jueves, 27 de octubre de 2011

Los advertidos

Alejo Carpentier

…et facta est pluvia super terram…

I

El amanecer se llenó de canoas. Al inmenso remanso, nacido de la invisible confluencia del Río venido de arriba -cuyas fluentes se desconocían- y del Río de la Mano Derecha, las embarcaciones llegaban, raudas, deseosas de entrar vistosamente en esbeltez de eslora, para detenerse, a palancazas de los remeros, donde otras, ya detenidas, se enracimaban, se unían borda con borda, abundosas de gente que saltaba de proas a popas para presumir de graciosas, largando chistes, haciendo muecas, a donde no los llamaban. Ahí estaban los de las tribus enemigas -secularmente enemigas por raptos de mujeres y hurtos de comida-, sin ánimo de pelear, olvidadas de pendencias, mirándose con sonrisas fofas, aunque sin llegar a entablar diálogo. Ahí estaban los de Wapishan y los de Shirishan, que otrora -acaso dos, tres, cuatro siglos antes- se habían acuchillado las jaurías, mutuamente, librándose combates a muerte, tan feroces que, a veces, no había quedado quien pudiera contarlos. Pero los bufones, de caras lacadas, pintadas con zumo de árboles, seguían saltando a canoa en canoa, enseñando los sexos acrecidos por prepucios de cuerno de venado, agitando las sonajas y castañuelas de conchas que llevaban colgadas de los testículos. Esa concordia, esa paz universal, asombraba a los recién llegados, cuyas armas, bien preparadas, atadas con cordeles que podían zafarse rápidamente, quedaban, sin mostrarse, en el piso de las canoas, bien al alcance de la mano. Y todo aquello -la concentración de naves, la armonía lograda entre humanos enemigos, el desparpajo de los bufones- era porque se había anunciado a los pueblos de más allá de los raudales, a los pueblos andariegos, a los pueblos de las montañas pintadas, a los pueblos de las Confluencias Remotas, que el viejo quería ser ayudado en una tarea grande. Enemigos o no, los pueblos respetaban al anciano Amaliwak por su sapiencia, su entendimiento de todo y su buen consejo, los años vividos en este mundo, su poder de haber alzado, allá arriba en la cresta de aquella montaña, tres monolitos de piedra que todos, cuando tronaba, llamaban los Tambores de Amaliwak. No era Amaliwak un dios cabal; pero era un hombre que sabía; que sabía de muchas cosas cuyo conocimiento era negado al común de los mortales: que acaso dialogara, alguna vez, con la Gran-Serpiente-Generadora, que, acostada sobre los montes, siguiéndole el contorno como una mano puede seguir el contorno a la otra mano, había engendrado los dioses terribles que rigen el destino de los hombres, dándoles el Bien con el hermoso pico del tucán, semejante al Arco Iris, y Mal, con la serpiente coral, cuya cabeza diminuta y fina ocultaba el más terrible de los venenos. Era broma corriente decir que Amaliwak, por viejo, hablaba solo y respondía con tonterías a sus propias preguntas, o bien interrogaba las jarras, las cestas, la madera de los arcos, como si fuesen personas. Pero cuando el Viejo de los Tres Tambores convocaba era porque algo iba a suceder. De ahí que el remanso más apacible de la confluencia del Río venido de arriba con el río de la Mano Derecha estuviera llena, repleta, congestionada de canoas, aquella mañana.

Cuando el viejo Amaliwak apareció en la laja, que a modo de tribuna gigantesca se tendía por encima de las aguas, hubo un gran silencio. Los bufones regresaron a sus canoas, los hechiceros volvieron hacia él el oído menos sordo, y las mujeres dejaron de mover la piedra redonda sobre los metales. De lejos, de las últimas filas de embarcaciones, no podía apreciarse si el Viejo había envejecido o no. Se pintaba como un insecto gesticulante, como algo pequeñísimo y activo, en lo alto de la laja. Alzó la mano y habló. Dijo que Grandes Trastornos se aproximaban a la vida del hombre; dijo que este año, las culebras habían puesto los huevos por encima de los árboles; dijo que, sin que le fuera dable hablar de los motivos, lo mejor para prevenir grandes desgracias, era marcharse a los cerros, a los montes, a las cordilleras. “Ahí donde nada crece”, dijo un Wapishan a un Shirishan que escuchaba al viejo con sonrisa socarrona. Pero un clamor se alzó allá, en el ala izquierda donde se habían juntado las canoas venidas de arriba. Gritaba uno: “¿Y hemos remado durante dos días y dos noches para oír esto?”, “¿Qué ocurre en realidad?”, gritaban los de la derecha. “¡Siempre se hace penar a los más desvalidos!”, gritaron los de la izquierda. “¡Al grano! ¡Al grano!”, gritaron los de la derecha. El viejo alzó la mano otra vez. Volvieron a callar los bufones. Repitió el viejo que no tenía el derecho de revelar lo que, por proceso de revelación, sabía. Que, por lo pronto, necesitaba brazos, hombres, para derribar enormes cantidades de árboles en el menor tiempo posible. Él pagaría en maíz -sus plantíos eran vastos- y en harina de yuca, de las que sus almacenes estaban repletos. Los presentes, que habían venido con sus niños, sus hechiceros y sus bufones, tendrían todo lo necesario y mucho más para llevar después. Este año -y esto lo dijo con un tono extraño, ronco, que mucho sorprendió a quines lo conocían- no pasarían hambre, ni tendrían que comer gusanos de tierra en la estación de las lluvias. Pero, eso sí: había que derribar los árboles limpiamente, quemarles las ramas mayores y menores, y presentarle los troncos limpios de taras; limpios y lisos, como los tambores que allá arriba (y los señalaba) se erguían. Los troncos, rodados y flotados, serían amontonados en aquel claro -y mostraba una enorme explanada natural- donde, con piedrecitas, se llevaría la contabilidad de lo suministrado por cada pueblo presente. Acabó de hablar el Viejo, terminaron las aclamaciones y empezó el trabajo.

II

“El viejo está loco.” Lo decían los de Wapishan, lo decían los de Shirishan, los decían los Guahíbos y Piaroas; lo decían los pueblos todos, entregados a la tala, al ver que con los troncos entregados, el viejo procedía a armar una enorme canoa -al menos, aquello se iba pareciendo a una canoa- como nunca pudiese haber concebido una mente humana. Canoa absurda, incapaz de flotar, que iba desde el acantilado del Cerro de los Tres Tambores hasta la orilla del agua, con unas divisiones internas -unos tabiques movibles- absolutamente inexplicables. Además, esa canoa de tres pisos, sobre la cual empezaba a alzarse algo como una casa con techo de hojas de moriche superpuestas en cuatro capas espesas, con una ventana de cada lado, era de un calado tal que las aguas de aquí, con tantos bajos de arena, con tantas lajas apenas sumergidas, jamás podía llevar. Por ello, lo más absurdo, lo más incomprensible, es que aquello tuviese forma de canoa, con quilla, con cuaderna, con cosas que servían para navegar. Aquello no navegaría nunca. Templo tampoco sería, porque los dioses se adoran en cavernas abiertas en las cimas de los montes, allá donde hay animales pintados por los Antepasados, escenas de caza, y mujeres con los pechos muy grandes. El Viejo estaba loco. Pero de su locura se vivía. Había mandioca y maíz y hasta maíz para poner la chicha y fermentar en los cántaros. Con esto se daban grandes fiestas a la sombra de la Enorme Canoa que iba creciendo de día en día. Ahora el Viejo pedía resina blanca, de esa que brota de los troncos de un árbol de hojas grasas, para rellenar las hendijas dejadas por el desajuste de algún tronco, mal machihembrado con el más próximo. De noche se bailaba a la luz de las hogueras; los hechiceros sacaban las Grandes Máscaras de Aves y Demonios; los bufones imitaban el venado y la rana; había porfías, responsos, desafíos incruentos entre las tribus. Venían nuevos pueblos a ofrece sus servicios. Aquello fue una fiesta, hasta que Amaliwak, plantando una rama florida en el techo de la casa que dominaba la Enorme Canoa, resolvió que el trabajo estaba terminado. Cada cual fue pagado cabalmente en harina de yuca y en maíz y -no sin tristeza- los pueblos emprendieron la navegación hacia sus respectivas comarcas. Ahí quedaba, en luna llena, la canoa absurda, la canoa nunca vista, construcción en tierra que jamás habría de navegar a pesar de su perfil de nave-con-casa-encima, en cuyo cuádruple techo de moriche andaba el viejo Amaliwak, entregado a extrañas gesticulaciones. La Gran-Voz-de-Quien-Todo-lo-Hizo les hablaba. Había roto las fronteras del porvenir y recibía instrucciones del anciano. “Repoblar la tierra de hombres, haciendo que su mujer arrojara semillas de palmera por encima de su hombro.” A veces, pavorosa de su dulzura exterminadora, sonaba la voz de la Gran-Serpiente-Generadora, cuyas palabras cantarinas helaban la sangre. “¿Por qué habré de ser yo -pensaba el anciano Amaliwak- el depositario del Gran Secreto vedado a los hombres? ¿Por qué se me ha escogido a mí para pronunciar los terribles conjuros, para asumir las grandes tareas?” Un bufón curioso había permanecido en una barca rezagada para ver lo que podía ocurrir ahora en el Extraño-Lugar-de-la-Canoa-Enorme. Y cuando la luna se ocultaba ya detrás de las montañas cercanas, sonaron los Conjuros, inauditos, incomprensibles, lanzados con una voz tan fuerte que no podía tratarse de la vos de Amaliwak. Entonces algo que era de vegetación, de árboles, del suelo, de los ramazones, que aún quedaban detrás de las talas, echó a andar. Era un tumulto tremebundo de saltos, de vuelos, de arrastre, de galopes, de empellones, hacia la Enorme-Canoa. El cielo blanqueó de garzas antes del amanecer. Una masa de rugidos, zarpazos, trompas, morros, corcovaos, encabritamientos, cornadas; una masa arrolladora, tremebunda, presurosa, se iba colando en la embarcación imposible, cubierta por las aves que entraban a todo vuelo, por entre cuernos y cornamentas, patas alzadas, mordiscos lanzados al viento. Después, el suelo hirvió en el mundo de los reptiles de agua y de tierra, y las serpientes menores -ésas, que hacen música con la cola, se disfrazan de ananás o traen pulseras de ámbar y de coral sobre el cuerpo. Hasta bien pasado el mediodía se asistió a la arribazón de gente que, como los venados rojos, no habían recibido el aviso a tiempo, o las tortugas, para las cuales los viajes largos eran trabajosos y más ahora que eran los tiempos de desovar. Por fin, viendo que la última tortuga había entrado en la canoa. El anciano Amaliwak cerró la Gran-Escotilla, y subió a lo más alto de la casa donde las mujeres de su familia -es decir: de su tribu, puesto que su gente se casaba a los trece años- estaban entregadas, cantando, a los juegos y rejuegos del metate. El cielo de aquel mediodía era negro. Parecía que las tierras negras de las comarcas negras se hubiese subido, de horizonte a horizonte. En eso sonó la Gran-voz-de-Quien-todo-lo-Hizo: “Cúbrete los oídos”, dijo. Apenas Amaliwak hubo obedecido, retumbó un trueno tan horrísono y prolongado que los animales de la Enorme-Canoa quedaron ensordecidos. Entonces empezó a caer la lluvia. Lluvia de Cólera de los Dioses, pared de agua de un espesor infinito, bajada de lo alto; techo de agua en desplome perpetuo. Como era imposible respirar, siquiera, bajo semejante lluvia, el viejo entró en la casa. Ya caían goteras, ya lloraban las mujeres, ya chillaban los niños. Y ya no se supo del día ni de la noche. Todo era noche. Amaliwak, ciertamente, se había provisto de mechas que, al ser encendidas, ardían más o menos durante el tiempo de un día o de una noche. Pero ahora, con la ausencia de luz, estaba desconcertado en sus cálculos, dando noches por días y días por noches. Y, de súbito, en un momento que el anciano no olvidaría nunca, la proa de la canoa empezó a dar bandazos. Una fuerza levitaba, alzaba, empujaba, aquella construcción hecha a los dictados de los Poderosos de las Montañas y de los Cielos. Y después de una tensión, de una indecisión, de un miedo, que obligó a Amaliwak a tomarse un jarro entero de Chicha de maíz, hubo como un embate sordo. La Enorme-Canoa había roto su última atadura con la tierra. Flotaba. Y se lanzaba hacia un mundo de raudales abiertos entre montañas, raudales cuyo bramido continuo ponía pavor en el pecho de los hombres y animales. La Enorme-Canoa flotaba.

