jueves, 9 de febrero de 2012

Espejismos cambiados

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sólo parece ser cierto el paisaje ferroviario. Me lo quedé mirando, porque en rigor de verdad, algo de eso hay. Si salís de tu casa una hora antes de que el Big Ben de Alejandro Korn –léase sirena de bomberos- suene, es seguro que el mediodía te encuentra, en mi caso, al final del camino de ida.

Como se que mi silencio lo incomoda seguí con la mirada perdida en el lugar donde el viento da la vuelta. Eso a Yon lo irrita sobre manera. Sin embargo estaba decidido a no rendirme, retroceder siempre, rendirme jamás. Otro apotegma descartable para estos tiempos de crisis.

Hay un cierto aire salvaje en el paisaje surero de Alejandro Korn, que ahora, desde adentro, puedo ver. Uno allí presiente ciertas cosas que en la ciudad se pierden, sonidos que tapan la percepción de las pequeñas cosas, que en la soledad del paisaje se hacen sentir. Tanto los amaneceres, como los preludios de tormentas, anuncian cosas con tanta evidencia, que me sigo sorprendiendo aunque pronto se hará un año de esta radicación sin anestesia que me desplazó.

El verde casi hirsuto, no admite césped delicado y eso se ve a simple vista, la naturaleza extiende protecciones que uno no advierte porque forman parte de entornos que no se desmenuzan, pulsión de importancias que, como un espejo, devuelve imágenes que copian de la vida. Sobrevive y no siempre, aquello que resiste mejor. El conflicto entre la fuerza y la convicción, se replantea calcando ciclos y atemorizando con la brevedad de posibles trascendentes que, como los dedos de una mano, te precisan cuantas son, en rigor de verdad, las cosas que cuentan. Nacer, morir, y te quedan tres para adjudicar trascendencias. Así de extenso fue el monólogo de Yon, que suele hablar de hambre y a mi ya no me conmueve, por lo menos en ese sentido de las importancias. La cuestión rural, pese a todo y a sus propios habitantes, está y se burla de mil sutiles maneras.

Te propongo que cada uno de nosotros hable del tema que lo trajo a este encuentro, así ninguno se siente comprometido en responder. Insistió el vasco, rudo intérprete de su cultura, más aún, ahora, que los etarras, dieron fin al litigio de la entrega de premios al ensayo de un ex preso ETA fugado en 1985 y “nunca” hallado. Su familia protestó porque no querían darle los 18.000 euros con que se hallaba dotado el premio.
Yon, aquí y lejos de aquello se lucía como el insistidor público irrecuperable.

Por lo tanto, si no te opones, quiero contarte y que me des tu opinión, sobre a que se debe esta escalada malvinera, que se nos viene encima. Me lo quedé mirando, algo que me sale bien, confieso, porque él nunca acierta para que lado voy a salir. Yo tengo anotados algunos movimientos, desusados.

Cameron, por ejemplo criticado hasta por La Nación, y esto es importante, no puede haber mostrado, más falta de tacto. Supera en daño colateral, al elefante en un bazar. Obama hace, a través de funcionarios, gestiones para acuerdos bilaterales. Entre Argentina e Inglaterra, capaces de superar la crisis. Y Piñera, presidente de Chile, lo invitó a Mugica, de Uruguay a un tour “explicativo sobre los “legítimos” derechos antárticos que dicen tener los trasandinos y explicados por Piñera como avales para las nuevas bases que se proponen crear en suelo antártico.

Yo me siento algo más modesto, le respondí. Sin entrar a litigar respecto de la envergadura de cada tema. Me pasa algo raro en esto de viajar en el Roca desde Alejandro Korn hasta Lomas de Zamora, sensación que se extiende cuando llego a Constitución. El vasco imitándome se quedó a la espera de mis noticias.

Las alucinaciones producidas por el calor, deparan nuevas fronteras que no se pueden explorar ni con la mejor falopa, en el viaje de regreso las imágenes, patéticas desconsuelan.

La mayoría, que viaja de pie, lo hace colgada de lo pasamanos aéreos como reses abandonadas, cada tanto un vagón luce dos personas hablando y mucho más distante, alguien que se ríe, provocando la investigación visual del resto del pasaje.

