jueves, 5 de enero de 2012

Brujos, adivinos, astrólogos, predicciones, profecías, el fin del mundo 2012…

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La moda del fin de la cuenta larga maya y las profecías del fin del mundo para el 21 de diciembre del 2012 en los medios, la televisión por cable, hace que el rol de los brujos, adivinos, astrólogos tome notoriedad.

He conocido a varios de ellos y a personas comunes que se dan a la tarea de hacer predicciones de todo tipo en el amor, la salud, fortuna, política o los resultados de los juegos de fútbol como el rol que desempeñó el pulpo Paúl en el pasado Mundial.



El brujo atiende los viejos malestares humanos desde sus orígenes; el cuerpo, el alma, la naturaleza y el futuro, son problemas que nos persiguen hasta la fecha; si no se resuelven, causan malestar, enfermedad y ansiedad.

Así aparece el servicio de la brujería como la profesión más antigua (más que la prostitución). Ellos tienen presencia en todas las culturas, son temidos y solicitados. Los médicos, sacerdotes, psicólogos, científicos y meteorólogos seguimos después.

Con el fin de la cuenta larga de los mayas, aparece, en unos, una obsesión por el futuro que tratan en encontrar mensajes secretos cifrados, códigos misteriosos de esperanza o castigo en las pirámides, pinturas, textos antiguos, líneas de la mano o en las estrellas. Ven conspiraciones de las fuerzas sobrenaturales, contra los humanos.



Una cosa es hacer un pronóstico como proyección de tendencias objetivas, basadas en estudios, observaciones, tendencias, como en la economía, el clima o la salud; y se tienen que diferenciar de las predicciones mágicas, contaminadas emocionalmente o que entran en contradicción con los métodos científicos.

Si uno se endeuda demasiado, tiene poca capacidad de pago y no trabaja, se puede pronosticar que le va ir mal; o si la persona fuma dos cajetillas de cigarros, no hace ejercicio y tiene sobrepeso no es necesario ser brujo para temer un infarto. La ciencia aun no maneja todas las variables para dar pronósticos acertados, como el caso de los terremotos. Es muy diferente un pronóstico sobre bases objetivas de una predicción sin fundamento.

Las predicciones pueden tener contaminación de contenidos psicológicos; responden a mecanismos de defensa de Proyección en que la persona atribuye a otros los deseos reprimidos; o a juegos psicológicos como el Triángulo de Karpman donde uno se siente víctima de un perseguidor y desea un salvador.

El juego consiste en ser víctima de un perseguidor que es el futuro catastrófico, el salvador es el profeta, adivino o brujo que informa a la víctima del peligro que viene; a y a cambio el adivino-salvador se gana el aprecio de la víctima.


A cambio de la advertencia, las victimas agradecen, piden sus servicios y cultivaran el ego del adivino; le compran sus amuletos y ritos protectores de las desgracias anunciadas para el año 2012. Unos forman sectas, comercian, aprovechan la ocasión para mandar mensajes manipuladores. El mercadeo capitalista de Holywood se aprovecha con películas, libros, playeras, amuletos, refugios, máscaras anti gas, etc.

La Proyección como mecanismo de defensa, estudiados por Anna Freud, traslada a otra persona o a otra situación deseos inaceptables de tipo sexual, agresivo. En las profecías se pueden contaminar deseos en contra del mundo proyectándolo en profecías de su fin, catástrofes, castigos o plagas.

El morbo por las profecías del fin del mundo, atrae especialmente a personas con futuro incierto con tendencias suicidas, que les consuela creer que no se van a morir solos.

Una profecía de buena suerte tiene el efecto tranquilizador de una dosis de Valium para los inseguros llenos de ansiedad. En las psicosis del año 1,000, 2,000 y el YK2 unos que predecían el fin del mundo se quitaron la vida antes, a pesar de que no pasó nada.

La historia está llena de profecías fallidas que se olvidan; pero si acierta en solo una entre cientos de predicciones erradas, es tomada como regla suficiente para creerle y se vuelven famosos, como el caso de Nostradamus, Urbano Madel o Walter Mercado; aunque sea por pura coincidencia. El índice de aciertos y desaciertos de los pretendidos adivinos no es suficiente como para otorgarle validación estadística.

Los horóscopos, cartas de Tarot, los juegos de Güija y predicciones están llenos de ambigüedades que se prestan a interpretaciones parciales que se pueden ver de cualquier forma; es una falacia de razonamiento que genera conclusiones falsas, (Efecto Forer, ver http://psicoblog.com/por-que-creemos-en-el-horoscopo-el-efecto-forer/). La persona puede sentirse identificada con la predicción según su estado emocional.




En 1986 visité el monasterio en la isla de Patmos, Grecia, donde San Juan Apóstol escribió el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis. Estuve en la cueva donde vivió muchos años y traté de reconstruir los momentos espirituales del Santo, sumado a las difíciles condiciones, la edad y una serie de variables ignoradas, como su estado emocional, aumentan la reserva sobre la interpretación de estas profecías.


Unos estudiosos de los textos bíblicos discuten sobre la autoría, el significado, su interpretación literal, histórica, profética o lo relacionan con estados mentales especiales.

La psicología Gestalt enfatiza sobre la importancia del Aquí y Ahora, reduce la angustia sobre el pasado y el futuro; calma la preocupación a hechos que no han ocurrido y dejar en paz el pasado que no se puede modificar. Postura muy recomendable en estos días.

El privilegio de las profecías y de ver en el futuro solo lo conceden las religiones bajo condiciones especiales a personas privilegiadas; no cualquiera se puede atribuir esos poderes.

No se debe descartar en unos casos, su posible contaminación con estados mentales alterados, psicosis, esquizofrenia, intoxicación con sustancias alucinantes, deseo de llamar la atención, mercadeo o un acto de charlatanería.

Los medios de comunicación, es especial la televisión por cable están bombardeando irresponsablemente al público con programas sensacionalistas que pueden salirse de control entre las personas que se impresionan fácilmente y llevarlos a cometer locuras.

Tengo la impresión de que estas profecías se están utilizando como cortina de humo para distraer la atención de la crisis del capitalismo mundial, la guerra de Afganistán, el narcotráfico o las protestas de los indignados. El caldo de cultivo de esta histeria se origina precisamente en los Estados Unidos.

Unos ya viven un estrés anticipatorio, donde por cualquier temblor, estornudo, viento fuerte o erupción de los volcanes, entran en pánico porque creen que son los signos del inicio del fin del mundo.

Es válida la recomendación Maya de reflexionar sobre lo que estamos haciendo hoy y su impacto en el futuro, el rol del hombre con la madre naturaleza, entre nosotros mismos, el calentamiento global y la contaminación del medio ambiente; pero no se acepta divulgar mensajes con el determinismo catastrófico que se le quiere dar; es frívolo e imprudente.

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