jueves, 1 de diciembre de 2011

Conversaciones con Vicente Huici: Narración y ficción del orden social

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El entramado de la sociedad, ese asunto invisible pero certero que algunos llaman destino, se construye desde el acuerdo de los poderes. (Hay ficciones poderosas y hay ficciones mediocres). Es lógico que una sociedad construya una realidad común a las personas que conviven en su espacio. (Sin que por ello se sacrifique la realidad interior de los individuos). Lo sano sería que la dinámica y la evolución de las personas fuese lo que determinara esa realidad. (Un acuerdo común a todos). No obstante, en la cultura de la obediencia que hasta ahora hemos vivido, primero se diseña la realidad (la casa ajena) y después se les abre las puertas (invitados sin derecho a idea) a las personas. Esto siempre ha sido así en lo nacional (cada estado una realidad según el poder de turno) y en los intentos expansionistas. (Un estado impone su verdad a otros). Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el diseño de una realidad pretende ser global, absoluto y definitivo? He ahí el dilema (y la confusión) del mundo actual. Nos llevan (como en un tren que de la prisa no permite ubicación alguna) hacia la instauración de una “verdad” mundial. (La madre de todas las ficciones: la ficción global). Destino y resignación; estado y ciudadanos; élites y masas; realidad y ficción. ¿Cómo se levantan estas dicotomías en la rutina de las personas? ¿Es posible fabricar mediáticamente la hoja de ruta de un acontecimiento (guerra, crisis, etc.) para que luego la política lo convierta en realidad? ¿Se narra la construcción de la realidad según los intereses del poder de turno? ¿Se ficciona el orden social? ¿La globalización que conocemos sólo era una trampa para encasillarnos en una “verdad” absoluta? ¿Tiene dueños la historia que hemos vivido hasta ahora? Estas y otras interrogantes las traslado a la mesa de trabajo de Vicente Huici (Navarra, 1955), filósofo y doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad del País Vasco. Huici realiza investigaciones en el ámbito de la sociología del conocimiento, con especial atención a las cuestiones relacionadas con el espacio, el tiempo y el lenguaje.

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-¿Qué es la narración?

-Yodefiniría la narración como una de las posibles formalizaciones de la representación de la realidad que a su vez construye realidad en la medida en que la desarrollamos (Berger y Luckmann: “La construcción social de la realidad”). Pero, en Occidente y en los países aculturizados por Occidente, la narración suele ser además la matriz críptica de otras formulaciones aparentemente no narrativas como la Filosofía, la Ciencia o la Historia. Así lo apuntó Nietzsche en su momento y así lo ha demostrado, por ejemplo, David Locke en su excelente libro “La Ciencia como escritura”. Parecería, en cualquier caso, como si el ser humano fuera un a modo de “homo narrator”.

-En el modelo del orden establecido sólo se difunde y se tolera una forma de narración convencional, la que ejecuta el ciclo del inicio, el desarrollo y el desenlace como si la vida fuese un entramado (el destino) definitivo. ¿Es esto una forma de dominación? ¿Desde la narración dirigida se nos moldea la vida para que aceptemos sólo una forma de realidad? (De niño te educamos para esto, de adulto para lo otro y de viejo te espera aquello).

-La trama trifásica que menciona y en la que se articulan la mayoría de las narraciones parece tener su origen en las matrices culturales occidentales tanto judaicas (El Éxodo) como griegas (Las tragedias, Aristóteles).En otras civilizaciones, como en las aculturizadas por China o en las indígenas americanas, dicha trama no parece haber existido. Sin duda, una trama de estas características supone una representación determinada, y siempre interesada, de la realidad y, en este sentido, forma parte de una expresión específica de dominación ideológica. Su poder es tan efectivo que, inculcada desde la infancia en forma de cuentos, llega a configurar la capacidad narrativa del hemisferio cerebral izquierdo, según los estudios neuropsicológicos.

-Narración, ficción. Una forma, un espacio. Lo primero permite construir lo segundo según el interés conservador o revolucionario de la mirada. En contrapeso a la ficción dirigida, ¿la ficción poderosa también puede ser una vía de liberación?

-Roland Barthes (en su libro, “Sade, Fourier, Loyola”) decía que no era posible liberarse de las formas narrativas de la época que nos ha tocado vivir, es decir, de las formas burguesas, pero que sí cabía darles las vuelta, jugar con ellas, desatornillarlas. Pero no más, porque las formas extremas como las utilizadas por Joyce o Musil eran fácilmente subsumibles .Por lo tanto más que de liberarse, se podría hablar de ponerse aparte, de mirar para otro lado, de abrir nuevas perspectivas,

-¿La (s) realidad (es) se construye hoy con narraciones diseñadas para sostener un determinado interés y objetivo? Si es así, ¿se trata de una modalidad nueva del poder?

-Sin duda, las narraciones son siempre interesadas y pretenden ordenar los acontecimientos para sostener o contrarrestar unas tesis específicas. Siempre ha sido así, en el ámbito de las crónicas y las historias de los reinos e imperios del pasado y también lo podemos comprobar en la actualidad. No se trata, por lo tanto de una nueva modalidad de poder. Todo lo más se podría decir que dichas narraciones se difunden a través de nuevos medios como la televisión, auténtica “teta de cristal”- como la llamó Harlan Ellison- de la que se mama sin cesar.

-En el actual entramado de la industria comunicacional, ¿qué papel juega la ficción como plataforma para lograr que una noticia no real se convierta en realidad absoluta e indiscutible ante la “opinión pública”?

-El eje de la ficción narrativa pasa ahora a través de las pantallas, sean estas de televisión o dispositivos portátiles, como tabletas o móviles. Se construye así una verdad indiscutible para la opinión pública.

-El mundo actual parece una bola que corre hacia una mutación. Esa bola, con contenidos como crisis, mercados, revueltas, la caída de los estados, mundo virtual, etc., ¿proviene de la construcción de una ficción encaminada a levantar una verdad absoluta y peligrosamente definitiva para la historia?

-Cada acontecimiento va siendo explicado según un proceso muy aquilatado de construcción con el objetivo de ubicarlo en una perspectiva de acción. Dicho proceso se ha globalizado, en la misma medida en que se ha deslocalizado la economía y se ha implantado internet. Y en dicho proceso se genera un monopolio narrativo, amparado por las multinacionales de la comunicación, que disputa su legitimidad a cualesquiera otras formas narrativas.

-Como observador asumo que la noción derecha-capitalismo entiende, de una manera altamente técnica y sofisticada, el manejo de la narración y de la ficción como vías de diseño social, desde la lógica cotidiana. Sin embargo, la izquierda parece subestimar ambas fórmulas como medios para construir la realidad por la que siempre ha luchado. La mayoría de sus pocos intentos terminan siendo panfletarios, mientras la noción derecha-capitalismo se las ingenia para que la totalidad de su narración, por muy baja de contenido, parezca vida. ¿Subestima la izquierda la narración y la ficción como vías científicas y cruciales para crear un nuevo modelo social alejado de los dogmas y abierto a una nueva dimensión de humanidad (El contrapeso al orden capitalista)?

Creo que, con carácter general, la izquierda ha subestimado la función de las ficciones narrativas, contraponiendo ficciones científicas – pues son eso, ficciones, por mucho que nos pese- y, cuando ha entrado en el juego de la deslegitimación de las ficciones narrativas de la burguesía y el capitalismo, no ha sido capaz de hacer sino una tosca réplica realista. Ahí hay un problema relativo a la creación artística, pero también un handicap ideológico que debería llevar a una sosegada y profunda discusión teórica.

-Ante la falta de respuestas políticas, en el siglo XXI, ¿el individuo será, quizá hasta por supervivencia, quien desarrolle la ofensiva anticapitalista? (Individuos, como ficcionistas de su propia realidad, que se resisten a la instauración de una “realidad absoluta” que marque el orden global).

