jueves, 19 de abril de 2012

Chanando al chiva: Cuidado con ese

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con mi Musa o mi lira mala o buena, fui siempre buscando editores que en modo alguno dedicaron un tiempo a mi obra, así que presenté con éxito feliz mi bella prenda a antologueros, hacedores de antologías, a revistas literarias publicadas en villas, en cortijos, en aldeas; y ahora quiero presentar con ejemplos y pruebas a estos azores, ladrones importantes que para publicar tenían que cobrarte un güevo.

Los jóvenes escritores, los poetas en ciernes, currelas de poesía, son fáciles de robar, víctimas propicias de estos birladores, estafadores que se recogen junto con el producto de sus fechorías en atarazanas o gazaperas, cual buscadores de sornas, descuideros que se aprovechan del sueño ajeno, por el afán de publicar y pensando que a ellos les puede pasar lo que a aquel tal R de Rebuzno, poeta y soldado de marina, que tenía una extraordinaria habilidad para imitar el gruñido de los cerdos, y que, sabiéndolo el famoso Godoy, le llamó para que gruñera delante de su excelencia.

Y cuenta la historia verídica del tiempo: “cáele a este, a Godoy, en gracia el gruñido que pega; y étele a nuestro R de Rebuzno con una prebenda en la santa Iglesia Catedral de Palencia”. Y prosigue: ¡quién sabe si nosotros algún día por Gruñir o Rebuznar a tiempo bellamente hallamos un Godoy que nos presente un beneficio simple o canongía” (Elogio del Rebuzno).

Ahora, para conseguir la gracia, la victoria y aún el cetro. el Poeta en su hábitat canta:

Conjúrote, demonio editorero
A que saques de tu chicharra
Bolsillo con varios departamentos
A que saques, digo
El Arca de la herramienta
Y el dinero robado a los poetas
En garabato de Martelo
Con tu culto inexorable
De chanelaor, erudito fullero.

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