miércoles, 6 de junio de 2012

Crítica literaria: “Espía de los Balcanes” de Alan Furst

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Espías sobre los Balcanes” la más reciente novela de Alan Furst vertida al español narra una historia que discurre allá por el año 1940 cuando Europa era un auténtico polvorín. La cruenta Guerra Civil española ha terminado con el triunfo del nacionalcatolicismo y el demencial Führer Adolf Hitler a un disparo de salida para de iniciar la Segunda Guerra Mundial. Dos dictaduras implacables en la Península Ibérica y una contienda, sangrienta tragedia, en Europa con millones de víctimas, dentro de los cálculos de un desquiciado idolatrado por un pueblo en su mayoría enloquecido por sus cantos utópicos de una raza elegida, superior, deseosa de dominar el mundo. Enfrente, la también demencial dictadura stalinista

Dentro de tan ambiciosos planes uno de los cercanos consiste en invadir los Balcanes, zona estratégica para la total conquista de Europa por los ejércitos alemanes. Y allí, el punto geográfico que tomar por su privilegiada situación no es otro que la mítica Salónica. Así, que la ciudad se va llenando de espías y con ellos una caravana de variadísima gama mundial, avalancha huidos y exiliados, colaboradores dispuestos a adaptarse, resistentes con su prurito de orgullo nacional a comprometerse con aquellos que pretenden escapar de la barbarie hitleriana, en pleno delirio de exterminio de la veda abierta criminalmente planeada. Siendo estos, muy especialmente, personas de origen judío raza que el desequilibrado ambiciona exterminar. Ellos serán el eje de la trama de esta historia considerada como la más lograda, importante, de todas las novelas ya publicadas por este reconocido novelista Alan Furst.

Y uno de los principales personajes dispuesto a correr los riesgos que sean necesarios para colaborar, utilizando todos los medios de su capacidad profesional, dadas las importantes relaciones y prestigio de los que goza entre aquella cosmopolita ciudad que, de una u otra manera están en contra del nazismo porque también ellos palpan el peligro que significa para las libertades, la vieja cultura de un pueblo y su paralelo compromiso y orgullo de sentirse patriota. Este hombre se llama Costa Zannis, un experto y versado oficial de la policía, entrado en años, que regresa a Salónica tras luchar contra las tropas de Mussolini. Su visión de la vida, nada lánguida, pues es de inquieta conciencia, no le permite dudar mucho sobre en qué lado debe situarse en esta peculiar ciudad donde habitaban en 1940 unos 400.00 judíos sefardíes, la mayor parte de los habitantes de la ciudad. Familias judías que llegaron a la metrópoli cargada de historia, procedentes de España de donde fueron expulsados en 1492 por los Reyes Católicos. Por fortuna y agudeza de los gobernantes fueron muy bien acogidos e invitados por el sultán. Ellos, con su laboriosidad y altura intelectual, enriquecieron la ciudad que alcanzó un gran desarrollo económico abriendo el comercio a los países occidentales hasta finales del siglo XIX.

Pero Salónica, como todo espacio habitado por seres humanos lleva equiparada tanto la tragedia y la salvación, como la farsa y ambiciones propias de la condición humana planeando sobre todo tipo vivencias: la incertidumbre y los problemas en sus más diversos aspectos. Nada es suficiente, y menos en una sociedad semejante a una Torre de Babel. Imposible reducir su vida al desasosiego, todo lo contrario porque la vida palpita en sus más amplias manifestaciones desde los prostíbulos, que no son pocos, a las trastiendas de las barberías, los teje y maneje de los negocios y todo lo propicio al sainete y melodrama, porque donde se encuentra Don Dinero cualquier soborno es bien recibido. De igual manera que los clubes nocturnos hacen su agosto y el sexo no tiene reparos pues los apetitos corporales son incontenibles. No importan el alto coste, todo se discute, claro, pero, siempre se llega a un acuerdo, si urgencia obliga, dado que el pánico crece con el número de comerciantes e intelectuales que escapan de Alemania día tras día.

Y comienza el desfile de personajes, mujeres que deslumbran y seducen, como Roxanne Brown, espía, culta, elegante, profesora de baile o al menos lo fingen con estilo, con la que lleva Zannis, que ignora que es agente inglesa, un año de placentera intimidad, amor incluido, pero todo es válido, en la ciudad de las intrigas y los misterios y la lucha por la supervivencia, la oportunidad de dinero fácil, además de los espías tanto alemanes como ingleses llevando doble vida aunque a veces hasta se juegan el pellejo. Imprescindible en la historia narrativa el papel de Emilia Krebs alemana judía de alta y culta clase social casada con un elevado cargo militar. Privilegio que permite entregarse, no sin riesgo, a la salvación de personas de su raza y clase, en peligro de ser apresadas por el aparato de la SS. Arriesgado trabajo que le lleva a entrar en contacto con nuestro protagonista Costa Zannis. Todo un mundo de tensa atmósfera en las amplias diversas facetas y situaciones que se suceden. Vuelve, pues, al lector, una tensa e incansable aventura catálogo de enigmas con posible solución. Todo dentro de una narración que expone con precisión un fragmento muy interesante de un tiempo que fue real, que aunque vestido de ficción existió en el más amplio capítulo de toda una conmoción en la que estuvo envuelta la condición humana con sus virtudes, humanidad y demencial crueldad.

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