-Apunta usted hacia una de las alternativas posibles, ya que parece estar claro que la conversión de individuos generados por el sistema en sujetos autoconscientes, según el proceso que tan precisamente describió Michel Foucault, implica el desarrollo de una narrativa propia que acaso en estos momentos puede pasar por el diario, el dietario, la autobiografía, las memorias o, incluso, la auto-ficción. La dinamización de estas formalizaciones y su publificación contrarrestará sin duda el relato monocorde que se repite una y otra vez tanto desde el ámbito de la televisión hasta en los best-sellers al uso.

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El ahorro es la base de la fortuna... de los otros...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Otra postal retardada de un 2004 de dibujo impreciso.

La buseca no me gusta -
Esa es una comodidad intelectual. Bien podrías olvidar las invitaciones a comer que traspolaron tus sabores -
De todas formas, no puedo decirte lo contrario, porque decida comer en el barrio o en mi casa. La buseca no me gusta –

- Me parece que estás agrandado ya que desde hace un tiempo, dejaste en el pasado las milanesas, algunas ravioladas y quizás en el olvido, los bifes anchos de hígado y espesos, sin olvidar las albóndigas fritas -

Me sentí humillado por la deriva de la charla que tenía lugar frente a una fuente gigante de anchoas -aceite de oliva mediante-, que navegaban plácidas esperando turno. A su lado, gratificando la ausencia de soledad, aguardaban perfectos cortes, tostados de pan, untados con salsa tártara.

Teníamos, delante eso sí, como dos columnas dóricas, sendos vasos altos, conteniendo aperitivo francés anisado, potenciado por un toque de Cointreau, que le sumaba sabor muy particular. Es decir que el rumbo de la disputa estaba trabado por el entorno y los servicios, restándole seriedad

-como siempre- a estas discusiones que sosteníamos con Yon, a la hora de las recriminaciones, que solían coincidir con ese brindis previo.

Le dediqué una nostálgica mirada a la escuadrilla gris de lomo, morada de vientre y dejé para luego proseguir defendiendo mis preferencias.

El lugar, en realidad un link de golf, reciclado en medio de la vegetación, todavía furiosamente verde, reunía fantasías suficientes para no querer partir.

Teníamos tiempo siempre lo teníamos – puesto que el vasco había ordenado “Rabas a la Eibar”, una creación suya que iba dejando, como los chicos estampitas en el tren, para que quedara su plato registrado en la lujosa carta que se entregaba a los recién venidos.

Yo sostenía la secreta esperanza de que el blanco elegido fuera Chardonay, puesto que la cepa me simpatiza, en realidad me enternece, ya que provoca bucólicas evocaciones, pero para ese momento faltaba tiempo; incluso antes, a las extrañas tertulias de Yon, le habían asignado su protocolo a cumplir.

Curiosamente, sólo algunas parejas flotaban en ese paisaje irreal que, como ocurre en este país, era la viva contradicción con la postal que ofrecía la autopista próxima, en calidad de paisaje urbano.

“Es brutal como se ensaña”, igualito que en el tango, la realidad que debe acomodarse.

El maître y un reducido cortejo, en tanto, en los lugares umbríos, apagaban luces discretas, cambiaban otras para sumarse a la cruzada cu.lo.ro.to., sigla paradójica que define a la cumbre local rocambolesca total; entidad dedicada, entusiastamente, a defender causas perdidas; proponer reivindicaciones delirantes, como recuperar los buenos modales, saludar a conductores de colectivos y taxis, decirle buen día al vecino que nunca vuelve la cabeza cuando lo cruzamos, tarea en la invierten horas de congresos y convocan a prestigiosos opinólogos, en cuestiones solidarias, aunque cuando estos llegan, dejan el Rover, estacionado a diez cuadras en una cochera subterránea.

La Fundación era la que venía a reclamar ante el vasco, buenos oficios, para hacer llegar su petición sobre que las luces de la casa de gobierno, el ministerio de economía, todas las dependencias oficiales del gobierno nacional, municipal de la ciudad de Buenos Aires, para generar ejemplos imitables, dejen de tener durante las 24 horas, encendidas las de sus edificios.

Traían como ejemplo el gesto de Caroso el escribidor de Almagro, que reactivó el legendario Primus para menudencias tales como prepararse la comida y calefaccionar su ambiente -para no exagerar la comodidad-, con el heroico braserito que lucía, orgulloso, una latita de tomate al natural CICA, portando trozos de eucaliptus para que el anhidirido carbónico que le llegaba al dormir tuviera olor a menta.

El escribidor, por supuesto, ponderó la adrenalina provocada por el gesto y que lo llevara a apostar con su vecino Malinche, si amanecía vivo después de respirar buena parte de la noche la portentosa combinación. Se enfervorizaba al explicar ante el auditorio, escéptico, reticente, cariacontecido, los beneficios por lograr una patria libre, justa y soberana desde ese esfuerzo colectivo. Mucha bola no le daban.

Pero los visitantes traían una clave más pesada, pedirle al ministro Aníbal Fernández, la tercera foca argentina, segunda en un mismo gobierno, el plan salvador para paliar la crisis energética durante el invierno que se viene y sería solución para propios y extraños.

- ¿De que se trata? – fue la consulta distante de Yon a quien parecía encabezar la delegación, que lucía como distintivo identificatorio, la blanca suela de un zapato calibre 45 en la base posterior de su jean negro, para que el mensaje fuera claro en sus presentaciones.

- Nuestra propuesta consiste en marchar a Plaza de Mayo encabezados por Blumberg, Castells, Alderete, cuyo apellido reúne la cacofonía adecuada a la confección de los cantitos, el perro Santillán, para que sepan que la frase “ladran Sancho” es una verdad casi cierta, como la realidad y otros respetables protestadores a plazo fijo, conducidos por Carlos Heller, decididos a que el espíritu credicooperativo no fuera cuestionado.

Casi como aquello de la sangre que nunca sería negociada, aunque hay quienes aducen que buena parte de ella se encuentra invertida en Barcelona, porque suscriben que siempre que llovió paró.

-Está bien. ¿Pero que debo decirle a Fernández? –

Yo pensé en un buen destino para esa respuesta, pero la gente se me anticipó.

-Que marchamos para mostrarle nuestro acuerdo con el aumento de sueldos a los funcionarios que los va a llevar de tres a seis mil pesos, pero que esa diferencia en la liquidación se aplique a pagar las multas de los que no puedan hacerse cargo del aumento derivado de los ahorros por la crisis energética y de esa forma, quizás empatemos las cuentas y podamos decir que, “para el pueblo lo que es del pueblo”.

Cuando las empresas, patrióticamente inviertan para corregirla, esa generosa contribución de nuestros funcionarios, podrán pasar por caja a cobrarla.-

Yon se quedó mudo. Yo con la boca abierta, como siempre y una abeja peregrina, casi instala un panal de micro emprendimiento en ella. Me quedé espantado por la esperanza de esas miradas y me volví para beberme la copa, a sus espaldas y recuperar la fe en los pigmeos orientales, que anunciaron victoria, por la vuelta; brindé por eso.

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Destrucción del edificio de la lógica, una novela de (pura) invención

Demian Paredes (La Verdad Obrera-PTS. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Cuáles son los “efectos” que produce una obra literaria? Uno, indudablemente –aunque en un sentido muy genérico-, es el despertar los sentidos del lector, por medio de la sorpresa, de la emoción… e incluso del rechazo. No son cuantificables pero eso no quiere decir que no los haya: esos efectos pueden ser individualmente importantes pero también lo son socialmente; eso explica, tal vez, la inscripción de un texto en la memoria así como su perduración.

Por este lado, intentaré entrar en lo que “me” produce la lectura de Destrucción del edificio de la lógica, una de las últimas nouvelles de Noé Jitrik: sorpresa, emoción, inesperadas reacciones frente a un texto que se escapa de los modos más habituales de hacer novelas o relatos; incluso de su relato anterior, Long Beach, cuya propuesta es de otra índole: se diría que de un minimalismo de la sorpresa, por el cual el relato se desliza, desde la “subjetividad observante”, hacia una especie de mirada crítica sobre la cultura norteamericana.

