viernes, 20 de enero de 2012

Gustavo Pelado Cordera: “Yo soy ROCK”, “La propiedad privada es el primer delito que comete el ser humano”

Indira Carpio Olivo - Ernesto J. Navarro (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Twitter sirve para algo. A través de esta herramienta comunicacional, pudimos contactar a una amiga de una amiga que conoce a un amigo de Gustavo, el Pelado Cordera. Hace rato queríamos conversar con el cantante, por dos razones fundamentales: porque nos gusta lo que hace y queríamos acercarnos a la visión del mundo de quien ahora lleva tres años sin ver mucha guita, después de disfrutar las mieles de ser un ícono de la cultura rock suramericana.
Cordera, vive desde 2006 en La Paloma, un poblado uruguayo al que define como “resistente al progreso”, como en general califica al país austral. Porteño de nacimiento, ve a la Argentina desde las bardas y se atreve a opinar sobre su gobierno y del sistema mundo en decadencia. Nos habla también de su pasado reciente: más de dos décadas siendo la voz líder de la banda Bersuit Vergarabat.

-----

Acá, en Caracas eran las nueve de la mañana. En La Paloma, las once. Al levantar el teléfono y después de presentarnos, escuchamos: “papi, te llaman de Venezuela... Ya va, ya viene”, nos dicen.

-Aló ¿Gustavo?

GC: Si

- Gracias por recibir este llamado ¿Cómo te trata la vida en Uruguay?

GC: Estoy en un país atípico. De los países latinoamericanos, suramericanos que conozco, Uruguay es el país que más ha ofrecido resistencia al progreso y no de una manera consciente, pensada. Pero es un país que tiene menos población ahora que hace 20 años atrás. Es un país que se ha resistido al consumo desde hace muchos años, porque la gente es sencilla, es austera. Linda con la melancolía, con la desidia en algún punto, desde el punto de vista económico. Es un país donde no se desarrolla el consumo.
Por ejemplo, para un artista, un disco de oro equivale a la venta de sólo dos mil discos.
De todas formas, motivados por una gran presión, últimamente se ha querido parecer a países como la Argentina, en cuanto al crecimiento. Siempre hay una presión de las empresas y las corporaciones por querer llegar a estos lugares que son prístinos, paradisíacos, con bajos índices de contaminación. A mí me hace recordar muchísimo a cómo era Buenos Aires hace 40 años atrás. Cuando la gente podía salir a la calle a compartir con sus vecinos cuestiones de vida. Se vivía bastante en paz. Digo en bastante y no en paz, porque somos de occidente y todos los países occidentales estamos en una constante búsqueda y eso significa mucha fricción social.
Pero acá estamos bastante tranquilos en ese sentido.

-Eso te ha permitido crear más. Estás trabajando en nuevo disco ¿Cómo va eso?

GC: Al haber un entorno natural, en paz, ocurre que afuera es un espacio prácticamente vacío, entonces vos podés dejarte afuera tuyo, sin que el afuera te invada. Vos en las grandes ciudades tenés mucha información, muchas cosas para hacer, muchos amigos a los que llamar, muchos lugares a dónde ir. Acá no.
Acá tiene que ver con vos mismo, con tu propio aburrimiento y eso de alguna manera lo que genera es el impulso creativo, inventar cosas, reinventarte. Estar más en conexión con uno mismo. Era algo que yo me debía después de muchos años de estar expuesto a cámaras, micrófonos, a escenarios.

-En el año 2009 cuando te lanzas como solista, el disco Cordera SUELTO era presentado por la Bersuit? ¿A qué se debió esto?

GC: Todavía estábamos formando parte un proyecto que lanzaba la banda. Bueno y luego de ese “parate”, de ese impasse y de proyectos personales que empezamos a desarrollar vimos también que artísticamente teníamos necesidades distintas y emprendimos nuevos viajes, cada uno en lo suyo, por lo menos así lo hago con lo mío. Después los chicos tuvieron como una necesidad de volverse a juntar, por razones que ellos te contarán. Y bueno, rearmaron Bersuit sin mí.

-Para esta parte de Latinoamérica se nos hace más lejana la separación de la Bersuit y la continuación de sus carreras artísticas por separado. Cada uno por su lado ¿Puede re-juntarse con sus antiguos compañeros?

