viernes, 25 de febrero de 2011

Dirección equivocada

Marcelo Colussi

Con gran esfuerzo, trabajando más de diez horas diarias y sin dejar de interesarse nunca por sus dos hijos –que habían quedado viviendo con la madre luego de la separación, pero con quienes pasaba todos los fines de semana– Nabucodonosor logró graduarse de abogado.

No era común que alguien de 43 años terminase una carrera universitaria, menos aún trabajando como él lo hacía. Pero lo cierto es que lo logró. Y sus calificaciones no eran malas, hay que reconocerlo.

Desde que había roto con su ex esposa, con los hijos aún pequeños –el menor era un bebé de pecho todavía– se había dedicado sólo trabajar como mula en su pequeño negocio: una librería y fotocopiadora en el predio de la universidad, que él mismo atendía en persona y donde en los pocos, muy pocos ratos libres que le quedaban, leía para sus clases. No era especialmente inteligente (él decía que como consecuencia de su crónica desnutrición de cuando niño. Había comido carne vacuna por primera vez a los diez años, estando ya en la capital). Probablemente podría ser así; pero si bien es cierto que no era una luz, como contrapeso era terriblemente tesonero. Cuando no entendía algo, lo releía incansablemente, lo preguntaba hasta la saciedad a los catedráticos, a sus compañeros de clase, lo anotaba en papeles que leía hasta cuando estaba sentado en el inodoro…. Así era de perseverante Nabucodonosor.

Durante varios años, luego de la separación, no volvió a salir con ninguna mujer; sólo trabajaba y estudiaba. Los fines de semana, bueno…, el domingo, porque el sábado se quedaba sacando fotocopias hasta la noche, los domingos, decíamos, aseaba un poco su casa, lavaba su ropa –a mano, herencia de sus costumbres de la aldea donde aún el día de hoy las mujeres lavan en el río– y leía todo lo que podía.

A los golpes fue aprobando materia tras materia, y así llegó a tener el título. “Aboganster”, se dijo. Le daba un poco de risa el ejercicio de su profesión; pero tenía pensado dedicarse al derecho laboral, no para ser un gánster más –como tantos y tantos abogados– sino para consagrarse con sentido ético a defender trabajadores.

Una semana después de graduado, tan contento que no se lo podía creer, luego de almorzar con sus hijos como hacía todos los domingos, la vio en el restaurante. Por años la había cruzado en la universidad, sin hablarse nunca. Sabía que era docente en la carrera de Sociología. Ahora hacía ya unos meses que no la veía, quizá un año…, o dos. Se sorprendió con el reencuentro.

Mientras los niños jugaban en el área de juegos, se acercó a ella. Le resultó demasiado fácil todo. Eso no le podía estar pasando a él: graduarse, y una semana después de ser ya todo un abogado, caerle a ese encanto de mujer y obtener ya una cita luego de no más de un cuarto de hora de conversación. Además, ella era soltera, y por lo que parecía, con ganas de dejar de serlo.

“¿O será que esto de ser un profesional abre puertas tan mágicamente?”, se preguntó sorprendido. Lo cierto es que, habiendo recibido la tarjeta de presentación de Irma –así se llamaba su ¿amada?, de quien vio que era también abogada– quedaron en que el martes la pasaba buscando por su estudio.

Lo que restaba de ese domingo y el lunes siguiente fueron los días más felices de Nabucodonosor; estaba más eufórico que cuando obtuvo el título incluso. Se sentía que no cabía en sí. ¡Volver a salir con una mujer después de años! No lo podía creer. “¿Me acordaré todavía cómo se hace?”

Llegó el martes. Cerró la fotocopiadora más temprano que de costumbre. Se puso corbata –era de la vieja usanza, y para salir con una mujer las “buenas costumbres” así lo indicaban, se dijo–. Algo de perfume, una retocadita al cabello, y cinco minutos antes de la hora pactada estaba en el lugar. El edificio, más o menos humilde, parecía más una vivienda que lugar de oficinas. Tuvo que subir hasta el tercer piso por las escaleras (no había ascensor). Tocó timbre y salió un varón bastante gordo, calvo, de unos 60 años, en chancletas. Le llamó la atención un tic que tenía en el ojo izquierdo. Cuando preguntó por Irma, su interlocutor se puso pálido y casi cae desmayado.

“Pero… ¿quién es usted? ¿De dónde la conoce?”, preguntó secamente.

Ante esa respuesta, pero más aún, ante el tono con que fue interpelado, Nabucodonosor quedó atónito. Sin saber de qué se trataba exactamente, vio que la situación era, como mínimo, bastante rara. En un instante se imaginó las peores y más terribles cosas: que Irma era abogada de gánsters y que él, sin saberlo ni quererlo, se había metido en problemas. Ya se veía acribillado a balazos, sin terminar de entender por qué.

El que ahora se puso pálido fue Nabucodonosor.

“Es que ella…, esteeee….., ella me dio esta dirección en su tarjeta. Y, bueno…. Habíamos quedado que hoy teníamos que vernos”, pudo articular pobremente, con una mezcla de miedo, vergüenza y consternación.

“Pues sepa, señor, que Irma murió hace un año”.

Escuchando eso, nuestro héroe quedó estupefacto. Sin responder una palabra, sin despedirse, sudando frío, salió del edificio. Dos cuadras después se quitó la vida saltando los 50 metros del Puente del Yacimiento, cayendo estrepitosamente sobre una calle lateral. Los bomberos debieron trabajar más de dos horas para recoger lo que quedaba de su cadáver.

Post scriptum

El teléfono de la fotocopiadora de Nabucodonosor no paraba de sonar, y así estuvo por más de tres días. Irma llamada desesperada porque, en una confusión –acto fallido dirían los psicoanalistas– le dio la tarjeta equivocada. Desde que se había ido de su casa paterna donde antes tenía su despacho, peleada con ambos progenitores y sin hablarse nunca más con ellos en el año siguiente, era la primera vez que le sucedía algo así.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Revoluciones pacíficas

Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Durante estos agitados días no dejamos de oír en prensa, televisión e internet sobre las revoluciones en el Norte de África y Oriente Próximo. Y una de las características que la mayoría de los medios destacan sobre éstas es el componente pacífico de las mismas.

Además del pacifismo de las revueltas, una y otra vez, los medios de comunicación masivos nos transmiten otros aspectos de esa matriz de opinión en la que las revoluciones del siglo XXI aparecen impulsadas por medios como Facebook, Twitter u otras redes sociales mediante el valeroso empeño de líderes periféricos de clase media occidentalizados (léase modernos/buenos). Hombres y mujeres que luchan por lo que tenemos aquí (“democracias” por si no caía en la cuenta) contra malvados y “tercermundistas” déspotas. Además, en este relato posmodernista los obreros (léase sucios/molestos/feos) aparecen poco menos que como monos de comparsa, miembros de un conjunto protoarcaico, periférico, anecdótico, casi imposible y en todo caso obsoleto, llamado “clase trabajadora”. Un ingrediente caduco que se empeña en permanecer en la nevera de nuestros días para disgusto de la “progresía” posmodernista. Así que, en definitiva, tenemos revoluciones “limpias” con gente joven derrocando malvados dictadores (que anteayer no lo eran para el “mundo libre”) a través de métodos pacíficos. Visto así, ya casi podríamos visualizar el próximo anuncio de Coca-Cola donde esculturales jóvenes árabes occidentalizados cantarían en una manifestación tipo videoclip de Santana bañados por las burbujas del conocido refresco mientras la voz en off dice en perfecto y seductor árabe: “Rompe con el pasado y saborea tu libertad”. Pero desde una perspectiva crítica, deberíamos preguntarnos si estas revoluciones son verdaderamente pacíficas, y si lo son: ¿Para quién?

Repasemos los datos que tenemos hasta el día en que escribo estas líneas: más de 345 muertos en Egipto1, 219 muertos en Túnez2, 5 muertos en Marruecos3, 300 muertos en Costa de Marfil4, 12 muertos en Yemén5, 7 muertos en Bahrein6, y de 46 a 62 muertos en Libia según otorguemos mayor credibilidad a Amnistía Internacional o Human Right Watch7. Además en otros países como Arabia Saudí, Irán, Argelia, Djibouti o Kuwait, también se están dando fuertes protestas y manifestaciones pero aquí las cifras de víctimas no acaban de ser del todo fiables dado el oscurantismo informativo que existe en muchos de esos regímenes, si bien todo parece indicar, lamentablemente, que lo más probable es que se estén produciendo. Y por supuesto dentro de todo este “paraíso pacifista” hablamos “sólo” de víctimas mortales. Deberíamos añadir los miles de heridos, detenidos y/o torturados8. Entonces al final, ¿tenemos revoluciones pacíficas o violentas?9

Allá por 1848 los jóvenes Marx y Engels ya lo tenían muy claro. En el Manifiesto escribían que las revoluciones serían violentas, sin ninguna duda. Y no porque los amigos comunistas fueran unos sanguinarios deseosos de colgar empresarios y aristócratas de la copa de un pino (el propio Engels era empresario), sino porque sencillamente entendían que la mayoría de los miembros de las clases dirigentes, los propietarios de los medios de producción, no se dispondrían pacíficamente a devolver con una sonrisa en sus rostros todo aquello que robaron al pueblo tras años de explotación y latrocinio. Robo forjado al amparo de sus leyes derivadas de la propiedad privada y el predominio en el control de las fuerzas coercitivas (Ejército, Policía, etc.). Y todo esto simplemente porque las élites de las clases poseedoras, a diferencia de la mayoría de los miembros del pueblo, sí tienen conciencia de clase todo el tiempo. No una vez cada muchos años como el pueblo. Se lo crea usted o no, realizan una lucha de clases todos y cada uno de los días de su existencia para garantizar y aun ampliar su poder en el sistema-mundo en que vivimos. Lo hacen desde las empresas, los juzgados, los parlamentos, las universidades, la televisión, la publicidad, los libros, el cine, etc. Y si en los tiempos de “paz” les da igual condenar a la muerte a millones de personas en el mundo por hambre10 o guerra, ¿de verdad cree que dudarían en pegarle un tiro en la cabeza si usted formara parte de una de esas “turbas” que pusieran en peligro sus intereses?

