jueves, 6 de octubre de 2011

Camila Vallejo: Discurso de asunción a la Presidencia de la Federación de Estudiantes de Chile

Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile, es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil.

Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.

Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos, que nunca llegaran a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.

Mi carrera, una de las más pequeñas de esta universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La geografía en esta universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja.

Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa sólo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay universidad para ellos, una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación, y de pronto nos damos cuenta que no son sólo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años.

Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además mi corto tiempo de vida, con 22 años, vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y usted rector tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra federación de estudiantes.

Ahora bien, puede que en este momento me toque a mí ejercer el cargo de presidenta, sin embargo, debo decir que yo sola jamás habría logrado todo esto y que mis manos son tan solo un par más dentro de tantas otras, y en donde todas juntas son las que levantan este proyecto colectivo que se llama Estudiantes de Izquierda, el cual ya se encamina a su tercer período consecutivo al mando de nuestra federación.

Si me permiten contarles un poco acerca de Estudiantes de Izquierda, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección, en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra universidad.

Como Estudiantes de Izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.

Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la federación en una posición de vanguardia en el nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos.

Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.

Somos contrarios a la visión de que la universidad es sólo venir, sacarse buenas notas y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral, tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta de que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable.

Porque necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y a partir de aquello de cuál es el tipo de universidad que se pondrá al centro de dicha construcción.

Porque no creemos en la universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad, la universidad es un agente vivo en su construcción y en el desarrollo del proyecto país que como ciudadanos levantamos día a día. Nuestra responsabilidad está en generar organización al interior de aquélla, lo cual nos permita transformar la universidad, para así poder transformar la sociedad.

Nuestro concepto de universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y conducción de su casa de estudios.

Nuestra visión es la de una universidad que se ubique ya no en los primeros ránkings de la competencia o el márketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se habla, sino que se ubique en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo.

Creemos en una universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.

Sin embargo, nuestra realidad actual dista mucho de estos conceptos brevemente aquí esbozados, hoy la universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado; a la educación superior se le ha puesto precio y nuestras universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.

En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la universidad pública al momento de implementarse las políticas neoliberales. El autofinanciamiento, establecido como doctrina, fue un golpe seco que dio en la esencia misma de lo que constituía el quehacer universitario hasta ese momento, condicionando y sometiendo a la universidad a lógicas y esquemas mercantiles que le eran desconocidos. La universidad pública tuvo que verse obligada a competir en situaciones desfavorables dentro de lo que se llamó “el nuevo mercado de la educación superior”; se le puso precio, tuvo que venderse a sí misma para poder captar mayores recursos y continuar así con su proyecto educativo, perdió su brillo y su color, perdió su esencia transformadora y quedó botada en un rincón, ya incapaz de reconocerse a sí misma.

Estamos hablando de que se operó un cambio estratégico en el desarrollo de la universidad, el cual ha sido irremontable hasta este momento. Con ello hubo sectores importantes del quehacer universitario que producto de su no rentabilidad económica fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono, las universidades públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.

Este procedimiento operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios, más bien se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y en algunas líneas, incluso, lo profundizó. No obstante lo anterior, pasaron los años y el control del gobierno volvió a las manos de quienes tiempo atrás habían gobernado con trajes de civiles detrás de los uniformes de soldado.

Según nuestra mirada, esto representa un peligro fatal para la universidad pública hoy día, creemos que el gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta. La designación de Harald Beyer y Álvaro Saieh en nuestro consejo universitario, dos grandes defensores del modelo de mercado y el actual presupuesto nacional en el área de la educación superior, son dos grandes indicativos de aquello. Son medidas que nos muestran nítidamente que el gobierno se apresta a poner en marcha una agenda privatizadora a gran escala y que, por lo tanto, el año 2011 será estratégico en su implementación.

Ésta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año, para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.

Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocritica y preguntarnos qué es lo que como universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las universidades públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta universidad tiene que ser la universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.

A nadie le es indiferente que en nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades fundamentales que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas, en cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.

¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas, o nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la universidad?

¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia, o aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales, intelectuales, cívicos, valóricos, es decir, con seres humanos íntegros?

Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía.

La pelea será dura, pero está el futuro de la universidad en juego y en esta batalla nosotros no bajaremos los brazos.

No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a un hecho que para mí reviste gran notoriedad, algo señalaba más arriba pero quisiera ahora poder extenderme un poco más en aquello, me refiero a mi condición de mujer.

Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días. Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.

Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas “respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos.

De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”, cierre de comillas.

Estas son las condiciones en las cuales las mujeres nos desarrollamos actualmente, estas son las condiciones que desde mi Presidencia también buscaré transformar.

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Una relación poco estudiada en la Argentina

Alba M. Lucero (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Superada en cierta medida la escasez de empleo que padeció nuestro país en el pasaje del siglo XX al XXI, el tema de “los desocupados” sólo aparece muy esporádicamente en un lugar relevante de la información cotidiana, por los reclamos de quienes reciben los diferentes planes con que se ha pretendido morigerar los efectos del capitalismo sobre la población obrera. En cambio, reciben más atención las organizaciones sindicales, cuya capacidad de presión los coloca en un primer plano de la vida política argentina.

La Colección Confrontaciones, que coeditan el Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina (PIMSA) y la editorial Dialektik, acaba de publicar el libro “Sindicatos y desocupados. 1930/35 – 1994/2004. Cinco estudios de caso”, resultado de una investigación desarrollada por Nicolás Iñigo Carrera, María Celia Cotarelo, Fabián Fernández, Elizabeth Gómez, Elida I. Luque, Susana Martínez y Agustín Santella, y que presenta resultados originales para el conocimiento de una relación poco estudiada en la Argentina.

En el primer capítulo la investigación se adentra en temas totalmente vírgenes para la historiografía argentina, como la indagación sobre las acciones de socialistas, sindicalistas, anarquistas y comunistas ante la desocupación desatada por la crisis económica mundial de 1929, las políticas propuestas al gobierno por el partido Socialista y la CGT, el reclamo de subsidios y la propia organización de los desocupados.

Los siguientes tres capítulos se ocupan de tres situaciones específicas: el Chaco, Jujuy y la zona petrolera de Santa Cruz entre 1994 y 2004. Bucean en el rol de los sindicatos (o algunas de sus líneas internas) y de lo que los autores denominan “organizaciones político-sindicales” en la formación de las organizaciones de desocupados y el posterior desarrollo de la relación con ellas, dando especial importancia al análisis de los procesos de movilización y enfrentamiento callejero. Todos los capítulos tienen una descripción de la situación económico-social de las provincias estudiadas, del estado del movimiento sindical, del surgimiento de las organizaciones y de sus luchas. Así el lector puede seguir el nacimiento y crecimiento de organizaciones como la Corriente Clasista y Combativa y la Organización Barrial Tupac Amaru y dirigentes de proyección nacional como Carlos “Perro” Santillán y Milagro Sala en Jujuy, y del Movimiento de Desocupados General San Martín, el Movimiento 17 de Julio, la CCC y el Polo Obrero, con dirigentes como Emerenciano Sena, Charo Alcire y Aurelio Díaz en el Chaco.

Los autores destacan las diferencias entre la situación de Santa Cruz, donde la explotación petrolera atrae y rechaza trabajadores siguiendo las alternativas del ciclo económico, y las de Jujuy y, especialmente, del Chaco, donde la destrucción del sistema productivo generó una desocupación que sólo pudo ser absorbida por el empleo estatal o mantenida mediante la entrega de subsidios.

El libro permite apreciar el rol destacado de las mujeres en la dirección de varias de las organizaciones. La más conocida Milagro Sala, en Jujuy, pero también otras dirigentes en Chaco.

El último capítulo analiza la política del sindicato de los mecánicos (SMATA) hacia los desocupados de su actividad, destacando que esa organización se plantea políticas para sus afiliados ante la amenaza de la desocupación, pero no cuando ya han quedado desocupados.

En definitiva, un libro imprescindible para quienes se interesan por el mundo de los trabajadores y trabajadoras, sus organizaciones y sus políticas.

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“Hannibal” Bush vs clara Gutteridge

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Varias cadenas televisivas pasaron, durante todo el día, el 11 de septiembre del presente año, una amplia programación para conmemorar los acontecimientos acaecidos en el Este de los Estados Unidos de América, por la acción de los secuaces de Obama Bin Laden, para que el mundo no olvide los sufrimientos padecidos por multitud de personas, pero llamaba poderosamente, que entre lo que ahí se decía se destacaba la posición actual de la Unión Europea, por boca de Anna Cecila Malström, encargada de la Comisaría de Asuntos Interiores de la Comisión Europea, quien se hacía portavoz de un clamor por el cierre de la Cárcel de Guantánamo, ubicada en un lugar usurpado a Cuba, que funciona perfecto comodín para el gobierno estadounidense, para dejar, en una especie de limbo jurídico a los prisioneros de la Guerra contra el Terror, declarada por Bush, en su arrogante anhelo de hacer una operación de Justicia Infinita, como si ese ex presidente de los Estados Unidos de América, fuera el mismísimo Dios.

Los europeos consideraron que es una vergüenza que el país del Tío Sam no haya cerrado esa base ilegal; lo que genera mucho descontento en los altos niveles de la Unión Europea.

La razón de los gringos, para sustentar este tipo de prisión, es que la gente detenida allí, desde el punto de vista legal se encuentra fuera del país norteamericano, lo cual los condena a una pérdida de Derechos Constitucionales.

¿Dónde quedó el recurso al Hábeas Corpus?

Se ha intentado privar a estos sujetos del Derecho a unos seres humanos, quienes parecieran condenados a permanecer allí, como si fueran propiedad de los Estados Unidos de América, como si el esclavismo no hubiera sido abolido hace ya unos cuántos siglos.

Ahora Europa se da golpes de pecho y levanta su voz para combatir el extremismo, la violencia, la tortura y los malos tratos a las personas apresadas por su participación en actos terroristas.
El cierre de esa prisión fue una promesa electoral incumplida del presidente Barack Obama, quien aunque ostente un inmerecido premio Nobel de la Paz, se ha comportado como un monigote ante el Congreso de los Estados Unidos de América que le ha impedido, entre otras, la realización de esa propuesta.

Entretanto, Dick Chaney alega que esa cárcel aún es humanitaria, así se usen castigos como poner al sol a los presidiarios con sus cabezas rapadas, muchos de los cuales, terminan colapsados, con golpes de calor, o se ven amenazados por los perros de los guardias o se los somete al waterboarding, al submarino, como forma de tortura, aunque altos mandos yanquis, objeten que se trate de una tortura, en una perversa desmentida, ante una Ley, la reconocida por las Convenciones de Ginebra.

