miércoles, 25 de abril de 2012

El buen periodismo global: Humboldt, 200 años de solidaridad

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El padre Bartolomé de Las Casas, en 1527, tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros para esos mismos infiernos del Caribe.

A esa curiosa valoración de un filántropo debemos infinitos hechos -desde guerras hasta cambios económicos y científicos- que han marcado el rumbo de la "Historia universal de la infamia", señala Jorge Luis Borges en esta su obra, con biografías y anécdotas de diversas realidades culturales y geográficas para transmutarlas en una sustancia propiamente literaria.

En efecto cuando caminamos por el siglo XXI observamos que las relaciones entre Europa y América Latina si bien no son las mismas de hace cinco siglos, en algunos aspectos hay retrocesos, temas que son objeto de múltiples estudios. Una fuente confiable es "Humboldt", revista semestral del Goethe-Institut. A lo largo de 53 años ofrece lecturas relacionadas al descubrimiento geográfico del continente latinoamericano, estimulando un mayor intercambio entre naciones. La publicación semestral es un símbolo de periodismo de reflexión, que refuerza las bondades tecnológicas de la comunicación global.

Humboldt, en su primera edición de 2012 dedica el tema central de la "Mediación Artística". Dentro de la disparidad de planteamientos, incide en la educación cultural como "una participación crítica constructiva, que fomenta una democracia viva". La mediación del arte abre espacios para una práctica cultural que opone resistencia más allá de los enclaves elitistas del disfrute del arte y de las estrategias populistas para la ampliación del público.

"La formación de una "cultura del mañana", señala la Escuela Superior de Arte de Zürich. En esa misma dirección, se propone que los museos de Sudamérica operen con redes locales entre Lima, Bogotá, La Paz, Santiago de Chile, Córdoba y Montevideo, en coordinación con el servicio de museos de Colonia.

"El romanticismo revolucionario y la exaltación de modos de vida originarios marcaron la identidad de la izquierda europea en relación con los movimientos reformistas latinoamericanos", nos dice el historiador Tobías Rupprecht, al analizar "Doscientos años de solidaridad". En muchas partes de Europa, intelectuales políticamente comprometidos celebraron la liberación de Hispanoamérica del yugo español. Los movimientos de izquierda no sólo romantizaron las revoluciones latinoamericanas sino que adoptaron también concepciones europeas ambivalentes, desde la historia de las ideas políticas, que veían en el espacio latinoamericano un idilio pre moderno. Con esta conclusión se amplía el debate sobre porqué articular un puente más seguro y estable en un momento en que El Viejo y el Nuevo atraviesan por una crisis, derivada del neoliberalismo salvaje en las comarcas latinoamericanas y el desconcierto en el proyecto unitario europeo.

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