Relato concentrado, Destrucción… posee un alto nivel de densidad; la materia verbal no es abigarrada, y sí crujiente, pero también líquida, fluida y bullente de imaginación.

Destrucción… ofrece la perfección de la esfera en –por lo menos– un rubro narrativo: el de la digresión, que permite a su complejo narrador incluir conceptos y escapar de la referencia casi obligada a acontecimientos o anécdotas.

El relato abunda en todo tipo de digresiones y explicaciones, pero no obstante, “lo real”, sea lo que fuere, no es lo de menos ni tampoco “el origen” de la digresión: es solamente una “parte componente” más del relato.

Porque Destrucción… viene, justamente, a destruir una lógica. O tal vez dos, como veremos más abajo.

La nouvelle (se) inicia a partir de una figura, un profesor de filosofía desocupado, de apellido Escalante. Sentado en la mesa de un bar observa y reflexiona, y las reflexiones y explicaciones que asume el narrador que a su vez lo observa desatarán, todas ellas, “la acción”: Escalante perseguirá a una pareja que le llama la atención cuando sale del bar; y de allí en más proseguirá todo.

Y este “todo”, es mucho: peripecias, traspiés, (¿aparentes?) equívocos, surgidos de “la acción”… pero también de la “imaginación pura” de quien narra (¿o de quien “protagoniza” esta historia, el profesor Escalante?).

Todos los apellidos de los personajes que rodean al profesor, la pareja, tres ex alumnos, el dueño de un bar y un parroquiano, entre otros/as), comienzan con “esca”; comprobarlo hará surgir la pregunta sobre si aquéllos “no fueran imágenes de su propio nombre, Escalante, imágenes aéreas que le traían pedazos de lo que él mismo había sido y de lo que había dejado de ser”. A lo que agrega: “Dos sílabas, que son un pedazo de nombre, ¿pueden ser un pedazo de algo real?” Y poco más adelante: “¿Serían todos, Escalante, Escalona, Escalera, Escari, Escaramilla, Escárcega, Escafino, una sola entidad o, mejor dicho, un solo ente?”

Y ese “solo ente” es, por supuesto –¿quién otro, si no?–, el narrador, acaso el autor, que lo admite cuando afirma, respecto a Escalante, que (éste) se había transformado en “Puro observador, observador en estado de pureza, o sea sin saber por qué observaba, no como los presocráticos que, en el despertar del mundo, querían observar y entender el misterio de todas las cosas. Él no, sólo observar como si fuera el fantasma de un relato sin finalidad pero sin ser fantasma, todavía ser humano observante, en situación de peligro si era descubierto observando o, como en el caso de los estudiantes, objeto de añeja y melancólica observación. Y, al observar adivinaba destinos, por fuerza se despersonalizaba, no era ni siquiera otro observando, sino un puro receptor olvidado de aquello que debía ser lo suyo dejado atrás, en un suspenso ilimitado”.

Acción y pensamientos del protagonista correrán entonces por dos carriles paralelos, a los que hay que sumar el pensamiento del propio narrador, quien acompaña, ¿estimula?, y suma los suyos a los del propio profesor. (“‘¿Por qué, se preguntó [Escalante], todo transcurría entre preguntas?’”)
Destrucciones

La primera lógica destruida en Destrucción… es la del tradicional y “cómodo” relato lineal, en el que la prosecución de un objetivo por parte de un personaje avanza sin tropiezos. En Destrucción…, por el contrario, toda clase de reflexiones, análisis, comparaciones, asociaciones puntúa el relato; en definitiva, digresiones que siguen –a su modo– la acción de los personajes; como un río que fluye, al mismo tiempo que incontables ramificaciones perpendiculares o diagonales –las digresiones– lo acompañan, de principio a fin. Se podrían llegar a pensar en dos libros superpuestos construyendo esta nouvelle: por un lado la acción y peripecias del profesor Escalante; y por otra, la serie de asociaciones y razonamientos del relator, fundidas con las del propio profesor: “muchas preguntas más, algunas obvias, otras injustificadas, o sea sin respuesta, aparecerían a medida que se produjeran variantes en la escena o a que aparecieran los personajes que estaban fuera de escena pero gravitando, motivando sus –los del profesor- erráticos y arbitrarios desplazamientos”, declara el narrador.

Pero, por otra parte, ¿quién relata esas digresiones? ¿Por qué las hace? ¿Y para qué? Todas (son) preguntas que tal vez sean refractarias al texto, que posiblemente no sean pertinentes o adecuadas. El narrador, sin duda “omnisciente”, se refiere en un momento a “la muchacha fumadora, de cuya existencia sólo quedaba una constancia en las páginas precedentes, que de todos modos no eran de mucho confiar”, ejemplo de una “desconfianza” en la afirmación, no sólo respecto de lo dicho… sino también de lo escrito.

Acá tenemos “la otra lógica rota”: la del relato mismo (¿la de un “relato confiable”?), que concierne más bien a la de los “métodos de la escritura”; donde fluye una subjetividad (la de este narrador omnisciente que no sabemos de dónde viene –ni, en rigor, ya que hablamos de una obra de arte, a dónde va–) que, siendo sumamente amable con el lector (porque Destrucción… es una narración amena, entretenida, humorística por momentos, atrapante e inteligente) no deja de ser compleja, en el sentido de la elaboración. El narrador lo plantea: ante las complejas relaciones que se establecen –o que pueden establecerse– entre la acción o experiencia y la idea o concepto(s) declara: “Se detuvo en la palabra experiencia; admitió que no se podría prescindir de ella para generar un concepto pero también debió admitir que conceptos ya configurados constituyen una experiencia que no suele ser considerada tal, razón por el cual el término, que aparecía como redondo y claro, se volvía ambiguo, tanto que podía ser, esa ambigüedad, el fundamento de una diferencia radical entre filosofías; la de la experiencia propiamente dicha, un inevitable vitalismo, y la de la experiencia conceptual, de un inevitable intelectualismo y, en cierto modo, elusiva ausencia”.) Y todo esto es logrado, originado, desde un nombre: “nunca se le habría ocurrido pensar [dice el narrador a propósito de Escalante] que eso podía desencadenar una proliferación de nombres, nunca se habría atrevido a pensar que su apellido podría ser como un huevo del que salieran innumerables seres portando esa marca, esa galladura, puesto que hablamos de huevos”.

Y más allá de los orígenes, lo cierto es que las “mutaciones, o repeticiones, o reapariciones” que se proponen en Destrucción… proliferan hasta dar con un conjunto que comienza y finaliza con/desde su protagonista.

* * *

En medio de las disquisiciones del profesor de filosofía, y recordando a Juan Domingo Perón –cuyo nombre aparece un par de veces junto a otras sentencias políticas famosas–, el relato enuncia: “la organización vence al tiempo. Y, a la muerte se diría”. Y si esta coda dice algo de la muerte, la expresión puede (y debe tratar de) hacerse dentro de los confines (siempre en expansión) de creatividad y belleza. Y la literatura, por supuesto, se lo propone, y a veces, lo logra.

* * *

La muerte, en efecto, puede ser vencida desde la literatura; desde “la organización” de sus materiales y posibilidades, de lograr su permanencia en el tiempo. Noé Jitrik –en lo que mi juicio valga– ha demostrado que esto es posible, con este nuevo “combate” (literario), donde “lo real imaginado” permite pensar (a) la literatura (o al menos, uno de sus posibles caminos).

* Noé Jitrik, Destrucción del edificio de la lógica, Buenos Aires, Emecé, 2009.

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Amada por dios

Gustavo E. Etkin (Desde San Salvador de Bahía, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Siempre quiso, precisó pruebas de ser amada. Fue a partir de los ocho años, cuando nació su hermanito.

Ser llamada, llevada a pasear, recibir regalos. Sobre todo cuando, no dudaba, se los traían los Reyes Magos.