Los victimarios lo relativizan todo para argumentar que no se trata de torturas porque no es equivalente ni intensidad, al dolor que acompaña lesiones físicas mas graves, tales como la falla de un órgano. ¡Por Dios! Así se puede imaginar como puede ser de torturante que se haga una simulación de un ahogamiento. ¿Cómo decir que no se trata de un procedimiento cruel y despiadado?

A una sala llevan a un hombre, con los ojos vendados, a quien sientan en un banquillo, para bruscamente sumergir su cabeza en un tanque de agua o inundar sus fosas nasales y la boca con el líquido que un verdugo vierte dentro estas cavidades, en una mazmorra en la que los esbirros del sistema, ejercen toda su brutalidad.

http://www.youtube.com/watch?v=5lbWV4GKeDg

Tres días después del fatídico 11 de septiembre del 2001, el Congreso de los Estados Unidos de América autorizaría al presidente Bush y le hace la venia para usar la fuerza contra todas aquellas naciones, organizaciones y personas, quienes, a su juicio, hubieran tenido relación con actos terroristas internacionales o los que pudieran darse en un futuro.

El mandatario Bush se convertiría en un verdadero Leviatán, al que se le otorgara casi un poder absoluto, para que castigara con espada firme y grande a ese otro monstruo que opera desde otro lado del mundo, al ser como si se tratara de un sumo sacerdote del autoritarismo estatal.

Un mes después se iniciarían acciones militares, en la llamada Guerra contra el Terrorismo, con las que se sembraría más horror, mientras se lograban detenciones, enjuiciamientos de gente extranjera, por fuera de los propios Estados Unidos de América.

El Pentágono autorizaría la reclusión bajo custodia indefinida, sin cargos, a personas que no eran estadounidenses, sin éstas pudiesen interponer recurso alguno, ante ningún tribunal del mundo, ya que tales juicios se celebrarían frente comisiones militares, de ahí que nadie quedaría facultado para examinar las peticiones de Hábeas Corpus.

En enero del siguiente año, los primeros detenidos serían trasladados desde Afganistán a Guantánamo, donde quedarían retenidos en jaulas de malla metálica, en el conocido Campo Rayos X, una instalación de detención temporal, el cual sería cerrado en la primavera del 2002, cuando se llevarían los prisioneros al Campo Delta.

Los reclusos empezarían entonces a ser considerados combatientes ilegales - más que prisioneras de guerra - por lo cual se los privaba de los Derechos garantizados a los cautivos capturados en acciones bélicas, asunto que se justificaría, en razón, de que estos sujetos no eran soldados regulares, ni de guerrillas, ni de milicia alguna; por ello, no se los autorizaba a encontrarse con sus abogados.


Se prohibía considerarlos prisioneros de guerra para que no fuera aplicable el artículo tercero de los Convenios de Ginebra que reza:

En caso de conflicto armado que no sea de índole internacional y que surja en el territorio de una de las Altas Partes Contratantes cada una de las Partes en conflicto tendrá la obligación de aplicar, como mínimo, las siguientes disposiciones:

1) Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna o cualquier otro criterio análogo.

A este respecto, se prohíben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atañe a las personas arriba mencionadas:

a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios;
b) la toma de rehenes;
c) los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
d) las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados.

2) Los heridos y los enfermos serán recogidos y asistidos.

Un organismo humanitario imparcial, tal como el Comité Internacional de la Cruz Roja, podrá ofrecer sus servicios a las Partes en conflicto.
Además, las Partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente Convenio.

La aplicación de las anteriores disposiciones no surtirá efectos sobre el estatuto jurídico de las Partes en conflicto.

En unos dos meses, los presidiarios son trasladados al Campo Delta, una zona de máxima seguridad.

Dentro del marco de una dialéctica feroz, en honor a la Libertad de unos se privaría de ella a los otros, sin reconocimiento de derecho alguno para los capturados.

Para el verano siguiente, el Departamento de Justicia asesoraría a la CIA sobre la legalidad de los llamados métodos alternativos de interrogatorio, cuyas técnicas serán aprobadas por el secretario de defensa, Donald Rumsfeld.

Desde entonces, se podría encapuchar y desnudar a los detenidos, someterlos a aislamiento, a manipulación ambiental, a experiencias de deprivación sensorial, a posturas forzadas, al control de los períodos de sueño y al uso de canes para inducir el estrés; pero los mandamases de entonces se empeñan en decir que no se trata de ninguna tortura, aunque advierten que deberá pedirse autorización para emplear tales técnicas de acuerdo con el caso por caso.

¿Cómo negar que de lo que se habla es de un eufemismo para desmentir la tortura?
En el presidio de Bagram, en Afganistán, se sabría que dos detenidos morirían como consecuencia de tales técnicas. Los Estados Unidos de América justificarían la aplicación de ellas como medidas necesarias para la defensa propia, para prevenir posibles ataques de Al Qaeda al Imperio Americano.

El Comité Internacional de la Cruz Roja se alarmaría y, en el 2003, pediría a las autoridades yanquis que instituyeran un debido proceso legal para dichos penados.

El presidente Bush resolvería que algunos convictos que reunieran las condiciones para ser juzgados por comisiones militares; dos de ellos quedarían en libertad, sin cargos ni juicio, lo que haría que fueran dados en libertad para buscar el asilo del Reino Unido.

La Cruz Roja insistiría en su preocupación de que los internos de Guantánamo fueran puestos pro fuera del alcance de la Ley; muchos de ellos no tenían ni idea de lo que, en adelante, sería su suerte, sin recurso legal alguno que lo amparara y protegiera. Así los supuestos delincuentes eran sometidos a una cruel incertidumbre, que resulta nociva para la salud mental.

En varios de esos casos mientras CBS News difundía, por el mundo entero, fotografías de torturas y otros malos tratos, infligidos a los reos iraníes en Abu Grhaib, en Irak, imágenes que tendrán eco en la obra artística del pintor colombiano Fernando Botero, con todo lo cual se haría una clara y abierta denuncia.

Se inaugurará, entonces, el Campo V, donde se albergarían los inculpados, en pasillos en los que, cada detenido ocupará una celda de aislamiento hermético, privado de todo contacto humano.

El Pentágono cedería de nuevo a la presión y prometería revisar si las detenciones de los reclusos en Guantánamo fueran debidamente detenidos como combatientes enemigos, mediante la acción de Tribunales encargados de esa tarea, donde se tendrán en cuenta pruebas obtenidas mediante coacción por parte de los carceleros, aunque se seguiría negando el derecho a una representación por un abogado defensor, mientras no se demuestre que no son combatientes enemigos.

A George Bush no le quedaría otra alternativa que firmar una Ley sobre el Trato a los Detenidos, en la que se prohibiría el uso de tratos crueles, inhumanos y degradantes, a la par que restringiría. con mayor severidad el Derecho de ellos a una evaluación jurídica de la legitimidad de sus condiciones de detención. La consigna sería:

- ¡Qué nadie se entrometa!

Un comité de expertos de la ONU concluiría que los presidiarios tienen derecho a recurrir contra la ilegalidad de su detención, ante un tribunal de justicia y que las técnicas de interrogatorio que se estaban llevando a cabo violaban el Derecho Internacional y derivaban en un profundo deterioro de la salud mental de muchos detenidos.

Todo ello movería a Amnistía Internacional a intervenir con la solicitud del cierre de la cárcel de Guantánamo, en un llamamiento al que se sumarían expertos de la ONU y los ex presidentes gringos Jimmy Carter y Bill Clinton, otros jefes de Estado europeos y de otras regiones del mundo, junto con organizaciones e Derechos Humanos; pero, la tesis de la Comisión de Expertos de la ONU sobre el deterioro psíquico de los prisioneros se corroboraría en la realidad, cuando tres detenidos se suicidaban en el interior de su mazmorra.

Esa confrontación práctica, no hace esperar la alarma de la Corte Suprema de Justicia, la cual falla y advierte que lo mínimo que hay que cumplir es la aplicación de artículo tercero de los Convenios de Ginebra; se sabe que hay muchos encarcelados por motivos semejantes, acusados de participación en el terrorismo internacional, quienes se encontraba en centros secretos de detención de la CIA, distribuidos en el mundo; Bush se propone reunirlos a todos en Guantánamo, así el programa continuara estando oculto para el resto del planeta.

Se abre entonces el Campo VI, un nuevo espacio de máxima seguridad, donde seres humanos son encadenados al suelo.

Pero la Ley de Comisiones Militares quitaría a los Federales la competencia para examinar apelaciones que se hagan del recurso de Hábeas Corpus de quienes han osado rebelarse contra el sistema estadounidense; se trataba de un asunto bastante arbitrario; el ejercicio de esta figura jurídica debería estar bajo el imperativo categórico del Derecho Universal, dentro de los Derechos Fundamentales y punto.

El australiano David Hicks sería el primer sujeto declarado culpable por una comisión militar pero iría pagar los meses de prisión que le quedaba a su país.

Y, entre tanto, los suicidios se seguían cometiendo entre los reos, lo que hacía que, de nuevo, Amnistía Internacional y otras cinco organizaciones de Derechos Humanos publicaran los nombres y datos de un buen número de los supuestos malhechores, recluidos bajo detención secreta, bajo custodia de la CIA, los cuales andaban en paraderos desconocidos.

Bush no se quedaría quieto y lo lograría dictar una orden ejecutiva que autoriza y respalda ese tipo de detención.

La Agencia de Inteligencia yanqui nos se quedaría atrás, procedería a destruir videos de interrogatorios que pudieran resultar comprometedores y denunciar prácticas de tortura como las del waterboarding y otras técnicas de interrogatorio “mejoradas”, aunque no podrían desmentir su uso entre el 2002 y el 2003, en los sitios de detención secreta, donde muchas personas habían sido sometidas a desaparición forzada, por un período de cuatro años y medio, incluidos dos mil quinientos menores de edad, 90% de las cuales habían estado en la base aérea gringa en Bagram, Afganistán.

La Corte Suprema de los Estados Unidos de América fallaría que los combatientes enemigos detenidos tienen derecho a presentar recurso y reclamar, por la ilegalidad de su interrupción de la Libertad, ante tribunales de justicia.

