viernes, 4 de marzo de 2011

El libro verde

María Luisa Etchart (Desde San José, Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Por un momento sentimos la alegría de presenciar la “rebelión de las masas” en Egipto, nos permitimos soñar con que podría ser el comienzo de una especie de erupción volcánica de las conciencias hartas de un sistema injusto, corrupto, producto de la acción de la sub -especie rapaz que, en su enferma carrera acumulaticia, ha olvidado al árbol, al aire puro, al agua, a los alimentos naturales como fuente de vida, para concentrarse en su necesidad de petróleo, de oro y diamantes como razón de sus vidas.

La realidad que nos rodea, de seres que parecen obnubilados por el objeto de culto que hacen de sus vehículos motorizados, de los siniestros aparatitos con luces e imágenes que parecen ser parte ya de las anatomías de sus manos y sin los cuales parecen imposibilitados de comunicarse o moverse, en contraste con las imágenes que a veces logramos percibir de adultos y niños transitando desiertos en busca de un bocado, de un trago de agua para no perecer de hambre y sed, hace que nos sea difícil esperanzarnos en la posibilidad de un socialismo ecológico donde reine la cooperación, el humanismo, el rescate de la maravillosa naturaleza de la que una vez gozamos, sin apreciarla en su justo valor.

Y, de pronto, tras algunos rebrotes de protestas pacíficas en varios países de Medio Oriente que han soportado gobiernos corruptos y autoritarios en connivencia con los intereses del supremo Imperio, sutilmente la cámara da un giro y se centra en Libia y Gadafi, que pasa a ser el villano de la película y objeto de la “preocupación” de Obama y la Clinton y una vez más el perverso juego que tuvo lugar en Irak y Afghanistán, y, más cerca geográficamente a nuestra realidad, en Honduras, recomienza.

Montones de “especialistas”, desde las pantallas de nuestros televisores, nos informan. Vivimos tan sumergidos en nuestra problemática cotidiana, que no creo haya muchos de nosotros que realmente sepamos algo de las realidades de esos países, pero de inmediato los medios locales se lanzan a crear opinión como verdaderos “expertos” en el arte de informar lo que nosotros, los “idiotisaurios” necesitamos aceptar y repetir como loritos amaestrados.

Hace más de 20 años, tuve la suerte de que un compañero de trabajo, a quien yo veía sacar de su escondite entre múltiples carpetas, un pequeño librito que leía con fruición en los descansos de mediodía, ante mi curiosidad, me prestara y compartiera algo que, de otro modo, jamás hubiera conocido: el “Libro Verde” de Gadafi, cuyo contenido me deslumbró por lo abarcativo de sus temas y claridad de sus conceptos.

Nada se ha sabido de Libia en todos estos años precisamente porque su experiencia fue distinta a la de sus vecinos: el petróleo fue nacionalizado, su pueblo que estaba sumido en la miseria y la ignorancia fue provisto de educación, de salarios dignos, de cuidado de la salud, nunca se hizo eco de prácticas terroristas pero tampoco se deslumbró con un modo de vida basado en el consumismo.

Libia se mantuvo al margen de las organizaciones mundiales que han servido de instrumento a la mal llamada “globalización”, que es en realidad una forma de dominio mental y económico sobre los pueblos y allí, en silencio, calladitos, intentaron crear una vida aceptable para sus habitantes.

Pero la codicia y la avidez insaciable de los rapaces no pudieron dejar pasar por alto la oportunidad que estas revueltas les ofrecían para intentar pegar su manotazo a un país que les había negado la apertura
a su modelito y de hoy en más tendremos que escuchar y ver cómo extraños “grupos rebeldes” se apoderan de los pozos petroleros e intentan dar por tierra con su líder.

Aunque no me cabe duda que el sistema de comunicación de internet sigue extendiendo sus aparentemente inofensivas redes para poder controlar el pensamiento, todavía disponemos de la libertad de poder buscar textos que nos ayuden a elaborar un pensamiento libre y amplio.

Anoche, gracias a esos buscadores, logré volver a leer “El Libro Verde” y les sugiero hacerlo para poder comprender mejor lo que se está intentando hacer, como una forma de resistencia hacia este desesperado dominio de las mentes con que se nos ataca desde distintos ángulos.

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Carta contra el olvido en clave de Paganini

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Querido Marcelo Colussi.

Recibe mis saludos. Te escribo mi carta contra el olvido de la semana sobre la barra de una vinatería llamada “Entre amigos”. Sí, has leído bien: carta. Ocurre que decidí romper con aquello de “email contra el olvido”. Durante un tiempo necesito que las vivencias semanales que recordemos lleven el nombre de carta en lugar de email. Espero estés de acuerdo. Es un intento por reivindicar el juego lento de los sentidos, ya sabes, me refiero a la apreciación de los detalles. La vista apuntando hacia el bosque de donde venimos. Quizá se trate de un acto absurdo de negación a la cultura de la prisa, pero necesito ralentizarlo todo: sólo así podré saber por qué y para qué te escribo. Nada mejor que una carta escrita en hoja de papel y a lápiz para descongelar la memoria. Y si la descongelamos, mí estimado Marcelo, más que escribir-en mi caso-y leer-en el tuyo-estaremos volviendo a vivir sucesos importantes. Espero que cuando me envíes tu respuesta lo hagas desde una opción equivalente (se aceptan señales de humo o mensajes telepáticos).

Desde la mañana estuve recorriendo las calles de Avilés, de un lado a otro, con mi cuaderno de apuntes en mano. Unas veces me detenía y otras avanzaba. Es posible que más de un observador pensara que andaba perdido, pero no, por lo menos no del todo. Mis pasos recorrían sin rumbo fijo la avenida San Agustín, pero mi memoria se abría a un espacio-tiempo definido: Caracas, abril de 2006. Bulevar de Sabana Grande. El Gran Café. Dos amigos debaten sobre la necesidad de impulsar un cambio sociocultural en América Latina. Nunca olvido tus palabras: “Bien Edgar, acepto que hay que impulsar ese cambio en nuestros países porque nos corresponde como nacionales de aquí, pero no olvidemos que el cambio de fondo lo necesita el mundo en general. El modelo se agotó amigo, se agotó en todas partes”. Entonces yo te dije que quizá lo que se había agotado era la saturación de la mediocridad en las grandes ciudades, porque en los pueblos más pequeños y ocultos aún se respira vida y equilibrio. Lo que ocurre es que eso es una forma escondida de celebrar la existencia (la cultura que, por fortuna, no exhiben las grandes superficies).

Ya eran las cinco de la tarde cuando me detuve para reírme con una de tus ocurrencias (eso me valió el disgusto entendible de más de un transeúnte que vio obstaculizado su camino). De pronto mi vista tropezó con una vinatería llamada “Entre amigos”. Ya sabes que no me gustan las cursilerías, no te voy a contar que entré aquí a escribir la carta sin darme cuenta del nombre del local y que todo se combinó por acción divina: una vinatería con nombre de amigos rinde culto a dos viajeros sin rumbo fijo, el venezolano en España que se instala en la mesa para escribirle una carta al argentino en Guatemala, una tarde de invierno y Paganini de fondo (¿Recuerdas todas la bromas que despertó tu relato sobre Paganini? Gracias a ese cuento quedaste bautizado como diablo). La verdad es que, apenas descubrí el local, me pareció un lugar íntimo, pequeño y diferente. De entrada, la iluminación te cubre y te hace parte del espacio, el color de las paredes es fucsia y las lámparas son blancas y moradas. Un juego de colores que te equilibra el paso, la existencia. Luego todo el resto (por muy normal que sea) te parece especial: en el primer ambiente, dos barriles y una barra. Al fondo las mesas y varios cuadros de pinturas que rinden tributo a la madre naturaleza. Me he enterado de que la creadora de estas obras es Cristina, la hija de Alberto, el dueño del negocio. Esta información me la dio Aroa, la camarera que me atiende. La chica es bella, bella como ninguna. Ya sé que siempre que te escribo te digo que la que hoy me atiende es la más hermosa de las camareras. Sólo que esta vez mi vista ha alcanzado el límite de la hermosura: si la vieras seguro te quedarías en Avilés. Aunque no creo que algún día te quedes en un lugar específico. Eres hombre de donde te necesiten, de ahí tu salida de Argentina directo a Nicaragua, luego a Venezuela y ahora estás en Guatemala. Mañana quién sabe: es posible que te veamos en uno de los pueblos árabes que hoy luchan por su idea de mundo (su mundo), o tal vez caminando por algún pueblo europeo. Hoy todos los pueblos del mundo necesitan personas comprometidas. Y pensar que muchos intelectuales cayeron en el chantaje que lanzó al mercado del deterioro la palabra compromiso. A tu salud Marcelo (y a la de todos los intelectuales que se niegan a ser piezas del museo de la resignación), le pido otra copa de vino tinto a nuestra amiga Aroa, ya le he hablado de ti (me pregunta que cuándo te vienes). De tu humilde participación en el compromiso diario con el ser humano. De tu constante transito de hormiga, a paso discreto, en silencio, uno más entre los muchos (el todo), lo más cercano a lo invisible. Sea como activista (real y concreto) de los derechos humanos, como psicólogo o cuando te desplazas del periodismo a la literatura, en cada salto abres una puerta y la dejas abierta. Esta mañana, cuando me levanté dispuesto a cumplir con nuestra carta semanal contra el olvido, recordé el relato que escribiste para ironizar sobre “las malas lenguas que en la época decían que el genial violinista italiano Paganini, precisamente por su genialidad (y algunos misticismos propios del artista), tenía pacto con el diablo. Sólo a tu personaje Petrouskas, investigador laico del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, se le pudo ocurrir llevar a cabo una investigación (y un plan) que pretendía develar el supuesto vínculo de Paganini con “las fuerzas diabólicas” (y todo porque no podía creer que existiera ser humano capaz de interpretar el violín con semejante virtuosismo). A todos los cafés que íbamos tú leías el relato con cierta interpretación diabólica: “El plan consistía en obstaculizar el concierto, molestar a Paganini durante la ejecución, lograr distraerlo (tosiendo fundamentalmente), para hacer fracasar la presentación. Si eso se repetía varias veces, en distintas salas, la reputación del demonio podía descender. Ante el fracaso, Paganini se vería forzado a pedir auxilio, y allí entraría victoriosa la Santa Iglesia, pronta para brindar el requerido apoyo a cambio de una confesión sin condiciones y un arrepentimiento profundo”. Los clientes atónitos no sabían si persignarse o salir corriendo, lo que nunca olvido fue la señora que se paró de su mesa y te gritó: “¡Silencio diablo!” Desde entonces te llamo diablo.

