, cuando se mostró por vez primera ante la sociedad parisina y provocó que Degas se inhibiera y sólo continuara haciendo estas piezas en la más rigurosa intimidad de su estudio, alejadas de cualquier ojo curioso.
En La Habana ese icono de la cultura universal tiene un adorno inédito: una cinta de raso rosa, colocada en su coleta el día de la inauguración por estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet, en homenaje al cumpleaños 90 de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.
Y, a propósito, de esta muestra de excepción, al amparo de un recodo en un recoleto pasillo se pueden apreciar videos de la gran bailarina cubana en los míticos pasos que empleó para asumir El lago de los cisnes, la inocente Giselle o la apasionada Carmen, entre otros memorables puntos clímax de su carrera.
Entonces se comprueba otra vez la genialidad de Degas al capturar un movimiento, condenado de antemano por la implacabilidad del tiempo y, sin embargo, perpetuado por la magia de su arte.
“Todas las esculturas de Degas” es una de esas raras oportunidades que da la vida de acercarse a un misterio. Sólo cuatro capitales en el mundo –Tel Aviv, Atenas, Sofía y La Habana- han tenido el privilegio de gozar del conjunto de ese patrimonio de la humanidad, a disposición del público hasta el próximo 24 de enero.

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Informe de un extraterrestre

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Escribo esto para ustedes en el idioma de uno de los lugares de éste extraño “planeta”, como lo llaman aquí. Pero alguna vez, cuando lo termine, será traducido al idioma del lugar de donde vengo.

Vine, ante todo, por curiosidad. Querer saber que hay en ese puntito azul en el espacio.

Y también con el objetivo de verificar y registrar si hay en éste planeta (que aquí llaman “tierra”) vida inteligente, que es, como se sabe, la vida que se sabe a si misma como vida, con comienzo y fin. Seres vivos que saben que están vivos y que van a morir. Muerte que les llega rápido, como máximo en torno de 100 años, y que para no pensar en ella inventaron las religiones, esos rituales que los tranquilizan permitiéndoles creer que serán eternos

Debo reconocer que hay aquí costumbres muy extrañas. Por ejemplo, casi todos los habitantes del planeta necesitan creer en algo que llaman “dios”. Algo que alguna vez quiso que todo exista, que ellos existan, aunque nadie se pregunta quien quiso que dios exista.

En diferentes lugares hay diferentes dioses, por lo que algunos se ofenden, se sienten agraviados porque hay dioses diferentes a los que ellos creen, porque entonces se sienten obligados a preguntarse: ¿cuál es el verdadero dios, el nuestro o el de ellos? Y por eso hubo guerras y matanzas. Las peores fueron en nombre de un dios que ellos llaman Jesús, dios de paz y amor en nombre del cual hicieron guerras y quemaron gente en hogueras. Muy extraño. Además, todas las guerras entre ellos siempre fueron o son en nombre de algún bien. Algo bueno que hay que defender matando. Guerras, donde morir no importa si se muere por la patria o se mata sin culpa porque se mata al enemigo.

Pero yo me pregunté porqué esa necesidad que todos tienen de creer en algo, hasta que me di cuenta que es porque todos saben que, tarde o temprano, todos van a morir. Pero si es por dios o por la patria, morir no les importa. Sobre todo porque ellos viven muy poco tiempo. Como máximo, alrededor de cien años, cosa que en nuestra galaxia es como un segundo de los de ellos. Nosotros, que creemos que mil años (en el tiempo de ellos), nuestro promedio de vida, es muy poco y pasan rápido, pero ellos solamente cien años. Como un segundo en el tiempo de ellos. Cuando llegan. Por eso aquí cuando alguien dice que tiene más de 80 o 90 años todos ponen cara de sorprendidos: ¡cómo es que hasta ahora no murió….!!!!.

Por eso algunos le dan tanta importancia a lo que llaman “fotografías”. Con ellas inmovilizan un momento del tiempo en una imagen, que después de muchos años será vista por sobrevivientes o viejos que dicen: -“yo era así” o “él era así”. Como si ese momento pudiese ser eterno.

Y cuando se dan cuenta que el tiempo de ellos pasa rápido les viene la desesperación por las religiones, esos rituales que les dan la paradojal certeza que después de muertos vivirán eternamente.

Lo que hacen todos los días, lo que llaman su “vida cotidiana”, es muy raro. Duermen (ahí si, igual que nosotros), se levantan, se miran en un espejo, cagan, mean, se bañan, se secan con una toalla, se afeitan (los hombres, claro). Después comen y toman algo (“el desayuno”, que le dicen) y salen de sus casas a lo que llaman “el trabajo”.

Tienen, también, otras costumbres muy extrañas. Por ejemplo, cuando casi siempre dos conocidos se encuentran de casualidad, se aprietan las manos y se sonríen para demostrar que en las manos no tienen ningún arma y la sonrisa para mostrar que no sienten rabia.

Comprobé en éste planeta algo sorprendente. Igual que en nuestra galaxia hay dos sexos diferentes, que aquí llaman “hombres” y “mujeres”. E igual que ahí, aquí casarse es muy importante para las mujeres. No quedarse soltera (“solterona”, que le dicen). Cuando llegan a cierta edad están desesperadas por casarse. No importa con quien (si lo aman es mejor, claro). Pero casarse.

Y también, igual que en nuestra galaxia, lo que aquí llaman “incesto” está prohibido.