Esta institución consideraría entonces que era inconstitucional el intento de la Administración Bush y del Congreso del país de Tío Sam, de privar a los detenidos del Derecho al Hábeas Corpus; por lo tanto, se rechazarían los planes alternativos del gobierno gringo, con lo que se intentaba suprimir esta última figura jurídica; sin embargo, las arbitrariedades proseguirían.

Amnistía Internacional y las otras cinco organizaciones de Derechos Humanos pedirían a los gobiernos europeos que proporcionaran protección internacional a los detenidos de Guantánamo, que no habían de ser acusados formalmente de ningún delito; pero que no podían n ser devueltos a sus países de origen, por miedo a que, a su retorno, volvieran a ser víctimas a la tortura, la muerte y otras violaciones de Derechos Humanos.

Se otorgaría entonces el derecho al Hábeas Corpus de algunos de los considerados combatientes enemigos, por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos de América.

Obama llegará dispuesto a iniciar el cierre de Guantánamo e ir dando un giro a ese lado siniestro y oscuro del tío Sam, durante la llamada Guerra contra el terror, aparentemente con el apoyo de una Unión Europea.

Algunos Estados del viejo continente se dispondrían, entonces, a dar asilo político a algunos de los reos; unos llegarían a España pero, en general, lo ominoso seguiría rondando, en una dialéctica feroz en que la política más reaccionaria de los republicanos choca contra la democracia y los defensores de los Derechos Humanos en una pelea de nunca acabar pues las promesas de cierre del presidio, de un Obama, defensor de los Derechos Humanos, han sido casi anuladas, ante la insistencia del Congreso de los Estados Unidos de mantener sus campos de concentración, de torturas y violación de Derechos Fundamentales, donde permanecen confinados ancianos, personas con demencia senil, adolescentes, otras con psicopatologías graves, maestros de escuela y granjeros, que nunca tuvieron vínculos con Al Qaeda pero están siendo tratados como verdaderos terroristas. Y su liberación podría retrasarse hasta noviembre del 2012.

Pero a pesar del beneplácito que puede tener la postura reparatoria de Anna Cecilia Malström, con su actitud reparatoria, no puedo olvidar que cuando en Vigo, España, los activistas de Amnistía Internacional protestábamos en el aeropuerto de Peinador, vestidos con los monos naranja de los reclusos de Guantánamo, por el uso, años atrás, de sus instalaciones y del espacio aéreo como escala para vuelos que tenían por fin la detención y entregas extraordinarias de la CIA, donde solicitábamos el cierre de la prisión.

Esta actividad que tendría un correlato más académico en un recinto del Centro Cultura Caixanova, cuando, en el invierno del 2009, la abogada Clara Gutteridge, de Reprieve, nos narraba su experiencia en la lucha jurídica, en la defensa de detenidos, algunos de los cuales ya habían salido libre, gracias a sus buenos oficios; no dejaba de ser sorprendente que aquella mujer aparentemente tan frágil, menudita y delicada, casi una miniatura del bosque soberano, se enfrentara con los gorilas más crueles del sistema carcelario yanqui, como si fuera una nueva Clarice Starling se enfrentara con los Hannibal Lecter de la Administración Bush, para defender a los reos de Guantánamo y denunciar la colaboración europea en la detención y el traslado de presos políticos desde Afganistán a Guantánamo, como sucediera aquí en España, tanto en tiempos de José María Aznar como en los de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque puedan lanzarse la pelota mutuamente, cuando la jurista señala que los Estados Unidos de América no hubieran podido crear y mantener una prisión de la naturaleza de Guantánamo sin la connivencia de algunos países de la Unión Europea.

Por España pasaron, de hecho, por lo menos, sesenta vuelos de la CIA, lo que preocuparía sólo a parte de la prensa y de ONG`s.

Clara manifestaba que, en los tres últimos años, ella había trabajado en el caso de un avión que se detuvo dos veces en Palma de Mallorca, en el 2004, en un viaje para llevar presos de Marruecos a Guantánamo, mientras los agentes CIA se alojaban en hoteles de lujo de la ciudad, donde se movían como Pedro por su casa y los reos permanecían confinados en el avión, con un destino siniestro.

Considero que es importante que nos pellizquemos la piel y sacudamos nuestra conciencia pues con el conformismo, casi siempre, somos cómplices de todas esas manifestaciones justicieras de una sociedad que se hace la de la vista para desmentir la realidad y hacer caso omiso de leyes que son universales.

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Para comprender a China en el momento actual

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era mayo de 1981, hace 30 años, cuando empezamos un viaje con mi hermana Gloria de dos meses. En China, la "Banda de los Cuatro" con la viuda de Mao Zedong estaba sometida a juicio político; el legado de Mao se ponía en duda. Había pobreza y desorden en la economía

Deng Xiaoping se preparaba para realizar profundas transformaciones económicas para el país; en Junio fallecía Soon Chiling, viuda del fundador de la República China Dr. Sun Yat Sen y vicepresidenta del Partido Comunista Chino; en Beijing, fuimos invitados a su funeral y presentamos nuestros respetos en el Gran Salón del Pueblo. Era el inicio de grandes cambios.

Al llegar a Hong Kong, aun bajo dominio inglés, nos recibieron los tíos y primos que veíamos por primera vez. Luego los hermanos y hermanas de mi abuela paterna, entre cenas, paseos y sobrecitos de papel rojo con dinero o Laisi y reverencias a los altares de los antepasados; fuimos comprendiendo mejor a China y su dinámica actual.

Caminando por huertos, canales, bambú, arrozales, búfalos de agua, gansos y patos; criaderos de gusanos de seda y peces, fuimos presentándonos a nuestros parientes. Nos entendimos en el mismo dialecto Cantonés con poca dificultad. Nosotros nacimos en Guatemala.

Una pregunta inevitable me aclaró el panorama. A un mi tío que vivió bajo el régimen comunista, en las épocas más difíciles, le pregunté ¿cómo les afectó en más de 30 años de gobierno comunista? Su respuesta fue clara "querido sobrino, el país tiene 5,000 años de historia, en 30 años o 100, los chinos no dejan de ser chinos, no importa quién sea el emperador".

Platicando entre comidas de fideos de arroz, tofu fermentado, huevos de 100 años, carpas con jengibre, medusas y pepinos de mar con chile estilo Sichuan y lychees frescos de postre; nos comentaron que Beijing desconfía de la democracia electoral occidental, el imperialismo, los partidos políticos, de Japón y de las sectas religiosas.

Históricamente, el fanatismo religioso ha causado profundas divisiones en el país, y se han prestado a la manipulación de las potencias extranjeras, por ello, el gobierno restringe la libertad religiosa en los grupos organizados en el exterior.

En el siglo XIX los Señores de la Guerra, terratenientes, líderes locales, debilitan al país para caer en La Guerra del Opio de 1856, cuando Inglaterra le obliga a comprar opio ante el excesivo superávit comercial; occidente le compraba seda, porcelana y te, mientras China le compraba muy poco a occidente.

Actualmente en 2011, el desequilibrio comercial que tiene con occidente es enorme, semejante a los años previos a la guerra. Inglaterra y sus aliados recurren al tráfico de la droga, con el fin de recuperar sus reservas en plata que tenía China, y las introducen, usando la estructura del comercio de té de India, Ceilán (Sri Lanka) y Afganistán.

La jerarquía política actual aprende la lección de los tratados desiguales en que tuvo que ceder Hong Kong y otros territorios a Inglaterra y privilegios a Francia, Alemania y Estados Unidos en Shanghai. Existe una sólida conciencia de no permitir que la humillación por la Guerra del Opio se repita.

El abrir el paso a un sistema multipartidista, en un país tan complejo, es terminar con la frágil unidad nacional. El gobierno no se arriesga a la aventura de una democracia electoral donde sospechan que se pueden infiltrar los viejos males. Se considera que un proceso eleccionario haría más mal que bien por el alto costo y los intereses ocultos en los partidos

La complejidad multicultural del país se refleja en los billetes Yuan que tiene caracteres en chino, mongol, tibetano, uigur, chuan y árabe, además de la escritura pinyin.

La justificación para el sistema actual de gobierno, bajo la dirección un solo partido, el Partido Comunista Chino; es que es el único capaz de mantener unido al país. Los debates de interés nacional se deben realizar en su seno, sin ser rehén del resultado electoral, basado en financiamiento, concursos de popularidad y publicidad. Las elecciones entre partidos romperían con la continuidad del proyecto o se prestaría a peligrosas oscilaciones en su rumbo.

El registro histórico con más de 5,000 años de continuidad, es una ventaja; ya que son miles de años de lecciones, errores y soluciones; que las nuevas generaciones van aprendiendo. Son soluciones en la alimentación, agricultura, medicina, filosofía, cultura, educación, artes, política y productividad.

Cuando regresé en octubre de 1997, Hong Kong ya estaba bajo control chino; con la doctrina de "un solo país, dos sistemas". Existía un sentimiento de orgullo nacional por la reunificación de Hong Kong y Macau; quedando pendiente la cuestión de Taiwán.

En 1997 fallece Deng Xiaoping, que deja sus revolucionarias reformas económicas. Su proclama de que "no importa si el gato es blanco o pardo, mientras atrape ratones", define que puede existir un gobierno político comunista, sin importar el régimen económico, siempre que este sea eficiente. Y que ser ricos es glorioso, en que afirma que el socialismo no riñe con la prosperidad. Impulsa las cuatro modernizaciones en la economía, agricultura, ciencia - tecnología y defensa.

En los años 80s miles de jóvenes son enviados a estudiar al extranjero, que al retornar forman los nuevos cuadros administrativos del país; se invita a los inmigrantes a invertir en empresas; se trata de reducir las tensiones con Taiwán. Este año se celebra el centenario de la República que derrocó al régimen imperial, encabezado por Sun Yat Sen en 1911.

Termina la construcción de la mayor represa del mundo, la hidroeléctrica de "Las Tres Gargantas" en el río Yangtze. El precio al ambiente y humano es alto. Su creciente consumo de acero, petróleo y materias primas, altera los precios internacionales. Su talón de Aquiles es el deterioro ambiental. En nombre del progreso se cometen graves atropellos contra la población obligándolos a trasladarse a otra parte.

La contaminación del aire, las aguas y la deforestación es grave; los gobernantes la justifican como el precio por el desarrollo económico. La familia se ve sometida a fuertes presiones de poder tener un solo hijo. El aborto y el infanticidio femenino son prácticas comunes. Las desigualdades sociales se polarizan.

Se está tomando un rumbo hacia el modelo de Confucio, con el respeto a la autoridad del Estado (emperador o padres), el valor de la familia, el estudio, el trabajo, el bien mutuo, la sabiduría y honestidad de los funcionarios públicos. La corrupción es una de las grandes preocupaciones.

