miércoles, 28 de marzo de 2012

Una confesión

Rodolfo Bassarsky (Desde Arenys de Mar, Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Conmoción y maratón informativa

Estoy conmocionado. Durante muchas horas, 2 días seguidos me la pasé viendo videos y leyendo textos de personajes de Argentina. El discurso completo de la presidenta en el Congreso (casi 5 horas de video con paneos del recinto y de la calle antes del discurso), Mirtha Legrand, Víctor H. Morales, Gassalla, Lanata, Bonadeo, Rodríguez Saa, Dolina, Boudou, Moira Casan , Macri, Nelson Castro, Susana Giménez, Leonardo Favio, Casciari, Les Luthiers, Longobardi, Santiago Varela, Eduardo Segal,Tinelli, Franklin Bassarsky, Garzón, Los Nocheros, Ricardo Alfonsín, Magdalena Ruiz Guiñazú, Néstor Kirchner, Alberto Fernández, Jorge Asis, Mempo Giardinelli, Horacio González, información de Argenpress, de Pájaro Rojo , de Salta 21, de Página 12 , de La Nación . Me estoy olvidando de varios.

Fue una especie de maratón informativa con cambios bruscos de ideas, pensamientos e imágenes y datos. A la lista podría agregar otros muchos personajes a los que acudí en estos últimos años durante largas horas frente al ordenador. Otros muchos textos, medios de difusión incluyendo los españoles comentando acontecimientos argentinos y argentinos refiriéndose a la situación europea y española en particular. Recuerdo mis estadías en mi país durante unos pocos días por año durante los últimos 10 años. Recuerdo las visitas de mis amigos argentinos a mi casa. Y me vienen a la memoria 60 años de experiencias muy diversas en varios escenarios en Argentina. Muchos de esos años vividos intensamente no solamente en lo que concernía a mi vida personal, sino también en lo que afectaba a mi país. Viví con cierta pasión los acontecimientos más importantes que se sucedieron desde que tuve consciencia política, digamos desde 1950 en pleno primer gobierno de Perón hasta 2002 tras el cimbronazo del corralito.

El cúmulo de impactos de estos 2 últimos días me ha conmocionado de manera insólita y ha superado mi capacidad de discernimiento. Dejaré pasar un tiempo para que pueda metabolizar todo.

Urgencia por transmitir algo a mis amigos

No obstante siento la urgencia de trasmitirles algo a mis amigos. Tengo la certeza de que Argentina no cambió esencialmente en la última década. Lo que sí cambió mucho es mi perspectiva para valorarla, para interpretarla, para ubicarla en el mundo. Y tengo también la convicción de que visitas turísticas a otras partes del mundo más o menos frecuentes, son muy insuficientes para adquirir la visión que dan los años vividos en el extranjero.

Quien solamente hace recorridos turísticos por Europa, aunque sea con cierta frecuencia, adquirirá una información necesariamente insuficiente para poder hacer comparaciones precisas y certeras. Más aún cuando con mucha frecuencia, en América los medios de difusión masiva distorsionan la información sobre el llamado Viejo Continente. Y aún más, cuando en países latinoamericanos existen sectores, muchas veces relacionados con el poder político, que están interesados en ofrecer a la opinión pública un panorama bastante alejado de la realidad que se vive en Europa. Vivir en un país europeo más desarrollado que el nuestro, estar en contacto cercano con la cultura del primer mundo, proporciona elementos que necesariamente afinan los sentidos para calibrar.

La comparación y las diferencias

El ejercicio permanente es la comparación. La permanente comparación de lo tangible y quizás más importante, de lo intangible. Comparar sensaciones, impactos espirituales, sentimientos. Comparar experiencias estéticas, morales. Comparar pensamientos de las personas comunes y de los intelectuales y estudiosos. Comparar por ejemplo el significado que tienen en el alma de los pueblos, las fiestas tradicionales, las celebraciones de acontecimientos de raigambre popular.

