viernes, 29 de abril de 2011

Armando en abril

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nace cada día, cada abril… cada siempre.
Nace sin que nos llame la comadrona,
la partera, ni médico que anuncie el grito.
Éste es nuestro Armando Tejada Gómez
que viene naciendo otoñal, allá en Mendoza,
aquí en mi patio y en las calles del pueblo.

No importa cuando ni a que hora viene a preguntarnos:
¿Qué hicimos de la vida…?
Si nos salvamos solos o si somos capaces
de no dormir esta noche ‘’Si hay un niño en la calle…’’
Importan las acciones que hicimos o dejamos:
Si todavía el niño nos está esperando…

Cuando llegue a tus manos-Don Tejada-
hecho carne, barro y vino lejano; Eterno hermano.
Se prenderá a tu vida, serás su semilla que anda
podrás crecerle a los días sin más vueltas a la nada

Él, sabe que vuelve
que siempre hay que esperarlo.
Si es de noche o de mañana
no puedo precisarlo.
sólo sé que en estos días
salpicados de verano
se presenta inmemorial
la presencia del ‘’Armando’’.

Yo no puedo decir cuánto
su figura fija el calendario,
simplemente anda rondando,
se me mete sin nombrarlo
y con su mano en mi hombro
caminamos sin mirarnos.

Luego viene lo de animarse
a escribir, soltarse de sus manos
y letra a letra , en palabras,
contarte cosas que hablamos.

Siempre que puedo digo
que es todavía temprano
para que llegue el poeta
en este abril que empezamos

Siempre que puedo alerto
de este acontecimiento.
Lanzo voces al viento
golpeo las puertas del pueblo.
Es que nace cada siempre
nuestro poeta sin tiempo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Fukushima; ¿Apocalipsis nuclear o barbarie imperialista?

Rodolfo Kempf

La operadora TEPCO menosprecio la probabilidad de ocurrencia de los eventos extremos que sacudieron a Japón. La magnitud del tsunami que azoto a Japón estaba por encima de los valores de diseño a los cuales los reactores supuestamente deberían soportar. La energía es demasiado importante para que se la abandone a “las fuerzas del mercado”. Con el objetivo de maximizar la tasa de ganancia y la reproducción del capital se impuso que la tercer economía del mundo está montada sobre un samba inundable con 54 centrales nucleares en sus costas subestimando la combinación posible del mayor terremoto en los últimos 150 años con un tsunami. Hace 25 años, en Chernobyl el incidente nuclear que afecto a gran parte de Europa tuvo su causa fundamental en el cambio de color de la ex URSS con la restauración capitalista y la disputa imperialista con los Estados Unidos conocida como “guerra fría”. Para un país dependiente como Argentina la tecnología nuclear es mucho más que una forma de provisión de energía es un instrumento para la industrialización argentina que permita alcanzar la soberanía energética y autonomía tecnológica nacional
El incidente nuclear que vive Japón a raíz del terremoto y el posterior tsunami que dañó el centro nuclear de Fukushima-Daiichi suscitó debate acerca de la crisis energética y la seguridad en el uso de la tecnología nuclear y las perspectivas para la cuarta central que el gobierno nacional de Cristina Kirchner se dispone a licitar para su compra llave en mano, posiblemente, a la Corporación Nuclear China.
Con el ejemplo de TEPCO, ¿el gobierno seguirá avanzando en una Argentina Sociedad Anónima?

Fukushima-Daiichi contiene 6 reactores operados por la empresa privada TEPCO y construidos entre 1970 y 1979 por las empresas General Electric, Hitachi y Toshiba. Si bien no existen semejanzas entre estas centrales nucleares y las de Argentina entre otros aspectos porque nuestros reactores no se encuentran en una zona con similar actividad sísmica. A diferencia de las plantas Japonesas nuestros reactores están ubicados a la orilla del río Paraná en una barranca de 25 metros de altura y en el lago de Embalse Río Tercero, provincia de Córdoba, cuyas aguas no pueden tornase en una ola destructiva como el Tsunami que azotó a Japón.

Pero lo que si tenemos en común es que la actual operadora de las centrales nucleares en Argentina NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima) esta en camino a privatizarse al igual que la operadora de las centrales nucleares Japonesas TEPCO. Esto se agrava porque el gobierno K, al mismo tiempo que incremento el presupuesto hacia la Comisión Nacional Energía Atómica (CNEA), consolida el espíritu de la ley Nacional de la actividad nuclear sancionada por el menemismo en el año 1994 al asignarle, por intermedio de la secretaria de energía, la iniciativa a la operadora NA-SA para la compra llave en mano de una cuarta central, que involucra el cambio de tipo de ciclo combustible, según las necesidades de los vendedores internacionales. Solo a un puñado de intereses les conviene convertir a una institución como la CNEA que desarrolla y elabora tecnología al servicio de las necesidades nacionales, en una Argentina Sociedad Anónima. Por lo tanto, al igual que con la operadora Japonesa TEPCO, el objetivo del gobierno y sus socios en NA-SA no está en satisfacer necesidades energéticas sino en el negocio asociado con la mercancía nucleoeléctrica, Con el potencial riesgo por negligencia que cometió la operadora TEPCO.
¿Qué pasó en Fukushima?

La magnitud del tsunami que azoto a Japón estaba por encima de los valores de diseño a los cuales los reactores supuestamente deberían soportar. La probabilidad de ocurrencia de semejantes eventos extremos fue realmente subestimada durante la operación de los reactores. Durante el terremoto de 9.O Richter, las barras de seguridad fueron automáticamente insertadas en los tres reactores que estaban funcionando, parando la reacción en cadena. Pero las olas de 10 metros del tsunami inundaron los motores diesel encargados de extraer el calor necesario para enfriar definitivamente los reactores. ¡En el país donde se invento la palabra “tsunami” los motores diesel imprescindibles para el enfriamiento estaban a la altura del mar! El enfriamiento de los reactores paso a depender en la vaporización del agua existente en el recipiente del reactor y de otros depósitos de la planta. El vapor producido dentro del recipiente del reactor fue condensado en el recipiente de condensación, cuya temperatura y presión comenzaron a aumentar lentamente. Algunas decenas de horas después, decidieron ventear algo de vapor fuera de este recipiente para reducir la presión. El vapor contenía algo de hidrogeno, producido por la oxidación de las vainas combustibles recalentadas. Este hidrogeno, venteado en la parte superior de los edificios de los reactores, exploto cuando entro en contacto con el aire. En esos momentos, la presencia de hidrogeno y de productos de fisión volátiles como yodo y cesio en los vapores liberados dan cuenta que la temperatura del combustible fue tal que en el interior del recipiente de presión se haya producido daño severo de las vainas combustibles.

Tampoco son iguales las tecnologías. Las centrales argentinas son distintas en primer lugar porque son de uranio natural y agua pesada, mientras que las japonesas son de uranio enriquecido y agua liviana. Cada planta argentina tiene un sólo reactor mientras en Japón hay más de un reactor en cada planta. El reactor de Embalse Rio Tercero en Córdoba es de tubos de presión y las Atuchas I y II son de recipiente de presión pero todos son de uranio natural y agua pesada.

De todas maneras una primera conclusión para los trabajadores y el pueblo argentino del incidente Japonés es que resulta imprescindible que se deroguen los artículos 34, 35 y 36 de la ley nuclear 24804 que mantienen sujeta a privatización a las empresas del ciclo combustible y de operación de centrales nucleares. Porque si bien nuestros reactores nucleares tienen un edificio de contención además de la envoltura de presión, dos sistemas independientes de parada y tres formas independientes de alimentación eléctrica para proveer energía a las bombas de refrigeración del reactor en parada, si la lógica que domina la tecnología nuclear (como cualquier otra tecnología) tienen como fuerza motriz la avidez de ganancias y no la resolución de necesidades básicas para los pueblos se camina en el filo del precipicio.
La disputa bíblica

Las energías se pueden clasificar según varios criterios. Si se toma el criterio basado en su grado de disponibilidad, se las clasifica en energías convencionales y energías en desarrollo. Las fuentes energéticas convencionales son aquellas que tienen una participación importante en la generación eléctrica, tal es el caso de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), la energía hidráulica y la energía nuclear. Un kilogramo de uranio equivale 100 barriles de petróleo, 20 mil metros cúbicos de gas o 35 toneladas de carbón. Las energías que están en la etapa de desarrollo tecnológico para su utilización en la generación y aun no cuentan con una participación apreciable en la cobertura de la demanda energética son la energía solar, la eólica, la mareomotriz y la biomasa.

Este es el tercer incidente serio de la industria nuclear comercial. En marzo del 79 cerca de Pennsylvania el reactor Three Mile island tuvo una obstrucción en un filtro que hizo detener la turbina con el recalentamiento del agua del reactor. En Abril de 1986 en Ucrania la central Chernobyl una explosión de vapor provocado por un aumento incontrolado de la potencia del reactor tuvo su causa en errores de operación forzados desde la dirección de la ex URSS. Los incidentes no comerciales fueron llevados adelante por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki lanzadas por Estados Unidos y la decena de ensayos de armas nucleares llevados adelante por la ex URSS, Estados unidos, Reino Unido, China y Francia en muchos de los casos se superaron niveles de radiación en 20 veces sobre lo detectado hasta el momento en Japón.

La comparación de los incidentes nucleares en Chernobyl con los de Japón tiene aspectos técnicos muy diferentes en cuanto a la tecnología de los reactores pero un aspecto común; la barbarie imperialista y su tecnología del lucro y la opresión.

En el caso de Japón el moderador neutrónico es de agua liviana. No es de grafito como en Chernobyl con facilidad de incendiarse. En Chernobyl no existía la barrera que representa un recipiente de presión como en Japón, pero fundamentalmente no tenía edificio de contención aunque en Japón resulto dañado.

Sin embargo el reactor de Chernobyl tenía doble función; generar energía y producir plutonio para el armamento ruso. Con el objetivo de maximizar la producción de plutonio los jerarcas rusos forzaron la operación de la central nuclear por fuera de los protocolos de seguridad. Y en Japón tan solo el desenfreno capitalista y sus ansias de crecimiento y ganancias indefinido llevo a poner medio centenar de centrales nucleares en un samba inundable donde aun hoy siguen con replicas diarias de 6.0 en escala Richter.

Queda claro que la energía es demasiado importante para que se la abandone a “las fuerzas del mercado”. Con el objetivo de maximizar la tasa de ganancia y la reproducción del capital el capitalismo en su fase imperialista se impuso un modelo de desarrollo en el cual Japón, tercer economía del mundo, está montada sobre una falla tectónica con 54 centrales nucleares en sus costas subestimando la combinación posible del mayor terremoto en los últimos 150 años con un tsunami. En Chernobyl el incidente nuclear que afecto a gran parte de Europa tuvo su causa fundamental en el cambio de color de la ex URSS con la restauración capitalista y la disputa imperialista con los Estados Unidos conocida como “guerra fría”.