Cuando menstruó por primera vez no entendió nada. ¿Esasangre era por una enfermedad? ¿Iba a morir? Ahí su madre le explicó que eso pasaba con todas las mujeres, que ella estaba siendo mujer.

Pero entonces, ¿cómo, de qué forma, como sería ser amada como mujer? ¿Por ser mujer?

¿Y como saber que era amada?

Cuando descubrió -aceptó- que a los bebitos no los traía la cigüeña, la forma, la manera en que se iban formando en la barriga de sus madres, fue un enigma para ella.

Hasta que descubrió, supo, que también para eso los padres cogían. Como habría sido con ella, que cogieron para hacerla.

Por eso siempre estuvo a favor del aborto. Que para ella no era problema, sino si el hijo -o la hija- era querida, buscada, recibida. Esperada. O sea, amada. De lo que ella siempre empezó a necesitar tener pruebas.

Amada o deseada, para ella era lo mismo.

Por eso cuando descubrió que existían las putas, decidió ser puta. Pero no por el dinero. Querer ser cogida por alguien era tener la certeza que era amada. Aunque sea por un momento, deseada. No era el dinero lo que le importaba.

Pero poco a poco se fue desilusionando. No la querían a ella por ella, por su historia, si no por lo que ella tenía. Su piel suave, su carita, su culito levantado, su cintura fina, sus tetas altivas.

Era algo, un objeto, una cosa que tenía las cosas que los hombres que la procuraban era lo único que querían.

O sea que no era amada por lo que era, por su historia, sino solamente deseada como objeto sexual por algunas propiedades físicas que tenía.

Cuando se dio cuenta de eso, cuando lo tuvo que admitir, dejó de trabajar de puta y pensó en matarse.

Pero no lo hizo. Descubrió que podía ser amada por Dios y entró a un convento para ser monja.

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Venezuela. Entrevista a Argenis José Vásquez Romero: La (in)justicia venezolana mata otra vez a Argenis Vásquez

Indira Carpio Olivo - Ernesto J. Navarro

El 5 de mayo de 2009 fue asesinado frente a su casa el dirigente sindical de la Toyota, delegado del gremio automotriz y luchador revolucionario, Argenis Vásquez Marcano. Dos años después, los culpables intelectuales y materiales gozan de impunidad, salvo un “procesado” que no termina de ser sentenciado, porque lo favorece la “palanca”.
Argenis cometió un pecado: no se vendió a las mafias sindicaleras “socialistas”, ni a la patronal transnacional. Eso fechó su destino. Argenis no es el único sindicalista muerto bajo la sacrosanta Ley Orgánica del Trabajo cuartorepublicana, que, a 12 años de revolución no se ha tocado ni con el pétalo de la señal de costumbre. Ni siquiera durante los 5 años de gracia en los que el “chavismo” legislador se paseó por la Asamblea Nacional, sin oposición “aparente”.
“Argenis quería ser parte de una generación que por fin logre liberarse de las cadenas imbecilizantes de la explotación capitalista, rezando por no caer en la tentación del 'líder' representante de la 'clase obrera', financiado sino por la patronal privada y sus jugosas prebendas (ese cuatro por cuatro que los burócratas sindicales de la Toyota reciben anualmente, por ejemplo), o por la patronal pública socialista (un bellísimo sueldo escondido por el ministerio del trabajo más una excelente participación en las empresas mixtas 'socialistas', por ejemplo), ambas con idénticas consecuencias (...) Argenis estaba acusado en fiscalía por obstrucción a la jornada laboral. Artículo sacrosanto de toda ley capitalista del trabajo”, escribió Roland Denis (2).
Argenis no solo enfrentó la corrupción del Estado venezolano, también a una empresa que representa el capital transnacional del imperio japonés ¿A quién le duele Argenis Vásquez?
Le duele a Salomé Reyes, compañera de lucha de Argenis Vásquez, a quien le agradecemos haber logrado el contacto y la propia entrevista con el padre de este revolucionario. “Dios quiera puedan publicar antes del 21 de Noviembre de 2011 la entrevista, ya que ese día se realizará la continuación del juicio, donde supuestamente se condenará al imputado”, nos dijo.
Le duele a su hermana, Yolmar Vásquez Marcano, quien presenció la muerte de Argenis y ha tenido que cambiar de residencia luego de las amenazas recibidas, en procura de la justicia por el asesinato de su gemelo.
Le duele a Argenis José Vásquez Romero, su padre, quien nos habla del que fuera no sólo su hijo, sino un militante activo de la Revolución Bolivariana. Éste mártir pertenece al grupo de los camaradas que no se vendieron, al grupo de los que mueren por la vida, un compañero por el que todavía hoy reclamamos justicia.

-¿Quién es para usted Argenis Vásquez?

-Mi primer hijo de un parto gemelo que tuvo mi esposa Ismenia del Carmen Marcano de Vásquez. Fue un hijo ejemplar; para él nosotros estábamos en primer lugar. Nunca nos faltó su apoyo, era muy familiar y siempre estaba pendiente de sus otros tres hermanos. En lo que se refiere a la lucha social y política, tanto con sus compañeros de trabajo como en la comunidad, Argenis era incansable en su trabajo diario. Podríamos decir que era su vida. Fue vocero del consejo comunal de Los Mangles, comunidad donde residía, Secretario de Organización del Sindicato Toyota, lugar donde trabajaba desde enero de 2003.
Integraba el Consejo Estadal de Planificación Pública y estudiaba el octavo semestre de Estudios Jurídicos en la Misión Sucre. Además, era delegado de los trabajadores automotrices a nivel nacional y defensor a ultranza del proceso revolucionario, como miembro activo del Partido Socialista Unido de Venezuela -Psuv-.

-¿Por qué asesinaron a Argenis Vásquez Marcano?

-Argenis era un luchador político que procuró el beneficio de los trabajadores de la empresa Toyota. No sólo eso, su empeño dignificó el papel del trabajador venezolano. Lograba ser oído por la clase obrera. Era un líder natural.
Cuando mi hijo Argenis empezó la lucha como Secretario de Organización del sindicato de la Toyota, por el pago de los pasivos laborales y las reivindicaciones salariales, los trabajadores paralizaron la empresa durante 22 días en el año 2009.
Argenis manifestaba que los patronos querían reprimir los derechos de los trabajadores. Pedía la renuncia de Carlos Castillo -Gerente de Recursos Humanos de Toyota Cumaná- y todo el equipo que lo acompañaba.
El día que fue asesinado, Argenis se dirigía a la Fiscalía por una citación ante la demanda que le hiciera Carlos Castillo, bajo el argumento de “privación del derecho al trabajo” de los otros obreros que supuestamente no se plegaban a la huelga. Mi hijo Argenis Vásquez tenía credibilidad, peso político. Era el vocero de aproximadamente 1.600 trabajadores de la empresa Toyota y de otros tres fabricantes de autopartes (Verin, Comebus y Expósito) que operan en la ciudad de Cumaná.

-¿Cuál es la situación actual del juicio contra el presunto implicado en el homicidio? Tenemos entendido que fue diferido muchísimas veces la audiencia.

-Después de dos años y seis meses de larga espera, el juicio se encuentra en el proceso de evacuación de pruebas y declaración de los expertos que participaron en el allanamiento a la vivienda del detenido JESÚS ALEJANDRO ACUÑA SALAZAR.
Un dato importante en esta historia es que el imputado es hermano del actual Alcalde del Municipio Sucre de Cumaná, RAFAEL ACUÑA.

El tortuoso proceso de enjuiciamiento al presunto asesino de Argenis se inició en Agosto del año 2009. Como cosa inaudita, la audiencia preliminar fue suspendida en más de once ocasiones.