III

Al principio Amaliwak y sus hijos y sus nietos y bisnietos y tataranietos trataron, aullantes, de piernas abiertas en las cubiertas, de concentrarse en alguna maniobra del timón. Era inútil. Circundada la montaña, azotada por los rayos, la Enorme-Canoa caía, de raudal en raudal, de viraje en viraje, esquivando los escollos, sin topar con nada, por su misma debilidad en seguir el enfurecido correr de las aguas. Cuando el anciano se asomaba a la borda de su Enorme-Canoa, la veía correr, harto rauda, desorientada, desnortada (¿acaso se veían las estrellas?) en su mar de fango líquido que iba empequeñeciendo las montañas y los volcanes. Porque a aquél se le miraba de cerca el exiguo abismo que otrora arrojara fuego. Poco impresionaban sus labios de lava llovida. Las montañas se reducían en tamaño en aquella desaparición creciente de sus faldas. E iba la Enorme-Canoa por rumbos inseguros, a veces, antes de arrojarse a un disparadero de aguas que paraba en cataratas ya amansadas por las aguas -según el mal cálculo de Amaliwak había llovido durante más de veinte días, y de aquella manera tremebunda…- dejaron de caer del cielo. Se hizo un gran remanso, una gran mar quieta entre las últimas cimas visibles, con sus playas de lado pintadas a millares de palmos de altura, y la Enorme-Canoa dejó de agitarse. Era como si La-Gran-Voz-de-Quien-Todo-lo-Hizo le impusiera un descanso. Las mujeres habían regresado a sus metates. Los animales, abajo, estaban tranquilos; todos, desde el día de la Revelación, se habían conformado con el yantar cotidiano, de maíz y de yuca, así fueran carnívoros. Amaliwak, cansado, se echó un buen jarro de Chicha en el gaznate y se echó a dormir en su chinchorro.

Al tercer día de sueño lo despertó el choque de su nave con alguna cosa. Pero no era cosa de roca, ni de piedra, ni de troncos muy viejos, de esos que yacían petrificados, intocables en los claros de la selva. El golpe había derribado algunas cosas: jarros, enceres, armas, por su violencia. Pero había sido un golpe blando, como de madera mojada con madera mojada, de tronco flotante con tronco flotante, en que ambos, después de herirse las cortezas, siguen juntos sus caminos, unidos como marido y mujer. Amaliwak subió a los pisos superiores de su embarcación. Su canoa había tropezado, de soslayo, con algo rarísimo. Sin fracturas había abordado una nave enorme, de costillares al descubierto, de cuadernas fuera de borda, como hecha de bambúes, de juncos, con algo sumamente singular: un mástil en torno al cual giraba, según soplara la brisa -ya habían terminado los grandes vientos- un velamen cuadrado, de cuatro caras, que agarraba el aire que soplaba por debajo, como una chimenea. Viendo así la embarcación oscura, que ninguna forma viviente animaba, pensó el anciano Amaliwak en medirla a ojo de buen comprador de jarras -con chicha adentro por supuesto. Tenía unos trescientos codos de longitud, unos cincuenta de anchura, y unos treinta codos de alto. “Más o menos como mi canoa -dijo- aunque yo he dilatado a lo sumo las proporciones que me fueron dictadas por revelación. Los dioses de tanto andar por los cielos, poco saben de navegar.” Se abrió la escotilla de la extraña nave, apareció un anciano pequeñito, tocado con un gorro rojo, que parecía sumamente irritado. “¿Qué? ¿No atamos cabos?”, gritó, en un idioma extraño, hecho a saltos de tonalidades de palabras a palabras, pero que Amaliwak entendió porque los hombres sabios, en aquellos días, entendían todos los idiomas, dialectos y jergas, de los seres humanos. Amaliwak mandó a lanzar cabos a la extraña embarcación; ambas se arrimaron, y se abrazó el anciano de otro anciano de tez un tanto amarillenta, que dijo venir del Reino de Sin, cuyos animales traía en las entrañas del Gran Barco. Abriendo la escotilla mostró a Amaliwak un mundo de animales desconocidos que entre divisiones de madera que limitaban sus pasos pintaban estampas zoológicas por él nunca sospechadas. Se asustó al ver que hacía ellos trepaba un oso negro de muy fea traza: abajo había como venados grandes, con gibas en los lomos. Y unos felinos brincadores, nunca quietos, que llamaban “onzas”. “¿Qué hace usted aquí?”, preguntó el hombre de Sin a Amaliwak. “¿Y usted?”, contestó el anciano. “Estoy salvando a la especie humana y las especies animales”, dijo el hombre de Sin. “Estoy salvando a la especie humana y las especies animales”, dijo el anciano Amaliwak. Y como las mujeres del hombre de Sin habían traído vino de arroz, no se habló más de cuestiones difíciles de dilucidar, aquella noche. Y algo borrachos estaban los hombres de Sin y el anciano Amaliwak cuando, al filo del amanecer, un golpe formidable hizo retumbar a las dos naves. Una embarcación cuadrada -trescientos codos de longitud, cincuenta más o menos de anchura, treinta codos (eran unos cincuenta) de alto- dominada por una casa vivienda con ventanas laterales, había topado con las dos naves amarradas. En la proa, antes de que fuesen a requerirlo por una mala maniobra marinera, un anciano, muy anciano, de largas barbas, recitaba lo inscripto en las pieles de los animales. Y lo recitaba a gritos, para que todos lo escucharan, y nadie viniese a requerirlo por la maniobra marinera mal hecha. Decía: “Me dijo Iaveh: "Hazte un arca de madera de Gopher; harás aposentos en el arca, y la embetunarás con brea por dentro y por fuera. Al arca harás pisos abajo, segundo y tercero”. “Aquí también hay tres pisos”, decía Amaliwak. Pero proseguía el otro: “Y yo, he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo, todo lo que hay en la tierra morirá. Más estableceré un pacto contigo y entrará en el arca tú y tus hijos y tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo…” “¿No fue eso acaso lo que hice?”, dijo el anciano Amaliwak. Pero proseguía el otro el recitado de su Revelación: “Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo: macho y hembra serán. De las aves según su especie; de todo reptil de la tierra, según su especie; dos de cada especie entrarán contigo para que hayan vida”. “¿Así no hice yo?”, preguntábase el anciano Amaliwak hallando que aquel extraño resultaba harto presuntuoso con sus Revelaciones que eran semejantes a todas las demás. Pero al pasar de embarcación en embarcación, los nexos de simpatía se fueron creando. Tanto el hombre de Sin, como el anciano Amaliwak y el Noé recién llegado eran grandes bebedores. Con el vino del último, la chicha del viejo y el licor de arroz del primero, los ánimos se fueron ablandando. Se formulaban preguntas, tímidas al comienzo, acerca de los pueblos respectivos; de sus mujeres, de sus modos de comer. Ya sólo llovía de cuando en cuando, y eso, como para poner un poco de claridad en el cielo. El Noé, del arca maciza, propuso que se hiciera algo para saber si toda vida vegetal había desaparecido del mundo. Lanzó una paloma sobre las aguas, quietas aunque fangosas en grado increíble. Al cabo de una larga espera, la paloma regresó con un ramito de olivo en el pico. El anciano Amaliwak lanzó entonces un ratón al agua. Al cabo de una larga espera regresó con una mazorca de maíz entre sus patas. El hombre del País de Sin despachó, entonces, un papagayo, que regresó con una espiga de arroz debajo del ala. La vida recobraba su curso. Sólo faltaba recibir alguna Instrucción de Aquellos que vigilan el ir y venir de los hombres desde sus templos y cavernas. Las aguas bajaban de nivel.

IV

Transcurrían los días y calladas estaban las voces de La-Gran-Voz-de-Quien-Todo-lo-Hizo, de Iaveh con quien Noé parecía haber tenido largos coloquios, con instrucciones más precisas que las impartidas a Amaliwak; de Quien-Todo-lo-Creó y vive en el espacio ingrávido y suspendido como una burbuja, escuchado por el Hombre de Sin. Desconcertados estaban los capitanes de las naves, arrimadas por sus bordas, sin saber qué hacer. Descendían las aguas; crecían las cordilleras en el horizonte de paisajes libres de nieblas. Y, una tarde en que los capitanes bebían para distraerse de sus propias cavilaciones, se anunció la aparición de una cuarta nave. Era casi blanca, de una admirable finura de líneas, con las bordas pulidas y una vela de forma que nunca habían visto por acá. Se arrimó ligeramente, y, envuelto en una capa negra, apareció su Capitán: “Soy Deucalión -dijo-. De dónde se yergue un monte llamado Olimpo. He sido encargado por el Dios del Cielo y de la Luz de repoblar el mundo cuando termine este horrible diluvio” “¿Y dónde lleva los animales en una nave tan exigua?”, preguntó Amaliwak. “No se me ha hablado de los animales -dijo el recién llegado-. Cuando termine esto tomaremos piedras, que son los huesos de la tierra, y mi esposa Pirra las arrojará por encima de sus hombros. De cada guijarro nacerá un hombre”. “Yo debo hacer lo mismo con las semillas de palmeras”, dijo Amaliwak. En eso, de la bruma que acababa de levantarse sobre las costas cada vez más próximas, surgió, como embistiendo, la mole enorme de una nave casi idéntica a la de Noé. Una hábil maniobra de los que la tripulaban ladeó la embarcación poniéndola al pairo. “Soy Our-Napishtim -dijo el nuevo Capitán, saltando a la nave de Deucalión-. Por el Dueño-de-las-Aguas supe lo que iba a ocurrir. Entonces edifiqué el arca, y embarque en ella, además de mi familia ejemplares de animales de todas las especies. Me parece que lo peor ha pasado. Primero arrojé una paloma al espacio, pero regresó sin haber hallado cosa alguna que, para mí, significara vida. Lo mismo me ocurrió con la golondrina. Pero el cuervo no regresó: pruebas de que halló algo que comer. Estoy seguro de que en mi país, en el lugar llamado Boca de los Ríos, ha quedado gente. El agua sigue descendiendo. Ha llegado la hora de regresar a las tierras propias. Con tanta tierra de aquí, de allá, acarreada, depositada, dejada sobre los campos, tendremos buenas cosechas”. Y dijo el hombre de Sin: “Pronto abriremos las escotillas y saldrán los animales a sus pastos fangosos; y se reanudará la guerra entre las especies; y los unos devorarán a los otros. No me cupo la gloria de salvar a la raza de los dragones, y lo siento, porque ahora esa raza se extinguirá. Sólo hallé un dragón macho, sin hembra, en el lugar septentrional donde pacen elefantes de colmillos curvos y donde los grandes lagartos ponen huevos semejantes a sacos de sésamo”. “Todo está en saber si los hombres habrán salido mejores de esta aventura -dijo Noé-. Muchos deben haberse salvado en las cimas de los montes.”

