jueves, 5 de mayo de 2011

Enclaseobreraenprimerodemayo

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A nivel de tu glotis algo te impide re-velar.
Desde qué es-quina, desde cuál acto que a-caso fue in-ex.acto, ele-mental,
tu cartílago te frena a concl-huir,
te inhibe para tactar neuronas o di-lección o paz.

Pueden haberte visto pro-pugnando con hierro y con guitarras,
haciendo carne y vegetal forzosa-mente
a la sombra de muros autolíticos.
O quieren configura-arte con los de-signios de los sexos
o limita-arte a la extensión de caminos con meta (inexistente) “más allá”.

Incluso algunos
oirán desde ahora tu inalámbrica voz
a orillas de sus bordes sin cuerpos, donde el tuyo encuentra
la oh! posición total, la muerte.

Qué ocurriría por tanto en lo de al lado,
cuando el silencio alado, resurrecto en 3+N dimensiones,
te de-pare la angustia,
cuando hasta tu inmortal materia se atreva a inclaudicar, in-decisión definitiva.

Quizás no pienses en lo que quieres revelar,
tal vez sólo te in-quietes porque esta “nada” cúbica,
o la mirada de tu madre
o, verdad,
porque habrá que combatir unaclaseunfusilunlibrounaspalabras,
con pasos y con sangre.

Más sub-actado a tu misión, como ellos dicen,
a este algo o alga cuyas raíces se entierran desde antes de tu ser,
tu voz despertará todos lostímpanostodaslascallestodoslosestómagos,
todo espacio donde haya que luchar por la existencia.

Ya te verán, a pesar de que a nivel de tu glotis aún te impidan revelar,
a pesar de que aún te inhiban
para crear un anhelado ser de neuronas y dilección y paz.

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De Zacatecas a Durango

Juan Gaudenzi (Desde Durango, México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Y cuál es su pasatiempo favorito Don Juan, cazar chichimecas o buscar minas de plata?

Hacía más o menos una hora que habían salido de la “Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Zacatecas” rumbo a Durango y parecía que no se hubiesen movido un palmo. Ni en la distancia ni en el tiempo.

Juan de Oñate (1550-1626) miró hacia lo lejos, por la ventanilla de la Suburban (el vehículo favorito de los narcos) y vio exactamente el mismo paisaje que 413 años antes: abanicos superpuestos de cerros semi-desérticos a ambos lados del camino; ni un alma; ni una gota de agua; un cielo azul incandescente; ni una sola nube.

-¿Chichimecas? Zacatecos querrais decir. Buenos lanzadores de flechas. Si apuntaban a un ojo y daban en la ceja era un mal tiro. Cuentan – a mi no me consta – que en una ocasión arrojaron a lo alto una naranja, y le tiraron tantas flechas, que habiéndola tenido en el aire mucho tiempo, cayó al cabo en diminutos pedazos”.

Volvió a mirar hacia la nada para cerciorarse de que diría una verdad irrefutable: “Ya no quedan…los matamos a todos”.

-Entonces, fue por eso…

-¡Que va! Habladurías de cobardes, insatisfechos. Pasamos frío y hambre y no encontramos ninguna mina que valiera la pena. Entonces algunos desertaron. Regresaron a la Nueva España y contaron una sarta de mentiras. En 1606 y 1608 Felipe III ordenó que me presentase en la Ciudad de México para rendir cuentas. Yo estaba demasiado ocupado en la fundación de Santa Fe, en Nuevo México, por lo cual postergué el regreso hasta 1613. Entonces, los muy ingratos me desterraron a perpetuidad. De nada valió la creación de Santa Fe y San Juan Pueblo, y la construcción allí del primer templo católico en los Estados Unidos.

-Disculpe usted, pero los diarios publican todos los días noticias de horribles matanzas en Ciudad Juárez…decapitados, descuartizados…

-Yo solo estuve allí de paso. En mayo de 1598 vadeamos el río Bravo o Grande por un lugar llamado Paso del Norte y tomamos posesión de todo el territorio en nombre de su Majestad.

-¿Y los videos?

-¿Qué videos?

-Los que las autoridades norteamericanas aseguran haber grabado desde un avión espía no tripulado.

-¡Ah!, entonces no era un águila… Estupideces; los gringos siempre se equivocan de lugar y tiempo (¿menos en Abbottabad?). Y exageran. Eso fue en Acoma durante una rebelión indígena que dejó once colonos muertos. Tuve que castigarla. Solo colgué a dos y ejecuté algunos amotinados, desertores y adúlteros.

El velocímetro marcaba 140 km/h pero el paisaje estaba más petrificado que nunca. Los miserables pueblos que atravesaron raudos también.
Cien años después de la Revolución Mexicana Don Juan de Oñate “El Adelantado” había abandonado su tumba en Guadalcanal (Sevilla) para comprobar que no se había perdido nada que valiera la pena.

No eran asentamientos wichitas como los que había conocido en una expedición por Kansas, pero lo mismo daba. Aquí tampoco había riquezas; la tierra era pobre; los campesinos desnutridos, ultramontanos y analfabetas; de las minas de plata que enriquecieron a un puñado de españoles que siguieron sus pasos, los de Francisco de Ibarra y fray Jerónimo de Mendoza, poco después, solo quedaba el nombre: el “Zombrerete”; cerro del Mercado, entre otras.

Únicamente los buscadores de fortuna fácil habían cambiado un poco; sobre todo sus armas; evidentemente ya no eran arcabuces. AK-47 y M-16 eran ahora herramientas de labranza, porque el oro y la plata se cultivaban. Las Suburban con los vidrios polarizados en que se movilizaban eran bastante más rápidas que los jamelgos y mulas de antaño. Por lo demás eran fieles custodios de la tradición sanguinaria.

En el trayecto se detuvieron un par de veces.

La primera, junto a una capilla del último tercio del siglo XVIII, en la entrada a la antigua hacienda de Juana Guerra, actual ejido Amado Nervo.

Iglesia y hacienda cerradas; nadie a la vista para franquear el ingreso de los visitantes.

Pero, eso si, dos vistosos carteles del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con sendos textos de difusión de la historia de una y otra.

La capilla, construida de piedra en 1795, tiene una planta rectangular con ábside ochavado; un portal barroco; sillares de cantera y una torre sencilla en el lado izquierdo, con columnas entorchadas tan usuales en la época.

La hacienda se formó con tierras otorgadas el 28 de junio de 1586 por el cabildo de Nombre de Dios como sitio de ganado mayor. Posteriormente formó parte de la hacienda Fierro. Después de la Revolución dio origen al ejido Amado Nervo.

Don Juan la recordaba bien. Allí pernoctó en su expedición hacia el norte. Con los demás asentamientos ganaderos y productores de granos de la zona abastecía a los reales de minas del sur de Nueva Vizcaya y norte de Nueva Galicia.

De la casa grande, las trojes, ahora sólo era posible imaginar ruinas. Únicamente la capilla se conservaba en buenas condiciones.

Una aclaración impresa a un costado de los carteles hizo sonreír al Adelantado: por formar parte del “Camino Real de Tierra Adentro” el 1 de agosto del 2010 capilla y hacienda fueron incluidas en la lista de lugares considerados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

-Patrimonio de los alacranes deberían haberlas declarado porque ahora a ellas no entra ni nuestro Señor Jesús Cristo.

-¿Y sabe vuestra merced que es eso del “Camino Real de Tierra Adentro”?

-Vaya si lo sabré. Con tan rimbombante nombrecillo estos dignos herederos de la parasitaria y corrupta burocracia colonial se refieren al trayecto de una serie de expediciones hacia el norte emprendidas después de la caída de la capital de los aztecas con el propósito de buscar oro, plata y piedras preciosas, pero encubiertas por una misión evangelizadora. Por una capitulación de Felipe II, del 21 de setiembre de 1595, a mi me tocó completar el último tramo: desde Zacatecas a Nuevo México y Texas. Es cierto que al principio se debieron seguir las frágiles huellas de los nativos que intercambiaban mercancías entre el sur y el norte, pero la mayor parte de los más de 2 mil kilómetros desde la capital de la Nueva España hasta Santa Fe, en Nuevo México, la tuvimos que abrir a sangre, fuego y… evangelización. Además, “caminos reales” se llamaban todos los transitables en carreta y existían varios en el virreinato. Y “de tierra adentro” los que conducían a territorios poco explorados. Ahora, por lo visto, han decidido unir ambos nombres y crear toda una parafernalia mitológica en torno a esta cuestión que justifique sus cargos y honorarios.

La segunda parada fue en la localidad de Nombre de Dios, fundada entre 1555 y 1556 por el franciscano De Mendoza y considerada la más antigua del actual estado de Durango.

Otra versión asegura que habiendo llegado al lugar Fray Pedro de Espinareda y Fray Jacinto de San Francisco, decidieron reclutar indígenas para convertirlos al catolicismo y, de paso, como mano de obra servil para haciendas y minas. Entonces dijeron “Comencemos esta obra en el Nombre de Dios”, con lo cual quedó así bautizada la villa.

Como las únicas fuentes de agua de toda la región, vegas ricas y buenas para la agricultura e indígenas en abundancia eran condiciones propicias, pronto se convirtió en base de operaciones para cuanto franciscano quisiese sumarse a la aventura.

Entre ellos Fray Jacinto de San Francisco, más conocido como “Fray Cintos”, a quien los naturales le atribuían poderes mágicos y curativos.

-Puede que obrase milagros con otros, pero a él no le resultaron muy útiles – comentó irónico Don Juan.

Al parecer, Fray Cintos no pudo salvarse del piquete de un alacrán, siendo el primer español muerto por tal causa en Durango. En su descargo algunos afirman que no se curó para no contradecirse a si mismo o para no desafiar el destino que su Señor en los Cielos le tenía reservado: no se sabe muy bien cual de los dos había predicho con anticipación el día y hora de su muerte.

En la plazoleta central de Nombre de Dios otros carteles del INAH del mismo tenor, en medio del deterioro y hasta la destrucción de casi todas las edificaciones y obras de arte de aproximadamente 400 años de antigüedad.

Por ejemplo, las pinturas y esculturas coloniales – especialmente el gran óleo de Las Ánimas del Purgatorio – del templo de Jesús Nazareno, en el antiguo barrio de indios, que claman a gritos (en quejumbroso silencio sacro) una urgente y cuidadosa restauración que nadie atiende.

Y, finalmente, Durango, capital de la antigua provincia de Nueva Vizcaya, que comprendía los actuales estados de Durango, Chihuahua y parte de Sonora, Sinaloa y Coahuila. El centro con mayor número de edificios (coloniales) considerados como patrimonio histórico del norte del país. Numerosas e imponentes iglesias católicas y antiguas mansiones de acaudalados mineros españoles:

La Casa del Conde del Valle de Súchil, la nuestra más notable de la arquitectura colonial en el norte de México, construida en la segunda mitad del siglo XVIII, por el arquitecto Pedro de Huertas como alojamiento de los gobernadores, aunque acabó como vivienda particular del minero Joseph del Campo Soberón y Larrea, conde del Valle de Súchil.