La sentencia bíblica de “Apocalipsis nuclear” usada por las potencias tiene más que ver con la disputa interimperialista que con la amenaza del “fin del mundo”. En primer lugar podemos mencionar a las especulaciones de monopolios europeos por mercados mundiales multimillonarios en provisión de medicina nuclear y otros rubros relacionados, que se beneficiaran del desprestigio y la desconfianza hacia sus colegas niponas. Solo para dar un ejemplo; Japón era hasta este momento el principal proveedor y líder en el mundo por competitividad en calidad de aceros y forjados específicos para los recipientes de presión de las centrales nucleares. ¿Quién será el próximo proveedor de estos materiales estructurales para los centenares de reactores a instalarse durante los próximos años? Al mismo tiempo se lanzó una disputa por la matriz energética de base para el auge de la exponencial demanda energética mundial. En este sentido el incidente nuclear en Fukushima les vino bien para poner debajo de la alfombra el derrame petrolero que provocó el mayor desastre medioambiental sufrido por Estados Unidos cuando la Britishh Petroleum se lanzo aventureramente en la construcción de la plataforma perforadora de Deepwater Horizon en el Golfo de México, perforando a 1.500 metros bajo el mar y a mas de 3.000 metros bajo sedimentos sólidos.
Tratan de afianzar el cepo tecnológico para los países dependientes

En los países dependientes las reglas de juego del sistema imponen el principal factor limitante para el desarrollo de la ciencia y tecnología; toda tecnología de punta está vinculada a cuestiones de seguridad: la química produce armas químicas, la biología armas bacteriológicas y la física armas nucleares. En definitivas entre las restricciones que plantea el mercado de patentes en manos de corporaciones monopólicas y las restricciones imperialistas en cuestiones de defensa, se cubre el espectro casi completo de la ciencia y la tecnología relevantes para el desarrollo nacional. El empleo imperialista de las nuevas tecnologías polariza aun más la sociedad entre un puñado de poderoso magnates monopolistas y la gran masa del pueblo, profundiza la oposición entre el trabajo manual e intelectual y ensancha aun más la brecha entre las potencias opresoras y los países oprimidos arrojados a la pobreza y al atraso. Para un país dependiente como Argentina la tecnología nuclear es mucho más que una forma de provisión de energía: es un instrumento para la industrialización argentina que permita alcanzar la soberanía energética y autonomía tecnológica nacional.

Al mismo tiempo destacamos que existe una grave contradicción entre la lógica del capitalismo, de crecimiento interrumpido con la explotación y el saqueo de recursos naturales para satisfacer la avidez de ganancias y las necesidades insatisfechas del conjunto de los pueblos para satisfacer sus necesidades de vivienda, alimentación, salud, etc., con la austeridad indispensable para el uso racional de la energía y los recursos naturales. Se impone, por lo tanto, una reflexión sobre el modelo de desarrollo a seguir por Argentina y el mundo. Evo Morales suele repetir lo siguiente: “El planeta tierra existió y existirá sin la vida humana, pero la vida humana no puede existir sin el planeta tierra. Ya es hora de identificar a los enemigos del planeta tierra, si queremos defender la vida humana”. En este sentido tenemos en cuenta que los seres humanos, como cualquier otro organismo son sujetos activos que transforman la naturaleza según sus propias leyes: la sociedad humana produce pues a la naturaleza de la misma manera que esta última determina a la humanidad. Por lo tanto se impone modificar las formas de organización social que la han producido. Es decir lo que se demuestra como agotado es el capitalismo. Este “modelo” de producción y consumo basado en la depredación del ambiente y la superexplotación de los seres humanos y recursos naturales no es sustentable y pone en peligro la vida en el planeta. Por eso es imprescindible una revolución que abra camino a un desarrollo tecnológico ligado estrechamente al desarrollo social.

La diferencia entre la teoría del conocimiento de Marx, con su integración de la teoría y la práctica, y la de la cultura burguesa, es que esta última pone énfasis en la separación del saber y del hacer, teoría y práctica, ciencia y tecnología, ciencia natural y ciencia social. En oposición a esto, Marx reafirma la unidad del método histórico, y Mao la continuidad entre comprender los átomos y comprender la revolución. Los trabajadores científicos y tecnológicos adoptamos este enfoque buscando poner nuestra actividad y sus resultados al servicio de la lucha de nuestro pueblo, germen de la alianza social capaz de imponer un desarrollo independiente, autosostenido e integral del país en beneficio de las grandes mayorías.

Rodolfo Kempf es integrante de la Junta Interna ATE-CNEA Buenos Aires.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: De todo un poco…

Nuestro colaborador y amigo Juan Gaudenzi, argentino ahora radicado en México, nos envía esta página con muchísima música. Hay de todo un poco, para todos los gustos…

¡Todas las canciones que quieras!

Haga click en las letras y luego en el autor y la canción que prefiera:

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z 0...9

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cine: El legado de Sidney Lumet

Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Pittsburgh, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Este mes ha dejado de existir Sidney Lumet, uno de los directores más talentosos que nos legó el cine norteamericano desde los años 50. Mis primeros recuerdos de Lumet, vale la pena confesarlo ahora, son las expectantes visiones de un puñado de sus filmes en TV o en vídeos de alquiler. Estoy hablando de los años 80, una época en la cual ya Lumet había realizado la mayoría de sus grandes obras.


De esa época recuerdo “Príncipe de la ciudad”, tal vez uno de sus trabajos menos conocidos, y en el que pone de manifiesto su capacidad de denuncia ante la corrupción policial. Por esa época también filmó “El poder”, con Richard Gere, en el que se acerca a los vericuetos y pormenores de las intrigas políticas.

Pero el verdadero Lumet se mostró, tajante y decidido, en los años 50, con “Doce hombres en pugna”, contando con un Henry Fonda que encabezaba un reparto variado y dispuesto a no dejarse influenciar. Aquellos “doce hombres” conformaban un jurado que debía decidir la culpabilidad o inocencia de un acusado. A Lumet no le venían bien los moralismos y esta película cimera -que luego tuvo un “remake” televisivo y hace poco una reinterpretación en manos del ruso Nikita Mikhalkov titulada “12”- demuestra, con gran fuerza y energía, que la búsqueda de la justicia real era un fundamento básico en un autor que ampliaría sus inquietudes al tratamiento de otros temas polémicos.

Es así que en la década del 70 rueda tres filmes determinantes: “Tarde de perros” y “Serpico”, ambos con un joven y a veces muy inquieto Al Pacino, y “Network, poder que mata”, en la que describe la vesanía intrínseca del todopoderoso medio de la televisión.


En “Tarde de perros” -la historia es bien conocida- Pacino asalta un banco y secuestra a los clientes de la institución. El realismo propuesto por Lumet en esta obra se recuerda aún como uno de los momentos culminantes del cine de los años 70 y de la obra de su autor, que se inició trabajando para la televisión. El móvil que guiaba a Pacino era costear la operación de cambio de sexo de su pareja, pero Lumet nos muestra cómo el sistema imperante se impone y los deseos y sueños del joven asaltante de bancos se difuminan y hallan un desenlace trágico.

Nueva York se había convertido, para entonces, en el epicentro de las películas de Lumet, quien recibió un Oscar como reconocimiento a su carrera en 2005. En “Serpico”, Pacino interpreta al policía incorruptible, que aún herido de gravedad, no ceja en su intento de denunciar la podredumbre moral que expone la institución a la que pertenece. En “Network” se reunieron Peter Finch, William Holden, Robert Duvall y Faye Dunaway, y fue por esta cinta que Finch recibió un Oscar póstumo. Es el propio Finch, gran actor y dueño de una clase y talento de esos que hoy se extrañan, quien protagoniza una de las escenas centrales y climáticas de “Network”: se suicida frente a las cámaras de la estación de televisión. El crítico Fredric Jameson, autor de un libro básico sobre la posmodernidad, eligió esta película para hablarnos del mundo de redes e interconexiones que se tejen en medio de un sistema capitalista, poco antes que la globalización se extendiera por el planeta.


A Sidney Lumet siempre le preocuparon los temas de la ética y la justicia. No son precisamente la obsesión que marca su vasta obra, pero sí representan, junto con una crítica del orden establecido, las columnas esenciales de su filosofía del cine. En 1982 convocó a Paul Newman para un drama judicial en el que el veterano y talentoso actor, esta vez encarnando a un abogado alcohólico y retirado, se enfrentaba a un bufete conducido por la furia del dinero y la ambición tipificados por ese otro gran artista que fue James Mason. El título del filme: “Será justicia” y, para más señas, con la participación de esa enigmática, elegante y bella dama que siempre ha sido Charlotte Rampling.

Lumet también tuvo películas menores, esa clase de trabajos que se conocen como “alimenticios” y que le permitían planear y pensar proyectos en los que sí se comprometía de verdad. Por eso filmes como “Negocios riesgosos” o la nueva versión de “Gloria”, con Sharon Stone, recordando la original cinta de John Cassavetes, representan ejemplos de un cine que es digno de un artesano; se trata de narraciones bien construidas y quién sabe hasta exitosas, pero sabemos que no forman parte de su gran camino autorial.

Dos de sus últimos filmes -“Before the devil knows you're dead” y “Night falls on Manhattan”- nos demostraron que Lumet mantenía sus preocupaciones, que la ética enfrentada a la corrupción o a una mafia iba a protagonizar una pelea de veras complicada. A los 86 años, Lumet se ha ido de este mundo. Es bueno recordar, asimismo, esa película suya de 1964, “El prestamista”, en la cual Rod Steiger interpreta a un hombre acosado por el desencanto y la soledad. Un realizador extraordinario a quien le debemos puntuales recuerdos cinéfilos de adolescencia, Lumet fue un crítico mordaz de la sociedad que le tocó vivir y casi siempre prefirió trabajar al margen de Hollywood, consciente de que la industria podía coactarlo. En ese hecho reside su madurez y valentía, características que marcaron su oficio. Grande entre grandes, Lumet, quien personalmente miraba la vida con optimismo pero a la vez puntualizaba su amargura, nos deja sus títulos más conocidos para que volvamos a ellos y comprobemos cuán sabio, directo y valiente era su arte y la manera cómo lo entendía.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Edgar Borges y/o las historias que nos narran

Vicente Huici

El delicioso libro Crónicas de bar (Editorial Milrazones, 2011) del escritor venezolano Edgar Borges saltea con habilidad una sucesión de visitas a diversos y variados bares asturianos, con oportunas reflexiones sobre la literatura y la creación de la mano de salpimentadas citas y personajes no menos ad hoc.