Nosotros les importamos menos que nada, y sinceramente considero que ésta es una de las primeras lecciones políticas que deberíamos aprender si queremos actuar seriamente en pro de la emancipación del ser humano. Más allá del seductor contoneo de las sacrosantas banderas nacionales ondeadas bajo la partitura de la alienación colectiva y la danza de los payasos célebres (llámense Alonso, Messi, Shakira o Maldonado), ésta es la primera lección que deberíamos aprender: ellos no creen que usted sea parte de su grupo, ergo ellos no creen en las banderas que muchos de los de abajo besan y ondean reproduciendo una falsa aunque anhelada unidad. Estas telas pintadas ocultan las vergüenzas de una sociedad enfrentada entre los dueños del capital y los esclavos asalariados a duras penas propietarios de sus cuerpos. Humanidad escindida entre los que disfrutan de la mayor parte del producto del trabajo social y aquellos que, para poder si quiera aspirar a tener un techo sobre el que cobijarse o alimentos que echarse a la boca, deben vender la mayor parte del tiempo de su vidas a los expropiadores.

Y esta infección del pensamiento burgués, del poder dominante, sobre las llamadas “revoluciones pacíficas” arriba con la resaca de la marea postcolonial hasta las fronteras de un país, donde se supone, hay un ejecutivo gobernado por socialistas, como se reconocen (así mismas) las propias autoridades venezolanas. Allí, sorprendentemente, se viene repitiendo una y otra vez que la revolución que acontece en esas tierras es “pacífica”, haciéndole el juego al pensamiento de derecha. ¿“Pacífica” de qué? ¿Pese a haber sido asesinados cientos de luchadores sociales como sindicalistas, abogados, líderes indígenas y populares?11 Desde luego que la “revolución” ha sido pacífica para la oligarquía venezolana, para los De Abreu, Macedo, Mendoza, Cisneros y compañía. Prueba de ello es que muchos de los que organizaron el golpe de estado en 2002 contra el gobierno de Chávez fueron absueltos de muchos delitos con un Decreto de Amnistía que el mismo Chávez promulgó el 31 de diciembre de 2007 para esos “demócratas de derecha” a pesar del consiguiente escarnio entre las bases revolucionarias. Sin duda, hay que reconocer que la mayoría de esos oligarcas siguen en sus mansiones y con su dinero en los bancos, de un modo harto “pacífico”. Extraña revolución aquella que no es capaz de, por dejadez o falta de convicción, cuando no por cierta connivencia, impedir que a los miembros más combativos del pueblo se les asesine y en cambio, sí garantiza la seguridad jurídica a la élite explotadora. Extraño camino al socialismo, extraña “revolución” la caribeña...

Extraño pacifismo en todo caso el de todas estas revoluciones. Parece que, al margen de los discursos y la ampulosa retórica, unas muertes cuentan más que otras. Así los 365 asesinados del pueblo egipcio no merecen que se le quite el epíteto de “pacífica” a su principio de revolución, quizás sea porque los violentos de siempre fueron “respetados” y sus amigos de allende los mares también (con sus multimillonarios contratos empresariales). Tengan por seguro que si las cosas se profundizan y el pueblo egipcio consigue forzar a sus gobernantes que renegocien o nacionalicen algún sector de la economía egipcia en manos de multinacionales foráneas, la prensa “libre” occidentales comenzará a repetir como una papagaya que la revolución en Egipto se tornó “violenta”.

No me malinterprete el lector, con este artículo no quiero que crean que abogo por cortarles el cuello a los explotadores o proclamar el culto a la violencia en las revoluciones. Si lo hiciéramos, nos convertiríamos en parte de ellos, ensuciaríamos nuestros sujetos humano-políticos desviándonos del objetivo emancipador y dificultaríamos el ánimo prosocialista de las masas. Más bien lo que sugiero es que las cárceles, abarrotadas de no pocas víctimas sistémicas, sean oxigenadas reduciendo la densidad de presos por m2 con unos pocos hijos de sus madres que actualmente siguen viviendo “pacíficamente” de la explotación y la violencia generalizada. Auténticos criminales que sortean la justicia a golpe de talonario, desde cámaras legislativas y tribunales. Además, por supuesto, tendríamos que reingresar toda su fortuna a las arcas públicas y declarar inoperativas todas sus cuentas extranjeras (en paraísos fiscales y bancos del norte). Porque ya está bien de que se les permita que “pacíficamente” nos vayan matando a todos, millones a millones, de miles a centenas, de centenas a decenas, uno a uno. De muerte lenta o súbita. Ya basta.

Nosotros sí queremos la paz, ellos nunca la quisieron. Lo que para nosotros es nuestro más excelso sueño, para ellos sólo significa el final de su permanente orgía genocida de cuerpos asalariados sacrificados a cambio de plusvalía. La violencia es su medio y su único remedio; la paz nuestra meta, fuerza y fortaleza. Nuestra bandera siempre ha sido la blanca y debemos garantizar que lo siga siendo hasta el último momento, hasta que no exista otra posibilidad para nuestra supervivencia que teñirla de rojo. Pero la suya es la de la violencia, siempre lo ha sido y siempre lo será mientras existan los explotadores. Dos no bailan si uno no quiere.

En tiempos de paz y en tiempos de guerra permanecerá la violencia mientras se produzca explotación (estructural, individual, colectiva, etc.), sólo que en las revoluciones, si verdaderamente lo son, la violencia también se vuelve como un boomerang contra los violentos sistémicos de siempre. Por eso no hay nada que les aterre más que una revolución, sinónimo de la posibilidad que tienen, muy de vez en cuando, de encontrar una horma a su zapato.

Cuando sus medios de comunicación dicen “revoluciones pacíficas” los explotadores anhelan que el pueblo continúe poniendo los cuerpos para contar muertos, explotados, castrados y desempleados. Le prometen reformas, medallas y días “nacionales” en los calendarios de la derrota. Nos aseguran encenderán velas, cantarán himnos a “los mártires de la patria” y todos seguiremos juntos, enmomiados en telas multicolores pintadas por las manos de los esclavos, mientras no dejamos de bailar el vals de los condenados al ritmo que marcan las razones del Mercado.

Ante las revoluciones, las élites de aquí y de allá nos pedirán por favor, asustados ante el poder inigualable del pueblo unido, que nos dejemos “razonablemente” persuadir para seguir siendo explotados y asesinados en el más pútrido de los silencios, entre la farsa de unas democracias que no lo son y las “razones de Estado”. Rompamos ese enmudecimiento de la dignidad. Hay demasiada sangre derramada, demasiados sacrificios, como para no hacerlo.

Nosotros queremos la paz y ellos la guerra, no queda otra, no lo elegimos: libremos la última batalla en nombre de la paz.

Empecemos llamando a las cosas por su nombre.

Es el principio del camino al Socialismo.

* Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez.

Blog: http://jonjuanma.blogspot.com/
Exposición de parte de su obra plástica: http://jon-juanma.artelista.com/

Notas:

1. Ver: http://www.abc.es/20110216/internacional/abci-muertos-revuelta-egipto-201102161659.html
2. Ver: http://prensalibre.com/internacionales/Revuelta-Tunez-muertos-heridos-ONU_0_419358187.html
3. Ver: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/21/internacional/1298288117.html
4. Ver: http://www.europapress.es/internacional/noticia-menos-tres-muertos-choques-fuerzas-gbagbo-pro-outtara-20110221080243.html
5. Ver: http://www.europapress.es/internacional/noticia-sale-no-conseguiran-objetivos-anarquia-asesinatos-20110221133510.html
6. Ver: http://noticias.terra.com.pe/internacional/medio-oriente/muere-en-bahrein-un-manifestante-chiita-herido-en-las-protestas-opositor,023cf6ce3084e210VgnVCM4000009bf154d0RCRD.html
7. Ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122804 o
http://www.abc.es/videos-actualidad-internacional/20110222/gadafi-esta-dispuesto-morir-799564343001.html .8. Nótese además que las cifras anteriormente expuestas de asesinados suelen ser conservadoras y dependientes de los Ministerios de Interior de turno.
9. Aquí tenemos un vídeo donde, para continuar con nuestra exposición, se ve lo “pacifica” que está siendo la revolución egipcia: Extraño pacifismo este reguero de sangre:
http://www.youtube.com/watch?v=rt3OW_8AtOs (duras imágenes).
10. Según el Banco Mundial se espera que debido a la especulación con los precios de los alimentos, desde junio de 2010, o sea, hace poco más de medio año se hayan sumado 44 millones de personas a las filas de la extrema pobreza en el sistema-mundo: http://www.bancomundial.org/temas/preciosalimentos/alerta-sobre-precios-2011.htm .
11. Líderes estudiantiles como el merideño Yuban Ortega (http://www.aporrea.org/ddhh/a77179.html), trabajadores como Pedro Suárez y José Marcano, de la empresa multinacional Mitshubisi muertos por la policía del Estado de Anzoátegui
(http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:3G8BnKQV4J4J:www.militante.org/node/678+asesinados+en+la+revoluci%C3%B3n+venezolana&cd=1&hl=en&ct=clnk&gl=es&source=www.google.es ),
dirigentes sindicales como Richard Gallardo, Luís Hernández y Carlos Requena (http://www.aporrea.org/ddhh/a67832.html) o los más de 200 campesinos asesinados como reconoció el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora (http://laclase.info/movimiento-campesino/campesinos-asesinados-en-venezuela-desde-el-2001 y http://www.nodo50.org/tortuga/Campesinos-son-asesinados-por ). Esto sólo por poner algunos de los cientos de casos (puede que lleguen a los mil) reportados por organizaciones de base, en su mayoría de ideología de izquierdas y progobierno. Las autoridades públicas (no pocas “chavistas”) se muestran incapaces de capturar a los asesinos, cuando no se vislumbran como altamente sospechosas, en algunos casos, de ser conniventes con los intereses que fueron a consolidar los ejecutores. Como prueba decir que el FNCEZ citado anteriormente decía que de 214 campesinos asesinados en 2009 sólo había 7 personas detenidas, lo que nos da una idea con la impunidad con la que operan. Esta impunidad judicial hace que muchas veces se haga perentoria la autodefensa del pueblo por parte de grupos revolucionarios no adscritos a las órdenes de los mandamases del PSUV como el MRT en Caracas y otras ciudades. También es de destacar el caso del líder yupka Sabino Romero que permanece en la cárcel con pruebas muy dudosas, seguramente por su defensa de los derechos de su pueblo contra los terratenientes. Y por supuesto, imposible olvidarnos del caso del abogado ecologista e izquierdista Danilo Anderson que murió en un atentado de coche bomba cuando estaba investigando a los autores y asesinos que estuvieron a favor del golpe de estado derechista de 2002 en Venezuela (http://es.wikipedia.org/wiki/Danilo_Anderson).