El Palacio de Zambrano; hasta hace poco sede del Gobierno estatal. Construido en 1798 por el rico minero y comerciante español Juan José Zambrano y Amaya. Tan grande era su fortuna que ofreció pavimentar con plata de ley las calles céntricas. Se equivocó de época y lugar. Si en pleno auge del neo-liberalismo hubiese hecho semejante oferta a alguno de los presidentes latinoamericanos de la época, Carlos Menem, de Argentina, o Collor de Mello, de Brasil, por ejemplo, con sumo agrado hubiesen aceptado. En cambio, a las autoridades de la Nueva Vizcaya del siglo XVIII les pareció excesivo.

- El Conde y Zambrano tuvieron más suerte que yo –dijo resignado Don Juan.

Y él, pese a infortunios y destierro, mucha más que los miles de desheredados – proletarios y campesinos – , descendientes de combatientes de la Revolución, que actualmente sobreviven en los alrededores de la ciudad y en las montañas vecinas.

Durante la última semana de abril superó los cien la cantidad de cadáveres encontrados en “narco-fosas” de un fraccionamiento residencial de la ciudad de Durango.

-Por bastante menos no figuro en el National Statuary Hall del Capitolio, donde se exhiben las estatuas de los personajes que dieron vida a la Unión Americana, estado por estado -añadió, refiriéndose a la represión de la “rebelión de Acoma”, en Nuevo México, antes de regresar sin pena ni gloria a su sepulcro.

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Polémicas del cine cubano

Luis Alberto Figueroa Pages (Desde Pinar del Río, Cuba. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I
Es indiscutible que el nacimiento de las primeras producciones cinematográficas en nuestro país datan del ultimo año del siglo XIX y el primero del hermoso y trágico XX…un cine realizado sólo por la inquietud de determinadas personalidades alejadas del mundo artístico habanero: José E. Casasús, Enrique Díaz Quesada, etc. Interesados en el novedoso paquete de novedades que prometían los antecedentes del desconocido y aun innombrable Séptimo Arte. Un poco más adelante y en medio del cine silente que inundaba las ferias del primer mundo y algunas ciudades del nuestro, los cineastas aficionados del patio comenzaron su búsqueda a través de los poblados cercanos a la ciudad de la Habana.

La falta de capital y de interés por quienes poseían las riquezas del mundo comercial, signaba desde sus inicios, al cine nacional, lamentable destino que no pudo cambiar nuestro cinematógrafo hasta 1959.
Argentina, Brasil y México, tuvieron mayores intereses por la realización del expectante fenómeno y mejores perspectivas del negocio que podía representar un entretenimiento tan vistoso con categoría de industria para los grandes inversionistas, nada distantes del concepto contemporáneo de los grandes monopolios que a priori , se fueron formando en el patio de los EE.UU y que hasta hoy son los productores que señalan el camino a seguir por una verdadera industria, que abarca y delimita los principios culturales e ideológicos del universo . Un extralimitado poderío que se ha creado con los medios audiovisuales, según el sello que los produce, pero que a la larga, o la corta, harán siempre de las suyas, aprovechándose en el sub-mercado, contra nuestras justificantes del menguado producto que logramos debido a los escasos recursos que le podemos poner a nuestra entristecida concepción del cine (léase medios)como arte. ¿Y la industria? Esa inversión imprescindible ¿Nunca la haremos? Pues no tendremos el cine que necesitamos y mucho menos los medios promociónales de la cultura para participar en el universo de las controversias de la literatura y el arte en las grandes plazas competitivas del mundo artístico y literario. Seguiremos con el menguado reconocimiento de algunas instituciones amigas ¡Lamentable afirmación! Muy contemporánea en la mente de los creadores que a duras penas logran imágenes de envergadura y pocas obras de uso en los circuitos comerciales .Gracias a la buena ventura de nuestros cineastas y los deseos de hacer grandes proezas, siguen comprometidos con el hecho de considerar el cine como una vertiente contemporánea de hacer arte en verdad y a su vez representativo de un sello identitario que se logra identificar en cualquier medio que lo use y promueva.

De muchas vueltas que dio el cine en la seudo república nuestra, solo se puede señalar el esparcimiento de ciertas células culturales de la identidad en desarrollo y un poco de posibilidades para ampliar nuestras habilidades en determinadas cuestiones del negocio cultural, fundamentalmente la música… una pequeña muestra la diseñaron y realizaron los creadores que se pudieron mover fuera del territorio nacional, pues lograron hacer algo de lo que querían y no podían desarrollar en su país: Eliceo Grenet, Pérez Prado, Benny Moré…Fueron estas las condicionales más seguras que encontraron nuestros realizadores del cine en aquellos tiempos, gracias a la solidaridad permanente de México y algunos mexicanos que confiaron en los productos salidos de la imaginería y empecinamiento de Ramón Peón, Felix B.Caignet, etc. . Esa fue la forma de insertarse en el mundo de la imagen, si, esa fue su única manera para ser reconocidos como cineastas cubanos y legitimados después en Cuba por una cultura comercial que exigía al artista un aval extranjero, nada es tan nuevo en estos lares y aun se sigue cuestionando con un “si pero no” desarticulado.

Decir de cosas que sustentaban la búsqueda de caminos en el campo audiovisual emergente que regia en el mundo , a mediados de un siglo que nos brindó las limitaciones de dos guerras mundiales y una tercera que se avenía como la más dañina para la creación artística y el asentamiento cultural de las naciones, por las exigencias de “partido “ desde ambos lados predominantes, por supuesto los lados que representaban las potencias militares y económicas que se maravillaban con su poderío de post-guerra. Esa “Gran Guerra Fría” la mas duradera y consistente nos embarcó en naves que siempre podían zozobrar de acuerdo con las sumas de sus intereses. Europa y Estados Unidos, nos envolvieron en sus litigios por el poder y nos convirtieron en simples fichas de su política, imponiendo sus tendencias y movimientos, determinados por intereses ideologizantes en su mayoría.

La aparición del mayor de los fantasmas del audio visual, que ya no lo es, la Televisión, llego a resaltar más nuestra dependencia al mercado de “Las Américas” y en lo que respecta al cine, se quebró definitivamente el camino de la producción de “los cincuenta” para tratar de entrar en las líneas señaladas por los productores norteamericanos que estaban consumiendo las diseminadas realizaciones latinoamericanas, sustitutas de su cine recreativo, por la escasez productiva de la industria nacional durante la guerra. Ello aumentó la cantidad de obras realizadas en Cuba y de cierta manera la calidad. No obstante era innegable la necesidad de eliminar algunos vicios del costumbrismo campesino y peor aun, el criollismo teatral que permeó la realización cinematográfica cubana… ¿hasta cuando? A pesar de los esfuerzos titánicos que ejercieron las instituciones culturales nacionales y principalmente las revolucionarias, que funcionaban a toda costa, por una búsqueda verdadera de la cultura cubana: Universidad de La Habana, Sociedad Nuestro Tiempo, Cuban Sono Film. Etc.

La realidad cinematográfica de los últimos años de esa década (1950) estaba conformada en una producción dominada por productores norteamericanos que usaban nuestros espacios naturales y culturales, también emplearon a los técnicos y artistas de nuestro talento, como una fuerza laboral barata. La cultura cubana se estaba convirtiendo en maquiladora de los poderosos explotadores e ideologizadores, los “Grandes Mayors” de la “Super Potencia” que volvían a la ofensiva contra América Latina, con ínfulas de la victoria sobre Alemania y país en alza económica con respecto a la Europa devastada.

Sujetos por intereses de los acaudalados nacionales que incursionaron en la televisión “nacional” los cineastas de los años 50 se vieron, otra vez, muy utilizados y presionados a realizar obras de tercer grado para un mercado de banalidades , prefabricadas con nuestra cultura… las necesidades de encontrar salida para los productos audiovisuales del patio los llevó a hacer grandes concesiones de las que pudieron escapar muy pocas obras del cine cubano en que no predominaran las escenas de exotismo tropical, mulatas voluptuosas entre palmeras y playas dirigidas a la satisfacción de los que poseían las riquezas. Quizás Siete Muertes a Plazo Fijo y Casta de Robles sean los filmes nobles de la década.

La apertura de 1959 lo hace un año espectacular para Cuba y trascendental para América Latina. El cambio se va a experimentar en muy pocos días, todas las fibras existentes en nuestra industria cinematográfica y las fuerzas vivas de la Cultura Nacional se verán removidas, estremecidas y oxigenadas por el proceso irreversible de La Revolución, que venia apuntando a la transformación de nuestras instituciones y mecanismos obsoletos en todos los terrenos y valores, conceptuales y prácticos.

La lucha por los cambios y las búsquedas de nuevas formas estaba marcada en un inexorable combate contra el subdesarrollo de cientos de años establecido en cada aspecto de la vida cultural de la Nación Cubana, que también era inmersa en un tumultuoso proceso de cambios tan necesarios como su propia razón de ser.

Cuba era un país que comenzaba a viajar entre las repúblicas de Latinoamérica, envuelta con el nuevo hálito explotador que vislumbraban los caminos de las organizaciones culturales y gubernamentales del imperio y más aun de las sectas y grupos mafiosos que buscaban prometedores derroteros a sus capitales en las tierras de América.
II

Para América Latina, la década del sesenta y muy en especial para Cuba ,se vislumbraba un extraordinario cambio y remoción de su devenir ,con mayores consecuencias liberadoras , sin límites.

El triunfo revolucionario de 1959 fue una visión justa de resultados, para los creadores del ámbito artístico y literario de una nación que vivía la depauperación de su identidad cultural junto con el inmenso subdesarrollo de todos los aspectos cotidianos de la nacionalidad. Bastaron dos meses de poder a la dirección principal del proceso recién gestado, para llegar a la feliz conclusión de cuanto necesaria se tornaba la legislación que consolidara los primeros pasos recién dados en la creación de una verdadera industria cinematográfica que ya tenia años de “soñada” y pensada . La existencia de un aparato dedicado a hacer cine, recoger imágenes y montarlas en función de la efervescencia motivadora en La Habana y desde las filas del Ejército Rebelde, habían mostrado a los cineastas, metidos en el centro del impetuoso movimiento, haciendo cine de relevante importancia para las ideas promotoras de la libertad recién alcanzada desde una importante guerra armada contra un ejercito super-armado que masacraba a la población.

Después de muchas discusiones en las diferentes nomenclaturas y decisiones de ir y venir en las búsquedas, aparece la ley numero ciento sesenta y nueve (169), como el primer monumento legislativo para la cultura cubana, con la visión refrescante y absoluta del nuevo poder gubernamental y político que preconizaba la solución de cuantos escollos se presentaran a la consecución de sus objetivos. Centralizadora, pero a su vez promotora de las quimeras innumerables de nuestros intelectuales del cine, esa fue la digna manera de encaminar la realización del Cine Cubano.