Se hermanan así la vida más vital – la de los bares y sus circunstancias- con la narración de la misma sin recurrir a alharacas estilísticas ni a experiencias mayormente trascendentales de “catedrales, de nórdicos o de vampiros”.

En su visita al Café del Molino Viejo del Parador de Gijón, Borges comenta con un grupo de amigos Anna Karénina del aguerrido Tolstoi. Sale al paso un artículo del escritor Eduardo Lago que enuncia que “al leer acerca de las vidas de los protagonistas se produce un intenso fenómeno de reconocimiento e identificación: todos hemos pasado por las situaciones que se nos describen en la novela”.

Pues bien, si yo hubiera estado en el Molino Viejo con el amigo Borges y sus amigos, no me hubiera mostrado muy de acuerdo con el postulado de Lago, y más bien hubiera defendido el contrario. Es decir, que nuestra identificación y reconocimiento no se deben tanto a que todos ( y todas) hemos pasado por las situaciones que se describen en las novelas ( en Anna Karénina y en otras tantas ) sino que más bien somos incapaces de narrarnos a nosotros/as mismos/as las situaciones por las que pasamos sin recurrir a las novelas.

Pues, en efecto, por lo que ahora ya sabemos, todas las narraciones, desde los cuentos que escuchamos de pequeños hasta las novelas que leemos de mayores, pasando por las obras de teatro a las que asistimos o las películas que vemos, van generando en nosotros una trama de tramas capaz de dar cuenta de casi todas las situaciones por las que puede transcurrir nuestra vida y, por lo general, según un esquema tan clásico como el tópico aristotélico de planteamiento-nudo-desenlace. Todo esto ya lo ha demostrado Erich Auerbach respecto de la literatura occidental (en su obra Mímesis) y François Julien respecto de la oriental (La urdidumbre y la trama), pero, además, como dijo el lúcido Josep Pla que la novela tenga una trama no significa que la vida la tenga, y estas identificaciones y reconocimientos no suelen ser sino intentos salvíficos de que la tenga.

Sin duda, con esta percepción de lo literario como mímesis inocente de la realidad se gana en seguridad ontológica, a menudo narcisística y grupal (del grupo lector que diría Pierre Bourdieu en su La distinción) pero con ello también, y precisamente, se pierde la oportunidad de percibir la vida sin mayores guardaespaldas (en este caso, narrativos).

Así, habría que esbozar otra literatura, una literatura no necesariamente novelística, en la que, aun sabiendo que entre todos/as construimos eso que se llama realidad - fundamentalmente por medio del lenguaje- (Berger-Luckmann: La construcción social de la realidad), podamos llegar a considerar que resulte interesante (e incluso apasionante) renunciar a la consolación del reconocimiento y la identificación, y abrirse a la vida y a otro lenguaje ( como se abre uno al vermouth de La Paloma en Oviedo).

Algo de todo esto circula ya con una familiaridad no exenta de rigor en este inteligente y divertido libro de Edgar Borges.

Apuntes de “Crónicas de bar”.

• "…la locura es una introspección silenciosa que anda reconstruyendo vivencias. El loco es un viajero silencioso de su mundo interior que, como el niño, le teme a la cordura de los adultos”.

• “… los cafés son los templos donde los humanos celebramos la memoria”.

• “El bar es el confesionario más democrático de todos los que existen”.

• “Las fotos de las paredes son un puente entre la memoria individual y la colectiva. Cada ser es parte de un todo que se va articulando en el tiempo; una mirada me recuerda al abuelo que leía la prensa del día en el Gran Café de Caracas”.

• “Si en las escuelas se enseñara jazz, el planeta sería un lugar más libre y armónico”.

• “En los cafés, como en los bares, se intenta arreglar el mundo; en cada mesa, así como en las barras, van y vienen las soluciones del día (mientras, otros nos enredan la vida a puertas cerradas)”.

• “Mi amiga Mónica me lo advirtió la semana pasada: Georges Perec entra todos los viernes a Pizarra Café y luego desaparece”.

• “El lugar me gusta, parece una caverna donde se esconden las personas que aún piensan que la vida se vive de cerca, energía a energía”.

• “Hay una cordura feroz que anda aplastando a los locos silenciosos”.

• “En eso la camarera se me acerca y, con fina ironía, me pregunta si le daré otra vuelta a la ruta (para seguir curioseando la vida de los otros) o pediré algo”.

• “Me gusta pensar en el bar como centro de posibilidades (cada bar es un mundo)”.

• “Robert Walser no estaba loco, por lo menos no en el sentido de lo que la gente llama locura. Quizá no comprendió la vida de los adultos… Es posible que haya sufrido algún tipo de locura vinculada con la derrota de la infancia”.

• “La gente que va y viene me recuerda «la casa de las abuelas donde todo el vecindario entra”.

• “… la barra es un aposento de sosiego para tres hombres que, más que atender sus tragos, contemplan el ir y venir de la hermosa camarera”.

• “En la fotografía que observo fui captado en pleno recorrido por La Bodega. Yo era un curioso más que veía situaciones ajenas. Y detrás de esta imagen (y de la memoria) continúan moviéndose detalles, vivencias”.

• “Las palabras son espacios solo si avanzamos. La muerte puede ser una metáfora o una acción. La vida puede ser una amenaza cuando se usa en contra de otro”.

• “De pronto desaparece la música, silencio en el bar (derrota en la calle). Todas las miradas buscan la puerta: un hombre nos observa con mirada inquisidora”.

• “Y mi realidad, fugitiva de todo peso, se escapa con la chica que danza la música libertaria de Eddie Palmieri”.

• “Me despierta curiosidad observar la satisfacción de tanta gente dentro de un pequeño bar; curiosidad que me hace relacionar la vida bella con lo pequeño”.

• “… me quedo contemplando el baile equilibrista y solitario que una chica celebra en una esquina… ¡Tempo de mujer libre en movimiento secreto!”

Vicente Huici (Pamplona, Navarra, España, 1955). Filósofo, escritor y crítico literario.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

De historias silenciadas y encuentros placenteros a deshora

Liberto (Desde Artejevez, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿SOY UN NECIO?

Para Sarah Arrauz, que me hizo olvidar a las personas que ni viven ni dejan vivir.

“Se toma por
neci@s a aquell@s que dicen
lo que piensan.
Soy muy neci@”.
En esta breve pero angustiosa ausencia
he sentido, he sufrido… he sido feliz
por un momento Sarah me reconcilió con mi ser
más íntimo con aquella parte que no se ve
que permanece oculta a la indiscreta mirada
de
l@s que se siente con el derecho de insultar
gratuitamente impunemente por tener mi criterio
sobre lo que pasa… sobre lo que siento
sobre lo que sé que ocurre a mi alrededor…
en mi interior… sólo yo sé aquello que siento
¡qué poco cuesta ser amable, querible, adorable…!
¡qué poco y cuánta alegría puedes recibir!
¡qué poco, apenas nada, y cuánta satisfacción…!
¡qué puro goce puede ser un momento
en esos encuentros a deshora sin saber…
citas a ciegas lindos momentos inesperados
gratos hermosos que ni siquiera tú intuiste
toqué en tu ventana virtual sin saber quién era
cómo me ibas a responder qué me dirías…
qué pensarías… “aquí viene otro salido” me dijiste que pensaste… Lo mismo que yo…
“Hola, que tal?” -- dije tímidamente, casi inaudible
(no creo que responda… no nos conocemos
nadie nos ha presentado… ni siquiera un saludo
ni un mínimo gesto de complicidad… nada…
no has ido a su perfil a “espiar algún gusto compartido”… la más mínima excusa para agradar
nada.. sólo …tan sólo una pequeña fotografía
que te cautivó… su rostro claro, luminoso…
y escribiste lo primero que te transmitió…
a vuela pluma le dejaste escrito
cosas lindas… como su rostro bello…
luego sólo, solamente el silencio…
hasta hoy que te encontrabas incomodo…
porque alguien que no conoces…
que no te conoce… te insulta por expresar
lo que siento… lo que soy… lo que sueño…
tan sólo mi opinión… tan solo siempre
lo que pienso… ¿O debo pedirle permiso
la próxima vez que quiera escribir
y enseñárselo para que usted qué dice
que también escribe y debe de saber muy
bien ser “políticamente correcto”… un
eufemismo de autocensura… o me tacha directamente con la tinta azul de la camisa desteñida del fascismo más rancio y repugnante…