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Revueltas sospechosas

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ya sé que resulta incómodo vivir desconfiando de todo cuanto se promueve con obstinada insistencia en la industria mediática. No obstante, eso es lo que hay: son ellos los fabricantes de la desconfianza. Uno no tiene tanta imaginación como para inventarse tanta locura (disfrazada de cordura). Y en el marco de este ir y venir de las informaciones manejadas (desde un control central, EEUU, que opera como el jefe de prensa de los medios del mundo), ya me parecía extraño (muy extraño) tanta promoción a las llamadas “revoluciones” del mundo árabe. ¿Cómo es esto que los grandes medios comienzan a utilizar con tanta “normalidad” la palabra “revolución”? ¿Desde cuándo la jefatura de información global se reconcilió con una palabra que a través del tiempo sólo le ha inspirado terror? ¿Acaso no resulta muy (pero muy) sospechoso ver a los “modelitos mediáticos” anunciar (casi con velitas en mano) la llegada de la “revolución” al mundo árabe?

Bastaría con estar calmadamente informado (más allá de la saturación del segundo a segundo) para saber que las dictaduras clásicas del medio oriente (como en un pasado las de América Latina) han sido patrocinadas por el poder alojado en los Estados Unidos. Sin embargo, a partir de la estupidización generalizada (impuesta por la jefatura de la idiotez), el poder centra su discurso en quienes (la mayoría) padecen el síndrome de la confusión. Gracias a la repetición de unos determinados acontecimientos, los espectadores terminan creyendo que soplan “vientos de libertad” en la Madre Tierra. Y lo que su “comprensión tapizada” no alcanza a ver son los hilos invisibles que mueven las piezas del guión. El caso árabe va en serio, las revueltas tienen un objetivo claramente definido. Ya lo dijo Fidel Castro: “El plan de la OTAN es ocupar Libia”. Que nadie se llame a engaño, lo que muchos (incluso desde sectores de izquierda) pensaron podía ser una nueva vía para salir de las dictaduras financiadas por EEUU no es más que un globo de ensayo para penetrar “libertariamente” el mundo árabe. Lo que sus antecesores no pudieron lograr a sangre y fuego, Barack Obama lo pretende “lanzando flores” desde su sillón. El asunto va mucho más allá de unas “bonitas revueltas populares”. Sólo desde la ingenuidad o desde el chantaje se podría creer que de la noche a la mañana cada pueblo decidió salir a la calle para deshacerse de sus yugos. Y, como si de un efecto dominó se tratara, la ola se mueve en dirección a los dos países que les interesa: Libia, por su petróleo, e Irán, por su poder militar (Siempre mirando hacia América Latina, esperando una brecha para entrar y sorprender. “Sur a Sur el mundo es nuestro”, susurran los bárbaros “modernos”).

Estamos ante un tema que requiere múltiples análisis y actuaciones, ya sabemos que en el mundo árabe la humanidad se juega su futuro (y su memoria). Es hora de ir articulando las claves de una mejor comunicación popular a escala global, hay que pasar del puente de la interpretación al puente de la difusión. ¿Cómo hacer para explicar (a un mundo saturado), en términos estratégicamente mediáticos, los verdaderos movimientos de la administración Obama? El planeta sólo tendrá posibilidad de liberación cuando los sectores críticos dejemos de ser minoría, mientras, desde la confusión generalizada (la gente que simula la vida a partir de la TV) se comienza a creer que la “democracia” está llegando al mundo árabe. Mi sospecha me hace pensar que la “democracia” que se pretende instaurar tiene más de “dictadura de mercado” que de “revuelta popular”. Ojalá me equivoque o que los vientos del Sur desvíen la gélida intención.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música tradicional de Japón

ARGENPRESS CULTURAL

En Japón existe una innumerable variedad de tipos de música tradicional. Dos de los estilos más antiguos son shōmyō, u "hombre gordo que canta", y gagaku, o música orquestal de la corte, ambos estilos proviene de los períodos Nara y Heian.

El gagaku es un tipo de música clásica que ha sido ejecutada en la Corte Imperial desde el período Heian. Kagurauta, Azumaasobi y Yamatouta son repertorios relativamente autóctonos. Tōgaku y komagaku se originaron a partir de la dinastía china Tang por transmisión por la península de Corea. Adicionalmente, el gagaku se divide en kangen (música instrumental) y bugaku (danza acompañada de gagaku).

Las honkyoku ("piezas originales") se remontan al siglo XIX a.C. Estas son piezas para solo de shakuhachi ejecutadas por los monjes de la secta mendicante Fuke de budismo Zen. Estos monjes, llamados komusō ("monjes de la vacuidad"), ejecutaban honkyoku para las limosnas e iluminación. La secta Fuke dejó de existir hacia finales del siglo XIX, pero actualmente continúa una tradición escrita y oral de numerosos honkyoku, si bien esta música es hoy a menudo ejecutada en conciertos o escenarios musicales.

Los samurái a menudo escuchaban y tomaban parte en la ejecución de actividades musicales como parte de sus prácticas para enriquecer sus vidas y conocimiento.

El teatro musical se desarrolló en Japón desde épocas muy antiguas. El noh o nō se generó a partir de varias tradiciones populares y hacia el siglo XIV se había convertido en un arte altamente refinado. Kan'ami (1333-1384) y Zeami (1363?-1443) lo elevaron a su posición de máxima sofisticación. En particular Zeami fue autor del núcleo del repertorio Noh y fue autor de muchos tratados sobre los secretos de la tradición Nō (que recién fueron ampliamente difundidos a partir de la edad moderna).

Otra forma de teatro japonés es el teatro de títeres o marionetas, a menudo llamado bunraku. Este teatro de marionetas también posee raíces populares y se desarrolló especialmente durante Chonin en el período Edo (1600-1868). Generalmente es acompañado por versos recitados, en varios estilos de jōruri acompañados de música shamisen.

Durante el período Edo los actores (a partir de 1652 solo adultos varones) actuaban en el teatro kabuki que era muy popular y colorido. El kabuki, incluía todo tipo de representaciones desde obras históricas hasta piezas musicales con números de danza, era a menudo acompañado por cantos en estilo nagauta y actuaciones shamisen.

El biwa, que es una forma de laúd de cuello corto, era tocado por grupos de músicos itinerantes (biwa hōshi) que lo usaban para acompañar sus historias. La más famosa de dichas historias es el Cantar de Heike, un relato del siglo 19 a. C. sobre el triunfo del clan Minamoto sobre el Taira. Hacia el siglo XIII los Biwa hōshi se comenzaron a organizar en una especie de asociación de oficios (tōdō) para hombres con deficiencias visuales. Esta asociación eventualmente llegó a controlar una gran porción de la cultura musical de Japón.

Adicionalmente, numerosos grupos más pequeños de músicos ciegos itinerantes se formaron en la zona de Kyushu. Estos músicos, llamados mōsō (monjes ciegos) recorrían la campiña y ejecutaban una variedad de textos religiosos y semireligiosos para purificar las casas y traer buena salud y suerte. Ellos también tenían un repertorio de géneros seculares. El biwa que ellos tocaban era considerablemente más breve que el Heike biwa tocado por los biwa hōshi.

Lafcadio Hearn cuenta en su libro Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things "Mimi-nashi Hoichi" (Hoichi el desorejado), una historia japonesa sobre fantasmas y un biwa hōshi ciego que toca "Cantar de Heike".

Desde la era medieval, las mujeres ciegas que eran músicos, llamadas goze, también recorrían los campos, entonando canciones y tocando música acompañadas por un tambor pequeño. A partir del siglo XVII ellas tocaban el koto o el shamisen. Las organizaciones goze se difundieron por toda la región, y hasta hace muy poco tiempo existieron en lo que hoy es la prefectura de Niigata.

El taiko es un tambor japonés que es utilizado en la ejecución de varios géneros de música, existen diversos modelos que se diferencian por su tamaño. Ha alcanzado gran popularidad en épocas recientes como el instrumento de percusión central de numerosos conjuntos musicales, el repertorio se basa en música folclórica del pasado. Dicha música taiko es tocada por conjuntos con grandes tambores llamados kumi-daiko. Sus orígenes son un tanto inciertos, aunque se lo puede rastrear hasta los siglos VI y VII, a partir de una figura de arcilla de un músico con tambor. Aunque después tuvo influencias china y coreana, el instrumento y su música permaneció unido a sus raíces auténticamente japonesas. Los tambores taiko durante este período fueron utilizados durante las batallas para intimidar al enemigo y pasar órdenes de comando. El taiko fue posteriormente adoptado para la ejecución de música religiosa budista y shintō. Antiguamente los ejecutantes de taiko eran hombres santos, que solo tocaban en ocasiones especiales y en pequeños grupos, aunque posteriormente también hombres seculares (muy rara vez mujeres) tocaron el taiko en festivales semireligiosos como bon dance.

Se dice que los conjuntos de ejecutantes modernos de taiko fueron inventados por Daihachi Oguchi en 1951. Oguchi que tocaba el tambor en eventos de jazz, incorporó sus conocimientos musicales en la constitución de conjuntos con gran número de ejecutantes. Su estilo energético hizo que su grupo alcanzara gran popularidad en Japón, convirtiendo a la región de Hokuriku en el centro de la música taiko. Entre los músicos que surgieron por dicha época se destacan Sukeroku Daiko y su compañero Seido Kobayashi. Hacia 1969 surgió el grupo Za Ondekoza que fue fundado por Tagayasu Den; Za Ondekoza promovió la incorporación de ejecutantes jóvenes que plantearon algunas innovaciones a la música taiko, y se difundió en festivales y fiestas comunales. Durante la década de 1970, el gobierno japonés proveyó de soporte económico a ciertas actividades que formaban parte de la cultura japonesa, y como consecuencia se formaron muchos grupos de taiko. Hacia finales del siglo XX, los grupos taiko se difundieron por el mundo, especialmente en Estados Unidos. GOCOO es el nombre de una banda moderna de taiko.

Las canciones folclóricas japonesas (min'yō) pueden ser clasificadas de diversas formas, en general se distinguen cuatro categorías principales: canciones sobre el trabajo, cantos religiosos (tales como sato kagura, un tipo de música sintoista), canciones para acontecimientos tales como casamientos, funerales y festivales (matsuri, especialmente Obon), y canciones para niños (warabe uta).