La fundación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, (ICAIC) fue la supuesta materialización del fantástico sueño, otrora redimensionado por la pléyade humana del quehacer del cine nunca reconocido y aun tan vilipendiado a la hora de repartir los lauros: Manuel Alonso, Arturo Agramonte, Ramón Peón, Felix B. Cagnet , etc, que junto a los miembros de la Sociedad Nuestro Tiempo (si reconocidos) se propusieron la lucha final ,prendidos en la monumental tarea de lograr una verdadera industria que les facilitara la creación ante las necesidades culturales del país. ¿Utopía? Pero, las condiciones subjetivas del potencial creador se iba compaginando con el poder en auge, identificado con el cine como un arma revolucionaria y figuradora de la ideología cercana pero aun innombrable que le daría un camino a seguir por mucho tiempo, lo cual puedo ser una problemática consuetudinaria hacia los esquemas.

No obstante, se abrieron casi todas las puertas… ¿Qué hacer de pronto con tanto poder?... pues, manos a la obra… “hacer cine” (tarea difícil).

¿Puede señalarse de polémica la Centralización? Esa era una coyunda casi burocrática que podía lastrar (y lastraron) el funcionamiento de todos los recursos técnicos y humanos existentes para una producción representativa en el proceso de surgimiento, dirigida a objetivos ideologizantes bien fijados desde el nuevo gobierno, para fortalecer los cambios en las instituciones culturales que sostenían la vanguardia revolucionaria.

La experiencia acumulada en el cine realizado solo se refería a simples pininos individuales del documental y las mejores veces a la facturación de películas producidas con limitaciones económicas inimaginables y en los mejores casos, desde instituciones viciadas por el mercantilismo ramplón del cine más decadente de América que había penetrado hasta la médula del alma entre aquellos que querían hacerlo, también conscientes de la importancia de vender hacia la acera del frente.

La concepción de “industria” es nueva realidad a constituir para los artistas cubanos, que transforma sus sueños y, hace mover la fuerza hacia nuevas búsquedas para crear otras necesidades, nada, una simple contradicción que se manifiesta en aras de la felicidad lograda para todos y que vale mucho hacerlo ver en un mundo tan impetuoso. Repito al historiador (jagb)” como todo en Cuba, las contingencias políticas signaron los pasos del cine”*

No es difícil señalar que las contradicciones eran limadas a la sombra del quehacer cotidiano y a partir de la creación de obras trascendentes “Historias de la revolución, Cuba baila, Patria o muerte, etc. Estrenadas con extraordinarios esfuerzos del colectivo donde se iba destacando la corriente de la Sociedad Nuestro Tiempo como guía de la fundación del ICAIC: Alfredo Guevara, José Massip, Tomas Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa y otros. Hornada de artistas revolucionarios, creadores de “El Mégano”* que llegaban al poder con influencias muy marcadas por el cine europeo: Neorrealismo Italiano, Nueva Ola, Free Cinema y la escuela cinematográfica soviética ,que muy pronto mostró sus intereses en hacer cine en Cuba, como otras muchas cosas que lograron hacer.

No fueron inicios libres de escollos y contradicciones que se verían a simple vista de la farándula habanera, de la prensa radial y escrita pero, principalmente en los estrados del mundo político-cultural, se mostraba una simbiosis indisoluble en aras de la consecución de los objetivos trazados, en defensa de la ideología que afloraba a sotto voce y no llegó a encentrar los caminos del devenir cubano hasta los avatares de la Alfabetización y la invasión mercenaria por Playa Girón.

La declaración del carácter socialista de La Revolución, es fuerza motriz significativa para remover las contradicciones que traía el cine consigo desde la época republicana. Se caldean los ánimos y se pone de abierto manifiesto la radicalización ideo-política de las figuras principales en los grupos reconocidos. Tal parece que a los cincuenta años aun esta institución ha de sacar en cara sus limitaciones para sostener económicamente una consecuente producción y creación de filmes.

El doce de mayo de 1961, la Comisión de Estudios y Clasificación de Películas (adscripta ya al ICAIC) prohíbe la exhibición pública de PM. Cortometraje acusado por tergiversar la realidad habanera con intenciones de “mala sangre” discusiones internas y externas hicieron de este corto una bandera a utilizarse en todas las plazas, unas a favor y otras en contra, hasta hoy en día cuando aun se desconocen los resultados y momento en el cual , no hay dudas de que todo fue una pequeña gran muestra de intolerancia, pero seguimos esperando su exhibición en la pantalla nacional. PM, fue el primer exabrupto del Cine Cubano que estará pidiendo justicia junto a sus más contemporáneos como: “Techo de vidrio” y “Alicia en un pueblo de maravillas” entre otras.

Bien delineada quedó la política que culmina con las conocidas “Palabras a los intelectuales”, de Fidel y la determinación revolucionaria donde se invoca como consigna “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”.

Paralelo con la fundación, llegó la determinación de líneas de trabajo como un punto irrebatible, indestructible norma a seguir por la estructura recién creada de la industria cinematográfica. Ello estableció tres líneas que, desde el inicio traerían muchas dificultades a los cineastas que se hacían la boca aguas con las ilusiones del creador, ¿no lo demostraron los encontronazos entre Alfredo Guevara y Tomás Gutiérrez Alea? ¿No estuvo muy evidente en las discusiones del ICAIC y el ala izquierda de los intelectuales revolucionarios? Y en otros casos, aquellos artistas y técnicos que no se identificaron de pronto con el proceso revolucionario y llegaron a manifestarlo con sus deserciones.

Las orientaciones se ciñeron a un tema, casi único que no admitía malas interpretaciones en el proceso de la creación:

-La realidad cubana de antes del triunfo.
-Temática social con La Revolución.
-Temas históricos.

El más simple inventario de las obras realizadas, nos arroja un casi absolutismo en la lista, una exaltación triunfalista, invadió las salas exhibidoras del producto nacional a lo largo del país en los géneros documentalista y de ficción pero, todas circunscritas a la temáticas señaladas con las consecuencias estéticas ya consabidas por la “censura no reconocida”, aunque muy escamoteadas por la critica , también manipulada en una santidad endógena que se dispuso a obviar lo evidente del didactismo ramplón:

-Predisposición a temas con soluciones esperadas.
-Una falsa concientización de los temas abordados.
-Falta de diversidad en la temática cinematográfica.

Imposible escribir acerca de las peripecias del Cine Cubano sin detenerse a decir de una época de esplendor en la realización de filmes que quedaron en los anales de su historia, quizás quince años, en que se enaltece la realización y distribución del ICAIC con la consecución de títulos que harían una lista cronológica sumamente importante desde: La muerte de un burócrata (1966), hasta Retrato de Teresa(1979) *

A pesar de estarse incubando y después el desarrollo de un periodo nefasto en la Cultura Nacional que muchos le llamaron “gris” otros “negro” y conste, no lo enmarco en esos años y nada más, pienso que su repercusión fue muy profunda y el fin de sus consecuencias se ha tenido casi siempre en un “puede ser” o mas como se dice hoy para barajar “si, pero no”. Solo que el cine se escapa de aquellas malas influencias por la forma de selección y decisión de hacer las películas y otros motivos socio-culturales, centrados en las figuras que guiaban el proceso seleccionador de la realización dentro del organismo central, quizás en su fortaleza revolucionaria, en la entereza ideológica o en la claridad de interpretar la vida nacional con que contaban Alfredo Guevara y su principal equipo de dirección.

Sin embargo las influencias en el cine de la literatura y otras artes en esas tribulaciones pasadas se van a ver durante los años 80 cuando se trabaja por una diferente manera de comercializar el producto cinematográfico con variantes y exabruptos de un triunfalismo europeo que nos llegaba con grandes aplausos , lo cual vamos a convertir en producción de un cine “POPULISTA”, de muy baja conceptualización y una realización facilista, salvo escasas excepciones, en función del mercado y los mensajes impuestos por determinadas campañas internas y externas , también populistas.

SE PERMUTA
LOS PAJAROS TIRANDOLE A LA ESCOPETA
DE TAL PEDRO TAL ASTILLA.
CON EL CORAZON SOBRE LA TIERRA
NO HAY SABADO SIN SOL.
Se deben exceptuar los títulos: Papeles secundarios (1984) y Hasta cierto punto (1983) que pasaron a formar parte del cine más importante de la década y que pudo sacar la cara por una consecuencia sistemática del mejor cine conceptual cubano.

III
Una vez preguntó un periodista a Tomas Gutiérrez Alea: ¿qué falta todavía al Cine Cubano? Maravillosa y profética respuesta que no se hizo esperar... “faltan buenas películas y eso todo el mundo lo sabe”, desde aquellos tiempos (196...) la pregunta mantiene su vigencia, tanto como la respuesta.

En Cuba cada persona piensa saber de cine como de pelota o política sin dejar de tener razón. Partamos del alto nivel de instrucción y cultural que nuestras masas han alcanzado en estos cuarenta años de revolución.

Es por ello que la producción cinematográfica nacional sea seguida por el público cubano con ansias, aun no satisfechas del todo, y un ojo crítico como el de cualquier espectador en los países del primer mundo. Un reto nada fácil de superar para aquellos creadores cubanos que hoy se lanzan a realizar filmes plagados de problemas que van desde su primera concepción creativa, el guión, hasta el propio estreno.

Lo cierto es que el Cine Cubano esta ahí, enraizado a la historia de la nación desde sus primeros intentos hasta la realidad más inmediata del acontecer social, estético, político, humanista e individual, dando luz a la identidad de un país que hoy le exige en la misma medida que, históricamente, le ha dado para su desarrollo.

Adentrarnos un poco en la historia de la cinematografía cubana es necesario partir de un rasgo que la ha acompañado desde sus inicios (1887) la inestabilidad, tanto en su cantidad como en la calidad.

Es evidente en todos los estudios realizados y en los textos escritos por nuestros historiadores del cine, la dificultad que se confronta a la hora de periodizar nuestra producción. Algunos investigadores se han tenido que remitir a hechos y conceptos externos al cine para, medianamente, lograr sus objetivos, No obstante, algo si ha estado bien claro, cuando se pretenden apreciar los avances técnicos y estéticos, estos sólo surgen de acuerdo con la cantidad de películas producidas. Una muestra clara de ello lo es la época del 1964-1979, catalogada como la de mejores resultados pues, es la única donde la calidad estuvo en armónica relación con la producción realizada. Lo cual me ha llevado a considerar que al resto del cine revolucionario le ha faltado la coherencia de los años antes mencionados y se manifiesta así, tanto para los estudiosos y críticos, como para un publico que sigue esperando, con ansias, cada una de las propuestas de esta importante manifestación ideo- artística.