En lo económico se separa del Marxismo y adopta el Liberalismo y la economía social de mercado; en lo político se mantiene Leninista, bajo la dictadura del Partido Comunista, sin elecciones al estilo occidental. El control social se mantiene férreo. El partido representa el único foro de discusión de los intereses nacionales que excluye las posturas sectarias particulares oportunistas.

Se puede afirmar que China es una curiosa combinación que denomino capitalismo leninista, es un capitalismo del Estado, dejo de ser marxista en lo económico, en cambio Cuba sigue siendo marxista leninista, el exilio cubano sigue enemistado; y economía está en crisis porque la solución productiva socialista ha perdido efectividad.

El socialismo de otros países se diferencia del modelo chino por la influencia de Deng Xiaoping, los valores morales de Confucio, Lao Tse y las estrategias político militares de Sun Tzu. .

La ortodoxia ideológica, o talvez la necedad política, no cabe en estos momentos; las ideas del siglo pasado ya no se pueden tomar al pie de la letra. Los textos clásicos de Adam Smith, Von Mises y Mao Zedong, están agotados, la creatividad basada en la realidad es la que se impone.

Mientras otras potencias del pasado como Inglaterra, Francia, España o Estados Unidos optaron por la expansión militar o las guerras coloniales, China se inclina por la cooperación económica, y no intenta tocar las bases culturales y políticas de otros países.

Hoy la economía occidental está en severa crisis, paga más intereses por la deuda; el consumidor está siendo exprimido al límite; China devenga intereses por el ahorro, lo que le permite financiar proyectos de infraestructura como el sistema de trenes rápidos, universidades, centros de investigación y aeropuertos.
Con una población disciplinada, dedicada al estudio, el trabajo y a objetivos nacionales; los derechos humanos no son prioritarios como en occidente. El autoritarismo del estado es la tónica a lo largo de toda la historia, dependiendo de la benevolencia de los emperadores o gobernantes. La disidencia política no es tolerada.

Esta estructura inédita en la política mundial, queda bajo reserva de que el Partido represente auténticamente el bien mutuo de la población; si no controla la corrupción y la negligencia, se puede abrir un proceso agitado al romperse el justo medio, que es el valor central de la filosofía china, evitando los extremos.

Existe una preocupación si se aleja del Tao de Lao Tse; alterando la armonía con la naturaleza y lucha por dominarla. El equilibrio social del Yin y Yang, que es el valor del balance entre fuerzas contrarias se pierde. El ser espiritual, se sustituye por el tener material y el consumismo. El ciclo de errores de occidente de dominio y humillación de la naturaleza, puede romper la armonía interna del país.

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Cortázar también sabe de versos

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Rayuela abrió un mundo que era imposible, pero aunque éste tal vez el libro más famoso, los versos de este argentino universal, irrumpen el cielo de la boca.

Van y vienen, los besos y los versos. Como si la palabra fuera un espacio para el cuento y el encuentro, como si con ella pudiéramos rehacer el mundo o aunque sea, el instante que precedió al derrumbe. El verso transita el papel acobardando a los adioses y así, hace estallar todo lo que se extiende más allá y más acá de los labios.

Rayuela abrió un mundo que sin Cortázar hubiera sido imposible, pero aunque éste tal vez sea su libro más famoso, los versos de este argentino universal, irrumpen el cielo de la boca, en Todos los fuegos, publicado en 1966 y Salvo el Crepúsculo, de 1984.

Y es que como él decía en After such pleasures “Esta noche, buscando tu boca en otra boca, / casi creyéndolo, porque así de ciego es este río / que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, / qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor / sabiendo que el placer es ese esclavo innoble / que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo”.

Breve semblanza

Julio Florencio Cortázar, nació en Bélgica, el 26 de agosto de 1914 y falleció en París, Francia, el 12 de febrero de 1984, de padres argentinos él también lo fue.

Se formó como Maestro Normal en 1932 y en 1935 se graduó como Profesor Normal en Letras. En Buenos Aires inició estudios de Filosofía, pero luego de aprobar el primer año decidió utilizar el título que tenía para trabajar.

En 1945 reunió su primer volumen de cuentos, La otra orilla. Y un año después publicó el cuento "Casa tomada" en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges. Después de la publicación de algunos trabajos literarios, obtuvo en 1948 el título de traductor público de inglés y francés. Meses después, en 1949 publicó el poema Los Reyes, fue precisamente esa su primera obra firmada. Y durante el verano escribió su primera novela, "Divertimento", que dicen los críticos prefigura lo que será Rayuela.

En 1951 apareció Bestiario, ocho relatos que le valieron cierto reconocimiento en el ambiente porteño. Poco después, disconforme con el gobierno de Juan Domingo Perón, decidió residenciarse en París, ciudad donde, salvo algunos viajes por Europa y América Latina, viviría durante el resto de su vida. Vida que estuvo íntimamente ligada a los sentires populares, a los sueños de las gentes, a sus dolores, a sus amores. Tal vez por eso más de un derecho de autor de sus novelas decidió donarlas a los presos políticos de la dictadura de Argentina. Hombre, grande como su nombre, como la palabra que nunca lo contuvo, sino que fue un extenso paisaje para armar y desarmar al mundo.

Algunos de los libros de cuentos de Cortázar son La otra orilla, 1945; Bestiario, 1951; Final del juego, 1956; Las armas secretas, 1959; Historias de cronopios y de famas, 1962; Todos los fuegos el fuego, 1966; El perseguidor y otros cuentos, 1967; Un tal Lucas, 1979; Queremos tanto a Glenda, 1980 y Deshoras, 1982. Entre sus novelas están Los premios, 1960; Rayuela, 1963; 62 Modelo para armar, 1968; Libro de Manuel, 1973 y Divertimento, 1986.

De la narrativa al verso

Pero Cortázar, también fue poeta. Y entonces, asaltan también las preguntas. Esas que sin respuestas nadie se anima a formular. Sin embargo, ahí se alza, este Cortázar de grandes manos y opacos silencios, en él convergen el ir y venir de las humanas dudas, de los gritos sin eco, del sopor de una siesta sin sueños, de un techo raso que cae en la penumbra de los gestos.

“No pregunto por las glorias ni las nieves, / quiero saber dónde se van juntando / las golondrinas muertas, / adónde van las cajas de fósforos usadas. / Por grande que sea el mundo / hay los recortes de uñas, las pelusas, / los sobres fatigados, las pestañas que caen. / ¿Adonde van las nieblas, la borra del café, / los almanaques de otro tiempo? / Pregunto por la nada que nos mueve; / en esos cementerios conjeturo que crece / poco a poco el miedo, / y que allí empolla el Rock”. (El Interrogador)

En Un Tal Lucas (1979) Cortázar define la sociedad con su carga de soledades e hipocresías. Y aunque es un microrrelato más que un poema, por su brevedad y por el recuento de lo que somos, esas palabras se asoman, también tienen mucho de Cortázar y sus sueños y sus amores sin dobleces. Así, como él lo cuenta, nos cuenta y al final, nos descubrimos insignificantes y nulos tras las máscaras que nos hemos inventado. Por eso dice en Amor 77, “Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son”.

Cortázar supo desnudar las verdades, convertirlas en mágicas certezas, en caminos sin finales. Con él la literatura se hizo realidad a la vez que ficción, tal vez porque la palabra se deshizo de las convenciones para hacer nacer los sueños colectivos que no nos animamos a narrar al despertar. Su literatura es cómplice de los buenos amores, de las libertades sin cortapisas, de la magia que vibra en las entrañas y en los ojos amados al despertar cada mañana.

“Te amo por cejas, por cabello, te debato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz, / Te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz / voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas que dormían en la lluvia / No quiero que tengas una forma, que seas precisamente lo que viene detrás de tu mano, / porque el agua, considera el agua, y los leones cuando se disuelven en el azúcar de la fébula, / y los gestos, esa arquitectura de la nada, / encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro” (fragmento, Poema).

Hay lecturas necesarias, de esas que son imprescindibles tener colgadas de los ojos, de las caricias que habrán de darse. Cortázar es para celebrar la humanidad y toda la vida que pende de ella.

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Yvipora se va con don Barbarito

Ricardo San Esteban (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Don Barbarito había vivido… yo qué sé ¿Noventa o ciento noventa?, creo que se le enredaban los números. Casi no dormía pero últimamente los años le eran como una llovizna, parecida a la que se veía cuando el cura, en El Impenetrable, proyectaba viejas películas o como el rocío al cortar cañas de azúcar, ese vapor acuoso, al amanecer.

Su cama, un deshilachado jergón relleno de malhoja que crujía, y ahora, esa especie de mecedora debajo del laurel y el alero del rancho ocupado por un montón de gentes extrañas, gentes que sólo podían hablar en pasado. Le costaba trasladar la conjugación porque cuando ellos decían pude, él debía entender puedo, y aquel idioma de los fantasmas menores, llevarlo al tiempo presente Algún vecino escuchaba Radio Encarnación, pasaban un chamamé, cai cá tapiñique, que en toba quería decir no hay más conejos, no quedaban ni conejos ni sábalos ni nada y él, hachero de La Forestal en aquellos enfrentamientos con la policía y el ejército cuando la gran huelga del 25, después cortador de caña, o lo había sido hace unos años, ya no se dedicaba a eso ni a la caza ni a la pesca, no tenía que vagar por la selva como en aquellos lindos tiempos, tiempos en los que él era niño y su padre le había hecho el primer arco y flechas.. Y ahí estaba su cacique “que se enojó y sacó cochillo” y corrió a los milicos ¿hablando, ahora, con el brujo de la tribu?

Sus padres, hermanos y tribu ya habían partido y él, por una cuestión de vínculos, vivía más en pasado que en futuro, sus vivencias y su vida misma estaban ya sumergidos y sólo emergía ese poco de hoy que al cabo resultaba.

Conoció casos parecidos en que los innombrables volvían chiflado al más cuerdo y don Barbarito se hacía el desentendido, pero los fantasmas menores, gordos de puro mate tereré, solían codearlo en la verija, como con complicidad.

A eso de las diez de la mañana recobraba lucidez. Los nietos propios y los agregados, remanentes de adultos que se habían marchado, exclamaban con asombro famélico ¡don Barbarito va a churrasquear!

El churrasco era sólo un nombre pomposo, recuerdo de otros tiempos de esplendor, ahora se reducía a unas vísceras o a un pequeño trozo de carne barata, de esa “para los perros” que el nieto mayor pedía en el matadero señalándose a sí mismo y guiñando un ojo. Precisamente, ese nieto mayor era quien diariamente heredaba las grasitas y restos, mientras el coro miraba sin ilusiones.