En el minyō, los cantantes se suelen acompañar con el laúd de tres cuerdas llamado shamisen, tambores taiko, y una flauta de bambú llamada shakuhachi. Otros instrumentos que a veces se utilizan son una flauta traversa conocida por el nombre de shinobue, una campana llamada kane, un tambor pequeño llamado tsuzumi, y una cítara de 13 cuerdas llamada koto. En Okinawa, el principal instrumento es el sanshin. Si bien todos estos son instrumentos tradicionales japoneses, en instrumentaciones modernas se observa a veces el uso de guitarras eléctricas y sintetizadores, dependiendo del estilo y edad del cantante, a veces los cantantes enka incorporan elementos del repertorio tradicional min'yō (Enka es un género musical japonés).

Existen varios términos comúnmente asociados al min'yō tales como ondo, bushi, bon uta, y komori uta. Un ondo por lo general es una canción folclórica con una melodía distintiva que puede ser entendida como teniendo un ritmo de 2/4 (si bien los músicos por lo general no agrupan las notas). La música folclórica típica que se escucha en las danzas de los festivales Obon por lo general es un ondo. Un fushi es una canción con una melodía característica. Su nombre, que se pronuncia "bushi", significa "melodía" o "ritmo." Muy raras veces la palabra se utiliza aislada, en cambio es acompañada por un prefijo que se refiere a una ocupación, ubicación o nombre personal. Bon uta, tal como lo indica su nombre son canciones para Obon, el festival de faroles de los muertos. Komori uta son canciones de cuna para niños. Los nombres de las canciones min'yo a menudo incluyen un término descriptivo por lo general al final, por ejemplo Tokyo Ondo, Kushimoto Bushi, Hokkai Bon Uta, y Itsuki no Komoriuta.

Muchas de estas canciones enfatizan ciertas sílabas como también incluyen gritos agudos (kakegoe). Por lo general el kakegoe son gritos de alegría pero en el min'yō, a menudo son incluidos como parte del coro. Hay numerosos kakegoe, y varían según la región. Por ejemplo en Okinawa Min'yō, se escuchará la expresión "ha iya sasa!". Mientras que en las zonas centrales de Japón, son más comunes las expresiones "a yoisho!," "sate!," o "a sore!". Algunas otras son "a donto koi!," y "dokoisho!"

Recientemente se ha utilizado un sistema para formación musical basado en gremios conocido como sistema iemoto a algunas formas de min'yō. Este sistema fue inicialmente desarrollado para transmitir géneros musicales clásicos tales como nagauta, shakuhachi, o koto, pero dado que mostró ser redituable para los profesores y contó con el apoyo de los estudiantes que deseaban obtener certificados de aprendizaje el método se extendió para abarcar a otros géneros tales como min'yō, Tsugaru-jamisen y otras formas de música que eran transmitidas tradicionalmente de manera informal. Hoy en día algunos min'yō son transmitidos a través de este tipo de organizaciones pseudo familiares, y son comunes los aprendizajes por períodos prolongados.




Fuente: wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_de_Jap%C3%B3n

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Otra crisis alimentaria y al “Dios mercado” no hay quién le tosa

Vicent Boix (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

3 de febrero. Comunicado de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): El “Índice para los Precios de los Alimentos” batió un nuevo record histórico en enero de 2011. Por primera vez se situó en los 231 puntos de promedio cuando antes de 2007 nunca rebasó los 120.

Estos datos, como es lógico, han encendido las alarmas ante otra posible crisis alimentaria, aunque conviene resaltar y subrayar que no se trata de una crisis por escasez de alimentos porque incluso en los años de déficit se cubre la demanda con las reservas, que luego, en épocas de buenas cosechas se recuperan para afrontar nuevamente los periodos de vacas flacas. El problema real es que, llenar los estómagos se ha dejado en manos del mercado y de su “lógica”, y en una de sus piruetas, se ha originado una nueva subida vertiginosa de los precios de los alimentos que dificulta el acceso a ellos. El motivo del ascenso, mayoritariamente se achaca a la volatilidad de los precios y a un desequilibrio por una mayor demanda y una menor oferta.

La reducción puntual de la oferta estalló en Rusia por las malas cosechas de trigo debido a las sequías y propiciaron el cese de sus exportaciones. Otros estados como Ucrania y Canadá también sufrieron disminuciones y restricciones, por eso, ya durante el verano de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago el trigo sufría un incremento de precio del 60-80%. Desde entonces la tendencia alcista en los mercados se ha disparado y propagado a otros alimentos. El informe “Perspectivas Alimentarias” que elabora semestralmente la FAO, en su última edición (noviembre de 2010) auguraba para este año una disminución del 2% en la producción de alimentos. Luego, Estados Unidos, Europa, Argentina y Australia anunciaron cosechas menores a las previstas. Otros hechos recientes como el ciclón en Australia, el temor de que la inestabilidad en ciertos países árabes propicie alzas en los combustibles, los cultivos arrasados por las recientes tormentas e inundaciones en varias naciones de la África austral o la alerta por sequía en el norte de China -emitida por la FAO mientras se escribe este artículo, echan más leña al fuego generando temor en los mercados y en la sociedad.

Cada vez parece más claro que algunos de estos sucesos podrían tener su epicentro en la endémica crisis ecológica. Lester Brown, fundador del “Worldwatch Institute”, escribía un artículo en la revista “Foreign Policy” en el que vinculaba una menor productividad a la erosión del suelo, el agotamiento de los acuíferos, la pérdida de tierras agrícolas, el desvío de agua de riego a las ciudades, el estancamiento de los rendimientos de los cultivos en países avanzados y a eventos relacionados con el cambio climático como las olas de calor y las sequías.

Todo ello redunda en una menor oferta mientras la demanda crece, al parecer, por un mayor consumo de alimentos a nivel mundial y por un incremento en el uso de los agrocombustibles. Por lo tanto y aplicando la “lógica” del mercado, los precios están ascendiendo rápidamente amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas. Pero aún así, la contradicción es clara, porque si no existe un peligro real de escasez ¿cómo es posible que los mercados actúen desesperadamente como si existiese?

Tal vez el meollo de la cuestión estribe en que la “lógica” del mercado es bastante peculiar y más cuando manos ocultas mecen la cuna de la alimentación. Alguna x se puede despejar al ver la siguiente tabla, que proporciona datos sobre los cereales por constituir nuestra base dietética y porque propiciaron la escalada de precios actual.

2000-2001 2003-2004 2007-2008 2010-2011*
Producción Mundial
(millones toneladas) 1863,6 1883 2131,8 2216,4
Utilización Mundial
(millones toneladas) 1896,4 1955,6 2120,2 2253,8
Diferencia
(millones toneladas) -32,8 -72,6 11,6 -37,4
Reservas
(millones toneladas) 610 420 444,6 512,5
Índice de la FAO para el Precio de los Alimentos 93
(2001) 112
(2004) 185
(2008) 231
(Enero 2011)
Desnutrición
(millones de personas) 833 840 910 (2008)
1025 (2009)** -
Fuente: Confeccionada con datos FAO. (*) Previsión. (**) Valor condicionado por la crisis de precios de 2007-2008.

Como se observa, no ha existido riesgo de escasez en la última década y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un déficit 13 veces mayor al actual, cuantificado en 37,4 millones de toneladas. No obstante, la conclusión más llamativa y sorprendente es la inexistente relación aparente entre la cantidad real de cereales y los precios según el índice de la FAO. El periodo 2003-2004 fue el que tuvo un mayor déficit y unas reservas menores, pero los precios fueron más bajos que desde 2007. Incluso en 2008-2009 (no aparece en la tabla) que la producción fue mucho mayor que la utilización permitiendo que ascendieran las reservas, el índice de precio de los alimentos de la FAO estuvo por encima de periodos de mayor “escasez” como en 2000-2004. Otra conclusión es que la desnutrición, proporcionalmente guarda más relación con los precios que con los volúmenes de cereales. Hay más hambre por la crisis de precios de 2007-2009 que en 2003-2004 cuando hay disponibles menos cereales.

Rarezas similares acaecen también con el azúcar, que ha sido el alimento más golpeado por la subida de precios provocando racionamientos en Portugal y protestas en países como Bolivia o Argelia. Una vez más se habla de cosechas mermadas, pero la FAO estima para 2011 un aumento de un 7,75% en la producción, lo que permitirá superar la demanda por primera vez en tres años. Otros relacionan el alza de precios con la reducción, respecto a la campaña anterior, del contingente de azúcar destinado a la exportación. Sin embargo esa reducción -de 2,7 millones de toneladas- supone el 1,6% de la producción total mundial, por tanto ¿Puede explicar los espectaculares y prohibitivos incrementos de los precios del azúcar?

No hay duda de que los recovecos del “Dios mercado” son insondables, pero aún así, estos embrollos mercantiles tienen explicaciones más profanas como se vislumbra en ciertos párrafos de una Resolución aprobada por el Parlamento Europeo el pasado 18 de enero: “…estos acontecimientos están sólo en parte provocados por principios básicos del mercado como la oferta y la demanda y que en buena medida son consecuencia de la especulación (…) los movimientos especulativos son responsables de casi el 50 % de los recientes aumentos de precios…”. En la misma resolución la Eurocámara también respaldaba “…las conclusiones del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación en relación con el papel que juegan los grandes inversores institucionales, como por ejemplo los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones -todos ellos por lo general sin interés alguno en los mercados agrícolas-, influyendo en los índices de precios de las materias primas con sus movimientos en los mercados de derivados”.

En un tema determinante como el agroalimentario, el Parlamento Europeo, aparte de repudiar la especulación, también remarcaba aspectos tan urgentes como el de la equidad en la cadena de suministro y la incorporación de jóvenes a la agricultura. Es curioso, por tanto, que se desvíe la atención de los problemas principales, aunque no extraño si se tienen en cuenta los intereses creados. Incluso la FAO, antes de la escalada de precios actual, veía con buenos ojos a los especuladores y decía que intervenir el mercado “… podría alejar a los especuladores y esto disminuiría la liquidez disponible en el mercado para garantizar su cobertura”. El tiempo dejó en mal sitio a este organismo porque la volatilidad provocada por maniobras especulativas ha obligado a los países pobres a gastar entre un 11-20% más de capital para importar alimentos y la factura mundial podría superar el billón de dólares.

