jueves, 9 de febrero de 2012

Asignaturas pendientes en Argentina

Rodolfo Bassarsky (Desde Arenys de Mar, Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es muy recomendable que la lectura de esta lista sea lenta. Detenerse reflexivamente en cada una de las asignaturas ayudará a calibrar su importancia y su incidencia social. Debe evitarse una perspectiva demasiado general que puede provocar el ineludible amontonamiento de un listado. Cada asignatura es una tragedia por sí misma y el orden en que están expuestas no indica importancia ni prioridad.

. Inflación incompatible con desarrollo sostenido
. Inequidad en la distribución de la riqueza
. Sector financiero hipertrofiado y poderoso
. Desarrollo muy desparejo del territorio
. Sistema presidencialista exageradamente dominante
. Federalismo proclamado y casi inexistente
. Evasión fiscal gigantesca
. Sistema tributario injusto
. Baja competividad y rendimiento
. Niveles de pobreza altos
. Infraestructuras viales, del transporte, de las comunicaciones, etc., obsoletas
. Déficit energético
. Altos niveles de corrupción generalizada
. Subsidios ilícitos a empresas privadas
. Industria casi desmantelada y obsoleta
. Baja calidad de la educación
. Salud pública carenciada
. Altos niveles de consumo de drogas adictivas
. Florecimiento del narcotráfico
. Jubilaciones paupérrimas
. Jubilaciones de privilegio
. Justicia lenta y por lo tanto tardía, ineficiente
. Justicia escandalosamente venal
. Impunidad extendida
. Altas tasas de inseguridad y delincuencia
. Piquetes
. Punteros, clientelismo político
. Ocupación ilegal de espacios públicos y terrenos privados
. Se protege a delincuentes, especialmente a los de guantes blancos
. Somos víctimas de la perversidad extranjera
. Nada es consecuencia de nuestras propias falencias
Decadencia relativa permanente. Asignaturas pendientes constantes

Estas asignaturas pendientes son las mismas que padece el país desde hace varias décadas con ligeras variaciones. Los gobiernos de distinto signo, no se han ocupado de ellas o bien las han enfrentado y han fracasado o el éxito ha sido pobre y/o efímero. Permanecen ahí, para desgracia de los argentinos, sólo con algún matiz que las modifica en una u otra etapa de la historia.

La tragedia que vive Argentina consiste en que vistas estas asignaturas pendientes de una manera global y en perspectiva, el resultado es desalentador. El país sufre una decadencia relativa permanente, se diría que en prácticamente todos los campos.

En los últimos 80 años las primaveras con capacidad motora han sido esporádicas y fugaces. Los dirigentes de todos los sectores de la sociedad tanto públicos como privados son ineptos en una proporción estremecedora, los trabajadores sumergidos, relegados y resignados, la clase media deteriorada, el empresariado cada día más especulador, más inescrupuloso y menos solidario, la corrupción activa y creciente, la industria en evidente y franco achicamiento progresivo, existe atraso en la modernización de las infraestructuras, de los servicios públicos, una justicia desquiciada, cuerpos de seguridad no fiables, etc., etc.

Las propuestas, similares, no se corresponden con las convicciones ni las intenciones de los gobiernos

Todos los gobiernos con tonos y estilos diversos han prometido y han proclamado con vehemencia la corrección de estos déficits crónicos, lo que podría dar la pauta de que las diferencias entre ellos no son de objetivos sino de procedimientos. Pero esto es una ilusión porque con demasiada frecuencia las propuestas no se corresponden con las convicciones ni las intenciones reales de quienes las proponen. Todos los gobiernos han conseguido prebendas sectoriales, han favorecidos enriquecimientos ilícitos de sus integrantes y partidarios, han cometido diversas violaciones a la ley y a los derechos humanos. No han logrado cambios de fondo y sostenidos en las asignaturas pendientes, que prosperan y gozan de buena salud.

Se ha escrito y se ha hablado mucho sobre las asignaturas pendientes. Credulidad del pueblo en sus dirigentes

Es interesante destacar que sobre cada asignatura pendiente existen ingentes volúmenes de textos escritos de toda índole. Análisis de los más diversos, propuestas y planes, todos ellos desde muy disímiles puntos de vista, con perspectivas ideológicas que abarcan todo el espectro del pensamiento político, social y económico contemporáneo. Intelectuales, dirigentes de los sectores intermedios de la sociedad, políticos que tuvieron o tienen responsabilidades de gobierno. Célebres y anónimos. Unos parciales, otros imparciales, comprometidos, vehementes, prudentes, profundos y superficiales, académicos y diletantes. Argentinos y extranjeros. Unos aplaudiendo tal o cual acción de gobierno y otros denostándola. La consulta en Internet de cada una de estas asignaturas pendientes puede dar origen a miles de referencias. Esta imponente cantidad de esfuerzos intelectuales, editoriales, periodísticos, mediáticos en general, económicos, se viene acumulando desde hace décadas a un ritmo creciente, ampliando cada vez más la información disponible.