Luego de churrasquear montaba a caballo ¡todavía! Tenía un caballú pirú, y con él se marchaba al trotecito hasta el arroyo Los Amores en busca de algún viejo como él que estuviese fijando sábalos o de no, se apeaba en el bolicho donde pedía media caña y jugaba algún truco si encontraba pareja.

Esos eran sus lujos, porque la pensión a la vejez no daba para más y volvía a tiempo para almorzar, tarde como era costumbre, es decir, comer algún sancocho de zapallo y, si había cobrado, unos chicharrones de grano de pecho o chipás, chirirí o abatí, una sopa paraguaya que repartía con los cunumí. Anoche comimos asado, supo decir el más pequeño, dándose importancia ¿ah sí? Y cuánto de asado. Y, como dos tazas.

-Tata….

Don Barbarito revolvía sus recuerdos, los innombrables se habían ido quizá también a almorzar y la voz le era conocida. Gladys no podía ser, porque la Gladys se fue a la ciudad hace mucho y a más, ahora estará vieja y ¡ciega! tiene que estarlo, por puta. Tampoco podía ser la Prudencia porque ha de estar lavando mientras le reza a la virgen de Caacupé por los hijos ausentes.

Y ésta ¿Quién habrá de ser? Añá, no se acordaba, pero reconocía esos pies elásticos como el lomo de un yaguareté y esas pantorrillas que daban ganas de acompañarlas en un chamamé milongueado y esa jedentina de hembra joven que él hubiese querido deshojar entre sus manos como jazmín paraguayo.

-Tata, le alcanzo el remedio…

Pero si era su nuera más joven, la misma que se crió en la casa y que él hiciera cabalgar sobre sus rodillas, hasta que un día, en la fiesta del santo, cuando se acercó a curiosear y a repartir, según a quien, caramelos o guaripola, su hijo menor y otros muchachotes se arremolinaron azotándose las bombachas como para entrar al galope.

-¡Mi entenada la Mirta! Exclamó recordando aquella escena, envidiando en un acceso de celos seniles y temerosos a su hijo que había ya mordido aquel fruto montaraz, llevándosela luego. Pero ¿Cómo podía estar ella aquí? Volvió a cerrar los ojos alarmado.

¿No han visto que está durmiendo? Decía una voz enérgica, déjenlo descansar, no ha dormido anoche.

De ése sí se acordaba, era su hijo Fermín, el que se había llevado a la Mirta. Don Barbarito continuó la siesta, pero no dejaba de oír susurros y un fuerte olor a flores, qué increíble, había enterrado ya a tantos que a lo mejor ese ruido y esos aromas le habrían ganado la cabeza. No le extrañó ver a los innombrables, eran cosa cotidiana, pero lo que sí le causó asombro fue ver a Yvipora, el mismo Yvipora en persona, que lo tomó del hombro diciéndole vamos a la Tierra Sin Mal, que aquí ya no hay más lugar para nosotros.

* Yvipora, “el fantasma de la tierra”, deidad de los guaraníes, también conocido como la mano del mundo y asimismo, como la designación genérica del ser humano.

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Chile: Los estrechos marcos analíticos de la lógica binominal

Óscar Bustamante (Desde México. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Reseña crítica del libro de Eugenio Tironi (2011) ¿Por qué no me quieren? Del Piñera way a la rebelión de los estudiantes
Una forma, entre otras, de resumir la estructura de este libro es la siguiente: se abre con una caracterización del estilo personal (al borde del perfil sicológico) de Sebastián Piñera, en los negocios y en la política, y concluye con una valoración optimista de su gobierno como detonante para la irrupción, y las transformaciones, que encarna el movimiento estudiantil. Entremedio, Tironi despliega su tesis al respecto: la de los estudiantes, se trataría de una revolución cultural que se gesta en malestares de dos tipos (inmediatos y mediatos, contingentes y de largo plazo) y que es impulsada por jóvenes ideologizados que, de un lado, perdieron el miedo a actuar como tales y que, de otro lado, se parecen bastante a sus coetáneos franceses de Mayo del ’68. Subyacente a esta hipótesis, y a toda la argumentación del libro, se encuentran una serie de supuestos teóricos y conceptuales que no son explicitados pero que, sin embargo, valen la pena discutir. Tal es nuestro propósito.

El framing y la política mediática

Veamos. Para Tironi, la trayectoria pública de Piñera se ha caracterizado por un afán competitivo que, obsesivamente, lo mueve a diferenciarse de los demás. “Nueva forma de hacer negocios”, “nueva forma de hacer política” y, a partir de marzo de 2010, “nueva forma de gobernar” serían los slogans que resumen esa trayectoria. Sin embargo, mientras en los dos primeros ámbitos la fórmula habría redituado, es en este último –el ejercicio de la primera magistratura- donde ella demostró su fracaso. ¿La razón? Ella se encontraría en el framing, el enmarcamiento mental de la ciudadanía, según Tironi.

Hasta donde sabemos, por framing se alude a un proceso que, desde diferentes perspectivas disciplinarias, refiere a la construcción de esquemas cognitivos e interpretativos en las personas, a través de los cual seleccionamos y codificamos, otorgamos sentido, a nuestras experiencias cotidianas y el acontecer social. Todos enmarcamos según el repertorio de ideas, conceptos, creencias y valores que hemos incorporado, pero también según las emociones que ellas nos producen. De manera tal que tendemos a excluir aquello que sobrepasa nuestros marcos, por muy racionales que sean determinados argumentos, para así evitarnos la “disonancia cognitiva” y el coste emocional asociado. Los marcos interpretativos, de ese modo, se vinculan con nuestra ideología e identidades, y en esa medida además, con nuestra historia y memoria individual y colectiva, siempre de manera dialéctica. Por tratarse, sin embargo, de una dinámica procesual, que no es otra que la impuesta por la interacción cotidiana, los marcos interpretativos están sometidos también a la negociación de significados con los otros, ya sea a través de interacciones presenciales o, como viene ocurriendo de manera creciente, a través de los medios de comunicación masivos e Internet.

La perspectiva del framing a que se refiere Tironi, entonces, es la desarrollada por la comunicación política cuya orientación, como señala Chihu Amparán, es la persuasión de los ciudadanos durante las campañas electorales y en cuyas estrategias progresivamente, agrega Castells, se han venido incorporando los hallazgos de las neurociencias para hacer de los discursos políticos dispositivos altamente eficientes sobre la conducta electoral de los ciudadanos. Según las neurociencias, y particularmente los trabajos de Lakoff, quien de hecho es un referente para los partidos demócrata y republicano en USA, a través del enmarcado se influyen las “emociones básicas” de las personas, una de las cuales es el “miedo”. Miedo que, a su vez, es clave para inhibir la acción política y contestataria de las personas. Como enfatiza el sociólogo Manuel Castells, “los ciudadanos votan según su identidad, sobre la base de quiénes son, de qué valores tienen y a quienes admiran. Los estereotipos culturales y morales son los que más directamente enmarcan el voto por afinidad o por rechazo”.

Estos hallazgos, como dijimos, han calado fuerte en los partidos y las campañas electorales estadounidenses, siendo la elección de Obama un caso paradigmático en este sentido y objeto de investigaciones que confirman lo anterior. Naturalmente, todo este know how de la comunicación política desarrollado en USA, se ha exportado hacia otros países, incluido Chile por supuesto, en donde se ha implementado como parte de la “política mediática” a la que nos interesa aludir. Volviendo ahora al caso de Piñera, éste habría incurrido entonces, según Tironi, en el error de generar durante su campaña un tipo de relación contractual con la ciudadanía basada en tres promesas hasta ahora incumplidas: producir un cambio ostensible en el país, diferenciarse de la Concertación y hacer de Chile una sociedad desarrollada. Esta relación es de carácter instrumental y carente de emoción, muy distinta a la relación autoritaria o maternal, si la remitimos a Lagos o Bachelet, respectivamente, y se asemeja más a la de un gerente o un proveedor de servicios. Piñera, además, antepone el “Yo” al “Nosotros”, es decir, el individuo por sobre la colectividad. En esa medida, entonces, al ser “fiel a su estilo”, a las ideas y valores desplegados durante su trayectoria pública, su “nueva forma de gobernar” contradice el enmarcado al que estaban habituados la mayoría de los chilenos, esto es, al de una relación paternalista, afectiva, con la figura presidencial que, así como domina, también provee seguridad cognitiva y emocional a los ciudadanos.
Lo que, a nuestro parecer, omite Tironi en esta argumentación son dos cosas: primero, que en la sociedad chilena, el proceso de framing de la política se ha venido realizando en y a través de los medios de comunicación masivos, siguiendo la lógica de la política mediática, como le llama Castells, y orientada sobre todo a la dominación social, esto es, a la desactivación de una participación social directa a cambio de una participación vicaria o indirecta, a través de una clase política configurada según el sistema binominal heredado de la dictadura.

Basada en el principio de que “lo que no está en los medios no existe”, la política mediática, en tanto modalidad de la política, no solamente refiere a la serie de pautas de comunicación persuasiva y centrada en la personalización de los candidatos (aquella idea que los políticos son equiparables a “rostros” televisivos) o en el escándalo como estrategia de lucha política, sino que además se retroalimenta de toda una industria formada por las encuestas de opinión pública, las consultoras comunicacionales, los inefables think tank y la creciente estructura de propiedad concentrada y desregulada de los medios de comunicación. El efecto político de esta configuración compleja de intereses cruzados (eficiente pero nada lineal, hay que decir), se tradujo, para el caso chileno, en una relación distante con la ciudadanía, en una forma de gobernar basada en el uso propagandístico antes que deliberativo de los Medios y en la ilusión mediática, para un alto porcentaje de las personas, de un consenso artificial, de la inexistencia de malestares profundos y conflictos urgentes por resolver y, menos aún, de la gestación de movimientos sociales tan resonantes como el que emergió este año en el país. Es decir, la política mediática, así como ha favorecido los intereses de grupos económicos y de la clase política en general, ha tendido a excluir los intereses de la sociedad civil cuya único camino para “hacerse escuchar”, y esto se confirma con el movimiento social estudiantil, ha sido el de irrumpir en el espacio público urbano y mediático.