Aunque la oscilación entre oferta y demanda no es el principal motivo en esta crisis de precios, sí que incide para cubrir la dotación de algunos estados que dependen de ciertas importaciones. En esa dirección se afirma una y otra vez, que cosechas peores contrajeron la oferta y la demanda subió porque creció el consumo humano de alimento y el consumo vehicular de combustible. Generalmente, se tiende a equiparar ambos aumentos aunque injustamente. Se dice, por ejemplo, que trepó el consumo de carne per cápita. Y es cierto, porque entre 2005-2010 ascendió en 2,3 kg/año por persona. Teniendo en cuenta una población de 7.000 millones de habitantes, dicho crecimiento del consumo resultaría ser de 16,1 millones de toneladas, pero también la producción en ese periodo aumentó en 16,5 millones de toneladas. Por tanto la demanda fue equilibrada con la producción, como también sucedió con los cereales:

2005-2006 2010-2011* Diferencia Incremento
Producción (millones toneladas) 2050,3 2216,4 166,1 8,10%
Consumo humano (millones toneladas) 986,5 1056,6 70,1 7,10%
Consumo pienso (millones toneladas) 747,2 764 16,8 2,24%
Consumo otros (millones toneladas) 299,8 433,2 133,4 44,49%
Fuente: Confeccionada con datos FAO. (*) Previsión.

Mientras el incremento del consumo humano y pienso asciende armónicamente con el aumento de la producción, resulta muy pronunciado el de “otros” (sobre todo maíz para la producción de bioetanol). Sólo en USA, durante 2010, se destinó el 35% de maíz al consumo nacional de bioetanol como agrocombustible. El dato es importante porque dicha potencia cosecha el 40 % de la producción mundial, lo que significa que sólo con datos de USA, el 14% del maíz mundial se dedicó a la alimentación de coches.

Con ello, lógicamente, podrían tener problemas los países que dependan de las importaciones estadounidenses de maíz. México por ejemplo, es un caso paradigmático sobre todo tras la firma en 1994 del Tratado de Libre Comercio con USA. Fruto del mismo se desmantelaron los aranceles y se toleró la entrada de maíz estadounidense, que al estar subsidiado era más barato que el nacional lo que desplazó a los campesinos locales y fomentó la dependencia. Pero, con la irrupción y promoción del bioetanol en USA aumentó la demanda en dicho país, aflorando los problemas de abastecimiento y precios en México hasta desembocar, en diciembre de 2006, en la denominada “Crisis de las Tortillas” que sería la antesala de la crisis mundial de precios de 2008. Es así como USA, primero creó la subordinación alimentaria y luego abandonó a México a la suerte de un mercado agrícola abducido por los depósitos de coches.

Este tipo de cultivos pueden influir de esta manera y lo peor es que la amenaza no es exclusiva del bioetanol, sino que se extiende también al otro agrocombustible: el biodiesel. La FAO vaticina en “Perspectivas Alimentarias” que la producción de éste representará al menos la mitad del aumento del consumo de aceite vegetal y “…es probable que los objetivos cada vez más ambiciosos de producción y consumo de biodiesel afecten considerablemente a la disponibilidad y el comercio de los aceites vegetales destinados al consumo humano y a otros usos tradicionales.”

Por lo tanto, podrían tener más problemas los países que dependan de ciertas importaciones concretas, pero en general los tendrán aquellos que con el tiempo han descuidado su autosuficiencia en detrimento de un mercado internacional que no entiende ni de ética ni de inanición. Muchas fueron las naciones que dejaron de lado su soberanía alimentaria para fomentar a bombo y platillo cultivos exóticos y materias primas destinadas al supermercado global. Con palmaditas en la espalda les dijeron que los alimentos los podrían comprar en ese mismo supermercado, que está groseramente oligopolizado por intermediarios, especuladores, transnacionales, etc. Y así nos va.

Para finalizar, no hay duda de que el planeta tiene un reto con el actual crecimiento demográfico y la capacidad futura de proporcionar alimentos y recursos a toda la raza humana. Que se haya resaltado que la crisis actual no es de escasez, no significa que este artículo justifique el despilfarro de recursos agroalimentarios, más bien lo contrario. Se pretende ante todo denunciar la especulación en los mercados de futuros, cuestionar el mercado como centro del universo y debatir el papel de la alimentación como una mercancía globalizada, sujeta a cotizaciones que suben y bajan según ofertas y demandas. En un mundo incapaz de toser al “Dios mercado”, tal vez no quepa otra “lógica”… salvo la lógica aplastante del estómago vacío, de la barriga hinchada y de una ciudadanía cabreada de encajar una crisis tras otra.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Derechos y broncas... on the rock...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tomo y obligo. No lo crean. No es un tango. El pub penumbroso no era obstáculo, sabía dónde y como encontrarlo. Yon saboreaba su Luigi Bosca etiqueta marrón, frente a un plato de jamón crudo, empalizado con palmitos, navegando torta de puerros. Chasqueó los dedos y llegó una tabla de quesos fuertes.

-Todos para vos... ¿que más querés?-, me dijo sirviendo otra copa.

-Cuando no se paga hay que ir a fondo y hasta el fondo-, me notificó, echándose hasta la última gota, de un sorbo.

---

Siete tragos después salimos y tomamos el 100, en Retiro, rumbo a Lanús, según su escueto parte inicial.

-De paso hacemos turismo- ironizó. Me reí en silencio. Pensando en la fobia de Carlitos, Manzanarez, un amigo en guerra de otra galaxia con los "bondis"; nunca lo vi subir a uno. Su fidelidad al rechazo estaba sellada igual a la de Peirano, el pueblo que lo vio partir, como pasajero de la vida; se juramentó no tomarlo nunca; puede caminarse el tiempo, pero colectivo, jamás; un cruzado y no fue por ahorro, porque lo único que guardó es silencio.

---

-Esto es un feudo, la gente lo tiene que entender-, me dijo muy ácido, Yon.

-Hay derechos, hasta de pernada, que deben respetarse-, amplió, casi vitriólico.

-El "uno" sabe que los demás tienen que saber y eso es todo-, cada vez más cáustico. Cuando el vasco entra por el túnel del recorte, no hay forma de sacarlo.

-Sin ir más lejos en la "muni" el "uno" necesitó "la caja de los robles", -son de buena madera- para otros fines y "el nene", con visión peronista, se lo fue a ver al "uno" con la "ágil" noviecita, tocaron el tema de la caja y al irse se "olvidó" a la nena... ella cree haber perdido algo, porque los sábados y domingos vuelve, se da una vuelta y como es prolija, revisa a fondo- total son dos funciones- por aquello de no quedarse con las dudas-. Me lo contó de un tirón mientras yo miraba por la ventanilla, las distintas fronteras.

Cuando pasamos por el Obelisco, que me lloré por dentro, imaginé al "flaco" Paolucci privatizando la cerca y reclamando garantías para disfrutar la maravilla, previo pago de la tasa de cultura. Sabía que Yon me revelaba lo que rebelaba, de nuestro destino final de ese viaje, por eso lo seguí escuchando.

---

-Pero este fin de semana fue duro para el "uno"- agregó.

-Bronca porque el partido con los piqueteros lo va perdiendo uno a cero. El prometió "justicia".

¿Más clarito?: alimentos, materiales, chapas, tirantes... los muchachos se le aparecieron porque no habían recibido nada. Averiguó y cada sector de la "muni", tuvo su triángulo de las Bermudas; volvió a prometer, puteando a los desobedientes, pero eso no fue todo... los "flacos" de la recolección de residuos, le hicieron piquete por el aguinaldo y los sueldos, pero el "uno" local le aseguró al "uno" de la provincia que le pagó a la empresa. ¿Sabés como terminó la cosa?- por mi silencio sonó casi despectivo- que en la conferencia del viernes la palabra bronca sobraba por todos lados y el "uno" local, terminó enfermo... se pasó ese fin de semana guardado-, remarcó el vasco, que parece saber más de la cuenta, aunque el candor celeste de la mirada lo protege, más que los datos de Georgina.

---

Entramos y salimos rápido de la ¨Muni¨ por si las moscas y el trámite fue breve como los sueldos de casi todos.

-Éramos tan pobres que de pájaro nacional tenemos la mosca-, me dijo, -vamos para Lomas, falta algo-.

Llegamos a bordo del "verde" soñando con el dólar virtual. Yon buscó algo con la mirada.
Bajamos. Lo miré de reojo. Revisó la plaza Grigera.

-¿Buscás el cantero?- le pregunté. Sonrió. Caminamos, pasamos por el Sindicato.

-Esto sigue igual-, fue escéptico.

Le dimos vueltas al Concejo para ver como quedó. Ferreyra seguía parado en la esquina de Sáenz, mirando, buscando la línea perdida y las cosas que faltaron. Yon interrogaba placeros y averiguaba precios de gomas, que estos conocen de memoria. Los concejales perdieron hasta el acuerdo con los municipales y murmuran preocupados por el silencio del "Negro", que nunca entendieron. Tal vez, después del incendio y las vísperas, lo entiendan. Nos fuimos a Laprida. Miramos un bar. La "perra" -como dice Omar el "armador" amigo- que rebotaba en la vidriera, era hermosa. La seguimos por la Peatonal, para no perderla, decidimos juntarnos con la vida y repasar.

La tienda de "El Negro". Las casas de deportes, soldados del músculo civil. Heladerías esperando el vómito de gente de los Mac Donald, para negociar postres. Tomamos un helado. Yon hizo un lanzamiento como para triple y encestó en el depósito de basura.

-¿Seguís opinando?, socarrón.

-¿Todavía te dejan?, insistió zumbón.

Como lo conozco desde turbulencias de olor a pólvora, sudor, desiertos, selvas, montañas, soledad y silencio, lo palmee y seguí, por las dudas, detrás de ella para no perderla.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A –plicarse
a vivir,
a curar con salud-o,
a rastrear un rostro.
Sacarse a saquearse en secas bregas,
no sólo ser-estar
sino esforzarse
porque te den un víctore, palabras.

Supe de un hombre con mi carne
dispuesto a empuñar garrote contra garra.
Quiso vivir
-arrojo-
y le arrojaron
piedras
aventadas también contra mi cara.

¡Si supiera decirte cómo fue,
cómo erigir mejores obras
que los simples sollozos!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Al silencio

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Frío tristeza
y sueño.

El viento sopla
La lluvia cae.

El violento
ruido del silencio
aplasta recuerdos
corta cantos
golpea algodones
serrucha sonrisas
arranca miradas
raspa caricias.