Van de un lado a otro, se trasladan de dos maneras. O caminando o en algún vehículo: automóvil, avión, barco, objetos que no usamos nosotros, como se sabe, ya que podemos flotar en lo que aquí llaman de “aire”. La que llaman “ley de gravedad”, para ellos es mucho más intensa que para nosotros. Y una cosa curiosa. Para muchos de ellos tener un automóvil es importante más que para desplazarse, ir o venir, solamente por tenerlo. Si es posible lo que llaman “”un último modelo”, para mostrarlo.

Pero mostrar no es solamente hacer ver que tienen un auto. También para ellos es importante mostrarse, hacerse ver por los otros con una ropa adecuada.

Respecto a eso, a la ropa, en cada país de éste lugar hay ejércitos, conjuntos de seres y armas entrenados para matar sin culpa y morir sin miedo. Solamente obedecer órdenes. Cada ejército tiene lo que llaman “uniforme”, ropas especiales todas iguales. Aunque, entonces, podría pensarse que los que no son “militares”, que es como llaman a los que componen los ejércitos, no usan uniforme. Pero no es así. Es un uniforme distinto, diferente, que llaman “moda’. O sea alternativas, posibilidades de la ropa que se debe usar para no ser lo que llaman, “mal visto”. En verdad, el uniforme de los civiles, como llaman a los que no son militares.

Y todo lo que hacen, sus ocupaciones (que ellos llaman “trabajo”) lo hacen por dinero, que son papeles o metales que después cambian por comida o algún lugar.

Lo sorprendente es que a veces para tener esos papeles se matan, se roban. Hasta cada tanto hacen guerras, aunque claro, como informé al principio, siempre creen, o quieren hacer creer, que para defender algún bien, algo bueno.

Y como saben que van a vivir poco tiempo y la vida les pasa rápido, algunos se “emborrachan”, como le dicen. Para eso, para olvidar, algunos beben mucho una bebida que llaman “alcohol”, que les permite olvidar el pasado y el futuro y les intensifica la percepción del presente. “Beber para olvidar”, como dicen. Otros, también para olvidar e intensificar la percepción del presente y olvidarse del tiempo usan lo que llaman “drogas”. Un polvo blanco que huelen, una yerba que fuman, o algo que se inyectan. Cualquier cosa para olvidar la brevedad de la propia vida y la de los otros, los que ya murieron o van a morir.

Esto es -por ahora- el informe que envío para mi galaxia sobre las extrañas cosas y costumbres que acontecen en éste planeta.

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Una nueva conciencia

María Luisa Etchart (Desde San José, Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Estamos llegando a un punto de la civilización humana en que se hace patente que no podremos seguir adelante ni mirar a nuestros descendientes a los ojos sin culpa, a menos que hagamos un cambio de conciencia.

Todo se ve afectado por valores que no lo son, todo suena a falsedad, hemos erigido muchos edificios gigantescos y suntuosos pero aún millones no tienen un techo sobre sus cabezas, hemos desafiado y despreciado el orden natural y lo hemos reemplazado por tecnología cada vez más invasiva y la naturaleza nos está advirtiendo de mil maneras nuestros errores.

El mundo está plagado de armas que van desde las simples pistolas a las armas nucleares, capaces de destruir el mundo en pocos minutos y parecería que eso no nos preocupara, que no hubiera pasado por nuestro atribulado cerebro que esas causas que aceptamos como necesarias tendrán los efectos más nefastos sobre inocentes, entre los cuales no podremos evitar que estén seres a quienes decimos amar.

Los medios de comunicación se regocijan contàndonos historias macabras como si nada tuvieran que ver con nuestra realidad y responsabilidad, como si sólo les pudieran ocurrir a otros, y hemos perdido casi por completo el poder de indignarnos, de sentir como propio el dolor ajeno, de darnos cuenta que todo nuestro quehacer diario está teñido de corrupción, mentiras, ambición y mezquindad.

Jóvenes y niños están siendo recibiendo una educación fragmentada, que no incluye el uso del discernimiento, la búsqueda de la verdad, el compromiso moral con el mundo, sino que se limita a estudiar un poco para cada examen y poner la crucecita en el casillero apropiado, y, por supuesto, a competir, competir, competir.

Cada tantos años nos permiten e invitan a votar por candidatos, cuyas campañas cuestan inexplicablemente mucho dinero de dudoso origen y nuestro papel de ciudadanos empieza y termina en ese acto de elegir personas o partidos pero no tendremos la posibilidad ni la ocasión de hacer conocer nuestras opiniones, nuestras dudas, nuestras prioridades, nuestras críticas, sino que pasivamente seremos informados de lo que los grupos selectos han decidido hacer o legislar, y, esporádicamente, se nos informará de algún acto de corrupción que fue descubierto, sin ningún arrepientimiento por parte de los autores, ni certeza de que no se volverán a repetir o que no se están produciendo casi permanentemente en todas las áreas.

Me hace estremecer que un país con el número de habitantes como tiene Estados Unidos, acepte, salvo por la voz de algunos notorios disidentes como Noam Chomsky o Michael Moore, con total indiferencia, que las guerras imperiales sigan su curso, que la fabricación de drones para bombardear poablaciones se sigan multiplicando en los hangares, que todavía haya un Guantánamo, que no se haya tomado ni un solo compromiso respecto a reducir las emisiones tóxicas, que todas las costosas reuniones de mandatarios no sirvan más que para repartirse negocios, y que los pueblos se mantengan como anestesiados.