Espero que mi carta contra el olvido de esta semana te haya gustado. No me puedo despedir sin contarte que tenía mucho tiempo que no escribía cartas verdaderas, a puño alzado. Por ello hoy salí de mi casa con mi cuaderno de apuntes y dos lápices del batallón de implementos insustituibles. El decorado propicio lo puso la vinatería con su nombre y su iluminación. Lo demás fue arrancar una hoja y ponerme a sacar palabras debajo de la manga. Por esta semana el truco (que convierte a la memoria en oxígeno) ha terminado. El resto de la semana nos seguiremos saludando cada vez que tropecemos en facebook, en twitter o en la próxima red social que inventen (para jugar a que nos comunicamos). Ya bien lo sabes, las amistades se sostienen entre cartas contra el olvido y saludos breves. Te envía saludos Aroa y la señora que te bautizó como diablo. Un abrazo.

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“Biutiful”: los tragos amargos de la vida, según González Iñárritu

Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Pittsburgh, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La carrera del mexicano Alejandro González Iñárritu está signada por películas que narran historias trágicas, oscuras, abyectas, cuyos personajes tocan los fondos más graves y tensos de la perdición. Ocurría así en su primera cinta, la muy apreciada y popular “Amores perros”, en la que planteaba un melodramático tríptico, quizá basándose en el modelo tarantiniano de “Pulp Fiction”. En “21 gramos”, el título aludía a la levedad del ser cuando deja este mundo, y la acción de dicho filme se iba entrecortando a causa de un montaje que imponía su propio sello a la narración. En “Babel”, nuevamente las “vidas cruzadas” de irredentos personajes nos ponían a tono con un mundo globalizado, posmoderno, y acaso más ajeno y aséptico que nunca.


Aquellas tres películas, pues, han registrado un estilo, una manera de hacer cine que revelan en González Iñárritu a un amante de las formas clásicas y a un nada cauto, más bien arriesgado innovador. A este cineasta le preocupa cómo marcha el mundo, aquí y ahora, y las imágenes de sus películas son como los latidos de este planeta que, entre la globalización y el neoliberalismo, sigue perdido en su laberinto. Entonces, Gonzáles Iñárritu, y su espíritu de narrador visual, nos lleva a las verdaderas honduras de lo que significa (sobre) vivir hoy en día, a una década de haber comenzado el siglo 21, aparentemente dominados por la cultura de la alta tecnología pero en el fondo soportando los abusos del gran capital y soñando, tal vez como siempre, posibles formas de consenso.


En “Biutiful”, cuya grafía en el título ya marca una distinción respecto a la palabra inglesa original como síntoma de una equivocación en el sendero que ha tomado el mundo poscapitalista, la historia de Uxbal (Javier Bardem) nos llevará, quizá más dramática, conflictiva y peligrosamente que en las tres películas anteriores de González Iñárritu, por caminos sin salida, giros y vueltas por un mundo que se pierde en su confusión y su infinito, horizontes que nunca llegan a serlo, amaneceres que no existen.

Uxbal es un hombre que carga en su conciencia incongruentes dilemas, trafica con inmigrantes chinos y africanos, negocia sobornos con la policía, tiene dos hijos que siempre lo extrañan, una esposa con un desorden bipolar que aparenta ser “masajista” cuando en verdad este oficio es un correlato de su inestabilidad emocional… y Uxbal se está muriendo de cáncer.

El universo más abyecto y sobrecogedor abre el telón para que nos enteremos de todo lo que la técnica y el discurso audiovisual del director de “Amores perros” nos tienen preparado esta vez. El escenario es una muy actual Barcelona, en la que situamos sus vecindades más marginales, o esos depósitos que fingen ser tales y que albergan, entre la mugre y la miseria, a los inmigrantes que, por obligación y necesidad, llegan a Europa, a buscarse la vida, siempre viviendo al borde, en una permanente inseguridad.


Uxbal actúa como ángel y demonio, quiere quedar bien con todos y al mismo tiempo manifiesta su lado más ladino: quiere que los inmigrantes chinos que trabajan para una constructora sientan menos frío y les compra unos calentadores de mala calidad. La tragedia a la que lleva este acto se sella con aquellas imágenes de los cuerpos de los hombres y mujeres orientales varados por el mar. Es el infierno tan temido, desnudo, sin apariencias, sin adornos.

La migración ilegal y la forma cómo la policía la reprime, representando a un estado todopoderoso y abusivo, es un tema que ya estaba presente en “Babel”. Ahora, en “Biutiful”, González Iñárritu filma con nervio y fuerza la persecución a los migrantes africanos por las calles de Barcelona, el alboroto y la desesperación, los rostros confundidos, las figuras y cuerpos que no alcanzan a huir porque el “gran hermano” del presente es demasiado poderoso.

“Biutiful” es una película vigorosa, de enorme dramatismo, que quizá no deje ver muy bien su propia fuerza poética porque esta se opaca ante lo doloroso de los hechos. El registro realista no apunta ni persigue la sensiblería, aquí estamos ante una toma de posición, la opción del artista que crea y recrea. Y ese mundo recreado, transfigurado, no es el que cada día nos pintan los estudios de Hollywood, este es un universo elaborado por un cineasta consciente de su entorno, un cineasta “global” y trasnacional, que ha hecho de las miserias del mundo contemporáneo la materia prima de sus imágenes.

Por esta razón es que nos quedamos con el lado más desencantado y gris de Barcelona, de sus calles tristes, sus prostitutas, sus multitudes anónimas, sus anocheres y despertares que manifiestan sensaciones de desasosiego y hartazgo. Del entorno latinoamericano de “Amores perros”, González Iñárritu pasó en “Babel” a situarse en el nuevo orden mundial y ahora, desde una ciudad europea, más conocida por sus valores culturales e históricos, nos muestra que no son ciertos tantos relatos sobre el bienestar de las naciones.

Porque en “Biutiful”, donde reconocemos ecos lejanos del neorrealismo italiano, contemporizados por los colores que parecen salidos de la paleta de un artista plástico, y del cine de autores como Arturo Ripstein, se cuestiona el momento preciso y las razones por las que el planeta colapsa. La tragedia personal de Uxbal y su “modus vivendi” de hipocresía y perdición, prolongan el metraje por más de dos horas, pero son varios los personajes que asimismo manifiestan su malestar e inconformidad. Apenas esbozada, la pareja homosexual de chinos que negocia con Uxbal, protagoniza uno de los microrelatos más turbios de esta obra. Y en medio de esta muestra del apocalipsis en directo, Gonzáles Iñárritu, incorpora el escenario de una discoteca, como hacía en “Babel”, y valiéndose de filtros y fondos desenfocados filma este espacio colmado de striptiseras, consumidores de drogas y música a todo volumen, un metafórico antro del placer con el que el director desea significar el “entretenimiento” artificial que el capitalismo en su etapa más avanzada nos brinda como alternativa de evasión. Casi sin saber por qué, Uxbal termina en este recinto, abrumado por el propio dolor de su enfermedad, ignorado por su hermano, seducido por las mujeres de ocasión.


Javier Bardem, en el rol más intenso de su carrera, se ha convertido, él también, en un artista “global”, protagonista de esta reflexión sobre lo transnacional y la relación local-internacional, el confuso mundo de conexiones y contactos, que es “Biutiful”, un lienzo donde a cada momento aparecen retratados ángeles, demonios, fantasmas, donde la muerte siempre está a un paso, donde el desengaño y la frustración son moneda corriente. La cuarta película de Alejandro González Iñárritu, que este dedica simbólicamente a su padre, es una reflexión muy dolorosa pero necesaria, un producto artístico que celebramos muy a pesar de los límites que constantemente sobrepasa y que constituyen el sostén de su argumento, cada tenso minuto que transcurre.

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El día de los tres dieces

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mi papá se sienta y comienza a revisar mi boleta escolar buscando los tres dieces que yo, entrando a la casa, había proclamado a grandes voces como mi victoria. Pero me fallaron los cálculos. Mi papá también había salido una hora antes de su trabajo. Así, papá y boleta se encuentran. Primera calificación: 10 en Música. Segunda calificación: 10 en Ejercicios Físicos. Cada una recibida con grandes carcajadas. Esperen, esperen, aquí hay una nota aclaratoria: “El alumno Marcos Winocur ha sido reprendido diez veces por mala conducta en clase.” Y así se componían los tres dieces. Música, Ejercicios Físicos y Conducta. Mi papá reaccionó lanzándome la boleta por la cabeza y yo escapando a toda velocidad seguido por interminables risas de mis hermanos y primos, y ahogadas risas de mi mamá y de mis tíos.

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Desde la República Bolivariana de Venezuela: Resistencia y ofensiva cultural

Baleryns López (Desde Caracas. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Pareciera que es que una es tremenda malcriada, que si me dices blanco yo digo negro, que si me dices derecha yo digo izquierda y si me dices izquierda yo digo a la izquierda de la izquierda. Quien pueda comprender esta necedad seguro estará un paso más cerca de la realidad y de la lucha política, que además nada tiene que ver con principios políticos radicales o dogmáticos.

Desde hace algún tiempo, tanto que ya existe otra generación de relevo más, varios colectivos, movimientos sociales, trabajadoras y trabajadores de lo cultural, cultoras y cultores e individualidades como pueblo organizado hemos venido peleando por participar en la aprobación de una Ley Orgánica de Cultura sin que nadie nos allá parado la más mínima… 12 años de revolución, 5 años de la Asamblea Nacional roja rojita y ahora con la Comisión de Cultura cedida por el PSUV a la Mesa de la Unidad y Miguel Ángel Rodríguez.

Para nadie es un secreto la resistencia que hemos realizado a la aprobación de los distintos Proyectos de Ley Orgánica de Cultura por ser centralistas, mercantilistas, cercenadores y excluyentes de la participación popular; por no revolucionarios, por contrarios a los preceptos bolivarianos y socialistas, opuestos a los derechos y preceptos más esenciales contenidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y por antes que nada atentar contra la dignidad de nuestro pueblo. Propuestas que entronizan al ente rector, al Ministerio de la Cultura y que excluye toda posibilidad de participación popular, por esto le hemos quitado del nombre eso “del poder popular” que es un adorno, porque lo cierto es que no nos permiten participar del diseño, planificación y ejecución de las políticas culturales del mencionado ministerio, cuando de lo que se trata es de quitarle cada vez más poder al Estado en beneficio del pueblo.

