miércoles, 28 de marzo de 2012

Irreversible crisis moral de la Iglesia Vaticana a nivel planetario es lamentable; otras iglesias tampoco tienen mejor suerte

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Su Santidad Benedicto XVI anda por estos lares de América Latina tratando de enmendar el capote pero ya es tarde para medidas a medias; lo que se necesita es derogarlo todo y, sobre los escombros, edificar una nueva Iglesia que, en efecto, ampare a la descarriada grey cristiana.

¿Por qué hay tantas ramas del Cristianismo, acaso no es erróneo?

Sí todas las iglesias estuviesen juntas en una sola comunión de fe cristiana podría esgrimirse que Dios existe no como ahora, producto social. Entonces habría más razón para justificar a Dios como un ente divino-al que nadie ha visto-más allá de lo físico, metafísico, y aunque de ninguna manera este que soy accedería a esa fe, la vería con esmerada simpatía.

De Jesús Hombre, hijo del hombre, testimonia la historia como de un Hombre concreto-de carne, hueso y nervios-que existió y que se trasladaba en un burrrito, con su cantimplora de agua y no más, por la antigua Galilea y por Judea de la Palestina de entonces, predicando el amor entre iguales; tanto como hoy, en contrario, precisamente, Obama predica con sus aviones israelíes, bombardeando la Franja de Gaza, para matar niños y destruir olivos que albergan nidos de los pajaritos de Palestina, que también son pajaritos.

Me habría gustado tener un encuentro personal con Jesús para felicitarlo y tal vez acompañarlo y, hasta besarle los pies; igual, de haber sido posible, con Teresa de Calcuta, por idéntica razón: Amar y defender con su propio pellejo, a los pobres.

Presa del dogma y de la degradación moral de muchos de sus sacerdotes, la Iglesia Vaticana arrastra por los caminos / la vergüenza de haber sido / y el dolor de ya no ser /cuesta abajo en su rodada / las ilusiones pasadas / no se las puede arrancar /… / sueeeñaaa, con el pasado que añora / el tiempo viejo que llora / y que ya no volverá (Gardel Dixit en “Cuesta abajo”) (y etc.).

La verdad de los altares está contaminada, ya no reconforta en su fe al feligrés sino que lo envenena hasta atolondrarlo de fanatismo estéril.

El Vaticano añora la Edad Media-(Siglo V al XV)-época oscura en la que el Papa era lo que hoy es Obama, despiadado criminal.

¡Sí “Diez Siglos”-(10 x 100 años)-de abusos contra indígenas y demás compañeros hermanos africanos, esclavizados, no son suficientes pruebas para que el llamado “Tribunal Penal Internacional” lleve al Vaticano al banquillo de los acusados, es que ahí hay una vaina rara!

Isabel la Católica y Cristóbal Colón, dos intocables fichas del Vaticano, pueden ser suficientes datos para que el CICPC investigue.

Además, del Siglo XV al Siglo XX y entrada del Siglo XXI, la cuestión del abuso ha seguido casi igual, por parte de los mismos abusadores.

Los más refinados instrumentos de tortura que contra la humanidad se han aplicado, provienen de esa época-Edad Media- y más que el instrumento en sí, la criminal conducta de matar-en proporciones “industriales”-emanó del Vaticano; testimonio histórico es la virgen de hierro, el aplasta cabezas, la hoguera y pare de contar métodos de torturas, crímenes todavía impunes pero que el Tribunal Penal Internacional ignora, se hace la vista gorda, que no la vista flaca.

La pedofilia, las mafias bancarias (lo del Banco Ambrosiano fue patético), los golpes de Estado contra democracias-tal como en Venezuela en 2002-y muchos otros crímenes cometidos por la Iglesia Católica Apostólica y Romana demuestran que El Vaticano se cae solito sin que nadie de fuera intervenga.

El golpe de Estado contra Venezuela y que derrocó a Chávez por 48 horas, el 11 de abril de 2002, fue dirigido por El Vaticano a pedido del Pentágono y su coordinador fue el Cardenal Ignacio Velasco GarCÍA, quien desde la Sede de la Conferencia Episcopal Venezolana en Caracas, giró instrucciones para que mataran al Presidente.

El Cardenal Ignacio Velasco-hoy desaparecido y que debe estar en la V Paila del infierno purgando sus crímenes-actuó entonces bajo el seudónimo de “Zamuro Negro”, tal vez porque él era nativo de La Barrosa, un pequeño pueblo surcado por dos ríos: Alcornocal de arriba y Alcornocal de abajo y en cuyas riberas pululan dichas carroñeras aves.

Hoy, de nuevo, esa misma gente pretende tozudamente abatir al pueblo venezolano para esclavizarlo pero, no podrá.

Otras iglesias que pululan por doquier acá y que son financiadas desde USA en su gran mayoría, tienen en común con El Vaticano, la misión de predicar la resignación del pueblo para así esclavizarnos mansitos.

¡Pero, no podrán!

Las viejas salas de cine-en desuso-en todas las ciudades de Venezuela hoy han sido ocupadas silenciosamente por sectas religiosas que inoculan la mente y amansan la conciencia de muchos, en busca de agua y de petróleo.

Las sectas religiosas que hoy invaden a Venezuela en cada ciudad son las mismas que bajo la denominación de “Nuevas Tribus” penetraron la selva amazónica para esclavizar a nuestra población indígena y una vez echadas por la ventana se colaron por la puerta, desafío que está pendiente por resolver, por lo que entraña el peor de los colonialismos: El colonialismo cultural.

El disfraz preferido de los gringos es el de “tarea humanitaria” y el de “grupo religioso”, sendas estratagemas propiamente son cabezas de playas para posteriormente invadir militarmente y saquear.

El avance arrollador de las ciencias y de las tecnologías modernas, que desertifican las salas de cine para llevar las películas a las propias casas, no favorece en nada la pervivencia de las religiones porque, sí bien es cierto que tales avances desarrollan subrepticiamente, de alguna manera, nuevos dogmas, éstos lucen desentendidos de los dogmas viejos, que por tanto, son menos justificables.

Se necesita un cine de descolonización, no una nueva forma colonizadora; se necesita una nueva manera de coexistencia social antes que aislar a cada familia de la sociedad y a cada integrante de la familia respecto a su grupo familiar específico; se requiere una manera de vivir en función de un humanismo fundado en la paz, en el bienestar para todos; no el humanismo burgués y egoísta signo del capitalismo sino, el humanismo revolucionario, el socialismo, única forma visible de sustentable coexistencia Humana con la Madre Naturaleza.

Cualquier libro contentivo de un postulado científico-tecnológico actual, caduca en un tris de año, a lo sumo; mientras que la Biblia tiene miles de años sin cambiar una coma siquiera, he ahí una manifestación del peso del dogma perpetuo. Es que la Biblia está diseñada para un mundo que ya no existe pero hay quienes insisten en metérsela hasta por las ternillas a los incautos.

¡Cristianismo sin Cristo es como Chavismo sin Chávez!

Y, conste, lo digo desde una posición iconoclástica.

“Biblia Santa necesita una fe de erratas” y “Un espejo para Mercedes” que están en la red y que por lo tanto pueden ser vistas, son dos reflexiones complementarias a ésta.

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