Hasta el History Channel parece confabulado con este modelo que va lenta pero inexorablemente pregonando que el mundo va a acabarse y dedica horas a explicar la teoría de Nostradamus, los mensajes que recibió la niña Lucía en Portugal provenientes de la virgen respecto a lo que pasaría en el mundo y cómo esas profecías fueron ocultas y manejadas por el Vaticano.

En torno de un ser que indudablemente tuvo agallas y coraje como para hacer frente a los religiosos de su raza y al imperio materialista romano, que no tuvo posesiones, ni títulos, ni templos, y que con el valor de sus palabras y sentimientos fue capaz de sacudir al mundo, se creó una iglesia que se dedicó a acumular poder, crear jerarquías, atrincherarse en hermetismos cómplices y tratar de convencernos que la medida más importante que teníamos que acatar era la de los sacramentos, es decir los rituales, pero no el espíritu.

Ni qué hablar con los que se auto-denominan “cristianos”, que transitan las calles de Latinoamérica en busca de diezmos y prometen abundancias a cambio de asistir a cultos llenos de mentiras donde los “pastores” afirman recibir órdenes directas de un “Señor” y leen versículos de un libro escrito por hombres como si fueran verdades que les fueron reveladas.

Ultimamente todos los elementos que están influyendo nuestras vidas insisten en la aceptación de una batalla final donde sólo algunos serán elegidos por el tal “Señor”, pero no los oigo llamar a la cordura a los dueños del poder armado, o reivindicar el uso de los elementos naturales con moderación y respetando el orden natural, o intentar una reflexión sobre las causas de tanto desmadre, como son el absurdo intento de acumulación de bienes o de poder sobre otros.

Sólo un cambio en las conciencias individuales podrá producir una opción de vida digna para todos, y ése es un accionar individual que ya no puede posponerse y que incluye la aceptación de que sólo la empatía y el amor al prójimo (que incluye, por supuesto, el amor a la naturaleza) y el uso del discernimiento a cada instante, podrán evitar que terminemos por auto-destruirnos.

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Un mundo sin Historia

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los que tienen el poder reconocen la importancia del pasado:
que millones de ideas circulan por las neuronas escritas con las
palabras del Quijote y Shakespeare,
uno de los instrumentos en los viajes fuera de la galaxia es el cero medieval,
antes de buscar leyes nuevas los investigadores de la naturaleza
aprenden las que dejó el iluminismo

Pero oscuramente hacen una excepción con la Historia:
la ocultan, deforman, menosprecian
enalteciendo las técnicas y productos del presente

¡La alejan de las masas por ser raíz y semilla!

Saben que si todos los pueblos del mundo vieran sus biografías
descubrirían las columnas en que se sostienen los sucesos
y querrían ser arquitectos de civilizaciones

Entonces para que miles de millones no aprendan a ser guías
la sepultan bajo pantallas y circos que carecen de ayer y mañana

Cuando sus heraldos anunciaron el Fin de la Historia era un cuento
para la multitud
porque ellos sabían que continuaba

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Dos

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Dos ojos…

…dos oídos…

…dos fosas nasales…

…dos labios…

…dos brazos…

…dos manos…

…dos piernas…

…dos pies…

…dos nalgas…

…dos ovarios…

…dos pelotas…

…dos tetas…

(y otros tantos dos incendios).

Y tú, creyéndote uno.

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Música: La flauta traversa

ARGENPRESS CULTURAL

La flauta traversa es un instrumento musical de viento, por lo tanto familia de los aerófonos. A pesar de estar hecha de metal (de plata, más específicamente, en la mayoría de los casos), es considerada de la familia de los instrumentos de viento de madera, ya que antiguamente era de ese material.

El origen de la flauta es muy antiguo. La historia de la flauta traversa comienza hace algunos milenios, cuando se hacían instrumentos en hueso como silbatos, que si bien no se parecían a este instrumento, sí fueron sus precursores. Distintas civilizaciones usaban flautas de madera, hueso y caracolas en ritos y ceremonias debido a que eran asociadas a la fertilidad (ecuación fálica digamos). Por mucho tiempo estuvo desaparecida, pero en siglo X comenzaron nuevamente a ser utilizadas en Europa. En ese tiempo la flauta traversa consistía en un cilindro de madera ancho, con un sonido más claro y fuerte que el de las flautas dulces. En el siglo XVI, era uno de los instrumentos más populares en Italia y pronto lo fue también en Inglaterra. Durante los siguientes siglos, la flauta traversa sufrió muchos cambios, como pasar de ser de una sola pieza a ser de tres, además de la incorporación de llaves para mejorar su sonido. En 1832 el alemán Theobald Boehm creó la flauta que conocemos en la actualidad.

La flauta traversa consiste hoy en tubo de 67 centímetros de largo y 19 milímetros de diámetro. Está dividida en tres partes: cabeza, cuerpo y pie. Está provista de 13 agujeros y una llave para cada uno. Los trece agujeros están hechos para todos los dedos de las dos manos, con la excepción del pulgar derecho. El material más común de fabricación es la plata esterlina, aunque también las hay de níquel, oro, titanio y platino. Algunas orquestas y solistas aún utilizan hermosas flautas traversas de madera. El metal es un material que se ha estado utilizando desde hace poco. Ayuda a que el sonido sea más brillante y potente. Algunos piensan que el material no afecta el sonido de la flauta, pero los expertos flautistas son capaces de distinguir las diferencias y muchos gastan cantidades impresionantes de dinero en flautas de oro y marfil.