Y con la sangre seca
hace suaves
caramelos rojos.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Primo Levi, Auschwitz: dentro era el infierno, fuera no es el paraíso

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Todavía estaba lejos la primavera cuando los prisioneros de Auschwitz la vivieron anticipadamente: el 27 de enero de 1945 era liberado el mayor campo de exterminio nazi, ubicación: Polonia ocupada. Aquellas primeras horas sin embargo no fueron de júbilo, pocos daban crédito a lo que veían. Los soldados rusos, camino de Berlín, ante un espectáculo de pesadilla. Los prisioneros ante ¡las puertas abiertas! No se había cumplido el vaticinio de los carceleros: “de aquí sólo se sale por las chimeneas”. No por cierto las chimeneas de Papá Noel, sino de los hornos crematorios.

Primo Levi, el escritor italiano, estuvo entre los prisioneros de Auschwitz, sobrevivió y suyo es uno de los más lúcidos testimonios que se integran al proceso al nazismo, el cual no se ha cerrado. Han pasado décadas y todavía nos interrogamos sobre sus causas y algo se anticipa a lo reflexivo, nubla la vista, y es la naturaleza del hecho: los planes de exterminio formulados y puestos en práctica, ese genocidio industrial, sí ocurrió: entonces el espíritu más firme trastabilla, y pareciera que todo está perdido.

Theodor Adorno nos ha interrogado a todos: después de Auschwitz ¿puede alguien escribir poesía? Incluso más: ¿puede alguien continuar disfrutando de la vida? Y sin embargo, durante Auschwitz hubo el prisionero que sigilosamente escribió unas líneas de poesía sobre una pared de las barracas. Por su parte, Víctor Frankl, otro de los sobrevivientes de ese campo, viene en auxilio: “hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Tanto ha inventado las cámaras de gas como ha entrado en ellas con la cabeza erguida y el padrenuestro o el ‘shema yisrael’ en sus labios.” Sí, ocurrió el genocidio industrial, el de las fábricas de la muerte, pero no todo está perdido. Claro, igual nos gana la repugnancia ante el hombre verdugo del hombre, y dejamos caer los brazos. Y más de cuatro décadas después de su liberación, llegó un día así para Primo Levi, ya anciano: todo es visto como un abismo abierto a nuestros pies, y ése fue el hueco de las escaleras por donde se arrojó, esta vez contradiciendo la primavera, un 11 de abril de 1987.

Veíamos en el escritor italiano de origen judío, miembro de la resistencia antifascista, sobreviviente del horror, testigo al principio no escuchado y finalmente premio Strega, veíamos en Primo Levi un símbolo de la vida triunfando. La noticia de su suicidio nos cayó mal. Pero ¿qué reprocharle? Auschwitz no se cobraba una victoria póstuma, ya había sido derrotado por la pluma del escritor. Desde luego, no ha sido el único. El premio Nobel 2002, el húngaro Imre Kertész, también prisionero de Auschwitz, tema de su novela “Sin destino”, se ha dado igual misión que Levi, la denuncia. Puede decirse que hay una bibliografía del tema, escrita por las víctimas y donde no falta el testimonio de los carceleros, recogido por historiadores y periodistas.

Y bien, Auschwitz, años cuarenta, en curso la II Guerra Mundial. Dentro del campo, la esperanza estaba puesta en el avance de las tropas aliadas. Mientras tanto, el hambre era la rutina diaria. En ocasiones cedía el primer lugar al frío, y la primavera resultaba tan ansiada como el alimento. Primo Levi recuerda un día, un “día feliz” para un grupo de prisioneros. Era el invierno y el sol entibiaba más que de costumbre, y por un azar les llegó suficiente comida. Volaron por un momento los pensamientos lejos, la libertad, el regreso al hogar... ¡cuidado! los sueños estaban prohibidos en Auschwitz por salud mental, acababan haciendo daño, pero la voluntad no pudo acallarlos ese día y renació la esperanza de salir por las puertas, no por las chimeneas.

Como brevísima llamarada, los esclavos recobraron la calidad humana. Pudimos ser -apunta Levi- “desdichados a la manera de los hombres libres”. Es curioso que diga desdichados y no dichosos. El autor es y será escéptico toda su vida. Joven de veinticuatro años, está encerrado en el campo del horror y sólo de milagro saldrá por las puertas. Tan anheladas, no se engaña: una vez traspuestas, afuera no le aguarda la felicidad, más bien una desdicha de otro tipo. Infinitamente menor, cubre la distancia que va de lo subhumano a lo humano. Y a pesar de esa brutal diferencia, Levi no se hace ilusiones: si dentro del campo es el infierno, fuera no es el paraíso. Y la prueba: allí, desde el mundo de “los hombres libres”, se planeó y ejecutó el holocausto, hubo mentes capaces de ello, y siguieron activas hasta el fin de la guerra.

Ya liberado, de regreso con los suyos, Levi nos cuenta cómo una pesadilla recurrente no lo deja en paz. Está otra vez en Auschwitz y alcanza a ver lo de fuera, el movimiento familiar dentro del hogar, las flores de los jardines, los amigos reunidos en la cafetería de siempre, pero siente que todo eso es irreal, no hay fuera ni dentro, Auschwitz ha copado el mundo y en realidad él nunca ha salido del campo... es cuando vuelve a oír la voz del “kapo: ¡levantarse!” Despierta, no es cierto, eso quedó atrás, pero teme volver a dormirse. Y las preguntas asaltan su razón. ¿Otra vez habrá campos de exterminio? ¿O ya no serán necesarios, las armas de destrucción masiva harán sus veces? Otras mentes ¿abrigan hoy esos planes? ¿Habrá sido vano mi testimonio?

Y un día su razón, así agobiada, después de cortar un tratamiento con antidepresivos, no es capaz de frenar el impulso y se arroja al vacío. A pesar de todo, de su final, la vida se ha impuesto. Papá Noel entra por las chimeneas y sale por las puertas. En Auschwitz se entraba por las puertas y se salía por las chimeneas. Un recorrido representa la vida, el otro es la muerte. Papá Noel, cargado de regalos mientras el trineo lo espera en la calle, las chimeneas le franquean el paso e invitan a la fraternidad navideña. Las otras, desde el museo en que se ha convertido Auschwitz, se suman a la prédica de los sobrevivientes, y dicen: nunca más el nazismo. Sí, unas chimeneas se han impuesto a las otras.

Lejos ya de pesadillas y de recuerdos envenenados, descanse en paz Primo Levi, misión cumplida.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Reflexiones éticas sobre el secreto

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

De confesión, profesional, de estado, comercial, industrial, bancario, personales, militares, electrónicos, políticos.

Desde los tiempos antiguos los grupos perseguidos por la intolerancia religiosa, política o sexual, se han tenido que refugiar en el mundo de lo secreto. Los cristianos, judíos, disidentes políticos y marginados lo valoran para defender su identidad y creencias.

El secreto es una forma de proteger situaciones o información que en manos equivocadas puedan causar daño o persecución injusta como los estados financieros que pueden ser causa de extorsión, chantaje o secuestro. Otros lo utilizan para encubrir delitos, hechos ilegales o acciones inmorales.

A nivel comercial se guardan los secretos de fórmulas químicas, procesos industriales para conservar los derechos de investigación, mercadeo y de patente.

La vida privada se mantiene bajo reserva para proteger la intimidad de la persona que de ser divulgada podría ser mal interpretada o usada con fines incorrectos o morbosos. La vida privada que no causa daños, es un derecho. Es legítima la resistencia a revelar la vida privada a las injerencias de las instituciones o personas ajenas.

La secretividad del la vida privada se justifica en el sentido que la intimidad es algo muy exclusivo a la pareja y a la persona, que es muy difícil que alguien de fuera la pueda entender a cabalidad. Los juicios externos sobre la intimidad son temerarios.

La invasión de la vida privada, sentimental por los medios de comunicación, redes sociales o con fines de mercadeo o creación de espectáculos es inmoral, afecta la dignidad de las personas; puede crear zozobra en la relación o distorsionar su sentido.

Las leyes reconocen el fuero de la correspondencia, comunicaciones y la vida privada, Artículos 24 y 35 de la Constitución de Guatemala. No se puede invocar el derecho del secreto cuando en la intimidad familiar se comete abuso sexual o maltrato. (Decreto 97-1996)

En la Iglesia católica se guarda el sigilo o secreto de confesión para proteger la confianza entre el fiel y el confesor; este es absoluto con la pena de excomunión si se revela el contenido; (Canon 983,1), los Estados generalmente respetan el secreto de confesión; este no puede ser revelado aunque se admita la comisión de delito. El confesor puede orientar a la reparación del daño antes de dar la absolución.

El artículo 166 de la Constitución confiere secretividad en las interpelaciones de ministros a los asuntos diplomáticos u operaciones militares pendientes.

Hipócrates (S. V a. de C) establece el compromiso de los médicos sobre el secreto, que luego se extiende a la práctica de las profesiones:

“Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser públicos, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas….”

En la práctica profesional toda información privilegiada con el cliente entra en reserva de secreto, si va orientada al beneficio de las partes y al servicio que se presta; pero si en la relación con el cliente hay sospecha o evidencia de delito, se debe advertir de que la información no está protegida. En el caso de ingenieros, médicos, contadores etc., que estén involucrados en hechos fraudulentos de su profesión, no hay protección legal; un juez puede solicitar la información relacionada.

Si un psicólogo advierte durante la entrevista clínica del riesgo de suicidio, daños por consumo de drogas o abusos sexuales, esta información no queda moralmente amparada por el secreto profesional, sino se debe buscar la protección de la persona.

Las leyes de Guatemala limitan el secreto profesional a la obligación de denuncia, (Decreto 51-92 art. 298), en caso de que la persona conozca de algún hecho delictivo en la práctica del oficio de curación.

El médico al tener conocimiento de que un paciente padece de una enfermedad de reporte obligatorio o de transmisión sexual y lleva una actividad de alto riesgo, esto no está amparado por el secreto, sobre todo a la pareja o personas afectadas. Sin embargo debe proteger la identidad del paciente fuera del círculo interesado.

El derecho al secreto busca proteger al inocente del mal uso de cierta información contra el abuso; en cambio el espíritu de la ley no busca encubrir delitos, como se viene aplicando en la limitación del secreto bancario cuando hay sospecha de lavado de dinero.

La cobija del secreto de estado se ha utilizado por gobiernos corruptos o sin solvencia moral para ocultar acciones indebidas; son los casos que WikiLeaks revela recientemente.

