miércoles, 21 de marzo de 2012

Por una letra

Beatriz Paganini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Resulta que Su, mi querida amiga porteña, se había mudado y todavía no tenía instalado el teléfono con su nuevo número.

Inútil era comunicarme con ella, ni por mail porque aún el hijo no le había instalado la compu, ni por Skype aunque lo intenté millones de veces (999.999 para ser más exacta).


¡Hasta que me di cuenta que Skype llamaba al número que ella ya no tenía!

Entonces opté por llamarla a su celular, pero: Inútil, nunca contestaba y no intenté dejarle mensaje de voz porque ya ella me había anticipado que no los escuchaba porque se olvidaba de su contraseña y millones de veces (999.999 me aclaró) tuvo que renovarlas, hasta que dijo:¡Basta!

Esta mañana, medio dormida, decidí volver a intentarlo, busqué mi celular, apreté en S y la llamé-

_ ¡Hola! ¿Qué tal Beatriz?- me contestó una voz.

- ¿Sabés que te estoy buscando desde hace días?

- Y, a mi me da mucha alegría porque me llamás.

Yo empecé a notar que esa no era la voz de Su, pero insistí:

-Tenía ganas de hablar con vos.

- A mi me has dado una alegría al llamarme porque te cuento que leí tu novela este verano y hubo partes que lloré.

-¿……………………………?

No me salían las palabras, esa voz tan cariñosa, que me hablaba con tanta calidez… ¡No era la voz de mi amiga Su!(1)

Ante mi mudez, siguió hablándome:

- La carta que no le enviás a tu hija y quedó, guardada, en tu borrador cuando comprobás que entre ella y vos sólo las separan kilómetros y no es válida una comparación como la tragedia que separó para siempre a Rachel Corrie y su mamá….(2) y, esa charla que tienen las dos sobre Sepúlveda y que yo también leí porque ella me regaló el libro “Un viejo que leía cartas de amor” ……Todo eso me emociono hasta lagrimear, no te miento, sentí nostalgias….Contame ¿Cómo está ella? ¿Hace mucho frío? ¿Y los chicos?

- El domingo me llamó…. en realidad tienen días de frío y días de calor….

Empecé a balbucear porque ya había individualizado la voz, era Silvia la amiga de mi hija pero yo seguía confundida.

¿Cómo es posible que quiero hablar con Su, la llamo y me atiende Silvia que es una amiga de mi hija que vive en Buenos Aires ( igual que Su) pero ni se conocen?

Me sentí como pienso que debe sentirse alguien que le avanza el Alzheimer y en un momento la realidad lo golpea con un vestigio de lucidez, pero no sabe qué hacer.

No recuerdo como me despedí, tampoco sé lo que estará pensando ella de una llamada sorpresiva que le hizo esta mañana la mamá de su amiga del alma que vive en Francia y se llama Pachy.

Después que corté la comunicación, y luego de un lapso de reacomodamiento de mis neuronas, busqué en mi celular la lista de nombres y números programados que figuran en el siguiente orden:

S.
SOS
Secretaria
SUSANA.

¡Ahí me di cuenta!

En las vacaciones, cuando vino a Santa Fe, le presté, a mi hija, el celular. Luego, al devolvérmelo, ella borró todas las direcciones de sus amigos, pero quedó una S que es la correspondiente a Silvia y con seguridad su amiga tampoco borró mi número y por eso me reconoció.

¡PLIN PLIN! ¡FINAL FELIZ!

¡Ojo Susana! Vos también sos cariñosa, pero entendé el contexto, como dicen los políticos cuando le pescaron una mentira.

(2) La carta que no envié:

"Te quiero. Te echo mucho de menos. He tenido pesadillas con los tanques y las excavadoras rondando nuestra casa, y tú y yo estábamos dentro. Durante semanas la adrenalina actúa como un anestésico, pero de repente, una tarde o una noche, la realidad te golpea de nuevo. Estoy realmente asustada por lo que le pueda pasar a esta gente. Ayer vi a un padre con sus dos hijos pequeños agarrados de la mano tratando de alejarse de su casa, a la vista de los tanques, de la torre de francotiradores, de las excavadoras y de los "jeeps", porque pensó que su casa iba a ser explosionada"

Así escribía una carta Rachel Carrie a su mamá y, yo me acordé de la pesadilla que tuve anoche con vos, y, esta carta no es de la hija sino de la mamá que soñó con su hija. Por suerte ninguna de nosotras ha muerto, como murió la pobrecita Rachel (si me escuchara tu hermano me corregiría porque dice que no es la suerte, que es Dios) pero yo soy agnóstica gracias a los disparates que se dicen y hacen en nombre de la religión y de DIOS. Pero, volviendo al tema, sólo recuerdo que fue una pesadilla, pero no sé en qué consistió y, como no quiero dejar algo inconcluso, te cuento que Rachel Carrie era una muchachita pacifista yanqui que creyó que con sólo sus sentimientos y su cuerpo con los brazos en alto pidiendo que se detuviera, iba a conseguir que la "bulldozer" (nunca mejor puesto el nombre a una grúa) monstruosa como una Godzilla no la atropellaría hasta matarla. Quizás, ella pensó que el soldado israelí, al verla razonaría como un ser humano y no como una máquina de matar.

También yo, te echo mucho de menos, es como si los años no pasaran, como si todavía podría levantar el teléfono y decirte: ¿cómo te va? ¿Te gusta lo que te mandé? O ¿Vos tenés todavía los zapatos blancos que te presté o no los encuentro por pavota'? A mí no me gustó la película ¿Me la podés explicar? ¿Qué te dice en su última carta el Thierry? Pensar que no voy más a cine club porque me hace mal! …Lo rechazo porque ahí noto tu ausencia .No estás riendo y charlando entre las filas, a veces cambiando de butaca, y yo mirándote sentada. Si, te echo de menos, pero los hijos hacen sus destinos y las madres no podemos evitar que la sensación del nido vacío, a veces nos embargue, y por eso te lo escribo en esta noche de otoño medio fría. Te mando muchos, muchos besos a vos y a mis tesoritos, tus hijitos y al franchute. Pero no voy a mandar esta carta, es muy triste, me quedo con las lágrimas y cuando se me pase te voy a hablar por teléfono y escucharé tu: ¡Hola mami! que me da tanta alegría. ……Páginas de la novela”El Chalet de los Quintana”.

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