Ayer vimos sorprendid@s la decisión de nuestro comandante de darle más dinero al Ministerio de la Cultura, algo así como 300 millones de bolívares para fundar el Sistema Nacional de las Culturas Populares. Nos preguntamos a quiénes atenderá este sistema, a las y los cultores que andan sin seguro social, no para esto Farruco ya ha dado 300 pensiones atendiendo a menos del 1% de las y los cultores sin seguro social en el país y con eso basta y sobra; será destinado este dinero para contratar a las y los trabajadores culturales no dependientes, para pagar dignamente por sus presentaciones o para reconocer su trabajo en las comunidades, por supuesto que no que sigan así por estar fuera de las instituciones; será para el resguardo y rescate de nuestro patrimonio cultural, no si para esto ya existen algunos institutos que se han encargado muy bien de esto, será por eso que muchas estructuras se siguen cayendo y nuestras más grandes obras siguen en manos de los Boulton and company.

Este dinero será destinado a la contratación de las y los egresados de la Misión Cultura, Misión que se ha chupado buena parte del presupuesto y de lo que tenga a bien destinar el Ministro Farruco quien reparte el presupuesto del ministerio como una piñata entre sus amistades. Me pregunto qué será de aquell@s que no participan o participaron de dicha Misión, no se ustedes pero yo y otros nos sentimos más que excluidos con ese discurso.

De no ser así, de estar parcializada por alguna especie de resentimiento y de haber perdido toda objetividad, la realidad me pasaría por encima con el ejemplo y se llamaría a nivel nacional a realizar el diseño, el diagnóstico y la planificación de este Sistema Nacional de las Culturas Populares que de popular no tiene nada, pues de lo que carece una vez más es de participación popular. La participación no es que nos llamen o nos contraten, la participación es participando realmente en la toma de decisión del qué, del cómo y del para qué vamos a hacer lo que vamos a hacer, así de simple, y la realidad nos ha demostrado que este ministerio, más allá de los ministros, es un ministerio burgués y cercenador del poder popular.

¿Cuándo el comandante se dará cuenta de esto, cuándo el comandante escuchará el clamor y reclamo popular en este sentido? Cuando algunos le siguen pasando por encima al pueblo.

Con respecto a la aprobación de la Ley Orgánica de Cultura esperamos que nuestro comandante Chávez no vaya a aprobar el actual proyecto de ley por habilitante y nos escuche, nosotr@s queremos participar, necesitamos participar y seguiremos presionando para que se habrá el debate nacional que es lo que deseamos se haga más allá de nuestras propuestas y correcciones, está es una ley muy sensible que compete al todo el pueblo venezolano y no se puede dejar esto en manos de un grupo de gente que tiene sus intereses bien claros, el fortalecimiento del ente rector, es decir, del Ministerio de la Cultura y por el otro, gente que quiere mercantilizar con nuestro acervo cultural.

Nosotr@s tenemos muchas criticas y propuestas pero queremos que sean escuchadas las voces de las y los demás camaradas en todo el país que sabemos tienen muchas cosas que decir y aportar al respecto, esperamos que no se pase por encima del poder popular, llamamos a un urgente debate nacional, de manos de la Asamblea Nacional que es a quien le corresponde como legislativo o de manos de la autogestión como lo hemos venido realizando, con las uñas.

Será responsabilidad de todas y todos los que hacemos cultura, los que llenamos de vida lo cultural si esto pasa, será nuestra responsabilidad, no de la cuarta, ni de la quinta República, si otra u otro cultor se muere de mengua, es nuestro deber luchar por ellos, por los que partieron en esas condiciones y por los que vendrán.

Compañeras y compañeros de la cultura, trabajadoras y trabajadores culturales, organizaciones y colectivos culturales, los instamos seguir impulsando la discusión del ante proyecto de Ley Orgánica de Cultura y seguir presionando para que se abra un debate nacional con una verdadera participación popular y se active el mecanismo del pueblo legislador, basta ya de que algun@s "ilustres" sigan legislando encerrados, sin la participación de las y los involucrados directos, es decir, de todo el pueblo venezolano. Sigamos otros 519 años resistiendo culturalmente y a la ofensiva cultural.

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Música: El acordeón

ARGENPRESS CULTURAL

El acordeón es un instrumento musical de viento, de origen alemán, conformado por un fuelle, un diapasón y dos cajas armónicas de madera.

En sus dos extremos el fuelle está cerrado por las cajas de madera. La parte de la mano derecha del acordeón tiene además un "diapasón" con un arreglo de teclas que pueden ser como las de un piano (Acordeón a piano) o teclas redondas (también llamadas botones) (Acordeón cromático) dependiendo del tipo de acordeón; la parte de la mano izquierda tiene botones en ambos tipos de acordeón para tocar los bajos y acordes de acompañamiento, también accionando una palanca se cambia el sistema de bajos, pasando al sistema BASSETI que coloca las 4 primeras filas desde afuera con notas cromáticas y por octavas, mientras que las dos ultimas se dejan como bajos y contrabajos sin octavas. Es muy popular en el País Vasco, Navarra, Asturias, Cantabria y el norte de Castilla (España), París (Francia), Europa Central (Alemania, Austria), Colombia, Panamá, norte de México, Noreste de Argentina, República Dominicana, Perú y Chile por su vinculación con el folklore.

Este instrumento puede parecer de cuerda percutida al ver las teclas como las de un piano, pero aun así el acordeón es de viento mecánico, ya que no funciona a través del soplo humano, sino a través de un mecanismo.

La historia del acordeón es corta pero rápida e intensa, de tal suerte que quien registró el invento como acordión en 1829, el austríaco Marck Muñichz, debió abandonar sus derechos sobre el invento en 1835, debido a los notables avances a los que había sido sometido. Parece que el origen europeo de los instrumentos de lengüeta libre está en los órganos soplados orientales, que se habían extendido por Rusia en el siglo XVIII, aunque no como instrumento popular.

El invento se atribuye al emperador chino Nyu-Kwa, 3000 años antes de Cristo (el Sheng), aunque la sustitución de lengüetas de caña por metálicas es algo posterior. Basándose en la lengüeta simple, numerosos inventores elaboraron diferentes elementos. Desde el parisino Pinsonnat, que inventó el typófono, que daba una sola nota fija, hasta Eschembach, que unió varias.

En 1810 aparecen diferentes órganos soplados occidentales, y Buschman, en Berlín, fabrica en 1821 la mundarmónika, de la que deriva la conocida armónica, colocando una serie de lengüetas en fila cada una de las cuales produce una nota distinta.

Su hijo, al incorporar un pequeño fuelle, crea la andaolina. Pero fue Cyrill quien se hizo con la patente, construyendo un instrumento dotado de un fuelle y cinco botones, cada uno de los cuales, al ser pulsado, producía dos acordes, uno al abrir y otro diferente al cerrar el fuelle. Estos diez acordes bastaban para acompañar numerosas canciones, siendo muy sencillo su uso y aprendizaje en la música popular, sobre todo cuando en 1831 Isoard Mathieu reemplaza los acordes de cada botón por dos notas individuales que se producían una al abrir y otra al cerrar el fuelle, es así dotado de dos escalas diatónicas, lo que da lugar al Acordeón diatónico.

En 1834 Foulón añade las alteraciones, creando el primer acordeón cromático. La evolución del instrumento continúa y en 1854 Malhaús Bauer sustituye los botones por teclas, creando el "acordeón a piano", al que denominaban el "piano del pobre".

En torno a 1880 se le añade un segundo teclado, en la parte derecha, compuesto por cuatro botones que permitían dar dos acordes cada uno como acompañamiento a la melodía. Así se constituye el acordeón diatónico, que ha llegado hasta hoy en la tradición musical de casi todos los pueblos.

Existen nuevas modificaciones técnicas, como poner dos lengüetas iguales en cada nota, de forma que dé la misma nota al abrir y al cerrar el fuelle, ponen la base de los modernos acordeones de concierto.

Es sumamente versátil, por lo que se lo utiliza en una enorme variedad de estilos. Sólo para ejemplificar algo de ese amplio espectro, presentamos aquí tres de sus posibilidades: chamamé correntino (Argentina), vallenato (Colombia) y chanson (Francia).




Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Acorde%C3%B3n

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La Dimensión Fractal y las perplejidades de los economistas

Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La idea de una evolución caótica fue anunciada por el marxismo, aún cuando en aquel entonces no se contaba con los elementos actuales. Sin embargo, ella ha sido confirmada por la praxis científica y actualmente es admitida por casi todas las corrientes, y no sólo acerca del desarrollo temporal, sino sobre otros aspectos esenciales de la realidad, ahora profundizados, aunque, claro está, ocultando celosamente la paternidad de Marx y Engels. Lo que hoy los científicos caracterizan como reduccionismo tiene su equivalencia en aquello que los marxistas definían como modo metafísico del pensamiento, pero aún se sigue pensando rígidamente, como cuando Engels señalaba que los científicos tienen que aprender a pensar dialécticamente aunque son, por ahora, pocos quienes lo hacen. El conflicto entre los descubrimientos que se han hecho y el viejo modo tradicional de pensamiento constituye la explicación de la confusión ilimitada que ahora reina en la ciencia teórica natural y que reduce a ambos, maestros y estudiantes, escritores y lectores, a la desesperación.

En el terreno de las ciencias económicas es donde nos hallamos más atrasados, debido a la renuencia en admitir que la complejidad casi ilimitada de la sociedad humana requiere ser abordada con toda una nueva artillería. Un creciente número de científicos, al advertir su fracaso en cuanto a crear modelos económicos viables, en diversos países, se empieza a rebelar contra las ortodoxias y buscan soluciones nuevas, habida cuenta que el sistema social es un sistema dinámico no-lineal.

Como decíamos en otra parte de nuestro trabajo, actualmente se pone el acento en lo problemático y no tanto en lo aseverativo. No sabemos bien cómo va a terminar la historia, pero, eso sí, la apariencia caótica confirma su naturaleza altamente estructurada y en ella podemos observar un tránsito de lo simple a lo complejo. Por otro lado, en el seno de la vieja sociedad, en medio de los sufrimientos provocados por el agravamiento de esta crisis total, despuntan ya elementos de lo nuevo.