Y es que casi seis siglos seis… son muchos siglos… como para no quedar
marcad@s a sangre y fuego… Le sugiero que lea la historia del pleito de La Aldea…. Sí… ese mismo… ¿Lo ha leído bien?
¿Y a qué conclusión ha llegado usted?
No, no le voy a dar ni la más mínima pista de lo que el profesor Francisco Suárez Moreno no escribió por
Autocensurarse… por no hacer daño a
l@s descendientes de aquell@s trescientos años de rebeldía… de insumisión… de revueltas….
trescientos años de luchas… de reivindicar….
de tres caciques nobles
caballer@s abusadores
que querían todas las tierras para
ell@s…
Y si se está preguntando que qué tendrá que ver una cosa con lo que yo pienso… y siento… y sé
es que si lo leyó no lo comprendió… pero no le de vergüenza reconocerlo… otr@s lo han leído igualmente y no han captado la esencia, el mensaje final… de un libro que no es pago con dinero…
Un libro que hay que leer entre líneas….por muy claro y preciso de su lenguaje….un libro que calla muchas verdades…. Que silencia muchos acontecimientos vitales…. Pero que el profesor don Francisco Suárez Moreno aún reconociendo con una “extraña valentía y atrevimiento….” No se queda en el año 1927... Con la supuesta “Solución del pleito socio-agrario de un pueblo que por leyes
injustas… con la sumisión…con un sistema casi esclavista…”
Y la pregunta que nos lanza… que se pregunta… que nos pregunta con un claro tono de escepticismo… de frustración… de desencanto es si la actual y las futuras estarán a la altura de aquellas generaciones tan combativas… tan insumisas… tan valientes… que no cejaron en su empeño de luchar por sus derechos…año tras año… década tras década… siglo tras siglo… CONTRA TODO Y TODOS LOS PODERES FÁCTICOS… ECONÓMICOS… CACIQUILES… POLÍTICOS…. MILITARES…. Hasta que consiguieron que en el año 1927 viniera a este municipio perdido en el mapa y dictara el famoso decreto-ley por el que se pusiera fin a esta larga lucha…por la posesión de la tierra y del agua….
Y como dice Francisco Suárez Moreno… aunque al final no hubo un reparto justo… No existe en Canarias un municipio que se le pueda igualar en cuanto a las ventajas conseguidas por este aquel decreto del año 1927...
Pero aún así… afirma Suárez Moreno, con la transición democrática no supuso un autentico cambio en las estructuras del poder politico…ECONÓMICO y social… después de cuarenta años de franquismo… la sombra terrible y alargada de este permanece aún en muchas conciencias… (incluso en la mía…) no
sólo en las conciencias de .los que han ostentado --y ostentan el poder-- político…hasta hace bien poco íntimamente unido al poder económico, cultural y social, educativo…
Sí, hablo de un municipio canario llamado La Aldea de San Nicolás…(antes San Nicolás de Tolentino… pues vean hasta qué punto la sombra terrible y alargada del espíritu franquista pervive… que en un pleno se votó por UNANIMIDAD cambiar el nombre anterior SAN NICOLÁS DE TOLENTINO por el de La Aldea de San Nicolás….pues sobre la calle General Francisco Franco Bahamonte… aún es la calle principal de este municipio al oeste de la isla de Gran Canaria… que debe ser de el único --o quizás habrá alguno más… dos o tres en todo el estado español EH!!!!--- sí, la ALDEA ES un PARAÍSO… que lo quieren convertir en INFERNAL… (como venganza porque el pueblo estaba harto de tanto mamoneo impune… o sea, que cuando el PSOE OBTUVO MAYORÍA EN EL CONSISTORIO no fue por SU PROGRAMA POLÍICO… sino por el hartazgo de los casi 30 años de gobierno de los hijos naturales del franquismo…
Y no lo digo yo solo…. El profesor e historiador y cronista de este municipio escribió en el año 1990...que “LA RESTAURACIÓN DEMOCRÁTICA RECIENTE NO HA SUPUESTO HASTA AHORA UNA ALTERACIÓN DEL PODER POLITICO MUNICIPAL Y ECONOMICO. LA ACTUALMAYORÍA DE GOBIERNO MUNICIPAL, INDEPENDIENTES DE CENTRO-DERECHA, APARECE IMBRICADA EN LA DIRECCIÓN, PROPIEDAD Y GESTIÓN DE LAS COOPERATIVAS AGRARIAS, EMPRESAS, COMUNIDAD DE REGANTES…”
Y ADEMÁS DE LAS DOS GRANDES COOPERATIVAS… “COPAISAN” QUE DURANTE CERCA DE 20 AÑOS FUE PRESIDENTE CELESTINO SUAREZ ESPINO…AL MISMO TIEMPO QUE ALCALDE DEL CONSISTORIO…“POR CUESTIONES DE ORGULLO PERSONAL CON EL OTRO PRESIDENTE DE LA OTRA GRAN COOPERATIVA AGRICOLA COAGRISAN…. LA LLEVÓ A SU CIERRE POR UNA MALA PESIMA GESTION Y CIENTOS DE FAMILIAS ARRUINADAS…POR SUPUESTO UE LA SUYA NO….Y ENCIMA VUELVE A PRESENTARSE AL AYUNTAMIENTO EN ESA AMALGAMA DE INTERESES PRIVADOS QUE ES AMATT…EL PARTIDO FUNDADO POR ESTE EN SU ÉPOCA DE MAYOR ESPLENDOR….QUE FUE HASTA CASI U N AÑO ANTES DE PERDER LAS ELECCIONES..O SEA CASI 30 AÑOS DE PODER ABSOLUTO…ASI VA LA ALDEA…ASI NOS VA A CANARIAS LA PRIMERA COMUNIDAD EN TODO LO NEGATIVO…Y LA PRIMERA EN PAN Y CIRCO TODO EL AÑO…
SÍ .LAS PENAS CON PAN SON MENOS…PERO DOS DIAS NO DESDE EL 39 HASTA HOY DIA…PARA LA MAYORIA NO PARA ELLXS, CLARO…

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Pío Tamayo, floricultor de la palabra

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Su palabra cierta es esencia de la historia que están escribiendo y reescribiendo los pueblos pobres del mundo.

Hay muchas maneras de hacer nacer el mundo. Hay muchas formas de contar los sueños y sembrar las esperanzas, de alumbrar el futuro y de andar diciendo nosotros, juntos, el mañana. Y por eso hay hombres que hacen historia y se quedan en el presente que no tiene pausa. Precisamente entre esas voces imprescindibles está la de José Pío Tamayo (El Tocuyo, 04 de abril de 1898 (aunque algunas fuentes citan como fecha de nacimiento el 04 de marzo) – Barquisimeto, 5 de octubre de 1935). Pío fue un poeta que asumió el compromiso con los dolores de las gentes y sus tierras. Fundador del Partido Comunista de Venezuela, el joven que fue descubrió temprano la fuerza de la palabra que sabe decir pueblo y siembra, justicia y solidaridad.

Sus ideas manifiestan ante y sobre todo la humanidad de un hombre que aún hoy está por construir, la pasión que mueve y nos mueve hacia el futuro que no nace por predestinación divina, sino a punta de amores, de tesones, de pasiones que saben cantar libertades, de manos que cosechan los tiempos por venir. En fin, su vida y sus versos, su palabra cierta, son esencia de la historia que están escribiendo y reescribiendo los pueblos pobres del mundo.

Semblanza

Desde adolescente se sumergió en el ritmo de las imprentas y las palabras impresas. Y en su época de estudiante de liceo fundó con otros compañeros una imprenta que llevaba el nombre de “Gil Blas”, tal vez en homenaje a ese personaje de la novela de Alain-René Lesage o a la posterior publicación semanal que con una mezcla explosiva entre política y satírica se publicó en España entre 1864 y 1872.

Pío quien se había marchado a Barquisimeto a estudiar en el colegio La Salle, dio a luz a la revista literaria Renacimiento. También publicó Saltos y brincos, y luego Ayacucho. Regresó a El Tocuyo después de la muerte de su padre. Se encargó de la hacienda El Callao, porque de allí salían los recursos familiares. El rol de propietario y administrador del fundo le permitió abrir un espacio para hacer realidad sus mejores sueños, mejorar las condiciones de los trabajadores. Su gestión al frente de la producción permitió la compra de tractores, la instalación de servicios sanitarios para los campesinos y una red de energía eléctrica para las casas y la hacienda. Además, Pío fundó una granja porcina y el primer transporte colectivo entre Barquisimeto y El Tocuyo, para que las mujeres y hombres, niños y viejos de esos tiempos y esas tierras pudieran trasladarse a un bajo precio.

Pero su vida estuvo marcada por el exilio, por los desarraigos que se anudan siempre a la memoria y los gestos con que se alumbran las mañanas.

En 1922 Pío Tamayo, como se le conoció siempre, salió del país debido a sus actividades conspirativas contra el gobierno de Juan Vicente Gómez. San Juan de Puerto Rico fue su primer lugar para el exilio, allí trabajó en una planta azucarera. Luego llegó a Nueva York y levantó vuelo hacia La Habana, donde cuentan que participó en la fundación del Partido Comunista de Cuba. Sus días en la isla fueron propicios para escribir en las revistas Venezuela Libre y Revista Universitaria. Precisamente en la capital cubana estudió a fondo el marxismo y se integró a un grupo de venezolanos que luchaban por dejar atrás el régimen gomecista con el objetivo de abrirle paso a la democracia.

La Unión Obrera Venezolana, un movimiento de corriente e inspiración marxista que luchaba por la conciencia y unidad de la clase obrera nació de su esfuerzo y convicción en Barranquilla. Y sus ires y venires por el exilio lo encontraron en Panamá en 1925, donde fue detenido por dirigir una huelga de inquilinos. Luego, el gobierno de José María Orellana de Guatemala también lo expulsó por actividades que eran consideradas subversivas, pero que no eran más que la lucha que lo empujó siempre a construir un mundo más justo y más humano. Terminó en Costa Rica donde se desempeñó como director de la revista Siluetas, al mismo tiempo que colabora en las publicaciones Avispas y Nueva Prensa.

De vuelta en Venezuela, en 1926, empezó a colaborar en la revista Élite y en el diario Mundial. Y dos años después se incorporó con alma y brío a la organización de la Semana del Estudiante. Corría el año de 1928. Durante el acto inaugural Pío Tamayo leyó Homenaje y demanda del Indio, un poema apasionado y comprometido con las más hondas y justas causas, tanto que le costó la libertad. Cumplió condena en el Castillo de Puerto Cabello, junto a muchos de los jóvenes que participaron en aquella memorable jornada. Allí fundó una escuela para los analfabetos y otra de marxismo para los presos políticos.

Probablemente no haya sido la tristeza del encierro, porque no se puede aquietar las alas del viento ni las palabras libres que nacen de los hombres, pero Pío Tamayo enfermó de tuberculosis en prisión y en diciembre de 1934, cuando fue puesto en libertad ya su estado de salud estaba quebrado. Pío, el floricultor de las palabras y las libertades, las esperanzas y los sueños falleció el 5 de octubre de 1935. Él es tal vez un pionero del movimiento literario vanguardista y precursor del marxismo en Venezuela. Su obra se encuentra dispersa en periódicos y revistas, aunque ha sido parcialmente recogida en la antología Diario de un floricultor.

Querido Toño:

“No tengo acto de qué arrepentirme; seguí los mandatos de mi conciencia y si alguna vez me equivoqué hay que culpar la imperfección humana, pero nunca la intención. Muero sereno y conforme con mi conciencia. (...)

¿Qué te he de recomendar? Cultiva siempre en el predio rico de tu espíritu las cualidades nobles que te distinguen; húyele a las satisfacciones mezquinas de los egoístas, y vivirás vida colmada de contento interior que es el más puro de los deleites.

Esta carta debe llegar a ti en los minutos inmediatos a mi muerte. No olvides que he sido sencillo y limpio de corazón. Procura enterrarme en El Tocuyo, pueblo al que he amado y cuyas gentes me quieren. No deseo ninguna ceremonia religiosa, ni aquí, ni en el acto del sepelio. Condúceme a una casa amiga en aquel pueblo, donde puedan reunirse los que quieran acompañarme al cementerio. Anuncia muy llanamente: “Ha muerto Pío Tamayo (37 años).

No pude revisar, corregir ni compilar nada de mi obra. En esas condiciones no deseo que se publique ninguna cosa. Guárdalas simplemente.

Te dejo a mamá. ¡Qué gran tesoro, hermano! Quiérela ahora por mí y por ti.

Te amo y digo adiós”,

Pío (28 de septiembre de 1935, fragmento de la carta destinada a su hermano José Antonio Tamayo).