GC: Si habría necesidad humana y artística, SI.

-Y ahora ¿No la hay?

GC: No, no la hay. Solamente razones económicas para que eso ocurra y esas razones, en estos momentos de vida, a mi no me preocupan.

-Sin embargo, cuando la Bersuit se reagrupó te acusaron a través de un mensaje en su cuenta twitter de “amurallarte” a una disquera y unos cuantos dólares. Con el pasar del tiempo ¿Cómo ves esa situación?

GC: En los momentos de enojo la gente suele decir cualquier cosa. Cuando rompés con una pareja decís pestes de la otra persona y yo tengo algo para decir al respecto: Los seres humanos no vemos la realidad o las cosas como son, sino que las vemos como SOMOS.
Ellos realmente vieron eso, porque son así. No nos preocupamos por saber cómo son las cosas, las vemos como somos. Entonces, ese enojo llevó a decir barbaridades como esa. Lo real es que todos nosotros sabemos qué fue lo que pasó.
Yo, lo que puedo decir, desde mi punto de vista, es que el proyecto desde el año 2007 en adelante estaba en una profunda decadencia artística y humana. Entonces, precisamente por eso lanzamos el proyecto como solista para darle oxígeno. Después, la negociación entre todos nosotros para volver a armar algo, hacía que nuestras diferencias artísticas fueran irreconciliables, y nuestros deseos también.
Como pasa también en las parejas, todos tendríamos que remitirnos a nuestras relaciones con otras personas para darnos cuenta de que somos seres humanos también. En algún momento, las relaciones colapsan y tienes que virar.
Hay algo que pueden comprobar. Hace dos años y medio -casi tres- llevo un proyecto todavía incipiente, de crecimiento muy lento, con el cual prácticamente no ganamos dinero. Tocamos en lugares muy chicos. Es una historia nueva para mi, con una banda nueva con gente nueva. Entonces, esa es la muestra más grande de que no es por dinero.
Si fuera por dinero, me volvería a juntar con Bersuit. Me han ofrecido muchísimo dinero para eso. La verdad, te vuelvo a decir, si hubiesen razones humanas, artísticas y de corazón ahí estaría. Pero, por dinero no.

-Remitiéndonos a la metáfora de la pareja ¿Es la Bersuit actual, la Bersuit Vergarabat?

GC: Yo creo que no debería llamarse como se llama, como tampoco debería yo tener una banda que se llamara Bersuit Vergarabat, sin ellos. Es absurdo, porque la gente que conocía la banda se va a dar cuenta que no solamente falta alguien, sino un miembro fundador, una voz, el creador del 80% de las canciones.
Yo creo que no lo es. Pero bueno, ellos sintieron la necesidad de usar el nombre para seguir trabajando. Yo di mi autorización, porque no vine al mundo para trabar ninguna historia personal.
Yo desde hace dos años y medios estoy en otro viaje.
La gente sola, cuando vaya a los conciertos sabrá.

-Gustavo ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en la Caravana Mágica, una cooperativa de artistas?

GC: Es una cooperativa en conformación, porque todavía no está totalmente cristalizada, desarrollada. Esto es algo nuevo para mi y también para los compañeros.
Son chicos de acá, compañeros de La Paloma, chicos que eran músicos pero que laburaban en otros quehaceres para poder vivir.
Hay uno que lo que hacía era “quinchar”, poner techos de paja, otro era jugador de fútbol, otro tocaba la guitarra con Julio Víctor, miembro de Los Zucará, una de las bandas más importantes de protesta en Uruguay, junto a Los Olimareños que se opusieron al gobierno militarista de acá.
Lo cierto es que dos de ellos no conocía ni Buenos Aires. Entonces empezaron a salir de gira, a conocer ciudades. Y ver en las caras de ellos el agradecimiento y la alegría fue para mi una sorpresa y lo que estaba pasando me extrajo, me volvió a dar ese alimento para volver al sentimiento de cuando empezamos aquel proyecto juntos.
Eso, con el tiempo había muerto. Pero volvió a renacer a través de los ojos de ellos. Y eso se escucha en la música que hacemos, se siente en el arte.
Yo, estoy muy expectante, con mucha energía puesta en el trabajo que estamos haciendo que sería el tercero en mi etapa solista, por decirlo de alguna manera. No soy solista.
Éste segundo trabajo que hago con ellos, se va a llamar La Caravana Mágica, volumen II. Estamos trabajando en esto, en este presente y con tal felicidad que, ya lo verán.