Los estados se deberían abstener de cometer abusos, cuando se mantiene el principio de que todas las acciones del Estado son públicas. Varios Estados practican la tortura como forma de extraer los secretos a sus opositores.

Resulta delicado cuando la revelación de un secreto causa más daño, o por otro lado causa más beneficios no revelándolo que daños por divulgarlo. Por ejemplo los incidentes superados en el pasado, adopciones, relaciones familiares, antecedentes personales.

El juicio sobre la reserva del secreto es ético, para hacer el bien y evitar el mal, en la medida si es asumido en forma libre, autónoma, respeta la vida, el bien común y la dignidad de la persona.

La información personal se ve afectada por las redes sociales donde prácticamente cualquiera se puede enterar de información privada y en no pocos casos se ha utilizado para la comisión de delitos como secuestro o extorsión. Uno nunca puede estar seguro cuando una información puede ser distorsionada o usada fuera de contexto en contra de uno. “Es como la pasta de dientes, una vez sale es muy difícil volverla a guardar”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Vaivenes de la vida

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Rodrigo salió de la empresa que había heredado de su padre. Sentía que la buena racha estaba de su lado, según las idas y vueltas de la economía que se marcan en zigzagueantes gráficos que a veces parecen querer devorarse todo.

Tras la reunión con los asesores y contadores, parecida a un aquelarre donde se manejaban, además, los destinos de los trabajadores, Rodrigo se despidió de su secretaria. Cerró la impecable puerta de vidrio esmerilado que separaba su búnker del resto de los salones de encuentros. En el centro del hall una fuente con agua y nenúfares trataban de humanizar el lugar dando un aspecto de serenidad, zen tan de moda en esta era “new age” promocionada para alcanzar la paz interior.

Columnas de cemento sostenían el verde parejo de las que trataban, infructuosamente, de parecer plantas desde su plástico trabajado, sin esbozos de vida natural aunque muy bien logrado el efecto. Amortiguaban la sensación de frialdad de los ásperos números que bailaban su danza fría y especuladora en el ambiente laqueado, brindando la imagen de un cónclave de reyes entronizados a los que se les rendía un culto especial.

Cuadros con firmas auténticas convivían cuidadosamente sobre las paredes blancas, asépticas, huérfanas de calor humano. En una de ésas se lucía un ventanal interminable donde los cristales parecían ausentes de tan transparentes, permitiendo ver las primeras luces de la ciudad en ese atardecer frente a un río recuperado, en esa zona donde la economía debía mostrar su esplendor.

Manos artísticas lograron expulsar su podredumbre de esas aguas hacia las zonas marginadas donde no deslucirían nada. La guardería de yates contenía las naves de la opulencia.

Rodrigo desoyó el aviso de la secretaria –señor, tiene un llamado del sector cobranzas de la papelera.

-Me fui, Yanina, respondió con un guiño, hoy fue un día magnífico y me gané un descanso. Si llama mi mujer decile que estoy en una reunión.

Salió del lugar, esperó el ascensor que lo llevaría directamente al subsuelo donde una hilera de autos de alta gama esperaba por sus dueños, todos miembros del directorio. Atrás quedaba la pila de faxes, reclamos, cheques en rojo y cheques a cobrar, resúmenes de tarjetas de crédito sin límite y Yanina con su día similar al anterior y al siguiente.

El hombre subió a su coche, se colocó el cinturón de seguridad mientras tarareaba una pegadiza canción que parecía indicadora de lo que viviera en ese día: un pasito p’alante, María, un pasito p’atrás. Así es la vida, pensó, nos da sobresaltos pero cuando llegan las alegrías uno se llena de cosquillitas en la panza. Y hablando de cosquillitas: Loli.

-Qué buena tarde para festejar con ese bombonazo ¡qué mina, ninguna como ella en la cama, te hace volar la perra!

Y la llamó para avisarle que iría hacia su departamento, mientras las cosquillitas aumentaban y el corazón latía desenfrenado.

Afuera llovía, el frío estaba haciendo su aparición de a poco. Rodrigo manejaba por las calles selváticas donde las tarántulas se empachan de insectos.

-Carajo, dijo, me comí el semáforo en rojo justo ahora que andan con las multas a dos manos. M’a sí, no pasa nada, quién será el cojudo que se anime con uno, pensó desde la inmunidad que salpica de soberbia empequeñeciendo la cordura.

Estrenó su celular de última generación con una pregunta –Hola Loli, mamita, no sabés cómo te pienso hace que se yo cuánto ¿Cómo estás para recibir a tu eterno enamorado?

-Voy para allá, preparate porque hoy te mato a besos, agregó con la voz pastosa por el deseo.

Cortó y giró en la avenida siguiente que le pareció cubierta por una capa de terciopelo. Imaginaba el encuentro, los momentos siguientes antes de volver al infierno de su casa donde lo esperaba su absorbente mujer y esos demonios a los que ella no sabía ponerles límites…

-Hoy llegaré bien tarde, dijo para sí, por lo menos zafaré de su bochinche. No soporto a esos pendejos.

-Con Loli se te acaban todas las penas, Rodrigo, se repetía mientras estacionaba su auto frente a una joyería para comprarle un regalito a la abnegada amante que lo único que tenía para con él, era amor alimentado por pilas de sí, inagotables.

Unas cuadras más adelante entró en el estacionamiento del edificio que daba la impresión de haber escapado de un cuento de jeques. Esperó el ascensor que lo elevaría al cielo donde lo esperaba Loli.

El lugar era también un regalito brindado unos años atrás a la muchacha. La atención suficiente como para que la amada siempre estuviera dispuesta para acceder a sus requerimientos.

A lo lejos aullaba la sirena que marcaba el fin de la jornada para los trabajadores de la empresa.
Tonio se despedía de sus compañeros diciéndoles –no me saco el mameluco, se me va a ir el tren y quién sabe a qué hora sale el próximo, este último tiempo andan con demasiada demora.

-Este dolor de espaldas me está matando, encima hoy el tipo se fue temprano y no dejó depositada la quincena, ya tenemos dos días adentro, puta madre, que largo se hace.

En una humilde vivienda del conurbano, Amanda esperaba a Tonio. Hacía falta comprar las zapatillas para el niño del medio y la leche para todos. –Ojalá hoy haya cobrado, pensaba.

La espera, a veces, bailotea como los vaivenes de una ilusión que se va alimentando con las horas, los días, los meses, aunque luego se convierta en decepción, desalmada situación que hasta es capaz de cortarle el paso a la salida de las palabras que mueren atragantadas, dejando un gusto a acíbar en la boca y retorcijones en las tripas.

-Pucha, se me fue el bondi, exclamó Tonio mientras daba una patada al aire, ese gas imprescindible capaz de tolerar hasta las reacciones más primarias cuando la bronca estalla, ahoga el grito que muere en la garganta y la oprime y la carga de resentimiento y te hace desear que la muerte se apiade y de una vez te recuerde.

Cuando llegó el próximo colectivo trepó como gato enfurecido, quería llegar a su casa pero no sabía para qué con los bolsillos tan vacíos como seguramente estarían los estómagos de la familia. Al llegar a la estación de trenes, no se apuró para subir. Ya le daba lo mismo tomar ese que el otro que saldría una hora más tarde. Tonio sentía que no podía enfrentar los ojos de Amanda que le preguntarían, desde su profundidad: ¿cobraste?

Tonio se sentó en un rincón, la muchedumbre pasaba al lado suyo pero no podía distinguir si eran humanos o simples hormigas como él.
En el impresionante departamento, las cortinas de voile importado parecían danzar al compás del ritmo de la pasión de Rodrigo y Loli. Todo era armónico en el lugar, el amor estallaba empapando el ambiente, mientras haces de luz tenue acariciaban la noche. En el lugar parecía que llovían estrellas y luceros. Los candelabros titilaban y el viento mecía la llamita como si fueran lilas en el campo.
Cuando Tonio llegó a su casa los niños ya dormían. Miró los ojos de su compañera, ella miró los suyos. No hacían falta palabras.

-Tenés cara de cansado, te preparo unos mates mientras te bañás, dijo Amanda con esa comprensión amiga íntima de la miseria.
Lejos de allí, en el cuarto espejado, entre el perfume de los aromatizadores y la explosión de color de las rosas rojas en jarrones de porcelana, Loli despedía a Rodrigo.

-Sabés papuchi, estoy preocupada, aumentaron mucho las expensas, decía con la boquita redondeada que era su arma más convincente.

-Mi amor, descansá tranquila, cuál es el problema. Mañana no faltes al gym que te hace muy bien. Cuando entenderás que trabajo como una mula para que no te falte nada.
Amanda puso la pava y el mate sobre una mesa desvencijada.

Rodrigo dejó un cheque sobre la mesita de ébano tallada finamente.

Tonio preguntó a su compañera, si habían comido los niños.

Loli hizo otro mohín y ronroneó como una gata, antes de acomodarse entre las sábanas de satén, mientras el amante la contemplaba admirado.

Rodrigo salió de la habitación sin hacer ruido, subió a su auto y se colocó el cinturón de seguridad, encendió el estéreo desde el cual se escuchaba “ay amor que se rompe el alma…”
Amanda pasó la yema de sus ajados dedos sobre sus ojos, recordando los agujeros en la suela de las zapatillas del niño.

-Tranquilo Tonio, dijo suavemente, ya vendrán tiempos mejores.

Tonio miró el mate tragando sus lágrimas. La noche extendió su manto sobre la casa sin revoque con el piso de tierra apelmazada.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La pre-visión del estadista, la altura del Cristo y la chatura del conformismo

Mario H. Di Rienzo (Desde Fiambalá, Catamarca, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Un viejo refrán dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Los gobernantes que padecen adicción a la permanencia en el poder suelen conocer bien a su clientela y saben cuando darle un terrón de azúcar y cuando aplicarle las espuelas. Una vez domesticada la masa humana, pueden permanecer largo tiempo con el cetro de mando. No necesitan más que repartir dádivas inteligentemente. Es el eficaz y antiquísimo ‘pan y circo’ del Imperio Romano. Para que este mecanismo de dominio funcione debe haber una base social dócil, acrítica, de hábitos sumisos y con escasa capacidad de agrupamiento en defensa de sus intereses. Esto se da más fácilmente en provincias donde la mayoría depende en mayor o menor grado, directa o indirectamente, del empleo público. Eso condiciona una menor libertad individual y una escasa capacidad de generar movimientos colectivos desde abajo. Así se genera el “clientelismo político”, y la disputa entre los carenciados por apoderarse de las migajas que reparten arbitrariamente los dueños del poder. Paradojalmente elevados a ese lugar de mando por los mismos que después dependen de sus dádivas.