Los Capitanes cenaron silenciosamente. Una gran congoja -inconfesada, sin embargo; guardada en lo hondo del pecho- les ponía lágrimas a las gargantas. Se había venido abajo el orgullo de creerse elegidos -ungidos- por las divinidades que, en suma, eran varias, y hablaban a los hombres de idéntica manera. “Por ahí deben andar otras naves como las nuestras” dijo Our-Napishtim, amargo. “Más allá de los horizontes; mucho más allá debe haber otros hombres advertidos, navegando con sus cargas de animales. Debe haberlo de países donde se adora el fuego y las nubes”. “Debe haberlo de los Imperios del Norte que, según dicen, son tremendamente industriosos.” En ese instante La-Gran-Voz-de-Quien-Todo-lo-Hizo retumbó en los oídos de Amaliwak: “Apártate de las demás naves, y déjate llevar por las aguas”. Nadie, salvo el Viejo, escuchó el tremendo mandato. Pero a todos les ocurría algo, puesto que se marcharon de prisa, sin despedirse unos de otros, volviendo a sus embarcaciones. Cada una halló la corriente que le correspondía, en un agua que ya se pintaba a la manera de un río. Y, pronto, el anciano Amaliwak se encontró solo con su gente y con sus animales. “Los dioses eran muchos -pensaba-. Y donde hay tantos dioses como pueblos, no puede reinar la concordia, sino que debe vivirse en desavenencia y turbamulta en torno a las cosas del Universo.” Los dioses se le empequeñecían. Pero aún le tocaba una tarea que cumplir. Arrimó la Enorme-Canoa a una orilla y, bajando detrás de una de sus esposas, le hizo arrojar detrás de sus espaldas las semillas de palmera que llevaba en un saco. En el acto -y era maravilloso verlo- las semillas se transformaron en hombres que en pocos instantes crecían, pasando de la talla de niños, a la talla de mozos, a la talla de adolescentes, a la talla de hombres. Con las semillas que contuvieran gérmenes de hembra ocurría lo mismo. Al cabo de la mañana era una multitud, pululante, la que llenaba la orilla. Pero, en eso, una oscura historia de rapto de hembra, dividió a la multitud en dos bandos, y fue la guerra. Amaliwak regresó rápidamente a la Enorme-Canoa, viendo cómo los hombres, recién salvados, se mataban unos a otros. Y según sus posiciones de combate en la costa elegida para su resurrección, era evidente que ya se había creado un Bando-montaña y un Bando-valle. Ya tenía éste un ojo colgándole de la cara; ya venía el otro con el cráneo abierto por una piedra. “Creo que hemos perdido el tiempo”, dijo el anciano Amaliwak poniendo su Enorme-Canoa a flote.

Alejo Carpentier: escritor cubano (1904-1980), uno de los principales exponentes de la literatura latinoamericana del siglo XX.

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Cuestión de espacio-tiempo

Edgar Borges

De niño veía por una ventana el ir y venir de los adultos. Recuerdo que no comprendía muy bien ese diario movimiento que por frenético me parecía absurdo. ¿Eso era vida? ¿Esa sería mi vida de adulto? Y, como suele ocurrir en estos (y en otros) casos, me hice adulto y entré en la rueda del absurdo.

De generación en generación nos han ido robando la lógica de la calma. Todos, de una manera u otra, hemos aceptado que el sistema capitalista es algo (invisiblemente) equivalente a lo que nos enseñaron como destino. Abuelos, padres e hijos asisten a la derrota de su rutina. Cada uno le entrega al siguiente la inercia como señal de vida. Mas, sin embargo, el asunto no es casual; la famosa rueda del ciclo social forma parte de una educación global (e histórica) instrumentada para el dominio. Si la velocidad de la luz es la misma, ¿por qué subvivimos como si los días ya no tuvieran 24 horas? ¿Qué clase de adoctrinamiento invisible nos han impuesto para que el tiempo no nos alcance ni para pensar?

Mucho se ha dicho sobre los diversos instrumentos que utiliza el clan del capitalismo para dominarnos. No obstante, poco, muy poco, se ha estudiado la utilización del espacio-tiempo como vía determinante para despojarnos de la ofensiva y arrojarnos al pantano de la inercia. Bastaría con que alguien analizara la dinámica de su vida para que se diera cuenta de que el enredo de sus 24 horas le impide toda capacidad de respuesta. ¿Me despierto? ¿No me despierto? ¿Llevo los niños al colegio? ¿Qué es el colegio? ¿Dónde está la casa? ¿Era tan pequeña mi habitación de niño? ¿Puedo salir esta noche con mi esposa? ¿Esa mujer que corre tanto o más que yo es mi esposa? Y, de lo mucho que nos avasalla la confusión, pasamos a la no pregunta. Y aceptamos lo que tenemos (el ir y venir) porque no hay tiempo de construir una vida más justa y por ende más digna. Hemos asumido la reacción como norma divina. ¿Quién dijo que esto tiene que ser así? (Me interrogo como el niño que aún se hace preguntas rebeldes frente a la ventana). ¿Por qué yo no puedo participar, desde lo mínimo (que soy yo) en un cambio de ruta? (Mi cambio de ruta).

Y, en su constante mutación, el capitalismo nos sigue cegando la mirada interior. A las palabras primero nos las enseñaron como dogmas, luego les quitaron su importancia; al tiempo (bendito tiempo) le están restando sensación y significado. No obstante, el gran factor de dominación se centra en lo que hay detrás del concepto espacio-tiempo.

Espacio-tiempo.

Imaginemos un escenario en el cual se desarrollan todos los eventos del universo. El espacio-tiempo, desde el valor de cada perspectiva, sirve para determinar el dónde y el cuándo de las situaciones. La teoría de la relatividad y otras teorías físicas lo definen como una “entidad geométrica”. La perspectiva de este valor relativo siempre dependerá de la ubicación del observador. Para que el escenario tenga coherencia colectiva, se hace necesario unificar la localización geométrica en el tiempo y en el espacio. (En ese escenario se han creado poderosas ficciones y realidades mediocres). Todo esto tiene sentido si aceptamos el trabajo de la física en beneficio de la conformación de una dinámica social sana y realmente evolutiva. El físico Albert Einstein explicaba: 1) Si la medición de la velocidad de la luz es constante en todas las direcciones e independiente del estado de movimiento del observador; 2) Si para mantener esta constancia es necesario cambiar nuestras nociones de espacio y tiempo de modo que éstas dependan del estado de movimiento del que efectúa las medidas y 3) Si las leyes del electromagnetismo concuerdan mejor con estas ideas que con las del espacio absoluto de Newton. Entonces lo que ocurre es que: 1) No existe éter, ni espacio absoluto (un sistema de referencia privilegiado), ni tiempo absoluto, y 2) el tiempo y el espacio son relativos, dependen del estado de movimiento de quien efectúa las medidas.

La colonización espacio-temporal

Imagen 2

Los planteamientos de Einstein (a los cuales siempre el sistema les quiere buscar caída) dan lugar a muchas preguntas. ¿Por qué se pretende cambiar la dinámica cotidiana con respecto a la noción tradicional que teníamos del tiempo? ¿Ganamos algo con ir más rápido? ¿Más rápido hacia dónde? Si el espacio y el tiempo son valores relativos que requieren el estado de movimiento de quien efectúa las medidas, ¿por qué la maquinaria capitalista nos esta llevando, con fuerza salvaje, hacia la aceleración de ambas nociones? ¿Qué gana la maquinaria con tal fin? Todo lo que acontece actualmente, cuando sentimos que avanzamos hacia la nada, forma parte del más alto grado de colonización que haya conocido el planeta y que tiene su centro justamente en la noción de espacio-tiempo. Ambos conceptos pueden ser relativos, pero, para la convivencia social (la lógica que nos permite ser parte del colectivo), es necesario asumir un punto de referencia. El nuevo orden (el desmantelamiento de lo humano) todo lo trabaja en milésimas de segundo, todo lo ejecuta a una velocidad imperceptible a la mirada humana. Desde el control central de la uniformidad se fabrican efectos no coherentes con la necesaria lentitud de la sabiduría humana. (Y se altera el tic tac de la convivencia. El ritmo de las noticias se parece al ritmo de las malas películas; en la tarde merendamos contentos con el drama informativo con el que nos hicieron sufrir en la mañana; todo va, nada viene; el invento de ayer se estrella con el de mañana; ¿y dónde dejé mi hoy?, ¿en Facebook?, ¿en Twitter? ¿Debajo de la almohada?). De pronto (en los años 80 del siglo XX) algo cambió. Fue como si de pronto hubiesen puesto a correr a la comprensión en una carrera de rayos láser. Y ocurre que esa no era nuestra competencia. Y mientras corríamos, como el desperado maratonista de distancias largas que, ingenuamente, se dispone a ganar la batalla (ajena) de los 100 metros planos, nos secuestraron el espacio (la geografía) y nos descolocaron en el tiempo (la memoria).

Capacidad de respuesta.

La salida a esta nueva forma de colonización global, que invisiblemente nos está llevando a la condición de supervivientes de la desmemoria, no es sencilla. Pero lo será menos aún si continuamos respondiendo desde la vieja práctica de la defensa. Los movimientos populares y los liderazgos de izquierda no pueden seguir atrapados en las cuerdas del cuadrilátero que fabricó el sistema. Hay que ser lo suficientemente meticuloso (y estratégico) para abandonar esa forma de batalla (ahí nunca vamos a ganar) y emprender una nueva dimensión de respuesta. Se nos hace creer que el conocimiento no produce dividendos. Como si de una propaganda masiva se tratara se le hace creer al pueblo que estudiar pasó de moda (que de la sabiduría al hambre hay medio paso). Sin embargo, con esta promoción sólo se pretende distanciarnos de la única forma de dominación y liberación que existe: el conocimiento. El poder le genera mala fama al intelecto para que no lo rentabilice el pueblo. Que nadie se equivoque, el capitalismo gobierna a través de una sofisticada inteligencia. La izquierda (o cualquier nueva forma de respuesta) sólo podrá salir de las cuerdas si abandona la carrera (engañosa) y, mientras deja correr al monstruo hacia su propio derrumbe, diseña un nuevo modelo realmente alternativo. Desde América Latina, por ejemplo, no tiene sentido asumir la misma noción de desarrollo que hoy mantiene en colapso a los llamados países del primer mundo. Eso, más temprano que tarde, nos convertiría en una réplica de lo que hoy cuestionamos. Hace falta voluntad política y voluntad educativa para generar una nueva lógica cultural que nos permita construir ese otro mundo con el cual, hasta ahora, sólo dibujamos utopías mientras la maquinaria capitalista nos impone realidades miserables.

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El Coronel ha tenido quien lo filme

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El mundo andaba despatarrado, sufría una crisis brutal no sólo en lo económico, sino hasta en lo moral. Se debatía el planeta dentro de márgenes indescriptibles, ya que las bestias eran las que decidían. Quienes debían realmente hacerlo, si nos situáramos dentro de los parámetros de la normalidad del raciocinio, debían acatar las órdenes corruptas y escandalosas que nacían en la cueva abominable donde históricamente germinaron las semillas de la tirria más absurda.

Las bestias se adueñaron hasta de la historia y lo hacían porque sí, porque les daba la gana. Las suyas eran órdenes de alimañas bípedas muy difíciles de desacatar ya que eran impuestas a fuerza de pólvora y estruendo.

Sonido arrojado desde muchos miles de kilómetros de altura por aviones no tripulados, medio fantasmas, medio invisibles, medio silenciosos, totalmente espantosos. Aparecían ronroneando, apenas, por la antesala del crimen sobre un cielo que se iba desgajando lentamente.
Babeaban colmillos venenosos bien torneados, comparables a perlas. De no ser por la ponzoña que contenían, uno hasta hubiera podido pensar que eran dientes humanos. Estaban enmarcados en rostros plastificados donde los músculos estáticos atrofiaron la posibilidad de dibujar sonrisas.

Muchos años atrás, en un pueblo sojuzgado como lo son tantos pueblos, apareció un hombre, no sé si bueno o malo, eso correspondería que lo hubiera juzgado su pueblo por ser el que lo hubo elegido. Pero la baba envenenada de los que se consideraban dueños del planeta, brotó a borbotones e impidió que pudiera continuar su labor emprendida con ahínco y con apoyo popular.