-Desde Venezuela se perciben como tangibles logros de la integración Latinoamérica no sólo en aspectos políticos, económicos, sino también culturales ¿Cuál es su opinión del momento cultural que vive América Latina?

GC: Es un momento importante para la humanidad en general. Nosotros estamos llegando a un período crítico, de colapso de un sistema de vida, de una forma de vida, de una cultura que termina su viaje aferrándose a las cosas.
Estamos en la era por definición del tener, del consumo, de la explotación desmesurada de la piel, de la sangre de la tierra. Vivimos una era degradante, con vibraciones muy bajas. Entonces, la juventud necesita un espacio de conexión, de integración, de búsqueda de soluciones a esto, de explicaciones.
Por eso estamos respetando y volviendo a tradiciones milenarias, a los chamanes, a los curanderos, a encontrarnos con gente en el respeto del origen, de las tradiciones populares, el trueque, el encuentro para hacer la música. La música, las formas del decir de la diversidad cultural.
Esa integración que tiene que ver con lo diverso. No tiene que ver con lo absoluto, con los monocultivos, con la explotación de hidrocarburos, ni con la soja, el pino o el eucalipto.
Digo esto, porque con los monocultivos ignoramos que las grandes corporaciones hacen lo que hacían los gobiernos militares en aquellos momentos: ideas absolutas.
Las nuevas corrientes culturales buscan una integración, pero de los distintos, con respeto por lo distinto, buscando darle a lo distinto una oportunidad.
Creo que es algo que deben todos los gobiernos latinoamericanos a la gente y a sí mismos. Todos los gobiernos, por miedo a que se caigan sus economías siguen tranzando, siguen utilizando estos recursos antiguos, degradantes, que van destruyendo justamente esa diversidad, desde el punto de vista económico, cultural y social.
Culturalmente, cuando compramos autos que andan a petróleo y que contaminan el planeta. Haciendo rutas en el Amazonas, donde sabemos que detrás de un camino vienen las forestales desangrando el lugar, estaciones de servicio, contaminación, matanzas.
Detrás de cada camino hay una degradación, una invasión importante de lugares sagrados, en la selva, por ejemplo.
Como viene ocurriendo en toda Suramérica, los muchachos de las corrientes artísticas en la diversidad cultural y la integración latinoamericana de alguna manera están empezando a mostrar para que seamos conscientes de ver esa realidad y a poder deslastrarnos de los gobiernos y poder decirles: “muchachos, está bien todos los índices de los que me están hablando, de las riquezas para el país, pero esas riquezas no se distribuyen de una manera justa entre la gente”.
Las corporaciones llegan y lo único que traen es más pobreza, más dolor ¿Por qué no pensamos, justamente que debemos diversificarnos y que cada persona tenga un lugar digno? Atrevernos a eso, a diversificar las energías, los cultivos, a no consumir, a enfriar la economía, desconsumir, ser más austeros. Ese es para mí el lema del mundo posible.

-Quisiéramos que nos ampliaras tus recientes opiniones sobre Cristina Fernández y su gobierno ¿Por qué dices que es un proyecto decadente?