La flauta traversa se toca tapando los agujeros o las llaves con los dedos para lograr las diferentes notas. Mientras las manos realizan la labor técnica y precisa, lo más importante es saber usar bien el diafragma para que el aire que se introduce al soplar haga vibrar de manera correcta los componentes de la flauta. El flautista debe aprender a manejar el diafragma para lograr realizar matices, tocar forte o piano y hacer crescendos y diminuendos. El vibrato también se realiza sabiendo utilizar el diafragma, haciéndolo oscilar con mucha habilidad. Se dice entre los flautistas que ese músculo es el que hace que la flauta cante, y para que la misma pueda hablar se usa la lengua. La lengua también debe estar muy bien entrenada ya que con ella se articulan los sonidos, es decir, se separan unos de otros. Por lo tanto, para lograr tocar con maestría la flauta traversa, dedos, lengua y diafragma deben usarse en forma simultánea y con gran precisión y velocidad.

Los solistas destacados de la flauta traversa comenzaron a aparecer desde la segunda mitad del siglo XX. Entre ellos se encuentran Jean Pierre Rampal, James Galway, Philippa Davies, Emmanuel Pahud, Ian Anderson y Herbie Mann.

De estos dos, aquí presentamos ejemplos de rock progresivo y de jazz; igualmente presentamos de J. S. Bach el Allegro final de la sonata para flauta traversa y clave BWV 1020 en sol menor.




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Insulza es una persona insulsa

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La Asamblea Nacional debe declarar a Insulsa como persona no grata dadas sus necedades.

Insulza es una persona insulsa, sosa, maleducada y falta de respeto al gentilicio venezolano, se trata de un escuálido extraterritorial al que, consecuencialmente, repudiamos.

De ser menos que nada, el referido fantasma puede encarnar en Nerón, que apuñaló a su propia madre y al verla desnuda ya muerta, exclamó “¡Qué hermosa, he debido poseerla previamente!

A Insulza se le notan desde lejos las miserias que él tiene en la cabeza. Sabe el insulso hombre que en pocos meses se concretará a pie firme la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y que la OEA quedará como los interiores de Supermán-por fuera-y esa es la razón de su miserable ataque a Venezuela porque será acá en nuestra patria donde se realizará esa reunión de países suramericanos donde, desde luego estará Chile.

Con su inaceptable intromisión en los asuntos soberanos de Venezuela, Insulsa lanza tiros por elevación contra su propio país Chile, que ojalá se pronuncie al respecto para dilucidar las cosas. Además, el resto de la comunidad de naciones suramericanas, en sus pueblos y en sus gobiernos, deben pronunciarse también, al respecto.

Estimo que la asamblea Nacional debe exhortar a todos a poner las cartas sobre la mesa y darle una buena patada en el culo al maleducado manganzón, tan pérfido que es capaz de cometer incesto político.

Hay que propinarle un severo castigo moral a ese sinvergüenza para que vaya a lavarse ese paltó.

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Los desgraciados

César Vallejo

Ya va a venir el día; da
cuerda a tu brazo, búscate debajo
del colchón, vuelve a pararte
en tu cabeza, para andar derecho.
Ya va a venir el día, ponte el saco.

Ya va a venir el día; ten
fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona,
antes de meditar, pues es horrible
cuando le cae a uno la desgracia
y se le cae a uno a fondo el diente.

Necesitas comer, pero, me digo,
no tengas pena, que no es de pobres
la pena, el sollozar junto a su tumba;
remiéndale, recuerda,
confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista
a tu cadena y guárdala detrás de tu retrato.
Ya va a venir el día, ponte el alma.
Ya va a venir el día; pasan,
han abierto en el hotel un ojo,
azotándolo, dándole con un espejo tuyo...
¿Tiemblas? Es el estado remoto de la frente
y la nación reciente del estómago.
Roncan aún... ¡Qué universo se lleva este ronquido!
¡Cómo quedan tus poros, enjuiciándolo!
¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo!
Ya va a venir el día, ponte el sueño.

Ya va a venir el día, repito
por el órgano oral de tu silencio
y urge tomar la izquierda con el hambre
y tomar la derecha con la sed; de todos modos,
abstente de ser pobre con los ricos,
atiza
tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima.
Ya va a venir el día, ponte el cuerpo.

Ya va a venir el día;
la mañana, la mar, el meteoro, van
en pos de tu cansancio, con banderas,
y, por tu orgullo clásico, las hienas
cuentan sus pasos al compás del asno,
la panadera piensa en ti,
el carnicero piensa en ti, palpando
el hacha en que están presos
el acero y el hierro y el metal; jamás olvides
que durante la misa no hay amigos.
Ya va a venir el día, ponte el sol.

Ya viene el día; dobla
el aliento, triplica
tu bondad rencorosa
y da codos al miedo, nexo y énfasis,
pues tú, como se observa en tu entrepierna y siendo
el malo ¡ay! inmortal,
has soñado esta noche que vivías
de nada y morías de todo...

César Vallejo, peruano (1892-1938) está considerado uno de los grandes poetas de las letras universales.

