viernes, 8 de abril de 2011

Niños, hormigas y dinosaurios

Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hay ocasiones en que los niños se van a jugar con los amigos y vuelven a casa llorando. Entonces la madre o el padre les preguntan qué ha pasado. Si los pequeños no son capaces de decírselo, los padres investigan por su cuenta hasta dar con la causa. Algunas veces son las compañías, otras resultan los propios juegos...
Históricamente los mejores entretenimientos infantiles persiguieron el hacer pasar un buen rato a los más pequeños, provocarles sonrisas, animarlos a compartir, aprender, etc.; pero los hay que también consiguen justo lo contrario.
Los malos juegos suelen finalizar con el llanto de un niño (o de varios). Acostumbran a ser crueles y los buenos padres intentarán, una vez descubiertos, que sus hijos no se acerquen más a ellos. Aquí no hay negociación posible, los juegos tienen sus normas y si hacen daño es mejor no volver a jugarlos. No hay diálogo ni reforma posible cuando la regla es golpear al más débil o arrancarles las antenas a los animalitos, jamás se debe volver si no se tolera que la diversión principal sea mofarse del resto de los compañeros.
Actualmente en nuestro mundo, padres y niños, por activa o por pasiva, juegan todos a un juego muy particular donde la mayoría acaba llorando, en el mejor de los casos. Su nombre es capitalismo. Su regla principal se basa en la propiedad privada de unos pocos y la prestada de unos muchos. Jugadores de ficha azul y jugadores de ficha roja. Los segundos, la mayoría que paga por el alquiler, se caracterizan por tener su cabeza y manos para ganarse la vida, pero poco más. El resto de insumos se los deben procurar comprándoselos o alquilándoselos a los ficha azul, que lo tienen todo (tractores, semillas, ordenadores, cemento, herramientas, casas, aviones, etc.). De este modo, el salario que reciben los ficha roja después del trabajo volverá a los ficha azul de turno con el suplemento del crédito. En esta espiral de desposesión continua cada vez más fichas rojas se quedan sin ficha: GAME OVER para ellos.
Otra regla muy importante que deben respetar todos los jugadores es la herencia de “los premios”. Esto quiere decir que si pongamos, un jugador de ficha azul, propietario de 327 casas repartidas por el mundo, cuatro islas, una fábrica de armas, 45 constructoras y una red de casinos, decide dejar el juego, automáticamente su hijo se hará con la ficha azul de nuevo. Sin tener que volver a empezar de cero, sin necesidad de poner su ficha en la casilla de salida: llevándose todas las propiedades desde la primera partida. En cambio, si el jugador de ficha roja, que no tiene nada para ganarse la vida excepto su cuerpo, deja el juego, al llegar su hijo, éste heredará junto a la ficha roja de su padre: la nada. Bueno, no exactamente la nada, sino todo su trabajo y quizás alguna deuda.

¿Extraño juego verdad? Pues a ese mismo llevamos participando durante largo tiempo y siempre con la música a todo volumen, repitiendo con estridentes compases lo maravilloso que es y la tremenda suerte que tenemos de estar jugando con él, aunque casi todos los jugadores acaben dañados. Bajemos un poco el volumen, permítame contarle algo...

El capitalismo está en crisis. ¡Vaya novedad!- dirá usted. Bueno, más allá de que siempre lo estuvo allende los mares y de que ahora es cuando algunos europeos están cayendo del guindo del crédito fácil, o más allá de que el centro del sistema económico mundial esté virando lentamente a Oriente, vamos a ver cómo nos afecta y qué tiene de particular esta crisis. 1 Observemos las diferentes vertientes sociales donde se manifiesta:

Crisis económica

Recientemente se dijo que el señor de ficha azul Carlos Slim 2 se convirtió en el hombre más rico del mundo, superando en casi dos millones y medio de veces la riqueza media de un trabajador... pongámosle “español”. 3 Como es imposible imaginarse la diferencia con tanto cero de por medio, vamos a intentar traducirlo a algo más ilustrativo. Ya sabe, “una imagen vale más que mil palabras”. Utilicemos ambas: imagine que usted fuera ese ciudadano corriente y fuese un animal, una hormiga por ejemplo. Haciendo una analogía respecto a la relación aritmética entre la diferencia de riqueza antes mentada y los pesos corporales, el señor Slim de ser otro animal, sería un hipopótamo. 4 La mayoría de las primeras no llegan al gramo, mientras que el segundo suele rondar las dos toneladas y media de peso. Una hormiga y un hipopótamo. Curiosa mezcla, ¿verdad? ¿Los ha visto alguna vez juntos en el hormiguero o quizás compartiendo un plácido baño en la charca? ¿Cómo pueden jugar los dos a un mismo juego sin lastimarse?

Crisis humanitaria:

El Banco Mundial y el FMI, ambos amigos de los hipopótamos, han confirmado recientemente que, en apenas seis meses, 44 millones más de hormigas 5 han sido empobrecidas en el mundo, debido a la especulación de los hipopótamos en las bolsas internacionales (dígale bolsas, dígale charcas). Además, se rumorea que las altas instancias “hipopótamas” planean hacer muchas guerras entre las hormigas de todo el mundo, para vender armas y ampliar sus fortunas ya que con la crisis internacional el tablero del capitalismo se resquebraja. Los de la ficha roja ya no pueden comprarles casi nada, porque no tienen dinero y eso, al final, pasa factura. Aviso para navegantes: los hipopótamos furiosos buscan nuevos hormigueros sobre los que poder mearse y competirán duro por ellos. Han decidido que sobran hormigas en el mundo, de todos los colores y tras todas las banderas.
Así se divierten, no intente comprenderlos, no podrá: no son hormigas.

Crisis política:

¿Realmente hace falta que escriba aquí alguna cosa que el lector no sepa ya? ¿Acaso hace falta hundir más la ahogada imagen de los políticos de nuestro mundo? Por los pocos honrados que quedan no lo haré. Solo una pequeña reflexión: afirman que los políticos son los que mandan en el orbe, en todos los países, en la ONU, en la OTAN, en el G8 pero... no entiendo cómo un político, llamémosle zorro, siguiendo nuestra metáfora animal, por muy zorro que sea, puede competir ante la voluntad de los hipopótamos. Más bien creo que los zorros miran para bajo cuando los hipopótamos hablan, también las zorras, que en política las hay a centenas.

Crisis ética/moral:

Ésta me interesa más, porque es en ella en la que basan su dominación y nuestro dolor. ¿Por qué jugamos hormigas e hipopótamos al mismo juego? ¿Por qué nos dicen que todos somos iguales, hipopótamos y hormigas, todos palomas de la paz con dientes afilados para la guerra? ¿Por qué nos dejamos llamar palomas españolas, indias, francesas, inglesas, venezolanas, australianas, brasileñas, neozelandesas, colombianas, etc., cuando somos simple y llanamente sufridas hormigas? Hormigas diversas, pero muchas veces tan diversas o más entre las fronteras oficializadas que fuera de ellas. ¿Por qué dejamos que existan fichas rojas y azules si los de las rojas siempre acabamos derrotados? Y dije derrotados, pero tanto vale parados, hambrientos, moribundos, violados, torturados, mutilados, asesinados, acribillados o bombardeados. También con el corazón, frecuentemente, destrozado.

Niños

Volviendo al principio, a la infancia, sabemos que los pequeños suelen ser maravillosos. Tienen esa hermosa inocencia, esa bondad e ilusión contagiosa por las pequeñas cosas de la vida que los hacen tan distintos a los adultos. Diferentes a esos padres y madres hastiados del hastío. Exhaustos de transitar por las casillas donde les toca (mal)vivir en el tablero capitalista, donde apenas transitan desplazados mediante cinta transportadora, como en una cadena de montaje cualquiera, directamente hacia el cementerio industrial. Sin apenas tiempo para poder rozarse los labios con un beso, contar cuentos a sus hijos o compartir un atardecer con los amigos. Sin suficientes horas, minutos ni segundos para decir un “te quiero” con tantos “te quiero” por regalar. Sin tiempo ni vida con la que ser personas. Pero ahí están los niños que nos recuerdan, a veces con irreverente impertinencia, con su sola presencia, que los adultos podríamos ser diferentes, que podríamos ser mejores, que el futuro no tiene porque ser tan gris como nuestro malherido presente.

En contraste con lo anterior, hay pocas cosas tan molestas como ver a un adulto comportarse falsamente como un niño. Nos resulta doblemente impertinente porque juega a mofarse de algo tan puro como la esperanza de la infancia, a la vez que significa, de algún modo, que es un adulto que sigue llevando pañales. Y ver a un adulto regocijándose de cagarse encima y llevar biberón es, cuanto menos, grotesco. Para los niños y para los mayores.
Pues “niños” somos, políticamente hablando, la gran mayoría de los adultos de este mundo. Y al igual que los primeros siguen errando y llorando cuando juegan a un juego que les hace daño, nosotros seguimos inmersos en el capitalismo, rompiéndonos la crisma contra sus múltiples muros, sin “padres” a la vista para salvarnos del macabro invento. Nos caemos y volvemos a jugar, perdemos la cabeza y continuamos sonriendo, nos corta las manos y seguimos aplaudiendo, se empeña en matarnos y continuamos agradeciéndoselo. ¿Hasta cuándo?

Reptiles gigantes

Los dinosaurios desaparecieron hace 65 millones de años aproximadamente. Se desconoce la causa exacta: un enorme asteroide gigante, múltiples colisiones de la nube de Oort, cambios climáticos abruptos, etc.; pero el caso es que fuese cual fuese la misma, los dinosaurios no tuvieron arte ni parte. Cualquier razón de su fulminante adiós al planeta Tierra no dependió de sus acciones. Fue un motivo exógeno.
En cambio nosotros, a diferencia de los dinosaurios, hemos elaborado al cabo de milenios una avanzada cultura, que nos hace diferentes del resto de animales. Una sabiduría que heredamos como regalo, fruto del esfuerzo colectivo, generación tras generación. Una cultura capaz de lo mejor y lo peor. La misma incluye desde las nanas que cantan las madres a sus hijos hasta las baladas que entonan los enamorados. También tenemos la imprenta, la física cuántica, la biología, la medicina o la pintura al óleo, el piano y la guitarra eléctrica, el Kamasutra y el jazz, la red y la Wikipedia. Pero esa cultura mundial también nos trajo la mentira, la tortura, las balas huecas, la guerra bacteriológica o la bomba atómica.
Ya han visto lo ocurrido estos días en Japón. El desastre radioactivo derivado no de catástrofes naturales, que siempre las hubo, sino de la avaricia de unos pocos, espoleada por el motor del sistema: la búsqueda del máximo beneficio al mínimo coste, que produce la tecnología del máximo peligro bajo la mínima responsabilidad. Ahora ya no está la URSS y su cacareado Chernóbil. Ya no hay excusas. Esto es 100% capitalismo y capitalismo desarrollado “mire usted”. En un mundo donde los ficha azul sigan mandando, esta energía letal para casi todos seguirá produciéndose porque es barata y los hipopótamos seguirán negándose a hacer inversión en renovables si controlan el poder político. Las centrales se pondrán al lado de nuestros hormigueros, no de sus charcas. Si continuamos jugando a su juego nada bueno nos aguarda. Nada que no lleve el epíteto de “radioactivo”.