Como ya hemos señalado, tanto las corrientes neoliberales como las keynesianas que han campeado por estos años criticaban, entre muchas otras cosas, el concepto marxista del producto social, concepto éste que desestimaba el tiempo cronológico en el cálculo de la productividad y que en cambio tomaba en cuenta el tiempo de trabajo, no divisible en horas y minutos. Como hemos dicho, el tiempo de trabajo y especialmente aquella parte del mismo que no es remunerada constituye el elemento del sistema capitalista.

La política anticíclica preconizada por las corrientes burguesas del pensamiento económico consistía en la determinación de objetivos económicos en función del tiempo cronológico lineal, desestimando o pretendiendo burlar los procesos de crisis cíclicas y crisis general. En una situación dada de empleo completo –decían- para mantener el nivel de actividad o, mejor aún, para el aprovechamiento óptimo de los factores, se hacía necesario que el producto social bruto aumentase, dentro de g años, en un c por ciento. Una vez determinada esa meta y calculado el importe de los gastos de consumo –función del nivel de ingreso- era posible indicar la suma de inversiones privadas y públicas necesarias para mantener estable el sistema.

Actualmente se comprueba que ningún reloj puede ser utilizado para medir el éxito de los modelos económicos, pues en la economía real aparecen series aleatorias de intervalos de tiempo entre los cambios. Es decir, el desarrollo es dialéctico y se comporta en forma caótica.

La aceleración caótica se da en todos los órdenes y se grafica en los diagramas de bifurcación que indican el posible comportamiento de un sistema que se aleja de equilibrio. En el primer punto de crisis se producen dos ramificaciones y de tales ramas parten otras, más pequeñas, y así sucesivamente hasta conformar un árbol o una fronda, que oculta un extenso cúmulo de posibilidades.

Pese a esta conducta irregular, el caos se interpreta como regido por atractores, tal como lo demostraron David Ruelle y Floris Takeus en 1971, en su tesis sobre la naturaleza de la turbulencia. Estos investigadores comenzaron por algo muy simple: estudiar lo que sucede cuando se abre totalmente una canilla, y el agua, que antes fluía con suavidad, cambia hacia un flujo turbulento. De este fenómeno común partieron estudios que llevaron a conclusiones inesperadas, al descubrimiento de un endriago alucinante llamado atractor extraño.

Uno de los investigadores, David Ruelle, observó las volutas de humo emanadas de un cigarrillo, viendo que a cierta altura aparecían oscilaciones incomprensibles y el sistema parecía comportarse locamente. Luego de Ruelle, investigadores de toda laya y en todos los campos de la ciencia han tratado de analizar este comportamiento de la materia con el uso de modernos ordenadores.

Un atractor extraño -también llamado atractor caótico- es muy distinto de otros atractores con los que trabajan los científicos (puntos fijos y ciclos límite) utilizados para analizar simples sistemas estables que se repiten en el tiempo.

Aún cuando el atractor extraño también es estable, posee diferencias esenciales, pues al contrario de un ciclo límite, muestra una sensibilidad muy acentuada respecto de las condiciones iniciales. El comportamiento a largo plazo de un sistema atrapado por un atractor extraño depende de cómo comenzó el sistema, hasta en sus detalles más pequeños, y luego, de su historia problemática. Por otro lado –y esto es lo que en la economía no vieron o no pudieron ver quienes quisieron desarrollar una política anticíclica- a diferencia de un ciclo límite, se trata de un objeto fractal.

El término fractal apareció en 1975 de la mano de Benoit Mandelbrot, quien lo utilizó para describir la geometría particular de formas irregulares que poseen un mismo aspecto en todas sus escalas de longitud. De la misma forma, prescindiendo de la medida en que se amplíe, cualquier región de un atractor extraño contiene esencialmente toda la estructura del atractor.

Las investigaciones de Mandelbrot han modificado el concepto que se tenía acerca de las dimensiones. Todos considerábamos empíricamente que, por ejemplo, una línea posee una sola dimensión, y el área de un rectángulo, dos. Pero los objetos, en realidad, poseen dimensión fraccional o fractal. Mandelbrot hizo célebre aquella pregunta acerca de qué longitud tiene la costa de Gran Bretaña, concluyendo que la respuesta depende de la escala de longitud escogida para medir el litoral, así como de la certeza de que la realidad no es nunca unidimensional. La distancia lineal de un mapa nos ofrece una cifra, pero si caminamos a lo largo de la costa veremos que la línea marítima se alarga, tomando en cuenta recodos, cabos, puntas y bahías. Además es claro que la contestación a la pregunta de Mandelbrot depende de la escala empleada, pues existe una estructura en todas las escalas de longitud. Si lográramos reducir esas escalas de longitud a lo infinitesimal, la línea costera poseería una longitud infinita. Lo paradójico es que esa línea infinita encierra un área finita, como lo era en aquel caso el territorio de Gran Bretaña o cualquier territorio.

El descubrimiento de las estructuras fractales ha revelado una nueva forma de contemplar los infinitos niveles de complejización del sistema materia.

Los atractores extraños desbaratan aquello que se llama el determinismo simétrico del tiempo, que ahora se lo puede definir como de dimensión fractal y es en ese sentido -en economía- en el que hay que analizar la productividad y el tiempo de trabajo necesario.

La circunstancia de que la dimensionalidad de un atractor extraño sea fractal debe prepararnos para su otra propiedad, el caos. El atractor contiene infinitas posibilidades, aunque confinado a una región finita, el sistema dado. El caos no lineal posee, asimismo, un antagonista: la autoorganización, y el conflicto entre ambas se resuelve por el paso de lo cuantitativo a lo cualitativo. Debido a ello no se puede definir la productividad social por unidad de tiempo lineal de ocupación de la fuerza de trabajo, porque en este caso se soslaya la acción del atractor extraño –la contradicción fundamental- y el comportamiento caótico no lineal.

Tanto el tiempo de trabajo como el desarrollo de las fuerzas productivas están regladas por atractores extraños de dimensionalidad fractal. Como ya hemos dicho, la categoría tiempo de trabajo se compone de múltiples aspectos que casi no tienen que ver con la unidad de tiempo cronológico. Dicho tiempo de trabajo equivale al desarrollo del sistema de la sociedad humana en lo fractal y caótico que le es, y por ende no es medible ni cronometrable sino en sus aspectos externos. En realidad, equivale a los músculos, cerebro, pensamiento y obra de toda la sucesiva humanidad, a su papel como elemento del sistema –lo que equivale a constituir la esencia del ser humano- y en definitiva, a su pertenencia a lo inconmensurable.

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Nada madura sin tiempo

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una manzana recorre en muchos días de lo verde a lo dulce
un niño crece nueve meses en el agua de su madre
las ideas para convertirse en materia
necesitan el calor de muchos soles sobre las multitudes
No sirve de inmediato escribir y hablar de una tormenta que viene
si falta el tiempo de la lenta sazón popular,
dejará destrucciones y muertes que se pudieron evitar
Cuando se anuncia la silueta del fin del Hombre
pocos oyen afligidos y trabajan con sus manos para detenerla
muchos no quieren oír malas noticias
o tienen fe en que la cadena de compras durará siglos o será eterna
Se debería llorar por los niños
porque la época de la oscuridad los atrapará a ellos
cuando solo entonces esté madura la advertencia
Ojalá lean y escuchen para que venzan

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¡Vos sabés que esta ‘‘Yegua’’ va a ganar…!

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

- Por favor, Ni me hables. -Vamos a seguir siendo gobernados por estos delincuentes …-Yo no puedo creer que no salga ningún político que pueda ganarle a esta mentirosa…- Te imaginás 4 años más de corrupción?

- Pero vos lo votaste a Macri, ¿ahora no le tenés fe? - Al radical Sanz, ¿no le tenés confianza?

- No se trata de fe o confianza; no saben nada, no son creíbles, no convencen a nadie con esos discursitos. – Entre nosotros, no los vota nadie…

- Qué cosa con estos peronistas o no sé qué son los Kirchner, pero cada vez le salen mejor las cosas (uno no va a andar diciendo esto pero…) – Te digo algo: A la hora de poner un voto a presidente hay que pensar bien viejo…- No te olvidés que nunca ganamos tanta guita como ahora. -¿O vos pensar hacerte patriota buscando al corrupto menor?

-No y no me jodas, claro que le tendré que meter un voto como lo hice con el pingüino, pero fijate cómo estaremos de mal… -Tenemos que votarlos porque no podemos regalarle lo que hoy tenemos a unos boludos del Pro, Radicales, Pino, ni hablar de la mentirosa Carrio, que ninguno de ésos, saben, ni les importa dónde queda Junín… -Estamos muy mal…

- Mirá, cuando votamos a todo lo que era contra K y ganamos la mayoría en la Cámara, parecía que ya los volteábamos. – ¿Y qué hicieron estos inútiles el año pasado…? – ¡Nada! , no pudieron sacar una ley con todos los medios con nosotros. -Sí claro, me vas a decir que justo se vino a morir el Pingüino y se salvaron…

- Si, tenés razón, nadie hizo nada y lo de Kirchner les vino como anillo al dedo…-Es más, te digo que cuando vi, lo que significaba ese tipo para los pibes…-Te juro que le comentaba a mi mujer… Hummm........., a éstos no lo sacamos más… - La boluda sabés que hacía? Lloraba como una Kirchnerista… - Sabés la bronca que me agarré. Casi me hace llorar a mí esta idiota…

- Callate que cuando nos enteramos en casa, la señora que limpia: Amalia, se puso a llorar porque la habían jubilado sin aporte, viste como era eso… ( a nosotros nos hizo un favor) -Bueno, y mi hija mayor que se encontraba en casa y la conoce desde que era bebé, la abrazó y lloraban juntas…-La perra podrida lloraba porque estas dos lloraban. – -Te imaginás la escena, y yo como un boludo con los ojos brillosos por este bizco… -Qué te digo la verdad: Lo sentí, en ese momento me cayó la ficha de cómo estaba en el 2002 de fundido y como estaba ahora, no podía ser tan pelotudo de no reconocerlo por lo menos adentro de mi casa y en ese día. – Te digo más…Se extraña el loco ese; Toda la oposición quedó más al descubierto de cuánto de trucho e inútil que son cuando Néstor se murió. – Dejame de joder, te diste cuenta que lo llamé Néstor? -No, si te digo, éste se nos metió para siempre como el viejo Perón, la Evita, el Che… todos esos.