Los familiares, sus compañeros de trabajo, amigos y el pueblo en general, afligidos por este terrible crimen, realizamos una campaña de recolección de firmas para exigir celeridad en el juicio por el asesinato de mi hijo. La recolección de firmas se llevó a cabo en Nueva Esparta, Sucre y Anzoátegui. Con esta campaña solicitamos a la Fiscal General de la República, Luisa Estela Díaz, se pronunciara ante el caso y diera una respuesta contundente y satisfactoria a nuestro petitorio.
Veíamos con preocupación que el juicio estaba viciado y estancado. No habían sido oídas las palabras pronunciadas por el Presidente Hugo Chávez, cuando fue interceptado por un piquete de obreros de la Toyota, frente a los semáforos de Los Chaimas (en Cumaná). “No desmayen muchachos, sigan con la lucha”, les dijo Chávez.
Después de un tiempo, solicitamos un derecho de palabra ante la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional. Debido a nuestra insistencia, habían creado y designado una comisión para estudiar a profundidad el asesinato de Argenis Vásquez.
La comisión estaba integrada por los diputados Wilmer Iglesias (coordinador), Reinaldo García y Erasmo Marcano, quienes al instalarse en el Estado Sucre, realizaron por dos días consecutivos entrevistas con los organismos encargados de las investigaciones en torno al caso. Los diputados no se explicaban cómo habiéndose aprobado por esos días una reforma en el Código Orgánico Procesal Penal, la jueza no actuara después de suspendida tres veces continua la audiencia preliminar.

-¿Cuál fue el resultado de la investigación?

-Solicitamos copia del informe de la investigación realizada por la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional. Nos dijeron que en “un mes” nos presentarían la respuesta.

Hasta el momento y después del tiempo transcurrido, la susodicha Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional cuya única responsabilidad era investigar el asesinato de Argenis Vásquez Marcano, todavía NO ha dado respuesta del “trabajo realizado”.

El abogado que nosotros teníamos acudió a leer el informe para complementar datos de la “investigación”. Allí se enteró que los diputados no relacionaban en absoluto el asesinato de Argenis con el vínculo mantenido entre la Alcaldía del Municipio Sucre y la Toyota. Era vox populi que la Toyota evadía los impuestos de manos de la Alcaldía a cambio de “favores”.

-En su opinión ¿Qué es lo que realmente ocurre?

-Hay muchos intereses de por medio, tanto políticos como económicos. Para nosotros, la lucha ha sido fuerte. Pero no desmayaremos hasta que se castiguen a los asesinos de mi hijo, tanto a los autores materiales, como a los intelectuales. Quisiera resaltar que la Toyota solicitó por escrito al diputado Erasmo Marcano los nombres de los compañeros de trabajo de Argenis, que tomaron el derecho de palabra en la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional. Acto seguido resultaron despedidos.

-¿Por qué ha tardado la sentencia que condena el asesinato, si hay una persona detenida por el caso?

-Como le había manifestado antes, hay muchos intereses de por medio. Cuando se conoció quién era el detenido, quisieron desviar la investigación, haciéndole creer a la opinión pública que mi hijo era amante de la esposa del alcalde.
Esa falsa información se dio a conocer por medio de correos electrónicos que circularon en la red. Esto no caló en el pueblo del estado Sucre y fue refutado por compañeros de estudio y de trabajo, que conocían perfectamente a Argenis.
El hermano del alcalde del municipio Sucre, JOSÉ ALEJANDRO ACUÑA, al momento de ser detenido por el asesinato de Argenis Vásquez, se desempeñaba como escolta del gobernador Enrique Maestre.
Acuña ha venido gozando de privilegios. Cuando él no quería presentarse al tribunal, no había forma que la jueza lo obligara a asistir al acto.
Por esta razón se le ha dado largas al proceso. Confiamos que antes de finalizar el año se sentencie al detenido, ya que las declaraciones y las pruebas lo involucran directamente.
La jueza tiene que actuar con honestidad para demostrar que SI existe justicia en este país para que el crimen de mi hijo no quede IMPUNE. Si esto no ocurre, llevaremos el caso a tribunales internacionales para dar con los autores intelectuales del crimen, si la justicia venezolana no lo hace, o no se siente capaz de hacerlo.

-Sabe usted ¿Cuál es la situación sindical de la Toyota, actualmente?

-Los trabajadores se sienten desamparados por no tener un sindicato que los representen. Después del asesinato de mi hijo, la calificación de despidos y las amenazas, convirtió un Sindicato revolucionario en uno patronal. Ellos estuvieron de paro por un lapso de tres semanas, solicitando la cancelación de los pasivos laborales que les adeudan. Este caso estuvo en el Tribunal Laboral del estado Sucre. Los trabajadores ganaron en la primera y segunda sentencia.

Lo más insólito fue que la empresa apeló la decisión y cambiaron la jueza. Para la tercera sentencia, la Toyota salió favorecida.

Al suceder esto, un grupo de trabajadores se dirigieron a las diferentes instituciones y ministerios, solicitando apoyo del gobierno nacional, sin recibir respuesta alguna en la lucha que ellos habían emprendido. Acto seguido, trabajadoras y trabajadores que lideraron la lucha fueron despedidos sin justificación alguna.

-¿Se puede ser sindicalista en Venezuela?

-Veo a mi hijo reflejado en esa pregunta. Puedo afirmar que si una persona es honesta, lucha dignamente por las reivindicaciones de la clase obrera para que no sigan siendo explotados por el capitalismo, lamentablemente no se puede abrir camino, ni en esta ni en ninguna otra república. Mientras el trabajador no esté protegido por un estado de derecho en el que pueda actuar libremente, mientras reine la impunidad, los vicios y la corrupción de lo que llaman la cuarta república (que subsisten en la quinta) NO habrá un verdadero empoderamiento de la clase obrera.

-¿Valió la pena la lucha de Argenis Vásquez Marcano?

-A la semana siguiente del asesinato de Argenis, se discutiría el Contrato Colectivo que beneficiaba en su totalidad al obrero. Esa reivindicación constituía la lucha fundamental de Argenis. “Llegará el momento de emancipar a la clase obrera”, nos decía siempre. La propuesta de Argenis, convenientemente desapareció de la mesa de trabajo luego de haber sido asesinado. En cambio, se presentó y aprobó otra que beneficiaba a la patronal Toyota y a su capital transnacional.

-Repetimos la pregunta ¿Quién es para usted Argenis Vásquez?

-Un excelente y amoroso hijo. Un hombre honesto, leal con sus principios de solidaridad y apoyo mutuo, comprometido con sus ideales emancipadores y con los intereses de la clase trabajadora y el pueblo luchador en general. Era un promotor del poder popular, fiel creyente, defensor de este proceso revolucionario y convencido en la necesidad de capacitarse para responder AL PROCESO Y A SU LÍDER.

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Los autores exhortamos al PSUV a fijar posición y a exigir ante las autoridades competentes la resolución y sentencia en el juicio por el asesinato de un miembro de las filas del partido. Podríamos empezar por desempolvar la actuación de la Comisión de política interior de la Asamblea Nacional. Que sirva para algo el hecho de ser mayoría. Y antes de qué digan “¿Quiénes son estos pendejos para exigir?” Le respondemos, somos la voz de los dolientes y periodistas militantes de la revolución.

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Nota de los autores: Estamos convencidos de que la crítica y la autocrítica son necesarias para el avance de la revolución. Con ese espíritu está hecho este trabajo periodístico. NO AUTORIZAMOS A NINGÚN MEDIO DE COMUNICACIÓN PRIVADO, BURGUÉS, CAPITALISTA, DE DERECHA, A REPRODUCIR ESTA INFORMACIÓN, NI TOTAL NI PARCIALMENTE.

(*) Periodistas intragables


Para ampliar las informaciones:

1. Argenis José Vásquez Romero es marino mercante jubilado. Es padre de Argenis Vásquez Marcano.
2. A quien se parece la muerte de Argenis Vásquez, en: http://www.aporrea.org/trabajadores/a77313.html

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Expresiones del Grupo Talleres: Encuentros y matices de Iberoamérica

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La biodiversidad ha facilitado la exploración de nuevas manifestaciones artísticas en base a los olores de plantas y flores que adornan las modernas ciudades.