¿Y entonces qué?

Comencemos la migración masiva de los fichas rojas. Dejemos este estúpido juego. Basta con cambiar el tablero, empiece por su propia mente. Comience repitiendo frente al espejo que podemos hacer mucho, que cree en el futuro de la humanidad. No le pido que crea en el presente, me basta con que confíe en que podemos tener futuro. Me basta con que quiera y amerite para que lo tengamos. Inspire esperanza de todo lo bueno que ya hemos conseguido. Recuerde que una hormiga es capaz de levantar un peso 50 veces superior a su cuerpo. Anteriormente hablamos de los 2 millones y medio de veces que separan al peso del hipopótamo mayor del de una hormiga de un hormiguero en declive, ¿sabe cuánta población con fichas rojas hay en el mundo? ¿Sabe cuántos hormigueros? ¿Cuántos hipopótamos no se transformarían en hormigas si éstas decidieran unirse contra su macabro juego? Con razón los hipopótamos se asustan al mínimo ruido que escuchan debajo del suelo que pisan. Están atemorizados porque saben perfectamente lo que nos hacen, saben que nos aplastan día a día y cuántos somos. Por esa razón se toman tantas molestias en confundirnos, en dividirnos y luego unirnos hasta hacernos creer, desorientados, que somos todos palomas pacíficas chifladas por las guerras. ¿Se da cuenta?
En esta ineludible coyuntura histórica en la que estamos inmersos, que día a día se acerca más al final de una (buena) película de Hollywood, tenemos básicamente dos opciones: podemos seguir siendo niños con armas de mayores y acabar como los dinosaurios, o podemos crecer de una vez siendo adultos y protegiendo a nuestros niños.
Protéjalos y ámelos, y con ellos nuestro futuro. Siembre de sentido el presente, su vida y la mía. Comencemos diciendo no al capitalismo, continuemos diciendo sí a la vida. El socialismo y la democracia quizás nos aguarden a la vuelta de la esquina; pero no les hagamos esperar mucho, pues quizás, aburridos, acaben por marcharse para siempre.
No olvide que las mejores frutas del árbol lo son en su justo momento, pero hay que estar allí para cogerlas o dejarán de serlo. Y antes: labrar y sembrar, proteger y cultivar, regar y tener fe en que será tiempo de recolecta antes que nos alcance la tormenta. Las nubes están cerca. No es verdad que el futuro esté escrito.

Palabra de hormiga.

Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez.

Notas:
1. En la lengua china (汉语 ) el concepto “crisis” significa tanto peligro ( 危机 ) [wēi jī] como oportunidad ( 机会 ) [jī huì], al compartir el carácter de ( 机 ) [jī] que por sí solo en una de sus acepciones se traduce por “oportunidad”. Por tanto la formación de su palabra “crisis”, contiene tanto la tesis como la antítesis del propio fenómeno social. Un significado distinto al que casi todo el mundo le otorga en la cultura “occidental”. Quizás, en este sentido, deberíamos aprender de ellos: en cada “crisis” tenemos la “oportunidad” de mejorar. Dependerá de nosotros.
2. Carlos Slim, activos según Forbes: 74.500.000.000 de dólares (Ver: http://www.guardian.co.uk/world/2011/mar/09/carlos-slim-tops-forbes-rich-list ).
3. En contraste, el ingreso medio anual de un ciudadano español es de 21.500 de euros. (Ver: http://www.cincodias.com/articulo/economia/salario-medio-Espana-21500-euros-brutos-ano-mitad-Reino-Unido-Holanda-Alemania/20100118cdscdseco_5/ ). “Español” se halla entre comillas debido a que el autor del presente texto no cree en las naciones, menos en los estados. Ambos son parte, en este momento de la historia mundial, del engranaje global de la mentira capitalista. Aquel que convierte a opresores y oprimidos en falsas palomas de la paz, impacientes de volar hacia la guerra. Los hipopótamos creen en los hipopótamos y las hormigas, pero no en las palomas guerreras. ¿Por qué razón deberíamos creer en ellas las hormigas? Las charcas de los hipopótamos, que sepamos, no respetan ninguna frontera.
4. Nos referimos al hipopótamo común (hipopotamus amphibius), ya que la otra especie, el hipopótamo pigmeo, es prácticamente igual de alto, pero de una longitud y peso mucho menor, no soliendo superar los 400kg. Aquí podemos ver imágenes del primero, juzgen ustedes si la metáfora empleada ha sido o no acertada: http://animaldiversity.ummz.umich.edu/site/accounts/pictures/Hippopotamus_amphibius.html
5. Ver en: http://www.elpais.com/articulo/economia/crisis/alimentaria/lleva/44/millones/personas/pobreza/apenas/medio/ano/elpepueco/20110215elpepueco_15/Tes

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Te fuiste sólo ayer

Abel Samir

Me parece que fue sólo ayer
que jurándome que volverías,
como golondrina de verano
una enorme ave de rapiña
te llevó a un continente lejano.

Fue sólo ayer que fuiste raptada
por esa ave con alas de hierro,
que rugiendo y tronando
te arrancó de mis brazos.

Desperté hoy y no estabas
y rumiando mi soledad
abatido y cabizbajo
caminé sin destino,
sobre la escarchada nieve
que crujía bajo mi paso.

Mis piernas me llevaron
sumergido en la matinal niebla
aullando como los lobos
que anhelan a su hembra.

Sonidos mágicos, aquellos
que ahuyentan las aves,
inmovilizan las juguetonas ardillas
que brincan de rama en rama
como graciosas acróbatas
en los altos pinos y los majestuosos robles,
frente a mi isla, en este monte blanco.

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Rodolfo Walsh: el periodismo necesario

Daniela Saidman (DIARIO DE GUAYANA)

Eligió la palabra como una trinchera de lucha, para ganarse los sueños por asalto, para contar los miedos y las humanas pasiones. La eligió tal vez sabiendo que de él quedaría lo dicho y lo hecho, páginas de ires y venires que nos siguen diciendo que el periodismo es oficio valientes cuando se narra desde las verdades y los sudores y los pueblos.

Rodolfo Walsh, oficiante de la palabra, sigue acusando desde la memoria la siembra del pueblo argentino en una de las dictaduras más cruentas del sur del subcontinente. Rebelde de todas las causas justas, nació en Choele-Choel, provincia de Río Negro, Argentina, el 9 de enero de 1927 y se encuentra desaparecido desde el 25 de marzo de 1977.

Su voz sigue denunciando pese a la desmemoria y la imposición de los silencios. Su palabra es un arma capaz de demostrar las traiciones. Aunque hayan querido acallarlo su voz retumba en el papel, como el vértigo develado de las sombras.

“No es el menor de esos espejismos la idea de que un lugar así no puede estar tan tranquilo, tan silencioso y olvidado bajo el sol que se va a poner, sin que nadie vigile la historia prisionera en la basura cortada por la falsa marea de metales muertos que brillan reflexivamente”, dice Walsh en Operación Masacre, un libro que es una llamarada de conciencia.

Hay palabras que mostrando, nos muestran las heridas, esa es la de Walsh, sur entre los sures, humano en su dimensión de hombre, voz de los sin voz, de esos otros que caminan el destino con hambre. Se asomó a ver qué pasaba y se sumó a las luchas. No resistió la pasiva mirada desde los muros, sino que se internó en las profundidades de la violencia y allí nació para siempre, joven, rebelde, con la razón a cuestas. Porque era precisamente su compromiso, ese, el de decir dónde nadie más se atrevía a nombrar las verdades.

Rodolfo Walsh, incendiario en su palabra, un día antes de haber sido detenido ilegalmente, envió una carta a la Junta Militar.

“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años”.

Son éstos, tiempos de volver a su lectura, para anudarse a la geografía de las verdades necesarias. Él es un llamado a los jóvenes periodistas de hoy, para que no se vendan, para que se mantengan del lado de los pueblos. Su ejemplo de lucha y de convicción libertaria, revolucionaria, es un llamado a la palabra certera, a la que debe decir y decirnos los caminos y los sueños.

“Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las tres Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas”.

Aquí la voz desgarrada, cascada de tanto grito para despertar al alba, aquí su nombre de periodista cierto, de periodista comprometido con la historia del tiempo que le tocó vivir. Su palabra seguirá encendiendo las mañanas de las mujeres y hombres que leyéndolo viven a través de él y de todas y todos los que andan construyendo juntos el mañana que necesariamente habrá de venir.

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El bar en clave de literatura: Lanzan en España “Crónicas de bar, nuevo libro de Edgar Borges

Rodrigo Aguilar (Desde México. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La literatura del escritor Edgar Borges (Caracas, 1996) desde sus inicios se ha inspirado en los mundos (el escritor habla de “realidades”) de la calle. Su primer libro “Sonido Urbano, calle, salsa y cuentos” (Venezuela. Editorial Tropykos, 1992) ya decía por dónde iba el asunto creativo del autor. En 2005, para confirmar su interés por “los sonidos de la calle”, escribe el exitoso monólogo “Lavoe contra Lavoe, la tragedia del cantante” (ese mismo año se convierte en libro), que cuenta la obra y drama del cantante puertorriqueño Héctor Lavoe. Sin embargo, luego, cuando se dedica de lleno a la ficción con libros de relatos y novelas como “Sueños desencantados”, “Mis días debajo de tu falda” (ambos en su país), “¿Quién mató a mi madre?”, ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? y La contemplación (estas tres últimas obras en España), se mantiene atento al tema callejero que tanto le apasiona. En “La contemplación”, novela que fue elogiada por Enrique Vila-Matas, Edgar Borges juega, quizá como nunca antes, con la realidad y la ficción desde una serie de tramas que se cruzan en “la calle 11”, lugar surgido de su universo creativo por donde transitan personajes “normales y extraordinarios”. Por algo Vila-Matas se preguntaba: “¿Dónde queda la calle 11? ¿Será acaso el lugar hacia dónde camina su autor?”.