Por tanto, al proponer una caracterización de la producción cinematográfica de los años noventa, debo partir de que en esta década se produce la inestabilidad consuetudinaria y a la vez específica, pues se trata de una producción realizada en medio de un contexto político y económico de convulsiones letales para el mundo, en lo general, y en lo particular se ha tenido que adaptar a un período especial que ha yugulado a nuestro país en todas sus esferas. Así el cine va a mostrar de nuevo una caída considerable en su cantidad que dialécticamente repercutirá en su calidad.: ¿Hasta qué punto? Y aquí es donde comienzan las contradicciones que aseguran y fortalecen la existencia del Cine Cubano, en pie a pesar de todas las contingencias que tuvo que enfrentar para mantener una condición mediana de productora.

En anteriores estudios dimos por sentado que hay características del Cine Cubano que se pueden apreciar en cada una de las periodizaciones conocidas hasta la década de los ochenta; mencionemos las más significativas:

- Deficiente caracterización de los personajes y la incoherencia de las líneas arguméntales.( Lejanía, Habanera).

- Se explota comúnmente el esquema de la concientización de los personajes, en muchas ocasiones fuera del contexto y otras sin tener en cuenta el intratexto planteado. (Río Negro, El corazón sobre la tierra.)

- Extrema utilización de géneros de corte popular que a veces llegan al populismo ramplón(Los pájaros tirándole a la escopeta)

- Sencillez a ultranza en el lenguaje, buscando una aceptación popular que lo lleva al vulgarismo. (De tal Pedro Tal astilla)

- Utilización esquemática del humor como acento dramatúrgico. (La vida en rosa)

- Aunque estas no son todas, si las que más se repiten a lo largo de la producción cinematográfica, y que en menor medida o menos evidentes, se ven en la década de los noventa. (Pon tu pensamiento en mi, Adorables mentiras, El elefante y la Bicicleta).

- Si en la década de los ochenta se realizan más de treinta filmes, no es menos cierto que sólo una de ellas se puede señalar como significativa y trascendente para el Cine Cubano: “Papeles secundarios”, de Orlando Rojas, que se une a las más consistentes de la época de apogeo 1964-1979.

- En los noventa se camina hacia arriba, es decir, la cuenta de filmes que se pueden valorar de significativos aumenta. Aunque no es en la comedia donde vamos a encontrar las fortalezas de esa producción sino todo lo contrario, es en el género dramático que van a surgir los filmes que pueden ir formando el paradigma que necesita desde hace buen tiempo el Cine Cubano.

De la veintena de filmes realizados (1991-2000) se pueden distinguir por diversas razones, no siempre por su calidad, los siguientes:

ALICIA EN UN PUEBLO DE MARAVILLAS. De Daniel Díaz Torres. (1991)

La película más mal vista y mal valorada de nuestro país, y por cierto de la que más se escribió en el extranjero y en el patio. Recordemos que nunca se ha dedicado a otra película, paginas enteras de nuestra prensa. Prensa abierta al denuesto sin tener en cuenta los criterios de los especialistas y críticos que a su vez mostraron cierta complicidad, la mudez, por su puesto. “Hasta que en el 18 Festival se exorcizaron los demonios salidos de aquellas latas de películas”. Pero, como siempre ocurre a la hora de revalorizar, todo quedó igual.

Los incidentes provocados por ALICIA....beneficiaron tanto al Cine como el cine mismo. Su “maldita” tendencia, posibilitó y facilitó el avance hacia nuevos entendimientos entre los creadores y las esferas de poder, que abrieron las puertas al surgimiento de otros filmes más complejos, al menos en su estructura ideo-estética.

FRESA Y CHOCOLATE, de Tomás Gutiérrez Alea. (1993).

La historia de un muchacho, David, que gracias a un marginado social crece, se hace hombre y supera su visión limitada de la realidad. Un filme humano, conmovedor y con una buena dosis de humor que trasciende el tema de la homosexualidad, para tocar un problema más amplio, el de la comprensión del otro, el de la tolerancia, y a su vez el de la intolerancia.

Fresa... surge en un momento en que el cine cubano trasciende prejuicios de diversa índole, (recordemos Alicia) en la asunción de la realidad nacional. Se convierte en un importante suceso comunicativo muy bien valorado por los espectadores. Hace de la estética cinematográfica una clara respuesta a las posibilidades de relacionar las categorías de lo social y político con lo económico, sin perder su personalidad dentro del mundo estetico.

La excelencia del guión, una consecuente dirección de actores, dirección artística, fotografía, música, etc., hacen de Fresa y Chocolate una película trascendente para el cine cubano, la más conocida nacional e internacionalmente.

MADAGASCAR. De Fernando Pérez. (1996).

Es hablar de la felicidad desde el desasosiego que produce la crisis insalvable de los antiguos valores del ser humano, en Cuba, a partir de la realidad más contemporánea, casi inmediata y provistos de un prisma escéptico Esa es la primera impresión de Madagascar. Pero la respuesta del espectador ha de ser tan reflexiva, como el filme mismo, hasta llegar a la empatía necesaria para la comprensión de un mensaje totalizador de las ideas expresadas en un lenguaje absolutamente poético, ajeno totalmente a los cánones reconocidos en nuestra producción, lo que también va a caracterizar profundamente a su creador.

Madagascar es como ya dijeron otros: Una elaboración metafórica de alto vuelo,... el poema pictórico de Fernando Pérez y Raúl Pérez Ureta, a pesar de no haber sido un filme comercializado en nuestros circuitos de estreno lo que ha creado un descreimiento del público acerca de su existencia.

LA VIDA ES SILBAR. De Fernando Pérez (1998)

Sigue la búsqueda de la felicidad dentro de la misma realidad que nos trajera Madagascar, con La Habana de los 90. Esta vez en un drama que se mueve hacia la comedia surrealista. Un lenguaje alegórico, mágico-religioso de señales y de historias paralelas que le dan un hálito de complejidad poco vistos en nuestro cine anterior, pero que se encuentra con un publico-espectador capaz de decodificar la imaginería de sus creadores. De ahí su aceptación consecuente.

En ocasiones se pueden observar ciertas bajas en el ritmo que, unidas al tema y la manera de abordarlo muestran atisbos de incongruencias que se pueden achacar al proceso de edición, lo cual se va haciendo característico o mejor dicho, típico, de las últimas producciones cubanas.

Importante sería hacer un estudio minucioso de la edición en que esta década, que se suponía ya en su plena mayoría de edad, desde que MEMORIAS Y LUCIA surgieron, aún más desde que nuestro movimiento documentalista y en especial Santiago Álvarez demostraran, cuanto cine se puede hacer en la mesa de edición. Más difícil es para el que escribe decir que mucho de nuestro cine es desperdiciado en esa misma mesa.

Cada uno de estos filmes relacionados, reúnen en su concepción y estructura la realidad tangible que nos permite afirmar, que en el Cine Cubano existe la posibilidad de tomar caminos más fértiles, y de hecho se vislumbran, para llegar a consumar lo que todos esperamos: “La producción de buenas películas” con una estabilidad productiva más consecuente con las necesidades del resultado cultural.

Si un cinéfilo medio se propusiera visionar, de una sola vez, estos filmes, le sería suficiente para resumir los alcances más valederos del cine realizado en estos años de duro bregar con las más grandes limitaciones económicas que pudo contar nuestra industria desde el triunfo revolucionario.

La década de los noventa, que muestra sus altas y bajas, no ha de considerarse la mejor del cine cubano, pero tampoco lo peor de ellas, a pesar de las condiciones adversas que debió enfrentar, sobre todo, en el orden económico trazado por el mal llamado y nunca bien ponderado “periodo especial”.

Y no es que pretendamos, a ultranza, el que toda la producción nacional mantenga un alto nivel de calidad. Sabido es por todos que, en la creación artística, esto es un imposible, casi imposible, peor sería pensar en una calidad totalizadora. Solo nos surge una interrogante que requiere de alguien como Tomás Gutiérrez Alea para respondernos, y es la siguiente: ¿Es lógico que en los inicios de un nuevo siglo y con tantas aspiraciones que tenemos en el campo de la cultura, el cine cubano pueda seguir produciendo obras que presenten curvas de valores tan inestables? Con mucho dolor podemos apreciar que aparece un estreno decoroso al lado de un bodrio despilfarrador del menguado presupuesto y peor aun con el tema desechado desde su preparación. Más, seria imprescindible comenzar a hablar y pensar en términos que a la corta y la larga nos dará mucho que desear, uno de ellos es la categoría de “Cine Pobre”.

Avanza un nuevo siglo y el ICAIC es vigente en la producción latinoamericana, el Cine Cubano sigue con el, produciendo casi el mismo producto que en las postrimerías anteriores, surgen así filmes que para nada van a restituir las candilejas tan añoradas por el público nacional, más que nadie.

Nuestras primeras obras, vistas con la misma óptica que analizamos las etapas anteriores: sabemos que no han resarcido la realización nacional, se logran muy pocas de las aspiraciones de los que deseamos que al fin se realicen cambios en la manera de transportar el pensamiento creador de la cinematografía cubana, que se sigue ausentando, de las criollas pantallas, desde los años setenta. Y que lo más parecido se mostró en los primeros años de los noventa.

Por otro lado nos encontramos con ínfulas revitalizadoras en las filmografías de Latinoamérica. Se apresuran países como productores y consecuentes competidores, sobre todo los tres grandes productores del territorio: México, Argentina y Brasil que le están poniendo mayores capitales y más interés desde la posición progresista de sus gobiernos nacionales-nacionalistas.

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Apuntes para una antología de la insumisión poética canaria

Liberto (Desde Artejevez, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La poesía, todavía hoy, en el chabacano, infame y aún terriblemente delicioso siglo XXI, sigue siendo una de las artes, una de las formas de expresión de las personas que más nos sugiere o insinúa, que más nos susurra o nos habla de nuestras más hermosas o terribles interioridades, pero también de la vida colectiva, de sus frustraciones y contradicciones, de sus injusticias y miedos, de la rabia contenida, de la ira el odio y la impotencia del sufrimiento, del dolor, de la más infinita tristeza, de la insondable verdad, de certezas y visiones, de sueños truncados y de esperanzas vivas...

También de su querencia solidaria, de nuestra más infinita inquietud, fijas las pupilas -y esa otra mirada- en las estrelladas luces de los rompientes atlánticos, en el cielo circular que abarca todos los anhelos, en la costa desierta de todas las derrotas, todo un mundo interior de querencias y olvidos.

Si convenimos que la literatura es un hecho solidario desde la soledad creativa y que crear arte es ya en sí un acto de rebeldía, de insumisión, independientemente de su intención o contenido manifiesto, comprenderemos la ingente tarea que sería el hacer una selección de la poesía canaria de la rebeldía o de la insumisión.