Adela Reyes de Vega fundó en Lima hace 21 años una asociación con Laura Jackson, utilizando técnicas de jardinería, cuyos resultados se aprecian en San Borja, comuna que posee numerosos parques recreativos y ecológicos. También anuncia la reactivación de la pintura en porcelana, proyecto dirigido por Queta Rolando, dado el acercamiento comercial peruano – brasileño, que facilitará los insumos principales.

Siete artistas de la pintura de óleos en lienzo, en madera, acrílico, trupán, vitrofusión y joyería participan este año en “Encuentros y Matices”, una muestra del “Grupo Talleres”. Esta colectiva anual, que se inaugura el 23 de Noviembre, evoca el magisterio de Teresa Mestres, pintora catalana, conocida como “La Niña de la Guerra Civil” que recorrió América Latina, junto con sus padres, buscando el espacio ideal para su vocación artística.

Cecilia Vega de Amorós (Lima), estudió Arte y Decoración en Argentina, y Arquitectura en el Perú. Presenta pinturas, vitrofusión, cerámica pintada. Promueve la formación personalizada para la creación libre y aprecia el joven movimiento del arte dentro de las edificaciones de la ciudad y en los colegios de mayor prestigio.

Marilanda de Servat (Brasil) evidencia una poderosa vocación por diversas ramas de arte, especialmente en la pintura y vitrofusión. Nace en Bahía y nutre su vida en la poesía y la novelística de sus ancestros, incluyendo la temática de la esclavitud.

July Balarezo A. (Trujillo), profesora de Historia y Literatura. Su destreza, enriquecida por su vocación visual del cine, se expresa en el uso de colores muy intensos en sus marinas, abstractos y bodegones. Patricia Cateriano (Lima), de profesión contadora, combina el óleo con acrílico en abstractos de acuerdo a las características de la tela o el relieve de la urdimbre y la trama.

Teresa Manzur (Lima), evidencia en su arte antecedentes culturales del mundo árabe y prefiere recrear la naturaleza viva a través de orquídeas, rosas y margaritas. Jaime Soncco, de origen cusqueño y arequipeño, egresado de la ENBA, estudia Arquitectura y es el principal docente de “Talleres”, con lecciones de los clásicos, incide en la parte básica de la luz hasta llegar al abstracto. Destaca su experiencia plástica para un exigente mercado de exportación a Europa y EEUU.

Talleres, se ha enriquecido con la docencia de Sergio Cajahuaringa, Francisco Guerra García y sus cursos de pintura abstracta, Gustavo Eme con pintura decorativa y Miguel Nieri con su formación francesa. “Talleres” ha sido distinguido por la Embajada de EU, Club Regatas, ICPNA, Acuarela Harrimann, Damas Colombianas y premiado por el Patronato de Plata del Perú, entre otras instituciones.

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Una vida para la libertad: Chaplin, un genio en blanco y negro

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

No le hizo falta el color ni el sonido para decirnos los miedos y las esperanzas, para hacer nacer la risa que estalla alegre en todo lo humano de la humanidad.

Se sientan en una sala aclimatada, en la que suele hacer más frío de la cuenta. En una bandeja de plástico generalmente roja, descansa un enorme vaso de refresco y un cartón con tantas cotufas que parecen para toda una familia. Se acomodan en las butacas. Mientras miran los avances que estarán pronto de estreno, flexionan las rodillas para dejar pasar a alguno que pide permiso, y que finalmente se sienta en la misma fila. Cuando por fin se apagan las luces, estallan ante los ojos imágenes que casi pueden tocarlos. El malo y el bueno, el beso de dos enamorados, una nave espacial o una chica de formas imposibles están tan cerca como si fueran reales. Es el tiempo de lo tridimensional. Pero la mayoría de las salas de cine proyectan películas hechas por el mercado para vender ideas como quien ofrece espejitos o carros. Es la industria del cine diciéndoles y diciéndonos qué comer, cómo vestirnos, cómo amar, pensar, sentir, como vivir al fin y al cabo. Claro, es posible que más de uno prefiera pantallas más chicas y menos refresco y salas donde no se puede ingerir comida, para volar con otros filmes, esos que saben contar historias que pueden hacernos pensar.

Y allí sigue estando él. El bigotito pequeño le baila en el rostro. Tiene un bastón en una mano y un sombrerito negro que siempre parece a punto de caer. Extraño personaje que a pesar de los años transcurridos sabe arrancarnos la risa, pero no esa que salta de la histeria que surge cuando alguien se cae en la calle, sino la que nace cuando somos capaces de constatar que somos humanos, diminutos ante la historia, insignificantes si nos pensamos solos y trascendentes cuando somos capaces de darnos cuenta que somos parte de muchos, porque somos mucho.

Chaplin, el infinito humorista que nos regaló y nos regala, el tiempo necesario para pensarnos más libres y más juntos. El que hizo posible Tiempos Modernos, El Chico, El Gran Dictador y Candilejas, entre tantas películas que siguen siendo un espacio propicio para el encuentro.

Hoy, en pleno siglo XXI, Charles Chaplin, a pesar del silencio y del blanco y negro, o tal vez precisamente por eso, es una referencia del buen cine, es en definitivamente lo que nos falta ver, para no comprar espejitos de pantalla grande, sino la utopía realizable de un mundo más justo.

Charlot

Probablemente todo lo que se pueda decir, alguien lo haya dicho ya. Sobre Chaplin no hay mucho que aportar, y sin embargo es una invitación abierta a encontrarnos, a contarnos, a soñarnos distintos y sobre todo, a luchar por nuestras esperanzas.

Charles Spencer Chaplin nació en Londres, el 16 de abril de 1889. Joven subió a las tablas del teatro y los “music hall”, pero el salto a las salas de cine lo dio el septiembre de 1913. El cómico estaba de gira en Estados Unidos con la compañía teatral de Fred Karno. Y fue precisamente para esos años que nació Charlot, el sin techo que vestido de dandy, se nos ha quedado a todos en la memoria, tanto que a veces no es posible diferenciar a Chaplin de Charlot, porque ambos son libertarios y tiernos, divertidos y conmovedores, son arte y parte de un tiempo y de una historia.

Durante su vida Chaplin fue acusado por el gobierno de Estados Unidos de comunista, que en aquellos años era -y sigue siendo- un estigma.

Fue uno de los cofundadores de la United Artists en 1919, en la que también participaron Mary Pickford, Douglas Fairbanks y David Griffith. Y a partir de 1923 produjo, dirigió y escribió con ella, ocho películas y actuó en todas menos en la primera. A partir de Luces de la ciudad también compuso las partituras de sus filmes. De estos años son Una mujer de París, La quimera de oro, El circo, Luces de la ciudad, Tiempos modernos, El gran dictador, Monsieur Verdoux y Candilejas. Mientras que en Inglaterra, una vez negado el permiso de volver a Estados Unidos, produjo Un rey en Nueva York y La condesa de Hong Kong.

La carrera artística de Chaplin se extendió durante siete décadas, y su vida dedicada a contar desde el humor las miserias humanas y los anhelos de los pueblos, lo llevaron a estar nominado al Nobel de la Paz en 1948.

Exiliado en Suiza desde 1953 debido a la persecución del gobierno estadounidense, por considerar que su vida y obra atentaban contra los intereses de ese país, Chaplin denunció en más de una oportunidad las guerras y a la industria armamentística, siempre desde el humor, desde la militante ternura que nos llama a ser más humanos y más justos. Falleció el 25 de diciembre de 1977, a los 88 años de edad. Pero está en vivo en Charlot, en ese vagabundo que en silencio y en blanco y negro, nos convoca a reescribir la historia, a amar lo más hondo y lo más libre de la humanidad. Chaplin vive y vivirá siempre que alguien se atreva a navegar en los claroscuros en los que la palabra emerge de la mirada, y en las que nace en la certeza de todo lo que está por decir.
“Mirada de cerca, la vida parece una tragedia; vista de lejos, parece una comedia. Nunca te olvides de sonreír, porque el día en que no sonrías será un día perdido. La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive cada momento, antes de que baje el telón y la obra termine sin aplausos. Hay que tener fe en uno mismo. La vida es maravillosa... si no se le tiene miedo. Sin haber conocido la miseria, es imposible valorar el lujo. Más que maquinaria necesitamos humanidad, y más que inteligencia, amabilidad y cortesía. Fui perseguido y desterrado, pero mi único credo político siempre fue la libertad”, afirma Chaplin en uno de los personajes de El Gran Dictador y así es.