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miércoles, 19 de enero de 2011

Esos seres llamados basura

Vicent Boix (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Residuos: Una cuestión de difícil reciclaje

Sin duda alguna, los residuos que genera la actividad humana se están transformando en uno de los mayores problemas ambientales que enfrenta nuestra civilización. Nadie sabe ya cómo frenar esta vorágine del despilfarro y menos dónde ubicar toneladas y más toneladas de basura que generamos sin compasión alguna.

Cada residuo que se crea es la suma de uno o varios recursos naturales que se transformaron en bienes de consumo mediante diferentes procesos. Cada uno de éstos exige un consumo de energía, genera subproductos (algunos de ellos peligrosos) y en el proceso de transformación se pueden emitir contaminantes a la atmósfera, al agua, al suelo, etc.

Por lo tanto, cada residuo generado se transforma en un recurso natural exterminado y un consumo de energía despilfarrado. En el mejor de los casos se podrá reutilizar e incluso reciclar, pero requiriendo nuevos aportes energéticos y generando nuevos subproductos. Ecológicamente hablando, el reciclado no está exento de impactos ambientales y su efectividad nunca es del 100%, es decir, de lo que separamos en nuestras casas mediante la recogida selectiva, no todo se transformará en nuevos bienes de consumo reciclados, sino que parte de la materia se perderá durante el mismo proceso de reciclado. Por eso, el mejor residuo es aquel que no se genera.

¿Y qué hacemos con los residuos?

El Plan Nacional Integrado de Residuos de 2006, indicaba que de todos los residuos recogidos sólo el 10% se reciclaba, aparte del 13% de los orgánicos que se recuperaban por tratamientos como el compostaje o la biometanización. La mayoría de la basura, un 68%, se enviaba a vertederos legales, alegales o ilegales, y el 9% restante se incineraba.

En comparación con otros países europeos, en España se utilizan más los vertederos y se recicla e incinera menos. Hay que señalar que todas estas formas de gestión final tiene sus impactos ecológicos negativos, siendo el reciclado el sistema más suave y menos dañino para el medio ambiente.

El depósito en vertederos que no cumplen todas las normativas vigentes entraña graves riesgos para la salud y el medio ambiente. Los residuos, especialmente los orgánicos, desprenden restos líquidos que pueden filtrarse contaminando el subsuelo y los acuíferos. Además estos residuos se descomponen emitiendo metano a la atmósfera, que es un gas de efecto invernadero con una capacidad de retener calor 20 veces superior al CO2.

Los vertederos legales deben cumplir estrictas medidas de seguridad que eviten los focos de contaminación. Deben aislarse perfectamente, diseñarse circuitos de drenaje que recojan los restos líquidos así como sistemas que capten el biogás. Finalmente deben sellarse una vez su capacidad ha sido cubierta.

El otro sistema de gestión es la eliminación o, como prefiere llamarlo la industria, la valorización, es decir, la incineración de residuos para generar, en algunos casos, energía eléctrica. En realidad este proceso es también una transformación física del residuo, pues al someterlo a elevadas temperaturas éste se transforma en cenizas y gases altamente contaminantes. De esta forma, este proceso soluciona inicialmente un problema de volumen (se reduce el volumen de los residuos) pero genera otro de salud pública (por los gases y las cenizas).

Las emisiones atmosféricas provenientes de las incineradoras, como indica Carlos Martínez -Responsable del Departamento Confederal de Medio Ambiente de CCOO- son muy tóxicas debido a la variada composición química de los residuos y se pueden encontrar, entre otras substancias, dioxinas, contaminantes orgánicos persistentes, furanos, PCB’s, etc. En cuanto al riesgo químico para las personas, Martínez afirma que “…hay que tener en cuenta que precisamente por ese carácter persistente y bioacumulativo en la cadena animal y alimentaria no existe ningún nivel de exposición seguro a esos contaminantes orgánicos.” Y para más preocupación, Martínez asevera categóricamente que “…no hay muchas razones para fiarse del control de las emisiones en dichas instalaciones. La medición de dioxinas, por ejemplo, se hace de forma muy esporádica unas cuatro veces al año y por empresas contratadas por el titular de la instalación en fechas normalmente prefijadas de antemano, por lo que las condiciones de la combustión y de los filtros se pueden preparar previamente. Por eso cuando se han realizado monitoreos "por sorpresa", como en Madrid, han aparecido niveles de este contaminante 15 veces superiores a los límites legales.” (1)

Por estos motivos expuestos, la gestión de los recursos se está transformando en un grave problema ecológico, social y también político. Todos generamos cada vez más residuos, pero nadie quiere incineradoras o vertederos cerca de sus parques, calles y barrios. Hay vertederos que están colmados y algunas plantas de reciclaje no dan abasto. Se proyectan nuevas instalaciones pero chocan de lleno con organizaciones sociales que los quieren lejos de sus ciudades y lugares de esparcimiento. En muchos casos los residuos recorren largas distancias hasta encontrar un vertedero que les de cristiana sepultura, con lo que se añadiría un impacto ambiental extra por el consumo energético en el transporte. Y esto sólo al hablar de residuos urbanos, porque si se analizan los residuos industriales y concretamente los tóxicos y peligrosos, el dilema alcanza dimensiones mucho más enrevesadas y peligrosas.

Valeriana ecológica

Según datos de 2007 del Ministerio de Medio Ambiente y del Instituto Nacional de Estadística, entre 1990 y 2005, España aumentó en un 88% la cantidad de residuos urbanos generados. Pasó de más de 12 millones de toneladas año a casi 24. En 1990, un ciudadano español producía 322 kilogramos de residuos al año, cifra que aumentó en un 66% en 2005, superando los 530 kilogramos por persona y año.