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Crítica literaria: “Ciudad del crimen”, de Charles Borden

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No es la intención de este artículo abordar con juicio crítico de autor el desmesurado drama de la droga y sus consecuencias en la sociedad actual. Pero resulta que coincide dos días que me ha llevado la lectura de este impresionante libro de no ficción del reconocido escritor que es Charles Borden (1945), con la también lectura de una amplia noticia sobre la marcha de miles de mexicanos en la calle “para clamar contra la violencia”. Entre los que se encontraba el poeta Javier Sicilia con el dolor de quien acaba de sufrir la pérdida de un hijo y su pregunta” ¿Qué somos cuando nos matan a un hijo?” así como el hallazgo por la policía de 59 cadáveres en varias fosas comunes en el norte del país.

La otra lectura es un magistral artículo de Carlos Fuentes titulado “Señor embajador” que no tiene desperdicio, donde comenta que de los “Doscientos cincuenta millones de seres humanos, globalmente, usan drogas. Solo 25 millones son dependientes lo cual, en sí, indica que el tratamiento es más importante que el castigo” Noticia y artículo (publicados en el diario El País), se suman a la de miles de reportajes, artículos y ensayos, noticias y opiniones, que constantemente podemos conocer a través de los medios de comunicación. Por eso señalar esta coincidencia fresca con la lectura de esta obra “crónica extraordinaria” precisamente elaborada con envidiable profesionalidad sobre una tragedia que es el angustioso pan de cada día para millones de familias.

Es una narración devastadora de alto periodismo, sobre Ciudad Juárez, donde con escritura envolvente y dinámica retrata el real vivir, malvivir o sobrevivir, de la vida de sus habitantes. Advirtiendo que no es una obra de ficción sino de documentación, eso sí compuesta por ese estilo de periodismo americano que convierte datos, hechos y cifras, escalofriantes, en literatura de no ficción, aunque de un realismo sólidamente argumentado, que coloca tan estremecedor trance, repito, ampliamente abordado desde las más diferentes ópticas del papel de los gobiernos y de la sociedad ante esta tragedia. Mostrando el escaparate y pasarela de la vida cotidiana de la Ciudad Juárez, que también Carlos Fuentes en su artículo señala en las manera que “las políticas prohibicionistas no reducen el mercado ni el consumo de dogras”porque “las políticas en vigor han atacado la oferta mas no el consumo”

Estamos ante una exposición que es cascada insistentemente de actualidad enlutada, una escalofriante tragedia colectiva bien conocida, con censura y sin ella, por toda persona no dormida o indolente que lo desee, que para mayor fuerza y contundencia argumental en esta obra está elaborada sobre una base real Charles Borden muestra una entrega profesional y comprometida que refuerza su carácter profesional sustentando las doscientas setenta páginas de su crónica-relato, con un apéndice de ochenta y dos páginas. Apéndice, que como bien señala “Al principio es simplemente una Tarea de oficina. Leer periódicos y poner los nombres, y si las hay, la hora y la causa de la muerte. Entonces aumenta el volumen y el reporte se vuelve superficial. La gente desaparece y nunca se informa de su destino. Tampoco existen números de los secuestrados porque las familias apenas informan de tales conocimientos, pues tiene miedo de ser asesinado”, lo que certifica con una estadística minuciosa de 1652 asesinatos sucedidos en 2008.

Y todo esto un fruto responsablemente elaborado, porque “En Juárez se debe a las drogas, la policía y los militares luchan por las ganancias, la prensa se encuentra restringida por la intimidación y el asesinato de periodistas, y la línea entre el estado y los carteles parece no haber existido nunca” En resumen Ciudad del crimen, es un reportaje dantesco, un “descenso al infierno” pero, imposible de la belleza lírica que el Dante supo tallar en el Infierno de su Divina Comedia.

Traducción de Jordi Soler - DEBATE

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ese verano y otro más

Abel Samir (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Javier logró sobrevivir hasta ese verano y eso para él era mucho, sobre todo, que sentía que su vida se descarrilaba como un tren enloquecido y furioso. Como se encontraba enzarzado en una lucha consigo mismo, tratando de sentirse un ser humano libre de prejuicios y al mismo tiempo vivir lo que le quedaba de su pobre existencia, en un país que sólo en apariencias era suyo, que lo rechazaba por el color mate de su piel y de sus ojos pardos tirando a ocre oscuro, por todo lo que entrañaba su cultura, la cultura de un continente en otros tiempos invadido y doblegado bajo el peso de las armas y de una técnica superior y por razones que existen muy profundamente en eso que muchos llaman alma y que él ya no estaba tan seguro de que existiese, resistir en esas condiciones era ya para él un triunfo.

Desde que su mujer o más bien dicho, su ex, ya que no volverían a verse más, desapareció de su vida ―porque tenía que comprender que ellas, las hembras, también se van, o con otro macho o de esta ingrata vida―, luchó desesperada y solitariamente contra el desequilibrio que le produjo el divorcio. Encontrar de nuevo la armonía y el equilibrio, fue una tarea dura que, la logró después de muchas penurias, y después de un par de años de ocurrida su desgracia. El amor, el verdadero, tiene el terrible atributo de hacer sufrir al o a la que verdaderamente ama. Como dijo un filósofo alemán del siglo XIX, que el amor es además de ser una fuente de todas las alegrías, lo es también de todos los dolores. Tanto la desgracia como la felicidad dimanan de él. A veces pensaba que no podía haber un dios que hubiese hecho a este mundo tan imperfecto y tan controvertido.

La conocía tan bien, que cuando ella agarró su maleta y su ropa, y le dijo que se iría por un tiempo nomás, él sabía que no era así. Él podía leer en los ojos de ella como en un libro abierto y vio en ellos, ese día, lo que no quería ver. Adivinó que detrás de esas palabras estaba una verdad dolorosa que tenía que aceptar, aunque sentía que su mundo se derrumbaba. Esos ojos azabaches la traicionaban y aunque ella miraba lejos, lejos allá en el horizonte, como un puñal acerado penetraban su alma produciendo una herida dolorosa y punzante y parecía que no quisieran verlo. Estaba de pie junto a ella convertido en una estatua de bronce derritiéndose de a poco. Sentía el pecho aprisionado: ella había sido todo para él. No había otras hembras. No podía ser infiel a sus sentimientos. A pesar de que nunca había sido cobarde, por primera vez sintió miedo, sobre todo, cuando vio que aquellas almendras oscuras no soltaban, como en otras ocasiones, algunas lágrimas que a él le sabían a miel salada y que tanto disfrutó en la oscuridad de su cuarto.

Por la mañana se despertó pensando en la sinceridad de sus bellos ojos, que se habían vuelto grises en esa última despedida. Sólo quedó de ella su perfume de violetas de bosque embrujado, impregnado en las aquellas sábanas tibias y sudadas. En la almohada descubrió unos cabellos largos, que por tonterías de romántico frustrado, guardó mucho tiempo en un cartón que dejó en el subterráneo, hasta que un día, cuando tuvo que cambiarse a un apartamento más pequeño y como se sentía más envalentonado, los tiró a la basura, no sin dudarlo, porque de ella eso era todo lo que quedaba. Pero los recuerdos más difíciles de borrar, fueron los de sus besos quemantes de hembra ardiente, que dejaron huellas y heridas que de tarde en tarde volvían a sangrar, sobre todo cuando se aproximaba el verano. Así transcurrió ese verano, llegó el invierno; miraba ansioso por la ventana de su cuarto esperando que las nieves por fin se derritiesen, que el bosque frente al edificio donde vivía recobrase su verdor y que la primavera trajese consigo el eco de su sensual voz, junto a las golondrinas que vuelven cada año al mismo lugar para hacer su nido de amor y continuar por esa senda que tal vez ha durado una eternidad o tal vez sólo unos cientos de miles de años.

La espera se arrastró como una serpiente extremadamente larga y moviéndose sin apuro, hasta que el tiempo, el extraño y controvertido tiempo, parecía querer detenerse, por lo que al final decidió de terminar de medirlo en días o semanas y a partir del primer año lo midió sólo en veranos. Le prometió a la diosa del amor que la esperaría ese verano y el siguiente si fuese necesario. Después de decir eso sintió que así no habría de ocurrir y se dio cuenta de que sólo era un idealista como la mayoría de los humanos que viven pensando e imaginándose un mundo inexistente para calmar sus almas atormentadas y entonces entendiendo la problemática del mundo decidió que la esperaría hasta que se terminasen todos los veranos. Como rompió y tiro sus fotografías, el extraño y desalmado tiempo se encargó de hacerle cada día más borrosa su imagen y después de varios veranos que de ellos él no llevaba cuenta alguna, le era difícil distinguirla entre sus imágenes grabadas en su alma aun cuando cambió sus anteojos por otros más potentes. Pero como el alma también debe alimentarse y ella estaba tan sedienta de sus besos y de la caricia de sus manos, esa espera se hizo insoportable y terminó por secarse como una flor tirada en el desierto de la desesperanza. Él sabía que el tiempo era también un curandero capaz de sanar las heridas del alma. Alguien que también amó con la misma intensidad que la de él, cuando ellos se veían, le repetía, que el tiempo cicatriza todas las heridas. Pero hay heridas y heridas. Las hay superficiales y también las que son muy profundas y a las cuales no tiene acceso ese curandero, ni siquiera las promesas que uno se hace a si mismo de olvidar lo que ya está tan fuertemente grabado allí dentro. Muchos decían ese acertijo, porque no habían pasado por esa experiencia y, por tanto, sólo eran palabras al viento, que no servían de consuelo. Al fin se dio cuenta que no ganaba nada con filosofar, que todo era un problema superable, pero que si uno no quiere terminar con eso, lo único que va quedando es su mundo hundido en lo más profundo del océano y que se lo lleva la vorágine de la vida moderna.

Después pasó a otra etapa y esa fue la del arrepentimiento. Se preguntaba si su felicidad perdida, barrida por las olas del final de los tiempos, había podido ser capeada como lo hacía de niño durante los veranos, en la playa de Cavancha. Estuvo muchos días, sin saber cuántos, quebrándose la cabeza, hasta que terminó por aceptar su realidad. La seguridad que da en la vida el entorno familiar se había esfumado, como las camanchacas del desierto tarapaqueño al llegar el día y lo único que quedaba era una neblina posada frente a su cansada vista que todavía lo enceguece. En esos instantes, a uno le parece que la vida se despeña por un precipicio sin fondo, desde el cual no hay vuelta posible. Se imaginaba cayendo al precipicio, volando sin alas en una caída interminable en el tiempo. Gritaba como un loco del manicomio y después se avergonzaba al ver que no era el único que pasaba por esos difíciles momentos. Había millones de hombres que, al igual que él, eran los grandes perdedores de esta sociedad moderna. Probablemente ―pensaba― tenía que ser así y no de otra manera porque los hombres hemos regido los destinos de las mujeres desde que existe la propiedad privada por allá lejos en los comienzos de las sociedades del Neolítico. Ya lo había dicho uno de los más grandes filósofos, hoy tan difamado y rechazado. La familia humana ―dijo― se funda en el predominio del hombre y la primera opresión de clases es la que ejerce el hombre sobre la mujer.