Rastreando en su origen, y aventurando una hipótesis, la política mediática para nosotros se fue asentando en Chile a partir de 1990 (un embrión, de hecho, se podría reconocer en la campaña televisiva del plebiscito de 1988) y ha sido la persistencia de su lógica la que mantiene, por ejemplo, a Sebastián Piñera más preocupado de su caída en las encuestas que del clamor ciudadano que, cada jueves, se acerca un poco más al perímetro del palacio de La Moneda. Más que una omisión, entonces, cabría señalar que para Tironi la política mediática se haya totalmente naturalizada en tanto lógica de ejercicio del poder político y de dominación social que no es objeto de cuestionamiento. ¿Por qué? quizás porque fue el propio Tironi quien contribuyó a la conformación de esta red de intereses mediáticos, políticos y empresariales al sentenciar, allá en los albores de la transición, cuando oficiaba como encargado de comunicaciones del gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994), que “la mejor política de comunicaciones es la no política”.

La segunda omisión de Tironi es que los marcos interpretativos, como dijimos, son procesos, son el resultado de dinámicas de negociación de las personas con los otros, en el contexto de las estructuras y el entorno sociocultural del que participan y en temporalidades largas que vinculan pasado, presente y futuro que, en grados variables, otorgan sentido a nuestras vidas. Lo anterior significa que, para el caso de una sociedad como la chilena que ha sido enmarcada durante muchos años en una lógica binominal de la política, la irrupción del movimiento social estudiantil ha traído consigo también nuevos valores, creencias y significados que han venido a desafiar los interpretaciones preexistentes, aunque ya resistidas, sobre la educación, la democracia, el modelo neoliberal, el pasado, el futuro y hasta nuestra propia convivencia social. Es decir, mediante su irrupción en el espacio público y mediático –en aquella modalidad carnavalesca de protestar en las calles y en el estilo directo de expresarse en los Medios (masivos e Internet)- los estudiantes han venido a ofrecer marcos interpretativos renovados, que si bien no son del todo novedosos pues recogen críticas repartidas en diferentes sectores de la sociedad, claramente marcan una ruptura con los marcos preexistentes. Es decir, y valiéndonos de otra expresión de Castells, el movimiento estudiantil ha venido a “reprogramar” a la sociedad chilena.

De este modo, y volviendo ahora al libro de Tironi, si bien es plausible su énfasis dado a que el fracaso actual de Piñera se fundaría en una nostalgia de los ciudadanos por una relación más cercana con la figura presidencial, cuestión que, a su juicio, sí supo “leer” la Concertación, el argumento es incompleto y sesgado. Y aquí es necesario enfatizar algo que el propio Tironi señala en su hipótesis: el movimiento social estudiantil no corresponde a un mero estallido de malestares acumulados sino que, a partir de ellos y de una estructura organizativa a toda prueba hasta ahora, ha construido un discurso coherente y propositivo, transversal y resonante a lo largo del ciclo de protesta, ofreciendo a los chilenos una reinterpretación “global” de problemas y soluciones que, a juzgar tanto por la convocatoria de sus 36 marchas así como por las encuestas, ha calado en la conciencia de los chilenos que, en porcentajes que bordean el 90%, le otorgan su apoyo . En esa medida, entonces, los estudiantes sí son ideologizados, y ellos mismos lo han reconocido en algunos programas de TV, pues precisamente desafían las estructuras dominantes.

Retomando entonces el análisis de los marcos, aunque esta vez desde el punto de vista del movimiento social, creemos que precisamente lo anterior es lo que sesga el análisis de Tironi: las interpretaciones provistas por el movimiento social estudiantil no sólo se distancian sino que rompen con la lógica binominal, con la ideología, los principios y los valores que fundaron la transición democrática, exigiendo el paso a un nuevo “orden de cosas”. De ahí que dos frases recurrentes que podrían resumir esto son las siguientes: “somos la generación que perdió el miedo” y “el cambio llegó para quedarse”.

De los malestares y el valor de la alternancia.

Llegados a este punto es necesario precisar dos cosas. La primera es que la expresión “malestares sociales” tuvo su estreno en el debate público nacional durante el cambio de milenio y a partir de dos informes de Desarrollo Humano publicados por el PNUD: Las paradojas de la modernización (1998) y Nosotros los chilenos: un desafío cultural (2002) que exploraban los cambios estructurales y subjetivos propiciados por la modernización económica y la globalización sociocultural. En ambos informes se revela un panorama social complejo en el que resaltan nítidamente una serie de temores, inseguridades, molestias y desconfianzas en las personas en medio de ambos procesos que, temporalmente, funden la dictadura y la transición política. Los encuestados y entrevistados señalaban sentir temor ante el “otro”, percibían el modelo económico como una “máquina”, expresaban una fluctuante adhesión democrática al tiempo que también demandaban, en grados variables, mayores espacios para desplegar sus proyectos individuales.

La segunda cuestión para precisar, es que fue el propio Tironi quien por entonces, y junto a otros analistas, refutó esta tesis señalando que ella no era extensible al conjunto de la sociedad chilena sino que era acotable a los temores inconfesos de las élites frente a la “irrupción de las masas” aspiracionales y empoderadas por el consumo, la modernización económica y la globalización cultural. Para resumir, aunque no por ello caricaturizar, se puede decir que mientras las masas disfrutaban de ver ampliadas sus posibilidades de acceso a bienes y servicios otrora negados para ellas, las élites traslucían una posición defensiva, ideológicamente conservadora y antiprogresista.

Transcurrida más de una década de ese debate, y a la luz de la emergencia de los movimientos sociales, ahora sí Tironi valida el “malestar difuso” que recorre a la sociedad chilena y los interroga: ¿cuáles son los detonantes del malestar que se tradujeron en “una muchedumbre de manifestantes por las calles”? Ensaya primero unas tentativas: ¿es la desigualdad económica? No, se responde. ¿Son las famosas redes sociales? Tampoco. ¿Se trata de un reclamo emocional de los chilenos? Menos. Y luego apunta al blanco. ¿Es posible que se trate de un reclamo ideológico? “Bingo”, parece decir. Las tan despreciadas ideologías estarían de regreso pero con una variante fundamental: ya no pueden ser entendidas como pura racionalidad o, mejor dicho, disociadas de las emociones, los valores y los principios que movilizan a las personas. ¿Cómo se expresa aquello? para el caso de los jóvenes, en que son capaces de sacrificar sus intereses formativos por el valor social de una educación gratuita para todos; para el caso de los ecologistas, en que anteponen el cuidado de la naturaleza a su uso como fuente de energía. Es decir, y en base a estos ejemplos, las ideologías estarían de regreso con los movimientos sociales recientes.

Pero allí no acaba todo. Siguiendo con su indagación sobre los malestares sociales, Tironi repasa una lista de “fuentes del malestar” que distingue entre inmediatas y mediatas, contingentes y de largo alcance. Críticamente, nos concentraremos en estas últimas:

-La gestión del capitalismo desde el capitalismo que ejerce el gobierno de Piñera. Según Tironi, y pese a vivir bajo sus condiciones durante las últimas décadas, la mayoría de los chilenos tiene un ethos, un alma anticapitalista o, por lo menos, han adquirido plena conciencia de sus estragos. Si bien a la Concertación le correspondió administrar este modelo (en su versión neoliberal) heredado de la dictadura, sus esfuerzos fueron por humanizarlo y así no traicionar del todo su historia, su memoria, su originaria alma anticapitalista. Y este solo hecho la exculpa y redime. La Derecha, en cambio, es orgullosamente procapitalista. Sus miembros profitan y presumen de los éxitos alcanzados gracias al modelo y no está en sus planes transformarlo.

Remitiendo una vez más a los “marcos cognitivos”, el rechazo a Piñera se explicaría por cuanto la identidad anticapitalista del grueso de la ciudadanía es más fuerte que cualquier evidencia en contra por parte de un gobierno que, además de no proveer una imagen presidencial cercana y emotiva, exhibe sin pudor su adhesión al modelo económico. Además de rebuscado, este argumento nos parece falaz y excluyente: falaz porque, admitiendo por ahora el simplismo de su “sospecha” (chilenos pro y anticapitalistas), Tironi pretende exculpar a los gobiernos de la Concertación de cualquier responsabilidad en el malestar asociado a la gestión del modelo económico en Chile, por el sólo hecho de haber intentado “humanizarlo”. Aquí valdría la pena remitir a tres evidencias: la serie de encuestas de opinión que se vienen realizando en estos últimos meses y en las cuales, al igual que el gobierno, la oposición política no rebasa el 25%, desmintiendo, a nuestro parecer, cualquier rasgo de “nostalgia” por parte de la población para con los gobiernos de la Concertación; dos: los reiterados “mea culpa” por la prensa de casi todos sus dirigentes relevantes quienes admiten, para ponerlo en esos términos, su complicidad con los malestares sociales y, tres, la propuesta surgida desde el seno de la coalición por refundarla a fin de reconectarse con la sociedad civil y hacerse políticamente viables en las próximas elecciones.

Decimos que el argumento de Tironi es también excluyente pues aplica la lógica binominal del sistema político como matriz de las soluciones (“si el procalitalismo de la derecha se ha vuelto insufrible, sólo queda retornar al anticapitalismo de la Concertación” sería, más o menos, el razonamiento implícito) para un problema que rebasa por mucho aquella lógica, que va de lo estructural a lo subjetivo, y que incluye otras sensibilidades, otros ethos, por fuera de la Concertación y la Alianza como, por ejemplo, las que están a la base de los movimientos sociales y que, todo parece indicar, se gestaron desde la periferia de la lógica binominal y complejizan mucho más el análisis.

-Un segundo malestar profundo es el desafío a las élites y las demandas por mayor poder a la ciudadanía. Aquí vale la pena remitir a otro informe del PNUD del año 2004 (El poder, ¿para qué y para quién?) en el que se estudia la relación de los chilenos con esta dimensión clave de la sociedad. Dos cosas nos parecen rescatables de dicho informe: la primera es que casi la mitad de los entrevistados demandan mayores cuotas de “soberanía” para desarrollar sus proyectos individuales pero también para participar en las decisiones colectivas, lo que nos parece desmiente la creencia difundida respecto a una apatía generalizada de la población por los asuntos públicos. Lo segundo es que, como reverso de lo anterior, el informe consigna que las élites chilenas no disponen de un “proyecto país” claro y preciso y tienden a actuar movidas por intereses corporativos y de corto alcance. Las élites viven más bien desconectadas de las mayorías y sin sentido de responsabilidad en cuanto a su función dirigente. Ambas cuestiones, combinadas, explicarían el actual desafío a las élites que consigna Tironi, así como también el rechazo a la razón y el saber tecnocráticos que ha sustentado a los grupos dominantes. Las personas, por su parte, manifiestan un malestar por la distribución asimétrica del poder y reclaman mayor participación en las decisiones colectivas al considerarse, cada vez más, aptas y competentes para hacerlo.

