jueves, 5 de enero de 2012

La mordaza y el anhelo de libertad

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los corresponsales de la prensa extranjera en el Perú, a través de su institución representativa -APEP-, advierten las limitaciones para atacar frontalmente la corrupción y mantener la estabilidad de la Democracia, si se promulga la “Ley de la Mordaza”, aprobada semanas atrás por la mayoría del Poder Legislativo.

Una de las caras más atractivas de la globalización, después de la caída del Muro de Berlín, es la ampliación de la libertad de prensa a límites insospechados. Un precedente notable es Watergate, que culminó con la dimisión del presidente Richard Nixon, el 8 de agosto de 1974, después que el Senado norteamericano comprobó que Nixon tenía en sus oficinas un sistema de grabación dentro de la Casa Blanca, que mostraba la obstrucción a la justicia, revelación que la prensa en su libre ejercicio, dio a conocer detalles de “la pistola humeante”.

En el Perú -donde persisten los efectos de la corrupción institucionalizada en la pasada década de los noventa- el Congreso de la República con su “Ley Mordaza”, ha creado una coraza para los funcionarios públicos y una implícita división de la opinión pública, entre poderosos defensores, liderados increíblemente por Mario Vargas Llosa, y los opositores que formamos parte de la APEP.

Nuestro trabajo de corresponsal se caracteriza por tratar de superar la peligrosa y frecuente visión local, para proyectarnos con un criterio más amplio y más allá de la frontera nacional. Con la clara concepción de lo que implica el ejercicio de la libertad de prensa, la directiva de la APEP, en un comunicado formal, considera que la indica norma, provoca “profunda preocupación respecto a los argumentos y consideraciones que han viabilizado su aprobación por el Congreso peruano”.

La APEP, apela al buen criterio de las autoridades peruanas en el sentido de revisar nuevamente el texto presentado por el Congreso de la República, con la finalidad de salvaguardar uno de los bienes más preciados de la democracia: la libertad de prensa.
Y solicita al Presidente de la República considerar, en sus momentos de reflexión, la importancia que tiene la libertad de prensa en el combate a la corrupción y en el empoderamiento de los valores.
La APEP considera que esta “Ley”, en opinión de los legisladores, se argumenta “en la falta de autorregulación de los medios de comunicación y que sería preferible tener un documento del Ministerio Público que confirme que la información obtenida cuenta con todos los indicios para un delito”.

La APEP destaca que “no se ha considerado el interés público que tendría una información y que si bien no necesariamente pueda constituirse en delito, permita al público en general tomar conocimiento de hechos o indicios que en la vida práctica lo pueden afectar directa o indirectamente”.
Los periodistas de la APEP somos testigos de cómo, a lo largo de los últimos veinte años de la historia del Perú, hemos tenido claros ejemplos de denuncias por medio de audios y videos que han permitido a la población tomar conciencia de la realidad de sus autoridades y otras personalidades, mostrando también sus flaquezas y frustraciones.

En todo caso, sería el Poder Judicial quien determinaría si la comunicación tiene contenido delictivo, al recibir del supuesto agraviado la denuncia contra el periodista o el medio de comunicación, agrega el pronunciamiento del gremio.
La APEP nació el primero de 1° de octubre de 1963 de las reflexiones sobre la agitada política peruana con la existencia de la Junta Militar de R. Pérez Godoy y Nicolás Lindley. La iniciativa gremial partió de los corresponsales de Time, Life, United Press International, Associated Press, ANSA, Novedades y Revista de América de México, Cruzeiro de Brasil y Epoque Ltd. de Londres y Agence France Presse.

Hoy la APEP agrupa a más de cincuenta corresponsales y agregados de prensa y de cultura de embajadas de los cinco continentes. Desde su nacimiento cumple con su "finalidad de prestar servicios a sus miembros, defender sus derechos de irrestricta libertad de acción profesional y de acceso a las fuentes de información".

Para muchos periodistas que laboramos desde el Perú sigue vigente la lección de Norman Mailer, un agitador de conciencias y la encarnación misma de lo políticamente incorrecto. Cambio16, semanario requisado en Lima en 1994 por los servicios policiales del fujimorismo, recuerda que Mailer, el eximio escritor y corresponsal de guerra, acusó tanto a la Unión Soviética como a EU de tener políticas exteriores agresivas que reducían las posibilidades de la coexistencia pacífica. “Todo lo que un escritor puede hacer es decir la verdad tal y como la ve, y seguir escribiendo. Se es rebelde o se es conformista, se es hombre de frontera en el Salvaje Oeste o se es una célula convencional más..."

Anhelo de libertad. Manuel Domínguez Moreno, Presidente del Consejo Editor de Cambio16, con sede en Madrid, señala que “nadie puede establecer la libertad porque esta no es susceptible de serlo. La libertad es el motor de la conciencia del ser humano que llevará a este y a esta a conducirse con independencia, y como consecuencia con justicia e igualdad”.

Cambio16 “es, pues, para la libertad, la independencia, la verdad, la razón sin miedo y la conciencia social, y quedará siempre justificada en su rechazo y en su denuncia al cómplice silencio de los demagogos y embusteros y, así ante sus lectores y ante la sociedad en general, podrá mostrar eficacia y dignidad”, remarca en un reciente editorial al cumplir 40 años de circulación con una notable presencia en América Latina y el Caribe: en Colombia (fundado por Daniel Samper y presidido luego por Gabriel García Márquez) y en Santo Domingo.

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