Ahora, en 2011, el escritor nacido en Caracas, ofrece a los lectores un nuevo libro que le abre sus páginas a “las realidades” del bar (tema muy callejero, por cierto). “El bar es el confesionario más democrático de todos los que existen”. Con esta frase comienza “Crónicas de bar”, la nueva obra del escritor Edgar Borges que la editorial española Milrazones lanza el 15 de abril. “Crónicas de bar” es un libro de apuntes, de recorridos, de aforismos que van y vienen entre las crónicas (las vivencias, las miradas). El escritor, como un caminante de bares, lleva un cuaderno que le sirve para anotar sus observaciones: “En principio deseo estar solo y observar la soledad de los otros”. Pero luego, el ir y venir, el escuchar y hablar, le hacen cambiar la perspectiva del viaje. Y piensa y anota: “La mujer de la carta comienza un tercer folio; ¿a quién le escribirá con tanta dedicación?”; “En los cafés, como en los bares, se intenta arreglar el mundo; en cada mesa, así como en las barras, van y vienen las soluciones del día (mientras, otros nos enredan la vida a puertas cerradas)”; “La barra es un aposento de sosiego para tres hombres que, más que atender sus tragos, contemplan el ir y venir de la hermosa camarera”.


21 bares de Asturias le sirven a Edgar Borges para observar conversaciones ajenas y pequeñas realidades invisibles (“La gente que va y viene me recuerda la casa de las abuelas donde todo el vecindario entra”). A partir de ellas aplica su idea de que un ser es una minúscula réplica del mundo para contar que en un bar (como en cualquier lugar) pueden habitar todos los bares (y mundos). 21 bares, 21 crónicas y múltiples historias donde se cruzan vivencias de calle, sexo, arte, ciencia, política y juego (“En eso la camarera se me acerca y, con fina ironía, me pregunta si le daré otra vuelta a la ruta (para seguir curioseando la vida de los otros) o pediré algo”). Y en ese juego (en esos bares) el autor descubre tertulias, cantos y despechos, pero también ve pasar a jugadores (innatos) de la palabra como Fernando Pessoa, Robert Walser (“Es posible que haya sufrido algún tipo de locura vinculada con la derrota de la infancia”), Georges Perec (“Mi amiga Mónica me lo advirtió la semana pasada: Georges Perec entra todos los viernes a éste café y luego desaparece”), Julio Cortázar (“El saxo de Charlie Parker me conecta con el juego literario de Julio Cortázar”), Thomas Pynchon, Claudio Magris y Peter Handke; a jugadores de la imagen como Salvador Dalí y Toulouse-Lautrec (“El loco es un viajero silencioso de su mundo interior que, como el niño, le teme a la cordura de los adultos”); y a jugadores de la música como Carlos Gardel, Charlie Parker, Daniel Santos, Camarón de la Isla, Eddie Palmieri y Rubén Blades (“… me quedo contemplando el baile equilibrista y solitario que una chica celebra en una esquina…¡Tempo de mujer libre en movimiento secreto!”). Jugadores leyendas, jugadores anónimos, jugadores reales, jugadores ficticios, todo juego es posible según la mirada de quien lo juegue.

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Noches de azúcar amargo

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El sol siempre curioso se iba a dormir, había echado un vistazo sobre la aldea y conocía que no sería fácil cuando llegara su amiga, la luna.

En medio de un gran bostezo le hizo un gesto desde lejos mientras ella, siempre coqueta, asomaba por el horizonte. Se la veía bien redonda y queriendo iluminar al pueblo en una noche de enero de calor abrasador.

-Tendrás un trabajo feo, le dijo el sol a la luna antes de entrar en su cueva hasta el día siguiente.

Ella terminaba de ponerse colorete sobre las pálidas mejillas, le pidió a las tres Marías que le sujetaran el mechón que caía sobre su frente mientras guardaba el pincel de rocío que le arqueaba las pestañas y se ponía unos aretes tan grandes como la pena que habría de sentir luego.

-Hoy voy a prender todas mis luces, le respondió a la advertencia del sol. Que por lo menos esa gente pueda ver por donde pisa.

Convocó a la Osa Mayor, a la Cruz del Sur y a todas las constelaciones para que por las noches fueran el manto que abrigara a los desplazados.
Siempre pasaba lo mismo entre los días de diciembre-enero. Habían llegado los hombres que buscaban a los indios para trabajar en la zafra porque de ellos dependía la cosecha aunque no hubiera nada, apenas la escasez para que no murieran de hambre aunque las tripas le siguieran crujiendo y el cuerpo se partiera de dolor y de llagas.
Puyjú sabía que ya estaban los blancos en el poblado y además que no había modo de negarse a sus reclamos.

No le gustaba la idea. El pueblo estaba tranquilo en las márgenes del río, los pequeños ignoraban el destino que aquellas bestias les tenían reservado, porque con su llegada les iban robando infancia ya que sus bracitos también eran útiles en los días del ingenio.
En la cerrada espesura de la selva, la propia naturaleza fue impotente para cortar el paso de los aniquiladores. El cacique del pueblo sabía que no era bueno que su gente fuera arriada y también que era imposible negarse porque tenían fuego colgando de las cinturas. Irían atravesando su selva, días y días, noches y noches, desprecio y desprecio.
-Así nos pasó a mi padre y a mi cuando era pequeño, contaba Puyjú. Caminamos tantas noches, Ñamandú no pudo llegar, se le llagaron los pies y fue perdiendo la vida con cada paso que daba.
Ñamandú, su hermano, quedó tirado por ahí, no hubo lágrimas, solo la madre tenía húmedas las mejillas. Ya ni sabía cuánto tiempo había pasado de aquella marcha asesina, murmuró con un suspiro el Sol.

La luna estaba alta y aunque la espesura de la selva parecía impenetrable, siempre inquieta logró que alguna rama se corriera para dejar que se colara el brillo en sus segmentos lustrosos.

Los cazadores de indios llegaron, tenían caras como la piedra y en vez de hablar, gritaban como si hiciera falta.

La mujer de Puyjú cargó al niño más pequeño. Los más grandecitos andarían tras ellos con pasos debiluchos, la madre iba llorando, entonces la luna se apiadó y apagó la lucecita que iluminaba su rostro. No era bueno mostrar debilidad, eso enojaba a los hombres que marchaban apresurados porque el tiempo pasaba demasiado rápido y había que echar a los indios.
-Vamos, apúrense, andando que no nos queda más tiempo, gritaba uno, revoleando un lazo para matar rebeldías.
La caravana de indígenas comenzó su injusta marcha. En el ingenio situado muy lejos de allí, el ejército esperaba la llegada de la mano de obra barata aunque la suya también lo fuera y no se daban cuenta.

El indio tenía patrón de la boca para afuera.

Los milicos lo asumían, las armas que les entregaran los hacían sentir dioses. ¡Imbéciles! –insultó la luna por lo bajo.
Meses y meses duraba la travesía, algunos llegaban, otros quedaban insepultos por los caminos boscosos, yo besaba sus frentes mientras seguía iluminando el paso de aquellos pobres seres con sus niños a cuesta.

La luna, que a veces estaba gorda, otras no podía soportar lo que veían sus ojos y revertía su mirada. Algunas noches desaparecía agotada en el dolor para aparecer luego y la tristeza debilitaba su brillo hasta que se recomponía.
El sol cumplía su turno y cuando terminaba le hacía un guiño para que apareciera en el cielo.
Una noche la hilera, aunque diezmada, llegó al ingenio. Durmieron bajo las estrellas hasta la mañana siguiente cuando comenzaron a preparar sus huetes con caña, troncos, paja y maloja.
Cuando comenzó la zafra muchos cuerpos esqueléticos se quebraron de dolor. Fueron pasando los años, rarísimas enfermedades comenzaron a llevarse a los trabajadores forzados. Los bolsillos de los dueños del ingenio se iban engrosando manchados por la sangre de tantos explotados.
Numerosos infantes fueron muriendo debido a las precarias condiciones de higiene y alimentación a las que eran sometidos. Otros nacían difuntos, negándose a ver el dolor que allí reinaba.
La luna y el sol siguieron turnándose, algunas veces el cielo les daba franco forzado, pues era tanto el llanto que brotaba de sus ojos que se convertía en lluvia sobre los cuerpos morenos forzados sin la más mínima clemencia.
Uno de los hijos de Puyjú, de tan solo siete años, una mañana sin sol comenzó a toser extraño, su cuerpito estaba caliente, un par de veces se cayó mientras pelaba la caña. De su boquita sin risa brotó un hilo de sangre.
-Así estaba Nohien, el hijo de Allpa cuando una noche se nos fue, pensó Puyjú.

Su instinto de padre le despertaba los sentidos. Al llegar el atardecer susurró bajito al oído de su compañera.

-Debo sacar al muchacho, tengo que llegar adonde está el anciano para que le de su medicina porque se nos está yendo.

-¿Cómo hará? Preguntó ella.

-No se, respondió Puyjú, trataré de que los árboles me cubran, cargaré al niño que ya ni fuerzas tiene para caminar, de alguna manera llegaré. Si preguntan por mí, les dices que no sabes que pasó, que estabas durmiendo y no escuchaste nada. Seguro se enojarán pero el niño se nos muere si no hacemos algo.

Esa noche la luna no brilló en el ingenio, las nubes formaron un enorme cerco de complicidad para que las sombras se adueñaran del lugar.

Cargó Puyjú a su hijito y casi arrastrándose con el niño en brazos fue alejándose del grupo de huetes amparado por las sombras mientras para no ser oído tapaba la boca de su hijito cuando la tos aparecía.

Corrió mucho, su mirada se perdía en la oscuridad, iba tanteando cada paso, tropezaba pero una fuerza extraña lo empujaba y sostenía para no caer.

El niño seguía caliente, Puyjú lo abrazaba fuerte y le decía al oído ¡Aguante, machito! ¡No afloje!

Nunca supimos cuántos metros hizo el hombre con una carga que era sangre de su sangre.

-Alto, dijo una voz que parecía del diablo.

El silencio se instaló, Puyjú abrazó a su pequeño como si quisiera pegarlo a su corazón curtido, pensó en los otros y en su compañera, también en el anciano que podría salvar al crío.

La luna no apareció y la noche se hizo más negra para ocultar aquellos cuerpos de la voz maldita, pero no fue suficiente.

Uno, dos, tres disparos sonaron rompiendo a la tenebrosidad cómplice, los fragmentos del silencio se incrustaron en el cañaveral y hasta llegaron donde estaba la peonada echada.