Uno puede escuchar durante años y años las quejas crónicas por la escasez de agua de riego, pero difícilmente observará que esas quejas se transformen en un colectivo, en una organización que presione eficazmente al gobierno para que solucione el problema de fondo, no verá reclamo organizado sino lastimeras y resignadas quejas individuales. El servicio eléctrico padece de ataques epilépticos, de vez en cuando la tensión oscila, puede trepar hasta 270 voltios o bajar a los 150; a veces se arruinan aparatos: alguna heladera, un televisor, una computadora. Si usted trata de que le reconozcan el daño, se convencerá que es más fácil escalar el Piscis en camiseta y descalzo; simplemente usted “se jode”. Pasarán los años, continuará deficitario el servicio, pero nunca verá una manifestación, un reclamo colectivo. Y así es con todo. Periódicamente la gente elige a sus representantes en actos eleccionarios, convencidos de que la democracia se reduce solo a eso. Luego el “representante” pasa a ser solo “representante de sí mismo”, es decir, se dedica a cuidar su quintita, sus propios intereses, y olvida sus promesas pre-electorales. Lo que no es tan sorprendente pues también la gente las olvida. A los representados, a los votantes, ni se les ocurre exigirle al “representante” que cumpla sus promesas, y en caso de no hacerlo, escracharlo o escarmentarlo. La gente, sufrida, mansa y aguantadora, se banca lo que se sea hasta las próximas elecciones, donde ni siquiera hará falta estimular la imaginación: los nuevos candidatos pueden repetir las mismas promesas incumplidas, pues la mayoría de la gente tiene memoria corta. El sano espíritu de rebeldía popular parece haberse extinguido por estos pagos con la muerte de los últimos montoneros de Felipe Varela, hace siglo y medio, con el genocidio de criollos rebeldes por todo el interior argentino, practicado por las hordas asesinas de Mitre y Sarmiento. El maniqueo dilema sarmientino de Civilización o Barbarie era falsamente manipulador. La verdadera barbarie se ejecutaba desde la política mitrista, estimulada por el Imperio Británico. Como corresponde a una historia falsificada, estos personajes son honrados como próceres en los actos oficiales y escolares. Así que no asombraría que el día de mañana honremos públicamente a Massera y a Videla, y execremos (u olvidemos) a Irigoyen, Perón, Illia y al General Mosconi. Lamentablemente aquí, en plena precordillera catamarqueña, ni las nuevas ni las viejas generaciones tienen idea de quien fue, qué representó y porqué luchó Felipe Varela. Nuestro último defensor del sueño de San Martín y Bolívar, la Unidad Americana (del Sur), es un desaparecido más, un desaparecido histórico. Es el triunfo completo de la política antinacional mitrista pues ha conseguido borrarlo hasta de la memoria popular.

Por ese dominio pleno de los resortes que hacen al poder, uno no puede dejar de reconocer la capacidad de visión lejana, futurística, que posee la mente de un político-estadista como el Intendente de Fiambalá. Estas zonas cercanas a la cordillera están en territorios apetecidos por la voracidad insaciable de la megaminería. Siendo casi todos los gobiernos socios o alcahuetes de las multinacionales (aún los que se cubren con el rótulo de “nacional y popular”), lo único que podría parar el saqueo invasor sería la resistencia popular, masiva. Esa posibilidad parece ser aquí, en Fiambalá, una quimera, una utopía, un verdadero milagro. La cruda realidad es que una golondrina no hace verano. Es imposible hacer fuego con ramas verdes y mojadas. Al puñado de ciudadanos conscientes, de Autoconvocados en Defensa de la Vida, carentes de medios económicos y censurados, sin acceso a los medios que se supone debería facilitar un régimen democrático, le es muy difícil concientizar al gran gallinero humano. El gigantesco Goliat multinacional, invasor y depredador, tiene todo el poder, la máxima capacidad propagandística y de corrupción que brinda el poder económico ilimitado. Todo el aparato estatal, nacional, provincial y municipal, a su favor. El político-estadista lo sabe, y además tiene el don de ver claramente a lo lejos, visualiza el futuro mediato: sabe que cuando ya sea demasiado tarde, cuando lo irreparable haya sucedido y las empresas hayan abandonado estas tierras, ya exhaustas, con sus galeones piratas repletos de riquezas, recién la gente se quejará, por la falta de agua, la contaminación, las enfermedades, el deterioro de la economía regional, en fin, todas esas pavadas, esas pequeñas molestias que dejará tras su saqueo la megaminería. Entonces cumplirá un papel social contenedor muy importante la fe religiosa. La fe convoca multitudes y mueve montañas (aunque las empresas confían más en la dinamita). Entonces será el momento conveniente para canalizar todas las quejas a través de la fe. Por eso es una chispa de genialidad, una visión previsora, destinar regalías mineras no a construir generadores eólicos, o aumentar la capacidad de riego, o mejorar las prestaciones en salud pública, o cualquier otro destino meramente utilitario, sino a erigir un Cristo monumental, gigantesco. Superior a la materia es el espíritu, superior al cuerpo es el alma. Se trata de darle a la gente en el futuro la oportunidad de realizar gigantescas peregrinaciones para pedir por el agua, las cosechas, el trabajo, la salud, etc. y dirigir sus ojos al cielo, al enorme Cristo, para rogarle que arregle milagrosamente las desastrosas consecuencias de lo que no se quiso prevenir. Es, sin duda, la mejor inversión que pueden tener las regalías mineras. Para que la fe colectiva (a falta de rebelión colectiva) tenga a donde ir a clamar (a falta de re-clamar a su debido tiempo). Por otro lado, nadie puede osar oponerse a tal proyecto, bajo riesgo de ser repudiado por ateo, extremista, ambientalista, subversivo, fundamentalista, o ser acusado de “pertenecer a otra religión”; acusaciones graves que en épocas no tan lejanas equivalían a una segura condena a la tortura, muerte y desaparición del cadáver. Épocas recordadas con nostalgia por algún gobernante reciclado en democrático y por un sector obtuso del gallinero humano. Este término de “gallinero humano” no debe considerarse insultante ni agraviante, es meramente descriptivo. Tampoco hace referencia a cobardía o valentía, cualidades significativas para un boxeador o un militar. Todos ansiamos progresar a nivel personal. Ser “aspirante” es bueno. Pero hay una forma de aspirar al progreso individual que no es buena. Algunos intentan mejorar su posición en la escala social a toda costa, de trepar como venga, aunque sea pisoteando la cabeza del vecino. Son seres que no simpatizan con el concepto de una sociedad igualitaria. Igualitaria no significa que todos seamos iguales, ganemos lo mismo y pensemos igual. Debemos tener diversidad pues cada ser humano es diferente, es único, con distintas virtudes y defectos.
Sociedad igualitaria significa que todos tengamos las mismas oportunidades y que fulanito no obtenga un mejor puesto laboral por ser hijo de tal mandamás o por tener tal apellido, o más dinero. Significa que deben cumplirse las resoluciones de la Asamblea del año 13… de 1813, y que en pleno siglo XXI ya no debería haber esclavitud en la Argentina. Significa que no deberían existir talleres clandestinos con trabajo esclavo, como en los talleres textiles que trabajan para la empresa de Juliana Awada, esposa de Macri, Jefe del Gobierno porteño, y para otras muchas empresas de renombre, como Topper, Kosiuko, Akiabara, Claudia Larreta, Adidas, Puma, Gabucci, Tavernitti, Le Coq Sportif, Lecop-Arena y muchas más (81 en total) denunciadas por la UTC y La Alameda. Según la organización La Alameda hay en la Argentina más de medio millón de personas sometidas a trabajo esclavo… ¿Y en esta Argentina hemos festejado los 200 años de Libertad ?... Sociedad igualitaria significa que no debería quedar impune la masacre de los Qom, compatriotas tobas formoseños. “No matarás”, dicen los Mandamientos, y menos en nombre del “progreso”. Pero para los adoradores del Becerro de Oro existe un solo mandamiento: acumular más y más dinero, aumentar las ganancias, tener cada vez más riquezas, aún a costa del despojo y la muerte de seres humanos. La codicia de los poderosos es insaciable, implacable, inhumana. La apetencia de tierras para la soja está desplazando de sus territorios a los pueblos originarios con violencia: si se resisten, se los asesina. La masacre toba ya no es noticia, se los invisibiliza... ¿Cuántos detenidos hay?... En una sociedad igualitaria no debe haber privilegiados, o mejor dicho, como decía Evita, los únicos privilegiados deben ser los niños. No es cristiano, no es humano, que el niño Ezequiel Ferreyra muera a los 6 años por trabajar con agrotóxicos, para satisfacer la codicia abominable de los poderosos agrogarcas… ¿Cuántos detenidos hay?... En una sociedad igualitaria la Justicia debería hacer justicia: debe haber prisión efectiva para el abusador Grassi. En una sociedad igualitaria no debería haber lugar para pedófilos, esclavistas, explotadores ni funcionarios corruptos. Sin embargo hay quien defiende al execrable cura Grassi, hay quien defiende las jerarquías sociales explotadoras, quien defiende los privilegios. Y a veces sucede que, paradojalmente, los defensores pueden ser ‘buena gente’, de mediano o escaso poder adquisitivo, pero “con aspiraciones”, que prefieren no una sociedad igualitaria, sino una sociedad estratificada, con niveles, con escalones. Hay seres que aceptan que los c… el de más arriba, con tal que ellos puedan c… al de más abajo. ¿No es esa la estructura del gallinero, su Ley? Y allí gobierna el gallo que es capaz de dominar a la mayoría. Les deja comer sus maicitos, pero los tiene zumbando, y guay del que se rebele. Pero la rebelión no es una idea que anide fácilmente en las sumisas cabecitas de los gallináceos, con su maicito se conforman. Sólo pocos temerarios, a veces, osan apoderarse del prometeico fuego sagrado de la rebelión, entonces son aislados y, si embroman mucho, exterminados, para ejemplo y escarmiento del resto. Incluso son aplastados con el aplauso y aprobación entusiasta de los gallináceos conformistas, que esperan conseguir un maicito más con su obsecuencia al poder. Así suele ser, a veces, la historia humana. Por eso, los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.