Ante semejante panorama casi no caben dudas de que los caminos apropiados para encarar cada una de estas asignaturas, están publicados. Se conocen. Seguramente se han ensayado de alguna manera, alguna vez. Sin embargo, globalmente no se avanzó. Hubo progresos parciales, escasos y esporádicos. Las calamidades que padece el pueblo argentino están casi intactas desde hace mucho tiempo, si uno las evalúa con perspectiva histórica. Quizás una de las claves que ayude a comprender esta realidad es la excesiva credulidad del pueblo en sus dirigentes. Seguramente esto es propio de una sociedad joven cuyas características generales actuales llevan solamente un siglo de existencia, desde que los flujos inmigratorios europeos de fines del s XIX y principios del s. XX, la conformaron. Una sociedad que otorgó créditos esperanzadores a cada nuevo proceso político que se iniciaba, créditos que en poco tiempo eran dilapidados con la consiguiente frustración. Esta sucesión de expectativas y fracasos parece no haber terminado. Las mayorías siguen creyendo más en los discursos que en los hechos. Encumbran con infinita gratitud a hábiles manipuladores e impostores que declaman, entonan himnos de triunfos futuros, prometen la felicidad y la prosperidad. Dirigentes que suelen encontrar enemigos para descargar en ellos furibundas acusaciones de manera de poder canalizar broncas y desviar reclamos. Que fabrican ilusiones y siempre señalan un destino de grandeza y un presente auspicioso. Después viene la frustración y el dolor persistente de los efectos perniciosos de las asignaturas pendientes, que siguen tan pendientes como antes.

Cuando el pueblo exija a sus dirigentes y a sus representantes. Atender a las asignaturas pendientes

Este ciclo comenzará a modificarse cuando el pueblo exija a sus dirigentes acciones que inicien caminos que se demuestren capaces de solventar las asignaturas pendientes. No hechos espectaculares que cuanto más espectaculares suelen ser más efímeros y de efectos solamente propagandísticos. No palabras altisonantes ni desafíos épicos. No confianzas desmedidas en un patriótico bienhechor. Solamente aquellos dirigentes que generen transformaciones perdurables merecerán ser aclamados, se habrán ganado la permanencia en la función o la prolongación de su mandato.

Un gobierno presidido por un estadista patriota y con vocación y aptitud de gobernante deberá encarar simultáneamente las actuaciones políticas aptas para revertir la tendencia al agravamiento de la mayor cantidad posible de las asignaturas pendientes. Atender, de manera apropiada, a todas. Postergar la actuación sobre algunas, solamente en el caso en que la atención de otras lo haga imprescindible por incompatibilidad, haciendo previamente un análisis técnico y político de la prioridad.

Es aceptable y en ciertas circunstancias muy recomendable, la estrategia de poner énfasis, en primera instancia, en la atención de una o dos con el propósito de concitar el mayor apoyo posible del pueblo, prestigiar al gobierno y dedicar rápidamente esfuerzos y recursos a la atención de las otras con el mayor consenso posible. Es necesario, también, considerar minuciosamente la interrelación entre ellas. Cómo la intervención sobre una o algunas puede facilitar el camino del tratamiento de otra u otras. Por ejemplo, si se emprendiera una actuación seria, contundente y eficiente contra la corrupción y contra la evasión fiscal, se podría disponer de recursos económicos cuantiosos, necesarios para programas de promoción y ayuda social. La elección de la oportunidad y el ritmo de la tarea, es un elemento de consideración permanente.

Qué hicieron los gobiernos desde hace 60 años. Magros resultados históricos. Actividad cultural espasmódica

Los argentinos que tienen más de 60 años podrían hacer un intento de balance, siempre complejo y siempre matizado por circunstancias personales. Concentrados en un acto de reflexión individual, sin el calor de una discusión ni la necesidad de convencer a nadie, hagamos un recorrido por la lista de las asignaturas pendientes, deteniéndonos en cada una el tiempo suficiente para traer a la memoria los gobiernos que se han sucedido a partir del primer gobierno de Perón. Preguntémonos qué hicieron los radicales, los militares de los tres procesos dictatoriales que asumieron el poder durante largos períodos, qué hicieron los gobiernos peronistas y los neoperonistas, hasta nuestros días, qué hicieron realmente, es decir qué herencia perdurable dejaron y están dejando cada uno de ellos en relación a cada una de las asignaturas pendientes. Vayamos lentamente y reflexivamente contestándonos. Porque podemos hacerlo: lo hemos vivido, fuimos testigos y protagonistas, cada uno de nosotros, como singulares ciudadanos. Si tenemos la mente serena y el corazón apaciguado, si pretendemos un balance sincero y ecuánime, el saldo que obtenemos es negativo. Por supuesto que podrá decirse que hubo progresos. Esos progresos han sido de una magnitud inferior a los homólogos en países que pueden tomarse como referencia, han sido retrocesos relativos. En otros casos, como por ejemplo en materia de corrupción o de evasión fiscal o el narcotráfico, el retroceso es en términos absolutos. Magros resultados históricos, penosos. Hemos sufrido un retroceso relativo en educación y salud pública, aún considerando que los hospitales actuales y los establecimientos educativos puedan ser mejores que los de hace 50 años. Miremos el mundo.