Abrazado a su hijo quedó Puyjú entre las sombras. Un ángel bajó del cielo para cubrir esos cuerpos con sus dos alas de muerte.

A la mañana siguiente el sol se negó a salir, llovían lágrimas sobre el poblado. Los indios murmuraban que sus hermanos habían partido y estaban limpiando el dolor del cuerpito del pequeño y de su padre.

En silencio, como siempre, volvieron a la cosecha.

–Acá están, son dos, gritó el milico que había descargado la pistola nefasta cuando descubrió los cuerpos atravesados por sus propias balas.

-Indio ladino, querer escaparse así, decía mientras reía.

-No les gusta el trabajo, sucios y vagos, agregaba mientras las carcajadas de las otras bestias asociadas herían el cañaveral.

En medio de aquel dolor la zafra siguió por años.

Como demasiados pocos lo cuentan y a la Historia intentan cambiarla, dando vueltas por sus páginas algunos descubren que el azúcar es amargo y está manchado con sangre.
* Huetes: chozas de huichis o matacos.

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Dos relatos

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I. Tía Eutanasia juega a la lotería: si pierde, gana; si gana, pierde

Mi querida tía Eutanasia, hay que reconocerlo, era una persona negativa. Apartada de todos, su vida giraba en torno al juego de la lotería. Pero no aceptaba correr los riesgos propios del azar. Entonces ideó no comprar billetes pero anotar el número. A ése, le jugaba a perder. Tía Eutanasia, después del sorteo, consultaba con ansiedad la lista de premios, muy contenta de no haberse sacado ninguno. ¡Hoy me gané los tantos y tantos pesos que he jugado a no ganar! -exclamó una y otra vez.

En una palabra, al perder, ganaba; al ganar, perdía. Pero la suerte acabó jugándole la mala pasada que era de temerse: el número elegido ¡resultó con el premio mayor!

Fue con cianuro el -¡ay!- último acto negativo de mi querida tía Eutanasia.

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II. ¿Quién escribe a mis espaldas el libreto de mis sueños?

Para Josefina King

Llaman a la puerta, si estoy despierto es el cartero, si estoy dormido ¿quién será?

¡Abuelita! ¿Que no estás muerta? ¡Antes tú vas a chupar faros, pinche escuincle cabrón! Y en una larga carcajada sin dientes... ¡Abue, abuelita...! no acaba de llegar cuando ya se va... ella me llamaba así, pinche- escuincle-cabrón. Aaabuuueeeliiitaaa, nunca quieres quedarte un ratito conmigo...

Y otra vez llaman a la puerta, debe ser el cartero. ¿O será mi abuelita que dejó olvidados los lentes? ¡Ya voooy! ¿Dónde estará mi otro calcetín? ¡Ya voy! Y la puerta abierta, los ojos entrecerrados, un pie más frío que el otro, una carta distraídamente en la mano, regresa la pregunta, siempre la misma.

¿Quién escribe a mis espaldas el libreto de mis sueños?

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Vocabulario mexicano
Chupar faros: morirse
Escuincle: mocoso, niño de corta edad
Pinche: mal hecho

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Nuestra cultura Andina y el Sumaq Kawsay será… ¿Cuna de la utopiareal* y del pensamiento utópico europeo?

Javier Lajo (Desde Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Hasta hoy en las fiestas del Altiplano Andino, muchas canciones y danzas de los pueblos indígenas, nos muestran en sus versos el eco de utopías antiquísimas: Gigantes Tobas (hoy en una pobreza de exterminio) danzando su marcha por las orillas del Pilcomayo, rio arriba “en busca de la Tierra sin Mal”, siguiendo el Qhapaq Ñan o “Camino de los Justos” (1) hacia Tiwanaku y más allá: El Cusco. Y desde el norte, otros tantos pueblos como: Los Omagua, los Quijos y los Cofán, siguiendo “la ruta de la Sal”, hacia el Cusco de los Inkas, buscando “el secreto de la suma existencia o la vida plena”.

Tradiciones pacíficas de peregrinaciones hacia “la utopía”; más después, tenemos a Hernando Pizarro y su hueste guerrera, con sus temibles bestias, bajando desde Puerto Quemado de Tumbes, por la “Ruta de Wiracocha”, pasando por Cajamarca, hacia el oro del Cusco. ¿Otra clase de “peregrinación” tal vez?, belicosa, criminal, pero peregrinación al fin, en busca del preciado metal, como recompensa divina para los mercenarios cristianos.

Pero, siempre surgen las preguntas: ¿Qué de cierto hay en esta vía utópica y hasta “mágica” del Qhapaq Ñan?, y ¿Qué tiene que ver con eso de la “Tierra sin Mal?

Contemplando esta increíble foto satelital (Adjunta) y las conclusiones del análisis geográfico científico, puntual y preciso (cuyos parámetros, longitudes y latitudes, los incrédulos los pueden ‘bajar’ del Google Earth) se me viene a la memoria una infinidad de conclusiones de grandes autores como el Inka Garcilaso de la Vega (1539-1616), Jean Bodin (1530-1596) Jose Carlos Mariátegui (1894-1930) y Mario Vargas Llosa (1936-…). Pasando por alto su alternancia en tiempos diferentes de la historia, todos ellos nos hablaron del tema de la “Utopía Inka”, alguno para afirmarla relacionándola con una sociedad ideal o imposible, o “soñada”, según su óptica y tendencias, y otros como la “Utopía Arcaica”, para denostarla, despreciarla y hasta negarla rotundamente, como una ilusión tal vez de intelectuales trasnochados. ¿Qué nos podrán decir ahora que con nuestros propios ojos podemos ver algunas evidencias de algo todavía inexplicable?, ¿Renace la sospecha de que hubo alguna vez en nuestro territorio andino-amazónico una Utopía-realmente existente?

Si tal vez no se trate de la existencia de una “Utopía Inka”; tal vez es cierto que hubo en la época pre-inka una cultura altamente sofisticada en ciencias y tecnología, ¿Alguien podrá explicarnos la existencia de esta maravilla geodésica que tenemos a la vista? ¿Existe en otra parte del mundo o en otra cultura antigua o moderna algo similar a lo nuestro?; o los incrédulos y los fóbico-andinos y racistas, ¿Se sumarán contentos en las filas de la misión RAMA de Sixto Paz y sus OVNIS, tal vez?
Lo cierto es que nuestro “Camino de los Qhapaq” o Qhapaq Ñan, hará palidecer de envidia al “Camino de Santiago” del norte de Europa, o al “Camino Consciente” del Tao asiático, o al Zen, que es otro “Camino” oriental. Los Andinos, tenemos pues una “Ruta”, un “método”, un “Camino de sabiduría”, milenario, incólume, único en el mundo. Esta trazado y marcado con las piedras milenarias y hermosas de Tiwanaku, Cusco, Huanuco-pampa, Cajamarca, Ingapirca…, ya tenemos el camino, solo nos queda transitarlo. Camino espiritual, en lo fundamental, camino recto y en diagonal (Chekalluwa, se dice en quechua, que literalmente significa: Línea de la verdad), y en 45º al eje norte-sur. Camino que solidifica el espíritu y la unión de Ecuador, Perú y Bolivia, principalmente.

Si pues, allí está, en la foto satelital, es una recta que une Cusco con Oruro y entre ellos: Pucara, Tiwanaku y también Amantani en pleno lago Titicaca. Y más aun los tramos Cusco-Pucara, Pucara-Tiwanaku y Tiwanaku-Oruro, son equidistantes con unos precisos 235 km cada tramo, siendo 705 km el total de la ruta desde Cusco hasta Oruro (2). Es más, esta recta tiene sus puntos máximos que se prolongan por el nor-oeste, es decir desde Cusco hasta Cajamarca y por el sur-este, desde Oruro hasta Potosí y más al sur aun, por el continente Sud Americano, hasta salir al Océano Atlántico. Esta maravilla geodésica pre-Inka e Inka que muchos ignoran y otros se tapan los ojos para “no ver”, (“ciegos” que según Cristo, son los peores “o de lo peor”), fue redescubierta por la matemática holandesa-peruana María Sholten hace ya varias décadas.

Otros autores, como el sociólogo Aníbal Quijano, o el economista Virgilio Roel dicen que cuando los europeos pisaron territorio Inka, pensaron o se imaginaron “una Utopía” porque “no vieron gente hambrienta” o “gente pobre”, ambos dan explicaciones y razones sobre la eficiencia agraria de los Inkas y otras sobre el germoplasma, etc. Estas afirmaciones, aunque son avances importantes de la definición del tema, no son suficientes. En Europa desde que Américo Vespucio, comenzó “a contar” a sus patrones de la familia de Medici, lo que veía en tierras continentales se comenzó a forjar esa imagen americana de una “utopía real”, por eso mismo después de que muchos otros escritores fueron influidos por el “eco andino-amazónico”, referido al mismo Inca Garcilaso de la Vega, Pedro Mártir de Anglería, Bartolomé de las Casas, Mitchel de Montaigne, Voltaire, d’Alembert, Campanela, Francis Bacón, Fourier, Proudhon, estos últimos dos influidos por Morelly (un asiduo lector del Inca Garcilaso), que según Edgar Montiel (3) fue el fundador nada menos que del Socialismo Utópico y del Ecologismo.

Es decir que desde el primer informante que fue Vespucio se causo tal revuelo en Europa sobre la “utopía del nuevo mundo”, que fue por ello que nuestro continente después llevaría su nombre. La sensación que causaron las cartas de Américo Vespucio en Europa, hacían decir a sus habitantes con asombro: “así son las tierras de Américo”. Lo cual luego se simplificó a “tierras de América” (según nos sugiere acertadamente Montiel).

Y desde ya, debemos comprender y aceptar certeramente que los libros del Inca Garcilaso, fueron verdaderos betsellers en una Europa que hacía poco nomás descubría la imprenta. “La Florida” fue traducida a muchos idiomas y tuvo 20 (¡!) ediciones en pocos años, un verdadero fenómeno de la literatura renacentista, además que la obra cumbre del Inca Garcilaso, “Los Comentarios Reales” (reales por su realismo o veracidad y no por ningún monarquismo, según nos aclara Montiel), definitivamente influyo y altero gravemente la conciencia de la elite intelectual europea y renacentista, incorporándoles las ideas o semillas de lo que después consolidaron en el socialismo utópico, “científico” y además del ambientalismo-ecologismo. Otros autores que fueron influidos por estas Ideas Utópicas o “paradisiacas” que surgieron desde Vespucio hasta el Inca Garcilaso fueron: Montesquieu, Tomas Moro y Diderot entre otros ideólogos de la revolución francesa. ¿Hasta dónde fue nuevo, o mejor dicho, “hasta cuanto fue nuevo”, ese mundo descubierto por Colón?

