jueves, 10 de mayo de 2012

Crítica literaria: “La administración del miedo”, de Paul Virilio

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La administración del miedo
Paul Virilio
Pasos Perdidos-Barataria

En un tiempo pasado, ya solo en la memoria, un poeta, marinero en tierra, nacido en la Andalucía de los puertos, cantó aquello de “Un fantasma recorrer el mundo / nosotros le llamamos camaradas” Para que continuar, si aquello es hoy historia enmohecida, recuerdos de viejos e historiadores, literatura dolorosa, ternura y dolor, Revolución fracasada, esclava de una burocratización estalinista y delirios de culto a la personalidad; igualdad y libertad aniquiladas en los campos de exterminios y de reeducación para el logro del “hombre nuevo”. Tras la Segunda Guerra Mundial, en los países libres de tiranías, con esfuerzo y luchas comunes se pudo lograr que el pan fuera fruto de un trabajo al que se le recociera sus derechos y convenios a sus representantes, aquellos trabajadores que ahora les denominan “productores”. Corrieron los años y no fueron pocos los que avisaron de la degeneración y las desmemoria que lentamente iba apoderándose de las ideas, deformándolas hasta alcanzar estos tiempos en los que un nuevo miedo recorre al viejo continente y todo el mundo. Nosotros le llamamos capitalismo feroz, una desigual lucha por el pan de caída día, ese que en un tiempo no fue rezo o limosna, sino derecho conseguido en muchos años de lucha reivindicativa por razones propias y humanas.

Este es el terror que señala Paul Virilio arquitecto urbanista y filósofo próximo a los grandes autores de la posmodernidad que ha desembocado en una “hipermodernidad, que ha abolido las distancias y ha producido una aceleración del tiempo humano, obligándonos a estar permanentemente buscando la actualidad. Pero este culto a lo inmediato provoca un profundo malestar en la civilización y socava nuestra relación con el mundo” Así se nos muestra en esta breve obra de amena lectura La administración del miedo, porque “El miedo ha pasado de lo quimérico a ser fundamento del pensamiento y de la acción. Toda la confianza en la razón y la perfectibilidad del género humano ha ido sometiéndose de manera progresiva a un “principio de terror” que hace del miedo, desplazando a la fe, la piedra angular de nuestras actitudes frente a la existencia”

Porque este nuevo miedo si antes era perceptible, “ un fenómeno relacionado con los acontecimientos localizables y circunscrito a un tiempo: guerras, hambrunas, epidemias…Hoy, es el mundo mismo, limitado, saturado, encogido, lo que nos oprime y nos “estresa” provocando una especie de claustrofobia” Soportamos un miedo dirigido por los poderes mediáticos. Ellos lo administran y manejan según sus conveniencias de avaricia insaciable. La democracia retrocede, se corrompe, los políticos al servicio de este inmenso poder son meras marionetas digitalmente manejadas, actores protagonistas suspendidos de los hilos de la trama interpretado el guión dictado desde arriba, de donde llueve una constante propaganda alienadora que nos asegura la previsión de la salud, la educación, la vuelta a la “normalidad” donde el trabajo sea la administración del miedo disfrazada de futuras esperanza.

Y a medida retrocede y va deteriorándose, la presión es más sobrecogedora cuyo miedo nos envuelve en lo inesperado,”porque lo inesperado nunca llega de frente. Los depredadores atacan por los lados o por detrás. Hemos perdido tanto la profundidad de nuestro campo visual como la capacidad de anticipar lo que nos rodea realmente” Somos esclavos no de nuestros propios conceptos sino de unas circunstancias que han sabido imponernos con exclusivo cálculo especulativo y alienante. Han logrado que la gran mayoría se convierta en masa obediente desclasada de su propia realidad social y cultural. Piezas con vida pero despojadas de sus propios atributos, sin personalidad propia, solo números, esclavos de unas circunstancias únicamente especulativas, una nueva esclavitud desprovista de toda herencia histórica y cultural, que nos ha convertido en prisioneros de “una sociedad basada en el individualismo, pero en un individualismo de masas. Según el diagnóstico del cineasta Joseph Losey, “es demasiado tarde para tener una vida privada”

El panorama no puede ser más desolador, de un realismo sin fisuras despojado de todo tipo de esperanza. Los optimistas y los que todavía profesan la fe de carbonero, creen que pueden cambiar los poderes establecidos, votemos por ellos, pero teniendo en cuenta que hasta los propios “agentes del mundo de las finanzas han perdido la confianza, lo cual es muy preocupante dado que la base del capitalismo son la confianza de la competencia” Todo “Por una razón de simplicidad bíblica. Porque la confianza no sobrevive al mundo de la instantaneidad”.

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