- Parecemos dos giles hablando bien de Kirchner, recordándolo como importante y somos de la contra; estuvimos en todos los cortes para que se fueran estos; apoyamos a la Rural ¡ - Estábamos locos entonces? -¿Equivocados? -Cobos fue bueno o malo? A mi me parece que NO HAY NADA MEJOR QUE ESTO POR AHORA, CLARO TENEMOS QUE APRETAR PARA QUE NOS AFLOJEN ALGO MÁS…PERO DEJATE DE JODER CON TODO LO QUE HAY ENFRENTE. – SE TRATA DE VOTAR A PRESIDENTE, NO SE PUEDE HACER PELOTUDECES EN ESTA. – ¿Me entendés?
- Sí, te entendí – Decime: -Qué te parece la pick –up nueva de Chevrolet? – Me llamaron para mostrármela, pero tengo la Amaroc nueva, pensaba que por ahí, podía comprarla para que la use el pibe más chico que ya va al campo. – ¿Sabés qué pasa? – Estamos muy mirados por la gente…los vecinos que laburan en la cerealera y ganan 4.000 mangos y nos ven que vamos ahí, te miran con asco.-Ya no engañamos a nadie con eso de que no ganamos un mango. Por eso mismo, ¿cómo no va a ganar ‘’la yegua’’? ¿De qué hablamos? Somos el campo o somos boludos?

- - La verdad que después que gane, en la Rural nos vamos a mirar y ya no nos va a caber más verso…- ¡Qué se jodan viejo!; que hagan algo mejor y que la gente los siga…

- - ¿Qué gente? ¿Los laburante, los pobres? – Tu mamá se jubiló como la mía, ¿no? Bueno, ¿vos pensás que van a votar a Macri, a los radicales que nunca les dieron ni la hora? PEOR, LE BAJARON LA JUBILACIÓN Y LES AFANARON TODOS LOS AHORROS.

- ¿Sabés que? – Estamos acorralados por donde mires y no hay que ser tonto ni porfiado: ESTOS TIPOS GOBERNARON BIEN O POR LO MENOS MEJOR QUE OTROS…¿O NO?

- CLARO QUE SON MEJORES. – NO ME HAGAS ACORDAR MÁS…QUE PAREZCO UN KIRCHNERISTA…

- -¿Cómo es un Kirchnerista para vos? – ¿En qué se destaca?

- - Es un tipo como vos y yo, nada más que dice sin miedo que le gusta Cristina y la apoya; dicen la verdad, pero se diferencia de nosotros porque no queremos o no podemos decir qué somos porque no lo sabemos. -Así que te lo confirmo: VOTO A CRISTINA …

- - Qué manera de hablar de gusto. – Yo también la voy a votar…Ja, Ja, es una fija…;- ¿O POR LA PATRIA QUERÉS VOLVER AL 2000/O1?

- NOOO, TE IMAGINAS VOLVER AL CAMPO ¿NO? - CHE, -OJO CON HABLAR ‘’ALLÁ’ DE ESTO…

El oído veloz… (Reportero invisible)

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“Junando” el tango con las herramientas de la filosofía

Néstor Cordero (LA GACETA)

A Néstor Luis Cordero le cabe con justicia aquello de mezcla rara de Musetta y de Mimí. Filósofo especializado en el pensamiento de los antiguos, doctorado en la Universidad de Buenos Aires y en la Sorbona (vive y enseña en Rennes desde hace tres décadas); es el mismo que, como apasionado y experto en lunfardo, ha revolucionado por estos días el mundo tanguero cuando opinó que Julio Sosa le ha hecho mal al tango. De eso y de la filosofía, habló con LA GACETA, un día antes de su visita a Tucumán, donde disertará hoy y mañana, invitado por el Instituto Oscar Masotta (CID Tucumán).


-¿Ha encontrado relación entre el tango y la filosofía? ¿O son pasiones paralelas?

- La pregunta admite varias respuestas. En principio, diría que no hay relación; si bien hay tangos filosóficos y filósofos que se interesan en el tango. Por eso preferiría su segunda hipótesis, la de "pasiones paralelas", pero acabo de usar el condicional porque las paralelas no se tocan, y, en mi caso, hay puntos de contacto. Le aclaro, ante todo, que yo me muevo con cierta comodidad en la mal llamada filosofía "antigua" (prefiero hablar de la filosofía que practicaron pensadores de la antigüedad). Si tenemos en cuenta que en su origen la filosofía pretendía explicar la realidad, para justificar cierto modo de vida sabiendo a qué atenerse, no caben dudas de que ciertos temas fundamentales preocuparon también a ciertos autores de letras de tango. En este caso, "tango" se reduce a las letras, que son sólo una parte de la trilogía (con la música y la danza), y en ese caso sí que puedo aceptar su primera hipótesis: la relación entre tango (=algunas letras) y la filosofía. Temas como la omnipotencia del destino (contra el cual, "nadie la talla"), el valor reverencial de la amistad, la crítica de falsos valores impuestos por la sociedad de consumo (Discépolo y Delfino repiten, sin saberlo, aforismos de los filósofos cínicos) son un ejemplo.

- ¿Cuáles son los temas de la filosofía presocrática hoy vigentes?

- Yo prefiero hablar de "actitud". Los temas pasan, las actitudes son eternas. Justamente Platón (y luego Aristóteles) dijeron que el origen de la filosofía es el asombro. Quien encuentra todo "normal", nunca será filósofo. Revivir la admiración de quienes hace veintiséis siglos se asombraron de que "haya" cosas en vez de nada, y que para explicarlo hayan tenido que exprimirse el cerebro es una actitud que debería ser cotidiana. Y a partir de ella, sí, surgen problemas, que se concretan en preguntas y que se transforman en "temas". Sin restringirnos al ámbito de los llamados "presocráticos", la búsqueda de la felicidad en un momento en el que se hace todo para que no se la alcance (pues los mass media fijan parámetros que la gente "normal" no puede alcanzar: countries, paraísos artificiales, Ferrari roja), tiene que llevar a meditar.


- ¿Hay preguntas nuevas en la filosofía, en este siglo XXI?

- Hay cuestiones nuevas relacionadas con nuevas técnicas, desconocidas en el pasado. Por ejemplo, la diferencia entre exceso de información y formación de la personalidad. No sé si Heráclito no había ya previsto este estado de cosas cuando escribió: "el exceso de información no educa la inteligencia". En cambio hay, eso sí, replanteo de cuestiones "antiguas". La teoría del lenguaje "performativo", popularizada por J. L. Austin, se encuentra ya en Gorgias y en el Eutidemo de Platón, por ejemplo.

-¿Por qué le interesa el lunfardo?

- Como todo estudioso de la filosofía grecolatina, soy un poco filólogo, es decir, "amante de las palabras". El lenguaje cotidiano tiene una fuerza expresiva maravillosa. Los primeros filósofos sólo tenían a su alcance la lengua de todos los días; no había enciclopedias ni diccionarios, y no inventaban palabras. Se las ingeniaban para expresar ideas filosóficas en una lengua "banal" que, poco a poco, fueron enriqueciendo. Hoy podemos decir que como fruto de ese enriquecimiento se fue creando una terminología filosófica, distinta del lenguaje cotidiano. Mutatis mutandis, hasta se puede hablar de un lunfardo filosófico. Nuestro lunfardo, claro está, siguió otro camino, pero también enriqueció la lengua. No hay en ninguna lengua un verbo que refleje mejor que "junar" la mirada inquisidora que caracterizo a los primeros filósofos, que "junaron" la realidad para ver lo que "mirar" no veía.

- ¿Cómo zanjó la discusión con Leopoldo Federico sobre Julio Sosa? ¿El tango no es macho?

- La discusión surgió sin que yo me lo propusiera. Simplemente (!) dije en un reportaje que Sosa le hizo mal al tango, pero no pude explayarme demasiado. Le hizo mal porque en un momento en que el tango vuelve a interesar a la juventud (años 60-64), Sosa impone como prototipo un estilo, una manera de cantar "machista" (lógico: es el varón del tango), alejada de quienes crearon la manera de cantar el tango, de Gardel a Carlos Dante, pasando por Fiorentino y Vargas, e incluso Castillo. Todos ellos cantaron tangos con letras horriblemente machistas (A la luz de un candil, De puro guapo), pero lo hicieron hasta compadeciéndose del pobre bruto cuya historia estaban contando. Todo es cuestión de estilo. Y ese estilo influye hoy en la manera ridícula de bailar (en espectáculos; en las milongas se baila como Dios manda) en la cual la mujer es una pobre hembra sumisa. A pesar de las letras que la hacen quedar mal, el tango siempre reivindicó a la mujer ("Muchacho" evoca el "encanto de haber derramado llanto sobre un pecho de mujer"), y cuando en los 60 la juventud, gracias a los Beatles, los Rollings... y Piazzolla, se está des-machizando (sin lo cual no se hubiera llegado hoy al matrimonio igualitario) el "caso" Sosa fue negativo. Por suerte, no tuvo émulos: sólo cantores de cantina. Así y todo me duele en el alma haber ofendido a Federico, y le escribí para decírselo.

-¿Por qué cree usted que el tango ha prendido tanto en el mundo?

- Si fuera determinista, diría que es porque se lo merecía. Pero la historia no va por ese lado... Piazzolla jugó un papel decisivo: en Europa es un dios. Pero creo que el éxito se debe a la danza, que, a pesar de lo que dije antes, tiene un valor estético (entre otras cosas) admirable.

Néstor Cordero es filósofo y lunfardista.

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Diciembre negro y... navidad

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sábado -15- caluroso y de gloria para algunos, como siempre. El que elijas. Esto fue una semana antes del diciembre negro.

Al Alfa gris lo metalizaba el sol. Yon manejaba con aire perplejo. Atrás quedó la rubia de Rep... Sol... ana, en Lanús.

-Vamos hasta el "mangru... "-, no pude terminar de oír la frase, por la bocina de aire de un camión super star, que nos tapó de hollín.

Lo miré‚ con el código de silencio incorporado, camino de Ezeiza.

Creí que era un ataque de nostalgia abrochado al recuerdo del "general".