Ese hombre, al cual se le adjudicaron crímenes y castigos, no tuvo lugar a sentencia, no hubo banquillo de los acusados, para él, tampoco hubo jueces ni fiscales. Simplemente se descargó la ferocidad del peso inescrupuloso de la prepotencia.

La misma prepotencia con la que se metieron en su tierra arrasándolo todo, bajo un lema que resulta inadmisible: “derechos humanos”, falacia que encubría otra cuestión muchísimo más profunda, ya que muchas acciones en semejante despatarre, la llevan a cabo los “humanos derechos”, los que no soportan que un pueblo emerja de su olvido.

Ese hombre declarado monstruo por los monstruos, cuando tenía veintisiete años pensó que su patria merecía otro destino. Tras eso fue, comandando el derrocamiento de la monarquía que sumía a su gente. Proclamó su Jamahiriya, la que posibilitaría el basamento de lo que pasaría a ser la llamada República Arabe Unida y para colmo de males nacionalizó la explotación de la riqueza que parían las entrañas de su tierra: el petróleo.

Supo decir NO con la firmeza de quien sabe a qué se niega.

-No caminaremos más por las cunetas, cuando un italiano se cruce en nuestro paso, dijo un día, dando con ello la primer palada que abriría su propia tumba, de a poquito.

Dijo NO a la miseria en que estaba revolcado su pueblo. Y dio la segunda palada.

Dijo NO a las compañías extranjeras enriquecidas con su petróleo. La tumba iba tomando forma.
-¡Vaya locura la del “tirano”! dijeron a coro los moralistas del mundo que se hicieron cruces ante las decisiones de un hombre y su pueblo y no dudaron en aplicar contra ellos un escarmiento ejemplificador. Para concluir la tarea macabra, acudieron al sonido estrepitoso de los misilazos arrojados donde más terror diseminara.
-El desparpajo de ese hombre es demasiado, dijeron los monstruos mientras se revolcaban en su monstruosa cofradía. Lo dijeron en diferentes idiomas porque los horrores también se reproducen y atraviesan fronteras unificando a Babel con un léxico común que entienden todos.

¡¡¡¡Boooommmmmmmmm!!!! ¡Cómo para no entenderlo…!

Partió el matonaje hacia el lugar donde moraba el hombre, aunque para ello fue necesario que el blanco primario fuera el pueblo sobre el que cayó la destemplanza predecible, en clarísimo intento demoledor hasta llegar al objetivo prefijado, el petróleo.
Una ¿mujer? hermosa, tanto como lo era su madre que aún vive arrinconada sobre una estatua gigante de cobre, acero y concreto, de ojos tan claros que parecían pedacitos de color arrancados al cielo porque todo lo suyo fue arrancado a otros, dejó rodar su baba repugnante por la comisura de sus labios malditos, de los cuales cayeron tres palabras.

-Lo quiero muerto, escupió, utilizando el beneficio sin límite de su BlackBerry.

¿Qué otra cosa que no fuera la muerte podría haber convocado el esperpento?

No habían pasado las horas de un día y su agónica noche, para que un coro de gestión armagedónica, fantoche de carne contaminada, comenzara a gritar alegremente:

-¡El ha muerto! Y el anuncio se fue reproduciendo

-¡He’s dead!

-¡I morti!

-¡Les morts!

-¡Die Toten!

Y los que tuvieron la oportunidad de evitar cargar tantas muertes sobre los huecos donde debería haber existido su conciencia, con tan sólo dos letras, NO, que vetaran la masacre, también dijeron:

- мертвых

Y estaban diciendo –¡El ha muerto!
Luego se hicieron los llorones dejando deslizar lágrimas de siliconas. El mundo fue testigo de que el hombre no había muerto sino que había sido asesinado de la manera más brutal, digo, si acaso decir asesinado no contuviera todo el dolor de un corazón humano, por supuesto, no derecho.

Puede espantarnos, o no, una muerte.

Puede espantarnos, o no, cuando esa muerte aparece desenrollando imágenes imborrables.

Pueden espantarnos, o no, las víctimas o los victimarios.

¡Debe espantarnos, sí o sí, ese culto exacerbado, irrefrenable, hacia la muerte!

Y mucho más debe espantarnos cuando la reverencia se abre paso motorizando su llegada en el momento preciso de la ejecución programada.

¡Rió la hiena! ¡Ay, perdón! ¿Qué culpa tiene la hiena? Debí decir, rió la Culebra envenenada ante la impávida mirada de un planeta convertido, de repente, en testigo involuntario de un magnicidio cometido por los mismos que dijeron:

-¡El ha muerto!
Un Premio Nóbel de la Paz, ironía de la vida, se apresuró a celebrar vanagloriándose de su triunfo pírrico, desde su rostro de acero donde los músculos yacían paralizados, cuyos ojos parecen dagas listas para ensartarse a traición hasta en la historia, Sí, paradójicamente dije un Premio Nóbel de la Paz…
Culebra y monstruo festejaron un linchamiento que fue globalizado ipso facto. El hombre arrastrado por una “muchedumbre” de diez personas llamadas “rebeldes”, tocaba con su mano izquierda su rostro curtido por los rigores del desierto, notando que la vida se le escapaba por agujeros de redondez milimétrica, precisa.

Pocos días atrás, desde algún lugar en su tierra despedazada, lloró a su hijita de tres años, temible terrorista del futuro a la que había que asesinar para que el hombre dejara de fortalecer su Jamahiriya.

También lloró, uno a uno, a sus otros hijos, jóvenes equivocados por seguir los yerros de su padre. Las bestias incentivan la subordinación y el acatamiento pero no de los hijos hacia sus padres, sino ¡hacia ellas!
Engordaron los bolsillos de las empresas de telefonía móvil gracias a los mensajes que contenían el espanto que se producía en el norte del África.

-¿Hacía falta lincharlo en las narices del mundo en el que no todos celebran las masacres y dónde todavía quedan corazones capaces de odiar la muerte y capaces de repudiar un crimen donde sea que se cometa?. Preguntaron algunos en medio de una perplejidad inenarrable.

Los videos fueron la demostración cabal de la decrepitud de una organización motora, creadora de ¡OTAN tos genocidios en su historia!

-¿Es que todavía no se entiende que al mundo lo impulsaron a realizar un giro acrobático y que tiene un dueño, y que ese dueño tiene secuaces y que los secuaces son leales y entre todos son capaces de argüir que se pueden transformar a su gusto las ideas? Se preguntaron otros con la misma inquietud.
La novia blanca del Mediterráneo viste su ropa hecha jirones, salpicada de sangre, enmudecida ante las imágenes de odio generadas un día de locura occidental, colectiva, programada, mientras las serpientes se enroscaban en las torres de petróleo cuyo contenido debía ir a parar a los arcones de las mafias terroristas norteamericanas y europeas.

-Jamahiriya está en su tierra contra la OTAN y sus ratas rebeldes, dijeron los libios, pero hubo OTAN tos odios.

OTAN to escarnio.

OTAN to genocidio dirigido que sacudió las vísceras de la parte del mundo que no hizo oídos sordos ante el estallido de las bombas inteligentes y de los misiles teledirigidos cayendo sobre cuerpos desarmados. Sobre niños, mujeres, hombres, ancianos. Sobre escuelas y hospitales. Sobre el alma de los que son capaces de sentir dolor aunque la herida desgarre allá lejos.
-El ha muerto, siguieron repitiendo desde los medios orales, escritos, televisivos. Mostraban la denigración saltando las barreras del horario de protección al menor, imponiendo taxativamente la implantación del terror que se perpetró en el norte del Africa, pero tal vez mañana se encamine hacia otros lugares.

Celebraban periodistas ultracatólicos el linchamiento del “tirano”, olvidando en su paroxismo, el quinto mandamiento que parece que tiene la fuerza de inclinarse hacia un solo lado.

Los que no vieron nada, no escucharon, o estaban abocados a otros menesteres fueron los líderes de las iglesias y cultos religiosos, es comprensible porque a esos no les interesa la política… Tampoco ese quinto mandamiento.
-Roguemos que no haya sido asesinado, babeó la Culebra mientras un micrófono abierto a destiempo, grabó su alegría dejándola descubierta.

En un país obeso de petróleo lincharon a un hombre. En el mismo instante nació un héroe en parto forzado. Héroe de apenas dieciocho años ejecutor del disparo final que atravesó la sien de ese hombre cuyo crimen fue uno más entre tantos. Declararon la heroicidad del sicariato, como ocurre en tantos lados donde ese poder execrable se impone a derechazos.

El Coronel ha tenido quien lo filme, lo hicieron esos a quienes la muerte sirve de sustento a sus repulsivas vidas.

El ha muerto, siguen diciendo. ¡Han muerto tantos! Los pozos petroleros están a buen resguardo, se encargó de su custodia una bestia que actuó en concomitancia con otras de su misma calaña.

El cuerpo del hombre sigue en la cámara frigorífica de un shopping, a su lado yace el cuerpo de su otro hijo.

¡Pucha que está llena de ironías esta historia!
Nota: Cualquier similitud con personajes o situaciones de la vida real no es mera coincidencia. Todo pasó hace pocos días, las hojas de la historia venidera contarán con un nuevo capítulo en el que el odio seguirá siendo el personaje central. Irá reptando de tierra en tierra, de pueblo en pueblo, derribando fronteras, ensangrentando mapas, desparramando luto y vergüenza.
Lamentablemente no habrá que esperar mucho. Hace apenas unas horas, sicarios enviados por el laboratorio de irrespeto donde se acumulan OTAN tos desprecios, irrumpieron en la casa de otro hombre de ochenta años, en Beni Walid, sabio erudito según las leyes de su tribu.

Cometió el mismo error que cometiera ese hombre, antes mencionado. Su vida se escapó también por los agujeros de doce tiros que reventaron contra su pecho. No había escopetas ni pistolas en su casa. Mucho menos armas nucleares.

La organización del terror sigue su paso descargando fósforo blanco, arrastrando las sombras de espectros malditos que andan desbocados por este mundo unipolar.

-Pero, ¿el fósforo blanco no está prohibido por la Convención sobre Armas Químicas? Preguntó un joven que se notaba desconcertado.

-Sí, le respondieron, está prohibida. ¿Y qué?

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Al encuentro de mi madre

Liliana Perusini (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

En mi niñez,
la recuerdo en mi casa,
perfumando rincones,
recreando sabores,
y guardando en silencio la vida.

Con los años descubrí,
a mi madre joven un día,
rodeada de hermanas y amigas,
bailando y cantando al amor.

Mi madre tenía gracias y penas,
escondidas en su alma,
nunca pude curar sus penas,
pero sí, celebrar sus gracias.

Mi madre tenía un corazón generoso,
que intuía mis sueños,
y velaba mis mundos.
Mi madre tenía la luz
que tornaba en día,
la oscuridad de mis noches.

Mi madre tenía recuerdos,
y yo tenía olvidos,
mi madre tenía rosas,
y yo sólo espinas,
mi madre invitaba al encuentro,
y yo no encontraba el camino.

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Entrevista/ Roland Denis: “Hugo Chávez es el hijo de este pueblo, no es el padre de este pueblo”

Indira Carpio Olivo - Ernesto J. Navarro (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Con la conformación del GPP, Hugo Chávez hace una evaluación del fracaso vertiginoso del Psuv como dirección política y como plataforma electoral.

El GPP debe constituir una dinámica mucho más compleja, mucho más amplia, mucho más asamblearia, mucho más de base.

Lo más probables es que el polo se disuelva una vez sea electo Chávez, si es reelegido.

Una dinámica como la cooptación implementada por el Psuv es una práctica terrible.

Hay muchas organizaciones de maletín que buscan recursos inscribiéndose en el GPP.

Los movimientos populares al dejar de ser referentes de lucha, dejan de existir para la gente.

El 90% de las nuevas organizaciones autogobernantes están confrontadas en el mismo campo político: el chavista.