En Argentina han surgido personalidades destacadas de las que podemos sentirnos orgullosos. En el mundo de la ciencia, de las artes, de los deportes, la gran mayoría de ellos durante el s. XX. En cambio si pensamos en personajes políticos destacados, hay que admitir que la mayoría han vivido en el s. XIX. Además el resurgimiento de la actividad cultural en general, parece tener carácter espasmódico. A períodos de fecunda producción cultural suceden períodos de oscurantismo y retroceso. Un ejemplo elocuente es la calidad de nuestras universidades. Altibajos de mucho contraste, inestabilidad que es una condición compartida, diría, en casi todo.

Si se compara la evolución del país en los últimos 50 años con la de otros países: Canadá, España, Nueva Zelandia, Australia, Brasil, etc., surge de manera clara e irrebatible el atraso relativo.

Se podría hacer un ejercicio muy elocuente: estudiar la evolución de un grupo de países que en los ’60 se ubicaban por detrás de Argentina en los indicadores de desarrollo social y económico y compararlos con la evolución argentina.

Todos los gobiernos exhiben logros

Este escepticismo no impide reconocer que todos los gobiernos pueden exhibir una lista más o menos nutrida de logros. Pueden incluir logros reales y perdurables. Pero también ilusorios y/o efímeros. Todos los gobiernos, en todas partes del mundo, aún los más perversos, pueden hacerlo. Sin embargo es muy frecuente que esos logros no alcancen para revertir un rumbo de decadencia si no se actúa con eficacia sobre las asignaturas pendientes crónicas. Cuando los pacientes que sufren son los pueblos del llamado tercer mundo o países en vías de desarrollo, el ataque simultáneo, contundente, eficaz y sostenido de esas asignaturas es prioritario, es imprescindible para torcer la tendencia. Cualquier otro planteo de la acción de gobierno en estos países constituye un gatopardismo más o menos descarado, más o menos disfrazado, más o menos apoyado por los ciudadanos. La impostura de los gobernantes suele crecer y desarrollarse ante situaciones de vulnerabilidad de sus gobernados.

Cuando se viven períodos de bonanza, con crecimiento del PBI, bajas tasas de desocupación, aumento del consumo, juventud motivada, florecimiento de las artes, etc., y subsisten las asignaturas pendientes, estos períodos son burbujas que más temprano que tarde, explotan y dan paso al sufrimiento durante un período mucho más prolongado de parámetros opuestos. Esta es la dramática lección una y mil veces reiterada en la Argentina de la segunda mitad del s. XX y lo que va del XXI.

Una visión pesimista

Una visión pesimista desde el título. La idea de asignatura pendiente es ya pesimista. Y si se piensa que existen todas esas del listado, su simple mención es un gesto pesimista. Las breves y generales referencias sobre el intrincado tema de las asignaturas pendientes, no pueden ser otra cosa que pesimistas a menos que uno piense que existen pero que se está haciendo algo para su adecuado tratamiento curativo. Es evidente que poco o nada se está haciendo para revertir la tendencia al agravamiento de cada una de ellas, por lo que el pesimismo se consolida. Sin desconocer los logros como los mencionados en el artículo de The New York Times (*) y otros, que son indiscutibles y dignos de elogio. Crecimiento al 6% anual de la economía, descenso del desempleo, descenso del nivel de pobreza, una autopista, casas nuevas económicas, la ley de Medios , la AUH , la negociación con el FMI , el fortalecimiento de las relaciones con gobiernos latinoamericanos, la ley de matrimonio igualitario, la que penaliza la trata de personas, la creación del Banco nacional de datos genéticos, el aumento del presupuesto para educación (no está claro en qué se gastó el dinero), el programa de alfabetización, la creación de cooperativas de trabajo, el aumento de las reservas en el Banco Central (se necesitan detalles técnicos para evaluar este logro), el gasoducto del Estrecho de Magallanes, la eliminación de las AFJP, la moratoria jubilatoria, el aumento de las pensiones de ex combatientes, la ley de turismo nacional, la ley de prescripción de medicamentos genéricos , la ley de anticoncepción quirúrgica, la pensión para enfermos de SIDA, Tecnópolis, la política de energía eólica, etc. Todo este conjunto no sirve para cambiar la idea de la escasa contribución que estos logros hacen al cambio estructural de la enfermedad argentina crónica multiorgánica y multifuncional.