-Hay reunión de la "tercera"- fue el inicio de su explicación.

-"Garganta profunda" llega en un rato- anunció mientras estacionaba deslizando suave el auto hacia la grata penumbra.

-No hay nada que no borre un cóctel de champaña. Brindemos por el tiempo que llega y pasa- suavizó Yon la espera.

-Un buen sándwich de rosbif con mucho jugo y algunas cebollas crudas... es todo un desafío-, completó sin admitir diferencias de opinión.

Un café y pastel de manzana, fueron aduana para el "lemongello" cuando llegó "Garganta…"

-¿Quienes están reunidos?-, preguntó filoso el vasco.

El otro inspiró.

-Con perdón de mi memoria ... "el negro", "chiche", "el pelado", María Elena, los coroneles de "Perón" (Rodríguez-Müller), Ballestrini, muy elegante de pantalón y camisa crema, cinturón y zapatos marrones, "Manolo", Infanzón, "Cacho" Álvarez, otros intendentes, di(s)putados, senadores, Camaño, conectado telefónicamente con el (por entonces) gobierno, la mayor parte del tiempo, el vice ingeniero que vino "Solo" y quien, con "el pelado", hicieron un aparte serio, el dueño de casa y vuelto al redil, "la dulce" está en el otro bando, ¿se habrán separado o se repartieron?

Cuando el tipo tragó aire, Yon lo cortó al medio de un tajo y sin revolver.

-¿Que pasó?-

-Sólo pude rescatarte que "el negro" dijo más o menos esto... "debemos hacer algo (...), que es lo que la gente quiere (...), si hacemos eso justificamos nuestra militancia y lucha, aunque sea lo último que hagamos; pasaremos a la historia, por nuestro último acto", alcancé a oír; lo malo es que ellos hablaron, comieron, brindaron, mientras que a choferes y "secuaces", ni agua, como es tradición del "mangru".

Me quedé‚ pensando -un desliz lo tiene cualquiera- ... ¿habrá sido un anticipo del futuro que hoy es presente?

El vasco parpadeó tres veces y los ojos celestes se tiñeron.

-Vamos- me invitó con franqueza bilbaína.

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A través del llanto insistente de las lluvias, habría que imaginar sonidos de canciones. Por eso están quienes fingen, antes de ofenderse, frente a la catarata de la incomprensión. Reflexioné sarcástico, pero me guardé bien de hablar.

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¿Cómo recuperar el tiempo perdido?

Hay una ceremonia en la India, hacerse un "sannayasi", donde un hombre manda todo al diablo, deja su casa y familia, para lanzarse al camino con un bastón y un plato de mendigo.
Ellos dicen que es el cuarto y último estadio -la "sanniyasa"-, por lo menos en la tierra. Es el código hindú que estipula el modo de vivir la vida.

En eso estaba cuando desperté, un segundo antes de atrapar a "la mujer dorada".

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Días y autos cambiados después, Yon fue dulce, como siempre.

-Vamos al centro, que hay tambores de llamada, el auto para en Constitución-, masculló entre saltos de estilo mariposa.

Cuando salimos del subte, luego del trasbordo, cerca de la plaza, la zona parecía eructar el humo y ruidos precursores.

Antes, en las vísperas, estacionamos un tiempo en el sitio azaroso, donde la música estrepitosa hacia flamear ventanales y gritaban mujeres que chapoteaban su propia orina; vimos que pasaban parejas brumosas y perfumadas que dejaban a su paso una estela que podía asfixiar al gato "trancha". Un borracho volcado vomitaba maldiciendo su rosario prolijo de frases obscenas.

La prohibición produce efectos maravillosos, hace que todos se sientan sedientos, rebeldes, pendencieros. La prohibición del no tener con que poder. Especialmente en las mujeres.

Entre parejas que bailaban desenfrenadamente, nos abrimos paso rumbo al mostrador, eludiendo gorilas con jarros en las garras, que se suicidaban con cerveza. Yon tropezó con la mesa y la rubia que lo atrapó para bailar.

El, por supuesto sin moverse y la mirada contadora de ovejas en el desierto birmano, apretaba.

Salimos después del abrazo mortal.

El rumor de cacerolas hacía trepidar el pavimento.

-Hay fiesta en la rosada- deslizó el vasco con la boca llena de rouge. Le tendí el pañuelo sin hablar. El candombe rioplatense se venía con ganas de quedarse, en estos tiempos de nada por dos pesos, el río del boca a boca ampliaba las ondas sonoras; "habló el presidente", dijo una señora, feroz a la hora de manotear excusas del hastío.

-De aquí no se va nadie- me contó al oído Yon, mientras la sección de "timbales caseros", afinaba la melodía repetida, "que se vayan, todos, que se vayan", yo sabía que el deseo es lo penúltimo que se pierde, porque esa gente se lo había propuesto y cuando se abre la puerta de la historia, puede salir o entrar el tiempo de la histeria.

-Se pudrió todo- profetizó el vasco con la mirada puesta en algo que nadie veía. Giré la cabeza, la plaza se llenaba y el canto, el baile y el reclamo estrenaban partitura. En la penumbra, a la derecha de "la rosada", el grupo que llegaba, no era de grupo.

Alguien escupió la orden en auriculares sordos.

-Se vienen los 'hijos ..'- el ruido se llevó el resto, para volver con la carga de la caballería bien 'rusticana', el polvo, los gases, los bastones, las corridas y la primera embestida, contra mujeres y abuelos -como siempre-; valientes, como estos, nunca escriben historias sobre delitos, porque están ocupados en cometerlos.

Como no era la primera, estuvimos a salvo otra vez, para contarla.

La Catedral y su reja, son un acto de fe. Nos quedamos a vivir la historia.

Se fue la fiesta y vino la tragedia.

Se endureció la gente y se mezclaron los tantos.

Los días de furia estaban por seguir.

Una jueza muy enojada, al otro día, se nos cruzó en la Catedral y después, "a pata", buscando al jefe represor: ¿lobo está?, "se está poniendo los cargadores".

Cuando comenzó el festival de saqueos, iluminados por autos incendiados y cuando empezaban a apilarse cadáveres y cuando todos los gatos son pardos, pasamos por encima de bolsas de alimentos, abandonadas en ruidosas retiradas; vecinos enfurecidos que descargaban palos de otras broncas, sobre intrusos de todas las geografías.

Alineados en desfile, pasaban alimentos, calefones, heladeras, mientras astillas de vidrieras desaparecidas, alfombraban calles y avenidas.

Mas lejos, en el suburbio y con rebote, comenzaban a encenderse antorchas de trincheras barriales; sus vecinos a agruparse, para confundirse y matar hasta parientes, esperando al enemigo invisible, que llegaba en alas del más antiguo sistema de la comunicación: el rumor.
Un celular, salido de no se donde, abortó la observación. Yon escuchó.

-"Marife" está en apuros- me dijo. Volvamos.

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Martín Rodríguez, a una cuadra del camino negro, la última frontera -para gente como uno ¿viste?- fue el sitio.

"Marife", un ojo en la noticia, fija imágenes. En realidad las fijaba. Media cámara fotográfica, se fue en las manos del langa enfundado en bermudas de jean y pelo largo, que la manoteó cuando cubría una nota para el diario.

"Marife", mujer de anteojos -como dije, que me pueden- tenía el asombro grabado en la mirada.

Era su primer rol de víctima en los salvajismos nuestros de cada día en el conurbano, pero como ella escribe, tendrá destino de papel.

Yon le hizo el inventario del bolso negro y sus ojos celestes tenían un tono peligroso, eso sólo yo lo sé.

El saqueador de turno, robó la nota. Robó a la mujer. Robó un sueño, que la máquina podría generarle con trabajo. Robó, además, el precario equilibrio de su seguridad.

"Marife" quedó en la ruta y pasó a ser un nombre nuevo para la lista de los victimarios. Demasiada letra para ellos.

Yon la acompañó para que sus numerosos hermanos de padres y sueños distintos, acompañaran su concreta soledad, con intuición y sin preguntas, para emprender la búsqueda del sueño esquivo.

---

-¿Simplemente porque estuviste en la cárcel tenés derecho a pensar que lo sabes todo?-

-¿Sobre que discuten? ... ¿la megalomanía, capaz de hacerlos vivir desastrosamente en el pasado?-.

-Malgastamos el tiempo jugando a la política con un poder imperial que hasta el más idiota, nos hubiera dicho que nos vencería en ese juego con las dos manos atadas-.

Los dos tipos discutían en la esquina, olvidando otra vez a la gente.

Yon menó la cabeza, me palmeó y con gesto digno de su elocuencia acotó...

-Decile a todos feliz navidad- ...

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Crítica literaria: “Los Tenaces”, de José Miguel Varas

Fernando Barraza (Desde Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La importancia de la “Piedra del Medio”…

La nueva obra del escritor y periodista, Premio Nacional de Literatura 2006, revela la maestría del autor en el cultivo de la entrevista y la crónica, y presenta la notable existencia de ocho personajes, que tienen dos elementos en común: su militancia comunista y su tenacidad.

José Miguel Varas conoció personalmente a Zorobabel González, uno de los personajes del Santiago de los sesenta, el mítico suplementero, apodado “El Guagua”, que tenía su kiosco de diarios en la Alameda, al lado del Ramis Clar, y lo incluye como uno de los ocho protagonistas del libro, todos quienes poseen una característica primordial, que explica el título de la obra: “Los tenaces” (170 páginas, LOM Ediciones, 2010).

El autor, en un estilo sobrio y directo, sin que se note su presencia, como en sordina, facilita el encuentro del lector con los “tenaces”: Luis Emilio Recabarren, Salvador Ocampo, Américo Zorrilla, Carmen Vivanco, Zorobabel González, Samuel Riquelme, y los hermanos Arturo y Carmelo Soria.

En el capítulo respectivo, “El Guagua”, describiéndole a José Miguel Varas, la fuerza de un dirigente obrero ya desaparecido, que había soportado estoicamente, los embates y apremios de la dictadura, le dice, en tono definitivo: “Ese hombre era la piedra del medio.”

El cronista, curioso, le pregunta: “¿La piedra del medio? ¿Qué vendría a ser eso?”

Y Zorobabel le explica: “La Piedra del Medio, pues compañero, la que está al medio mismo del Partido, eso que no se puede romper nunca. Donde se quiebran los dientes los burgueses y todos sus policías. ¡La Piedra del medio!”