Estaba tratando de asimilar ese último pensamiento y su imaginación lo llevó de regreso a su tierra natal ubicada en el otro hemisferio. Allí muchas mujeres querrían independizarse de los hombres, pero estaban atadas, no tanto por el amor o el cariño, porque éstos también se pierden por esa ley dialéctica de la naturaleza que dice que todo lo que nace también fenece. Muchas de ellas estaban atadas a sus maridos por su situación económica y temen dejar eso que les asegura una vida más o menos digna, además, porque la sociedad ―hecha por los hombres y para los hombres― le da a los padres, en la mayoría de estos países, la patria potestad sobre sus hijos, en desmedro de las madres y allí se hace valer el ingreso económico. Este proceso se ha invertido en Europa en favor de la mujer e igual se cometen muchas injusticias. Al final, los hijos son los verdaderamente perjudicados; sometidos, los pobrecitos, a las luchas de sus progenitores sin saber que partido tomar. Algunos extranjeros de los países africanos o del Oriente Medio, desilusionados por estos hechos, toman sus hijos y escapan a sus países natales creando una situación en que los hijos sufren lo indecible y ellos terminan buscados como simples criminales. ¿Cómo encontrar un mundo más racional?, se preguntaba Javier.

Hasta pensamientos suicidas pasaron por su mente y aunque el equilibrio parecía haber llegado, éste no era permanente y entonces descendía de nuevo a las tinieblas con los mismos anteriores altibajos, en los que casi perdía el control sobre su instinto de conservación. En esos instantes la vida perdía todo su significado, todo era oscuridad y la música era sólo ruidos infernales. No podía conciliar el sueño y necesitaba de somníferos. Llegó a pensar que amaba a la muerte, porque ésta no era como una hembra exigente y porque era también bella en su quietud y en su letargo. La vida es traicionera, meditaba en esos momentos. Ya no podía aceptar el amor furtivo que se esconde detrás de los arbustos del engaño. Pero se detenía a tiempo con el revólver apretado contra su sien derecha, en el límite peligroso entre la vida y la muerte. Razonaba que la vida era una sola y que no había otra esperándolo. Si la abandonamos a destiempo, nunca sabremos de aquella gente que amamos. Tampoco de aquello que nos interesa y nos intriga, porque somos animales curiosos. Tampoco estaba seguro y nadie podía asegurárselo, que al final del camino exista realmente otro mejor y menos pedregoso. En esos momentos dejaba el revolver sobre la mesa y se ponía a soñar despierto. Cuando perdió a su mujer pasaba por tiempos largos meditando sentado en un viejo sofá que recogió del basural y que lo revistió de telas más hermosas. En esos instantes sólo escuchaba su propia respiración y se preguntaba si esa energía que desplazaba su cuerpo, iría a vagar por algún mundo lejano y se detendría en algún sitio donde hubiese una bella mujer esperándolo. Él tenía su trabajo, su escritura y su hobby de la pintura. En ellos se sumergía como en un mar profundo lleno de sorpresas no siempre satisfactorias. Quería llenar las horas del día, pero lo angustiaba ver que la vida pasa por delante y el tiempo, el famoso ladrón que muchos temen cuando llegan a viejos, te irá quitando un poquito de tu vida cada hora, cada minuto y cada segundo, acortando tu existencia. Y no hay manera de terminar con ese ladronzuelo. El día que alguien lo haga merecerá un premio Nobel de física.

El equilibrio llegó al fin a su alma y empezó una nueva vida a partir de premisas diferentes. Había cambiado mucho y ya no creía en el amor. Los años transcurrieron aceleradamente entre amores nómadas y aventuras sexuales sin mucho colorido, como los cuadros que pintan muchos suecos. De rostros que pasaron sin dejar una huella imperecedera y de nombres que en corto tiempo se olvidaron. Un día se miró al espejo y se sorprendió porque vio a su otro yo, el yo del momento. Era un hombre de edad madura, con cabellos más bien ralos; su piel llena de arrugas que atacaban sin compasión, creando surcos, valles, arroyos y hasta algunas pequeñas y repugnantes colinas indeseables; sus músculos, que otrora fuesen su orgullo de macho bien entrenado para la guerra, estaban flácidos y cansados. Eran los inviernos, estación creada por el demonio de esas latitudes, para la infelicidad de los humanos y para que no olvidemos lo que es el infierno y dancemos bajo el sol pidiéndole que no nos olvide y que sea como nuestro dios, como los Incas en épocas pasadas lo hicieron. Gran parte de su desgracia había que atribuírsela a la soledad, compañera malévola del invierno, lacra social y pegajosa que agobia a los desterrados del mundo. También a aquellos que no han podido escabullirse hacia el planeta de las luces y de la música que dimana de los bosques, de las selvas y de las playas con marea revoltosa. Esta terrible lacra social que existe allí mismo donde uno se encuentra abandonado y que lo persigue sin piedad, implacable como los lobos persiguen a su presa.

Su vida de ermitaño se desenvolvió con altibajos hasta que un día se sobrepuso al dolor y no se había evadido ni en las drogas ni con el frasco. Muchas de sus actividades eran como dijo Freud una sublimación del paraíso perdido. Drogado por el exceso de actividades que tenían el mismo efecto que la cocaína, se olvidaba de su propia existencia para sumergirse en la de los demás. Así, drogado, carecía de tiempo para pensar en su propia realidad, que aunque nada trágico le había vuelto a ocurrir en ese último tiempo, era una realidad lamentable, porque los humanos estamos hechos para vivir en sociedad y dentro de una familia, aunque la actual tenga muy poco de humana. Buscar un buen ejemplo de una buena familia sólo la encontraremos en el resto del mundo animal, aunque nos decimos cultos y civilizados. Javier contemplaba el mundo desde otra perspectiva y veía como estos humanos, en casi todos los rincones del mundo, cometen tantos crímenes contra seres indefensos y luego los poetas y otros que creen serlo, escribirán sobre el amor, un tema del cual se viene hablando a diario, no sólo ahora, sino desde que cambiamos nuestras pieles por tejidos y nos lanzamos hacia las estepas para empuñar el arado.

Javier comprendía que el contacto humano ―no sólo la cercanía del cuerpo de una hembra― es de vital importancia para el retorno del equilibrio emocional, que se va resquebrajando día a día, durante los largos y fríos inviernos del hemisferio norte. De días en que amanece oscuro y de noches que son como bocas de lobos. De gente silenciosa, agobiada por la falta de luz en sus vidas y también en la atmósfera. De inviernos llenos de depresiones y de angustia humana. De un sol raquítico que aparece por tiempos escasos y que se arrepiente de su crueldad algunas veces, para jugar con la debilidad de los humanos. Pero en general, se solaza ocultándose por tiempos largos disimulado detrás de nubes endemoniadas, cuando más lo necesitamos, en especial, estos pueblos mustios del norte, de piel clara, de cabellos rubios y de ojos azules. De primaveras que se esperan con una mezcla de alegría con inquietud. De parejas de amantes que por fin abandonan sus escondrijos y su modorra de seis meses, para descubrir de nuevo a la vida y que muy abrazados se derretirán como el hielo al sol con sus miradas recíprocas. Este escenario tan peligroso para los solitarios, porque tienen un efecto demoledor para aquellos que nadie los espera en casa. En ese instante Javier podía aquilatar lo que es un mundo lleno de ruidos, de gente que ya no camina apresurada a casa o al trabajo. Gente que se detiene a observar el inmenso valor de un cielo azul cerúleo tirando a violeta, en donde algunas nubes entre ocres y anaranjadas se atreven osadamente a desafiar al invierno que se escabulle en la lontananza.

Paradojalmente, ese es el peor de todos los tiempos, mucho peor que los días que no son días y de las noches que lo son intensamente. Todo el valor con que los solitarios han enfrentado al frío y la oscuridad de seis meses, parece abandonarlos, como si sus energías ya no dan abasto y es en ese instante de jolgorio de niños correteando y de avecillas cantando al amor, cuando Javier sentía que sus piernas se le doblaban, sin responder a su voluntad de macho seguro y era en esos instantes en que escuchaba el llamado de la hembra que empuña una guadaña. Su imaginación quería llevarlo a otro mundo no tan solitario y no necesariamente lleno de humanos, en algún valle lejano, en algún planeta parecido al nuestro, en donde la única religión que imperase fuese la amistad profunda entre sus habitantes y un Dios del amor. Que esos seres siguiendo ese ejemplo amasen a sus semejantes y no a sus bienes. Con una ley sí: enviar al destierro al demonio del egoísmo. Soñaba que en un mundo así podría encontrar a la mujer ansiada, una compañera para compartir las vicisitudes y también los momentos gratos de la vida.

Cuando ese verano se aproximaba a su fin, aparecieron en el horizonte dos avecillas migratorias en camino a España. Eran del continente de los Incas y del río Amazonas. Necesitan alojamiento por un par de semanas y él gustoso lo dio sin ningún preámbulo. Llegaron como caídas de cielo, o del infierno, ¿quién sabe? Así conoció a Lalja y por la ventana de su isla, compuesta de dos piezas, cocina-comedor y baño, penetró una avispa premunida del veneno del amor y lo picó sin descanso. Pero ya era un hombre experimentado en el duro bregar con el sexo opuesto y se apresuró a beber un antídoto. Ella era muy hermosa, pero muy joven. Y con una joven no existe futuro, al cual todos queremos llegar acompañados. Claro está, que del futuro uno no puede preocuparse tanto, ya que es imposible de predecir. Puede ser ahora como en muchos años. Un día Lalja y su amiga le dijeron que había llegado el momento de seguir el vuelo hacia España y él pensó un poco apenado: “vuela, vuela golondrina de verano”. Y las dos extendieron sus alas y se fueron con el viento del norte. Así, su isla quedó desierta de nuevo. Él ya no escuchaba el parloteo de las golondrinas de verano; mientras que las golondrinas pequeñas que vivían en el entretecho del edificio contiguo empezaron a juntarse en una tremenda bandada para regresar al continente negro.