-El tercer malestar profundo dice relación con la actual intolerancia a la desigualdad. Dos caras tiene este argumento: una que remite al “cambio cultural” o de mentalidad entre los chilenos respecto a que la desigualdad adopta muchas formas, no únicamente la económica, y que deviene en un factor de desintegración social. La segunda cara del argumento, en cambio, repite un problema anterior: al afirmar Tironi que esta concientización representaría “el mayor logro de la Concertación”, nos demuestra la persistencia de su lógica binominal y lamentablemente no entrega antecedentes que la avalen. Por nuestra parte, referimos a un estudio de la U. de Chile-Mideplan (2000) que más bien la contradice: consultados respecto a “los responsables de la desigualdad” un 76% de las personas consideraba al Estado como su principal causante, seguido del Parlamento con un 74%. Asimismo, apenas un 35% consideraba que su situación era mejor que hace treinta años y una cifra similar consideraba que era peor. Tal era, por lo tanto, la percepción ciudadana tras una década de gobiernos de la Concertación.

Para concluir, nos referiremos brevemente a las últimas dos cuestiones: la comparación que Tironi realiza entre el movimiento estudiantil con Mayo del ‘68 y la valoración positiva del gobierno de Piñera con que cierra el libro. Ambos elementos, además, terminan por configurar la hipótesis del libro enunciada al comienzo de este artículo.

Respecto a lo primero, Tironi señala que ambos movimientos tienen una serie de paralelos que los hacen comparables: ser juventudes que se atrevieron a actuar idealistamente tras generaciones que, producto de la posguerra en el caso francés y de la dictadura en el caso chileno, debieron actuar pragmáticamente; ser juventudes que participaban de sociedades más opulentas y que experimentaron el “síndrome 15-M” (en alusión a haber sobrepasado los 15 mil dólares de ingreso percápita), esto es, el tránsito desde valores materiales hacia valores posmateriales .

No soy historiador, aclaro, pero si bien estos argumentos pueden ser persuasivos para un “texto periodístico”, como califica Tironi a su libro (por cierto, ¿por qué lo periodístico habría de ser menos riguroso que lo académico?), parecen totalmente inaceptables para una comparación histórica. Partiendo porque implica una mirada evolucionista, cíclica y mecanicista de la historia y las sociedades, todas ellas en retirada en las perspectivas recientes de esta disciplina. En segundo lugar, se encuentra el hecho de convertir a una variable económica estructural, como el ingreso percápita, en elemento detonador de un cambio de mentalidad, y de disposición subjetiva para la acción política, lo cual nos parece un tipo de determinismo y una relación causal abusiva. Sin mencionar que esta interpretación contradice el anterior argumento respecto a la desigual distribución de la riqueza global del país. En tercer término, el “síndrome 15-M” minimiza los cauces más profundos del cambio histórico impulsado por los miembros de la sociedad civil, diría un historiador como Gabriel Salazar, más que a héroes o logros específicos que los operan milagrosamente. Es decir, al ofrecernos esta interpretación, Tironi parece estar restándole valor a la variable histórica del movimiento estudiantil que, de un lado, es inseparable de una tradición pero que, asimismo, difícilmente se vería reflejado en una lucha por “valores posmateriales”.

Finalmente, Tironi celebra el arribo de Piñera al gobierno como una alternancia necesaria y como una oportunidad de maduración social. Dice, por ejemplo, que gracias a ella se “inaugura una convergencia que no existía en el seno de la clase dirigente chilena” para aludir a lo siguiente: “así como la Concertación fue indispensable para darle legitimidad social y moral al tipo de capitalismo creado bajo Pinochet, un gobierno como el de Piñera era indispensable para que la derecha hiciera suya el capitalismo reformado de la Concertación”; es decir y “más allá de las palabras, el gobierno de Piñera ha sido un gobierno de continuidad, no de cambio” (p.134). Este nos parece el corolario de lo que hemos denominado la lógica binominal en el análisis de Tironi pues, como hemos intentado sostener a lo largo del texto, lo que mejor representa el movimiento estudiantil, y quien sabe si los demás movimientos que irrumpieron durante este año, es la emergencia de otras (que no necesariamente nuevas) culturas políticas que se venían gestando desde los extramuros de la democracia representativa, otros valores y propuestas respecto al modelo económico neoliberal, otros repertorios de la disputa por el poder de la comunicación e incluso, si se presta atención al discurso de los estudiantes, otras formas de la sociabilidad. En suma, el movimiento social estudiantil ha puesto en la escena pública otros marcos a partir de los cuales construir una sociedad diferente y, esperamos, mejor.
Referencias:
-Amparan, Chihu (2006): El “análisis de los marcos” en la sociología de los movimientos sociales. Editorial Porrúa, UAM-Iztapalapa, Conacyt, México.
-Castells, Manuel (2009): Comunicación y poder. Alianza editorial. Barcelona, España.
-(2005): “La teoría de los marcos cognitivos”. La Nación, 4 de octubre http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20051003/pags/20051003193001.html
-PNUD (1998): Las paradojas de la modernización. Santiago de Chile. Versión Internet: www.desarrollohumano.cl
-(2002): Nosotros los chilenos, un desafío cultural. Santiago de Chile. Versión Internet: www.desarrollohumano.cl
-(2004a): El poder, para qué y para quién. Versión Internet: www.desarrollohumano.cl
-SALAZAR, Gabriel y Julio Pinto (1999): Historia contemporánea de Chile (v.1: “Estado, legitimidad, ciudadanía”). LOM, Santiago de Chile.
-TIRONI, Eugenio (1999): La irrupción de las masas y el malestar de las élites. Chile en el cambio de siglo. Grijalbo, Santiago de Chile.
-Universidad de Chile-Mideplan (2000): Percepciones culturales de la desigualdad. Santiago de Chile.

Óscar Bustamante F., periodista y académico chileno residente en México.

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La selva debe vivir

Juan Alonso (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Las hojas, los troncos, los pájaros, los pies y las bocas
la lluvia, los sonidos, la penumbra de las selvas
deben ser perpetuos, eternos en la medida del universo
Los hombres, niños, viejos, mujeres
del bosque deben ser libres para quedarse
dueños de la fragancia creada por el agua y el sol
o salir dejando entrar la democracia de los empresarios
Nadie que no sean ellos pueden elegir entre un techo de ramas
o una chabola de lata
los de fuera deben guardar silencio
vendrá el tiempo verde en que se necesitarán los primitivos árboles
y hermanos elementales de la vida

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Wikileaks visibiliza a vende-patria: Sapos de la IV en la burocracia de la V

Indira Carpio y Ernesto J. Navarro (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En la Revolución Bolivariana de Venezuela no hace falta pasar por la lista Tascón para ser públicamente antichavista, con sólo declarar ante funcionarios de la embajada de EEUU en Caracas basta. Ahora, pican y se extienden los Wikileaks y nadie lo desmiente y a nadie parece importarles. Pero... ¿El que calla... otorga?

Si el contenido del cable de la embajada estadounidense publicado por Wikileaks -fechado el 16 de abril de 2004 y traducido a continuación- fuese cierto, se reconocería abiertamente la intervención de la embajada de USA en los asuntos internos de Venezuela y cómo funcionarios de alto nivel del gobierno se prestaron para ser informantes.

Si acaso lo más importante, debido a que la premisa anterior ha sido suficientemente demostrada a lo largo de la historia (nos referimos al intervencionismo yanqui) ¿es acaso la entrega de información confidencial de los ministerios venezolanos a representantes de otros países considerado una traición a la patria?

Según el Código Penal venezolano en su Libro segundo Título I, Capítulo I De la traición a la patria y otros delitos contra ésta, SI. En este, se establece en el artículo 128 que “cualquiera que, de acuerdo con una Nación extranjera o con enemigos exteriores, conspire contra la integridad del territorio de la patria o contra sus instituciones republicanas, o la hostilice por cualquier medio para alguno de estos fines, será castigado con la pena de presidio de veinte a treinta años”.
Nos preguntamos, los sapos que a continuación aparecen soltando la legua en el centro de operaciones del imperio usamericano ¿Dónde están? ¿Qué hacen? ¿Siguen como burócratas de oficio? O ¿Lograron conseguir las prebendas por las que -gustosamente- vendieron a su país? ¿Están en su pequeña Venecia mental, chupando de la “revolución” o habitan en Westonzuela, cuna de la gusanera venezolana en Miami?

Estén o no en “su país”, según el artículo 129 de la ya citada reglamentación, debería salirles hacha y machete. “El que dentro o fuera de Venezuela, sin complicidad con otra Nación, atente por si solo contra la independencia o la integridad del espacio geográfico de la República, será castigado con la pena de presidio de veinte a veintiséis años”.

Eduardo Porcarelli, Roberto Arias (antes funcionarios de MinComercio), Jorge Szeplaki (Procompetencia), José Fermín (ex Consultor jurídico del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual), Carlos Abello (Ex Director de Mercadeo del Ministerio de Agricultura y Tierras) y Nilsa Mujica (Ex directora de Comercio Internacional de MinComercio) figuran como los deslenguados apátridas y custodios de los intereses económicos de EEUU sobre Venezuela y lo peor, es que estaban enquistados en la administración pública.
Quien se atrevan a negar que hay otros sapos como estos en la burocracia bolivariana actual, que lance otra pesquisa en Wikileaks. Nosotros, que no somos santos, ya lanzamos la nuestra.

La siguiente traducción no sólo constituye la cita textual de una comunicación entre burócratas estadounidenses, sino que trasluce las formas de la injerencia imperialista en los gobiernos progresistas de Latinoamérica.

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Identificación de referencia: 04CARACAS1313
Tema: politizando la burocracia económica de Venezuela
Origen: Embajada en Caracas (Venezuela)
Hora del cable: Viernes, 16 de abril de 2004 00:00 UTC
Clasificación: CONFIDENCIAL
Fuente: http://wikileaks.org/cable/2004/04/04CARACAS1313.html
El presente récord es un extracto parcial del cable original. El texto completo del original no está disponible.

