jueves, 2 de junio de 2011

Final

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Se echó a dormir sin sueño. Cerró los ojos, amaneció para siempre, en el ombligo cerrado de la nada.

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Mi prima Inés

Liliana Perusini (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No recuerdo, el año ni el día,
pero no olvido de niña,
su figura pequeñita,
patinando en una pista
de mosaicos gastados y rotos.

Su casa, al lado de la mía,
con enorme patio y galería,
y un fabuloso fondo con moras,
desde donde Milord, me gruñía.

En la amplia vereda,
tramas de festivales y juegos,
y en la calle…
horas de cowboys e indios,
manchas venenosas y rayuelas.

De vez en cuando, las muñecas,
y con las ramas de un árbol podado,
el armado de casas y chozas,
y con los amigos del barrio,
saltando…
y corriendo…

A mi prima la tengo en mi recuerdo,
soñando con un mundo nuevo,
de libertades y justicias,
con poemas y versos…
y que en un día de agosto,
de agonías y penas,
silenciaron sus sueños.
El largo tiempo de tu ausencia,
compañera de mi infancia,
no ha borrado tu presencia.

Siguen tus recuerdos,
en mi alma prisioneros,
y hoy en libertad,
espejados a los tuyos,
y yo deseando…
que renazcan tus sueños.

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Llora un niño

Abel Samir (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En la transitada calle,
acurrucadito llora un niño.
Apenas es un pequeñito,
sentadito en el pavimento
con su rostro entre sus piernas
y sollozando muy calladito.

De sus ojitos entristecidos
brotan gotas azules y cristalinas
que resbalan por su carita sucia
como arados abriendo surcos
creando valles y montañas
en la pureza de sus sentimientos.
Y su entrecortado y lastimero llanto
no llega al oído de los ricos.

Su mirada perdida en lontananza
recordando a su afligida madre
cuando yacía en el lecho de muerte
el día que se fue de este mundo
para juntarse a sus otros dos hijos
allá en algún lugar del cielo.
Moría, como otras mujeres africanas
de soledad y de miseria
en aquella casita de barro.

Cruzaba la gente del barrio
muy apresurada sin querer verlo.
Sus corazones endurecidos
por el bregar de esta dura vida.
Oculta entre sus piernas
su carita mira el pavimento
avergonzado de su llanto,
de sus harapos y de sus parásitos.

En la calle lloraba un niño
y ya no se escuchan sus lamentos.
La noche inmensa y estrellada
contempla su escuálido cuerpo.
Su cuerpecito yace en la acera
de un callejón de basura repleto.
Su negros ojitos los tiene muy abiertos
como luceros de la noche
buscando a su querida madre
allá en algún lugar del cielo.

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En el bar la vida es más sabrosa

René Rodríguez Soriano (MEDIAISLA, colaboración para ARGENPRESS CULTURAL

«Crónicas de bar» es un fresco a través del cual el autor nos coloca frente a ese espejo del que hablaba su sabio pariente; aquéllos, cuyas imágenes cada vez nos imitan menos

“…y el mar será una magia entre nosotros”. Jorge Luis Borges

El bar es una ventana abierta que borra de un plumazo todas las fronteras del mundo; en él convergen, tuteándose, sobreponiéndose -voz con voz, hallazgo con hallazgo- las ciencias y las artes, los barcos y las fresas, los duendes y los contertulios. Fuera de él, la realidad es un simple artificio del recuerdo, memoria de otros tiempos y otros sueños que se baten entre el azar y lo posible; “es el confesionario más democrático de todos los que existen”, nos dice Edgar Borges en sus Crónicas de bar (Milrazones, 2011), luego de su dilatado vagar de bar en bar por las noches de Asturias.

El libro, conformado por 21 crónicas, en las que desfilan una serie de personajes tan reales e inciertos como La Maga y Paulina Rubio o Pablo de Tarso y Eduardo Galeano, el cronista va de lo real a lo imaginado sin cambios bruscos de tonalidades ni de mundos (esa lección de ambigüedad tan clara que nos legara Cervantes), en un constante zigzaguear lleno de luces aún dentro de las más lacónicas penumbras:

“En los cafés, como en los bares, se intenta arreglar el mundo; en cada mesa, así como en las barras, van y vienen las soluciones del día (mientras, otros nos enredan la vida a puertas cerradas)”. Pág. 37

“Si en las escuelas se enseñara jazz, el planeta sería un lugar más libre y armónico”. Págs. 35 y 36

“…si el manicomio de las megaciudades sigue en auge, los bares (o cafeterías) serán las trincheras de los vagabundos de la palabra…” Pág. 90

¿Paradójico? La sarta de utilidades inútiles con las que la tecnología nos ha ido acomodando el mundo no hacen otra cosa que aumentarnos las falencias; cada día es más reducido el número de palabras que utilizamos para comunicarnos con los escasos amigos o conocidos con quienes tenemos la dicha de compartir; del Light hemos pasado al Mix y ya casi ni siquiera sabemos si es de gandul con fríjoles o de café, la cafeína que nos venden realmente por el Drive Thru de las grandes cadenas con las “que la estupidez nos está arrebatando el siglo…”

“¿De quién escucharemos cuentos el día en que cada quien quede atrapado en su pedazo de isla?” Pág. 31

“…la Cultura en mayúscula será guardada por unos cuantos para recordar la estupidez de este tiempo como la alcabala que nos pusieron quienes manipulan los hilos de la historia”. Pág. 69

Crónicas, relatos. Igual da, Crónicas de bar es un fresco a través del cual el autor nos coloca frente a ese espejo del que hablaba su sabio pariente; aquéllos, cuyas imágenes cada vez nos imitan menos, confirmándonos una vez más que nadie puede escapar a ninguna parte y que «frente a la confusión mundial, lo mejor es esconderse en casa y mirar hacia dentro». Pincelada tras pincelada, pieza tras pieza, las 21 estaciones que nos llevan noche a noche por los bares asturianos, se las arreglan para ponernos en contacto con un infinito mundo de ambientes y lugares que cubren y descubren cientos de ciudades y lugares conocidos y por conocer. Y vaya con los contertulios, los que acuden al llamado del autor que va libreta en mano alborotando albas y ocasos o los que aparecen, simplemente (Franz Kafka, Javier Solis, Marilyn Monroe, Che Guevara, Daniel Santos, Dalí, Paul Auster, Ana Karenina, Errol Flynn, Neo o Eddie Palmieri), derramándose de la copa de la imaginación, creando formas: «Hace rato que el peso de la realidad aplastó a los mitos, ahora va por las personas».

Así se lee; casi creo que se oye, Crónicas de bar se escucha en technicolor como la radio de antes, la que narró los primeros viajes a la luna. Puedo oír, sentir y hasta palpar los bordes de las cucharillas y los platos; contar los pliegues de los afiches del Che y de Marilyn o sentir cuando entran, furtivos, juguetones, Cortázar, Charlie Parker y el Inquieto Anacobero de Borinquen. Vi el gusano de Kafka, husmear y arrastrarse entre las copas y apurar un carajillo. Es mi opción, “en Homero la poesía y la narración resultan lo mismo”, ha dicho García Ponce. Cada bar habita y es habitado por todos los bares anteriores y en ellos se encuentra y se reproduce, en vivo y a todo color, una forma sintética del mundo en el que queremos vivir (o por lo menos leernos).

René Rodríguez Soriano. (Constanza, República Dominicana, 1950). Poeta, periodista y crítico literario.

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Aporte para planeamiento de Lima: José María Arguedas, arquitecto

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

José María Arguedas Altamirano, célebre escritor, antropólogo y etnólogo peruano, nos deja importantes lecciones para el planeamiento de la ciudad, que constituyen un llamado irrenunciable a la participación de la sociedad, Estado y empresariado con el fin de renovar y construir el desarrollo de nuestras urbes.


A propósito del primer centenario del nacimiento del autor de “Diamantes y pedernales” y “Todas las sangres” (Andahuaylas, Perú, 18 de enero de 1911 - Lima, 2 de diciembre de 1969), cabe destacar que el notable escritor, antropólogo y etnólogo demostró una profunda vocación por la Arquitectura.

A partir de Huancayo, historia marcada por un extraordinario dinamismo industrial y comercial, y punto de encuentro del sur y norte del país, para confluir en la Lima cosmopolita, JM Arguedas estudió los pueblos, vía la investigación cualitativa de la Antropología Social o Cultural. La etnología, desde el enfoque pedagógico, que surge en la década del 70, en Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia, y se generalizó en América Latina, en busca de la calidad de la educación, enfatizando aspectos cualitativos de los individuos y de sus relaciones sociales e interacciones en una realidad concreta.

Desde esta perspectiva, el estudio de la Feria de Huancayo, publicado en Lima en febrero de 1957, por la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo, constituye un valioso referente para las instituciones públicas y privadas. Como explica la ONPU, el trabajado fue realizado con limitaciones de tiempo y recursos: “Aún así facilitará poder elaborar el Plan Regulador y abre una veta para llevar adelante una sistemática investigación de la realizad social, económica del antiguo “Huancayok”, lugar donde los españoles fundaron la ciudad.

Según diversos cronistas y estudios que menciona Arguedas, muy pocas ciudades nuevas fundaron los españoles. Más bien tomaron los centros poblados antiguos, se asentaron en ellos, remodelándolos hasta donde era posible. Todos los pueblos y ciudades del Valle Mantaro ya existían, excepto Huancayo.