Y no solamente se trata de que los europeos “no observaron hambrientos, ni infelices” cuando invaden el territorio Inka, sino que estas Ideas Utópicas germinaron como semillas en terreno abonado, en toda la Europa renacentista, porque les permitió a los intelectuales blancos observar el “sumaq kawsay” o “bien vivir” de los pueblos indígenas, y recién pudieron imaginar, -es decir, conseguir pautas que solos nunca se les hubiera ocurrido-, de lo que sería una sociedad utópica o “socialista” en el lenguaje de Jean Bodin, otro intelectual francés influido profundamente por el Inca Garcilaso. Si pues, estas ideas utópicas o “paradisiacas” las podemos resumir en siete grandes conceptos, que hasta el día de hoy no han dejado de rebotar en la conciencia de los revolucionarios y románticos, aquellos que hicieron la revolución norte-americana (1776) y la revolución francesa (1789); pues si Montesquieu, Voltaire y Diderot ideólogos de la toma de la Bastilla, fueron lectores del Inca, el gran Rousseau, lo fue de las cartas de su amigo Lafayette, el que le envió finalmente copia de la llamada Constitución Americana, que fue una vulgar copia de la Constitución Confederativa de las cinco naciones Iroquesas (pero este es otro tema). Las siete grandes ideas utópicas (que están sugeridas en el texto de Montiel) y que aquí solo las enumeramos, dejando para otro artículo, la profundización de sus contenidos: 1. “La libertad reyna…” (Claro… ¿Qué libertad podían tener los europeos con el Rey y lo feudales encima?) 2. “Existe el hombre bueno…no hay jerarquías… (Aquí se debe entender que no hay el tipo de jerarquías absolutistas europeas)…y las mujeres andan desnudas…” (Aquí se refiere a que las mujeres no son asaltadas y violadas, por qué no hay represión sexual como en Europa; al respecto Abel Posse escribe: “el oro y las perlas dejaron de ser la única atracción; en adelante los invasores encontrarían un gran consuelo. El otro oro fueron los cuerpos, todas las clases sociales en España -incluidos los eclesiásticos- pronto supieron de esta atracción, del oro secreto” ) ; 3. “No hay propiedad individual…”; 4. “Las flores y plumas valen más que el oro y la plata…” (Recién se dan las pautas en su imaginario de que pueden existir sociedades con valores totalmente diferentes al oro y la plata, lo cual se denominó después: “relativismo cultural”, o); 5. La organización estatal es colectivista (no hay imperios, sino confederaciones); 6. Hay un control de la natalidad (se da el equilibrio entre producción económica y reproducción de la vida humana); y 7. Existe una sociedad organizada en cruz (Tawa en lengua Quechua) cuya fuerza motriz es el trabajo, es decir existía una práctica y una filosofía social de “la felicidad por el trabajo”.

Aquí en este continente “el trabajo” dejó por siempre, el de ser un castigo. Una cultura como la Andina que consideró (y practica aún) al trabajo colectivo como su felicidad, punto fundamental del Sumaq Kawsay: Esta es la verdadera “utopía-real”, la piedra en el zapato de la conciencia occidental, pues hasta Carlos Marx, consideraba que el trabajo era una maldición que había que desaparecer y escribió alegremente en su imaginario que el “comunismo” era “irse a pasear en la mañana y a pescar en la tarde”…¡Qué tal comunismo!; Marx al igual que Aristóteles consideran al trabajo una maldición –como en la Biblia- en todos sus escritos.

Pero insistiremos en lo “científico”… y valga la presencia del alineamiento Qhapaq Ñan de las ciudades pre-incas equidistantes y en 45º al eje norte-sur, para resucitar un debate (aunque este debate sobre la “utopía”, ya fue abierto por la presencia del Sumaq Kawsay como principio fundamental de las Constituciones de Bolivia y Ecuador), puesto que hay que tomarle la palabra a J.C. Mariátegui cuando escribió eso del “Comunismo Agrario de los Inkas”. Aunque, a la vista de la foto adjunta, corregiremos: Sería un “Comunismo Científico de los Inkas”, pero con una “otra ciencia”, -la Ciencia Andina- que cuando la recuperemos totalmente y la desarrollemos, podrá darnos “riquezas y valores” que los intelectuales, especialmente los “serranos”, siempre hemos sospechado que tenemos (4) y que siempre intentamos probar. Ahora tenemos más pruebas, pues no solo hay este alineamiento que podemos preciar en la foto satelital, sino más, mucho más.

Lo único que queremos con estos artículos es que cada vez más nuestros intelectuales “ciegos” que no quieren ver (5), lo intenten...una vez más.

*) Este neologismo Utopíareal, indica la posibilidad de una sociedad realmente-existente con características, valga la redundancia
“utópicas”.

Notas:
1) Ver: Javier Lajo, “Qhapaq Ñan, La Ruta Inka de Sabiduria”, Edit. CENES-AMARO RUNA, Lima, 2005. (DE VENTA EN BUBOK.COM , próximamente)
O ver en: http://emanzipationhumanum.de/downloads/sabid.pdf
2) Este ensayo de medición basándose en las coordenadas y fotos satelitales del Google Earth, las hizo el Geógrafo Jesús Contreras, ha solicitud mía. Y también a mi solicitud, él mismo, trianguló y midió que la recta que une estas ciudades, tiene un ángulo de 45º al eje norte-sur.
3) Ver: América en las utopías políticas de la modernidad; en Cuadernos Hispanoamericanos Nº 658, AECI, Madrid, abril del 2005.
4) Y ¿Cómo será eso de “la felicidad por el trabajo colectivo”?, los comuneros andinos lo sabemos. Una de las grandes maniobras criollas contemporáneas, fue la de Fernando Belaunde Terry, presidente del Perú en dos períodos (1963-1968 y 1980-1985), al darse cuenta de aquello de que “…el pueblo lo hizo” y la fundación de Cooperación Popular, para poner esta fuerza colectiva de las comunidades indígenas al servicio del Estado criollo peruano.
5) http://www.youtube.com/user/armagedon159#p/a/u/1/g-7gOfu3uSE
http://www.youtube.com/user/armagedon159#p/a/u/0/81MZzJ8nCIw

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“En Chile hay un desate homosexual, chicas de 16 y 17 años van tomadas de la mano y no les interesa lo que el resto piense”

Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS Cultural)

Entrevista con Beatriz Maldonado, cineasta.

Amante de los genios del cine transgresor y de autor, Rainer Werner Fassbinder y Pier Paolo Pasolini, y admiradora de las actrices Hanna Shigulla y Silvana Mangano; la chilena Beatriz Maldonado es una directora de producciones independientes que a pura voluntad ha logrado mostrar sus obras en el país, Francia, Italia y Argentina.

