miércoles, 23 de mayo de 2012

El saqueo del Estado

José Sarria (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Desde que comenzó la crisis económica nos venimos desayunando, sin parpadear, las noticias que informanacerca de las desorbitadas cifras que algunos ex altos cargos de la banca española han recibido en concepto de jubilación o despido. Sin rubor de ningún tipo, y sin que nadie haya pedido cuentasa estos redivivosreyes soles de la cosa financiera, hemos asistido a la resurrección del epicureísmo en quienes han dirigido eso que ahora eufemísticamente se llama “industria del sector financiero” y que antaño se asimilaba a la filibustería.

Un reciente informe, publicado por Le Parisien, nos ha revelado que el salario medio de los altos ejecutivos españoles de banca es de 3,7 millones anuales de euros (el tercer puesto en el ranking europeo, superados tan sólo por británicos y suizos), o lo que es lo mismo, una nómina mensual de más de 300.000 euros, cobrada, legal y silenciosamente, como recompensa a los méritos adquiridos. Esta casta financiera desconoce lo que es ir de compras al Carrefour, para subsistir hasta final de mes, y jamás le afectarán los “beneficios” de la reforma laboral. Así, por ejemplo, tras el crack de Bankia, Rodrigo Rato va a recibir como indemnización, por los fructuosos servicios prestados, la nada desdeñable cantidad de 1,2 millones de euros.

Y como el futuro pinta incierto, hay dieciséis banqueros (consejeros ejecutivos del Santander, BBVA, Popular y Banesto) que tienen aseguradas pensiones por 416 millones de euros, mientras que las indemnizaciones que cobraría la alta dirección del Banco de Santander (seis personas) ascendería a 268 millones de euros. Le siguen a la zaga Alfredo Sáez (ex consejero de Banco Santander) que recibió una pensión de 85,7 millones de euros (es el importe con el que deben de subsistir, todo un año, 11.000 trabajadores sujetos al salario mínimo interprofesional), Francisco González (presidente del BBVA) de 79,7 millones, José Ignacio Goirigolzarri (salvador de Bankia y ex directivo de BBVA) de 52,4 millones, Francisco Luzón (ex ejecutivo del Banco Santander)de 56 millones de euros, Manuel Troyano (exdirector general de Caixa Penedés y otros dos directivos más) de 20 millones, José Luis Méndez (exdirector general de Caixa Galicia) de 16,5 millones, Roberto López Abad (exdirector de CAM) de 12,8 millones, Ricard Pages (ex presidente de Caixa Penedes) de 11 millones euros, José Luis Pego (exdirector general de NovaCaixaGalicia) de 10,8 millones, Josep Maria Loza (ex director general de Caja España-Duero) de 10 millones, y así hasta conformar un largo, extenso, inmoral y bochornoso etcétera. La mayoría son coleguitas del actual Ministro de Economía, Luis de Guindos, quien fuera, a su vez, Consejero asesor para Europa de Lehman Brothers, aquella maravillosa institución financiera cuya quiebra y bancarrota quedará en los anales de la historia económica.

No contentos con jugar (nunca mejor dicho) con el dinero de unos cuantosparticulares, los banqueros han decidido que había que ir a por más. Hasta donde se puede saber, y por el momento, las ayudas públicas concedidas a las cajas de ahorro, a través del FROB, ascienden a casi 30.000 millones de euros. Ya se sabe lo que se vocea en los casinos: “la banca gana”. Con una tercera parte de ese dinero se podrían haber equiparado los 2,25 millones depensiones medias de viudedad de toda España (actualmente en 530 €) al valor de la pensión general media (820 €).

Pero como la ambición no tiene límites, los bancos siguen recibiendo del BCE dinero prestado al 1%, para comprar la deuda soberana (reventa o especulación, bytheface) de los estados europeos,quienes han de pagar a estas sacrosantas entidades tipos medios del 6%-7 %.

Recientemente un amigo me decía que no entendía nada de la crisis ni de lo que estaba ocurriendo. No hay economista que lo pueda explicar; a lo más se podría recurrir al Dioni, Doctor honoris causa en triles y sises varios, para que nos ilustrase al respecto, porque estamos asistiendo, en román paladín, al mayor saqueo del Estado de toda la historia. Por cierto, muy bien programado y planificado por algunos bucaneros redivivos, hoyembutidos en traje de Burberry, Hackett, Ralph Lauren o Versace.

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