jueves, 9 de febrero de 2012

El preguntón

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con el tiempo a Casimiro lo fueron llamando de “el preguntón”.

A los que creía que le podían contestar, casi siempre les preguntaba cosas obvias:

- ¿Por qué el hielo está hecho de agua?
- ¿Por qué el fuego quema?
- ¿Por qué no se puede respirar abajo del agua?
- ¿Por qué lo duro es duro y lo blando es blando?
- ¿Por qué él, como hombre, tiene pija y las mujeres concha?

Antes de tener su hermano, cuando vio a su mamá embarazada le preguntó porque tenía la barriga hinchada.

- Porque vas a tener un hermanito.
- ¿Y él está aquí adentro?, le preguntó.
- ….Si….claro….

Hasta entonces, a los once años, creía en la cigüeña. Entonces le preguntó:

- ¿La cigüeña te lo puso ahí?

Su madre le respondió molesta:

- ….Si….la cigüeña…

Pero después se le ocurrieron cosas que no le preguntó:

¿Cómo habría hecho la cigüeña para ponérselo ahí? Se lo habría puesto con el pico? Y si fue así, ¿por donde habría entrado? No supo porque, pero entonces no se animó a hacerle esas preguntas.

Con el tiempo las preguntas iban siendo otras. A sus maestros y profesores siempre les preguntaba que quería decir una palabra. Donde quedaba ese lugar. Cuando se fundó eso, empezó aquello.

Y a medida que fue creciendo empezó a preguntarles, de diferentes formas, a algunos que estaban sentados solos en los cafés. Lo que dependía de la cara de tristeza que tenían.
Entonces se acercaba y les decía que era estudiante de psicología y estaba haciendo una investigación sobre la gente triste.

Algunos lo puteaban: -“¡Andate a la puta que te parió, picátelas, rajá...!!!”
Otros, los menos, casi con lágrimas en los ojos, de diferentes maneras, le decían lo mismo:

-“Es que ahora estoy pensando que fue mi vida….que hice de mi vida…”

Entonces, poco a poco, también él empezó a preguntarse que estaba haciendo con su vida. ¿Solo preguntar?. ¿Preguntar para saber o saber para preguntar?

Con el tiempo se fue dando cuenta que hay cosas que nunca se pueden ni se podrían saber. Por más que se pregunten.

Se esforzó entonces en aguantar vivir rodeado de misterios.

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