Muchos de ellos se refrescan con Quilmes, porque la sed alucina y las minifaldas, shorts ínfimos, y telas de gasa, demuelen la mayor buena voluntad del pasaje masculino.

Ahora que, luego de trepar las escaleras de ambas cabeceras para salir, al descender del tren, han incorporado otro obstáculo a la carrera que corren en ambos sentidos, a la mañana camino de ida y al atardecer camino de vuelta, y vinculado con los colectivos que deben abordar, con igual entusiasmo, estado atlético, para sortear, saltar y llegar antes a la cola de la parada, está vinculada con el subte a 2.50 que a la mayoría le duele en el bolsillo y el SUBE que no bajará los precios del transporte que se viene.

Parecen perseguidores de espejismos cambiados, nunca se encuentran con otra realidad, repiten el circulo vicioso o virtuoso, según quien lo analice.

El vasco luego de un gesto hosco, encabezó la mini procesión hacia el Alfa gris, modelo 2011 para anunciar la continuidad del temario, tras una mesa mejor atendida, que esta charla informal en zona de nadie, que nos tenía abocados a una petit confrontación.

En realidad nos llevamos bien, pero la intolerancia surge porque allí establecemos que la condición humana queda ínsita en cada cuestión. Nadie cede espacios y la solidaridad será siempre en cuentagotas. Pensé y luego decidí existir.

Me vendría bien conocer tus planes, antes de seguir la charla, porque me caigo de hambre, le anuncié con la delicadeza de un bull dog, pero yo estaba jugado y no quería una sangría verbal, con este tórrido mes de enero, en un año, 2012, preñado, con perdón de la palabra, de malas nuevas, agoreras predicciones y noticias desmesuradas.

Me parece que la charla debe desentrañar temas, porque tenés que escribir antes que sea tarde, me dijo casi con urgencia capaz de convencer al más descreído.

No sé de donde sacás que debo ser yo el escribiente, le dije socarrón, pero un tanto amoscado.

Mirá, anunció casi solemne, considerando que vamos a desentrañar, dijo casi como al pasar y dando por aceptado algo que nunca dije, ha llegado el tiempo de las entrañas, por lo tanto nadie mejor que la casona de roque, para debatir o por lo menos olfatear que significan estas cosas y sus causas.

No quise prolongar la cuestión po obvias razones. Y el Alfa gris apuntó su trompa rumbo al incierto Parque Patricios, un parque que no tiene nada de patricio, salvo el lugar que merece ser declarado patrimonio de la humanidad, por el menú y el stock de bebidas, que entumecen las pupilas mejor entrenadas.

La mesa está servida, anunció con voz algo ronca, la azafata que nos esperaba. Yo no sé como se las ingenia Yon para lograr que los negocios sigan abiertos y con un sitio disponible para quienes, como nosotros, jamás pasamos por la caja. Pero eso es parte oculta de la narración que no conozco.

La pulpería que antecede al lugar propiamente dicho, es objeto de los mejores cuidados y se preserva como un lugar histórico, así me lo pareció siempre que he ido, acompañado por Yon que es la llave de acceso natural.

El lugar está aireado con excelente criterio de forma que nunca se sabe si el frío es condicionado, la mesa amplia lucía todo el boato que le gusta al vasco, sobe todo conmovía la flota de anchoas que suelen ser habituales a la hora de empezar a pensar que se va a comer. Por supuesto de tales menudencias suele ocuparse Yon.

El plantel que atiende el servicio, aparecía absolutamente mejorado, por lo menos quienes se ocuparon de nosotros lucían como fragantes invitaciones, las entrañas pedidas por celular parecían no haber corrido riesgo, y se cocían bajo leña de quebracho colorado, en número suficiente, como para atender a una comitiva más nutrida, pero el vasco exagera, nunca de palabra –eso economiza- sino de gestos, ampulosos como he dicho, pero salvadores para pobres gatos como yo

Ese primer plato, era regado por un Riesling Flichman, de sabiduría desértica, casi un hilo dorado de suave bouquet que contrastaba con anchoas que nadaban en aceite de oliva, casi al estilo mariposa, así me lo pareció, aunque mis alucinaciones a la hora de sentarme a la mesa, me suelen provocar imágenes perturbadoras, más sencillo, es el hambre que supera al amor como motivo de vida.