Los residuos orgánicos (restos de comida, vegetales, etc.) han perdido protagonismo con el paso de los años por el aumento exagerado de los residuos de envases, plásticos, etc. Sobre este aspecto, en 1997 se aprobaba la Ley 11/1997 relativa a envases y residuos de envases, que establecía dos modelos de gestión para este tipo de residuos. Por un parte se legislaron los Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que pretendieron fomentar la devolución y la reutilización de los envases. Por otra parte, con los Sistemas Integrados de Gestión (SIG), cada envase que se introducía en el mercado gravaba una pequeña cantidad de dinero que luego era repartida entre las diferentes administraciones para la creación y mantenimiento de las plantas selección, reciclaje, vertederos, etc. donde acabaría su vida útil el envase puesto en circulación.

Los SDDR, por lo tanto, son un modelo mucho más ecológico que fomenta desde la raíz la reducción y la reutilización de los envases y el ahorro energético, mientras que los SIG, no evitan el incremento sino que son una herramienta para facilitar y financiar la posterior gestión (reciclado, vertido controlado, incineración, etc.).

Ante esta ley la industria optó por los SIG y los SDDR apenas tuvieron éxito. Los resultados 13 años después son los que vaticinaron en aquellos días los grupos ecologistas: un aumento brutal en la cantidad de residuos y consecuentemente un incremento de sus impactos ambientales derivados (consumo de energía y recursos), así como el anquilosamiento del cada vez más difícil, eterno y costoso problema de la gestión final de los mismos.

Esta preocupante evolución ha sido fruto de una ineficiente y nefasta política en materia de residuos, en la que ha primado y se ha fomentado la cultura del “usar y tirar” en detrimento de la prevención y la reducción.

Hace años, cuando los contenedores de papel, vidrio, etc. invadieron las calles y plazas, mucha gente los miraba con escepticismo como si fueran objetos voladores -o no- no identificados. Sin embargo, desde diferentes frentes se hizo un trabajo de concienciación que dio sus frutos con el paso de los años y la sociedad acabó normalizando la recogida selectiva en origen para el posterior reciclaje. Pero eso fue todo.

Y la realidad es que, utilizando bombillas de bajo consumo y/o separando los residuos en varias bolsas, no se va a revertir la sempiterna crisis ecológica que dura ya varias décadas. Hace falta entender de una vez por todas, que el planeta tiene unos recursos limitados y que nuestro consumo debería ser parejo y proporcional a esa realidad. Por eso hay que fomentar un consumo ecológicamente sostenible y económicamente justo en todos los aspectos y no buscar fórmulas mágicas para limpiar y anestesiar nuestra conciencia ecológica mientras los impactos ambientales se globalizan y agudizan cada vez más.

Nota:
1) http://www.istas.net/daphnia/articulo.asp?idarticulo=1034

Vicent Boix es responsable de Ecología Social de “Belianís”. Escritor, autor del libro “El parque de las hamacas” http://www.elparquedelashamacas.org

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La profundidad de “Todas las Sangres”

Carlos Angulo Rivas (Desde Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Escribo esta nota conmemorando el centenario del nacimiento (18 enero, 1911) de José María Arguedas, antropólogo, escritor y poeta, uno de los más destacados exponentes de la literatura peruana, a la par de César Vallejo, poeta universal. Su obra completa muestra la sensibilidad del hombre educado en la atmósfera de dos culturas contrapuestas y enfrentadas. Su literatura supo expresar con profunda intensidad el alma indígena de los Andes. La identificación del autor con la realidad de la comunidad (el ayllu) como ente organizativo, evidencia una íntima comprensión en cuanto a la primitiva crueldad del abuso; asimismo, esta agudeza se manifiesta en los relatos sobre el trabajo colectivo, la mitología, la música, los bailes, las costumbres y las celebraciones. La riqueza de las descripciones y la visión de la compleja existencia del mundo indígena después de la conquista, la colonia y la república criolla, lleva a mostrar un conflicto aún no resuelto en conexión a la edificación de la nación peruana.

Desde sus primeros pasos narrativos, Arguedas comenzó a vivir una lucha interior donde se advierte el conflicto social de dos universos inhumanamente encontrados: la predominancia de los terratenientes, los gamonales, los principales (mistis) y las autoridades sobre los indígenas de las comunidades, pueblos y aldeas. El odio hacia el mundo indígena sobresale con nitidez en los relatos de la vida de las haciendas y aldeas de la sierra central, ahí el sufrimiento resignado de los indígenas es desgarrador, por el mismo hecho de ser no sólo un acto de discriminación hacia ellos sino de exaltada superioridad racial. Cabe destacar aquí el uso del bilingüismo (castellano-quechua) y el aprovechamiento de la expresión literaria vernácula del Perú, una búsqueda permanente del autor en su narrativa lírica, poética y épica. Su primer libro publicado en 1935 agrupa tres cuentos bajo el título de Agua y ya desde entonces se observa ahí el lenguaje fantaseado e ingeniado de sintaxis rítmica quechua y vocabulario propio de ese idioma injertado en el castellano, a manera de representar el mundo indígena inocente, impresionable, tierno y solidario soportando la violencia de los “blancos.”

