jueves, 12 de abril de 2012

Insólitas noticias aparecidas en serios y respetables periódicos

Marcelo Colussi (Desde Guatemala. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Aparecida el 15 de mayo de 1997 en el Süddeutsche Zeitung, Alemania
Es recomendable hablar cada tanto con su compañero de trabajo
Munich, 15/5/97. Los directivos de una empresa de publicidad intentan averiguar por qué nadie se percató que uno de sus empleados estuvo muerto sentado en su mesa de trabajo durante cinco días sin que nadie se interesara por él ni le preguntara qué le ocurría.
Michael Messerschmitt, de 54 años de edad, quien trabajaba como revisor de estilo en una empresa de Munich desde hacía treinta años, sufrió un paro cardíaco en la oficina que compartía con otros veintisiete trabajadores.
El lunes por la mañana llegó a trabajar y discretamente se ubicó como siempre lo hacía en su cubículo reservado, pero nadie notó que no se marchó nunca hasta que el sábado por la mañana el personal de limpieza se preguntó qué hacía trabajando el fin de semana.
Su jefe, Karl Weinachst, declaró: "Michael siempre era el primero en llegar por la mañana y el último en marcharse por la noche, por lo que a nadie le pareció extraño que estuviera continuamente en su sitio sin moverse y sin decir nada. Era bastante reservado y su trabajo le absorbía."
Un examen post mortem reveló que llevaba muerto cinco días tras sufrir un infarto, aparentemente el mismo lunes en que llegó a la oficina.
Como era solo, nadie llamó durante toda la semana para averiguar algo sobre su suerte. Por tanto, nadie cobrará su seguro de vida.

Aparecida el 22 de julio de 1998 en el Clarín, Argentina
Insólitos modos de sobrevivencia siguen apareciendo tras la crisis económica
Buenos Aires, 22/7/90. Una mezcla de sorpresa, consternación y humor causó la declaración dada por el ganador de un concurso de "resistencia para comer".
Andrés Romagnoli, de 34 años de edad y oriundo de la provincia de Catamarca, residente en la Capital Federal desde quince años, participó junto a nueve personas más en el Concurso "¿Cuánto aguanta?", organizado por una prestigiosa cadena de supermercados de nivel nacional.
Desde el primer momento llamó la atención su presencia: al lado de nueve obesos que superaban en todos los casos los 130 kilogramos de peso, el Sr. Romagnoli lucía casi desnutrido. Nadie entendió bien por qué estaba participando en un concurso de resistencia para ver cuánto podía comer. El público asistente así como los locutores del canal televisivo que cubrió el evento en vivo especulaban que era un toque divertido que se pretendía dar al show.
Terminado el concurso dos de los nueve participantes debieron ser hospitalizados de urgencia debido a la enorme cantidad de comida ingerida, uno de ellos el más obeso del grupo, de 221 kgrs.
El Sr. Romagnoli, sin prisa pero sin pausa, pudo comer 14 emparedados de jamón y queso, dos pizzas enteras de anchoa, dos tortas de chocolate, acompañado todo ello con tres litros y medio de gaseosa.
Contento, terminado ya el evento manifestó que hace seis meses que está desocupado, y por cuatro días estuvo sin comer preparándose para el concurso. El triunfo, según manifestó, se lo dedicó a su familia y "a la memoria del general Perón".

Aparecida el 6 de febrero de 2001 en el ThaiRath, Tailandia
Original protesta
Bangkok, 6/2/01. Una pareja de esposos –el Sr. Monthathip Komutcharoenkul, 29 años, y la Sra. Phuket Shinawatra, 26 años– habiendo sido víctimas de una estafa, según manifestaron a prensa y curiosos que no podían creer lo que veían, se encerraron en un ascensor a hacer el amor como original método de protesta.
La pareja hizo saber que la empresa financiera Bangkok Insurances and Financial Business, filial local de la multinacional Universal Insurances Corporation Ltd. con sede en Atlanta, Estados Unidos, los estafó en 30.000 dólares depositados en una cuenta de ahorro especial un año y medio atrás.
Al momento de querer retirar sus fondos se encontraron con que ello no era posible, contraviniendo lo originalmente pactado. Según dijeron a ThaiRath, tras dos meses de infructuosos reclamos donde no encontraron respuesta positiva ni en la compañía ni en los juzgados pertinentes, decidieron provocar un escándalo que permitiera hacer público el hecho.
Fue así que en horas de la mañana del jueves 5 de febrero montaron el ascensor del edificio donde está ubicada la empresa financiera –una torre de 32 pisos– y ante los ojos atónitos de otros usuarios que entraban y salían del mismo, se amarraron con cadenas a sus agarraderas, se desnudaron y comenzaron a mantener relaciones sexuales.
La medida provocó indignación en algunos e hilaridad en otros. Los medios de comunicación llegaron más rápido que la policía, quien finalmente los detuvo por escándalos e inmoralidad en lugares públicos. De todos modos la empresa aludida se vio forzada a reaccionar ante la denuncia de la pareja, y al momento del cierre de esta edición había pagado la fianza para sacarles de la comisaría donde los esposos habían sido conducidos, comenzando a negociar "en términos amigables".