GC: Cuando vos como gobierno promocionás el consumo, lo que estás promocionando de alguna manera es la decadencia como forma de vida humana, porque el consumo es angustia, dolor; el consumo es problema de sobrealimentación, es tapar los agujeros existenciales comprando cosas, devorando cosas, contaminando, convirtiéndote en una persona desesperada; consumir es no saber qué hacer con tu vida, es gastar tu tiempo en el afuera y no conectarte con vos mismo.
Todos los gobiernos que promocionan el consumo, el ingreso de capitales y corporaciones lo único que quieren para su país es dolor ¿Por qué? Porque esas corporaciones desangran. Es darle al pueblo para que lo destruyan.
Estamos en un vecindario mundo que se está despedazando por un calentamiento global enorme, gracias al consumo. Vos, como gobierno no puedes promocionar la decadencia.
Si vos como gobierno promocionás eso, puede que tus índices sean elevados. “Se vendieron un millón de autos el año pasado, tanta soja; las arcas de no se qué están llenas de dinero, entonces vivimos muy bien”. Esos números lo que están escondiendo es una decadente calidad de vida.
Ayer, hubo 40°C de temperatura en Buenos Aires. Mucha gente se quedó sin agua, muchos sin luz, los aires acondicionados prendidos en fuego porque necesitaban enfriar y solamente calentaron más. La sensación térmica anduvo en 45°C, una temperatura inusual y absurda, patrocinada por el consumo.
Falta estrategia, espiritualidad.
No responsabilizo a la presidenta (Cristina Fernández) de eso. Nos responsabilizo a nosotros mismos, por darle valor y fuerza a una propuesta gubernamental. No es responsable sólo el gobierno.
Los gobiernos son la sintomatología visual de lo que nosotros somos.
Creo que ya es el momento de que paremos con el consumo de hidrocarburos y busquemos energías alternativas. Ante la desidia de la gente, empeoramos y no hacemos nada por cambiar.
Tenemos que hacerlo desde el discurso y la conciencia y los gobiernos tienen que ser responsables y frenar esto con políticas de austeridad, desconsumir.
No sabemos vivir sin consumir.
Esto está pasando desde hace muy poco en la humanidad, que estaba viva y se desarrollaba en otras épocas sin esto. Podemos volver a hacerlo. Tenemos que impedir que avance el consumo.
Por eso Argentina, Brasil y Chile son proyectos decadentes.

-Hablas de lo natural, de los chamanes y los curanderos y en verdad, en Latinoamérica, se siente un redespertar de estas culturas ancestrales, pero hasta eso es consumible, porque está de moda. Es decir la banalización de las tradiciones también se pueden comprar y no todo lo natural es inocuo.

GC: No podés jugar con lo sagrado y faltarle el respeto. Si te metés al mar sin rezar o si tomás la Ayahuasca sin la conducción de un chamán o de un maestro yagecero, la vas a pasar muy mal. Si lo tuyo es querer pasarla mal, vos seguí haciendo eso. Seguí fumando cigarrillos, seguí bebiendo alcohol, seguí comprando cosas.

-Pero, en esa cadena no está implicado nada más el que consume lo natural, lo ancestral, sino el que la vende ¿Tenemos salvación?

GC: Ese mismo Dios que alguna vez invadió a América a fuerza de espadas, de matanzas, de violaciones, sigue haciéndolo a través del dinero. El dinero es un Dios violador. Porque tengo dinero voy y lo compro, sólo porque tengo ganas. Ese es el nuevo violador moderno.
La colonización aun no ha terminado. Todavía hay muchas comunidades resistiendo en toda América. En Argentina hay miles de indígenas.
En este momento en Chile hay una ley antiterrorista que se aplica sólo al pueblo Mapuche, porque quieren terminar con ellos, porque tienen extensiones de tierras que custodian, cuidan desde hace miles de años y la respetan.
Con la ley antiterrorista ahora mismo los quieren hacer presos acusados de un incendio forestal que ellos no han generado.
Esa misma ley la está queriendo aplicar el G-20 en Argentina y en toda Latinoamérica.

-En la Venezuela bolivariana, después de aprobada la Ley de tierras que invita a ocupar a las terrenos ociosos y condena el latifundio, se cuentan 260 asesinatos de líderes en manos de terratenientes. Se niega la revolución, matando a los dueños de la tierra...

GC: Ellos no son dueños. Dueños somos nosotros. La figura de dueño es una figura delictiva. La propiedad privada es el primer delito que comete el ser humano. No te podés adueñar de la tierra, de algo que está para arrullarnos y que estuvo antes para miles de millones de seres humanos.
No somos conscientes de lo que estamos haciendo con la propiedad privada. Por eso hablo de proyectos decadentes. Por eso voy a lo profundo, no a lo superficial, ni a los discursos.
Estar conscientes del lugar que ocupamos y a quién le damos nuestro voto.

-¿Crees en el voto, Gustavo?
GC: No.

-Leímos en algún momento que fuiste ocupa y serlo tiene una carga de resistencia contracultural muy fuerte ¿Te sientes parte de alguna corriente política?

