jueves, 17 de mayo de 2012

Carlos Mujica

Ricardo Luis Plaul (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con tu sangre, con tu cuerpo, labraste tu cruz
echando del templo la injusticia.
La Pasión navegaba en tu Palabra
frente al Poder de siempre, de nunca,
del asesinato impune.
El Cristo que murió en Bolivia te dejó su lucha
entre los pobres, el Mayo francés su aliento.
El Evangelio fue el Credo de tu Revolución.
El grito de justicia fue creciendo
en la garganta de tu pueblo,
tus manos cercaban la violencia.
Fuiste muriendo con cada joven
que desgarraba su vida, con cada disparo de pobreza.
Temprano la ola más oscura te arrebató
de las manos del pueblo para la Eternidad.
Volviste una y mil veces, volverás
una y mil veces anclado en nuestro Amor,
en tu Paz, en tus desheredados, en tu desafío,
en tu vuelo de Victoria... siempre.

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