Habrá que distinguir los logros promovidos por el gobierno y llevados a cabo mediante medidas activas, de los logros conseguidos durante los gobiernos K como consecuencia de acciones privadas apoyadas o no o incluso interferidas desde el gobierno. Pero de una manera u otra, los logros en su conjunto, están muy lejos de constituir una acción de gobierno para dar respuestas contundentes, eficaces y sobretodo perdurables a cada una de las asignaturas pendientes del listado. Lejos de la sostenibilidad tan en boga. Tener presentes cuáles son esas asignaturas, especialmente durante los embates de autopromoción del gobierno, es una obligación de cada ciudadano que pretenda ubicarse frente a la realidad argentina K. Se obnubila la razón, se embota el entendimiento cuando desde los medios oficiales se habla insistentemente de los logros mencionados, de otros pseudo logros, de logros ilusorios o efímeros o bien de entelequias como "modelo", etc. con tonos altisonantes o actitudes mesiánicas o broncas más actuadas y escenificadas que sentidas. Con maniobras llamadas "políticas" propias de prácticas mezquinas, sin la dimensión de estadista de gobernantes que lucen condiciones personales mediocres. Funcionarios con importantes responsabilidades que proclaman a los cuatro vientos sus heroicos esfuerzos, su talento y sus inusuales habilidades puestos al servicio de lo que son meramente sus obligaciones mínimas. Olvidan que tienen un mandato y que tienen la obligación de cumplirlo sin que ello constituya una virtud adicional. Si se acuerda que esas asignaturas están pendientes desde hace décadas, es muy difícil apoyar a un gobierno cuyos logros en su conjunto apenas rozan tangencialmente el tratamiento apropiado de la gran mayoría de ellas.

Una visión pesimista que no significa espíritu derrotista ni actitud de desprecio por el pueblo argentino. Una actitud pesimista que pretende ser una alerta y un estímulo para despertar conciencias. Un pesimismo que tiene un fuerte componente de tristeza.

Impostura. Actitud inescrupulosa

Estas ideas llevan a hablar de impostura, de falta de escrúpulos, de incapacidad, de manipulación, de engaños, características que sobrevuelan los logros elogiables de estos gobiernos K cuya evaluación en perspectiva histórica no podrá ser más que negativa o por lo menos una valoración que les reclame no haber aprovechado una oportunidad más, esta vez muy propicia por diversos motivos de carácter nacional e internacional, para poner en marcha las políticas adecuadas que hubieran podido sacar a la Argentina del marasmo crónico y grave en el que está sumergida.

Invitación

Invito a los lectores a releer otra vez con detenimiento, lentamente, el listado de las asignaturas pendientes. Volver a reflexionar sobre cada una de ellas. Considerarlas con perspectiva histórica, sin pasión partidaria ni sectorial. Invito a cada lector a convertirse en un estadista en su intimidad e imaginarse que tiene el poder necesario para revertir la decadencia, procurando que cada asignatura deje de estar pendiente ya.

. Inflación incompatible con desarrollo sostenido
. Inequidad en la distribución de la riqueza
. Sector financiero hipertrofiado y poderoso
. Desarrollo muy desparejo del territorio
. Sistema presidencialista exgeradamente dominante
. Federalismo proclamado y casi inexistente
. Evasión fiscal gigantesca
. Sistema tributario injusto
. Baja competividad y rendimiento
. Niveles de pobreza altos
. Infraestructuras viales, del transporte, de las comunicaciones, etc., obsoletas
. Déficit energético
. Altos niveles de corrupción generalizada
. Subsidios ilícitos a empresas privadas
. Industria casi desmantelada y obsoleta
. Baja calidad de la educación
. Salud pública carenciada
. Altos niveles de consumo de drogas adictivas
. Florecimiento del narcotráfico
. Jubilaciones paupérrimas
. Jubilaciones de privilegio
. Justicia lenta y por lo tanto tardía, ineficiente
. Justicia escandalosamente venal
. Impunidad extendida
. Altas tasas de inseguridad y delincuencia
. Piquetes
. Punteros, clientelismo político
. Ocupación ilegal de espacios públicos y terrenos privados
. Se protege a delincuentes, especialmente a los de guantes blancos
. Somos víctimas de la perversidad extranjera
. Nada es consecuencia de nuestras propias falencias

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