GC: No.
Me parece que la política tiene que ver con la razón. Lo que yo estoy proponiendo tiene que ver con el corazón. Me parece que la política hoy tiene mucho más que ver con la imagen pública, que con el hecho de hacer política real, verdadera.

-¿Y esa no es una posición anarquista?

GC: Podés ponerle el nombre que sea. Pero me parece que si hay alguien que tiene que gobernar es aquel que desde el silencio, hace. No aquel que desde la palabra, miente.

-Todo esto le parecerá a muchas personas altisonante, radical, egocéntrico. De hecho ex-compañeros tuyos te acusan de egocéntrico ¿Qué tienes que decir al respecto?

GC: Y bueno, si soy egocéntrico, soy egocéntrico. ESTÁN diciendo que soy egocéntrico. Pero ¿puede algún ser humano que esté vivo no tener ego? ¿Que no sea el ego el centro de su vida; que no sean sus propios ojos el filtro por el cual miran las cosas; que no quieran cosas para sí y que no se aferren a las cosas, a la vida; que no crean que sus opiniones son las más importantes? Que me digan si conocen a esa persona.
Es muy fácil ver afuera. Lo más superficial de la especie humana son las opiniones: hablar de otros y no hacerte cargo de vos mismo ¿De qué vale que yo diga que mis compañeros son tal o cual cosa, si no soy responsable de mi mismo, de lo que soy? Yo te puedo hablar de mí y te puedo decir cómo funciona mi ego, mis miedos, si soy envidioso, celoso. Puedo hablar horas de mí. Pero es una estupidez que hablen de mí, lo mismo si hablo de otros.
Aparte hace tres años que no los veo. Un ser humano puede cambiar en un segundo. Ellos están hablando con gran prejuicio porque no saben de qué me trato, en este momento, tres años después.
¡No seamos más superficiales, ni tan tontos, ni tan banales!
Si quieren saber de mi, estoy en contacto permanente. Puedo contar muy bien quién soy y les puedo asegurar que puedo llegar a ser mucho peor de lo que se imaginan, pero me hago responsable. Las opiniones son superficiales.

-¿Qué tipo de música hace Gustavo Cordera? ¿Haces rock?

GC: Hasta ahora, en el primer disco hicimos música romántica con fusiones pop. Me preguntaron por qué lo hacía ¿por qué un rockero contestatario no puede hacer canciones pop? ¿Por qué no? ¿Quién lo dice? Soy más rebelde que todos los que me dijeron que no se podía. Tenía ganas de hacerlo y lo hice.
Después, vino un disco de cumbia. “No puede hacerse cumbia”. Y lo que se viene... en el próximo disco... agárrense.

-¿Qué se viene?

GC: Va a ser muy picante, muy fuerte y también van a decir “antes hacías y ahora...” El arte es la necesidad de expresión de lo que te está pasando en el momento y hay muchas formas de hacerlo y eso es ROCK: no ser tan discursivo, ni obvio, contar tu propia historia, tu pasado, dar siempre un salto hacia otro lugar, sorprender, ser valiente. Eso es ser un verdadero rockero y yo lo soy.

-Hace mucho que no viene por estos lares ¿Cuándo regresa a Venezuela?

GC: Cuando llamen y me inviten. Cuando algún productor diga “queremos a la Caravana mágica en Venezuela”, ahí, ya está.

-¿Se acaba el mundo en el 2012 para Gustavo Cordera?

GC: No.

Se acaba una forma de mundo, no EL mundo.
Para los bancos, es el fin de mundo. Para las corporaciones, es el fin de mundo. Para los que se aferraron a la materia y no la pueden soltar, es el fin de mundo. Para los que crean que las computadoras y los teléfonos son la única forma de relación, es el fin de mundo.
Pero no se acaba el mundo para las personas que viven el presente y el ahora.
Quiero repetir algo: las personas no las vemos como son, sino que las vemos como SOMOS.

-Gracias por las buenas energías que transmites, Gustavo. La hemos sentido, hermano
GC: Gracias a ustedes dos y la verdad que me encantaría ir a Venezuela. Si pueden hacer algo porque eso pase, se los agradecería. Seguramente lo estarán haciendo cuando salga publicada la entrevista.
Chau chicos.

(*) Periodistas intragables

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.