A diferencia del naturalismo clásico de Ciro Alegría (El mundo es ancho y ajeno, Los perros hambrientos, la serpiente de oro) y de otros latinoamericanos como Eustaquio Rivera, Rómulo Gallegos, Mariano Azuela, el realismo de Arguedas es conmovedor, trágico y patético, producto de su inmenso amor a la cultura indígena y de su lucha para defenderla de la invasión depredadora de una “civilización” despreciativa, ilegal y abusiva. En Yawar Fiesta (Fiesta de Sangre), entrega como cuento en 1937, luego como novela en 1941, el autor describe no sólo la fiesta de la corrida de toros y el cóndor sino aprovecha la celebración cardinal del día nacional, 28 de julio, para expresar el deseo de redimir a los comuneros indígenas de sus paupérrimas condiciones económicas y sociales, haciendo ver que ellos tienen sus propias normas y leyes de convivencia; y también para defenderlos de la paulatina usurpación de sus tierras. Las tempranas experiencias vividas de niño en medio de los ayllus le sirvieron para el aprendizaje del quechua de primera mano y para conocer de cerca la violencia ejercida por los patrones en ese conflicto indígenas-señores, que se verá en sus obras posteriores reforzadas por sus estudios de antropología.

En Los ríos profundos, novela de 1958 y de la cárcel El Sexto de 1961, las interpretaciones concebidas son autobiográficas. En ambas novelas, la violencia de la sociedad peruana domina los escenarios y el propio autor se pone a prueba desde la infancia en el colegio, en su encuentro con la ciudad capital del imperio Inca, en su participación en las revueltas indígenas y hasta en el descubrimiento atormentado de la sexualidad. Igual la violencia inaudita de por sí se manifiesta en Diamantes y Pedernales. Pero es con “Todas las Sangres” donde José María Arguedas va al reencuentro con el dilema social más amplio, el que abarca el asunto de la tenencia de la tierra y las transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales, que pretenden violentar las relaciones entre la metrópoli y los Andes. La dicotomía entre la modernidad que avanza y la subsistencia del mundo feudal, se interpreta a través de una familia de latifundistas en un trance narrativo ambicioso de balance de modelos de desarrollo, de vida, de tradiciones, de principios guías convertidos en leyes naturales y sobre todo del trabajo comunitario, herencia de un colectivismo no aceptado por la burguesía nacional en la configuración de la sociedad peruana. Arguedas posee en esta novela una fuerza de optimismo que, inclusive, lo aproxima a una imagen social comunitaria dentro del avance de la modernización, elevando el problema del indio tratado por Mariátegui a problema nacional adscrito a la teoría de las naciones en desarrollo dentro de un propio país.

La última novela de Arguedas, El zorro de arriba y el zorro de abajo, no concluida en vida, desarrollada en el ambiente pesquero frenético y caótico del puerto de Chimbote, y muchos de sus cuentos, ensayos, poesía y relatos cortos fueron publicados de manera póstuma debido al suicidio cometido por el escritor en noviembre de 1969. Un año antes de su muerte, con ocasión de recibir el premio Inca Garcilaso de la Vega, Arguedas en su discurso señaló lo siguiente como tarea cumplida: “La ilusión de juventud del autor parece haber sido alcanzada. No tuvo más ambición que la de volcar en la corriente de la sabiduría y el arte del Perú criollo el caudal del arte y la sabiduría de un pueblo al que se consideraba degenerado, debilitado o “extraño” e “impenetrable” pero que, en realidad, no era sino lo que llega a ser un gran pueblo, oprimido por el desprecio social, la dominación política y la explotación económica en el propio suelo donde realizó hazañas por las que la historia lo consideró como gran pueblo: se había convertido en una nación acorralada, aislada para ser mejor y más fácilmente administrada y sobre la cual sólo los acorraladores hablaban mirándola a distancia y con repugnancia o curiosidad. Pero los muros aislantes y opresores no apagan la luz de la razón humana y mucho menos si ella ha tenido siglos de ejercicio; ni apagan, por tanto, las fuentes del amor de donde brota el arte. Dentro del muro aislante y opresor, el pueblo quechua, bastante arcaizado y defendiéndose con el disimulo, seguía concibiendo ideas, creando cantos y mitos. Y bien sabemos que los muros aislantes de las naciones no son nunca completamente aislantes.”
La imagen literaria de Arguedas con su obra completa, cargada en un primer momento de impaciencia y rebeldía se nutre luego de razonamiento político-filosófico y de una encrespada aparente confusión, se consuma mediante lecturas imprescindibles como él mismo destaca en el discurso citado: “Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico.”

Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.

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¡Inmortalidad o muerte! ¡Venceremos!

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Doña NOOjos, así llamo a la muerte, visitó el hogar de mi amigo cuando menos se la esperaba. Y se llevó a su hija de catorce años, por eso nos dirigíamos al cementerio. ¿Quiénes...? Pues, dos generaciones: los padres y los hijos. Unos más o menos sesentistas y nostálgicos. Los otros, los jóvenes compañeros de secundaria, sus pupilas dilatadas: entonces doña NOOjos es más que un nombre inventado, ella frecuenta a los viejos pero no se olvida de los jóvenes.

Todos fuimos a dar el adiós. Todos fuimos, allá, entre las tumbas y las flores marchitas, rumbo al crematorio, todos fuimos a pedir perdón a la joven de catorce años. Perdón por no haber sabido cómo hacer de este planeta algo más habitable, algo más vivible, algo más digno de figurar en el universo. Pero la reunión luctuosa tomó otro giro, acabó en protesta, sí, mitin contra la muerte, en su propia casa, en el cementerio.