El trabajo de Arguedas es parte de la preocupación por conservar la riqueza multicultural del Perú. Abarca desde el siglo XIX hasta fines de la década de los 60 del siglo XX. Considera que la Feria de Huancayo, es una fuente determinante del crecimiento de la ciudad y su especial configuración y plantea una serie de reformas que el Estado no puede eludir. “La configuración de vestidos en Huancayo ya no es un trabajo del hogar para el 90% de la población, lo que permite a las familias adquirir en el mercado ropa hecha, y disponer de su tiempo en la creatividad de actividades industriales como tejidos, producción de objetos de oro y plata; modernización de la agricultura, la actividad pecuaria; y el turismo, desde de una ciudad que articula la costa con la Amazonía y los Andes.

Arguedas, considera que las barreras más grandes del crecimiento urbano son tan graves que se oponen al incesante desarrollo civil y a la dinámica general de la ciudad, que finalmente frenan una expansión armónica. Ello implica el planeamiento con participación amplia de sus moradores. Huancayo debe ser un moderno centro urbano occidental que ofrezca servicios públicos de calidad a sus moradores y visitantes.


El estudio etnográfico, se puede encontrar entre los diez mil volúmenes del Fondo Cultural Documental de la Arquitectura y el Urbanismo – FONCULDAU, organización creada en el 2005 con bibliotecas personales de generosos arquitectos, y que ahora sus directivos libran una cruzada para trasladarse al Centro Histórico de Lima, con la puesta en valor del inmueble – en la Avda. Tacna - de la antigua Sociedad de Arquitectos.

El grupo promotor del Fonculdau - Lima, actualmente es liderado por destacados arquitectos y profesionales como: M. Callirgos, J. Sota Nadal, J. García Bryce, Beatriz Soluguren, Julia Dede, Martha Fernández, Miguel Llona, Rosa Panizo, Carlos Moyoli, G. Bevenuto. La idea es que cada región cree un Fondo similar.

Igualmente, se suman a este propósito el Arq. Pimentel, con Blanco y Negro, y una aproximación de la obra de Ernesto Gastelumendi, dos libros publicados por dicho Fondo. Además, José Arispe, desde el decanato de Arquitectos del Perú - Regional de Lima, ha formalizado un acuerdo con el American Institute of Architects de Nueva York para realizar intercambios en bien de nuestras ciudades y mayor capacitación de sus miembros. Sigue la lista.

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Hacia nunca

Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

-Increíble lo de Jacobo, una mente brillante, un gran trabajador, lástima su presencia. No quiero que atienda al público, es tan deforme, con esa joroba, su renguera y ese carácter…

-¿Y tocar el violín?

-Bueno, eso. En un tiempo tocó con la orquesta Maipo, no sé porqué habrá abandonado.

Jacobo caminaba trabajosamente todos los días hasta las oficinas de la cooperativa eléctrica, unas diez cuadras cuatro veces, entreteniéndose en contarlas junto con las hojas caídas, de ese otoño tan desigual, Mayo, mes cinco. De los cincuenta que tenía, veinte se habían consumido en esos viajes, todo se sumaba en forma cabalística, hay que triangular los momentos, se decía.

Algunos niños burlándose, malditos, qué crueles son los niños ¿A qué tanto odio? A lo mejor le devolvías la gentileza.

Por fin su cuarto, con ese olor a tigre. Meticulosamente, quitándose ahora los zapatos, habla de cambiar los calcetines agujereados, su chaqueta con cueritos en los codos. Una ojeada a sus queridas carpetas con versos, y a las partituras. Más allá su violín. Los versos algún día serán publicados y los imbéciles le rendirán honores, como ocurre casi siempre, cuando uno muere. Sus antepasados se remontaban a Pumbedita. Allí nació la estirpe de Jacobo y sus ascendientes, poetas, astrónomos, recuerda por relatos de sus abuelos, que en conjunto con la Academia de Sura compilaron el Talmud babilónico.

El atardecer daba en sus ojos y en su reloj pulsera, una luz que destripaba lo que quería poner de relieve,.el resto era inexistente o mejor dicho, como huyendo. Ejecutaba il va pensiero en su violín, la melodía del coro de los esclavos judíos, el arco en un destello platino y ocre. Le gustaría ahondar más en la cábala. Entre sus lecturas, el violín y sus versos mataba, literalmente, el tiempo libre ¿O al revés? Era un crimen mutuo. Allí, ahora; aparecía el espejo desde las sombras como porfiando, su rostro no estaba mal, pero su columna vertebral y su renguera…. Él, nacido como un castigo, triunfaría después de muerto y ésa sería su respuesta. -Permiso don Jacobo. Esta mañana vino a buscarlo una señorita.

-¿A mí?

-Si, a usted

-Alguna cobradora o vendedora de libros.

-Mire, ha regresado

-¿El señor Jacobo?

-Sí, soy yo.

Esperanza era una mujercita pequeña, esbelta y graciosa, aunque tímida, con aquellos ojos tan iguales, parejitos, expresivos. -Perdone que lo moleste, Don, pero me han dicho que usted podría prepararme, sí, para el examen de la cooperativa eléctrica ¿vio? el examen de ingreso.

-¿Le han dicho que yo? ¿Y quién?

-La gente dice que usted es muy inteligente.

-Le salió en verso.

Era quizá un intento para bromear, pero sus piernas temblaban.

-Por favor, siéntese.

-No, no, quería saber si usted me prepararía, nada más. Ya me voy.

-Adelante –insistió- tome asiento, por favor.

Sentía deseos de huir, un bicho tan raro, habitante de semejante cuarto, pero aquella insistencia y cierta piedad, como luego confesaría a su vecina, hizo que tomara asiento y observara a su alrededor.

Ella recordaba el paso de aquel hombre por las calles del pueblo, siempre a las mismas santas horas. Incluso el primer baile en donde Jacobo tocaba el violín, en la orquesta Maipo. Caminando, sin conocerlo más que de vista, ella mudaba de vereda, evitaba su encuentro pues le causaba temor, mejor dicho, impresión.

-¡Cuántos libros! Parece la biblioteca Ameghino ¿Usted toca el violín, verdad?

Además de la dueña de la pensión, jamás había penetrado mujer alguna en aquel cuarto.

-¿Quisiera un cafecito?

-Si, bueno, lo preparo yo ¿quiere?

-No faltaba más, son mi especialidad, los hago siempre en la oficina. Un minuto, por favor ¿Vienés, con canela?... ¿Sabía que el destino se puede leer en la borra del café?

Giró en su silla con un movimiento elástico que marcó sus senos -No, así nomás, café negro. Cuando tomo mate, no le echo yuyos porque me perjudican.

-No son yuyos.

-Lindísimo el café. Pero no leyó mi destino.

-Olvidemos eso ¿Cómo dijo llamarse?

-Esperanza, Esperanza Otegui

-Ah sí, conocí a su padre, trabajaba en lo de Andueza ¿Cómo está él?

-Falleció hace tiempo.

-Perdóneme, no sabía ¿Él era vasco, verdad?

-Igual que sus patrones, buenos pero brutos. El doctor Pardal le había dicho que guardara cama, pero igual fue a trabajar. Pobre viejo, tenía un corazón grandote y se le rompió.

- Lo que pasa es que yo no frecuento ningún bar y no me entero de las cosas. En este pueblo todos saben más de la muerte que de la vida, sólo la muerte es noticia, en fin.

Se hallaba aún confundida, pero había perdido el miedo y aquella habitación, pese a que olía a solterón, trasmitía cierta confortable pesantez.. -No quería molestarlo, si usted lo desea, regreso más tarde.

-¡No! Este… ¡no! Casi no recibo gentes, mejor dicho, jamás las recibo. Pero siempre me gustó la docencia, cómo podríamos llamarlas ¿clases tal vez? –dijo tratando de hallar un inencontrable botón de su camisa.

Qué desamparado aquel pobre muchacho, bueno, no tan muchacho, pero tenía una linda voz como de cantor de boleros. Se arrellanó, sintiéndose ya casi una vieja visita.-Como usted quiera, yo no tengo inconvenientes en venir a la hora que mejor le cuadre, porque no trabajo y usted sí.

- Kairos ¿Sabe a qué se refiere? Es la experiencia del momento oportuno. Los pitagóricos le llamaban Oportunidad. En otra acepción, Kayros también es la risa oportuna que produce bien. Usted, pues, es kairos.

Ya se han acortado los días y anochece. Es la hora en la que Esperanza debería llegar.

-Hola, puedo pasar. Perdóneme, siempre llego tarde a todos lados, no me doy cuenta de la hora.

-Está perdonada –dijo disimulando su nerviosismo-. Pero pase, usted se ve muy bien y no me importa a qué hora llegue.

Aquella escena se repitió por muchos días.

-Usted es incorregible, siempre llega tarde.

-Me gustaría que alguna vez toque el violín para mí, digo, un pasodoble ¿Le agradan las rancheras?

-Toco música clásica y algunos tangos o jazz, pero aprenderé algo para usted.

-¿Podría ser una cumbia?

Él, en la cooperativa, estudiaba la frase y el tono de voz con que la recibiría ésa y todas las tardes, en su escritorio, gesticulaba y hablaba en voz alta.

-¿Es su mamá?