El verano terminó y con ello la luz y la alegría. El verdor se transformó en amarillo y rojo geranio. Las hojas cansadas y envejecidas se empezaron a caer llenando el suelo de colores cálidos. Volvió la gente a encerrarse en sus islas, en su mutismo y en sus depresiones. Algunos que no fueron capaces de sobrevivir esa experiencia prefirieron la solución más corta y rápida, creando conmoción y trastornos al tráfico de los trenes del metro de Estocolmo. Él volvió a su trabajo y continuó tecleando su computadora, escribiendo con la esperanza puesta en el siguiente verano. Siguió soñando con su puerto en el norte de su tierra, en el otro hemisferio. Se arrellanó en el sofá viejo como él y cogió un disco compacto de Bob Marley, ese jamaicano pequeño de estatura pero que de los artistas fue uno de los más altos. Escuchó sus canciones y se detuvo a pensar en aquella que dice: no llores mujer, mujer no llores. Su mente voló hasta las Antillas y se sumergió en el ritmo creado por ese descendiente de europeo y africano.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Crítica al darwinismo político: Ensayo sobre el concepto de democracia

Romualdo Retamal Maureira (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Porque la verdadera belleza del vuelo no se encuentra ni en el despegue ni en el suave aterrizar sino en el equilibrio ingrávido del ave, así también la verdad humana se encuentra entre lo primero y lo último, entre el acto consciente racional radical y aquel desmedido imaginario ideal, entre lo legítimo y lo ilegal, entre lo bueno y lo malo, entre lo que uno es y no es. Los contrarios, que se oponen aparentemente sin reconciliación, dejan siempre, en el campo de batalla, bajo los cadáveres secos de la disputa diaria, un signo, una señal, que sólo el sabio sabe descifrar y que indica el camino que se debe recorrer para ser como lo que se debe ser.
Pasan días, semanas y meses, viendo noticieros televisivos y leyendo diarios (estos últimos, de derechas y de izquierdas, ecologistas y de sesgados barnices religiosos) y de este laberinto caótico de Información sólo queda retumbando en el cerebro la palabra más repetida en el orden social, sólo comparable al ¡Dios mío!, en el idioma que se quiera, o, si Ud. prefiere, en la religión que se escoja. Esta palabra es; Democracia. Esta indefectible palabra va siempre asociada a otra, tan baladí como la primera; Libertad. Todos los políticos del planeta las usan como si, al salir de sus bocas, éstas se hubiesen, al fin, reubicado en la historia para maravillar al mundo con su enceguecedora Verdad. Los pueblos desesperados de miseria, sin esperanzas, también las usan, pero éstos las dicen gritándolas y en multitudes, los políticos no, las dicen endulzando la voz, con un toque casi dramático, saboreándolas, sabiendo que, en esto, no habrá controversias y que quizás hasta saque aplausos. Pero, ¿Qué significa Democracia?, no etimológicamente, eso lo saben hasta los ciegos. Digamos mejor, ¿qué significa en la realidad concreta del cada día de un ciudadano común y corriente?

Le hice esta simple pregunta a un prestigioso sociólogo chileno. Después de escucharlo veinte minutos sin interrumpirlo le hice una seña de esperar un poco, cuando se calló le lancé: ¿Me podrías explicar todo lo que me has dicho pero de una manera más simple?. Al principio el sociólogo me miró con extrañeza, luego amagó algo como una casi sonrisa, luego me dijo: Mira, se me viene una imagen que podría explicar en parte este indefectible concepto como tú dices. Se me ocurre que en el segundo que detona una bomba desfragmentándose en cientos de miles de segmentos, estos trozos metálicos representarían grupos humanos. En esta imagen son muy importantes la bomba y los segmentos, Cada grupo humano tiene su propia historia y su propio concepto de lo que significa para ellos la Democracia. Todos nacimos del mismo fenómeno, la bomba, pero al momento de transformarnos en bípedos nuestras historias ya no fueron las mismas.

Se acostumbra asociar, ya esto es parte de las ideologías, la Democracia con la Igualdad, con la Justicia (asociada a justicia igual para todos) y, la más enigmática de todas: con la Libertad. Estos conceptos no han sido jamás sinónimos de Democracia, afirmó con fuerza el sociólogo. El considerarlos sinónimos es una mentira universal. La confirmación de lo que acabo de decir es fácil; para el musulmán, para el asiático, para el africano, para el occidental y para muchos del Nuevo Mundo el concepto de Democracia no es el mismo, y esto es así porque tenemos historias y culturas diferentes. El concepto de Democracia que han enseñado, manipulado y obligado a aceptar a los segmentos occidentales desde que apareció la palabra Democracia en los Diccionarios son la transcripción en palabras doctas del vasallaje, de la esclavitud, de los reinos feudales, de las monarquías y de las actuales Repúblicas representativas. El lugar común más utilizados en occidente es la definición de Democracia : Utilizada por primera vez, según los historiadores de la Antigüedad a los que hay que creerles la mitad y la otra mitad aceptarla con dudas razonables, en el siglo V a.c. en Atenas, “Demos”, “Kratós”, es decir, “Pueblo”, “Poder”, que los investigadores tradujeron como “Gobierno del Pueblo”???, convirtieron el vocablo Pueblo sin especificar que ese “pueblo” no representaba que el 25% de la población, ya que las mujeres, los extranjeros y esclavos eran, para estos efectos, todos esclavos. Por lo que respecta al Poder, se subentiende, era el Poder de ese 25%. (Atenas tenía en aquellos años no más que 300.000 habitantes).

Bueno, lo cierto que este manoseado vocablo Democracia, llegó hasta nuestros tiempos, por lo menos su esencia, por los escritos de Aristócles, más conocido por su apodo Platón (s.427 a.c.), que definió el concepto democracia como: el Poder de la Multitud (que, en política actual, podríamos definir, sin temor a decir tonterías, como el Poder de las Mayorías). Aristóteles, (384 a.c.) definió casi en los mismos términos que su Maestro la democracia: Democracia es el Poder de los más. Bueno, esto fue un avance significativo en la filosofía y en el futuro de la especie humana, pero hay que decir también, que en los tiempos de Platón y Aristóteles, la estructura social en la Atenas griega no había cambiado nada. Las “mayorías” y “los más” seguían siendo el 25 % de la población.

Antes de entrar a una tentativa de respuesta a la pregunta del millón, formulada al final del segundo párrafo de esta larga reflexión, creo necesario agregar dos hechos históricos que nos guiaran directamente a las actuales sociedades occidentales (o segmentos de la bomba) y sus conceptos de Democracia. Esta vez no seguiré la cronología histórica.

Existe una frase célebre enseñada en todos los ramos de Historia en escuelas y Universidades (sobre todo en Ciencias Políticas) de Occidente. La autoría de esta frase corresponde a Abraham Lincoln: “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Esta frase se considera en Occidente como LA Definición de Democracia. Lincoln pronunció esta frase en Pensilvania, el año 1863, en el cementerio de Gettysburg, en plena guerra de secesión, como un homenaje a sus soldados muertos. En primer lugar, el lugar no era el más apropiado para hablar del pueblo o por el pueblo ya que en su país había una guerra civil espantosa. En segundo lugar, en el discurso de Lincoln no aparece en ninguna parte la palabra Democracia ¿Por qué?, porque Lincoln no se refería a la democracia, se refería a los de su bando, a su pueblo, a su gobierno, a la guerra que enfrentaban “por el (su) pueblo” y “para el (su) pueblo”, es decir, fue una frase no para la Nación sino que sólo para los que le seguían.

Vamos a un nivel más alto, El Siglo de las Luces (s. XVIII), la época en que La Razón derrota el Oscurantismo; Voltaire, Diderot, Montesquieu, etc. y, el que nos interesa, Jean-Jacques Rousseau (1712 – 1778). Fue escritor, filósofo y músico. En su novela Emilio exponía: “la necesidad de un retorno a la naturaleza, desplegando las naturales cualidades humanas del amor, generosidad y su sentido común” o, “el Hombre es naturalmente bueno, pero la civilización lo corrompe”. En su libro más célebre, El contrato social, afirma en sus prólogos capiturales: “el hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”. Para Rousseau, en su proyecto político, le atribuye la función de soberano al pueblo. La República democrática era: “El pueblo, como soberano, debe llevar a cabo una deliberación pública, que ponga a todos los ciudadanos asociados en un plano de igualdad, en la cual el cuerpo no puede decidir nada que atente contra los intereses legítimos de cada uno. Entonces, es la función del soberano responder a todos, ya que sin esto no existiría Estado ni soberanía”.

De estos pensamientos tan lejanos pero tan actuales, rescatemos dos: La necesidad de un retorno a la naturaleza desplegando las naturales cualidades humanas, y la otra, una deliberación pública que ponga a todos los asociados en un plano de igualdad (recordemos que se trata aquí de un Contrato).

Tentativa de respuesta a la pregunta del millón: ¿Qué significa Democracia en la realidad concreta del cada día de un ciudadano común y corriente?

Como primer paso, tratemos de retornar a la naturaleza, como nos invita Rousseau, y a nuestra propia naturaleza sabiendo “que nadie nace malo”. En las inferencias que logremos extraer de las siguientes simples preguntas encontraremos quizás la respuesta a la pregunta del millón; ¿Existe en nuestras sociedades la Igualdad, la Solidaridad y el sentido común para resolver los problemas?, ¿Existe la Salud, la Educación, la Justicia con Igualdad para todos?, ¿Existe una distribución de la riqueza justa, equitativa, solidaria?, ¿Hay espacios en la sociedad para crear una representación popular participativa que pueda opinar en la toma de decisiones del Gobierno como alternativa a los Partidos Políticos?, ¿Existe un instrumento para dirimir opiniones opuesta sobre temas de alta importancia para la Nación, como son los Plebiscitos y/o Referendos, por ejemplo?, ¿Existen medios de comunicación (radios, diarios, canales de TV), donde cualquier ciudadano pueda dar su opinión, o dar su proposición, sobre temas políticos o públicos?, y, para terminar, ¿Existe una conciencia nacional que las riquezas naturales de la Nación pertenecen a todos los ciudadanos por lo que no se pueden vender ni darlos en concesiones sin la aprobación de toda la sociedad?

Si todas las respuestas a estas simples preguntas, basadas en la experiencia y la Razón de la especie, son NO, Ud. está viviendo en una sociedad que puede ser cualquier cosa, menos democrática. Si las respuestas son algunas Sí y otras NO, Ud. está viviendo en una sociedad que le falta mucho o poco para ser democrática. Si todas las respuestas son Sí, lo felicito, Ud. vive en una sociedad democrática.

Creo que a los ciudadanos comunes y corrientes ya les quedó claro lo que significa Democracia en su realidad concreta.