Las abstracciones adquieren significados y dimensiones distintas a uno y otro lado del océano. Muchas palabras evocan matices muy diferentes en un lugar y en el otro, no solamente referidos al significado sino también y muy especialmente, a lo que el concepto connota. A la circunstancia que lo rodea. Muchas veces dije que por ejemplo, la palabra crisis es una cosa allí y otra muy distinta aquí. Asistencia social, caminos, obligación tributaria, corrupción, huelga, dirigentes gremiales, partidos políticos, etc., etc., todas estas palabras que tienen un significado concreto y acotado, tampoco evocan lo mismo en Argentina que en España. Muchas de estas diferencias, las groseras y las sutiles, no es posible apreciarlas en toda su dimensión si uno no las vive durante un lapso prolongado. No hay inteligencia ni intuición ni conocimientos que hagan posible en poco tiempo, calibrar con precisión esas diferencias y por consiguiente las enormes diferencias generales que se derivan.

La coexistencia de estas diferencias en el pensamiento de quien vivió en ambos sitios y aprendió ambos significados y sus connotaciones, puede ser peligrosa. Puede hacer que se equivoque cuando su intelecto tiende a confundir valores y significados propios de un lugar para aplicarlos a circunstancias del otro. Hay stándares distintos en España y en Argentina para calibrar una misma cosa. Para dar un simple ejemplo. Si un ciudadano español se queja de lo mal que lo atendieron en un Hospital, con toda seguridad no se está refiriendo a lo mismo que un ciudadano argentino protestando por igual motivo. Como éste existen innumerables ejemplos. Entonces el diálogo entre un español y un argentino puede convertirse en algo formalmente coherente pero realmente incoherente y deficiente. Puede ser que parezca que se están entendiendo pero sin embargo, en realidad, existen distancias insalvables entre la comprensión de uno y el mensaje del otro. Algo muy parecido sucede con el monólogo íntimo de un argentino que está viviendo hace 10 años en España. Circunstancia que constituye una experiencia esquizoide que es necesario aprender - con cierto esfuerzo - a superar.

España y Argentina

Lo que precede es un marco referencial importante para entender con exactitud algunas conclusiones.

No tengo dudas de que España es un país más evolucionado que la Argentina en casi todos los aspectos. Aún en épocas de crisis se comporta como tal.

Tampoco tengo dudas de que Argentina vive una etapa muy prolongada de decadencia desde hace varias décadas y de que ha perdido numerosas oportunidades para recuperarse.

Tampoco tengo dudas de que el pueblo argentino no es responsable de su propia desventura. Que son los dirigentes públicos y privados de todos los sectores de la actividad económica y social, quienes cargan con la culpa del atraso relativo, por ineptos y/o por corruptos. Que no existen indicios que permitan augurar que la tendencia se revierta en el corto/mediano plazo. Que este panorama es triste y doloroso para quien quiere que su país salga del marasmo en el que está sumergido. Esta perspectiva desalentadora no excluye el reconocimiento de algunas transitorias (en términos históricos) “primaveras” que vive nuestro país periódicamente. Son lapsos, más o menos prolongados, que iluminan con mayor o menor intensidad la penumbra que subsiste como telón de fondo y que - como las válvulas abiertas de una presa - sirven para aliviar tensiones. Estos períodos suelen ser engañosos, suelen suscitar falsas esperanzas e ilusionan a amplios sectores de la población ávidos del venturoso porvenir para sus hijos tantas veces prometido y tantas veces postergado.

Me atrevo a insistir sobre una lista de asignaturas pendientes en Argentina. Creo que es evidente que son reales y que debieran constituir puntos de partida para acuerdos, políticas de Estado, programas de trabajo ministeriales y su conjunto, ser el faro orientador de las responsabilidades de los dirigentes del más alto nivel.

Es muy recomendable que la lectura de esta lista sea lenta. Detenerse reflexivamente en cada una de las asignaturas ayudará a calibrar su importancia y su incidencia social. Debe evitarse una perspectiva demasiado general que puede provocar el ineludible amontonamiento de un listado. Cada asignatura es una tragedia por sí misma y el orden en que están expuestas no indica importancia ni prioridad.