Sin embargo, si nos detenemos y nos fijamos en el contenido concreto de la poesía, en la particular intención de rebeldía, de insumisión, de una determinada denuncia de una situación de opresión o de injusticia en la que pone los ojos el poeta, y nos fijamos en el ideario de acción en la vida cotidiana de esos autores, la nómina ya sería un poco más reducida y es en esta donde voy a centrar mi mirada.

Profesores, críticos y escritores, no sólo españoles, sino también incluso de otros países -como el italiano Danilo Manera, el senegalés, Hadji Amdou Ndoye, el onubense pero afincado en Alemania Ricardo Bada, el chileno Luis Sepúlveda, el colombiano Álvaro Mutis (padre literario del escritor Gabriel García Marques según ha confesado éste en alguna ocasión), o el poeta español y premio Nobel Vicente Aleixandre, entre otros tantos- han reconocido la altura literaria, la originalidad y autenticidad, la `distintidad´, tanto en la narrativa de algunos de nuestros escritores, como en la creación poética. La valoración que hacen estos hermanos-extranjeros mencionados sobre la calidad literaria de nuestros más destacados escritores tiene su especial importancia sobre todo, porque quienes la hacen tienen la suficiente autoridad en este campo por la razón principal de que todos ellos son profundamente conocedores de las mejores obras creativas de la Historia de la Literatura Universal.

Nuestros más relevantes escritores sobresalen, no sólo en el aspecto formal y temático, sino que, también, han destacado por el hecho de que se han ocupado y preocupado por denunciar las viles tropelías e injusticias y apostando siempre por la libertad y la dignidad del ser humano, uniendo así, ética y estética en un mismo aliento creativo. Todos estos elementos son los que le confieren a una obra literaria su valor, su originalidad, su autenticidad. Y así son efectivamente, las constantes que han conseguido conjugar y desarrollar gran parte de los escritores canarios, una importante producción de la Literatura que se ha creado desde estos Atlánticos peñascos africanos.

El nombre de los perseguidos.

Uno de los primeros poetas del que tengo información, que sufre persecución y tiene que emigrar a América se llama Graciliano Afonso y vivió allá por el siglo XVIII, era un liberal convencido y aunque tuvo cierta relación con la iglesia pronto discreparía abiertamente de las ideas reaccionarias que ésta le quería imponer como norma de vida. También sintió el sistema intolerante y opresor de una época marcada por las injusticias y los abusos de poder. Todo esto hace que busque mejor fortuna en tierras americanas y se exilia perseguido por sus avanzadas ideas de lo que debía ser la libertad y la justicia para todos los seres en una sociedad marcada por las desigualdades.

Avanzando en el tiempo nos encontramos con Nicolás Estévanez y Murphy, que por sus ideas republicanas, anárquicas, radicales, también sufre persecución y se exilia primero en Portugal y luego, en París donde moriría en 1914. Aunque fue un viajero infatigable y residió en distintas partes del mundo, es en Canarias donde tiene su corazón y sus mayores anhelos. El poemario "Canarias" nos ofrece una visión poética de la esencial espiritualidad de nuestro pueblo: la rebeldía y el ansia de libertad.

Junto a Nicolás Estévanez no podemos olvidarnos del que está considerado padre del nacionalismo canario, Secundino Delgado Rodríguez, uno de los que más sufrirían en carne la cerrazón de un sistema opresor e injusto. Secundino Delgado Rodríguez, que escribió una poesía claramente insumisa, rebelde, resultado del sentimiento que le producía ver a su Patria sometida a un poder invasor. La poesía de éste es un grito de impotencia, un canto de libertad.

Por rebelarse contra este estado de cosas sufrió persecución, tuvo que exiliarse y sería detenido y encarcelado, por orden expresa del sanguinario general Wyler, permaneciendo en la cárcel modelo de Madrid más de un año; y lo más jodido de todo, sin cargo alguno en su contra. Allí le contagiarían la tuberculosis y cuando es liberado y vuelve a su querida y dolida Patria Canaria, al pueblo de Arafo, éste se la contagiaría primero a su hija Lyla, que moriría poco después y paso seguido, a su hijo Darwin, que también murió por causa de esta penosa enfermedad. Ya, sólo, triste y abandonado, sumido en un injusto ostracismo, murió Secundino Delgado en 1912.

"La facción surrealista de Canarias"

En 1937, en medio del fragor de la guerra civil española, otro poeta canario, Domingo López Torres, es detenido, encarcelado y posteriormente fusilado por Consejo de Guerra sumarísimo. No tuvo siquiera, y como tantos otros, un juicio justo en donde pudo haberse defendido de las acusaciones que le plantearon los sublevados nacionales. Eduardo Westerdahl, por ejemplo decía de Domingo López Torres que era "la ternura de un surrealista al servicio de la revolución".

Vean lo que escribe nuestro hombre Domingo López Torres hablando sobre una exposición del pintor George Grosz "abandona el color, que trae un mayor lastre de técnica y procura captar todas aquellas expresiones descarnadas, de una realidad sangrienta internacional de sótano y buhardilla, más allá de las calles céntricas en lo más retorcido y desesperado de las ciudades, desván y alcantarilla de esta civilización capitalista; en las infestas barriadas obreras cercadas por la sífilis, la peste y el hambre y atravesadas por fríos de indiferencia". Este texto forma parte de un artículo aparecido en la revista "gaceta de arte" en 1937, y nos muestra también el talento como crítico de arte -el se hacía llamar estudioso de arte-, que deja patente en éste y en otros textos que aparecen recogidos en el libro "Obra Selecta" editado en la colección de la Biblioteca Básica Canaria y que les sugiero porque no tiene desperdicio alguno.

En otro artículo suyo podemos leer: "Los proletarios de todo el mundo estamos en constante lucha por la implantación de nuestros principios, para la destrucción de un sistema cansado; cómo no vamos a sacrificarlo todo por el éxito de nuestras ideas".

En este periodo los más que sufrirían persecución en Canarias son los que se agrupaban en torno a lo que se ha venido a llamar "la facción surrealista de Tenerife" en los que se encontraban el mencionado Domingo López Torres, Agustín Espinosa, Emilio Gutiérrez Arbelo y Pedro García Cabrera.

De estos se sabe que Agustín Espinosa es obligado a retractarse de sus posicionamientos y de algunos libros que tenía publicados como el caso de "Crimen", una de las mejores obras surrealistas escritas en lengua hispana, y lo apartan, por un tiempo, de la cátedra de literatura que ostentaba.

Por su parte, Pedro García Cabrera es perseguido y se ve en la obligación de exiliarse, por suerte consigue embarcarse con destino a Senegal, desembarcando en el puerto de Dakar. Los versos siguientes, de García Cabrera, nos hablan de la situación que se respiraba en Canarias: "Un día habrá una isla/ que no sea silencio amordazado / Que me entierren en ella, / donde mi libertad de sus rumores/ a todos los que pisen sus orillas".

Pedro García Cabrera afirmaba que "lo esencial de la relación con su obra (y con el arte en general) es sostener una posición como hombre capaz de defender al hombre y luchar dentro de la sociedad actual por cambiar la vida y liberarnos, no sólo económicamente, sino de todas las taras mentales (además de liberar) las estructuras interiores que nos han dado la tradición, el hábito, las costumbres. Que tomamos como naturales y que en realidad son contrarrevolucionarias.

"Antología Cercada"

Siguiendo nuestra andadura nos situamos ahora en la posguerra civil española. En un ambiente de pobreza económica, social y cultural que se vivía entonces iba a surgir un grupo de poetas que se reunió en torno a un libro llamado "Antología Cercada", aparecido en 1947 y publicado en la mítica editora "Plana de Poesía", que irían a sufrir persecución, por sus actividades literarias, y alguna detención y cárcel.

Los poetas de esta "Antología" eran Agustín Millares Sall, Ventura Doreste, Angel Johan, José María Millares Sall y Pedro Lezcano y en los poemas publicados en esa "Antología cercada" se denunciaba la situación de opresión y de falta de libertad. Esta "antología" es la primera manifestación en lengua española de la que posteriormente se conocería por "poesía social", nombre con el que se conocería a la poseía realizada posteriormente por poetas españoles, como Blas de Otero o Gabriel Celaya.

Así lo reconoce el poeta y premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre en una carta que le escribe al grupo con motivo de la celebración del 25 aniversario de la aparición de ésta. "Fuisteis los verdaderos pioneros -escribe el poeta Vicente Aleixandre- de un movimiento que había de dejar un hondo surco en la marcha de nuestra lírica y además me atrevería a decir que en el mismo decurso de la cultura nacional".

Más tarde, en 1952, serían detenidos José María y Agustín Millares por las actividades que continuaron llevando a cabo desde las Páginas de "Planas" y un libro fundamental "Manifestación de Paz". En el "Auto de procesamiento" se les acusa de "arraigo y acción del partido comunista internacional en cuyas publicaciones se contienen artículos y versos en los que se emplean conceptos expresivos de los símbolos del comunismo tendentes a la propaganda efectiva en pro del ideal comunista, aunque tratando de disimularlo con la intitulación "Manifestación de la Paz", hechos y actos que afectan de un modo directo a la seguridad de la Organización política Nacional".

Así,"verso a verso, golpe a golpe", llegamos a la actualidad en Canarias con algunos nombres significativos y condenados al olvido, a la ocultación de los manuales académicos, de los medios de comunicación, de los principales circuitos editoriales. El caso del compatriota Francisco Tarajano Pérez es demasiado sangrante para poder soportarlo, peor incluso que el asesinato físico, la cárcel o el exilio. Pero ahí sigue alzando la voz nunca quebrada por encima de lomos y lomas, de plebeyos y lacayos, de ingratos y desgraciados, alumbrándose y alumbrándonos con sus versos violentados rebosantes de dignidad y siempre con el pensamiento alto, el sentir profundo y el decir bonito.

Francisco Tarajano Pérez es uno de los poetas que más abiertamente lucha desde sus versos por la Libertad e independencia de Canarias, junto a los también poetas Tomas Chavez, Felix Martín Arencibia, Isidro Santana León, Pepa Aurora, Berbel, Javier Cabrera, Teodoro Santana, Sebastian Sosa, Natalia Sosa Ayala, Olegario Marrero. Y tantos otros que junto a los nuestros, a los aldeanos, no por menos conocidos de menor calidad literaria como Manolo Almeida, Carolina Valencia, Chago León, Marcial González, Elsa del Pino, Bartolo, Juanjo, Agapito, Antonio Vega, Maximiano Matías, más conocido como el Guajiro de Peñón Rajao o Antonio Ramos entre otros tantos también, que ni siquiera yo conozco, y si no son conocidos es principalmente por la politica cultural colonial que ha existido y existe en nuestra sorroballada, ultrajada, ignorantada y ninguneada Patria Canaria, donde lo propio, lo nuestro no existe porque así lo dispone el poder metropolitano desde sus bien dosificadas y sutiles dosis de sometimiento represión y opresión.