Pero Varas insiste, con algo de pedantería: “De acuerdo con los estatutos, lo que está al medio del partido es la Dirección, la Comisión Política, que la nombra el Comité Central. Se supone que ahí están los mejores compañeros.”

El “Guagua” sacude la cabeza, insatisfecho: “Esto no lo va a encontrar en los estatutos, compañero. Es otra cosa, es lo que aprende la clase obrera y no tiene porqué estar por escrito. La Piedra del Medio está formada por los compañeros que son más duros que el acero. Son los mas tenaces, esos con que el partido sabe que puede contar siempre, cuando las papas queman, como sea, para lo que sea, sin preguntar nada, sin pedir nada, así no mas…”

El autor explica que el nombre de su obra lo tomó de una expresión que, en los sesenta, usaba el periodista Camilo Taufic, para referirse a los comunistas, y que le pareció muy afortunada: “los tenaces”.

Claro, se entiende que el título de un libro no puede ser demasiado largo, pero, en este caso, quizás tendría que haber un asterisco, que trascribiera el diálogo entre José Miguel Varas y Zorobabel González. La explicación del “Guagua” es impecable y a prueba de malos entendidos.

Los que conocemos a los comunistas o, mejor aún, como en el caso de este periodista, trabajamos con ellos, identificamos perfectamente a los que son la “Piedra del medio”: tenaces, estoicos, parcos, consecuentes, comprometidos, humildes, modestos, sobrios, sin aspavientos, una especie poco común entre los seres humanos…

Humildad ejemplar

En una época como la actual, en que el exitismo y el triunfalismo, campean sin contrapeso, la sencillez y la humildad, de que hacen gala los personajes de “Los Tenaces”, parecen valores en extinción, casi extemporáneos.

Américo Zorrilla, obrero gráfico y dirigente comunista, que se ganó en el reconocimiento de sus pares, el apodo de “Don Américo”, cuenta en primera persona, su insólita reacción cuando sabe que su Partido lo había propuesta para el cargo de Ministro de Hacienda en el primer gabinete del Presidente Salvador Allende, el 1970:
“Me enojé, me parecía una cosa increíble, no encontraba por donde agarrarla. Comenzó entonces mi lucha en contra de esa resolución. Discutí con los compañeros de la Comisión de Cuadros y del Secretariado, pero finalmente fui derrotado. Me sentí agredido por mi partido y me aislé, durante una semana no hablé con nadie. Pero, al final tuve que comprender que la responsabilidad de un militante consiste en cumplir lo mejor posible las tareas que el Partido le encarga.”

Ya ejerciendo el cargo, un día, su secretaria le dice: “Señor Ministro, aquí tengo todos los recortes de prensa sobre su persona, ¿Desea que le preparemos un álbum?” Por cierto, la respuesta es negativa. En otra ocasión, Don Américo explica: “Algunos creen que los servidores del estado, por el hecho de serlo, tienen ciertos privilegios. Recuerdo que los jefes de un organismo fiscal decidieron contratar el almuerzo diario para el personal al Hotel Carrera, argumentando que no salía más caro que encargarlo a cualquier concesionario. Me pareció inaceptable.”

En la entrevista a Salvador Ocampo, fallecido senador comunista, realizada en Moscú, en 1977, José Miguel Varas intenta conocer rasgos de la personalidad de Luis Emilio Recabarrem, el histórico fundador del comunismo chileno, del que Ocampo fue uno de sus discípulos.

En la práctica, tanto Recabarren como Ocampo se transforman en personajes de Los Tenaces. El futuro senador, ¡a los diez años de edad!, trabajaba como cargador, en una cuadrilla, en 1912, en Tocopilla y les leía los artículos del diario, que publicaba el padre del movimiento obrero, a sus compañeros analfabetos. Ocampo cuenta que conoció a Recabarren en la plaza Vicuña Mackenna de Antofagasta, donde todos los miércoles, el gran dirigente conversaba con los trabajadores.

Un día, Recabarren repara en el joven Ocampo, le pregunta si le gustaría aprender tipografía y lo invita a que vaya a la imprenta al día siguiente, episodio que el entonces adolescente recuerda así: “Recabarren me dijo: “Usted se queda aquí como aprendiz. Se paga los días sábados, eso sí que a veces no hay dinero, pero la comida no falta, siempre el sábado habrá algo. Así empecé yo a trabajar con Recabarren, él me enseñó la tipografía y después me llevó a la redacción apara atender las cartas que llegaban, resumirlas, sacar las noticias del país y del extranjero, hacer pequeños párrafos para “El Socialista”, de Antofagasta.”

Ocampo llega a ser muy amigo de Recabarren, pero en una oportunidad, por una discrepancia política, Ocampo y su grupo de amigos mas jóvenes, lo acusan en público de que tiene ambición de ser diputado. Días después, Ocampo se arrepiente de sus palabras y, avergonzado, evita el encuentro con Recabarren, pero éste lo invita a tomar una taza de te y le dice: “Si yo fuera joven como ustedes y no tuviera la experiencia de tantas luchas, habría pensado igual y habría estado con ustedes. Pero en este momento histórico, yo aparezco como el cabecilla, aunque no quiera serlo, tenemos que usar todas las armas para avanzar en este camino tan claro para nosotros, pero incierto y lleno de dificultades para mucha gente.”

No todo es tenacidad

La tenacidad, con toda su importancia, no es la única característica que demuestran los protagonistas del libro. Carmen Vivanco, un verdadero símbolo en las filas de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, también había nacido y llevaba en sus genes la escuela de vida de las salitreras y de la Federación Obrera de Chile, (FOCH), fundada por Luis Emilio Recabarren y de la que, muchos años después, Salvador Ocampo, fue su secretario general, cuando Elías Lafertte fue deportado a México.
Carmen, al igual que Ocampo, desde pequeña le leía la prensa de Recabarren a su padre y a otros dirigentes obreros de la FOCH y participaba de las reuniones políticas que se hacían en la Pampa. Casada con Oscar Ramos Garrido, a quien el residente Salvador Allende nombró como intendente de Llanquihue, en 1972, Carmen y su esposo habían vivido la represión de Gabriel González Videla.

El salvajismo de la dictadura significó que, en agosto de 1976, se llevaran detenidos al esposo de Carmen y su hijo Oscar Arturo, a su hermano Hugo, su cuñada Alicia Herrera y su sobrino Nicolás Vivanco Herrera: “En tres días se acabó casi toda mi familia. Nunca más supe de ninguno de los cinco, y hasta hoy los sigo buscando.”

Como una heroína de una tragedia griega, Carmen demostró una fuerza y un estoicismo notables: “Nunca tuve depresión, nunca me ha entrado histeria, llantos, gritos. He sido muy serena. A veces alguien me decía: Parece que usted no los siente. Claro que los siento, pero no demuestro, no pongo cara de aflicción. Soy dura, puede ser por mi vida. Mi padre era duro. Después de la detención de de mi familia, estuve doce años viviendo sola en mi casa, pensaba en ellos y lloraba. ¡Pero ahora se terminó el llanto, sólo queda la pelea!”

Samuel Riquelme vivió el golpe desde las primeras horas de la madrugada, en su oficina de la Dirección General de Investigaciones, ya que era subdirector del Servicio, y su nombre aparece en el primer bando de la Junta Militar. Horas después, se comunica por última vez con el secretario general de su partido, Luis Corvalán, y se produce un diálogo que Riquelme recuerda: “En esa lista, usted aparece más arriba que yo, como es la cosa, iñor”, me dice Corvalán en tono de chunga. Le contesté: “¿Y que culpa tengo yo?”

Después, Riquelme es detenido y salvajemente torturado, durante meses, hasta que, recién a fines de 1976, es expulsado del país y viaja al exilio, a la República Democrática Alemana. En la tarea de organizar a los militares patriotas democráticos, llega a Bélgica, donde se encuentra con el general de la Fuerza Aérea, Sergio Pobrete, quien lo invita a su casa y le dice: “Yo estaba detenido igual que usted, junto a un grupo de oficiales de la FACH, cuando lo golpeaban y le aplicaban corriente y picanazos eléctricos. En un momento, usted le dijo a los torturadores: “Nosotros, los comunistas, tenemos moral, sabemos por lo que estamos luchando.” A nosotros, los que estábamos ahí detenidos en ese momento, su actitud nos dio una fuerza inmensa.”

Dos españoles chilenos

Los hermanos Arturo y Carmelo Soria completan la lista de “tenaces”. Arturo, el mayor, era un anarquista español, republicano, que llegó a Chile en 1939, en el famoso Winnipeg, el barco fletado por Pablo Neruda. Irónico, impredecible, anticlerical, contestatario, se definía a si mismo como: “discrepante y antimultitudinario”.

A pocos meses de llegar, se transformó en un personaje de la vida intelectual santiaguina, gran amigo de Manuel Rojas, Pablo Neruda y José Santos González Vera, y se embarcó en la quijotesca editorial Cruz del Sur, donde, con el notable diseñador Mauricio Amster, publicaron lo mejor de la literatura española y chilena.

Tras el quiebre de su proyecto, Arturo volvió a España, en 1959, donde siempre se mantuvo espiritualmente unido a Chile, especialmente después del Golpe y el asesinato de su hermano Carmelo, hasta su muerte, en 1980, en su casa de Madrid.

El hermano menor, Carmelo, llegó a Chile en 1946, después de completar sus estudios de economía, con doscientos libros de escritores españoles, sobre todo poetas. Venía por dos meses y se quedó 29 años, hasta su asesinato por la DINA, el 14 de julio de 1976. Su amiga, Inés Figueroa, lo recuerda: “Carmelo, a diferencia de su hermano Arturo que hablaba todo el tiempo, era silencioso, hasta parecer mudo. Tímido, alto, sombrío, irónico, le pregunté una vez por qué andaba siempre de luto. Me respondió: “Dame un solo motivo para no andar de negro…”

Entró a trabajar en la editorial de su hermano Arturo y en 1958 se casó con Laura, mas conocida como “Bisagra”, la hija del escritor José Santos González Vera y de la educadora María Marchant. Tras el triunfo de la Unidad Popular, colaboró con la Editorial Quimantú, donde fue amigo del presidente del Sindicato, Sergio San Martín, quien explica: “Su vida estaba entregada a hacer siempre lo correcto y no lo mas conveniente para él. Es el único que tenía dos carnes de militante comunista, uno del partido español y otro del chileno. Hablaba siempre con claridad, desde los principios.”