La foto se hallaba sobre una repisa.

-Si, fui el culpable de su muerte.

-Era linda.

-Como podrá ver, nada heredé de ella…me dio la vida y yo le dí la muerte.

-Usted no la mató, tengo entendido que ella murió en el parto. Usted se castiga demasiado, digo, siempre aquí solitario y con semejantes pensamientos…

-Mi padre quiso hacer un Golem de mí, pero se equivocó al armarme y unió mi anatomía de una manera alocada. Mi diferencia con el de Maharal consiste en que puedo hablar.

-¿El qué? ¿Que es un Golem?

-Ya le explicaré.

-Ah…

-Es la historia de un muñeco hecho por un rabino de Praga.

-Ah…

-Quiso armar un superhombre.

-Eso sólo podría hacerlo Dios.

-El Golem resultó ingobernable, como Frankenstein.

-Vi la peli. Dicen que uno nace así porque los judíos se casan entre ellos, pero yo no lo creo.

-Dios no hizo al hombre de un puñado de barro, digo, fue el hombre quien hizo a Dios, como le convenía, también de barro. Es decir, el hombre no sería un plagio que Dios hizo de sí mismo sino que éste sería un plagio de aquél. Y después de todo, como el hombre, un Dios cruel, sería, digo, aquel que nos creó con sentencia de muerte. Pero yo…

-No entiendo, pero siga.

-Y si somos a su imagen y semejanza, él también morirá, aunque si se parece a mí, está jodido… Los antiguos escritos, la música y la poesía me acompañan, son inmortales ¿le parece poco? No me tenga lástima, cuando llego del trabajo soy feliz aquí, bello e inmortal en lo que ejecuto o escribo, eso sí, la eternidad me vampiriza, pero no tenga miedo. Hoy estaba leyendo lo de los Amorain. Usted debería saber que los Amoraim fueron los sabios judíos que comentaron y trasmitieron las enseñanzas de la Torá Oral, Torá she baal pé, tomando como base la Mishná. Alguna vez, también, le leeré el Cantar de los Cantares y el rey Salomón con Asrafel, el ángel de la muerte.

.-No entiendo nada y no sé si eso me ayudará en el examen de ingreso, pero cuántas cosas sabe usted. ¿Es judío, verdad?

-No soy practicante y creo que todo es un bello poema, muy antiguo, el Talmud es muy viejo, me encanta, es un dulce balurdo, como dice el tango. Pero fíjese ahora lo que pasa en Israel, nada que ver con Moisés y sus leyes… Pero ¿Por qué me escucha? ¿Es por lástima? Parece que reviviéramos el cuento de la bella y la bestia.

-No es lástima ni compasión, pero siento que usted merecería algo más, una buena compañía, por ejemplo.

Desde un estante bajó una polvorienta carpeta.

-Son poesías, léalas. Esta noche no estudie, lea estas poesías.

A la tarde siguiente Esperanza llegó, increíblemente, a horario.

-Yo no entiendo mucho, pero son preciosas. Alguna vez leo poesías en la revista Vosotras ¿Se acuerda de aquel muchacho, cómo se llamaba, que recitaba a Gagliardi? Era educador aquí en el pueblo, luego se fue, pero usted es mejor, me parece.

-Bueno, no exagere.

-Estoy intrigada ¿Quiénes son esas mujeres, Filis y Sara, por ejemplo?

-Son personajes de mis versos.

-Ah.

-¿Y ese Rabbi Loew? ¿Se llamaba así su papá?

-No, muchacha, pero es como si lo fuera.

-No diga tonterías, doña Ursulina. Como ya de le dije, solamente la preparo para que rinda su examen de ingreso a la cooperativa.

-Si es así…pero tenga cuidado, don Jacobo. En esta casa no quiero que suceda nada raro, es una casa decente.

-Por supuesto. Pero con Esperanza hay solamente una relación entre alumna y maestro, aunque a veces hablamos, jamás lo hice con nadie y ahora resulta que está mal…

-No, por el contrario. Pero en mis años de viudez nunca permití escándalos en esta pensión ¿Sabe? Y lo del Ciriaco fue sólo una pelotudez, lo eché por beodo y escandaloso. Y a propósito, observé que la chica se está volviendo renga, como usted. Y ni siquiera hace un año que viene.

Con Esperanza habían convenido en tutearse.

-¿Qué recuerdos te trae la tarde?

-Es la hora en la que regreso del trabajo y este pueblo de mierda avanza en su tristeza, su crepúsculo idiota, digo, pero llego aquí, con mis cosas y ahora, vos…soñé, siempre, con la libertad y la libertad sería, para mí, arrojar estas muletas, lejos, muy lejos, y trotar contigo, erguido como un sable.

-Tuviste algún amor.

-Cuantas preguntas. Si no hubiese amado ¿podrían existir estos versos? Pero fueron amores secretos, ocultos, siempre temí al rechazo. Una vez, a través de un sastre del pueblo, envié un poema y me consta que la niña lo recibió muy bien, pero eso fue todo.

-¿Pero por qué?

-¿Crees que alguna persona normal podría amarme?

-¿Y por qué no? Es como decías, la belleza comienza arriba de los ojos.

-Pero aunque así sea, entra por esos ojos y baja hacia las tripas ¿No crees? Y la belleza, cuando la hay, es como una pintura que se va cuarteando, destiñendo, borrando. De por sí, los viejos somos feos y especialmente yo.

-Pero ¿Quién te dijo viejo?

-Cincuenta no son pocos.

-Estás en la flor de la vida.

-Una flor algo marchita

-Me gusta tu voz y tu inteligencia. Tu belleza está desparramada en tus versos y hasta podrías escribir para la tele, ahí recitan unas poesías muy lindas de una tal Prilutzki Farni ¿Qué esperas?

-Nada, nada espero, soy feliz escribiendo, leyendo o tocando, ahí no tengo muletas, puedo volar y hacer milagros, casi como un dios. O sea, huir al cielo.

-Tuviste una desgracia, pero tu alma es hermosa.

-La realidad es fea, y quién no trata de escaparle. Todos huimos, pero yo con muletas, voy retrasado…El gerente de la cooperativa siente lástima y quizá repulsión, pero me necesita, le saco las castañas del fuego mientras él huye con sus dos piernas. Lo odio, es un hipócrita, igual que la mayoría, odio la perfección, es lo formal. Somos los contrahechos quienes hacemos andar este mundo.

-Pero qué amargor, caramba.

-Me coloco a un costado de la vida, la veo pasar, los veo pasar y marchan, los muy boludos, se creen eternos.

Había comenzado a lloviznar, sus gotitas araban el vidrio, el frío aceraba las cosas. De cuando en cuando un caminante detrás de la ventana.

Resultó una sorpresa, Esperanza se había adelantado y con la anuencia de doña Ursulina, al final, pobre diablo, era hora que alguien le lleve el apunte, estaba preparando la cena.

-Tendría que enojarme.

-Me gusta lo tuyo, tus versos y esa voz. Quería cocinarte algo, aunque sea, papas fritas y milanesas.¿Qué comiditas te gustan?
-Me mimas demasiado, pero dentro de unos días llegarán tus exámenes y ya no habrá razón para que me visites, somos las dos caras de la vida.


-¡Jacobo!

Corrió por el pasillo y abrió la puerta violentamente. -¡Aprobaron mi examen, Jacobo! Había como treinta postulantes pero me tomaron a mí, mañana comienzo a trabajar. Finalmente se acabarán mis angustias económicas y todo, gracias, gracias por tu ayuda. Hay Jacobo, soy feliz, tan feliz…

Giraba en el centro de la habitación levantando los brazos y haciendo castañetas, tenía un triangulito de luz en cada ojo. De pronto se detuvo frente a él y lo besó.

-¡Basta, bastaa! ¡Hasta cuándo me vas a engañar!

Su cuerpo temblaba. Lanzó una carcajada histérica, tomó su carpeta de versos y comenzó a romperlos, con esa fuerza que tienen los lisiados.

-No entiendo ¿Qué estás diciendo?

-¡Aquí las puertas escuchan, las paredes hablan, en este pueblo no hay secretos para nadie! Todo se sabe ¡Todo! ¿Me entiendes? Creías que podías jugar conmigo ¡Que estúpida forma de utilizarme!

-De qué hablas, por Dios.

-Si, soy un incapacitado, una casi persona, pero detrás tuyo se oculta alguien más contrahecho. Creías engañarme ¿no es cierto? Con tus halagos y elogios mentirosos quisiste comprar mi confianza para aprobar tu estúpido examen. ¿No sabías que quien debía controlar las pruebas era, precisamente, yo? ¡No! ¡Ella no lo sabía, ni sabía que quien confeccionó el temario que le iban a tomar, era yo!

-Pero Jacobo.

Lloraba.

-Aprobaste, yo aprobé tu examen. Pero mi venganza consistirá que te pudras detrás de esos escritorios y de esas paredes donde consumí mi vida. Y ahora ¡Fuera! ¡Fuera de aquí! ¡Puta, puta, puta!

-Jacobo, me haces daño, tus dedos se clavan en mi brazo. Me voy, dejame, ya salgo de aquí.

-Lágrimas, lágrimas, maldita seas, lágrimas. ¿Por qué tanta ruindad siempre conmigo?

La vio a través de la ventana, por la calle y llorando a los gritos, hacia nunca.

