miércoles, 23 de mayo de 2012

Surrealismo con bemoles

Daniel de Culla (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

… y lo del Pepino viene de antaño

Un colega de fatigas literarias y políticas me dijo un día, ya hace tiempo:

-Eh, tronco, ¡Plaf!, no te puedes imaginar lo maravilloso que es hacerse una paja con una manzana de reineta.

- No me digas, le respondí, prosiguiendo el colega:
- Sí; le haces un orificio por la parte carnosa hasta cerca del tronquito y la metes una vez erecta, y la giras y giras como exprimiendo un limón, y ay, que delicia, tronco, hasta reventarla. Luego te la comes como manzana asada. Es el mejor manjar que puedes llevarte a la boca.

Le contesté:

- Qué surrealista eres, macho. Qué asníflua mística.


Esto me recuerda lo que dijo un mozo estudiante, natural de Ávila, llamado Ortiz que no tenía barbas en la cara y que predicaba que no se ha de mirar tanto por el ornato exterior como por el interior de entendimiento y virtud, que tubo llamamientos para la religión, y disgustándole tener que cortar la buena barba y bigotes que tenía, se mortificó cortándoselos, lo que le costó muchos sustos y trasudores, disponiéndose a cortarlos él mismo con unas tijeras, como dicen que hacen los místicos al cortarse la picha y poder llegar a presencia del Amado.
Cortó el pelo del bigote de uno a uno entre gana y arrepentimiento, y le decían los amigos:

- ¿Qué ha sido de los bigotes?

El sinceramente dijo:

- En el alma tengamos bigotes y barba, que basta.

Finalmente entró en la Compañía de Jesús y, siendo enviado al Japón con otros, fue martirizado en la mar por los holandeses, que le dieron por donde amargan los pepinos (para quien no lo sepa: por el culo), preso el navío en que iban, y capitán de los otros en el gozoso martirio.

Que más o menos, según el cristal por donde se mire, les pasó lo mismo a los surrealistas que amo y con los que me fui amistando cuando iba camino de Zaragoza a Huesca y hacía parada entre Almudévar y Zuera, leyendo el manifiesto Sons and Daughters of the Blood Red Revelation, al estilo de Hakim Bey; el Quest for Dr. U, de Hans Carl Artmann, fundador del grupo de Viena; Artaud- The Screaming Body, de Stephen Barber, Y a la sombra de un pesebre limpio comprobar la Ausencia de Mito- Escritos sobre Surrealismo, de George Bataille, y, ante todas las cosas ,el Rebuzno surrealista del escritor ,poeta y teórico del dadaísmo, André Breton, y su Break of Day.


Los surrealistas ataron el diablo al mar de Sicilia y le dijeron que estuviese allí hasta que ellos volviesen, y como se tardan, cuando pasa por allí algún navío, pregunta el diablo si viene allí François Caradec, extraordinario poeta francés, novelista, músico, homosexual, adicto a las drogas, y que cuenta la leyenda que se suicidó, como los grandes; que si viene Robert Desnos que murió en el campo de concentración de Terezin, detractor de la alianza de Bretón con el Comunismo, y con su hermosa novela, alta y baja, de dientes blancos, puros, limpios ,tersos, Libertad o Amor, un trabajo magistral con sombras de Sade y Lautreamont sobre la disoluta, misteriosa y bizarra vida del corsario Sanglot; que si viene el “indignado” François Dupuis ( Raoul Vaneigem), de la Internacional Situacionista, con su La Revolución de Todos los Días. Y no extrañe la diabólica osadía. Si hay alguien que en Rebuznos gane al diablo, que Rebuzne.

El viento nos trae resonantes en pavorosos ecos a Alfred Jarry, Caesar Antichrist, Ubu Rey, precursor del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo. Y a Claude Cahun, Masks and Metamorphoses, poeta, actriz, traductora, polemista, y sobre todo fotógrafa.

A Richard Huelsenbeck, Dada Almanac, fundador del grupo dadaísta de Berlín, quien nos dejó escrito: “Hacer literatura con una pistola en la mano ha sido durante algún tiempo mi sueño”. A Mary Low, Voice in Three Mirror. Poesía, Libertad y Amor era su vitola. Luchó en la Revolución Española de 1936, y después contra el dictador Batista en Cuba. A Bernard Noel, uno de los más grandes poetas franceses, con su Castle of Communion. A Benjamín Peret, uno de los fundadores del Surrealismo, quien luchó en la guerra civil española con la columna de Durruti; y su Death to the Pigs. El error de la República fue el no poner a los puercos fascistas un aro de hierro en las narices para que no hocen los sembrados .A Erik Satie, Cuadernos de un Mamífero, compositor y guionista incalificable, anticipó el serialismo y minimalismo. Y, entre todos, a la esencial y propia de este objeto, a Unica Zurn y su Hombre Jazmín, que fue el pintor y escultor Hans Bellmer, su segundo marido, fascinado por el fetichismo sexual, que le hizo posar desnuda y encadenada para la revista Surrealisme, desgarradora descripción de una vida turbulenta acabada en suicidio. Admirada por los grandes artistas del surrealismo Henri Michaux, André Breton, Man Ray, Hans Arp, Marcel Duchamp y Max Ernst, de los oficios de los surrealistas sale un gato miando, para recordar de buen modo que le diesen su ración, diciéndole al gato:
-¡Zape allá! Aun no nos han dado la carne y ya me pides los güesos.


Unica Zurn

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