Esos principios lo llevaron, tras el Golpe de 1973, a arriesgar su vida, como funcionario internacional, en defensa de centenares de chilenos perseguidos por la dictadura, hasta que el 14 de julio de 1976, salió de su trabajo y se dirigió, en su pequeño automóvil, hacia su casa en Las Condes, donde nunca llegó. Al día siguiente, encontraron su auto, sumergido en el Canal El Carmen, en el cerro San Cristóbal. El 16 de julio, al secar el canal, apareció su cadáver, salvajemente torturado, a un kilómetro del auto.

Su hija, Carmen Soria, lo recuerda: “La historia de mi papá me acompañará siempre, sobre todo en la sociedad en que se vive ahora, donde pareciera que todo pasa y no deja huella, donde nadie se percibe en el marco de la historia y como consecuencia de ella. Los actos cotidianos de mi padre, desde que lo parieron, tenían que ver con todo. Nunca era frívolo. Era una persona que decía lo que pensaba, sin adornos ni rodeos.”

Otro más del grupo invencible de los que son la “Piedra del Medio”…

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Otro punto de vista

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No termina de salir. Sigue, sigue y sigue.

Primero, marrón oscuro. Después, poco a poco, más claro. Casi blanco.

Y sigue

Habitualmente los soretes terminan. Y caen. Este parece que no. Sigue.

Alguna vez tiene que parar. No puede continuar así.

El color va cambiando. De marrón a blanco. De blanco a rosado.

En general es placentero cagar. Así pensé que sería también ahora. Después de un esfuerzo fugaz lo expulsado, al caer, provoca cierto alivio y la satisfacción del deber cumplido. La obediencia debida. Pero éste no termina, así que no sé.

Después de tantas horas empiezo a sentir un mareo. Tal vez debilidad.

Evidentemente no es una vulgar diarrea, con líquidos marrones y pedazos informes. No. Es un cuerpo sólido, cilíndrico, definido.

Extraño fenómeno. Sé como empezó, pero no sé como va a terminar. Como las guerras.

El color volvió a cambiar. Ahora es rojo. Como sangre. Parece carne. Con partes más claras, a veces algo amarillentas.

Una larguísima lombriz solitaria. Un gusano vivo, tembloroso, infinito.

Tal vez estoy pariendo un extraterrestre cuyo esperma alienígena absorbí descuidadamente en un cunilinguis a una vagina algo promiscua.

O un mensaje de otra galaxia.

Hipótesis. Probabilidades. Pero esa cosa interminable sigue saliendo.

Tal vez si aprieto, corto. Y ahí, a lo mejor la cosa termina.

Pero soy curioso. No puedo dejar de mirar. ¿En qué terminará todo esto? Si termina.

Porque la cosa sigue.

Ahora veo claramente los órganos de ese extraño e infinito sorete vivo. Van apareciendo riñones, hígado, pulmones. Y un corazón, grande como mi puño.

El inodoro está lleno. Ocupado por una espiral carnosa que empieza a derramarse. Y va cayendo al suelo, llena el baño.

Me siento débil, pero aguanto. No puedo dejar de mirar.

¿Qué saldrá ahora?

Sensaciones rarísimas. No puedo decir que nos selbadargased. Orep se omoc is ezasepme a rev odot edsed arto avitcepsrep. Orto otnup ed atsiv.

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La Biblioteca Nacional, responsabilidad de todos

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Para empezar, un homenaje al Papel de Amate o de Árbol, que fue el cimiento para soportar los códices mayas y mexhicas. México y Perú constituyen en América Latina los más grandes cuerpos bibliográficos porque aquí llegó primero la imprenta de Johannes Gutenberg. Pero en esta Región se construye una Biblioteca Nacional cada 100 años.

El cierre obligado durante noventa de días de la Biblioteca Nacional del Perú por robo de libros grabados en oro de los siglos XVI y XVII, microfilmes y otros documentos de la época del virreinato, provoca la indignación de la sociedad en general, y en particular de cada uno de los miembros de la Asociación de Amigos de la Biblioteca.

La AABNP fue creada en el 2004, por recomendación de la UNESCO con el fin de promover un movimiento de solidaridad que permitiera la terminación de una nueva sede de la Biblioteca Nacional en el distrito de San Borja, última obra pública construida por concurso arquitectónico. http://www.bnp.gob.pe/amigosbnp/princi.htm

La Campaña del Nuevo Sol, entre 2004 y 2005, para la Biblioteca generó dos hechos muy concretos: el respaldo unánime de los medios de comunicación, empezando por la Asociación de Prensa Extranjera. El dinero fue simbólico. Fue un imposible que la burocracia se organice para recorrer las calles con sus pequeñas alcancías de lata.

Lo más valioso fue corroborar el sentimiento colectivo sobre valor del libro, que está profundamente internalizado en los grandes sectores populares. Por lo tanto el latrocinio de un libro es tan grave o más aún que cualquier atentado contra los bienes tangibles – Edificaciones Monumentales -, porque las páginas de un libro constituyen el insumo de esa peligrosa intangibilidad, el conocimiento, ya no puede ser arrebato por nadie cuando está en la mente y la conciencia de cada niño, adolescente o adulto.

La indignación ciudadana crece al saber de la creciente existencia de traficantes de arte que mueven grandes cantidades de dinero, desde la ubicación de los libros incunables, documentos o pergaminos, para confirmar su autenticidad, hasta el planeamiento del robo.

Podrá decirse que el diseño de la sede de la BNP ha sido alterado un tanto, porque no se ha erradicado una piscina pública, se ha construido una puerta más de ingreso y se ha tugurizado el edificio con el traslado de una parte del Ministerio de Educación.

La verdad, como informa su Director, Ramón Mujica, la crisis de la Biblioteca se da por una permanente ausencia de políticas de Estado, que margina a los bibliotecólogos, a los investigadores y a toda una burocracia no profesionalizada ni motivada. La BNP da cuenta de la desaparecieron de al menos 663 libros, entre ellos un incunable de Rotterdam de 1524.

Toda crisis tiene dos caras. Los candidatos a la presidencia de la República y al Congreso y al Parlamento Andino tienen ahora la oportunidad de expresar y trazar acciones políticas que nos lleven, por ejemplo, a rescatar originales o copias de los miles de libros que la soldadesca chilena arrebató a la Biblioteca peruana, después de incendiarla. No se trata de ninguna propuesta “chauvinista”, sino de entender que la globalización comercial y económica tiene sus mejores raíces en las relaciones culturales.

La Biblioteca Nacional del Perú atesora más de siete millones de títulos. Desde cartas de navegación hasta tratados de quechua; desde libros con diseños modernos hasta ejemplares del siglo XV con grabados y relieves en pan de oro. La BNP, según sus sucesivos directores, Sinecio López, Hugo Neira y Ramón Mujica, ha cerrado porque ya no se puede más con el desorden, la precariedad y las mafias que de manera sistemática vienen sustrayendo los títulos más valiosos.

La BNP no tiene un registro de su patrimonio bibliográfico. Hay inventarios dispersos, pero son pocos y están desactualizados, figuran aún en el catálogo electrónico, pero que no están en los almacenes. Las cerraduras han sido forzadas, porque solo dos empleados tienen las llaves de esos ambientes reservados.

Una visita al local permite comprobar que los volúmenes se encuentran apilados sobre viejos anaqueles de metal, en un desorden fantasmal, que no se diferencia mucho de las condiciones que existían en la vetusta sede de la populosa Avenida Abancay, nombre de la capital departamental donde nació José María Arguedas (Andahuaylas, 1911 - Lima 1969), el autor de Todas las Sangres y Ríos profundos. Algunos de estos originales también han sido arrebatados.

La BNP revela que hace cinco meses, que el director descubrió que en la azotea de la antigua sede, 200 manuscritos originales del mariscal Andrés Avelino Cáceres, uno de los poquísimos militares muy querido por el pueblo peruano, estaban entre la basura para ser desechados.

Lo que ocurre en la BNP se generaliza en otras bibliotecas del país. Centenas de valiosas bibliotecas en conventos y parroquias no tienen ninguna seguridad. Solo hagamos referencia a la Biblioteca de Ocopa, cerca de Jauja, lugar de donde partieron las misioneros españoles para descubrir la Amazonía. De ese convento han desparecido ejemplares de la primera versión de la Biblia y otros documentos sacros. Se trata de incunables, cubiertos con pieles de cuero de oveja. Esta hermosa biblioteca tiene un rústico inventario escrito a mano. Recién el año pasado llegó una comisión de la Universidad Católica de Lima para darle un apoyo temporal, luego los miembros del Tribunal Constitucional descubrieron la bibliografía clave de siglos pasados para modernizar su organización. Pero la falta de protección subsiste.

Lecciones a aprender. Los patronatos, las asociaciones de apoyo a las bibliotecas son fundamentales. El Estado debe trabajar con ellas. La Biblioteca Pública de Nueva York, por mencionar una, tiene entre los miembros de su fundación, al presidente del diario The Time y empresarios e instituciones privadas de comprobada vocación social.

No es una novedad en el mundo el tráfico de libros. Hace tres años en la Biblioteca Nacional de Madrid, los ladrones se apoderaron de dos mapamundis grabados e ilustrados de la edición incunable de 1482 de la obra de Ptolomeo "Cosmografía".

En la Universidad de Boloña, la más antigua de Europa, el tácito cuidado de sus instalaciones lo ejercen los estudiantes y la propia población, que han hecho del campus un excelente espacio integrado a la ciudad, apacible, de fácil acceso a las bibliotecas, incluyendo a la sofisticada colección de planisferios y otras herramientas esenciales para comprender la complejidad de la cosmografía y del alma humana.

Bien vale recordar ahora esta frase: “La literatura crea fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen otros hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez”, ha dicho el Nobel Mario Vargas Llosa, en un reciento encuentro organizado en Lima por la Unión Europea y la Cámara Sueca, que debería repetirse en ambientes más amplios y con interlocutores de las diferentes lenguas que tiene este país, como Vargas Llosa recrea en “El Hablador o en la Casa Verde”, y que seguramente fue parte de la “cartografía de estructuras de poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, sublevación y derrota”, como dice la Academia Sueca al oficializar el Nobel de Literatura 2010.

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