Dos copas de blanco después, me sentí mejor predispuesto. Tres anchoas impregnadas de aceite de oliva, más tarde, completaron mi mejor disposición para escucharlo. Yon había guardado un silencio obsequioso, pero activo, él tampoco se privaba de nada y por supuesto, era el encargado de negociar la salida, todo un misterio que ni en la Biblia, ni El Corán, guardaban referencias.

Los escenarios nosotros no los vemos, comenzó su parte de la charla, la energía acciona cincuenta años delante de esta realidad. Así que no sé que ven ellos –los carteles – y a que le apuntan, porque si mal no recuerdo y sólo vos me lo podés corregir, la escasez del petróleo, no parece ser motivo de urgencia, como pregonan los ambientalistas, nunca refutados por el cártel de las siete hermanas petroleras.

Parece ser cierto ese razonamiento, le dije para templarle el ánimo, por lo menos el petróleo durará hasta donde ellos decidan, porque nadie sabe mejor cual es el futuro de la civilización, si sobrevive, le completé sin crearle escollos a vencer.

Bien, me dijo en tono quedo, lo de Cameron, los ingleses, la BP, el Almirantazgo, todo detrás de Malvinas, con la disculpa que merecen los kelpers que naturalmente no quieren tener nada que ver con Argentina, me suena a un concierto a destiempo y fuera de lugar, sin embargo, no quiero olvidar que Malvinas está enfrente del continente Antártico, y ese sexto continente, alberga, dicen , las reservas del planeta, eso me permite entender la permanencia y los intereses de la BP en el área, como también la protección de la ruta australiana, por donde ellos deciden el paso. ¿Voy bien?

Confieso que yo no lo vi moverse, pero me guardé bien de hacérselo saber. Solo le añadí, como para que siguiera, algún tratado, algún acuerdo se estará pergeñando para mover la estantería de Latinoamérica, algo que Chile quiere capitalizar, y entonces el frente de conflicto se pone tormentoso, le agregué como para que se sintiera nadando en aguas seguras.

El vasco parecía perplejo, pero es de rápidos razonamientos, mejores conclusiones y mucho más rápidas decisiones. Se mantuvo un instante en silencio y luego sonrió, algo torcidamente, Ormuz puede ser la palabra clave. Si acorralan a Irán más allá de la excusa militar, porque la vida de los pueblos no suele importarles, entonces me limito a sospechar que por si las moscas, van a avanzar sobre el tratado antártico, de no explotación, aún vigente, porque la energía que pasa por el estrecho de Ormuz es el 60% de la que consume Occidente, si se enfrenta un conflicto de dudosa magnitud, el equilibrio que sostiene el Cártel de las Siete Hermanas, se podría ver afectado, ¿te parece?

Claro que me parece, retruqué ásperamente. La presidenta planeó, por primera vez en público, sobre el poder de la energía, si repasás el discurso del 25 de enero, hay referencias, sugerencias y la expresión la alineó detrás de Malvinas, que para esta historia cuenta, habrá que ver como se juega esa partida.

Los filete de pejerrey que no se, salvo Yon, quien pudo haberlos pedido, venían marchando como los santos. Otro Flichman blanco, cabernet Sauvignon, pedía pista y me pareció que mi lengua se ennegrecía por la sed. Un recurso de amparo para esos modales que no practica la gente como uno, diría alguien más vinculado.

No obstante me guardé, rencoroso, mi reflexión sobre los trenes y la actualidad social que se desliza a petardos en el horizonte, si no salen a cruzar el rubicón, aunque cueste recordar para aplicarlo, pero que hace a la decisión intransferible, por más que los medradores digan lo contrario. Va a tener lugar, por lo menos una agitación petrolera, me parece y eso es algo negro, ¿no es cierto? Le cerré el truco antes del primer bocado y luego de guiñarle cómplice, para no abundar.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.