Algunos sectores dentro del gobierno intentan establecer una relación de pueblo oscuro y líder luminoso.

Hay quienes esperan que sea Hugo Chávez el que diga que éste es un Estado burgués, burocrático y corrupto para que tengamos el permiso de decir eso. Un absurdo total, un JALABOLISMO terrible.

La actitud debe ser crítica, beligerante, constructiva. Aquí la vanguardia son las clases pobres, trabajadoras.

Plantean argumentos absurdos como que una conducción colectiva negaría al líder.

El Estado no es más que eso, armas más chequera.

¿Tendrá la posibilidad el GPP de sobrevivir sin los movimientos populares?

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-¿Qué opinión le merece la conformación del Gran Polo Patriótico -GPP-?

-En primer lugar me trae muy malos recuerdos. Porque me retrotrae a tiempos del miquelenismo y la extensión del MVR en el Polo Patriótico -PP- anterior, así como al proceso constituyente, presidido por un personaje tan oscuro y ridículo como Hermánn Escarrá. El haber reiterado el mismo nombre, a mí personalmente, no me llama mucho la atención. Sin embargo, entiendo que la intención de Hugo Chávez en este momento es, primero hacer una evaluación del fracaso vertiginoso del Partido Socialista Unido de Venezuela -Psuv- como dirección política y como plataforma electoral.

-¿Cuál ha sido ese fracaso del Psuv?

-Desde la conformación del Psuv el chavismo lo que ha hecho es perder votos. Hay una correspondencia entre una cosa y otra. No sé cuántos millones de votos ha perdido pero en todo caso las últimas elecciones no han sido muy felices y eso evidencia un hecho flagrante y es que la revolución bolivariana si tiene algún origen ontológico, políticamente hablando, tiene que ver con el rechazo a los partidos y a su lógica.

-¿Es por ese fracaso del partido de gobierno, que en su opinión, se convoca al GPP?

-Chávez, que de tonto no tiene nada, sabe que cualquier circunstancia que se vaya a presentar el año próximo va a ser muy dura. Las encuestas lo favorecen, pero seguramente una vez que la derecha logre unificar alguna candidatura, recogerá una cantidad de votos que en estos momentos no están de un lado ni del otro. Eso en términos electorales. Chávez va preparando un escenario distinto. No puede presentarse ante estas circunstancias con el Psuv, porque se le escaparían las elecciones y eso le obliga a reconfigurar un espacio, un frente político que le permita abordar el proceso refrendario con una capacidad de movilización y convicción que, él desde sí mismo y desde la línea comunicacional del Estado, en este momento no lo va a poder lograr. Y esa es la razón -por la que creo- se convoca la conformación del GPP.

-¿Hay diferencias ente el actual GPP y el anterior PP?

-Eso no lo sé. Pareciera que sí. Chávez sabe que si llama a una reunión de cúpulas (del Psuv, PCV y de unos cuantos partidos y movimientos sociales con mayor renombre) y esas cúpulas por decreto constituyen un polo, llámese patriótico o como se llame, eso va a fracasar. Por lo tanto esa dinámica debe ser mucho más compleja, mucho más amplia, mucho más asamblearia, mucho más de base y eso es lo que está intentando construir hasta el momento. Hay compañeros con los que participo en los mismos espacios de lucha que han estado presentes y han hecho algunas propuestas que tienen que ver con la necesidad de utilizar el GPP como vector electoral (inevitable). Pero también como un instrumento para la configuración -hasta donde se pueda- de una dirección colectiva del proceso, y en segundo lugar la posibilidad de que este GPP sirva para reestablecer la alianza programática con Hugo Chávez Frías. Es decir que el apoyo a Chávez no esté dado por el gran líder que es, por la figura que es, por el gran cariño que se le pueda tener, por el rechazo a la derecha o por razones muy primitivas; sino por razones de fondo, programáticas, que deben ser debatidas ampliamente desde la base en grandes asambleas. Y esa es nuestra propuesta.

-Cuando dices nuestra ¿a quiénes te refieres?

-A gente que venimos de proyectos como Nuestra América, la Red Guarura y diversos colectivos que tendemos hacia una misma corriente social, libertaria en el país. Desde ese espacio estamos proponiendo la realización de 10 asambleas.

-¿Por qué 10 asambleas?

-Porque hemos propuesto debatir 10 grandes temas, que tienen que ver con la tierra, con servicios, con el poder popular, con la política internacional, con la política petrolera, con la política indígena, con las comunidades, con el problema del control obrero, con el socialismo en sí mismo, con la moral dentro del Estado y su problema estructural. Esas 10 asambleas deberían generar un consenso programático y una carta de lucha común y esa carta sería debatida y negociada directamente con Hugo Chávez y puesta su firma personal como compromiso programático con aquellos puntos, si es que está de acuerdo, por supuesto. Ello, como candidato a la presidencia por este espacio, que luego de esto si tendría sentido llamarlo GPP.

-¿Por qué entonces sí tendría sentido llamarlo GPP?

-Porque estaría defendiendo una tesis programática. Porque no se trataría de sólo defender la candidatura de Hugo Chávez, como si el problema fuera una cuestión emocional. O simplemente al caudillo, apoyar el caudillo y nada más.

-¿Qué pasaría si esta convocatoria termina siendo parte de una coyuntura electoral y nada más?

-Lo más probable es que no vaya más allá en el sentido inmediato. Lo más probables es que el polo se disuelva una vez sea electo Chávez, si es reelegido. Ante esa coyuntura, nosotros tendríamos algo más interesante: una carta compromiso firmada por el nuevo presidente que es el mismo presidente. Tendríamos una carta compromiso (firmada por él) en la que refundaríamos, reestructuraríamos el acuerdo programático, por el cual hay un movimiento social que apoya directamente la candidatura de Hugo Chávez. Con este acuerdo, todos los movimientos sociales en Venezuela podrán exigir a Chávez, de acuerdo a su compromiso, el cumplimiento de algunas pautas. Podrán conminarlo. “Bueno mi hermano, usted se comprometió con esto ¿Por qué no ha cumplido?” Uno tendría un compromiso firmado con el que seguirá siendo el presidente de la República.

-Si el chavismo nace rechazando el partidismo ¿Cómo sobrevivirá el GPP con estructuras como la del Psuv?

-El espacio orgánico que se construya desde el GPP será muy difícil que conviva con estructuras como el Psuv, con el desgaste interno que tiene ese partido, con dinámicas tan terribles como la cooptación ¿Cómo puede convivir un gran frente popular con un partido que se basa en la cooptación de unos cuantos dirigentes impuestos allí, a su vez?

-Pero no estamos hablando de extraterrestres, muchos colectivos que se inscriben en el GPP forman parte del Psuv...

-Eso es una contrariedad entre ellos. Yo sé que muchos están allí para buscar cargos. Algunos se inscriben en el GPP porque no les fue bien en el Psuv y a lo mejor les va mejor con otros nombres. Hay muchas organizaciones de maletín que buscan recursos, cargos. Eso pasará porque ya está pasando y eso es, desgraciadamente, una práctica reiterada y repetitiva dentro de muchísimos movimientos populares en Venezuela. Hay un desgaste del movimiento popular, en ese sentido, terrible. La propia dinámica del Estado profundiza ese desgaste al constituir una práctica corporativa de Estado frente a esos movimientos. Es decir el Estado se comporta como una empresa dirigente que gestiona unidades de esa misma empresa que serían los propios consejos comunales u organizaciones de base. Bajo esa mentalidad, en la que “Yo soy la empresa y tú eres las unidades de base de esa empresa” y esa visión corporativa del Estado se ha desgastado el movimiento popular, perdiendo la autonomía y la capacidad de lucha y lo que más ha desgastado al proceso revolucionario y es que las organizaciones populares dejan de ser agrupaciones de lucha. Al dejar de ser referentes de lucha dejan de existir para la gente. La misma gente que no tienen que ver con militancia, ni con política, la gente y común corriente ve a ese colectivo como medio para mantener el clientelismo tradicional del Estado adeco burgués de siempre en Venezuela. Las relaciones entre el colectivo y el pueblo pasan por el interés de que a través de las organizaciones sociales pueden conseguir una casa, un trabajo, un favor y se vuelve a repetir la historia. Al lado de la República corporativa burocrática están la República liberal oligárquica y la República autogobernante (en construcción) en la que la inmensa mayoría es electoralmente chavista a través de un vínculo afectivo con la figura de Hugo Chávez, pero nada tiene que ver con éste en términos orgánicos, porque no hace parte de ninguna relación real con Chávez. Hugo Chávez es una figura mediática, simbólica, constituye una dirección “metafísica” en el proceso. Los autogobernados están llevando adelante el ideario original del proceso popular constituyente bolivariano. En ese sentido hay un fenómeno revolucionario en Venezuela muy interesante.

-¿Dónde se llevan a cabo estas experiencias?

-Se han ido creando nuevas organizaciones, nuevas prácticas, nuevas relaciones, casi todas ellas, el 90%, confrontadas con las autoridades inmediatas o no tan mediatas, llámese alcaldías, gobernaciones. Un ejemplo es la Confederación de Consejos Comunales de la Sierra de Falcón y la confrontación prácticamente violenta con la gobernación de la entidad y estamos hablando de un mismo campo político: el chavismo. Son circunstancias que se presentan en el país, como también con el movimiento Frío, en Barquisimeto. Un colectivo que empezó como movimiento de defensa de ocupaciones a edificios, de viviendas y que se ha desarrollado como movimiento del poder popular. Esas organizaciones que recobran su condición de lucha pasan a conformarse como movimientos que se confrontan con el poder constituido. Eso es normal y no puede ser de otra manera. Es una experiencia que tenemos que vivir. No estamos hablando de una decadencia total ni mucho menos. Estamos hablando sí de un campo político muy decadente, muy perverso que se ha venido consolidando cristalizando dentro del Estado, como naturalmente tenía que ser, sobre todo en uno petrolero. Otro campo autogobernante se ha venido constituyendo dentro del movimiento obrero, campesino, comunal, indígena dando frutos muy interesantes en ese sentido. El GPP gira alrededor de todo eso, o el que yo podría defender como virtual polo patriótico a constituir.

-¿Ese GPP frente a la figura de Hugo Chávez que relación tendría?

-Una relación de apoyo. En principio estamos para apoyarlo. Ahora ¿por qué lo apoyamos y bajo qué condiciones lo apoyamos? Entonces se acaba el caudillo y aparece la relación política concreta con un hombre y un camarada concreto. Esa relación debe restablecerse sobre un acuerdo programático establecido a través de asambleas y consensos sobre temas fundamentales, estratégicos, cruciales para nuestro país. Caso concreto, por ejemplo, las relaciones con Colombia ¿Acaso nosotros vamos a seguir silenciados ante las circunstancias de un gobierno fascista que sigue las mismas desapariciones y nosotros haciéndole la segunda aquí en Venezuela? Bajo esas condiciones no puedo apoyar a Hugo Chávez. Hay más desapariciones con el gobierno de Uribe que con todas las dictaduras del cono sur. Y la práctica sigue, igualita. En estos momentos están aprobando en Colombia una ley de impunidad absoluta frente a la violación de los DDHH que se están cometiendo en ese país (2).

-Hay quienes opinan que la conducción colectiva le resta liderazgo a Hugo Chávez ¿cuál es su punto de vista al respecto?