Artevirgo, La Aldea, Canarias 2006

Nota: Este artículo ya salió publicado hace tres años. Sólo recibí información del compañero Francisco Javier González. Reitero mi petición de recibir información de otros poetas que por olvido o desconocimiento, podrían incluirse en esta nómina de POETAS CANARIOS INSUMISOS.

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El puente sobre el Tatú

Abel Samir

(A los héroes del 4º Ejército Rojo)

Vertiginoso y alborotado
corre el río...
y con estruendo ensordecedor
golpea sus orillas escarpadas
paladeando sus piedras negras
como si fuese la miel de las abejas.
Parece una orquesta de truenos
estallando sin descanso,
allá abajo...
rugiendo y tronando
allá abajo.

Es un puente de cadenas
largas, oxidadas y colgantes
sobre escarpadas orillas
de muros negros y gigantes
esculpidos por seres milenarios
y tan viejo como el tiempo.
De un lado a otro danza
como un desvariado
lamentándose y gimiendo
al compás del viento,
allá arriba...
chirriando y crujiendo
allá arriba.

El día es claro y hermoso,
se han retirado las nubes
para dejar paso al Sol
que sus ojos ya tiene muy abiertos.
Las aves vuelan atolondradas
al sentir millares de pisadas
y divisar en el horizonte
como una serpiente gigante
se mueve entre los montes;
es una muchedumbre de hombres
cadavéricos y aguerridos
con uniformes color de hierba
desgarrados por el uso
y con banderas rojas desteñidas
flameando al viento.
Allí, viene el aguerrido cuarto Ejército.
y allá abajo...
furioso y encrespado navega el río.

Perseguido vienen
por el poderoso ejército
de Chiang el carnicero,
con caballería, aviones y tanques.
Los muchachos van cruzar
por aquel terrible lugar
que sus bravos antecesores
los Taipín del siglo dieciocho,
muy en vano intentaron.
Sus terribles alaridos...
todavía se escuchan
por esos enormes acantilados.
Los trae la brisa del tiempo.
Y allí arriba...
crujen las oxidadas cadenas,
balanceándose y chirriando...
allí arriba.

En la otra orilla se divisa
al enemigo atrincherado,
que se siente fuerte y seguro
sin los tablones del puente
que ha quitado.
Por allí no puede cruzar
ni siquiera Pankú, dicen
tampoco los diablos rojos.
Pero no han contado
con el temple de los muchachos.
Un pelotón avanza colgando
como frágiles hojitas
por el vaivén de aquel puente
de enormes cadenas negras
mecidas al viento...
Confiando en sus manos
y también en su temple;
con la pistola entre los dientes
y del cuerpo colgando
las granadas como racimos.
y allá abajo...
ensordecedor truena el río
allá abajo...

Diez cuerpos de los valientes
se estrellan en el río,
contra las piedras negras
con estremecedor chasquido.
El río encrespado arrastra
sus cuerpos adolescentes
que así ofrecen sus jóvenes vidas
para cambiar este mundo.
El río truena furioso
cuando engulle sus cuerpos.
allá abajo...

Con esfuerzo sobrehumano
la mitad del pelotón
cruza la veintena de metros
que los separa de sus enemigos
y como un terrible huracán
y vivas a la revolución,
avanzan enfurecidos.
Ante el valeroso coraje
de esos jóvenes gigantes,
y presas del pánico
como si los persiguiese el diablo,
a la desbandada corre
ese regimiento de blancos;
y allá abajo...
desaparecen algunos héroes
tragados por el furioso río
allá abajo...

Esa memorable tarde
por el puente cruza el cuarto.
con banderas rojas al viento
a todo pulmón…
y con los puños en alto
los combatientes rojos
muy erguidos marchan cantando:

“agrupémonos todos
en la lucha final
y se alcen los pueblos
por la internacional”

Y el puente gime danzando
y allá abajo...
y muy encrespado
el río truena furioso
lamiendo sus negros peñascos

Allá abajo…

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Música: Desde Panamá, Rubén Blades

ARGENPRESS CULTURAL

Rubén Blades nació el 16 de julio de 1948 en el seno de una humilde familia de un barrio de la ciudad de Panamá. Desde muy pequeño comienza a actuar con un pequeño grupo, interpretando temas de Frank Sinatra y otros muy conocidos.

A raíz de los incidentes provocados entre Panamá y Estados Unidos en 1964, Rubén Blades cambia su actitud pro americana. Se matricula en la Universidad para cursar estudios de Derecho, a la vez que su estilo musical para a ser más latino, con raíces caribeñas.

En 1965 se une al grupo Papi Arozamena, comenzando así su carrera profesional. En 1968 viaja a Nueva York y conoce a un productor que le ofrece grabar un disco con Pete Rodríguez.

En 1973 su familia tiene que emigrar a Miami por razones de índole política con el régimen de Noriega. Un año después, tras graduarse en la universidad, Rubén Blades regresa a Nueva York.

En 1977 se une a la banda de Willie Colon. En 1978 publican 'Siembra', para la discográfica Fania. Una de las canciones incluidas en el disco se convirtió en un tremendo éxito. Se trataba de 'Pedro Navaja'.

En 1979 publica la recopilación 'Bohemio y Poeta' y un año después 'Maestra vida'. Compagina la labor musical con algunas incursiones en el mundo del cine. En 1982 se independiza de Fania, tras pleitear con ellos por los derechos de autor de sus canciones.

En 1983 funda un nuevo grupo, Seis del Solar. Al año siguiente publican su primer disco, ´Buscando América' y en 1985 'Escenas', por el que recibiría un premio Grammy.

En 1987 publica 'Agua de Luna', basado en trabajos de Gabriel García Márquez. En 1988 publica 'Antecedente', con el que consigue su segundo Grammy.

Sus inquietudes políticas le llevan a crear su propio partido y presentarse a las elecciones presidenciales de Panamá. Su programa político estaba basado en la lucha contra las desigualdades sociales existentes en el país y su objetivo era despertar en sus compatriotas la ilusión por un porvenir mejor del que tenían.

En 1995 sale a la venta el disco 'Tras la tormenta', junto a Willie Colon. En 1996 Rubén crea otro grupo llamado Saravá y graban el disco 'La rosa de los vientos', en el que se mezclan distintos ritmos latinos. Nuevamente recibe un premio Grammy, como mejor artista latino.

En 1999 edita 'Tiempos', en el que incluye sonidos de diferentes instrumentos latinos. Este álbum le da su cuarto Grammy.

En 2004 Blades apoyó la candidatura presidencial de Martín Torrijos (hijo de Omar Torrijos) y, una vez que éste ganó las elecciones, Blades aceptó y ejerció el puesto de ministro de Turismo en el nuevo gobierno desde 2004 al 2009.

En 2007, Rubén comenzó una etapa interactiva, mostrándose más cerca de la gente en un programa vía Podcast llamado El Show de Rubén Blades SDRB, realizado desde Panamá, en el que hace comentarios sobre nuevas bandas, responde preguntas mandadas por los internautas y se muestra como es, sincero y claro en sus pensamientos.

Luego de su participación en el gobierno panameño, inicia una gira mundial desde agosto de 2009 por países como Puerto Rico, Venezuela, Ecuador, Perú, Estados Unidos y Panamá.




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Pensamiento

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ella le develó aquel secreto pensando que entre amigos, tapar cosas resulta inadmisible. Sintió que podría quedar un resabio de sombras y pensó que tal vez fuera posible que esa confesión los aleje para siempre.

-Espero que no-, se dijo mientras seguía caminando por el desdoblamiento de su vida.

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Acerca de un libro quemado en la plaza pública: “Capitanes de la arena”, de Jorge Amado

Eduardo Alfonso Depetris (Desde Catamarca, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Capitanes de la arena”, de Jorge Amado
[Emece Editores S.A. - ISBN 978-987-580-261-2]

Estilo: Claro ágil y ameno, no recuerdo definiciones ni conceptos, mas la naturaleza de la marginalidad, la relación conflictiva con la ciudad de Bahía, las causas por las que existen los "meninos da rua", surgen como emanación de los relatos y aventuras de esos niños.-
Contenido: Se trata de la relación de amor y rencor de los niños con la ciudad de Bahía y la sociedad que los excluye.-
Se analizan, en el relato de la vida de los niños, las causas de su marginalidad, tanto la falta de afecto y contención de la familia, especialmente la falta de amor materno; como el rechazo de la ciudad y la sociedad.-
Las acciones de cada uno de ellos, muestra la semilla de lo que serán en el futuro, como si la fuerza de la pesada carga del subconsciente los empujara a hacer lo que hacen sembrando su futuro.-
Se nota también este fenómeno en los ídolos de cada uno de ellos, que conforman sus paradigmas.-
Notamos la relación con la Iglesia, a través de un cura que de buena fe se infiltra entre ellos para Evangelizarlos, contenerlos y ayudarlos, que los comprende y de allí surgen las diferencias del cura con algunos de ellos, con la Iglesia oficial y la repulsa de los mojigatos porque se con-vive con "delincuentes".-
Los valores contradictorios y diferentes, con los que cada grupo social enfrenta la vida de los niños de la calle quedan al descubierto cuando los juzgan, demostrando también que esos juicios son algunas de las causas de la existencia de los meninos da rua.-
Al igual que en nuestro país, no son considerados seres humanos, son lo diferente, se los valora desde la perspectiva de la peligrosidad, desde el derecho de propiedad que pueden cercenarles, nuca se esfuerza en comprenderlos, ,al igual que el gobernador Scioli, quieren bajar la edad de imputación, su destino es solo la cárcel.-
Por supuesto el doble discurso de los que no los incluyen está presente, les dimos y no agradecieron, ni aprovecharon la oportunidad, por ello no merecen otra cosa que la cárcel.-
Nunca misericordia, nunca amor, nunca contención.-
Los niños de la calle buscan permanentemente el afecto del que carecen, pero lo requieren como individualidad humana, no como sustituto del amor que no pueden brindar a algún hijo pre-muerto, o como justificativo moral para acallar la conciencia; esas situación les crea emociones contradictorias y terminan definiendo por la solidaridad con los débiles y los métodos de subsistencia de los niños abandonados.-
La represión, los persigue, al efecto de la defensa del orden, pero el orden del statu-quo, que todo cambie para que nada cambie, nos dice Lampedusa en "El Gato Pardo".-
Las fuerzas represivas, solo atienden los efectos de este fenómeno social, no las causas que los llevaron a esa situación que a los niños tampoco les agrada.-
Como siempre de espaldas a la injusticia y reprimiendo a las víctimas.-
Como el problema de cada uno es el más importante, y como este artículo no podrán leerlo probablemente niños de la calle ni marginales, y si quizás, algunos de los que nos consideramos "la clase media", y para que se entienda, pondré como ejemplo cuando los bancos se apropiaron de los ahorros de este sector social, en esta circunstancias, las fuerzas del orden defendían a los bancos y reprimían a las estafados.-
Esta obra de arte de la literatura latino-americana, se inicia con unas notas que definen la aptitud con la que enfrentan a los niños los grupos sociales y de poder, así:
1] La prensa titula "Niños Ladrones", habla de siniestras aventuras, ciudad invadida de niños que viven del hurto, insta al jefe de policía a que reprima, al Juez de menores que los encierre en un reformatorio, describe con envidia y alaban la mansión del comendador que fue asaltado, etc.-
Nada del hambre de los niños, nada de misericordia ni de algún camino para salvarlos.-
Con esa falta de comprensión se informa a la población, le crea conceptos y emociones que guiarán sus decisiones frente a estos meninos, difícilmente, la ciudad de Bahía tienda a aceptarlos dentro de su comunidad.-
2] La policía con una carta manifiesta al diario que la responsabilidad es de Juez de menores, mas ellos tomarán medidas, para evitar se repitan estos hechos vandálicos y castigarán a los criminales.-
Los adjetivos demuestran la aptitud de las fuerzas del orden.-
3] Luego se desarrolla un patético debate entre el Juez de menores, el diario, el jefe de policía, una madre y el encargado del reformatorio, de todos ellos surge la postura en el problema y salvo la madre también la falta de comprensión y amor.-
Estas son algunas de las reflexiones que me mereció la novela, por supuesto, son mis reflexiones, mis apreciaciones, que pasan a través por mi formación, mi experiencia ante la vida, la filosofía de vida asumida y demás circunstancias que hacen le imponga mi impronta a este comentario, por ello el pensamiento crítico, amerita que sea leída la obra para que cada uno, que es un universo en si mismo, pueda sacar sus propias conclusiones.-
Esta olvidada poco difundida obra maestra de la literatura sud-americana, desarrolla las causas y responsables de este fenómeno social que tiene como víctimas a los meninos da rua, y de él se pueden deducir las soluciones al problema; quizás sea por ello que fue quemado en la plaza pública.