Esta es la lista de las ASIGNATURAS PENDIENTES:

. Inflación incompatible con desarrollo sostenido
. Inequidad en la distribución de la riqueza
. Sector financiero hipertrofiado y poderoso
. Desarrollo muy desparejo del territorio
. Sistema presidencialista que asigna un papel exageradamente dominante al presidente
. Federalismo proclamado y casi inexistente
. Evasión fiscal gigantesca
. Sistema tributario injusto
. Baja competitividad y rendimiento
. Niveles de pobreza altos
. Infraestructuras viales, del transporte, de las comunicaciones, etc., obsoletas
. Déficit energético
. Altos niveles de corrupción generalizada
. Subsidios ilícitos a empresas privadas
. Subvenciones perversas
. Industria casi desmantelada y obsoleta
. Baja calidad de la educación
. Salud pública carenciada
. Altos niveles de consumo de drogas adictivas
. Florecimiento del narcotráfico
. Jubilaciones paupérrimas
. Jubilaciones de privilegio
. Justicia lenta y por lo tanto tardía, ineficiente
. Justicia escandalosamente venal
. Impunidad extendida
. Altas tasas de inseguridad y delincuencia
. Piquetes
. Punteros, clientelismo político
. Ocupación ilegal de espacios públicos y terrenos privados
. Se protege a delincuentes, especialmente a los de guantes blancos
. Somos víctimas de la perversidad extranjera
. Nada es consecuencia de nuestras propias falencias

España es un país que no ha dejado de mejorar desde el fin de la dictadura franquista y muy especialmente subido al carro de la Unión Europea, motor del llamado estado de bienestar, durante las últimas décadas. Más allá del retroceso y las dificultades que pueda significar la actual profunda, amplia y prolongada crisis, sin duda sobrevivirán los logros más sustanciales porque están incorporados íntimamente al alma de los pueblos. Y una vez superada la actual situación crítica, todo indica que hay un sustrato social, económico y político como para seguir adelante. Y en cualquier caso no parece lógico augurar un futuro a mediano/largo plazo de mayor sufrimiento como una debacle o una guerra extendida, que algunos vaticinan sin fundamento convincente.

Una reflexión angustiosa

Una reflexión no exenta de angustia. Debatiendo con amigos sobre los temas que acabo de exponer, recibí el siguiente inteligente y preocupante comentario:

“…Soy pesimista sobre el efecto que tu confesión pueda hacer en la mayoría.

La tendencia a interpretar construyendo hipótesis ad hoc que satisfagan nuestros deseos o creencias actuales, es muy fuerte.”

Al respecto me hago varias preguntas.

¿Cómo es posible que personas inteligentes, con experiencia, prudentes, no vean y aprecien en su trágica dimensión la evidente realidad de las asignaturas pendientes? Porque, ¿no son realmente evidentes? ¿Se puede ser tan negador? ¿O tan lamentable y equivocadamente “relativizador”?

Y si se acepta la gravedad y la realidad de esas asignaturas pendientes, uno no puede menos que reclamar que los responsables hagan algo para revertirlas. Y aun aceptando que se vea que algo se hace para actuar sobre algunas, es evidente que eso es poquísimo y muy lento. Admito que pueda ser difícil apreciar el drama de la transitoriedad de muchas engañosas mejoras. Pero aún así es sorprendente que muchos se conformen con las declamaciones, promesas e ínfimos logros frente a la enorme magnitud del conjunto de lo que se debe corregir, frente a la descomunal tarea que reclama todo lo que está pendiente en nuestro país.

Otra reflexión

Como corolario, otra reflexión. A nadie le resulta agradable el pesimismo. Y ante una opinión desalentadora, la reacción suele ser de abatimiento o de huída y negación. Una visión pesimista suscita con demasiada frecuencia, alguna de estas estériles e improductivas reacciones. Sin embargo cuando el pesimismo es la coherente conclusión del análisis de la realidad, cuando lo que prevalece es la realidad como fenómeno principal, ese pesimismo debe inducir un reto. Un desafío fecundo, decidido en la lucha firme y alentadora para lograr el cambio. Y entonces se puede lograr el milagro de transformar la amargura y la desazón en un optimismo pleno de esperanza.

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