Aparecida el 18 de octubre de 2002 en Le Quotidien, Senegal
Ya no se sabe quién es quién
Dakar, 18/10/02. La noche del miércoles 17 del corriente, en el destacamento de policía del barrio de Seuil Bordon de esta capital, fue presentada una insólita denuncia. Doudou Ndiaye, varón transformado en travesti, de 23 años de edad, se presentó ante las autoridades policiales exhibiendo fuertes golpes en diversas partes del cuerpo para denunciar que su conviviente, la Srta. Nafi Ngom Keïta, de 24 años, le había maltratado.
El ofendido (u ofendida, como en todo momento pretendió que se le tratara) manifestó que desde hace un año vive con Nafi, una joven enfermera especializada en manejo de pacientes psiquiátricos, y de quien dijo "le da mala vida, la cela continuamente, la engaña con otras, y además de todo eso, le pega".
Según expresaron fuentes policiales que pidieron el anonimato, fue todo un problema redactar el acta de la denuncia presentada por Doudou Ndiaye. Le Quotidien tuvo acceso a la misma, y efectivamente pudo constatarse que había una serie de enmiendas cada vez que debía emplearse una marca de género. Finalmente el escribiente policial optó por poner a/o para cada terminación, a fin de ahorrarse problemas.
El/la ofendido/a dijo estar decidido/a a no regresar más a su hogar en compañía de el/la agresor/a, a no ser que un juez fijara taxativamente las responsabilidades de cada uno/a. E igualmente exigió que Nafi Ngom Keïta fuera apercibida/o, so pena de ser detenida/o si incurría nuevamente en cualquier tipo de agresión.
En el momento mismo de firmarse el acta por parte de el/la denunciante en dependencias de la policía, se presentó al lugar la/el agresora/or, quien ramo de flores en mano intentó infructuosamente convencer a su pareja que retirara la demanda. Si bien llegaron a una amistosa componenda, la denuncia no fue levantada por parte de el/la Sr./Srta. Ndiaye, retirándose ambos/as de la comisaría con lujo de enamoramiento ante la atónita mirada de los funcionarios policiales.

Aparecida el 11 de noviembre de 2004 en El Universal, Venezuela
No se sabe si fue accidente o suicidio. Y si fue suicidio, fue por error
Caracas, 11/11/04. En la mañana de ayer el servicio de metro se vio entorpecido debido a que fue temporalmente cerrada la Línea 1, ocasionando ello un caos vehicular de enormes proporciones en las calles caraqueñas.
Alrededor de las 06.30 AM, hora pico en que se desplazan grandes cantidades de personas comenzado su jornada laboral, en la Estación Capitolio cayó a las vías el ciudadano de origen colombiano Ángel Gaitán Samayoa, de 44 años, siendo arrollado por un tren y muriendo en el acto.
Los bomberos tuvieron que trabajar por espacio de casi una hora para poder retirar el cadáver.
No están claras aún las circunstancias del hecho. Testigos presenciales afirman que el amontonamiento sobre el andén hizo que Ángel perdiera pie al ser empujado casualmente por alguien cuando llegaba el tren.
Pero según declaraciones dadas a este diario por una persona de sexo femenino que dijo conocer al occiso, vecina de él en el barrio 23 de Enero y quien pidió el anonimato para brindar su testimonio, el Sr. Gaitán se quitó la vida tras haber recibido el resultado de una prueba de VIH-SIDA.
Aparentemente, según las declaraciones que este periódico pudo recoger, un mes atrás varios vecinos del referido sector se sometieron a esta prueba diagnóstica, y la ahora víctima fatal habría salido con resultado positivo. Ante la desesperación, y sabiendo que la Empresa de Metro paga un seguro de vida a la viuda supérstite, habría optado por suicidares, dejando así asegurados a su mujer y a sus cuatro hijos.
Reporteros de El Universal continuaron la investigación en el transcurso del día y encontraron que el centro diagnóstico donde el Sr. Ángel Gaitán se realizara la prueba habría tenido un error, intercambiando los nombres de los examinados, cosa que jamás aceptó reconocer el personal del laboratorio. Por lo tanto, de haber sido un suicidio, el mismo habría tenido lugar por error.