De este modo ve su trabajo.
-¿Por qué abordar temas que en Chile son invisibilizados y cuando no, puestos en ridículo?
“Creo que en Chile hay un gran público homosexual que necesita ver películas que lo incluya y en las cuales se sienta representado. Además, es importante mostrar un punto de vista más humano e íntimo del tema para intentar lograr que nuestra sociedad algo los incluya, sin tantos temores ni rechazos. Para eso es relevante que se hablen estas temáticas y no sean vistas como algo funesto, algo ajeno, algo extraño.”
-¿Podrías explayarte en los objetivos y contenidos de tus cortos?
“El contenido que incluyo son las minorías, homosexuales, prostitutas, lesbianas, pobreza y enfermedad. Y el objetivo de mis films es intentar sensibilizar la visión oscura y peyorativa que se tiene de estos temas, tratando de inmiscuirme en la profundidad de lo que estoy intentando contar, pues no hay que olvidar que finalmente somos una sola humanidad que debe convivir en estos días con los seres más distintos y tratar de aceptarlos para poder vivir mejor y educar a las nuevas generaciones.”
-¿Crees que empleas la forma adecuada para expresar lo que deseas?
“Sí. De pequeña me gustó escribir poemas y luego empecé a sacar fotografías e indudablemente, la fusión de ambas me hizo llegar al cine, que considero es una plataforma poderosa y adecuada para enviar mensajes que perduren en el tiempo y puedan ser vistos por muchas personas y en los lugares más recónditos del mundo. Aunque también me gusta mucho la literatura y estoy con muchas ganas de escribir una novela autobiográfica que hable de mi vida como cineasta independiente y mi deambular por varios países desde mi nacimiento. Me saldría más barato que hacer una película.”
Sacar fuera toda esa furia
-Tus trabajos tienen un guión algo discursivo, ¿por qué no empleas más economía de la palabra, considerando que trabajas con imagen?
“Cada director tiene derecho a tener su ritmo propio y la verdad, a mí me gusta mucho el teatro por lo cual me agrada ver a los actores hablar e involucrarse y creer en lo que dicen. Soy amante del diálogo y los planos secuencia largos. Logran crear una atmósfera más íntima y verdadera. Cuando los actores son buenos, uno se emociona cuando esta filmando y eso es lo que me interesa transmitir. Pero no creas que todo es tan retórico, también tengo otras producciones en las que no se habla mucho y sólo se ven imágenes que intentan llegar al subconciente del espectador.”
-¿Cómo se puede escapar, si es que lo buscas, del mensaje "militante" evidente que hay en tus producciones? ¿Quieres "educar"?
“No sé si “educar” sea la palabra, pero sí concientizar al público que ve mi cine, enseñarle que hay personas y vidas distintas que también merecen respeto y aceptación, y creo que para eso también es bueno mostrarles ese mundo ajeno (a la mayoría) para que entiendan que los sentimientos existen en estas personas. El arte es libre y cada creador tiene un grito interior que desea dar a conocer y no importa si no todos lo entienden. Lo importante es exorcizarlo y sacar fuera toda esa furia contenida en nuestras cabezas.”
-¿Cómo observas a la juventud chilena flanqueada por los temas que abordas?
“Me parece que los jóvenes de hoy son muy liberales y sin tantos prejuicios como antes. Ellos inician su sexualidad a los 13 o 15 años. Además hay un desate homosexual, chicas de 16 y 17 años, van tomadas de la mano y no están preocupadas ni les interesa lo que el resto piense. Estamos en el año 2011 y ya nadie se asusta de la bisexualidad, el destape sexual y las locuras de la juventud. Es más, creo que en ellos hay un público potencialmente hambriento de ver estas temáticas. Y se trata de un público muy respetuoso y agradecido con los realizadores que nos atrevemos a contar esas historias.”
-¿Cómo estimas que la pantalla chica y grande nacional toca la condición homosexual?
“Si bien la pantalla chica siempre muestra al gay loco y divertido y a la lesbiana ruda y mujeriega, es simplemente un cliché. Hay muchos homosexuales (hombres y mujeres) a los cuales no se les nota su condición y no viven de forma tan exagerada como se ve reflejada en esos medios.
Aunque actualmente se incluyen más estos personajes que hace 10 años atrás, por lo cual considero bueno que poco a poco se puedan incorporar en las telenovelas, las series e incluso en los programas de farándula.
Por otro lado, en la pantalla grande chilena es distinto, porque se puede apreciar una forma más artística, profunda y humana de exhibir la temática, dependiendo de los realizadores. Conozco a algunos cineastas homosexuales que llegarán a ser grandes directores, pues si bien los fondos son pocos para este tipo de proyectos, ellos luchan por sacar adelante sus películas, aunque esto signifique trabajar con un presupuesto bajo, con actores desconocidos y con un equipo técnico reducido, pero apasionado por intentar llevar a cabo el proyecto. Esto hace muy valiosa su lucha, porque lo importante es poder lograr comunicar y transmitir el mensaje sin tener que cambiar el guión. Como es cine independiente, uno se puede dar el lujo de hacer lo que quiera y llegar a una obra terminada con un cine muy de autor, con una visión única y particular, y eso se agradece.
Para mí, estas películas tienen un contenido mucho más profundo e innovador que muchas de las películas chilenas en las cuales se gastan muchos millones de pesos y que finalmente no me logran emocionar, pues no tienen corazón, profundidad ni sentimientos.”
-¿Tus trabajos a quién están dirigidos?
“A todo tipo de espectador, desde los 6 hasta los 90 añitos. Pero claro, cuando abordas ámbitos que hablan o muestran homosexualidad ya la censura te impone una edad mínima de 14 o 18 años. Y si bien hasta ahora lo que he realizado involucra a jóvenes entre los 18 y los 30, me interesa que lo que hago de verdad sea visto por todo tipo de público. Aunque también el cine que no es acción y es más bien cine arte tiene un público con un criterio más formado y dispuesto a encontrarse con las más diversas temáticas y con hambre de esas historias ajenas. También insisto en que yo trato de hacer un cine universal que llegue a toda nuestra raza y que sea testimonio de lo que nos ha tocado vivir, dejar mi mensaje, mi ideología, mis tristezas y mis rabias.”
-¿Cuál ha sido la recepción de tus cortos?
“He tenido la suerte de ser una buena distribuidora independiente, pero internacional. Mi primer cortometraje, “Sentimientos”, se exhibió la primera vez en Torino, Italia, el 2005. Tuve la suerte de ser invitada, y fue maravilloso. Era un festival que se llamaba de “Sodoma a Gomorra” y vi películas muy interesantes que jamás llegaron a Chile. Esas películas eran muy intensas, todas abordaban la homosexualidad, pero de manera muy cruda, realista y sin ningún tapujo. Hasta el día de hoy no he visto nada parecido. También conocí a mi ídolo John Waters, que era el invitado de honor, así que fue una experiencia inolvidable.
Después fui invitada con el mismo corto a participar en el “7º Festival de los Derechos Humanos” en Santiago del Estero y en “Diversa” de Buenos Aires, ambos en Argentina. Y el año pasado participé en Paris, en un festival gay llamado “Cheries-Cherie”; en el nacional de Rengo, y este año, en Diva, Valparaíso. Hace poco en Santiago, en el “Festival de Cine de Mujeres”, gané la mención honrosa, por lo cual parece que ese dicho ‘nadie es profeta en su tierra’, va muy bien conmigo. Y yo soy movida, hago eventos, muestras, no me interesa que los trabajos queden olvidados en un cajón, soy la promotora Nº 1 de mi trabajo y además tengo la fortuna que toda mi familia me ayuda en la difusión, y también el equipo técnico y los actores.
Y siento que he tenido una buena acogida por parte del público, y sobre todo del espectador de regiones, ya que mis cortos han sido seleccionados por festivales que incluyen a Ovalle, Rengo y Valparaíso, los festivales más alternativos, en los que hay menos prejuicios y más ganas de ver ‘lo otro’."
-¿Y el financiamiento?
“Nunca me gano nada. Ya me aburrí de pedir auspicios y armar carpetas, pues creo que hasta ahora soy una incomprendida por los peces gordos.”
-¿Qué proyectos tienes en carpeta? ¿Qué limitaciones enfrentas? ¿Hasta dónde estás dispuesta a "ceder" ante la censura obvia que impone la dominación patriarcal, cínicamente heterosexualizada, y fundada en la división carnicera entre lo privado y lo público?
“Tengo calentito un nuevo guión que aborda la temática lésbica en una joven lesbiana y una bisexual. Es una historia de amor que abarca las emociones, los miedos y la dificultad de ser lesbiana en Chile, pero ambientada en los años 90’.
La limitación clásica es el dinero, ya que apoyar este tipo de cine por el gobierno está bien lejano. Pero también hay fondos extranjeros en los cuales estoy interesada en enviar mi nueva carpeta. Y ya si nadie quiere darme auspicio, nuevamente tendré que luchar por hacerla aunque sea con un presupuesto bajo. Cuando haces un cine independiente tienes toda la libertad de trabajar lo que quieras, lo inimaginable sin restricciones, sin depender de la aprobación de un productor capitalista o con sólo intenciones de lucro.
Además lo mejor que me pasa a mí, es que las actrices a quienes les hablo del proyecto, y al equipo técnico de “Yuyito Films”, están muy interesadas en colaborar, pues creen es una buena historia, que merece la pena llevar a la pantalla grande.”
Algunos trailers de Beatriz Maldonado se encuentran en:

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Cine: Ariel (1988)

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


NACIONALIDAD: Finlandesa
GÉNERO: Drama
DIRECCIÓN: Aki Kaurismäki
PRODUCCIÓN:
PROTAGONISTAS: Turo Pajala como Taisto Kasurinen
Sussana Haavisto como Irmeli
Matti Pellonpää como Mikkonen
Eutu Hikamo como Riku
Erkki Pajala como Kaivosmies
Hannu Viholainen como Apuri
Matti Jaaranen como Pahoinpitelijä
GUIÓN: Aki Kaurismäki
FOTOGRAFÍA: Esko Rahkonen, Rauli Somerjoki, Taisto Tammi
MÚSICA: Tomàs Pladevall
DURACIÓN: 74 minutos

Es interesante tras Sombras en el paraíso volver al difícil cine de Aki Kaurismäki, con sus ritmos lentos, con sus situaciones mínimas, que nos introduce a los mundos cerrados de este director finlandés, con sus tiempos muertos, sus planos largos, sus silencios, con la opacidad de sus colores y sus protagonistas inconmovibles, con su estética minimalista.

Acudir a un universo estático, gélido, poco hospitalario donde la solidaridad, que brota en ocasiones, viene a ser como un rayito de luz, donde la palabra puede hacernos volver a confiar en una cierta humanidad, en ámbitos donde el absurdo parece reinar, no exento de cierto humor negro.

Así, el descontrol de algún sujeto puede resultarnos importante, como sucede con Taisto, el personaje central de Ariel con sus arranques ocasionales, en su lucha contra la adversidad, contra la injusticia social, la cual nos torna amables con estos personajes tan flemáticos y lejanos.

Kasurinen, trabajador en una mina de carbón, está viviendo el dolor del suicidio de su padre, cuando se lo acusa de un crimen del que es inocente, para ser condenado a ir a la cárcel, después de que unos vándalos lo despluman de su dinero.

Su vacío existencial es grande: ateo, sin parientes, sin mujer, sin hijos, sin un lugar para vivir, sin siquiera un prontuario que lo amerite como un verdadero delincuente, que merezca ciertamente la cárcel, a pesar de ser un hombre fuerte, lo que lo obligará siempre a empezar de nuevo, en situaciones de un soledad total, que él afronta con toda dignidad, sin desmoralizarse ni deprimirse, siempre dispuesto, a la manera de Sísifo, a darle la cara a la adversidad, con una postura activa.


Afortunadamente para él, allí están Irmeli (Susanna Haavisto), una mujer bastante trabajadora, quien junto a su hijo le dan a Taisto motivos para vivir.

Así las cosas, si sólo hay café para beber, eso está bien; si ella está divorciada, lo importante es que ese hecho no pueda con ella; si tiene un hijo, será una buena forma de conformar una familia… una conversación que puede resultarnos ruda pero atractiva a la vez porque contrarrestan la desesperanza preponderante en la cinta y, tal vez, nos hagan esbozar una leve sonrisa.

Pero la segunda parte del filme nos introducirá en una suerte de cine negro, tras la evasión de la cárcel, con lo cual Kaurismäski hará una dura crítica de su país, en el que pareciera que la única salida posible es la huida, como cuando los protagonistas hacia el final del filme se suben a bordo del barco Ariel, el que da el título a la película, para irse hacia un lugar lejano, posiblemente México, con su cálido y arrecho trópico, como refugio para aquellos seres humanos que regresan del frío, con la ilusión, tal vez vana, de dejar atrás el desempleo, los contratos basura, la corrupción y la vigilancia policiva, que ellos consideran una mierda, para cerrar un filme que sería aclamado tanto por la crítica rusa como por la estadounidense como parte de una trilogía social del director finlandés.

Es como si se repitiera un leit-motiv del director, en la que antihéroes anónimos como el Nikander de Sombras del paraíso o el Tastio de Ariel se encontrarán con mujeres que se enfrentan también en una intimidad recóndita a la dificultad de vivir para que empiecen a soñar una posible felicidad, ante una tan descorazonadora realidad, que los obliga a vivir una existencia precaria, gris, sin incentivos ni compensaciones mayores, una vida de penurias, de muy mala calidad, con un estilo que nos acerca al de Rainer Werner Fassbinder para dar cuenta de la tragedia de la clase obrera, con escenas no exentas de ternura en el mundo del desencanto, en un cine que podríamos considerar postmoderno, así no quedemos sumergidos en una representación sin sentido.

Tanto Taisto e Irmeli como Nikander e Ilona participan de un deseo libertario, tal vez, precisamente por hacer fila en un mundo de perdedores, más que de proletarios, quienes no deberían albergar ilusión alguna y es así como se resisten a las inclemencias de la vida con su solidaridad y su fe , a pesar de estar aprisionados en un medio que no les ofrece salida, más allá del amor que surge entre ellos, de donde les surge la energía para intentar encontrar un norte a su vida, así sea en un sur que también existe.