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Mariposas de plástico

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los sacos de plástico casi siempre tienen orejitas. En la parte de arriba, donde a veces cierran. Son semicírculos. Medio círculo recto por debajo y curvo por encima. A Rodrigo le encantaba hacer con ellos una cosa que descubrió. Los arrancaba de la parte de arriba y después los largaba por la ventana. Eran blancos, azules, verdes. Cada vez era un enigma. ¿Para donde irían? Su solución dependía de la dirección del viento. Según para donde soplaba para ahí se iban las orejitas, que entonces se transformaban en pajaritos o mariposas de plástico. A veces desaparecían en el momento. Otras veces se alejaban balanceándose suavemente. Se iban alejando y desaparecían despacio, flotando en la brisa. Ahí aparecía otro enigma para Rodrigo. ¿Para dónde habrían ido? ¿Dónde habrían caído? ¿Dentro de una ventana? ¿Encima de un auto? ¿En la calle? Siempre era un misterio, pero era hermoso ver como se balanceaban en el aire. Rodrigo sentía que era él que estaba flotando ahí. ¿Y qué se preguntarían, qué pensarían los que las encontraban?

Dentro de otra ventana vivía Jorge. Ya jubilado como empleados bancario, se la pasaba leyendo siempre, leyendo y releyéndolos los Protocolos de los Sabios de Sion, acta por acta. Porque así iba entendiendo porque le pasaron cosas feas en su vida. Su mujer, que lo corneó ciertamente con un judío masón. Como, tenía certeza, habría sido aquel punguista que le robó una vez la billetera en un colectivo. O los profesores, que en el secundario, le ponían nota baja.

Todos se organizaban para aprovecharse de él, de una u otra forma. Todos judíos y masones.

A veces, cuando iba por la calle, sentía que era vigilado. Seguido. Entonces tomaba el primer colectivo que aparecía, iba a cualquier lado con tal de huir de esa persecución.
Otra de las cosas que le empezaron a confirmar que era perseguido fueron los pedacitos de plástico parecidos a mariposas, que cada tanto empezaron a entrar por su ventana. Aunque sus colores eran diferentes, a veces eran rojos. Color comunista que, como sabía, era la opción política de los judíos masones.
Así que era últimamente era inútil huir. Ya sabían donde vivía. Porque nada era casual. Todo tenía un sentido. Hasta lo más ínfimo. Como cuando tropezó mientras caminaba, al darse vuelta para mirar el culo de una mujer que pasaba. Por lo que se dio cuenta, era evidente, que esa mujer era judía y, probablemente, hija de un masón. O como cuando el colectivero no le avisó, como le había pedido, donde tenía que bajarse. Colectivero judío masón. O el barullo que a veces no lo dejaba dormir, que venía de alguna casa vecinas. Ruido de música, carcajadas, conversaciones en voz alta. Ciertamente todos judíos masones que organizaban diferentes formas de incomodarlo.

Por eso cuando leía los Protocolos iba teniendo claro que ellos estaban atrás de todo eso que le pasaba. Nada era casual. Y ahora, para completar, esas mariposas de plástico que, regularmente, iban entrando por su ventana.
Así es que se sentía, más que perseguido, acorralado.
Por eso aquella vez, cuando entró una mariposa de plástico por su ventana, decidió terminar con esa persecución.
Y se tiró por la ventana de su sexto piso, donde no flotó como una mariposa de plástico.

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Música: La música de circo

ARGENPRESS CULTURAL

Se llama “música de circo” a cualquier tipo de expresión musical que se ejecuta para acompañar el espectáculo circense. De todos modos, si bien cualquier música puede estar presente en el momento de la realización de las distintas pruebas del circo, lo que específicamente podría denominarse “música de circo” tiene características especiales que la hacen muy propia, inconfundible incluso.
El tipo más común de la música de circo es el “circo de marzo” o gritón, que está presente en marchas de tiempo muy rápido. La música popular también se puede encontrar a menudo dispuesta para la banda del circo, así como valses, foxtrots y otras danzas populares. No es infrecuente también escuchar obras de la música académica utilizadas como telón de fondo de las pruebas. Pero la música propiamente compuesta para amenizar la función circense es otra cosa.

Los dos marchas de circo más conocidas son “Entrada de los Gladiadores”, de Julio Fučík (conocida también como “Trueno y Botero” o “La entrada de los gladiadores”), y “Barnum y Bailey favoritos”, de Carlos Rey. Además, la obra “Sobre las olas”, un vals popular usado durante los espectáculos de trapecio. Erróneamente se piensa que es un vals de Strauss, pero en realidad fue escrito por el compositor mexicano Juventino Rosas.

En este tipo de música no hay lugar para instrumentos de cuerda en las bandas tradicionales de circo, es decir, en bandas de música formadas a partir de mediados del siglo XIX. Desde la llegada del circo de tres pistas se ha hecho hincapié en la batería y en los instrumentos de bronce, es decir: en los tonos claros de largo alcance de cornetas, trompetas, trombones, cornos franceses, barítonos y tubas. Aunque esta música es la original, la tradicional “Circo Flora Band” incluye un violín y una amplia gama de cañas. Los mismos se remontan a una época anterior, cuando estos instrumentos fueron los únicos aceptables y disponibles a conciertos públicos, siempre y cuando se diese el volumen adecuado para el local que los albergaba.

Gilmore fue responsable de establecer una tendencia a alejarse de latón hacia un equilibrio con los instrumentos de caña, y para la introducción de la era de gira big band. Reeves también se convirtió en un compositor destacado, pero para todos los efectos, había pocas bandas de circo como entidades separadas hasta que el cambio de siglo.




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De la tierra al cielo, estación Metrocable

Indira Carpio Olivo (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con la intervención de mano de obra de nacional, en marzo de 2007 el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través del Metro de Caracas, inicia la construcción del Metrocable San Agustín, a fin de cubrir una demanda diaria de 15 mil pasajeros.

El Metrocable San Agustín es un sistema de transporte no convencional tipo teleférico, que traslada vía aérea, a través de 51 cabinas en las que ingresan 8 personas, a pasajeros que recorren 5 estaciones para llegar a su destino en la parroquia. Los funiculares que viajan por una guaya metálica a 3.5 kilómetro por hora, proporcionan mayor movilidad, comodidad, seguridad y novedad a los habitantes.

En 2011, a un año de su inauguración, este medio logró transportar a más de 1 millón de personas de manera gratuita, dignificando a más de 40 mil habitantes de la capital venezolana.

La experiencia se replica al resto del territorio nacional; la segunda a bordo en la construcción de un sistema de transporte similar: la comunidad de Mariche, en el Estado Miranda.

Estación Colina. Debía llegar en minutos al trabajo, así que tomé un taxi. Hacía unos años que vivía en “colinas” de Santa Mónica, al sureste de Caracas. Me distanciaba del centro de la ciudad unos 30 minutos de ruta y la definición social, no gramatical de lo que es una colina y un cerro.

El taxista corría por los “caminos verdes” para llegar lo antes posible a la brega. Luego de pasar por la Avenida Victoria, nos dirigimos hacia el Helicoide para transitar por los bordes de uno de los barrios de San Agustín.

Estación Cerro. El chofer señaló a su derecha y con un halo de desdén me dijo “¿Cómo le parece? Este gobierno alentando la construcción de ranchos en ese cerro”.

Intenté preguntarle “¿Cóm..”, pero me interrumpió “con el Metrocable ese, lo que van a conseguir es que más gente invada esos terrenos. No le digo yo, ahora capaz y ese barrio agarra más valor”. Y, esto último no era mentira.

Cuando por fin, luego de unos días, me pude subir a un funicular, pude ver a una niña de unos 12 años de edad escribiendo en el techo de su casa “se vende”. La nena echó una mirada a la cabina donde viajaba y me sonrió ¿Qué mejor publicidad? ¿Cuánto puede valer ese aviso clasificado a la vista diaria de miles y miles de personas?

Aunque para los habitantes de la parroquia esta obra de infraestructura “no tiene precio”, 318 millones de dólares fueron invertidos en el sistema teleférico que comunica San Agustín con el Parque Central de la capital caribeña.

Estación Inclusión. Cerca de 15 mil personas transitan a diario por las 5 estaciones del sistema aéreo, en su primer año de funcionamiento un millón de pasajeros han sido movilizados gratuitamente; antes malgastaban tres cuartos de hora en transporte terrestre para salir del barrio. Ahora sólo les toma 9 minutos ir de la primera a la última parada y comunicarse con el subterráneo capitalino, no sin antes tener una vista 360° de su comunidad.

El Metrocable dignifica el sistema de transporte de los más de 40 mil habitantes de la Parroquia San Agustín, la más vieja barriada de la “sultana del Ávila”, una de las 22 parroquias del municipio Libertador.

La obra beneficia a los sectores de San Agustín del Norte, San Agustín del Sur y El conde, que agrupan los barrios: Hornos de Cal, La Charneca, El Helicoide, El Mamón, El Manguito, Marín, Televisora, Roca Tarpeya, La Ceiba, Negro Primero, Proyecto Madera, El Alba, Los 12 Pasajes, Parque Central y Los Caobos.

El sitio Web Wikimapia le habla al mundo sobre un San Agustín unido “por un intrincado sistema de vías en muy mal estado, (...) considerado como uno de los barrios más pobres y peligrosos de Caracas”; pero ¿considerado por quién?

