jueves, 10 de mayo de 2012

Tests gráficos en niños con déficit de la atención con hiperquinesia

Resumen hecho por Jesús Dapena Botero (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

20 de abril del 2010

El trastorno de déficit de la atención con hiperquinesia es un cuadro clínico complejo, caracterizado por inquietud motriz sin propósito alguno, impulsividad y dispersión de la atención, que se hace después de descartar otros trastornos neuropsiquiáticos, para cuyo diagnóstico pueden ser útiles tests psicológicos para estudiar a estos niños inquietos y desatentos, por fuera de la consulta del neurólogo infantil.

Dicho trastorno se caracteriza por labilidad en la atención, un estilo conductual impulsivo, una hiperactividad inútil y fragilidad en los mecanismos adaptativos en relación con el entorno, que puede conducir a dificultades en el medio escolar, al presentar déficits neurocognitivos específicos para el aprendizaje, en especial, en relación con la lectoescritura pues puede haber una comorbilidad con dislexia infantil. También podría llevar a que se presente una discalculia.

Los tests gráficos pueden ser de mucha utilidad ya que pueden aportar indicios claros de impulsividad, ya que hay tendencia a ir incrementando el tamaño de los trazos, puede haber inversiones de letras, en especial cuando son niños con lateralidad contrariada.

Si se colorean las figuras se pueden salir de los contornos pero también pueden superponerse garabatos, con cierta desprolijidad en los detalles y gran deformación de los modelos.

El test de Bender y la prueba de dibujo de Goodenough ponen de manifiesto la integración perceptiva y la existencia de lesiones cerebrales a la vez que pueden mostrar el nivel cognitivo del niño.

Para la realización del Bender se requiere una atención sostenida básica, una capacidad de reconocimiento visual, de habilidades para orientar los objetos en el espacio y de coordinación visomotriz, además de habilidades motoras finas.

Los puntos van aumentando de tamaño en las figuras que los tienen en el Bender y éstos suelen convertirse de puntos en círculos, que van perdiendo su orientación original.

La correcta maduración perceptiva y motora es un requisito básico para la buena marcha del aprendizaje y habría que tener presentes también los signos neurológicos suaves o menores que pueden ser índices de organicidad en trastornos del aprendizaje, de la atención o de la conducta; por ello puede se útil evaluar la representación temporo-espacial, la coordinación estática y dinámica, la lateralización, el esquema corporal, las somato y esteroagnosia y el control del movimiento.

El Machover como prueba proyectiva puede evaluar maduración y organicidad, que utiliza el dibujo como medio de comunicación interpersonal.

El Goodenough puede ser útil en niños entre tres y quince años, al aportar información sobre la capacidad cognitiva global, la habilidad grafomotriz e incluso el estado emocional.

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