De la mano de Kaurismäki asistimos a la búsqueda de unos seres humanos del amor y la felicidad, en una crónica no exenta de humor negro, para señalar las incongruencias de la vida, tal vez para buscar un lugar sobre el arco iris en lo más alto, en un lugar de la tierra del que han oído hablar, tal vez en una canción de cuna, con cielos azules, donde los sueños, que se atreven a soñar se vuelvan realidad, para algún día pedir un deseo a una estrella y despertar muy lejos de las nubes, para dejarlas atrás, donde los problemas sean como gotas de limón, muy por encima de las chimeneas, donde vuelen pájaros azules por encima del mismo arco iris, canción que suena al final de la cinta, cuando en una barquita van a subirse al Ariel que los transporte al mundo de su ensueño, gracias al dinero que les proporciona Mikkonen, un hombre al que Taisto salva para que se larguen de ese mundo de pesadillas anodinas.

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Música: la música ligera o música ambiental

ARGENPRESS CULTURAL

La música ligera (en inglés easy-listening), también conocida como música ambiental (mood music), es un género de música popular que se caracteriza por tener melodías simples, pegadizas y relajadas, con armonizaciones sencillas e instrumentación poco llamativa. Este estilo musical, surgido a mediados del siglo XX, evolucionó a partir de la música swing y la compuesta para big band. Este género incluye dos tipos diferentes: el instrumental y el vocal.

El término «música ligera» se ha asociado erróneamente con géneros como: soft rock, soft pop, el jazz e incluso la música nueva era (new age). Eso se debe a que su definición es bastante amplia.

El término easy-listening es similar a lo que se ha denominado como lounge music (‘música para salón’) o core lounge, si bien esas formas de música están más relacionadas con el jazz en comparación con la big band y swing. A menudo se hace referencia al easy-listening como nostalgic music, ya que tiende a tomar de nuevo a los oyentes de más edad.

Frecuentemente las canciones de música ligera son versiones instrumentales de canciones populares de los años sesenta y setenta. El formato de radio «música ligera» ha sido casi completamente reemplazado por el formato Lite AC (forma coloquial de light adult contemporary music (música contemporánea ligera para adultos).

Son numerosos los arreglistas que se han dedicado a este género. A título de ejemplo, presentamos aquí tres de los más conocidos: Percy Faith, Ray Conniff y Fausto Papetti.




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El mundo es un pañuelo

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El pasado fin de semana estuvimos de viaje. Me gusta contemplar el paisaje; por estos días los árboles están floridos.

Mi Ilka, es decir, mi choferesa, que es testaruda y desobediente, es la única testigo de que me recreo pero cada vez que diviso un bache o una curva peligrosa o una gandola que viene esmachetá, cierro mis ojos.

Y, no la despido porque ella es un primor de pimpollo, además de inteligente (cuando no conduce) y por otra parte, no quiero quedarme sin lo puesto-que no es lo peor sino que las paparazzi ni se fijarían en mí-al natural y eso podría ocasionarme una gran “deprimición”.

Cuando en tales circunstancias me viene a la cabeza alguna idea, se la relato para que al volver, ella esté pendiente de recordármela inclusive aderezada porque a decir verdad, es como una computadora de alta resolución a la que ni puedo meterle un embustico porque lo revira.

Y, el mundo es un pañuelo en el que cabemos todos; ni que pensar encontrarme con un compañero de la infancia, en un lugar donde menos podría esperar.

_¡Yo te conozco robalo!

_¡Gulp! (en verdad no dijo robalo sino el pésimo apodo que tuve antes de 1960).

A partir de entonces-primera mitad de los sesenta-yo tuve otro apodo que hasta el sol de hoy me suena excelente cada vez que me topo con viejos camaradas, y me agrada oírlo porque se trata de un apodo de esos que uno quisiera tener como nombre de pila.

_¿Te acuerdas de Fukuoka?

_¡Vaya que sí me acuerdo cada vez que paso por donde se hundió “El Guaiquerí”. Yo lamenté muchísimo que por desidia de los gobiernos adecopeyanos, se perdiera ese barco donde por primera vez entré de polizón.

Se trató de un viejo barreminas francés que Pérez Jiménez había comprado a Francia para convertirlo en buque oceanográfico y, efectivamente, fue dotado para el estudio científico del mar venezolano.

Algunos malalenguas dijeron a la caída del dictador, en 1958, que Pérez Jiménez lo usaba para ir a la Orchila a pasear y a darle “matarile” a más de una mis pero la verdad es que ya ese barco estaba en funciones científicas, las que por cierto continuaron menguadamente durante el gobierno de Betancourt y sucesivos hasta que lo dejaron morir, viejo barco soberbio, de gran porte y gallardo desplazamiento.

Ya en la II Guerra Mundial ese barco fue usado para cazar minas sembradas en el mar, obviamente, tenía que ser un barco de madera, no de metal, para evitar que esas bichas explotaran.

Por otra parte, por las mismas razones, fue convertido en buque oceanográfico venezolano y allí estaba el Dr. Ciro Fukuoka, un científico japonés.

Recuerdo que había oceanógrafos físicos, oceanógrafos químicos, biólogos marinos y toda suerte de investigadores pero faltaban obreros marinos de los buenos, por lo que un grupo de jóvenes concursamos para ser admitidos como “lavafrascos”.

Y, fuimos llevados al sanatorio donde se hospitalizaban a los tuberculosos, para ser sometidos a pruebas de capacidad pulmonar y posteriormente, a charlas educativas, finalmente, a un examen personal con el Dr. Fukuoka.

Uno por uno estuvimos ante el científico, él en un pequeño escritorio y uno sentado delante de él respondiendo sus preguntas.

Era propiamente una entrevista personal -en mi caso- entre un científico y yo cuasi analfabeta; sólo recuerdo la última pregunta que me hizo:
_¿Cuánto es doce por doce?- me preguntó el muérgano, y yo no supe , de todos modos dije una cifra loca y me retiré de ahí.

Me jodió ese carajo-pensé-y creo que todavía después de más de medio siglo sigo sin saber cuanto es 12 x12.

Lo cierto es que cuando publicaron la lista de los pocos seleccionados ahí estaba yo y pienso que fue mi entonces extraordinaria capacidad pulmonar lo que privó a mi favor.

Pero antes de un mes yo renuncié a los 1200 bolívares (débiles) que era un realero entonces, para emprender nuevas aventuras.

Hoy abrigo la convicción de que se deben retomar muchos proyectos de desarrollo y entre ellos, el del estudio del mar territorial porque una hectárea de agua de mar es tan productiva como una hectárea de tierra.

No permitamos que la OTAN disponga del mar suramericano. La UNASUR debe tomar iniciativas conjuntas para estudiar por cuenta propia lo que nos compete.

Hay que voltear nuestros ojos hacia el mar, también.

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Tu rostro es el rostro…

Carlos Enrique Méndez (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Pues vea señora, la tecnología ha avanzado muchísimo, en este tema en particular, el uso del ultrasonido es valioso, aunque la verdad no la comprendo… ¿por qué? Doctor, siga hablando, explíqueme más…quiero estar segura, quiero saber…antes de decidirme. El ultrasonido 3 d utiliza ondas sonoras de alta frecuencia por medio de una sonda portátil, esta emite y captura las ondas desde diferentes ángulos lo que permite recopilar imágenes 3 d de alta resolución…pero, señora no entiendo, ¿por qué todo esto? Si usted… ¿qué tan nítida queda una imagen doctor? La resolución es magnífica, eso nos permite, incluso tomar video y fotografías, podemos estudiar la placenta y el cordón umbilical; sabe que es tan nítida la imagen que permite a su obstetra hacer un análisis, DOCTOR POR FAVOR, ¿el rostro, aparece el rostro nítido? Si, tanto que ahora se graba videos para estudiar el comportamiento del bebé, pero señora, ¿para qué, explíqueme, estoy conmocionado, por qué el ultrasonido 3d si usted…? ¿Se pueden ver los rasgos del padre y la madre en la imagen del feto? Si señora, se pueden ver los rasgos perfectamente. ¿Cuántas semanas necesito de embarazo para ver el rostro formado y su cuerpo? Pero señora, es que tampoco puede esperar mucho tiempo, en el primer trimestre su cuerpo empieza a cambiar, esas doce semanas permiten a la naturaleza preparar su cuerpo para el “supuesto” crecimiento del bebé”, las aureolas de sus pezones, no me importa, no me importa mi cuerpo, no me importa la vida misma, siga hablando doctor, siga…sentirá que se pigmenta más el área de los pezones y mucho cansancio, le cambiará el humor y tendrá mareos y nauseas. Siga doctor ¿y el bebé? ¿Qué tanto crecerá, ya le veré el rostro? Su estómago señora, tendrá problemas gástricos, tendrá tendencia a venas varicosas, pero basta señora, basta no seguiré hablando más pues me parece indignante que usted, en su condición y con esa decisión quiera saber más, si usted… explíqueme doctor, para eso le pagué por anticipado, hable, esta es mi consulta, ¿Cuántas semanas para verle el rostro formado?

En cinco semanas se le formará el cerebro y la futura columna vertebral, en diez semanas todos sus órganos, internos y externos, deditos, corazón, todo estará formado pero aún no se le verá el rostro…señora esto es muy enfermo de su parte, yo tengo una ética. ¡¡SIGA!! ¿Cuántas semanas para verle el rostro? En catorce semanas se mueve y tiene músculos en la cara, pero no se distinguen rasgos, en dieciocho semanas podrá verle sus genitales señora, sabrá si es niño o niña, se moverá dentro de usted y podrá sentir su movimiento tierno, dulce, la escucha, a esta edad sabrá sus intenciones, ¿no le importa? ¿Cuántas semanas doctor, cuantas semanas para tener una fotografía y un video de su rostro? ¡¡Respóndame ya!!

22 semanas y lo verá, pero sepa que él también la verá, la escuchará siempre, se dormirá con la música de su corazón.

Listo doctor, está decidido, vengo en la semana veintidós para el ultrasonido, necesito tener la foto, necesito tener el video. Vengo doctor en la semana veintidós, me hace el ultrasonido y el aborto, de aquí saldré con la foto y el video a buscar al hijueputa que me violó, cobardemente en el bus, con el rostro cubierto.

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Silicón en el discurso

Indira Carpio Olivo (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

-Chica, pero si estás bien.

-No, es que me las siento pequeñas.

-Bueno, allá tú.

Esta es una típica conversación de jóvenes respecto del tamaño de sus senos. Pero pudo haber ocurrido en una marcha o en un ascensor apretujado de un centro comercial capitalino, en Venezuela.