-Hay un problema con el liderazgo de Chávez tan absurdo, que nos rebaja a una situación de movimientos al lado de un caudillo campesino del siglo XIX. Es como si estuviésemos discutiendo con Zamora. Pero ésta no es la Venezuela de la Guerra Federal. Hugo Chávez no puede ser simplemente el líder que dice, que declama ante un pueblo oscuro, sin ideas, sin propuestas, sin historia. Hugo Chávez es el hijo de este pueblo, no es el padre de este pueblo. Nosotros parimos a Hugo Chávez, parimos ese liderazgo. Algunos sectores dentro del gobierno intentan, a como dé lugar, establecer una relación de pueblo oscuro y líder luminoso y ante un guía de la luz es imposible que se objete absolutamente nada, ni proponer cosas que él no hay propuesto o muchísimo menos rechazar cosas que él ha propuesto. Algunos esperan que sea Hugo Chávez el que diga que éste es un Estado burgués, burocrático y corrupto para que tengamos el permiso de decir eso. Un absurdo total, un JALABOLISMO terrible de una burocracia cortesana que está allí impuesta, que hace parte de pequeñas tribus de poder que se han ido cristalizando alrededor de unos personajes que tienen una especie de permiso eterno para estar donde están y hacer lo que quieren. Yo no le estoy pidiendo a Hugo Chávez que sea el mejor gobernante del mundo, sólo le estoy diciendo que esto existe y que es un absurdo, que nuestra relación sea el reflejo de la actitud cortesana de la burocracia corrupta de Venezuela.

-¿Cuál debe ser la actitud, según Roland Denis?

-La actitud debe ser una actitud crítica, beligerante, constructiva. Porque aquí la vanguardia son las clases pobres, trabajadoras ¿De dónde va a salir una luz colectiva, una verdadera vanguardia? Esta revolución comenzó desde los polos más inorgánicos del pueblo. El 27/02/1989 comenzó allí donde el pueblo no tenía organización, donde no había nada, sino simplemente la rabia histórica de ser quien es, el marginado eterno, el hambriento eterno. Esos hambrientos marginados fueron los que comenzaron este proceso. A ellos les pertenece esto. La dirección de este proceso está allí y efectivamente se está haciendo allí. Hay una burocracia cortesana que llega allí a diario para quebrar los procesos de maduración, de formación de gobierno propio que se han ido generando desde todos esos espacios y que se han ido cualificando con el paso del tiempo y que impiden la posibilidad de que eso se genere, planteando argumentos absurdos como que una conducción colectiva negaría al líder. Claro negaría al caudillo del siglo XIX, pero reafirmaría a un líder revolucionario del siglo XXI. Ahora, hay quienes quieren regresar al siglo XIX para guardar su puestico en Pdvsa, pero ese es problema del que lo haga no del colectivo, siendo esta actitud verdaderamente contrarrevolucionaria.

-Ojala fuera solo una actitud, es una práctica...

-Claro, lo hacen porque tienen recursos. Porque el Estado no es más que eso, armas más chequera, eso es el Estado y con eso chantajeo y evidentemente la gente no tiene ni armas, ni chequeras y las necesita. Entonces el pueblo debe negociar lo que no tiene y en ese proceso se genera que la gente que más cualifica sus procesos sociales se aleje del Estado y se van produciendo experiencias autogestionarias, de producción propia que permitan obtener recursos para determinados proyectos (3).

-¿Los movimientos sociales que no se inscriban en el GPP pueden tener vida dentro de la revolución?

-El GPP no existe, se está construyendo, los movimientos sociales si, por lo tanto la respuesta está dicha. Es al revés la cosa ¿Tendrá la posibilidad de vivir el GPP sin esos movimientos sociales?

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Nota de los autores: Estamos convencidos de que la crítica y la autocrítica son necesarias para el avance de la revolución. Con ese espíritu está hecho este trabajo periodístico. NO AUTORIZAMOS A NINGÚN MEDIO DE COMUNICACIÓN BURGUÉS, CAPITALISTA, DE DERECHA, A REPRODUCIR ESTA INFORMACIÓN, NI TOTAL NI PARCIALMENTE.

Para ampliar informaciones:
1. Roland Denis es un intelectual-militante venezolano y miembro del Proyecto Nuestra América
2. -¿Qué propuesta tienen al respecto?
-Que se regrese al punto de partida de lo que fue la posición de Chávez cuando apenas empezó la presidencia. Que es una postura absolutamente legítima y que no chocaba en sí mismo con el llamado Orden internacional. Chávez reconoció que en Colombia hay una guerra. No hay un gobierno y unos grupos terroristas que sabotean la labor del gobierno.
Hay una guerra social, civil, que lleva décadas y que nos afecta a nosotros como país, que se interioriza en nuestro país. Tenemos todo el derecho de pedir, de exigir la PAZ en Colombia y en ese sentido el gobierno venezolano se promueve como un agente de paz en Colombia. Esa no era una posición de guerra contra el vecino, sino se estaba haciendo una declaración de paz, porque también hay venezolanos que mueren por eso guerra. Tenemos casi 300 campesinos muertos, muchos de ellos por sicariato colombiano y ¿eso no vale nada?
Pero eso es un punto. Podemos hablar de política petrolera, minera, entre otros temas trascendentales.
3. -Eso es muy anárquico para el Estado ¿no? Estas prácticas autogestionarias muchas veces son captadas por el aparato burocrático y terminan siendo una representación más del corporativismo de Estado
-Ese no sería el problema en si mismo, porque esa sería la lógica de todo Estado. Ningún Estado provocaría la posibilidad de que se genere un sujeto que lo niego como tal. Por lo tanto está haciendo lo que tiene que hacer y en eso estamos claro, y mucho más si se trata de un Estado que no está construido por una revolución que destruyó el viejo Estado, por la violencia revolucionaria, pero que lo haya destruido. El viejo Estado está allí, enterito.
Pongamos como ejemplo el poder judicial. En este país están presos lo pobres, pero los pobres pobres, lo que no pueden pagar 60 mil bolívares que es lo que hay que pagar en este momento para no caer preso.
Todos los poderes están totalmente podridos.
El problema no es que el Estado esté podrido, sino que fuera de él existan personas con una relación histórica con los dirigentes principales del aparato gubernamental y a través de esa relación privilegiada establecen las coordenadas necesarias para callar a todo el mundo.
Desde el movimiento campesino, obrero, comunal empiezan organizaciones a callar a todo el mundo, en vez de entenderse como las organizaciones de lucha que tienen que ser, porque ese es su naturaleza, su origen. Ahí si la revolución se acaba, se muere, porque nos convertimos en algo así como en el tercer capítulo de una lista de cortesanos en la que somos los últimos de la lista.

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Esta Boca es mía...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En ese 2004 de pronóstico reservado, las historias eran menos desangeladas, pero igual de vivas aunque no hubiera nada que vivar.

¿Pérez Cellis tuvo algo que ver con ciertas imágenes que se ven en la Bombonera?

No lo sé. ¿Debiera?

Me parece que en tu calidad de hincha de Boca, por lo menos tendrías que averiguarlo, sin contar el ser periodista y ahí me parece casi, una cierta obligación.

Últimamente tengo más obligaciones que derechos, por lo tanto estoy en camino de corregir este déficit.

Me estás contestando mal y me imagino que después de haber perdido con River, cierta capacidad discriminatoria aparece en la superficie, ¿no es cierto?

No me modificó la vida. En realidad el día del partido me fui a dormir la siesta así que eso debiera darte la medida de mi interés - dije con la mayor indiferencia disponible.

En realidad haber perdido con River fue doloroso. Conrado el boxer atigrado, un día antes del partido, había salido a pasear, orondo con su camiseta de Boca que llamaba la atención en esta bestia de 50 kilos de inteligencia, músculos y molicie.

Era parte de los festejos que pensaba ampliar en el programa de radio que ese domingo, por la noche, trataría de otra manera. “Cosas veredes Sancho”, me apunté ignorando absolutamente el significado de la frase.

“El Programa sin nombre” bien podría llamarse “hijos nuestros” – revolvió el cuchillo en la herida, Yon, adivinando el curso de mi pensamiento. Hábito que ya no me inquieta a esta altura de la narración. En realidad el partido fue un apocalipsis privado, pero no tenía intenciones de darlo a conocer pese a sus dotes perceptivas. Hay episodios que suceden en el momento más inoportuno, ese era mi caso, y no tenía ganas de confiárselo.

No nos une otra cosa que el espanto – añadí para explicar lo inexplicable de esa frase que había colapsado.

El resultado me derramó una cantidad de calamidades superior a la capacidad de tolerancia, pero ese día debía ir a la radio, como cada domingo desde hace 16 años, para hacer un programa durante las seis horas siguientes después de las nueve de la noche y no tuve otro recurso que poner la mochila en equilibrio y salir al aire, cuando las ganas que no tienen nombre, como el programa, pugnaban por llevarme a otro sitio.

Yon, hoy, en el césped prolijo y dentro del rectángulo de sol que desciende horas antes del mediodía, muellemente instalado, me lo trajo al primer plano. Una mala copia fotográfica que no quería volver a ver y mucho menos comentar. El había llegado con el Alfa gris y una caja de viandas, para prepararnos antes de salir, como siempre, a cubrir giras exóticas y atender cuestiones que a nadie interesan, más que a sus protagonistas.

La pisada leve del tiempo, holló la alfombra angosta de la eternidad.

El vasco volvió la cabeza cuando dos hombres se aproximaron a la pérgola donde la sombrilla amarilla era señal de prudencia ante los impulsos.

Briggs llevaba al cuello la bufanda azul y oro de la “pesada” de Budge, eslabón perdido de la 12 histórica que pasa por la puerta 12 -pasa porque pesa- dijo Briggs, cuando llegó siguiendo el involuntario rumbo perceptivo que ya no me sorprende, cuando aparecen estos personajes devenidos de la borrachera de Dios.

El otro, Dola, arrastraba su pierna izquierda – lo de Dola lo supe luego de los saludos-, yo me apronté para otra velada sospechada de delirio. El gesto adusto del acompañante de Briggs hacía presumir que algo no había digerido bien, aunque no se tratara, precisamente de los alimentos. Tomaron asiento y una copa de Cabernet Sauvignon que extendió Yon, con la gentileza propia de los desatinos que cometen irresponsables, titulares de la libertad.

Briggs dijo sin mirarme, pero bajando el tono de voz – Dola quiere contarte algo que quizás vos puedas hacer publicar por medio de tus amigos; él necesita vomitar lo que sabe y luego que sea lo que Dios quiera.

No aclarar porque oscurece – dijo el vasco y se quedó mirando al visitante. Sobre la casa sobrevolaba, otra vez cuando no, el avión publicitario que recordaba amablemente a los vecinos de Lomas que hay moratoria y debían pagar – sin precisar el número de moratoria que se trata, ya que Lomas es, largamente, primera entre las municipalidades que ofrecen facilidades para cobrar lo incobrable-. Observé el detalle porque tuve certezas que esa charla sería “intrusada”.

Dola, casi con aflicción, se dirigió a Yon para contarle – pasa que nadie me da bola pero la muerte de Juan –la grabación del avión me hizo perder el apellido del aludido – no es como la contaron y la gente ya “compró” –

-¿Y qué es lo que pasó? – respondió el vasco taciturno, que no había perdido el dato, como Briggs y yo la esperanza, con la derrota de Boca.

-El volvía con el programa periodístico, de investigación, por la tele y había invitado a la mujer de... -otra vez el avión interrumpió para promover las cuotas hasta 36 meses con que se puede blanquear la vida de los evasores, los infractores y los secos-, pero para hablar de sexo
- prosiguió Dola -; quedaron en contestar y, días después, le dijeron que ella no hacía ese tipo de programas.

Juan - el avión retomó la ruta promocional y borró palabras que debería recoger de la mesa-, se enojó mucho y se equivocó feo al amenazar con fotos comprometedoras de ella, tomadas con otros políticos, si no accedía. Ese día parece que llegó “un equipo de limpieza” a su departamento, por la fotos creemos algunos. Eran por lo menos tres quienes entraron uno con un bate golpeó su cabeza luego de franquear la entrada decidida por el propio Juan. Parece ser que las fotos, allí no estaban – como te imaginarás se deshicieron de todo, incluido Juan inconsciente y, hace pocos días, ese departamento fue “limpiado” definitivamente-.