El buscador no cuenta sobre la riqueza política de un siglo de historia, cultura y contracultura en uno de los barrios afrodescendientes más combativos de Venezuela.

Estación Encuentro. En San Agustín, a Víctor Sequera todo el mundo lo llama “Gamelote” y tiene viviendo en Marín los 60 años que habita en el mundo, desde que el barrio era de “puritica tierra”. Líder comunitario, “Gamelote” es uno de los representantes de la Asociación Cultural Teatro Alameda, quienes organizan las actividades y articulan con las instituciones gubernamentales para el desarrollo de las tradiciones de la zona capitalina.

“El metrocable ha servido como un espacio más de encuentro para la comunidad. No sólo como transporte, sino como distintivo de progreso y organización para la gente del barrio”, nos cuenta Víctor.

Una persona que viviese en el lugar por más de 30 años, incluso una que viviese en la parroquia musical de Caracas (que así también le mientan a San Agustín) tan sólo la mitad, 15 años, no sólo ejercitó las piernas al son de los tambores del Grupo Madera, sino que también el subir y bajar los cerros le sumó sudor al ejercicio.

Estación Pasado. Tan sólo a diario un habitante de San Agustín bajaba 300 y subía los mismo 300 escalones para ir al trabajo, para hacer compras o ir al médico. Cuando no caminaba, tenía que viajar en rústicos por los laberínticos barrios hasta la avenida Victoria para rodear la parroquia y llegar hasta Bellas Artes para comprar los alimentos, los remedios e ir a la escuela.

“Era todo un viacrusis”, relata Antonio Alvarado, quien tiene viviendo en La Ceiba 30 años. “Mi esposa, que vivía en Roca Tarpeya, tenía que bajar esos 300 escalones a diario”. Esta cantidad de peldaños multiplicada por 30 años suman más de 6 millones 500 mil escalones.

Estación Esperanza. Hoy, las 51 cabinas que conforman el Sistema Metrocable mitigan el cansancio de las personas que durante toda su vida caminaron cerro arriba y cerro abajo -y que milagrosamente ahora son adultos mayores-, recorren 1.800 metros -a través de una guaya metálica, con una velocidad de 3.5 kilómetro por hora- divididos en 5 estaciones: Parque Central, Hornos de Cal, La Ceiba, El Manguito y San Agustín, todas estratégicamente ubicadas para dar cobertura a la mayor parte de los barrios.

“Este sistema es un alivio desde el punto de vista físico, nos ahorramos el esfuerzo, pero también es un alivio moral. Saber que somos visibilizados, tomados en cuenta por un gobierno que trabaja para y por los pobres”, expone Alvarado sentado a mi lado en uno de los funiculares del sistema.

Estación Mariche. Asimismo, el Metrocable extiende sus alas hasta la comunidad de Mariche, ubicada en el municipio Sucre del estado Miranda, para beneficiar a 150 mil personas que habitan esta localidad.

En el proyecto se construyen 2 tramos -una línea expresa Mariche-Palo Verde de 4.79 Km, y otra local de 4.84 Km de longitud- divididas en 5 estaciones: Palo verde, Guaicoco, La Dolorita, La Dolorita Bloque y Mariche.

Las edificaciones contemplan la inversión de 330 mil millones de dólares, creando 400 empleos directos y 500 empleos indirectos y movilizando un estimado de 3.000 usuarios a diario.

Última Estación. En el Metrocable San Agustín también se generó la mano de obra local para la construcción del sistema. Según informaciones de la oficina de comunicaciones del Metro de Caracas, se produjeron 200 empleos directos y 250 empleos indirectos “garantizando una fuente laboral que ofreció diversas oportunidades y beneficios a los habitantes de la comunidad, a fin de crear en ellos el sentido de pertenencia y conservación del patrimonio”.

De hecho, los 73 operadores técnicos del Metrocable caraqueño son jóvenes habitantes de los distintos barrios de San Agustín y 25 personas de los Consejos Comunales de la parroquia integran los grupos encargados de llevar a cabo los trabajos de mantenimiento y conservación de las instalaciones.

En Venezuela, cuando algo se transforma radicalmente, se dice que “cambió del cielo a la tierra”. En estos barrios ocurrió a la inversa, con la llegada del Metrocable San Agustín cambió de la tierra al cielo.

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Cine: Documentalistas argentinos denunciaron violación de la libertad de expresión en Chile

Mario Hernández (FM LA BOCA. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El pasado lunes 23 se realizó en la sede de Documentalistas Argentinos (DOCA), Pueyrredón 19, 2º piso, una conferencia de prensa con la documentalista chilena Elena Varela, realizadora de Newen Mapuche, la fuerza de la gente de la tierra.

El documental Newen Mapuche, relata la lucha de las comunidades indígenas Mapuche al sur de Chile por recuperar sus tierras y los costos que han tenido que enfrentar frente a las políticas de represión del Estado chileno, a través de la aplicación de la ley antiterrorista a sus líderes. En este contexto y ante el asesinato del joven mapuche Alex Lemun, la cineasta Elena Varela emprende un viaje de investigación con el fin de contar la historia de los 10 últimos años de resistencia de este Pueblo. Recopila distintos antecedentes, conoce de cerca sus líderes, presos y clandestinos, quienes relatan las razones de su lucha. El Estado chileno implementa distintas estrategias para detener este movimiento social y Elena va registrando este proceso, pero no advierte que estaba siendo investigada y perseguida por agentes de inteligencia del Estado. Hasta que el 7 de mayo del año 2008 es detenida bajo montaje judicial en proceso de filmación y le es requisado todo su material fílmico. Pasó más de 90 días incomunicada en la cárcel de Rancagua. Luego, acusada como terrorista, pasó dos años detenida. Cuando es liberada retoma la grabación de su documental pese a todas las dificultades.

En la actualidad, la persecución al pueblo mapuche se expresa en los cuatro comuneros que, a pocos días de ser condenados a 25 años de cárcel, superaron los 70 días de huelga de hambre en demanda de un juicio justo y sin aplicación de la ley antiterrorista.

Newen Mapuche, la fuerza de la gente de la tierra se proyectó, en el marco del XIII Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, el pasado martes 24 de mayo contando con la presencia de Elena Varela, en la sede de la Alianza Francesa de Buenos Aires.

Declaraciones de Elena Varela
Detrás de esta película hay una realidad que el gobierno chileno pretende ocultar

“Aquí estoy junto a DOCA que me ha apoyado siempre desde que caí detenida. Ya va casi un año desde el estreno de Newen Mapuche. El problema que enfrentamos hoy día es una gran censura. Se ha perseguido incansablemente al pueblo mapuche, se han atropellado sus derechos como pueblo y los derechos humanos mínimos. A través de este documental hemos puesto en evidencia lo que significa la falta de derecho a la libertad de expresión. Nosotros solicitamos al gobierno un fondo para poder distribuir la película y difundirla en universidades, colegios, etc. Es la primera vez en la historia que el gobierno chileno decide no financiar la difusión de una película a solicitud del fondo de difusión. El argumento es que la película da una muy mala imagen del país frente a las mejoras económicas que se están viendo en la zona de la Araucanía. Esa fue la explicación frente a la negativa. Como Uds. ven una explicación netamente política a la cual la organización de los documentalistas chilenos respondió que ‘la única mala imagen es la de censurar una película y no darle la posibilidad que se difunda’. Esto demuestra claramente que detrás de esta película hay una realidad que el gobierno pretende ocultar. Hay un cepo informativo muy fuerte. ¿Cuál es el miedo que tiene el gobierno por esta película? La gente en Chile recién empieza a reaccionar frente a muchas violaciones y atropellos y a través de esta película tal vez llegarían a tener un vuelco de conciencia.

Los documentalistas chilenos nos damos cuenta que si se censura una película, si se argumenta que da una mala imagen país -y Chile se considera un modelo para América Latina-, ninguno de nosotros que documentamos día a día lo que está sucediendo vamos a poder difundir nuestro trabajo; incluso hay que temer que se instale un terror legalizado en el sentido de no poder hacer películas con contenido social o político, ni reflejar la realidad, sino abstraerse de ella. Nosotros que trabajamos en el área documental y tenemos un compromiso social tenemos claro que esto es más que una censura. Es como la primera instancia legal de terror.

Frente a esto hemos recibido la solidaridad de Documentalistas Argentinos (DOCA) demostrando que los documentalistas nos oponemos a este tipo de mensaje legal de censura que está implementando la ‘democracia’ chilena.”

Ficha técnica

NEWEN MAPUCHE
La fuerza de la gente de la tierra
IDEA ORIGINAL GUIÓN Y DIRECCION: ELENA VARELA
PRODUCCION: OJOFILM LTDA
FORMATO: DIGITAL HD COLOR
SONIDO: STEREO
DURACION: 125 MIN.