Si usted coloca la frase: Cirugía plástica en Venezuela en el buscador Google, en 22 segundos aparecerán 373 mil enlaces como resultado. Asimismo encontrará que Venezuela se encuentra en el ranking mundial de los 25 países donde más se realizan procedimientos médicos cosméticos. (1)

La disposición a la intervención quirúrgica para hacerse "retoquitos” en este país es un distintivo de la venezolanidad hasta internacionalmente.

Se ha vuelto un tema del día a día. Hasta el presidente Hugo Chávez ha hecho referencia a esta conducta social en nuestro país para recriminarla. Entonces, saltan nuestras mujeres en defensa del pseudo-feminismo revolucionario, a la par que saltan dos pedazos de plástico con ellas, por no hablar del botox.

La incidencia de casos es tal, que candidatos a puestos políticos de la oligarquía caribeña lo toman como anzuelo para sus campañas propagandísticas y ofrecen así el sorteo de voto por silicón, un intercambio que a jóvenes y no tan jóvenes les parece muy atrayente, un intercambio que a algunas chavistas y no chavistas les dilata la pupila.

Este fenómeno ha saltado la talanquera social y no distingue clase ni color, tampoco sexo, menos ideologías trasnochadas.

Lo que constituye un acto de hipocresía es que cuando desde Miraflores se critica a la institución de la familia por regalar un par de senos -talla extragrande- a niñas que celebran quince años, algunas figuras públicas ligadas a la política gubernamental lucen implantes en boca, oreja, tetas y cerebro.

Desde periodistas de medios del estado, pasando por gobernadoras y diputadas exhiben sin mayor pudor unos cuantos CC de plástico. No pedimos a representantes de la oposición decoro al respecto, pues sería sembrar en el desierto.

Tampoco exigimos a las nuestras que se quiten a tajos el cuerpo extraño que les costó unos cuantos dólares. Lo que nos atrevemos a demandar tiene que ver con la congruencia entre discurso y práctica: coherencia.

Una usuaria de la Web se pregunta ¿cuánto cuesta una cirugía de aumento de senos en Venezuela? Xoxo, otra usuaria en red, le responde: “con un buen médico sale de 9 millones de bolívares (sic) ¡¡¡¡en adelante!!!! Puedes conseguir mas económicas ¡pero con carniceros!”

Aunque Xoxo se refiere a 9 mil BS actuales, en la publicidad recurrente de las revistas dominicales encartadas en los principales diarios del país, figuran a partir de 10.000 Bs fuertes, aproximadamente 8 veces un sueldo mínimo en la República Bolivariana. Algunos sitios en internet aseguran que 30 mil mujeres al año se someten a este cambio corporal en el país.

Muchas saltarán y se sentirán acusadas, si es que se atreven a leerse en las críticas, o dirán “y ésta que se cree, con mi cuerpo yo hago”... y bla bla blá. Es verdad, ustedes con lo único que les pertenece -su cuerpo- hacen lo que les venga en ganas, pero entonces hagan silencio, porque el pueblo no es idiota y capta la doble moral en el discurso del silicón.

Para ampliar informaciones:
1) Venezuela es el país 25 a nivel mundial en Cirugía Plástica: http://www.opinionynoticias.com/noticiassalud/5349-venezuela-es-el-pais-25-a-nivel-mundial-en-cirugia-plastica

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Los detalles no importan

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sobre la ciudad entre el mar y el desierto amarillo
pájaros horribles de fábricas ocultas cruzan el aire
Arrojan cilindros que destruyen construcciones
y antes de irse desde arriba ven colores de llamas ascendentes,
no oyen pero saben que hay lamentos
En el edificio distante del Estado Global
los que idearon las rupturas del cielo, el paisaje, la paz y la vida
saben que los pájaros mecánicos regresarán
cada noche, día, mañana, amanecer
hasta que carbones retorcidos indiquen el camino
a los lagos subterráneos de líquido espeso
que se convierte en licores verdes, jardines en mansiones,
los rascacielos blancos que se tocan con las nubes
de donde se divisa la Estatua Hueca con el Fuego
Sus discusiones de periódico son sudores de frustración
sueños de importancia, sabor agrio de ser detalles

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Entrevista con escritor Salvador Moreno Valencia: “Santa Compaña es una novela de aventuras como la vida misma”

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Definir al escritor del siglo XXI, cuando aún el propio siglo está muy lejos de definirse, es asunto complejo. Tal vez esta época no sea tan distinta a otras y el escritor, como siempre, para escribir sólo necesite encerrarse en su asunto creativo. No obstante, es cierto que en este tiempo se piensa en el escritor como una mezcla de solitario participativo (que entra a su habitación, se encierra, y sigue comunicado con el mundo a través del espacio virtual). Un escritor que juega muy bien al equilibrio entre la imperiosa soledad y la comunicación a escala planetaria, es Salvador Moreno Valencia (Setenil de Las Bodegas, Cádiz. España, 1961), quien tiene tiempo para crear novelas y medios digitales que marcan la diferencia en momentos de saturación mediática. Con Moreno Valencia conversamos sobre “Santa Compaña” (Casa Eolo Editorial, 2011), su nueva novela que se mueve entre la complejidad y las aventuras de Dediegos, un personaje-escritor que, según su autor (como si de un juego entre autores se tratara), “debe vencer la mediocridad y la majadería de la literatura del siglo XXI”.

P: “Santa Compaña” es una novela de aventuras que tiene a un escritor (Dediegos) como protagonista frente a sus conflictos. ¿Qué me dice su autor? (me gustaría que en esta respuesta, además de lo que se pregunta, plantearás lo que cuenta “Santa Compaña”).

R: “Santa Compaña” es un grito alto y fuerte, el grito de un escritor (quizá como muchos escritores), sumido en sus contradicciones, y en su mundo de fantasía. ¿No es el escritor creador de ficciones? Aquí Dediegos además de crear la ficción vive en ella, por tanto en su descabellada aventura él es mismamente la ficción, entra dentro de sus libros, es un personaje más de sus propias creaciones, “Santa Compaña” es una novela dentro de las novelas, sí, estoy de acuerdo en definir que es una novela de aventuras como la vida misma que no nos atrevemos a vivir como lo que realmente es: una aventura.

P: La novela le propone al lector la posibilidad de jugar en clave de intriga. ¿Qué significa para ti el juego en la escritura y en la lectura?

R: Para poder divertirse, por tanto disfrutar, tanto en la primera como en la segunda hay que jugar, hay que proporcionar; en la primera, la intriga que haga desplazarnos en la segunda, hacia donde el narrador, en este caso, Dediegos, nos quiere llevar, pero dejándonos en una cierta e intrigante incertidumbre en la que el juego es averiguar las claves que el escritor va dejando para que descubramos el mensaje.

P: En la novela manejas un enfrentamiento entre el autor y su obra. ¿Qué de Salvador Moreno Valencia existe en este planteamiento o toda la confrontación es ficticia?

R: La confrontación entre autor y obra me pereció un buen tema para desarrollar la idea que tenía cuando concebí “Santa Compaña”; en los personajes que he creado hasta ahora existe siempre la confrontación como recurso que éstos utilizan para solucionar sus conflictos, creo que en la realidad confrontar los problemas nos ayuda a solucionarlo. En “Santa Compaña” están las claves para que el lector descubra por sí mismo qué de Salvador Moreno Valencia existe en la obra y qué no.

P: ¿Es la ficción de “Santa Compaña” un espejo que proyecta un camino hacia la realidad o viceversa?

R: Planteado así, podemos decir que en “Santa Compaña” la realidad se proyecta en el espejo de la ficción para mostrarnos el camino hacia la “verdad”, la de cada uno, la de Dediegos y la de los personajes que en la novela pululan, incluso la de cada lector.
Vivimos en un mundo donde la ficción ha superado la realidad, de hecho, ésta está siendo moldeada a cada instante por un guión ficticio escrito por el poder y que los medios de comunicación, afines a éste, nos transmiten dándonos una imagen distorsionada de los acontecimientos más cercana a la ficción que a lo real, pero que se da y se toma como cierta. Por ello, Dediegos, confronta su realidad ante su ficción y se pregunta: ¿qué es real y qué ficticio, cómo discernir lo uno de lo otro cuando se carece de un sentido crítico que nos puede hacer dilucidar la diferencia entre ambos?

P: Con esta novela logras algo complejo: ofreces literatura de alto nivel sin restarle al lector la posibilidad del disfrute. ¿Cuáles son los complejos que en este sentido (profundidad, ventas, placer, calidad, best Sellers, etc.) debe vencer la literatura escrita en español en el siglo XXI?

R: No creo que la literatura de alto nivel deba estar reñida con el disfrute (lectura es placer), mi opinión es que tanto la calidad como el placer deben subsistir en la literatura, en el mundo de la creación y por supuesto en la vida. La pasión con la que escribamos, leamos, o realicemos cualquier acto creativo, o vivamos, será motivo de nuestro disfrute y por tanto de la calidad de nuestra obra o de nuestra vida. ¿Se puede escribir una obra profunda y que esta sea amena? Claro, solo habrá que esforzarse y ver de qué forma se puede conseguir esto, es una fórmula perfecta si se consigue llevar a cabo. Las ventas no tienen por qué estar contendidas con la calidad de una obra, esto lo decidirán los lectores que son realmente quiénes disfrutarán o no, con un determinado libro, y también las campañas que se hagan para vender una u otra obra, sea de nivel o no, ¿por qué una novela además de entretener no puede hacer pensar? Creo que el fin de la literatura debe ser este: hacer pensar, confrontar, descubrir nuevas preguntas, e intentar ofrecer nuevas respuestas sin caer en dogmatismos. La literatura del siglo XXI, debe vencer, ante todo, la mediocridad y la majadería, y los escritores, como hace Dediegos en “Santa Compaña”, deben luchar: vencer la mediocridad, imponerse a la ramplonería, crear una literatura que, como tú dices, sea de alto nivel, nos invite a reflexionar sobre cuestiones determinadas, además que nos produzca o regale momentos de placer, la literatura como dice el escritor Ernesto Pérez Zúñiga puede salvar a los seres humanos.

P: ¿Por qué la ficción sigue siendo un asunto tan poco comprendido por nuestras realidades socioculturales? (¿Qué representa la ficción para tu escritura?).

R: Porque a esa realidad sociocultural no le conviene cierta ficción, por eso la denuesta porque lo que nos aproxima a la verdad, a lo que nos hace pensar y profundizar en nosotros mismos es alejado por esa realidad sociocultural porque es peligroso para su existencia. La ficción en mi escritura es la única forma que conozco de enfrentar esas realidades socioculturales fabricadas para manipular a los individuos que la conforman.

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