P/D
Por favor, a los del Sí total, mándenme a mi correo esas sociedades para emigrar para allá.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La larga salida del Edén

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Dado el interés en la primera parte sobre los Frutos Prohibidos, seguí pensando que la historia de la humanidad es un largo proceso del desarrollo de la inteligencia y la voluntad de forma equivocada que solo tiene un final: la salida del Edén.


La salida del Edén lo sentencia la Biblia como resultado de la desobediencia que lejos de reparar el error, se agravó; aparecen otros frutos problemáticos como el alcohol, el tabaco, los frutos electrónicos (Celulares, BlackBerry, Ipods, Wii, Playstation, etc.) y todas las cosas que despiertan la tentación y lo distancian de los frutos buenos de la vida.

El capitalismo es la versión moderna de la serpiente satánica, que invita a consumir los frutos prohibidos, en su afán de explotar y lucrar, ya no con las necesidades, sino con las debilidades; comercializa el sexo (prostitución y pornografía), el consumo del petróleo, las drogas, la comida chatarra, las modas, el lujo, joyas y todos los recursos del planeta sin importar el efecto a largo plazo.


Desde la Revolución Industrial con altos niveles de explotación de la naturaleza, se adelanta el Apocalipsis; es donde se juntan, el principio y el fin (Alfa Omega). La larga salida del Edén marchaba lentamente, ha sido en los últimos 300 años donde la obsesión por lo material alejado de Dios y lo estúpido se ha incrementado exponencialmente.

En su salida del Edén pasa por La Tentación de Babel (E.C. septiembre 2009) que es la era de los megaproyectos actuales en ciudades, edificios, barcos crucero, aviones, diversión y deportes extremos. Adán y Eva luego de ser tentados a consumir los frutos prohibidos entran en la arrogancia sin límites. Se pierde la dimensión humana de las cosas, todo es cuestión de romper records, competir por competir en un juego infantil de egos.


Con la capacidad humana de pensar y decidir, abandonó prácticamente el Árbol de la vida, en el cual podría poner como los buenos frutos los del amor, justicia, compasión, la humildad, la belleza natural entre los mejores frutos que pudo haber tomado, pero se interesó por otros más tentadores.

El Popol Vuh menciona las destrucciones de los hombres de barro y de palo, por ser aguados, sin fuerza, mudos, crueles con los animales y los comales; el fuego y el diluvio los destruyó; comentando esto con unos líderes religiosos mayas, dije que el Hombre de Maíz, originario de la raza actual, está bajo el ojo crítico por destruir los bosques, ser malos con los animales de la selva, olvidarse de dar gracias a los Creadores del Cielo y la Tierra.

Hay desperdicio de los recursos en cosas aparentemente inofensivas como las competencias de carros, luces en Las Vegas, viajes espaciales, fuegos artificiales, sofisticación, modas; o de pagar precios exagerados por una pintura de Van Gogh o Picasso, un jarrón de porcelana Ming, una estampilla de correos o cuanta novedad electrónica, programada para que se vuelva obsoleta al poco tiempo. Se pierde en sentido de las prioridades y el sano juicio

Estas reflexiones proyectan otra perspectiva de un problema actual, aparte de a la interpretación rígida de los textos, que no aprovechan su potencial; no los desmienten ni contradicen sino los enriquecen.

Las cosmovisiones de todas las culturas se refieren a hechos reales, que con el tiempo son alterados, exagerados y asociados a lecciones morales, atribuidas a un poder divino o sobrenatural. Estas no terminan en el pasado, sino se proyectan a las épocas actuales. Lo que nosotros hacemos hoy, dentro de unos miles de años, será parte de los mitos y leyendas del futuro.

Así, me he atrevido a especular que la cosmovisión Maya sigue después la posible destrucción del Hombre de Maíz; del libro de las Revelaciones en la Biblia judeocristiana con la narración de la salida del Edén y el Apocalipsis.

La única forma para retrasar la salida deshonrosa del Edén (este planeta), es retomar los buenos frutos del amor, la justicia, compasión y la humildad; dedicarnos a mejorar la calidad moral de las personas, de la misma manera que el calentamiento global solo se detiene con la siembra masiva de árboles y reduciendo el consumo.

En este sentido, la humanidad se puede dividir entre los que toman los frutos problemáticos, hacen ostentación de ellos y causan daño; y los que optan por los buenos frutos de la vida, del amor y el bien común. Otros toman de los dos frutos, los ambiguos indecisos.

En las próximas eras, el nicho ecológico que dejemos posiblemente será ocupado por otras especies que tengan la capacidad de respirar gases invernadero, beber agua contaminada, ser resistentes a los virus y bacterias creadas por el hombre, que puedan vivir con la radiación nuclear y los fuertes rayos ultravioletas sin la protección de la capa de ozono; las cucarachas y las ratas de cloaca son fuertes candidatas para sustituir a los descendientes de Adán… Espero que nunca aprendan a hacer fuego y dejen el oro en paz en la tierra.

Mientras tanto aprovechemos los buenos frutos del Árbol de la vida.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El casino del puente no se rinde...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El mozo estudió la lista como quien analiza "Palermo rosa".

-Creo- dijo, -que lo que deben tomar es un Medoc. Se trata de algo suave y seco-. Aceptamos, luego de confesarle malévolamente, que le dejábamos la elección y el trabajo de somellier.

Más tarde, para el almuerzo, sugirió otro vino, un Anjou, que resultó celestial.

Cada vez que sucedía yo le daba una propina estupenda, mentalmente, claro.

De tanto en tanto nos traía otro Burdeos, aterciopelado y con sabor a fruta, vendimia de un castillo remoto, umbrío y centroeuropeo.

Los platos que sugería tenían la armonía de un acorde de Bach.

Yon siempre disponía de curiosas distinciones y estos no son tiempos de desaire. Menos averigua Dios y perdona, pensé, mientras nos levantábamos de la mesa de la estación Borges -¿en que otro lado podríamos estar?- del Tren de la Costa, para irnos a Constitución.

-Tenemos conferencia de prensa en el puente de Temperley-, fue el lacónico parte de Yon, antes de sumergirse en el silencio, que siempre le queda bien.

---

Llegamos a los pagos celestes. Yon me "cabeceó" al primero.

-Ese es "Lalo", que viene de Longchamps y gira a la izquierda para el andén diez, por el puente; gira a la izquierda de caprichoso nomás -dice que a la derecha nada- aunque forma parte de la cola resignada y estafada de kelpers bonaerenses, anda con la Nikkon a cuestas, perjurando que él, ahí, no hace ninguna toma, porque "Pepe y los cuatro guachos", son de la pesada y andan "cargados"-, musita el vasco.

Yon le hace "ojitos" para ver si lo convence.

-¡Nooo! estos andan bien con los muchachos de "la guarida" de Santa María de Oro, que los amparan-.

Yon piensa, que nadie se enoje, porque los angelitos no tienen espalda, ni siquiera "los culones" de Memphis la Blusera, mirando los lomos de los gorilas de "Pepe".

Oculta "Lalo" que supo perder lo suyo, una vez, en la escondida y se quedó con la sangre en el ojo.

"Pepe y los cuatro guachos", así se llaman ellos, "Pirucho", "Tito", "el Negro" y "Catinga", que lo secundan, operan en el Puente de Temperley, tirando para el lado del andén 10.

En realidad trabajan con los que trabajan y transitan; lo hacen en la frontera del "aéreo", para el lado este de la estación.

Los desprevenidos y no tanto, sufridos pasajeros del trasbordo de Vía Varela -nombre que supo tener una potente banda de rock pesado-, a veces paran en el casino portátil de la banda.

Como la esperanza es lo último que se pierde. Algunos deciden “tirarse” el lance.

-Mejor que no les vaya bien. "Pirucho", "Tito", "el Negro", y "Catinga" "lo convencen" de que es mejor volver "para seguir ganando", que irse-, "datea", "Lalo".

-Si no lo hacen, cosa dudosa, "cobran", pero en otro tipo de ventanilla-, desliza.

Los muchachos del puente y su casino, son emprendedores, cada tanto expanden actividades y se hacen "una caída" por la arcada, pre-puente de la estación Lomas; para más exactitud andén cuatro, tanto como para tentar al diablo y a otro tipo de clientes", como Rosita, que se enojó y terminó con un balazo en la pierna.

-Ese día casi "pierden" "Pepe y los cuatro guachos", claro que fue accidental, cambiaron el jefe de calle de la "yuta" y ellos no se enteraron a tiempo, para notificar "sus derechos adquiridos"-, completa Lalo.

-El "escolazo" es sencillo-, anticipa Vicky, la segunda en conferencia.

-Tres vasos y una pelotita con destino incierto, cambian de mano y postulante-, cierra.

---

"Pepe" es un maestro, si hasta a veces, fía.

Hay gente para todo.

País generoso, diría Claudio, el inventor de la frase y descendiente directo de pensadores toltecas.

Vicky camina apurada, con Martín David, apunado dentro de la bolsa cangural, porque año y cuatro meses de vida, ya son un exceso, por lo menos de peso.

Ella va y viene, cada tanto, de Calzada y rinde peaje al andén diez; una vez creyó que podía sacar ventaja femenina y materna, apostando leve, total salvar el día era una tentación y tuvo la "mala suerte" de ganar-

-Que lindo el nene-, le dijo "Catinga" al oído, mientras retorcía entusiasmado un "cachete" de Martín David.

Vicky descubrió, de súbito, que el cuarteto no es una música para pasarla bien, sobre todo mirando "las caripelas" de los "cuatro guachos". "Pepe", inocente y candoroso, estimulaba las apuestas del resto.

Vicky dejó con cuidado su ganancia y se retiró, discreta, aunque eso no le gusta nada porque siempre va de frente.

La dejamos turbada y con bronca, mientras una radio aullaba "partes" de la guerra invisible.

Yon se acodó en la verja del puente, como en la barra del Pub. Encendimos dos negros fragantes. Como siempre y con los ojos entrecerrados, mientras medía a "los guachos", murmuró para consigo.

-El hombre no está en el centro de la vida. Está mezclado con todas las cosas. Es una partícula del infinito-.

-El hombre no sabe si ayer era el instrumento, conque obligará a la materia a tomar la forma, que él puede tener mañana-.

-Todo es apariencia y bajo la diversidad de la apariencia, el espíritu del mundo es unidad-.

-Aunque humillado y castigado, el hombre nunca es aplastado, anulado, borrado o desgarrado-

-No se lo hace retroceder ante lo sublime. Se lo incorpora. La clave es sencilla-, congeló.

Me quedé alelado, pensando que tenía "los soldados fuera de fila".

El me dio la espalda -no tenía otra cosa para darme- con desdén y nos fuimos detrás de una acompasada minifalda.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.