Voy a decirles algo. El mundo se divide en dos: los de dentro mío, y los de fuera que son todos los demás. ¿Ven lo que yo veo? Los de fuera han quitado la flor de la boca del fusil sesentista y ahora lo empuñan, apuntándome. También ese virus que mató a la joven en tres días, también pertenece a los de fuera y ahora, en lugar de la música que ella amaba, se desató el llanto. Y si la muerte de cualquiera resulta injusta porque siempre nos queda algo por hacer en el mundo de los vivos, ésta, la de una joven de catorce años, lucía infinitamente más injusta, una violación a la regla del abuelo de los historiadores, el griego Herodoto: en la paz los hijos entierran a sus padres, en la guerra los padres entierran a sus hijos.

¿O en realidad estamos viviendo tiempos de guerra y no nos hemos dado cuenta?

No sé, pero allí, en el cementerio, ante el enemigo común, nadie de nosotros quedó fuera. Las dos generaciones fuimos multitud, era la comunión de quienes habíamos pasado de la resignación a la protesta contra la muerte. Debo consignar un hecho, a riesgo que el lector piense: este mitin carece de espontaneidad, seguro ya fue copado por organizaciones políticas. Lo cierto es que a la entrada, los Grupos de Acción Utópica se habían puesto a repartir volantes agitando los lemas de “¡Muerte a la muerte!” y de “¡Nunca más la muerte!” Pero la gente poco caso les hacía, ocupado cada uno en encontrar un lugar en el camino del cortejo.

Y así, bajo un sol blanco de calcinante, se formaron dos filas desde la puerta del cementerio al edificio de cremación, y entre ellas pasó el cortejo. Al llegar a destino, hubo un grito, como si el dolor se reabriera ante una segunda muerte. Habíamos acompañado a la joven en el velatorio considerándola dormida, tal vez enferma, de ahí su palidez, y hablado en voz baja para no despertarla; y ahora, su cuerpo, sus venas y médula ¡al fuego! La muerte recobraba lo suyo por segunda y definitiva vez. Fue cuando un grito voló por encima de las cabezas, y nos preguntamos:

¿Quién? ¿Es la madre, el padre, son los dos, también la hermana?

Alguna vez los hijos fueron el bien y nosotros, necios, seguimos sintiéndolo así, claro, nosotros, los venidos de los viejos y extinguidos Clubes de Alucinados, promociones sesenta y setenta, huérfanos después del gran derrumbe. Y por otro lado, no nos llevamos del todo bien con Dios. ¿A quién, entonces, a quién aferrarnos sino a los hijos?

Y así, con la joven de catorce años, cada uno sintió ese mediodía su propia muerte, llorábamos por ella y por nosotros, la condición humana en entredicho: somos mortales y frágiles, un virus, a pesar de toda la ciencia, puede apagar la música y desatar el llanto. Un fusil cuya boca ya no sea cubierta por la flor, puede herirnos. Y además, en la fugaz vida que nos ha tocado a cada uno, las cosas, digo, no nos han salido bien, nada bien.

Y lo sentimos así: cada fracaso es una pequeña muerte y la muerte es El Gran Fracaso, El Gran Fracaso Final, así lo sentimos.

Y más aquel día en el cementerio cuando el grito vino a calcinarnos como el sol y como éste a darnos en los ojos. Y bajamos las cabezas. Y espantados nos abrazamos a los hijos, a la pareja, a los amigos. Y con el contacto de los cuerpos recobramos la fuerza. Y levantamos las cabezas y el sol nos dio en los ojos. Y todos éramos multitud, la protesta, como pasando de un sueño a otro: allá arriba, trepado al edificio de cremación, alguien se dirigía a nosotros, era un joven valido de un megáfono, su voz rebotaba entre las tumbas.

- Compañeros -Oh, cuánto hace que no escucho esa palabra-, compañeros, por favor, guarden silencio.

Los murmullos cesaron, todos dirigimos las miradas hacia el orador.

- Nos hemos decidido a hacer un mitin contra la muerte, contra doña NOOjos -dijo-, cansados de sus arbitrariedades, ella es una caprichuda, les voy a leer una proclama de los Grupos de Acción Utópica: "Compañeros ¿sabían ustedes que las carpas, esos peces idiotas, viven vigorosas más de doscientos años mientras que el hombre, vanguardia de la evolución, muere mucho antes? ¿Que la cocodrila sigue poniendo huevos a los trescientos...? Y bien, compañeros: ¿vamos a continuar permitiendo esas injusticias? ¡Claro que no, compañeros, vamos a cambiar ese absurdo plan de Mamacita Naturaleza y, para dejarnos de medias tintas y asumir una posición revolucionaria, decretamos la inmortalidad! ¡Nunca más la muerte! Sí, compañeros, seremos como dioses. Y los cementerios serán cosa del pasado, todo convertido en parque de eterno verde.

¡Inmortalidad o muerte!

¡Venceremos!

Leída que fue la proclama, bajó el orador sin mediar más palabra, había concluido el mitin en el cementerio, lentamente nos fuimos retirando tomados de la mano, de la cintura, de los hombros. Viejas fraternidades despertaban y nadie quería quedarse a solas porque doña NOOjos iría de ronda por su cabeza.

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