El hombre hizo silencio. Yon me confirmó al oído que nada es más cierto que no aclarar cuando oscurece. Otra vez el asombro se volcó, sobre mi boca - esta boca es mía pensé -, pero Yon no me prestó atención; en realidad él me prestó unos pesos hace dos días, si de prestar hablamos, sólo le dijo a Dola.

-Estamos de racha. Demasiadas muertes accidentales en poco tiempo, para “tanto abandono de persona” en recuperación – enumeró en tono quedo – igual veremos si es posible saber algo más de las fotos, pero alguien –lo dijo sin mirarme – puede interesarse. ¿Vos eras amigo de él?-

- ¿Qué te parece? ... todos se están borrando y dentro de poco esto va camino de otra mentira más – respondió un Dola molesto.

- Yabrán; Cabezas; Junior; María Soledad; el comodoro; aquel otro del oro que nunca más se habló, son los primeros que se vienen a la memoria -susurró el vasco -, tampoco hagamos una teoría conspirativa de la historia, porque sino todo se convierte en un caos de confusiones. Y esto se va a aclarar el día que los chanchos vuelen.

Antes del tormentoso desaliento que empieza a disiparse en la pereza de la tarde, me preparé para la reunión a punto de disolverse porque esa era la ley de la irrealidad.

Ellos se fueron con la esperanza almidonada, nosotros rumbo a la mesa tendida bajo los cipreses, que nos esperaba en Lynch, para que el filet de pejerrey y la ensalada agridulce, donde la remolacha y las ciruelas disputaban tonos de rojo, no se sintieran solas; por supuesto el Chablis helado seducía y llamaba a brindar desde el silencio impuesto; para que más... el Alfa gris hizo lo suyo y nos llevó.....

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La ciudad totalitaria

Juan Alonso (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Toda su ideología patronal pinta la ciudad, los carros y estaciones del tren subterráneo, los letreros sobre los edificios, los vidrios en las tiendas, las noticias, todo es un discurso variado pero uniforme

Gritos de ¡compra, haz deporte, pide prestado, viste y calza con esto!

Repeticiones del gobierno dijo, la policía detuvo, el equipo ganó.

Las calles, las conversaciones, son monólogos de anteojos del mismo color.

Nada de ideas, rincones distintos, muros limpios, calles entregadas simplemente a la luz, trenes avanzando, árboles dando sombra

La urbe así es el fondo de un mar de propaganda donde la mayoría camina encerrada en conchas mientras solo unos pocos audaces sacan la cabeza para ver el aire libre

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Consulta previa para cambiar la historia

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La concepción de una Amazonía va más allá de la fascinación y los mitos: Una Amazonía de carne y hueso, de trabajo humano, de historia humana, de rostros humanos, de esperanza y futuros humanos, señala el Nobel Gabriel García Márquez en más de una publicación especializada que ha participado.

La conclusión más clara frente a los subterfugios contra la Ley, proviene de Denis Pashan, dirigente de AIDESEP: "Para qué tanta ley se preguntan los dirigentes indígenas, si en el pasado los pueblos se gobernaron solo con tres normas: No seas ladrón. No seas haragán. No seas mentiroso". Lo manifestó en un acertado primer conversatorio “sobre retos y objetivos de la Consulta Previa”, convocado por el comité de trabajadoras y trabajadores del Ministerio de Justicia y el Ministro del Sector, con la participación de destacados especialistas y dirigentes de más de 15 instituciones.


Cuidado. En muchos casos el reglamento de una Ley nacional ha deformado los propósitos de una norma aprobada por el Congreso y promulgada por el presidente del Ejecutivo, después de varios años de estudios y presiones en contra. En esa encrucijada, se encuentra la Ley 29785, del 26 de setiembre último, que restablece la obligatoriedad de la Consulta Previa a los pueblos indígenas u originarios para acceder a la explotación de los recursos naturales, amenazada por una constante violencia oficial para apoyar la inversión extranjera y local.

La comisión encargada de la reglamentación de esta nueva norma ya se instaló en el Viceministerio de Interculturalidad. Pero no cesan las voces que pretenden generar dudas y vacíos.

Oportunidad. Interculturalidad. Buena fe. Flexibilidad.

Plazo razonable. Ausencia de coacción o condicionamiento. Información oportuna, son las premisas fundamentales de esta Ley, que el Estado peruano reconoce internacionalmente mediante la Resolución Legislativa 26253 de junio de 1993 y que fue puesta en vigencia a principios de 1995. Pero el gobierno de entonces al promulgar la Constitución de 1993 eliminó la garantía de inalienables e inembargables de las tierras comunales.

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Para esclarecer las expectativas entrevistamos a Oseas Barbaran Sánchez, presidente de la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú - CONAP , creada hace 23 años para defender los derechos de los pueblos indígenas, preservando el medio ambiente, mediante el diálogo intercultural.

- Quienes se oponen al Derecho a la Consulta Previa suelen anunciar cataclismos económicos, con el alejamiento de la inversión privada nacional y extranjera. ¿En verdad, hay antecedentes de que los capitales se han ido porque no pudieron consultaron a los pueblos originarios, aparte del retiro voluntario de 1985 en la que Shell, porque no aceptó, ni siquiera la intermediación de la Iglesia?

-No. No hay ningún caso. Más bien la consulta previa va a generar confianza entre Estado y pueblos indígenas. Es la institucionalización de un diálogo, porque se va a dar la participación con transparencia en todos los procesos de negociación que realiza el Estado. Los pueblos indígenas estaremos presentes para llegar a una buena negociación. No hay antecedente de empresa alguna que se haya alejado por ausencia de diálogo. Creemos que Ley es muy positiva, salvo algún detalle que creemos será manejable en la práctica.


-¿Qué partes de la Ley de Consulta Previa provoca dudas o limitaciones. Será quizá aquel inciso que, al parecer, excluye a las comunidades de la sierra y la costa?

-Es el Artículo 2. La Defensoría del Pueblo ha afirmado que las comunidades campesinas de la costa y sierra también tienen derecho de participar en este proceso de consulta. Definitivamente la Norma incluye a las comunidades campesinas o andinas y las comunidades nativas o pueblos amazónicos que pueden ser identificados conforme a los criterios señalados en esta Ley.

Confederación Campesina del Perú – CCP ha participado activamente en este proceso. Igual la Confederación Nacional Agraria -CNA. Inclusive las comunidades afectadas por la minería, no solo amazónicas sino de la costa, sierra y selva.

-¿Cómo queda la “doctrina” del “Perro del Hortelano”, predicada por el presidente Alan García, y que desencadenó en el “Baguazo”, en junio del 2009, con la muerte de varias decenas de policías y pobladores civiles?

-Es necesaria una política inclusiva, como la que se viene aplicando en esta nueva administración gubernamental. La calificación del “Perro del Hortelano… “ utilizada por el presidente anterior fue un grave error. Más bien conviene promover la unidad de los pueblos indígenas para que podamos tener también negocios propios y aprovechar de manera sostenible los recursos naturales. Esta política beneficiará a los pueblos indígenas.

-¿Si la empresa inversora decidiera la participación directa de los pobladores indígenas en el desarrollo del proyecto, cuál sería su respuesta?

-Eso es lo que queremos. La Ley faculta que tengamos participación. Tenemos que ser proactivos para intervenir en el diseño de las políticas y medidas administrativas. Cuando hay inversión privada tenemos que sentarnos a conversar para que el proyecto sea de beneficio de nuestras poblaciones.

-¿La consulta previa que legitima la presente Ley es implementada de forma obligatoria solo por el Estado?

- Algunos lo interpretan mal. Pero el Convenio OIT 169 señala claramente y también la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que los pueblos indígenas no tenemos el Derecho al Veto. Eso lo dicen diferentes personas que conocen el tema.

Tenemos que aceptar que el Estado es unitario. Y debe actuar como tal. Pero tiene que haber un acuerdo previo con los pueblos indígenas cuando se trata de proyectos de inversión privada. Cuando hay medidas administrativas, los pueblos indígenas tienen que ser consultados a través de las organizaciones representativas y de los gobiernos regionales.

Si el Gobierno Regional quiere implementar leyes, tiene que crear ordenanzas regionales, convocar a las organizaciones de su jurisdicción. Como ahora se trata de una Ley Nacional participamos los dirigentes nacionales.

-¿El actual Gobierno está respetando la Consulta Previa. Otro gobierno podría desnaturalizar la esencia de esta norma?
-Pienso que las leyes se crean para ser cumplidas. El Convenio 169 OIT establece que los pueblos indígenas, cualquiera sea el gobierno de turno y su política sobre el tema, tiene que respetar las Leyes.

-Todavía carecemos de información oficial sobre el universo social de las comunidades. ¿Cuál es la dimensión aproximada?

-En la Amazonía Peruana existen como 1,500 comunidades nativas, 67 pueblos indígenas o grupos étnicos y 13 familias etno lingüísticas.

¿Relaciones internacionales?

-Mantenemos contactos con algunas organizaciones indígenas. También participamos en las Asambleas que convocan Naciones Unidas. Se ha participado en la segunda y tercera sesión sobre los derechos de los indígenas en foros de Nueva York y Washington.

CONAP, con apoyo de algunas empresas privadas, realiza algunos programas de Educación Indígena en la Amazonía Peruana. Se han concedido becas de estudios universitarios y de profesionalización técnica, especialmente en las universidades nacionales de San Marcos, San Antonio de Abad del Cusco, Agraria La Molina y otras de Ucayali, Trujillo e Iquitos y de Panamá.

CONAPS mantiene una estrecha relación con AIDESEP, organización que se asienta en organismos descentralizados en el norte, centro y sur del país, cuyo líder, Segundo Pizango, tuvo que exiliarse en Nicaragua, porque el gobierno aprista consideró responsable de los sucesos violentos de Bagua.

AIDESEP tiene 57 federaciones y organizaciones territoriales, que representan a las 1,350 comunidades donde viven 350,000 hombres y mujeres indígenas, agrupados en 16 familias lingüísticas. También, junto con CONAP, impulsan la Conferencia Permanente de los Pueblos Indígenas del Perú (COPPIP), que agrupa a los gremios campesinos de la costa, sierra y selva del Perú.

Hoja de vida

Oseas Barbarán es del pueblo Shipibo Conibo, de Ucayali. Presidente reelecto de la CONAP hasta el 2015. Su organización agrupa a 40 federaciones nativas de la Amazonía peruana.

Ha estudiado en un Instituto de Administración de Empresas y conoce la parte técnica para poder manejar aspectos concretos. Desde los 18 años ha sido dirigente de su comunidad y de la Federación Nativa de Ucayali.

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Música: El ritmo del África subsahariana

ARGENPRESS CULTURAL

La música tradicional africana suele ser funcional por naturaleza. Las interpretaciones pueden ser largas y hacer a la audiencia partícipe de ellas. Entendida de esta forma "práctica", la música consistir en diferentes tipos de canción de trabajo, piezas que acompañan el nacimiento, boda, caza y actividades políticas, música para ahuyentar a los malos espíritus y rendir tributo a los buenos, la muerte y los ancestros. Ninguna de estas formas musicales se interpreta fuera de su contexto y en su mayoría está asociada con un tipo de danza particular. Buena parte de ella, interpretada por profesionales, es música sacra o ceremonial y en ocasiones se toca en cortes reales.

El pionero de la etnomusicología en Occidente, Arthur Morris Jones (1889–1980), observó que los principios rítmicos comunes a la mayor parte de las tradiciones musicales subsaharianas constituyen un sistema principal. De modo similar, el maestro de la percusión y académico C.K. Ladzekpo afirma que existe una profunda homogeneidad en los principios rítmicos del África Subsahariana.
La rítmica en cruces (forma de composición rítmica caracterizada por la superposición de la polirritmia y la polimetría) es la base de buena parte de la música de las gentes que hablan lenguas Níger-Congo, el mayor grupo lingüístico de África del sur y del desierto del Sahara. La rítmica en cruz fue explicada por primera vez como base del ritmo subsahariano por el profesor C.K. Ladzekpo y en los escritos de David Locke.