DISCURSO FINAL DEL GRAN DICTADOR (fragmento)

“El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas. Ha levantado barreras de odio. Nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta. Se perderá todo.
Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana. Exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños. Víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes.
A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará. Y caerán los dictadores. Y el poder que le quitaron al pueblo, se le reintegrará al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá”.

Charles Chaplin

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El grito de los pájaros: Centenario del poeta Emilio Adolfo Westphalen

Alfredo Herrera Flores (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En una brevísima nota, a modo de ensayo dentro de un texto poético, opino que si la poesía peruana se viera como un cubo, o un cuarto de espejos (parafraseando a Carlos Oquendo de Amat), sus límites, es decir los seis lados que conforman el cubo, estarían representados por el universal César Vallejo, el fino e innovador José María Eguren, el oscuro y desbordante Martín Adán, el cosmopolita e inteligente Jorge Eduardo Eielson, el delicado y atormentado Carlos Oquendo de Amat y el imaginativo y sagaz Emilio Adolfo Westphalen.1 Por lo menos en el siglo veinte, no hay poeta en el Perú cuya obra, por más original que aparente ser, no se parezca de una u otra manera a la de uno de los seis. De todos ellos, el más difícil de emular es Westphalen.

Por mucho tiempo, Westphalen ha sido un escritor que se desenvolvía en un ambiente elitista, en reservados círculos intelectuales donde circulaban libros de escasísimo tiraje, casi desconocido para el común de los lectores pero activo promotor de revistas y debates, hasta que se publicó en Lima Belleza de una espada clavada en la lengua,2 libro que reunía toda su obra poética hasta entonces y lo devolvía al espacio literario nacional como un autor accesible, al mismo tiempo que se descubría para las nuevas generaciones al extraño poeta surrealista de la primera mitad de un siglo en el que Vallejo y Eguren eran las figuras más representativas y conocidas de la poesía peruana.

Habían pasado prácticamente cincuenta años desde la publicación de sus primeros libros, Las ínsulas extrañas y Abolición de la muerte,3 para volver a tener noticias de su poesía. En ese medio siglo de silencio poético, Westphalen no había dejado de publicar ensayos, artículos literarios y hasta panfletos, sino que además promovió revistas tan notables e influyentes como Las Moradas, Amaru y la efímera El Uso de la Palabra, y consolidó amistades extraordinarias, como las que lo unieron a José María Arguedas y César Moro. No hay una explicación sobre este largo silencio, salvo el propio mutismo de Westphalen y las elucubraciones de algunos críticos. Roberto Paoli, por ejemplo, califica a Westphalen como el “poeta del silencio”, luego de establecer relaciones y similitudes con otros autores que supieron callar, como Eielson y Blanca Varela,4 y volver a escribir. Sin embargo, a lo largo de todos esos años se fue creando una suerte de mito sobre el poeta vanguardista, una leyenda que hizo de su nombre un referente insólito; se le mencionaba, se le recordaba, incluso se hablaba con él, pero no se podía acceder a su poesía. Su nombre aparecía en catálogos de poesía surrealista, manifiestos, revistas extranjeras, antologías, pero sus libros ya eran piezas inhallables. Sus escasos lectores comentaban en tertulias sobre esos libros raros y esa poesía repleta de imágenes hermosas que se podía disfrutar pero a veces era difícil de entender.

¿Es Emilio Adolfo Westphalen un autor de culto? ¿Es un poeta mítico, una leyenda? ¿Es de aquellos que pocos leen pero que sus libros se venden bien? ¿Es de los que todos hablan pero pocos leen y muchos buscan? ¿Es un clásico? Probablemente esta condición ambigua, enigmática, cambió a raíz de la difusión de su poesía a través de algunos libros como el que publicaran Mirko Lauer y Abelardo Oquendo en 1970, una antología que llevaba por título un verso de Westphalen, Vuelta a la otra margen, y una primera reunión de su poesía, publicada en México en 1980 por el Fondo de Cultura Económica, titulada Otra imagen deleznable. Pero debe ser la publicación de Belleza de una espada clavada en la lengua lo que motivó su rescate, su reivindicación como un autor extraordinario al alcance de los lectores peruanos y un nuevo envión para consolidar su fama internacional. Poco tiempo después aparecerían breves conjuntos de poesía que terminaron por concretar y fortalecer su corpus creativo y satisfacer las expectativas de sus viejos y nuevos seguidores. En 1988 aparecería Ha vuelto la diosa ambarina, en México, y en 1989 Cuál es la risa, en Barcelona, en la editorial Auqui, que dirige Vladimir Herrera, libros en ediciones de breve tiraje que luego fueron incluidos en las antologías que se difundieron en México, Portugal y Perú.

Desde la década del setenta del siglo pasado, Westphalen ha sido uno de los autores que mayor atención han despertado en los lectores y críticos literarios, junto a otros notables desconocidos, como Carlos Oquendo de Amat y el propio Jorge Eduardo Eielson, uno fallecido muy joven en España y el otro autoexiliado en Europa, pero todos autores de una poesía singular, cosmopolita, fresca, madura y renovadora. Westphalen es uno de los ejemplos de madurez juvenil creativa. Sus dos primeros libros, publicados antes de los veinticinco años, son un referente difícil de superar en la literatura latinoamericana. Los dieciocho poemas del conjunto son notables muestras del inteligente y fino manejo del lenguaje con que el poeta presentaba su peculiar forma de ver el mundo a través de la propia poesía y la metáfora de la mujer.

“Andando el tiempo / Los pies crecen y maduran / Andando el tiempo / Los hombres se miran en los espejos / Y no se ven”. Son los primeros versos del poema inicial de su primer libro, demuestran una seguridad de reflexión poética sobre la condición humana y al mismo tiempo el uso de la metáfora inteligente como recurso inicial para establecer un eje discursivo del poema. El tiempo avanza, no anda, pero los pies sí y crecen y maduran, es decir cambian con el transcurso del tiempo; los pies son la imagen del hombre, que al madurar, luego de que sus pies lo hayan hecho, con ellos, se miran en los espejos, como una búsqueda, pero no se encuentran, porque ver y mirar, en este caso, se oponen. El poema termina con una figura erótica luego de una introversión sobre el tema del tiempo y la madurez del hombre: “Te temía sin noche y sin día / Aunque no regreses / Por la marcha de mis huesos a una otra noche / Por el silencio que se cae / O tu sexo”.

Otra muestra de la simpleza con que propone las ideas inaugurales de un poema es el que empieza con estos versos: “No te has fijado qué despacio habla el rocío / Para darte los buenos días / Qué pasito las nubes se llevan los días / Que de un verano a otro verano / Enarcaban semanas por donde mirabas / La justeza irradiada de goces innombrables”. Y como en el ejemplo anterior, después de un largo proceso de meditación y búsqueda de una identidad, culmina dirigiéndose a la mujer: “Pero todo está donde exactamente lo habías dejado / Que no hay para qué moverlo / Si además por sí solo se mueve / Niña estás contenta”.

Pero así como Westphalen hace gala del tono reflexivo, de la abstracción y el ensimismamiento, y se adentra generosamente en la exploración íntima de la condición humana, el erotismo y el propio gusto por la palabra, también es breve y categórico. El conjunto Belleza de una espada clavada en la lengua5 contiene poemas tan cortos que solo alcanzan a uno o dos versos, y esa será una de las características de su nueva etapa creadora. En Cuál es la risa, por ejemplo, combina poemas muy cortos con prosas poéticas que alcanzan hasta las cuatro páginas, algo extremo en la siempre prudente obra westphaliana.