Elena Varela es Cineasta y Documentalista, Licenciada en Música de La Universidad de Chile, Magister en Musicologia. En marzo del 2004 viaja al Sur de Chile con el objeto de acercarse al Pueblo Mapuche y comenzar una investigación musicológica. Realiza estudios de campo de diversas agrupaciones mapuche en busca de su música e identidad. El año 2005 es nombrada Directora de Cultura en Pucón, en el sur de Chile. A mediados de año gana el Fondo de Cine y el Desarrollo de la Industria Audiovisual de CORFO con el proyecto “Zula Zomo Ñuque Mapu, Tres mujeres y la madre tierra”. Proyecto que fue el inicio a la creación del proyecto Documental “Newen Mapu Che, la fuerza de la gente de la tierra”. En el 2006, Elena funda y dirige La Orquesta Sinfónica de Panguipulli. Dicha Orquesta reúne alrededor de 150 niños y jóvenes de la Comuna de Sectores urbanos y rurales. Paralelamente Elena gana el Fondo de Cine y la Industria Audiovisual-CORFO para el desarrollo del Proyecto “Los Sueños del Comandante”. Este relata la historia social de la gente de Neltume (Panguipulli), su lucha obrero campesina durante 1970, su desarrollo político social, el golpe militar, la represión de los servicios secretos de la Dictadura Militar, la guerrilla de 1981 levantada por el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y su aniquilación por los servicios secretos y fuerzas armadas. En el 2007, gana el Fondo Nacional de Fomento del cine para la producción de su Documental “NEWEN MAPU CHE, La Fuerza de la gente de la tierra”. El documental Newen Mapuche fue estrenado el 12 de octubre del año 2010. Ha participado como invitado en diversos festivales: Festival Internacional de Valdivia, Festival Internacional de documentales de México, Festival Internacional de cine de Viña del Mar, Festival Internacional de cine de Antofagasta, Festival de documentales de mujeres de Valparaíso, Encuentro de los pueblos originarios por el calentamiento global ATENCO-México. Además fue seleccionada en el Festival de Toulouse Cine Latino FRANCIA.

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My darling, come here that I have flower! Gringa Mónica Lewinsky como embajadora de buena voluntad, sería un gesto de acercamiento diplomático

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Si Hillary Clinton fuese inteligente, bien pudiese matar dos pájaros con una sola piedra: Deshacerse de Mónica Lewinsky al tiempo que mejorar las relaciones diplomáticas entre nuestros países.

Con solamente nombrarla como embajadora de buena voluntad en nuestro país, ella sería bienvenida para ver qué es lo qué.

Estoy convencido de que Oscar D´León exclamaría: ¡¡¡Cómo!!!

La Clinton da la vuelta a la bolita´el mundo y hasta va a Pandemonium, capital del infierno pero, a Venezuela, no viene ni de a palos. Ella no es ajena a la diplomacia del micrófono, no lo es. Walter Martínez la ha presentado en “Dossier” y siempre está frente al micrófono; es decir, que a ella le gusta el micrófono.

Bueno, al igual que la señora Cancillera norteamericana Hillary Clinton, Mónica Lewinsky también le mete al asunto, así que sí aquella no quiere entrarle a la cuestión, da igual que mande a otra versada en el tema, ambas son de la misma escuela. Total, como dice en sus coplas llaneras el compatriota Cristóbal Jiménez: …/ la misma yuca se arranca/…

Y, aunque la Lewinsky no sepa pronunciar nuestro idioma, eso es lo de menos, ella puede decir good! Y, sencillamente sabremos que le gusta estar acá departiendo amablemente, por lo que podríamos responderle así: ¡“Cariño, ven a mí que tengo flor”!
No debemos ser maleducados al respecto sino atentos, caballeros, solícitos, cariñosos, zkonductas y etc.

OTAN: Y, que no se nos olvide-por si doremifasola, es decir, por sí las moscas-expresarles: ¡“My Darling, come here that I have flower”!

(foryú)

Re OTAN: ¡Qué vaina, con esas señoras!

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Cine: Habla, mudita (1973)

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


NACIONALIDAD: Germano/española
GÉNERO: Drama
DIRECCIÓN: Manuel Gutiérrez Aragón
PRODUCCIÓN: Elías Querejeta
PROTAGONISTAS: José Luis López Vázquez como Ramiro
Kiti Monver como la mudita
Fransico Algora como el tonto
GUIÓN: Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis García Sánchez
FOTOGRAFÍA: Luis Cuadrado
MÚSICA: Luis de Pablo
DURACIÓN: 93 minutos

Esta cinta es la ópera prima de Manuel Gutiérrez Aragón, elegido por Elías Querejeta, para una coproducción germano-española, para la realización de un guión dramático, por no decir trágico del director y de José Luis García Sánchez, sobre el cual recomiendo dirigir la mirada para poder hacer un trabajo de psicoanálisis aplicado y seguir los caminos freudianos del múltiple interés del psicoanálisis.

Para empezar, podríamos decir que esta puesta en escena me parece bastante simple y tradicional, con una narrativa lineal y la presencia de actores suficientemente buenos, entre los que se destacan José Luis López Vázquez, el profesor Ramiro, Kiti Monver, la mudita y Francisco Algora, el tonto.

Para lograrlo, Manuel Gutiérrez Aragón nos adentra en la España profunda de aquel entonces, 1973, al transportarnos a los espectadores a un macizo montañoso donde viven unos seres humanos olvidados por la España central, a los cuales, sólo la UNESCO les ha dado un fallido reconocimiento, al declarar al tonto, hermano de la mudita, como el idiota más grande de todo el país español, de donde podríamos concluir que esa Institución representa al gran Otro de la Cultura, de acuerdo con la definición de Jacques Lacan, pero que pasa como un ave peregrina, que viene, invade, escruta, diagnóstica y se va, casi como ha llegado, sin que la comunidad la haya solicitado.

En este caso, la UNESCO debió llegar a hacer medidas antropométricas a hacer tests de inteligencia. con alguna mirada clínica pero a ojo de buen cubero y así tener una mínima mirada etnológica para dejar un resto, al advertir, que esa comunidad posee dentro de sí, al tonto más grande de España, rótulo que a nadie sirve, salvo para compensar la herida narcisista de una comunidad abandonada y olvidada, lo que debe ocasionar un plus de goce, ya que la comunidad debía sentirse que pese a su falta de reconocimiento, albergaba dentro de sí, al tonto más grande de la nación en su seno, lo cual más que convertirlo en un héroe, en un as, lo convierte en un verdadero rey de burlas, condenado a la otredad, en el sentido que le da a este concepto de Levinas, el psicoanalista argentino Rodolfo Moguillansky, quien lo define como lo rechazado, lo denostado por el por el colectivo social, que es tratado como lo que no debe ser o incluso lo que no es, al excluirlo como parte de lo conjunto; aunque, en esta comunidad campesina, vemos como este personaje es tratado de una manera un tanto ambigua, de un lado hecho y, de otra, integrado a la vez, pero como sucede mucho con los retrasados mentales puesto en un lugar marginal del grupo social, por el mero hecho de ser diferente.

Y creo que ahí estamos frente al primer problema que nos plantea la película.

Yo, que vengo de América Latina, y estudiara medicina entre 1966 y 1975, soy testigo de cómo allí las facultades de ciencias sociales y de salud de los centros universitarios, se volcabanm sobre las comunidades poco favorecidas por el Capital, para encuestarlos y diagnosticar, sin que se planteara solución alguna a sus problemáticas, ya que aún no se había implementado la metodología del sociólogo colombiano Orlando Fals Borda de la investigación-acción participativa, que es otra cosa, donde el investigador y la población investigada forman parte de un proceso de descubrir la verdad para construir algo distinto, al emprender la reconstrucción del sentido de la historia, que configurara sus raíces, para que en un encuentro con el aquí y ahora propios, se haga insoslayable el compromiso de cambio, algo que semeja en mucho el modelo psicoanalítico en los encuadres bipersonal o grupales.

En aquél entonces, que coincide con el tiempo de rodaje de esta película, los que estábamos siendo formados en la universidades latinoamericanas o colombianas, al menos, éramos a orientarnos para convertirnos en científicos ilustrados que íbamos en busca de supuestos “salvajes”, con el fin de ampliar nuestra mirada sobre la realidad y nada más, con lo cual lo considero un acto de inhumana prescindencia, irresponsable y egoísta, del lado de los investigadores, en verdad, ignorante del otro investigado, al que le queda la sensación de ser un simple ratón de laboratorio.

Pero en esa misma década se fue dando, bajo el influjo próvido del pensamiento de Michel Foucault, los movimientos antipsiquiátricos inglés e italiano, que tanto contribuyeron a que se diera un tratamiento distinto a la locura, gracias al trabajo de muchos jóvenes que quisimos acercarnos de una manera distinta al loco del asilo, procurar tumbar las tapias del manicomio, salir de esos lugares de atrapamiento sin salida y hacer una aplicación de esa actitud a la salud pública y a la salud mental, con un cambio en la forma de acercanos los médicos, los asistentes sociales, los sociólogos, psicólogos y psicoanalistas, para hacer análisis en extensión, sin dudar en convertirnos, como lo aconsejaba Paul-Claude Racamier, en psicoanalistas sin diván, que es, tal vez, lo que exige a los seguidores de Freud, el mundo contemporáneo.

Pero hay que ingeniárselas para ir a la comunidad y no llegar como la UNESCO o el profesor de esta película a la España profunda, a violar todo un colectivo humano de relativos buenos salvajes, espontáneos y alegres, como la abuela de la mudita, para pensar el asunto con Jean-Jacques Rousseau.

Pues tanto la UNESCO, como Ramiro van al grupo campesino, con un discurso del Amo, como portadores del saber de la Ciencia, con instrumentos tan lesivos como el escalpelo del cirujano, a quien no permitiríamos cortar así no más, sobre los sujetos y los colectivos humanos, que no articulan una demanda desde su dolor y su padecimiento.