Aparecida el 22 de junio de 2005 en el Ayna, Azerbaiyán
Cuidado con dormirse
Bakú, 22/6/05. El señor Rasim Musábeyov, trabajador de una empresa de mudanzas en la localidad de Siyazan, no olvidará nunca en su vida la tarde del 16 de junio del 2005 y los tres días que a partir de ella le tocaron vivir.
Habiendo sido contratada la compañía donde él trabaja para realizar la mudanza de un laboratorio de análisis y tratamiento de insulina desde Siyazan hacia la capital, Bakú, junto a otros tres empleados se dedicó durante el transcurso del día jueves 16 de junio a mover y cargar en dos camiones todo el material que debía transportarse.
De acuerdo a lo que él mismo relatara luego, el mismo día 16, cuando ya estaba casi todo listo y sólo quedaba por acomodarse una refrigeradora industrial, quiso hacer una broma escondiéndose en la misma. A último momento autoridades del laboratorio decidieron que esa refrigeradora no sería llevada a Bakú sino que quedaría en la cámara frigorífica de Siyazan.
Oculto en el aparato –de más de dos metros de altura por un metro y medio de ancho y uno de profundidad–, seguramente cansado por el esfuerzo realizado, cayó dormido. Sus compañeros, al notar la ausencia, según pudo reconstruirse posteriormente, optaron por no darle importancia al asunto, y procedieron a acomodar el aparato en la cámara fría tal como les fue indicado.
Maldiciendo la repentina desaparición de Musábeyov, pero no pudiendo hacer nada al respecto dada la responsabilidad de ponerse en marcha para terminar con el trabajo, dejaron ubicada la refrigeradora en el lugar establecido y salieron rumbo a Bakú con ambos camiones cargados. Cuando el señor Musábeyov despertó e intentó salir de su improvisado escondite, descubrió que la refrigeradora estaba dentro de una cámara fría a 30º C. bajo cero.
El que fuera su escondite para su "travesura" pasó a ser su salvación para no morir congelado. Dado el proceso de presurización de la refrigeradora en que durmió su larga siesta, el frío ambiente no lo mató. Pero tuvo que esperar ahí dentro tres largos días hasta que el lunes por la mañana la misma fue abierta y se le descubrió en su interior, deshidratado y acalambrado.
Prometió Rasim Musábeyov que nunca más dormiría una siesta en horas de trabajo.

Aparecida el 26 de diciembre de 2005 en Nuestro Diario, Guatemala
Muertos solidarios: un cadáver ayudó a cambiar una llanta
Guatemala, 26/12/05. Los jóvenes Abelino Chicará y Pascual Toj Tzum, de la aldea Guapinol, municipio de Chichicastenango, departamento del Quiché, vivieron una Navidad que no olvidarán jamás en su vida.
El mismo día de Navidad falleció en esa aldea el Sr. Orlando Ixquiac, familiar lejano del primero de ellos. Para cumplir con la última voluntad del difunto, se decidió transportar el cuerpo al sitio donde pidió ser enterrado: Llanos del Pinal, una comunidad vecina a la ciudad de Quetzaltenango. No encontrándose otro medio para hacerlo más que el traslado del ataúd en un pick-up guiado por los jóvenes mencionados, el día 25, en horas de la tarde, emprendieron el viaje.
Según lo relatara posteriormente Toj Tzum, de 22 años de edad –conmocionado aún por lo vivido–, ya entrada la noche al atravesar el túnel de Zunil pincharon una llanta. Como llovía torrencialmente en ese momento, quiso la providencia que el vehículo quedara bajo el túnel en el momento en que llegaban casi al final del mismo. Eso les permitió trabajar sin mojarse para cambiar la rueda. Pero ni bien comenzaron la tarea, se encontraron con que la llave que llevaban estaba gastada y no permitía quitar los correspondientes tornillos.
De noche, lloviendo, y en día de Navidad, desesperaban ya los dos jóvenes sin saber cómo resolver el problema, agravado por la urgencia de transportar el cadáver.
En esas circunstancias apareció un mecánico sin que supieran de dónde, quien solícitamente se prestó a ayudarlos. En un santiamén, de acuerdo a lo relatado por Toj Tzum, el desconocido cambió la llanta, negándose luego en forma tajante a continuar con ellos, rechazando el ofrecimiento de ser transportado pese a la torrencial lluvia.
Sin insistir demasiado, los dos jóvenes continuaron su marcha.
La sorpresa mayúscula la tuvieron en el punto de destino, en Llanos del Pinal. Ni Pascual Toj Tzum ni Abelino Chicará aciertan a explicar por qué el cajón de muerto llegó vacío.

Tomado del libro de cuentos “Rubicunda”, Ediciones Armonía. Estocolmo, Suecia, 2012.

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