Vale la pena repasar el poema “El grito...” —que pertenece al conjunto de Belleza de una espada clavada en la lengua, en el que también están los notables poemas “Mundo mágico”, “César Moro” y “Poema inútil”—, cuyo único verso dice: “El grito de las aves gira como una espada”. En el poema hay tres elementos que se repiten en el imaginario poético de Westphalen, el grito, como una voz inútil; las aves, como imagen recurrente del ansia de ser algo más, o diferente, que el hombre mismo, y la espada, como elemento por el que se traduce la belleza material y arma letal.

Este breve y discreto poema resume la intensidad con que el poeta elabora sus imágenes y el rigor con que asume sus cuestiones y argumentos interiores. En varias oportunidades cavila sobre la banalidad de la poesía —“Empeño manco este esforzarse en juntar palabras / Que no se parecen ni a la cascada ni al remanso...”—, y considera que este ejercicio es como un alarido, una exclamación, un sonido sin sentido, que no es reclamo de ayuda ni protesta, pero sí es una expresión que reemplaza a la palabra y puede encerrar todo un mensaje. Westphalen dedica un conjunto de poemas a hablar del vencejo, pequeña ave veloz cuyas más de 90 variedades se encuentran en todo el mundo, y a través de él de todas las aves, que a su vez representa al poeta. En el conjunto Arriba bajo el cielo, hay un poema muy similar a “El grito...”: “Chillido desgarrante / Del vencejo / Más dañino / Que la hoja asesina / De su vuelo”. Nótese la relación entre grito y chillido desgarrante, ave y vencejo, y espada y hoja asesina.

¿Es el grito, o el chillido desgarrante, una metáfora de la palabra del poeta? Para el poeta el poema es el camino de la libertad. El poema “Libre”, que pertenece a Belleza de una espada clavada en la lengua, puede ratificar esta afirmación en su última estrofa: “Enclaustrado / El preso dichoso, / Oruga indistinta / De su manto impalpable, / Se sumerge en el tiempo, / Se ovilla en el espacio, / Libre como el ave / Presa en su canto, / Grito que violenta la vida / Y la conduce, fulmíneo, a la muerte”. Otra vez el grito, el ave y la espada.

La crítica ha coincidido, finalmente, en encasillar a Westphalen en el grupo de los poetas vanguardistas,6 dejando atrás la primera idea de ubicarlo junto a los surrealistas. Es cierto que las características de su poesía, en lo formal, se acercan más a la intimidad, a la aventura informe del sueño, la fantasía y el espejismo —“He dejado descansar tristemente mi cabeza / En esta sombra que cae del ruido de tus pasos...”—, pero sobre todo es un trasgresor de la palabra, un recreador, un orfebre inconforme que parece estar haciendo y deshaciendo filigranas con las palabras, engarzando imágenes hasta el delirio.

Junto a José María Arguedas, su entrañable amigo, Westphalen cumple este año su primer centenario en medio de un silencio, tan conocido para él, que no podrá callar su palabra. La poesía westphaliana es como el grito de las aves, un alarido que representa la urgente necesidad de libertad del poeta, libertad que sólo se alcanzará precisamente acudiendo a las palabras.

Notas

Herrera Flores, Alfredo, Mares, poesía, Lago Sagrado Editores, Lima, 2002.
Westphalen, Emilio Adolfo, Belleza de una espada clavada en la lengua, Ediciones Rikchay, Lima, 1986.
Los primeros libros de Westphalen se publican en 1933 y 1935.
Paoli, Roberto, Estudios sobre literatura peruana contemporánea, Firenze, Italia, 1985.
Westphalen, Emilio Adolfo, Poesía completa y ensayos escogidos, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2004. El volumen contiene la obra de Westphalen ordenada cronológicamente y comentada por Marco Martos.
Varios. Poesía vanguardista peruana, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2009, 2 tomos. Estudio y selección de Luis Fernando Chueca, y contiene facsímiles de libros de César Vallejo, Juan Luis Velásquez, Alejandro Peralta, Magda Portal, Carlos Oquendo de Amat, Alberto Hidalgo, Martín Adán, Xavier Abril, Enrique Peña Barrenechea, Emilio Adolfo Westphalen y César Moro.

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Tía Eutanasia juega a la lotería: si pierde, gana; si gana, pierde

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mi querida tía Eutanasia, hay que reconocerlo, era una persona negativa. Apartada de todos, su vida giraba en torno al juego de la lotería. Pero no aceptaba correr los riesgos propios del azar. Entonces ideó no comprar billetes pero anotar el número. A ése, le jugaba a perder. Tía Eutanasia, después del sorteo, consultaba con ansiedad la lista de premios, muy contenta de no haberse sacado ninguno. ¡Hoy me gané los tantos y tantos pesos que he jugado a no ganar! -exclamó una y otra vez.

En una palabra, al perder, ganaba; al ganar, perdía. Pero la suerte acabó jugándole la mala pasada que era de temerse: el número elegido ¡resultó con el premio mayor!

Fue con cianuro el -¡ay!- último acto negativo de mi querida tía Eutanasia.

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Música: El violín en la música popular

ARGENPRESS CULTURAL

Es una división algo artificiosa aquello de “música popular” y “música académica”. La diferencia radica no tanto en los contenidos musicales propiamente dichos sin en el lugar social que una y otra ocupan. Dicho muy esquemáticamente, la primera es aquella que corresponde a las grandes capas populares de la sociedad; la segunda, a las élites.

La música popular es una constante en la cultura, una constante sin limitaciones en el tiempo y el espacio, ya que es el saber del pueblo y este no puede tener limitaciones. En la música popular no se hace nada por puro goce estético, todo está conectado con las vivencias del ser humano que vive su tierra y la ama.

Las sociedades humanas están en constante crear, que se enriquecen con las costumbres, las ideas, los cuentos, las tradiciones, los giros del lenguaje, las canciones que forjan constantemente los pueblos, con el producto de los artesanos que introducen lentamente variantes hasta realizar nuevas creaciones, por esto no se puede pensar que solamente es música popular lo arcaico-tradicional. Estas son las variantes que enriquecen y dinamizan las creaciones que la gente incorpora a su patrimonio común.

El violín que conocemos actualmente, de origen europeo, es casi por antonomasia símbolo de la música académica de las élites, aquella de los conciertos en salas elegantes. Pero también se ha difundido mucho en la música tradicional de innumerables pueblos.

Primero por Europa, luego traído a América, las tradiciones populares se lo han apropiado, transformándolo en un instrumento imprescindible en sus composiciones populares.

Para ejemplificarlo, aquí presentamos varios ámbitos de música popular interpretada con violín:

Música mexicana de Oaxaca

Chacarera argentina

Música gitana, de Hungría

Música judía

Tango

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Un misterio de la civilización

Juan Alonso (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¡Cómo pudieron ser creativos, inteligentes, geniales
los grandes de la historia!
Sin televisores, automóviles, travesías en avión, computadores,
celulares
darle perfección al Partenón, pintar la Mona Lisa,
formular la ley de gravitación universal… escribir El Quijote
Pobres ellos, niños deprivados que tuvieron que sobreponerse a la falta
de esos instrumentos del pensamiento y el placer
en medio de caballos, útiles de labranza,
luz de velas, fuego de carbón, polvo de camino
¡Cómo pudieron hacerlo!

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Tiempo

Jerónimo Castillo (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Por signado de allende las fronteras,
acepto el predestino establecido
cada vez que el llamado y el latido
manifiesta sus fuentes verdaderas.

Lo que el cosmos resume en sus esperas
como instante en su cómputo sabido,
fortalece el efímero sentido
que medimos por siglos y por eras.

Contrapongo la lógica costumbre
de la espera sumida por la urgencia
al destino tornado en mansedumbre.

Si tan sólo le diéramos creencia
al sitial verdadero que por lumbre
nos da el tiempo, hallaríamos la esencia.

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