De seguro, esas buenas gentes del macizo montañoso español donde se ubica el realto, no tiene ni idea de la existencia de la UNESCO. Y si Ramiro llega allí, al parecer casi de pura casualidad, donde por cosas del azar se encuentra con una muda, quien a diferencia de la Eliza Doolittle del Pygmalión de George Bernard Shaw o del musical cinematrográfico, My Fair Lady, no le pide al lingüista que le enseñe a hablar, a abandonar su habla barriobajera, para convertirse en una bella dama.

La mudita vive tranquila con su falencia, que suple con la capacidad expresiva de su cuerpo pero se convierte en un especie de Galatea, en la imaginación de un cincuentón, quien percibe que está envejeciendo, que se ha vuelto calvo y, de una forma arbitraria le da por curar a quien no se siente enferma y que como vive, vive bien.

Poco o nada sabemos de la historia y de la vida de este profesor, ya que Manuel Gutiérrez Aragón y José Luis García Sánchez nos ofrecen un guión bastante anecdótico y superficial, a veces con ribetes de comedia a la italiana, lo cual no nos permite ahondar en las raíces de la crisis personal suya, a la que asistimos a lo largo de la cinta.

Pero sí sabemos de la irritación que le produce cuando su nieto le recuerda que se le está cayendo el pelo, de cuando el hijo le recrimina el abandono al que ha sometido a su madre, al retirarse a la montañana como un León Tolstoi o vemos la felicidad, resistida, es cierto, cuando cae en manos de la mudita que no tiene otra forma de experesarle su amor y su correspondencia al interés del académico que no sea con la entrega de su cuerpo, lo cual le acarrea al hombre casi el linchamiento por parte de la comunidad, irritada por una actuación que vivencian como perversa, situación que lleva al intelectual a un estado de perplejidad y casi estupor psicóticos, del que puede medio salir, gracias al acogimiento por parte de una familia afectuosa, la suya, la cual le ofrece continencia, apoyo y sostén, que esperamos que pueda servirle para salir avanti del desastre que se ha desencadenado.

El hecho de constatar que Ramiro sea representado por un actor de cincuenta años en su momento, me hace pensar en dos trabajos de dos psicoanalistas de la escuela británica, Hannah Segal y Elliot Jacques, sobre la crisis de la edad media de la vida, la cual puede ser tan creativa como la que describe la primera psicoanalista en el caso del novelista inglés Joseph Conrad o ser tan lesiva y mortifera como en el caso de Ramiro, puesto que como lo remarca la teoría psicoanalítica sobre las crisis vitales del sujeto humano, estas pueden conducir a la enfermedad o, aún, la muerte pero que si son suficientemente bien elaboradas pueden conducir a un mayor estado de salud, gracias, al poder curativo que tiene la crisis para abandonar la compulsión a la eterna repetición de lo mismo.

Tal vez, más que pretender hacer hablar a la mudita, lo que Ramiro tendría que haber hecho es atender a lo enmudecido dentro de sí mismo, que el ubicara en el mundo externo, en la muda, con el fin de reparar realmente lo dañado en su interior, que sin darse cuenta, como un asesino silencioso, lo llevaba a todo un proceso del enfermar, de tal suerte que se pudiera haber evitado el desencadenamiento de su locura, mediante la ayuda de otro, sin convertirse en el amparador de alguien que no demandaba auxilio y llegaría a confundir el interés pedagógico con una seducción al que la chica responde con generosidad al ofrecerle su cuerpo juvenil y ardiente cuando su profe empezaba a apagarse como el fuego de su mechero en los ejercicios de terapeuta del lenguaje que él mismo le ofrecía.

Ante ello no puedo dejar de evocar el título de un artículo del psicoanalista argentino, radicado en Londres, discípulo de Roland Laing y David Cooper, además haber sido colaborador de los franceses Octave y Maud Mannoni y André Green, Gregorio Kohun, quien escribiera: Psicoterapeuta, cúrate a ti mismo, lo que podríamos parodiar con la frase: Logopeda, cúrate a ti mismo, en el caso de Ramiro.

Bien sabemos que la logopedia puede devenir como toda pedagogía, en discurso de un Amo, que puede hacer bastante daño, bástenos pensar en la pedagogía ortopédica que ejerciera el padre del presidente Schreber, que devenía en asesina del alma.

Yo creo que eso ocurre en el caso descrito por Gutiérrez Aragón, donde Ramiro llega a una comunidad como un outsider, como un forastero, como la UNESCO misma, sin que nadie se lo pidiera.

Sirvanos como moraleja de esta fábula humana, un dicho que se usa en mi país colombiano y que reza:

- Pollo peletas, donde no te llamen, no te metas.

Así la supuesta gente de bien pueda decir que estos campesinos son unas bestias, ignorantes de la bestialidad que imponen las pedagogías, inscritas en discursos de Amos, que se hacen representantes del gran Otro de la cultura.


Ponencia presentada en la I Jornada de Cine y Psicoanálisis en la Universidad de Alicante, España, el 16 de mayo del 2011.

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Un cuento para pensar

Álvaro Cuadra (Desde Santiago, Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los relatos han servido desde siempre como una forma peculiar de transmitir ciertos saberes sobre lo correcto y lo incorrecto. Las leyendas, cuentos y relatos míticos han sido los depositarios de un “saber narrativo” que nos enseña sobre el mundo y, sobre todo, sobre nosotros mismos. Así ocurre, también, en el dominio de la filosofía política donde muchas cuestiones complejas se perciben con mayor nitidez en un relato más que a través de una farragosa argumentación lógica y filosófica. De hecho, muchos filósofos han cultivado. al mismo tiempo, el más riguroso pensamiento con el arte narrativo. De igual manera, no hay ningún gran escritor que no sea, a la vez, un filósofo sui generis. No es extraño, entonces, que un pensador judío-alemán tenido por filósofo político y crítico literario como Walter Benjamin haya sido, también, un cuentista interesante.

Entre sus relatos más provocadores está “El viaje de la Mascotte” . Situado en 1919, este cuento nos narra la historia del viaje de una fragata de cuatro mástiles desde Hamburgo hacia Antofagasta. Los armadores alemanes querían rescatar unos cargadores salitreros a los que la guerra había sorprendido en ese puerto chileno. Si bien la tarea administrativa era mero trámite, la travesía no estaba exenta de riesgos. Llevar una tripulación de gente de puerto en calidad de pasajeros al otro lado del mundo no era tarea fácil, por más que el capitán fuese amigo de las “gramáticas pardas”. La cuestión era clara, por mucho que se seleccionara a los marineros, el motín era una posibilidad cierta. La larga travesía transcurre como se esperaba, mesas de juego, un ring de boxeo y un teatro de aficionados muy poco respetable. El buque se convirtió en una “Magic City” que incluía su propia “bolsa” de transacciones de todo tipo y a Frida, una mujer venida de los burdeles de “Sankt Pauli”.

El relato adquiere otro talante cuando se nos refiere que entre los pasajeros había un personaje equívoco del que muy poco se sabía, se trataba de un consumado agitador, un tal Schwinning. Su tarea subterránea comenzó a dar frutos, se constituyó un consejo de marineros, secretariado de a bordo, tribunal político…todo un “aparato” con vistas, desde luego, a reducir a la oficialidad y dirigirse a las islas Galápagos. Sin embargo, cuarenta y ocho horas antes de llevar a cabo el motín muy bien planificado, la fragata enfilaba la rada de Antofagasta poniendo fin al viaje. El cuento se cierra de manera inesperada: “Tres meses más tarde, ya en Hamburgo, me tropecé en la sede de la compañía con Schwinning que salía de pagaduría con un grueso puro de Virginia entre los labios. Entonces comprendí el viaje de la Mascotte”.

Se ha dicho que la historia no se repite, pero, a veces rima. Si bien el relato de Benjamin alude de manera directa a la historia alemana de los primeros decenios del siglo XX, no se puede negar que nos resulta bastante familiar en nuestra realidad nacional y , más ampliamente, latinoamericana. Tan familiar como los rostros de ministros y altas autoridades políticas que a la vuelta de los años nos los encontramos como gerentes o miembros de algún directorio de una gran empresa o corporación multinacional. Como bien sabían nuestras abuelas, los cuentos siempre dejan una enseñanza a quien los escucha con atención.

Álvaro Cuadra es Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS.

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Mercado negro de órganos (de un texto anónimo en inglés, modificado y traducido libremente)

Rodolfo Bassarsky (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Pienso que estas cosas son muy importantes y por eso quiero difundirlas. Prevenir a todas las mujeres del mundo. Y en todo caso, si poco es lo que puedan hacer para evitar la desgracia, rían, rían mucho y sean igualmente felices. La risa –dicen– ayuda a prevenir las arrugas.

Seguramente han oído alguna vez sobre la existencia del mercado negro de órganos. Con cierta frecuencia aparecen ladrones de órganos que roban riñones para venderlos.