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¿De qué invasión me hablan?

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No hay peor malaria que una mudanza a destiempo. Eso me tiene ocupado muy a mi pesar. También las sospechas que en ese sentido abrigan mis dos perras, Olivia y Enriqueta, que miran los movimientos de la casa con una actitud acusadora.

La mañana, algo hay que defender, nunca es muy cierta para mis hábitos. Tengo un rosal en la ventana de la habitación que otea sobre el breve parque, de alguna forma hay que llamarlo, según la leve sombra del mismo, acuerdo entonces la decisión de levantarme.

La fragancia es una llamativa exclusividad que no siempre se tiene en cuenta. Hay gotas de rocío que refulgen con el sol que se bebe el esplendor natural y trato de no perder ese momento sublime.

El gitano del calor me visita desde el frente, y va, gradualmente, entibiando la casa. Esa es la hora en que la pareja de calandrias, inician su concierto matinal y debo, pese a todo, asumir esa mundana costumbre de iniciar el día. Parece un exceso, pero no lo es.

En realidad exceso es el de Yon que fustiga, a la hora que se le ocurre, amparando sus comentarios con una invitación oportuna a almorzar, seguro que no puedo resistir por hábito, escasez, o motivos similares.

Lo cierto es que debo darle algo de bola siempre y eso me martiriza lo suficiente, porque parece que el sonido del teléfono, señala su presencia, por sobre cualquier otra posibilidad, por ejemplo escuchar a la mujer dorada, que promete más que el sonido a resaca del vasco.

-Te propongo un almuerzo para felicitarte – fue su inopinada forma de saludar, estoy acostumbrado. No obstante debía contestarle.

¿Felicitarme, yo cumplo años en agosto? – fue mi respuesta más bien cáustica.

Bueno cuanto te pase a buscar me explico -, precisó sin dar detalles y cortó la comunicación. Si Yon se funde, no será por lo que gasta conmigo, en cuanto a llamadas telefónicas. Eso me tranquiliza provisionalmente.
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El Alfa gris relucía más que otras veces. Podría ser que alguien se hubiera hecho cargo de lavarlo, Yon seguro que no. Silenciosa como pocas veces, la bestia mecánica se instaló mansamente debajo de los tilos.

El vasco vestido de celeste, se apeó luciendo presentable para la hora. Como siempre tuvo su encuentro personal con Olivia, quien le festeja su presencia con un doble salto mortal. La caída le suele doler, pero su alegría, por lo menos negociadora, parece auténtica.

Aceptó instalarse en la sala de comidas porque, dicen, cocina sería una menudencia tal vez difícil de explicar, siguió allí su ceremonia haciendo caso omiso de mi presencia y la de Enriqueta, quien subida a una silla, lo estudiaba anhelante, esperando su cuota de mimos y porqué no, algún souvenir comestible, bueno para cualquier hora del día.

Luego del interludio que muy bien un extraño no entendería, me apresuró porque conmigo se vuelve intratable. Decidí hacer silencio, porque discutir en tiempos de almuerzo, no resulta buena recomendación.

Claro que el riesgo acecha y a veces un menú inconveniente, se puede cruzar en el camino, para ser honesto; no me ocurrió con frecuencia, pero uno debe estar prevenido aunque mi heladera era un lamento borincano.

Vamos a Latitud Cero, que Lalo, entrega fotos y me trae un sobre, de esos que te gustan-, me informó antes de poner en marcha el Alfa, que obedeció como un killer debutante.

El lugar, está situado en un parque y en la parte superior de la loma. A la entrada y depositado sobre una pared pequeña, se encontraba sentado Lalo, el fotógrafo en cuestión, con su inseparable bolso negro, de equipaje. Un veterano de cien batallas, lo que no lo convertía en confiable porque rapiñaba en la redacción galletitas y caramelos a diestra y siniestra, un chacal del entremés.

Nos sentamos en la amplia sala que alberga las mesas dispuestas en zigzag, porque a esa hora todavía no hay comensales. Era temprano para los habitués, Yon pidió como siempre el servicio, omitiendo que nosotros pudiéramos elegir aunque sea el pan.

El visitante deslizó el sobre marrón engomado orlado con bandera, que Yon hizo desaparecer tan rápido como pudo.

Cochinillo en salsa de puerros, puré de manzanas, regado con Sauvignon y Sauvignon blanc, para luego casi antesala del mousse de chocolate, resultaron adecuados abrigos para famélicos profesionales, peticionó el vasco.

Luego del café y un guiño cómplice de Yon, Lalo marchó morosamente hacia la salida, acostumbrado por supuesto, a los desplantes de él, quien podría haberlo invitado a marchar, aunque más no sea una cuadra.

El tiempo de descuento que ocupamos, ahora llamado tiempo recuperado, se desmenuzó según su buen juicio. Reapareció el sobre marrón y el vasco, imaginé, quiso lograr mi expectativa, me mantuve lo más imperturbable que pude mientras él releía.

Vos hiciste una serie de informes, correlativos del 1 al 60 en muchos de los cuales explicabas la existencia del Cartel Petrolero, algo nunca admitido y mucho menos tratado periodísticamente por nadie -, yo seguí inmutable.

Quiero decirte que la Agencia ANSA, en un cable al que seguramente nadie le dio bola, da cuenta de una noticia periodística, originada en Londres, donde confirman reuniones con directivos de dos de las empresas carteleras, que nunca son noticia, eso motiva mi felicitación porque confirma en parte lo que desde hace años venís señalando -, fue el largo parlamento que me hizo temer por su salud, el vasco es algo más que cáustico, habitualmente.

- Leélo, y dame tu opinión -, me dijo normalizando su bocadillo.

Abrí el sobre donde el cable de ANSA en este inquieto mes de abril, consignaba: “Los planes para explotar las reservas de petróleo de Irak fueron discutidos por ministros del gobierno británico y las principales petroleras internacionales, un año antes que Gran Bretaña aceptó junto a Estados Unidos invadir suelo iraquí, según documentos oficiales dados a conocer.

Los memorandos, que publica el periódico inglés The Independent, ponen nuevamente en duda la participación militar británica en el conflicto para derrocar a Saddam Hussein por tener estas armas de destrucción masiva, que nunca fueron halladas.

En los documentos se detallan minutas de reuniones entre ministros británicos y altos ejecutivos de compañías petroleras.

Dichos papeles no fueron incluidos como evidencia en la pesquisa que el ex funcionario John Chilcott encabezó por la guerra de Irak.

En marzo de 2003, poco antes que Gran Bretaña aceptara invadir Irak, Shell denunció como "incorrectos" reportes en la prensa británica acerca de que había mantenido reuniones en Downing Street por las reservas petroleras iraquíes.

La petrolera BP también negó vínculos similares con el gobierno británico, en tanto que el por entonces premier Tony Blair calificó las teorías de conspiración por el petróleo de Irak como "totalmente absurdas".

Sin embargo, los documentos publicados en el The Independent, y que datan de octubre y noviembre de 2002, muestran una realidad opuesta.

Cinco meses antes de la invasión, la baronesa Elizabeth Symons, por entonces ministra de Comercio, le indicó a BP que el gobierno quería que las compañías energéticas británicas recibieran parte de los enormes beneficios petroleros y gasíferos de Irak como recompensa por la ayuda militar dada por Blair a Estados Unidos para un cambio de régimen iraquí”.- Guardé la copia del cable y me quedé un rato en silencio. El vasco me miraba.

Hay cuestiones que a veces llegan tarde y no confortan, esta es una gota de lluvia en el mar – le dije, - por lo menos aunque sin una gran precisión podemos estar de acuerdo en que esos protagonistas son parte de las corporaciones que forman el Cartel -, concedí.

Sólo que a veces, alguien debe darte un pequeño golpe en la espalda. Como estímulo digo, porque lo otro, persecuta tuviste a granel, me pareció útil traértelo, porque te lo merecés -, ahí me quedé duro.

Lo que sigue es más de lo mismo, pero las historias a veces pueden terminar mejor.

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Amor en tiempos de revolución

Andrea D’Atri (LA VERDAD OBRERA - PTS. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

A propósito de "La Mujer, el Estado y la Revolución. Política familiar y soviéticas 1917-1936", de Wendy Z. Goldman (Edición conjunta del Instituto de Pensamiento Socialista "Karl Marx" y la agrupación de mujeres "Pan y Rosas", Buenos Aires 2010)

“Si logramos que de las relaciones de amor desaparezca el ciego, exigente y absorbente sentimiento pasional; si desaparece también el sentimiento de propiedad lo mismo que el deseo egoísta de ‘unirse para siempre al ser amado’; si logramos que desaparezca la fatuidad del hombre y que la mujer no renuncie criminalmente a su ‘yo’, no cabe duda que la desaparición de todos estos sentimientos hará que se desarrollen otros elementos preciosos para el amor. Así se desarrollará y aumentará el respeto hacia la personalidad del otro, lo mismo que se perfeccionará el arte de contar con los derechos de los demás; se educará la sensibilidad recíproca y se desarrollará enormemente la tendencia de manifestar el amor no solamente con besos y abrazos, sino también con una unidad de acción y de voluntad en la creación común.” Con esas palabras, Alexandra Kollontai cerraba su Carta a la Juventud Obrera de 1921, también publicada como El amor en la sociedad comunista.