La polirritmia es la unión de dos o más ritmos. La superposición regular y sistemática de ritmos cruzados sobre un patrón rítmico principal crea un tipo específico de polirritmia denominado rítmica en cruz. Desde una perspectiva filosófica de la música africana, los ritmos en cruz pueden simbolizar los momentos de desafío o de presión emocional que todos encontramos. Tocar ritmos cruzados firmemente enraizados en un ritmo principal, prepara al oyente para mantener un propósito vital cuando se enfrenta a los desafíos vitales. Multitud de lenguas subsaharianas no tienen una palabra para ritmo, o ni siquiera para música. Desde el punto de vista africano, los ritmos representan la misma fibra que da forma a la propia vida, están entroncados con la gente, simbolizando la interdependencia de las relaciones humanas.

Musicalmente, África puede dividirse en cuatro regiones:

- La región este incluye la música de Uganda, Kenia, Ruanda, Burundi, Tanzania, Malawi, Mozambique y Zimbabwe así como las islas de Madagascar, las Seychelles, Mauritania y Comor.
- La región sur incluye la música de Sudáfrica, Lesoto, Suazilandia, Botsuana, Namibia y Angola.
- La región central incluye la música de Chad, la República Centroafricana, República Democrática del Congo y Zambia, incluyendo la música Pygmy.
- La región oeste incluye la música de Senegal y Gambia, de Guinea y Guinea-Bissau, Sierra Leona y Liberia, de las llanuras interiores de Malí, Níger y Burkina Faso, las naciones costeras de Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benin, Nigeria, Camerún, Gabón y República del Congo así como islas como Sao Tome y Príncipe.

Además de utilizar la voz, que ha sido desarrollada hasta poder ser utilizada para diferentes técnicas complejas como melisma y yodel, se utiliza una gran variedad de instrumentos musicales. Estos últimos incluyen una amplia variedad de tambores, maracas y gonkoque así como instrumentos melódicos o instrumento de cuerda, (arco musical, diferentes tipos de arpas o instrumentos similares al arpa como el Kora así como fiddles), muchos tipos de xilófono como el mbira, y diferentes tipos de instrumento de viento como flautas y trompetas.

Las lenguas africanas son lenguas tonales con una estrecha relación entre música y lengua en muchas culturas africanas. En el canto, el patrón tonal o el texto ponen ciertos constreñimientos sobre el patrón melódico. Por otra parte, en la música instrumental un hablante nativo de una de estas lenguas suele ser capaz de percibir un texto o textos en la música. Este efecto también forma la base de los lenguajes de percusión (tambores parlantes).




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Entrevista a Salim Lamrani sobre su nuevo libro Etat de siège

CUBA SI FRANCE

“Las sanciones económicas contra Cuba constituyen el principal obstáculo al desarrollo del país”.

CSF: Acaba de publicar un nuevo libro bajo el título Etat de siège. ¿De qué trata exactamente?

Salim Lamrani: Como indica el subtítulo, este libro trata de las sanciones económicas unilaterales que Estados Unidos impone a Cuba desde 1960. Se establecieron en plena Guerra Fría con el objetivo de derrocar al gobierno revolucionario de Fidel Castro cuyas reformas económicas y sociales no eran del agrado de la administración Eisenhower de la época. Más de medio siglo después, mientras que la Unión Soviética desapareció y que la Guerra Fría no es más que un viejo recuerdo, Washington persiste en mantener un estado de sitio económico que asfixia a todas las categorías de la población cubana y que afecta en primer lugar a los sectores más vulnerables a saber las mujeres, los ancianos y los niños.
Hay que saber que la retórica diplomática para justificar la hostilidad estadounidense hacia Cuba fluctuó según las épocas. En un primer tiempo, se trataba de las nacionalizaciones y de sus indemnizaciones. Luego, Washington evocó la alianza con la Unión Soviética como el principal obstáculo para la normalización de las relaciones entre los dos países. Después, en los años 1970 y 1980, la intervención cubana en África, más precisamente en Angola y en Namibia, para ayudar a los movimientos de liberación nacional a conseguir su independencia y para luchar contra el apartheid en África del Sur, se estigmatizó para explicar el mantenimiento de las sanciones económicas. Por fin, desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, Washington esgrime el argumento de la democracia y de los derechos humanos para mantener el estrangulamiento económico sobre la nación cubana.

CSF: ¿Cuál es justamente el impacto de estas sanciones en la población cubana?

SL: Las sanciones económicas contra Cuba constituyen el principal obstáculo al desarrollo del país y todos los sectores de la sociedad se hallan afectados. Hay que saber que Estados Unidos siempre fue el mercado natural de Cuba por razones históricas y geográficas evidentes. La distancia que separa las dos naciones no supera los 150 kilómetros. En 1959, el 73% de las exportaciones cubanas se destinaban al mercado estadounidense y el 70% de las importaciones procedían de allí. Entonces existía una fuerte dependencia respecto al Vecino del Norte. Entre 1960 y 1991, las relaciones con la URSS permitieron atenuar el impacto de las sanciones pero ya no es el caso ahora.
Concretamente, Cuba no puede vender nada a Estados Unidos, que sigue siendo el primer mercado mundial, y no puede comprarle nada, salvo algunas materias primas alimentarias desde el año 2000, pero con condiciones drásticas tales como el pago de las mercancías por adelanto, en otra moneda distinta del dólar –entonces Cuba tiene que asumir los gastos de cambio– y sin posibilidad de contractar un préstamo. Eso limita fuertemente las posibilidades comerciales de la isla, que tiene que abastecerse en otros países con un costo muy superior.

CSF: Usted subraya también el carácter extraterritorial de las sanciones económicas.

SL: En efecto, desde 1992 y la adopción de la ley Torricelli, las sanciones se aplican también a terceros países que comercian con Cuba, lo que constituye una grave violación del derecho internacional que prohíbe a toda legislación nacional que sea extraterritorial –es decir que se aplique allende su territorio nacional-. En efecto, la ley francesa no puede aplicarse en España y la ley italiana no puede aplicarse en Francia. No obstante, la ley estadounidense sobre las sanciones económicas se aplica a todos los países que comercian con Cuba.
Así, todo barco extranjero que entre en un puerto cubano no puede entrar a Estados Unidos durante seis meses. Cuba, al ser una isla, depende mucho del transporte marítimo. La mayoría de las flotas de transporte que operan en el estrecho de la Florida realizan lógicamente la parte más importante de sus actividades con Estados Unidos por el tamaño de su mercado. Entonces no pueden arriesgarse a transportar mercancías a Cuba y cuando lo hacen exigen tarifas superiores a las que se aplican a los países vecinos tales como Haití o República Dominicana, con el fin de compensar las pérdidas que se derivan de la prohibición de entrar en un puerto estadounidense. Así, si el precio habitual del transporte de mercancías es de 100 para República Dominicana, será de 600 o 700 cuando se trate de Cuba.

CSF: Usted menciona también el carácter retroactivo de las sanciones económicas.

SL: Desde la adopción de la ley Helms-Burton en 1996, cualquier empresario que desee hacer una inversión en Cuba en tierras nacionalizadas en 1959, se arriesga a demandas judiciales en Estados Unidos y a ver sus haberes congelados. Esta ley es una aberración jurídica en la medida en que es a la vez extraterritorial y retroactiva –es decir que se aplica para hechos ocurridos antes de la adopción de la ley– lo que es contrario al derecho internacional. Tomemos el caso de la ley antitabaco en Francia. La ley entró en vigor el 1 de enero de 2008. Pero si uno fumó en un restaurante el 31 de diciembre de 2007, no se le puede condenar por ello pues la ley no puede ser retroactiva. Ahora bien, la ley Helms-Burton se aplica a hechos ocurridos en los años 1960, lo que es ilegal.

CSF: Los Estados Unidos afirman que las sanciones económicas son una simple cuestión bilateral y que no conciernen al resto del mundo.

SL: Los ejemplos que acabo de dar demuestran lo contrario. Voy a citar otro. Un constructor de automóviles alemán, coreano o japonés –poco importa su nacionalidad en realidad– tiene que demostrar al Departamento del Tesoro que sus productos no contienen un solo gramo de níquel cubano para poder venderlos en el mercado estadounidense. Sucede lo mismo a todas las empresas agroalimentarias que desean invertir en el mercado estadounidense. Danone, por ejemplo, tendrá que demostrar que sus productos no contienen ninguna materia prima cubana. Entonces, Cuba no puede vender sus recursos y sus productos a Estados Unidos pero en estos casos precisos tampoco podrá venderlos a Alemania, Corea o Japón. Estas medidas extraterritoriales privan así a la economía cubana de numerosos capitales y a las exportaciones cubanas de numerosos mercados por todo el mundo.

CSF: Las sanciones económicas también tienen un impacto en el campo de la salud.

SL: En efecto, alrededor del 80% de las patentes en el sector médico proceden de las multinacionales farmacéuticas estadounidenses y de sus filiales, lo que las ubica en una situación de casi monopolio. Cuba no puede acceder a esas medicinas por las restricciones que impone el gobierno estadounidense. Ahora bien, hay que saber que el derecho internacional humanitario prohíbe todo tipo de restricción a la libre circulación de alimentos y de medicinas, incluso en tiempo de guerra. Y oficialmente Estados Unidos no está en guerra contra Cuba.
Un ejemplo preciso: los niños cubanos no pueden beneficiarse del dispositivo Amplatzer fabricado en Estados Unidos que permite evitar una cirugía a corazón abierto. Decenas de niños están esperando esta intervención. Sólo en el año 2010, cuatro niños integraron esta lista: María Fernanda Vidal, de 5 años, Cyntia Soto Aponte, de 3 años, Mayuli Pérez Ulboa, de 8 años y Lianet D. Álvarez, de 5 años.
¿Acaso estos niños son responsables del diferendo que opone La Habana a Washington? ¡No! ¡Sin embargo pagan este precio!

CSF: En su libro menciona también el carácter irracional de algunas restricciones.

SL: En efecto, hay que saber que desde 2004 y la aplicación estricta de las reglas de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), todo turista estadounidense que consumiera tabaco cubano o un vaso de ron Habana Club durante una estancia en el extranjero se arriesgaría a una multa de un millón de dólares y diez años de prisión. Otro ejemplo: un cubano que reside en Francia teóricamente no puede comer una hamburguesa en Mc Donald’s. Estas medidas son irracionales pues son inaplicables. Estados Unidos no dispone de los recursos materiales y humanos para poner a un funcionario detrás de cada turista. No obstante, ilustran la obsesión de Estados Unidos de asfixiar económicamente a los cubanos.

CSF: Su obra contiene un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade, que son conocidos de los especialistas, pero quizás menos del gran público. ¿Podría recordarnos quiénes son?

SL: Wayne S. Smith es un antiguo diplomático estadounidense que en la actualidad es profesor en la Universidad Johns Hopkins de Washington. Fue el último diplomático en función en Cuba con el rango de embajador entre 1979 y 1982. Se distinguió por su política de diálogo y de acercamiento con La Habana bajo el gobierno de James Carter. Es un partidario de una normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y esboza en el prólogo una constatación lúcida sobre el carácter anacrónico, cruel e ineficaz de las sanciones económicas.
En cuanto a Paul Estrade, es profesor emérito en la Universidad París VIII y se trata sin duda del mejor especialista de Cuba en Francia. Sus obras sobre el tema son una referencia en el mundo académico. En su prefacio, recuerda la manera en que los medios de comunicación ocultan el estado de sitio contra Cuba cuando abordan las dificultades económicas de este país.


Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba
Prólogo de Wayne S. Smith
Prefacio de Paul Estrade
París, Ediciones Estrella, 2011
Disponible en librerías y en http://www.amazon.fr/Siege-Sanctions-Economiques-Etats-Unis-Contre/dp/2953128425/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1317400645&sr=8-1

Traducción revisada por Caty R.

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