Hace unos años me robaron mis muslos durante la noche. En realidad me los reemplazaron. Me desperté con los muslos de otra persona. Fue una operación rápida y limpia. Los sustitutos tienen la consistencia de carne cocida, blanda y fofa. ¿De quién son estos muslos y dónde estarán los míos? Me pasé todo el verano buscando mis propios muslos y finalmente, con bronca, me resigné a vivir el resto de mis días con jeans. Entonces los ladrones atacaron otra vez. El próximo fue mi culo. Me di cuenta de que eran los mismos ladrones, ya que tuvieron el cuidado de que mi culito actual tuviera la misma textura que los muslos que ellos mismos habían colocado. ¡Pero mi culo nuevo estaba unos 6 cm más abajo que el original! Eso fue extremadamente decepcionante. Ya lo de la textura pasó a segundo plano. Mi culo descendido fue motivo de tristeza y angustia que el tiempo apenas pudo paliar. Me resigné a usar camisas largas, sueltas, todos los santos días sin importarme el asombro de mis amigas que me instaban a recuperar mi aspecto femenino y elegante de otros tiempos.

Hace dos años me di cuenta de que me habían reemplazado ambos brazos. Una mañana, mientras me peinaba frente al espejo, me horroricé de ver mis antebrazos en carne y huesos, delgaditos y con una suerte de banda fofa oscilante carente de toda firmeza muscular. Esto me llenó de terror. Tomé consciencia de que mi cuerpo estaba siendo reemplazado, pieza por pieza. ¿Qué podrían hacerme la próxima vez?

Cuando mi cuello desgraciado desapareció repentinamente reemplazado por un cuello de pavo, decidí contar mi historia para advertir a otras mujeres. Para que nos unamos todas y juntas enfrentemos a los ladrones que lucran salvajemente con nuestras partes.

¡Mujeres del mundo, despertad! ¡Tomad consciencia de la brutal realidad que nos acosa!

¡No permitamos que nos roben nuestras partes en beneficio de impiadosos ladrones!

Y estemos atentas. Es probable que entre nuestras amigas encontremos alguna que vaya por el mundo luciendo nuestro propio culo.

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A cuidar este hogar suspendido en el universo

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No toquen a los animales
ellos son dueños de la vida desde la hormiga al hombre
no talen las selvas que son una concreción del sol
nadie caliente el hielo blanco de frío
dejen tranquilo al átomo en su mundo invisible
sin liberar el carbón
Respeten el maravilloso azar que ocurrió
porque ustedes no lo intervinieron
y lean para aprender del ayer y el hoy
sin dejar de intuir las primeras páginas del futuro
Su seguridad está en vivir dentro del orden mayor que encontraron
y ser felices en esos límites

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México. La revolución congelada

Manuel Justo Gaggero (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Este es el título de un film dirigido por Raymundo Gleyzer y estrenado en 1970,que fue censurado en la Argentina por un pedido del entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez.

En el mismo se describe la frustración que vivieron y viven los campesinos de este país, principales protagonistas de la gesta revolucionaria que condujeran Emiliano Zapata y Pancho Villa.

Raymundo, secuestrado-desaparecido hace 35 años un 27 de mayo, había nacido en noviembre de 1941. Su padre era un inmigrante ruso ucraniano que vivía en una aldea en la frontera de Rusia con Polonia -un lugar de “continuas guerras, infinito invierno y hambre sin fin, en el que sólo sobrevivían los duros y los pícaros”.

Al establecerse en el país sus padres -Jacobo y Sara- además de sus actividades laborales, participaban del movimiento de teatros independientes impulsado por el Partido Comunista.

Con sólo 20 años abandona la Facultad de Ciencias Económicas y comienza a estudiar cine en la Escuela de Cine de la Universidad de La Plata.

En 1964 viaja a Brasil con Jorge Gianoni y produce el mediometraje “La tierra quema”, en el que muestra la vida miserable de los campesinos del nordeste . Cuándo estaba filmando se produce el golpe militar, respaldado por los Estados Unidos, que desaloja del gobierno de esta Nación a Joao Goulart; por lo que se ve obligado a terminar la filmación rápidamente y abandonar la nación carioca.

Al año siguiente comienza a trabajar como camarógrafo para los Canales 7 y 13, filmando una serie de documentales –los primeros de un argentino– que describen la vida cotidiana en las Islas Malvinas.

Asimismo viaja a Cuba para registrar la zafra en esta nación caribeña, tomando contacto con Santiago Álvarez y los documentalistas cubanos.

Su compromiso político va creciendo; abandona las filas del Partido Comunista y se incorpora al Partido Revolucionario de los Trabajadores, produciendo en la clandestinidad una serie de documentales que tuvieron gran impacto, entre los que se cuentan, “Swift” -registra el secuestro en Rosario que lleva a cabo el Ejército Revolucionario del Pueblo del cónsul ingles-, “Ni olvido ni perdón “ y “La masacre de Trelew”.

Lo conocí en 1973, cuándo me vino a ver a las oficinas del Diario “El Mundo” junto con el poeta -también “desaparecido”- Roberto Santoro.

Su última película -“Los Traidores”-, tenía como protagonista a un delegado de base que participa de la resistencia al golpe militar de 1955, que luego llega a la dirección de su gremio -metalúrgico- y comienza a enriquecerse entregando los conflictos a las patronales .

Este burócrata era -sin que estuviera explicitado en el film- el entonces Secretario General de la C.G.T. José Rucci.

El final del mismo -un comando guerrillero ejecuta el traidor- había suscitado un gran debate ya que el Partido. El PRT/ERP estaba en contra del uso de la violencia armada contra los burócratas que, consideraba, debían ser desplazados mediante la acción del sindicalismo de base.

Le pregunté si estaba dispuesto a cambiar el final.

Con firmeza me contestó que no que ya lo había conversado con un integrante de la dirección y había reclamado por la libertad en la creación artística que, a su juicio, debía ser una bandera de los revolucionarios, observando los daños que había provocado en la URSS el llamado “realismo socialista”.

Me impactó la seguridad de su postura.

Organizamos varias actividades para difundir, entre los trabajadores de la cultura, los objetivos del Frente Antiimperialista y por el Socialismo -FAS- como así también funciones de cine en los barrios que llevaba adelante con el grupo de Cine de la Base. Junto con Jorge Denti y otros integrantes de su equipo filmó los congresos del FAS que se realizaron en Sáenz Peña -Chaco- y en Rosario.

Comenzó a recibir amenazas de la siniestra Triple A, por lo que redujo su actividad pública, sin dejar de dirigir su actividad filmográfica a graficar los conflictos obreros. Así, su mediometraje “Me matan si no trabajo y si trabajo también”, describe la lucha de los trabajadores de Insud contra la contaminación y los daños a la salud de ellos y del entorno, que provocan las emanaciones de plomo.

Estuve con él por última vez en mayo de 1976, días antes de que lo secuestraran. Ambos estábamos clandestinos.

Nos encontramos en una galería ubicada en la intersección de las calles Canning –hoy Scalabrini Ortiz– y Santa Fe. Analizamos el momento en que vivía el país, la represión, el Terrorismo de Estado, la complicidad de sectores empresariales con el terror y le señalé que el Partido pensaba que él era mas útil desarrollando su actividad en el exterior.

Me contestó que estaba de acuerdo y que había vuelto de los Estados Unidos para arreglar algunas cuestiones personales y de trabajo, pero que volvería ese país a trabajar con los compañeros que editaban el mensuario “Denuncia”, en Nueva York.

La represión se adelantó, y en un día como hoy -hace 35 años- fue secuestrado por un “grupo de tareas” de las Fuerzas Armadas, destruido su departamento y sometido durante meses a tratos crueles y aberrantes.

Fue visto por algunos sobrevivientes con otro amigo entrañable, Haroldo Conti, en el campo denominado “El Vesubio”. Sus restos no han sido localizados.

Su compañera Juana Sapire estructuró, días después del secuestro, una campaña internacional exigiendo la aparición con vida de Raymundo.

Centenares de intelectuales, escritores, cineastas y músicos de todo el mundo le reclamaron al genocida Videla la aparición con vida de aquél.

Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Bob Dylan, Alain Resnais, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez y Fernando Birri, entre otros, firmaron la petición que fue desoída por la Dictadura terrorista militar.

No cabe duda que Raymundo es una de los documentalistas políticos mas importantes de la Argentina del Siglo XX, junto con Fernando Birri y Fernando Pino Solanas.

Resuenan en mis oídos aún sus palabras: “Nosotros no hacemos films para morir, si no para vivir, para vivir mejor, y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán”.

Ese otoño, triste y sombrío, en el que mataron a mi hermana Susana y secuestraron a tantos queridos compañeros -entre los que está Raymundo- permanece imborrable en mi memoria, ya que además del dolor de las pérdidas el contexto nos impedía hacer el duelo.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Porque una re-unión se me es-capa, una tarea
y los antiguos compañeros ya no son,
en cambio no dejes que te alejen,
que te silencien con laringe o pupitrazo
o te inviten a un paso o a un paseo
para el retozamiento de tus adiposidades
cuando hay marcha con pan-cartas
esta tarde.

Y cómo ocultar que malogramos las oportunidades
-con ello me aniquilo-,
que me atosigo con mis dudas no tratadas
y que esto no cambia si no actuamos.

Esta estructura
con su infra y con su supra
arrastra
mi estroma
-es trama-
mistejidossucostura
y los disuelve en térreos abismos.

Compañero:
a estas alturas de tus dimensiones
ya has pre-sentido por dónde es y para adónde.
Sólo basta empezar y, decidido,
meterse hasta el cuello en la con-tienda.

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