Su voz fue una de las tantas que se alzaron en los primeros años de la Revolución Rusa de 1917 para debatir sobre el amor, el matrimonio, las uniones libres, la sexualidad, la extinción de la familia, la socialización del trabajo doméstico, la educación de los niños, el derecho al divorcio y al aborto, entre tantas otras cuestiones que hacen a la vida cotidiana. Y estos debates, sus avances y retrocesos, el desgarramiento entre una sociedad nueva por nacer y la vieja sociedad reaccionaria y opresora que se derrumbaba, se describen y analizan en La mujer, el Estado y la revolución, una exhaustiva investigación de la historiadora norteamericana Wendy Z. Goldman que, por primera vez se presenta en castellano en esta edición conjunta de la agrupación de mujeres Pan y Rosas y Ediciones del IPS.

El amor en tiempos de revolución

¿Cómo crear una legislación para un estado que se concebía, desde su inicio, destinado a perecer? El Código Civil de 1918, resultante de profundos debates y estudios de juristas, intelectuales y dirigentes bolcheviques, no tenía parangón en la legislación más avanzada de los países centrales europeos. Y, sin embargo, como señala Wendy Z. Goldman, “a pesar de las innovaciones radicales del Código, los juristas señalaron rápidamente ‘que esta legislación no es socialista, sino legislación para la era transicional’. Ya que este Código preservaba el registro matrimonial, la pensión alimenticia, el subsidio de menores y otras disposiciones relacionadas con la necesidad persistente aunque transitoria de la unidad familiar. Como marxistas, los juristas estaban en la posición extraña de crear leyes que creían que pronto se convertirían en irrelevantes.”

Garantizar la igualdad ante la ley de hombres y mujeres, pero especialmente trabajar en la transformación radical de todo aquello que obstaculizara la igualdad ante la vida, donde las mujeres permanecían esclavizadas en el embrutecedor trabajo doméstico, víctimas de opresivas costumbres ancestrales que era necesario arrancar de raíz de la cultura y la vida social soviéticas. Nada de esto podía resultar una tarea sencilla en medio de la guerra imperialista, la guerra civil, las sequías y hambrunas que asolaban al naciente estado obrero. Sin embargo –como señalamos en el prólogo a La mujer, el Estado y la revolución- “las dificultades no eran óbice para un pensamiento audaz de los dirigentes bolcheviques, que sobrevolaba por encima de los aprietos que imponía la realidad. (...). La vida privada era un objetivo de la revolución en curso, como si aquella otra consigna de que ‘lo personal es político’, levantada por las feministas de los años ’70, se encontrara anticipada en las ideas que el bolchevismo tenía sobre la emancipación de las mujeres.”

Ellos y ellas se atrevieron, no sólo a tomar el poder, sino a tomar el cielo por asalto, pensando nuevas formas de relaciones humanas, despojadas de la coerción, la represión, el despotismo y la mezquindad familiar. Imaginaron que el comunismo no era sólo una asociación de productores libres sino también una sociedad donde, como dijera el sociólogo Vol’fson, parafraseando a Engels, “la familia será enviada a un museo de antigüedades, donde yacerá junto a la rueca y el hacha de bronce, a la calesa, la máquina de vapor y el teléfono de cable.”

El amor en tiempos de reacción

¿Y no es acaso ese tesón y esa confianza en las ideas revolucionarias uno de los aspectos más valiosos de estas experiencias que subvirtieron la vida de millones de hombres y mujeres?

Fue necesaria la derrota de los levantamientos revolucionarios de los obreros de la moderna Europa; la persecución y el aislamiento en cárceles, campos de trabajo forzoso; fueron necesarios el exilio, los juicios fraguados y el fusilamiento de miles de estos revolucionarios para que –paradójicamente- en nombre del socialismo, se limitara el desarrollo de la socialización de los servicios de guarderías, lavaderos y comedores, para que se desenterrara el culto a la familia, para que se estableciera que el matrimonio civil era la única forma legal de unión frente al Estado, para que se suprimiera la sección femenina del Comité Central del Partido Bolchevique, para que se volviera a penalizar la homosexualidad como en tiempos del zarismo y se criminalizara la prostitución, para que se prohibiera el aborto y se desacreditaran las ideas que se debatían ardientemente en los primeros años de la revolución.

La reacción stalinista no tenía nada en común con las mejores tradiciones del socialismo, que impregnaron de un espíritu profundamente libertario los primeros debates de los revolucionarios rusos. Más bien, el stalinismo era todo su contrario y miles de deportados, presos y asesinados lo atestiguaron con sus vidas.

Encabezamos el prólogo de esta obra de Wendy Z. Goldman con una frase de Trotsky que dice: “todo el que se inclina ante los hechos consumados es incapaz de preparar el porvenir.” La burocracia stalinista se inclinó ante los hechos consumados, pero pérfidamente, haciendo de la necesidad, virtud, llamó a esto, “socialismo”. Éste ha sido, quizás, el crimen más grotesco, siniestro y de consecuencias más graves para los explotados y oprimidos. Como señala Wendy Z. Goldman, contra la reacción emprendida por el stalinismo –que, en cuanto a la política familiar y la vida social no se fundaba en ninguna limitación económica, sino en condicionamientos exclusivamente ideológicos-, “la tragedia de la reversión en el campo de la ideología no fue sencillamente el haber destruido la posibilidad de un nuevo orden social revolucionario, aunque millones habían sufrido y muerto precisamente por este motivo. La tragedia fue que el partido siguió presentándose como el heredero genuino de la visión socialista original. (...). Y la tragedia más grande de todas es que las generaciones subsiguientes de mujeres soviéticas, desheredadas de los pensadores, las ideas y los experimentos generados por su propia Revolución, aprendieron a llamar a esto ‘socialismo’ y a llamar a esto ‘liberación’.”

El amor en tiempos de restauración

De esto ya no habla el libro de Wendy Z. Goldman. ¡Pero qué bueno es un libro cuando nos hace pensar sobre aquello que dice y nos abre algunas pistas sobre lo que no dice! ¿Estamos mejor o peor que en tiempos de la revolución rusa, hace casi un siglo atrás? Nunca antes, como en el período del neoliberalismo, los derechos de las mujeres, de las minorías, de la infancia, el respeto de las identidades y la libertad sexual se difundieron y cristalizaron en leyes, instituciones, organizaciones no gubernamentales, protocolos internacionales, etc. Pero paradójicamente, mientras hasta las instituciones financieras internacionales tienen sus “secretarías de género y desarrollo”, los planes económicos y las políticas neoliberales provocaron que los antiguos vejámenes contra las mujeres se convirtieran en ingentes negocios, como por ejemplo, la prostitución y la trata de mujeres para la explotación sexual, la pornografía, etc.

En el mundo contemporáneo, el capitalismo se solaza en modelos puritanos de reaccionarios y fundamentalistas, al tiempo que desarrolla el mayor mercado legal e ilegal jamás conocido para el goce ilimitado del individuo; discute y avanza sobre derechos de los más desprotegidos y, al mismo tiempo, dispone de todas las posibilidades para violarlos sistemáticamente. Propone nuevos modelos de relaciones personales, sin liquidar los prejuicios y las estructuras más arcaicas. Campañas contra el abuso infantil y liberación de las fronteras para el tráfico de niñas y niños de los países semicoloniales a las grandes metrópolis; derechos igualitarios y respeto a la diversidad que integran a ciertos excluidos a la norma, mientras en los márgenes, los que aun permanecerán excluidos siguen siendo víctimas de feroces represiones institucionales y privadas. Si hay mayor grado de libertad sexual para las mujeres, a su lado crece el comercio de la estética, el negocio de la prostitución masculina y el aliento del consumo infinito para la obtención de una imagen de perfección y eterna juventud. Si hay más derechos civiles para los homosexuales, a su lado se multiplican los negocios que incentivan el turismo, el ocio y la diversión gay-friendly basados precisamente en el mantenimiento del “ghetto”. Como señala Daniel Bensaïd en su libro Los irreductibles, “la defensa de la diferencia se reduce entonces a una tolerancia liberal represiva, simple reverso proteccionista de los intereses de los consumidores por asociaciones de la homogeneización del mercado.”

En ese océano de individuos sin individualidad, las relaciones interpersonales se degradan para convertirse en una gran farsa en la cual, como decía Alexandra Kollontai, no hay más que la satisfacción “del individualismo más grosero que caracteriza nuestra época”: el de los sujetos que tratan de huir de la soledad haciéndose creer, mutuamente, que lo son todo para el otro. En el ¿mejor? de los casos, un “individualismo de a dos”, como decía la dirigente bolchevique.

Y por casa, ¿cómo andamos?

¿Las revolucionarias y revolucionarios tenemos algo para decir sobre todo esto? Y además de lo que podríamos decir ¿podemos mostrar otras formas de relaciones interpersonales que, sin estar exentas de desgarrantes contradicciones, también prefiguren lo más libertario, profundo y sensible del futuro que ambicionamos liberado de toda opresión?

La mujer, el Estado y la revolución nos permite asomarnos a esa visión ambiciosa, creativa, rupturista, de vanguardia, de los líderes bolcheviques de hace un siglo atrás y pensar, un siglo después, si los revolucionarios de hoy somos capaces de crear un ámbito de reflexión y construcción de relaciones más libres, comprometidas y diversas que cuestionen la naturalización que hace la sociedad burguesa de la opresión de las mujeres, la discriminación de lesbianas y homosexuales, la marginación de quienes construyen otras formas de relaciones interpersonales que no se amoldan a la pareja heterosexual convencional.
El libro de Wendy Z. Goldman, más allá de ser una minuciosa y recomendable investigación histórica para quienes quieran adentrarse en los aspectos menos conocidos de la Revolución Rusa de 1917 y del proceso de reacción termidoriana del stalinismo, tiene el mérito de provocarnos un cuestionamiento más profundo de nuestras convicciones revolucionarias, para quienes creemos que no sólo de luchas sindicales o democráticas y programa político vivimos los revolucionarios. Los militantes, especialmente los jóvenes, pero también todas aquellas trabajadoras, trabajadores y estudiantes que despiertan a la vida política tienen el desafío de apropiarse de estas ideas libertarias que la revolución obrera despertó hace casi un siglo atrás, para atreverse a tomar el cielo por asalto.

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El libro La mujer, el Estado y la revolución se puede adquirir la librería del Instituto del Pensamiento Socialista (IPS) "Karl Marx", sito en Riobamba 144, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El horario de atención es de lunes a viernes, de 17 a 20:30 hs.

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