CONFIDENCIAL
CARACAS 001313 SIPDIS NSC FOR CBARTON USAID DCHA/OTI FOR RUSSELL PORTER E.O. 12958: DECL: 03/22/2014
03/22/2014 ETIQUETAS: ECON [Condiciones Económicas], ETRD [Comercio Internacional], PGOV [Asuntos gubernamentales internos], VE [Venezuela]
Clasificado por: Embajador Charls S. Shapiro por razones 1.4 (b) y (d)
Resumen: 1. Los actuales esfuerzos para asegurar la lealtad dentro de las instituciones del gobierno venezolano al utilizar la lista de personas que firmaron la solicitud de referéndum en contra del presidente Chávez toma lugar en el contexto de una larga historia de despidos políticamente motivados y reestructuración de personal con la finalidad de cementar el control del gobierno sobre la burocracia. Funcionarios de la embajada han recibido numerosos informes de técnicos, particularmente en los ministerios de economía y comercio, quienes han sido reemplazados por funcionarios que tienen vínculos militares, partidistas o personales más cercanos con Chávez y/o sus a altos asesores. Esta tendencia, que incluye la designación en octubre de 2003 de un ex funcionario militar como Ministro de Producción y Comercio ya ha comenzado a tener efectos significativos en las políticas económicas internacionales y nacionales de Venezuela. FIN DEL SUMARIO.


Deshaciéndose de los técnicos

2. El ex teniente de la Fuerza Aérea, teniente Wilmar Castro, participante de la intentona golpista del presidente Hugo Chávez en 1992, reemplazó al ministro de Producción y Comercio, Ramón Rosales, en octubre de 2003 (ref A). Esto marcó una tendencia dentro de los ministerios económicos de reemplazar funcionarios técnicamente sofisticados a niveles ministeriales y viceministeriales por personas cuyas conexiones políticas superaban su experiencia en sus nuevas áreas (Rosales, un especialista académico en comercio internacional, era un rabioso opositor a la “globalización”, pero era respetado en el negocio por ser un conocido y de alguna manera favorable interlocutor en temas específicos). Desde entonces, hemos recibido otros informes de cambios de personal políticamente motivados, los cuales llegan considerablemente a los más bajos rangos de funcionarios civiles. En diciembre de 2003, Eduardo Porcarelli, ex director de la Oficina de Comercio Internacional del Ministerio de Producción y Comercio (MPC) le dijo a funcionarios de la sección de economía de la embajada que había renunciado a su cargo en septiembre de 2003 porque había sido altamente marginalizado dentro del ministerio. Roberto Arias, especialista en comercio en la misma oficina del MPC, también describió su traslado a un trabajo diferente dentro del gobierno como una acción ilegal y por razones políticas. Arias contó a funcionarios de economía de la embajada que cuatro personas en la oficina habían sido transferidas o renunciaron en un período de dos meses.


3. (C) Arias y Porcarelli notaron la importancia que tiene la oficina donde trabajaban para el desarrollo y promoción de las políticas económicas internacionales de Chávez. Sus reemplazos, que son en su mayoría, designaciones políticas con poca experiencia en comercio internacional, actualmente están manejando preparaciones para las negociaciones de la OMC y las próximas asociaciones de Venezuela con el Mercosur (ref B). Porcarelli y Arias confirmaron los testimonios de que otros expertos técnicos en el MPC, el Ministerio de Agricultura y Tierras y el Ministerio de Planificación y Desarrollo están siendo marginados en temas críticos.


4. (C) Jorge Szeplaki, superintendente del organismo de protección de la libre competencia de Venezuela (Procompetencia), dijo a funcionarios de la sección de economía que había despojado a su organización del rol tradicional como una de las asesoras técnicas en las preparaciones para las negociaciones del TLC. Según Szeplaki, la comisión presidencial que actualmente maneja la política venezolana para el TLC está conformada por ideólogos que tienen relaciones cercanas con Chávez. El presidente de la Comisión, el ex viceministro de Industria y actual directivo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Víctor Álvarez, dijo al consejero económico de la embajada en agosto de 2003 que el Gobierno venezolano haría lobby para posponer las negociaciones del TLC hasta que todos los países involucrados lograsen una “paridad económica” (ref C). Álvarez es un autoproclamado opositor al liberalismo económico y el principal oponente del gobierno a la alternativa regional dirigida por Latinoamérica al TLC. El Ministerio de Relaciones Exteriores, según el embajador Óscar Hernández, director de Asuntos Económicos Internacionales y ex representante permanente ante la OMC en Genova, está completamente marginado de las negociaciones de comercio internacional.


5. (C) José Fermín, un funcionario civil de carrera y ex alto asesor legal en la institución venezolana de patente y propiedad intelectual (SAPI), dijo a funcionarios de la sección de economía en enero que había sido uno de los despedidos del organismo por razones políticas. Fermín dijo que su despido de enero de 2004 fue ordenado por el director del SAPI, Eduardo Samán, debido a que se rehusó a caer en las políticas políticamente influenciadas de Samán. Contactos industriales confirmaron que varios funcionarios civiles de carrera con experiencia técnica significativa habían sido despedidos del SAPI como resultado de las aplicaciones de patente que habían sido dilatadas. Samán es conocido como un opositor a la salvaguardia ampliada de la protección de la propiedad intelectual para farmacéuticas internacionales, las cuales considera potencialmente perjudiciales para el sistema de salud de Venezuela (ref D) (Nota: cuando Fermín se reunión con funcionarios de la sección de economía de la embajada, Samán estaba en Cuba para discutir la implementación de parte del Acuerdo Cuba-Venezuela de 2000 (ref E), el cual exhorta a la cooperación en asuntos de protección a la propiedad intelectual).


6. Bajo la influencia de Samán, el SAPI ha disminuido el número de patentes otorgadas a productos farmacéuticos, el gobierno venezolano ha instituido una política de aprobación de copias internas de productos farmacéuticos patentados internacionalmente para la venta en Venezuela, y la Asamblea Nacional está considerando cambios a un Proyecto de Ley de Propiedad que empeoraría el marco legal para la protección de la propiedad intelectual (Comentario: Samán fue reemplazado brevemente de su cargo el año pasado por el ex ministro de Producción y Comercio, Rosales, pero lo regresaron a su puesto una vez que este fue despedido. Fuentes de la industria dicen que la cercana relación de Samán con Chávez facilitó su rápido regreso al SAPI y la destitución de Rosales).


7. (SBU) Los expertos técnicos en el sector de los alimentos también parecen ser blancos. Fuentes del Ministerio de Agricultura y Tierras (MST) dijeron a funcionarios de la embajada que el ex ministro Oswaldo Carnevalli, una respetada figura en la industria, fue despedido en junio de 2003 por notar públicamente la necesidad de incrementar los precios de los alimentos, una evaluación realista percibida por sus superiores como “contrarrevolucionaria”. Su puesto lo ocupó el general Rafael Oropeza. El ex director de mercadeo del MAT, Carlos Abello, dijo a funcionarios de la embajada que lo estaban presionando para que renunciara porque ya no manipularía la importación de licencias. Abello fue finalmente reemplazado por un desconocido, Irahil Méndez. Fuentes de la industria dicen que los costos por tonelada para las licencias de importación de maíz han incrementado recientemente y al menos una compañía afiliada estadounidense no ha podido obtener este permiso desde septiembre de 2003.

Cambiando las reglas del juego

8. (C) La actual subdirectora de Comercio Internacional de MPC, Nilsa Mujica, dijo a funcionarios de la sección económica que la tendencia de transferir y despedir a funcionarios civiles podría ser justificado bajo la Ley de Autoridad Pública de Venezuela de noviembre de 2001, la cual establece el marco legal para la contratación y el despido de empleados del gobierno. En su palabras, “la nueva ley facilita la remoción de empleados improductivos y disminuye la responsabilidad laboral”. El artículo 98 de esta ley contempla el despido de funcionarios civiles de carrera de requerirse cambios, cierre de oficinas o ajuste de personal, y previamente aprobados por el despacho del Presidente. Otra razón para el despido de funcionarios civiles bajo la ley es “participar en huelgas que no cumplan con los requerimientos legales”.

9. Mujica se quejó con funcionarios de la sección de economía que la ley de 2001 había revocado garantías anteriores para empleados de carrera que los hacía tan vulnerables para cortar con los despidos como señalados políticos. La situación de los funcionarios públicos empeoró con el desmantelamiento en octubre de 2003 del primer Tribunal de Asuntos Administrativos Contenciosos de Venezuela. El Tribunal Supremo consideró esta acción necesaria para atender más eficientemente una alta carga de casos, sin embargo, el tribunal todavía tiene que ser reemplazado por una corte equivalente. El Primer Tribunal escuchó de casos de presuntas acciones ilegales del gobierno y actuó como un tribunal de apelaciones por el despido ilegal de empleados públicos (ref F). De acuerdo a Mujica, el tribunal casi siempre se pronunció a favor de los empleados en esos casos. Sugirió a funcionarios de la sección de economía que la ausencia de alguna instancia para apelaciones ha tenido un efecto escalofriante en empleados que hayan considerado protestar por lo que consideran una tendencia de aplicar transferencias y despidos políticamente motivados en los ministerios económicos.

--------COMENTARIO-----------

10. Los despidos y acosos políticamente motivados dentro del sector público se han hecho más visibles mientras el gobierno venezolano apunta hacia personas que firmaron la solicitud de referéndum revocatorio en contra del presidente Chávez. Existe un patrón mayor de reemplazar figuras no partidistas en los ministerios económicos por partidarios a Chávez. Mientras Chávez busque mantener sus niveles de aprobación altos, también incrementa la importancia de los ministerios que supervisan significativos fondos de “desarrollo” interno, así como la política económica general. Es probable que el gobierno de Venezuela continúe buscando una estrategia que le dé al Presidente más control de la burocracia y más acceso seguro a fondos que pudiesen impulsar su popularidad. SHAPIRO NNNN 2004CARACA01313 – CONFIDENCIAL

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El subrayado es nuestro.

Nótese la importancia en temas como la adhesión de Venezuela al TLC, el ingreso del país al Mercosur y el otorgamiento de patentes y licencias a empresas estadounidenses por parte del gobierno bolivariano. Algunos temas siguen siendo un misterio para la opinión pública nacional, aun hoy, después de 7 años de supuestamente haberse enviado el cable.

Nota de los autores: Estamos convencidos de que la crítica y la autocrítica son necesarias para el avance de la revolución. Con ese espíritu está hecho este trabajo periodístico. NO AUTORIZAMOS A NINGÚN MEDIO DE COMUNICACIÓN PRIVADO, BURGUÉS, CAPITALISTA, DE DERECHA, A REPRODUCIR ESTA INFORMACIÓN, NI TOTAL NI PARCIALMENTE.

*) Periodistas intragables

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