miércoles, 25 de julio de 2012

La mordedura de la (in)conciencia

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“No es la libertad la que falta. Faltan hombres libres”, que conste en algún lado que no es creación mía. Me lo dijo el encargado de la limpieza en la estación ferroviaria de Alejandro Korn.

Quedé mirándolo esa mañana cuando lo consulté por un interesado en recibir un boxer en adopción, que apareció una noche en mi casa. Había tenido bastante zozobra, aunque no perdiera su curiosidad.

Dos estúpidos son dos estúpidos. Diez mil estúpidos una multitud confundida. La ironía es el pudor de mi conciencia. Sin embargo, luego de su discurso, gasté el poco que me quedaba. Combinamos la conveniencia de una gestión, sobre la que yo pasaría al día siguiente, para conocer si lograba un lugar para el recién llegado. A propósito no lo quise nominar.

Una sospecha me sigue, como la sombra que se esconde del sol. Las calles, cuando la gente viaja, recuperan cierta familiaridad, por supuesto me refiero a Alejandro Korn, el sitio donde vivo y dejan atrás fantasías urbanas de comerciantes ambiciosos, que desean una ciudad más que renovada. Hay espacio, que ocupa el frío, hay plazas donde sobran los juegos, que misteriosamente nadie usa y no abundan, además. La sospecha en cuestión se fija en la pérdida o abandono de las costumbres que la gente adopta.

La perspectiva casi rural, los puede y mucho no se resignan esos comerciantes deseosos de otro presente. Por ejemplo, parecen avergonzados cuando los trenes que pasan por la estación y regresan de la costa, suelen advertir con su ¿silbato? Pero también saludar a otros ferroviarios, por empezar, que en el andén dos remolonean al sol.

Aquellos personajes “más conspicuos”, sacuden sus cabezas no aceptando hábitos que esperan superar. Parecen querer una relación de inexistencia con el otro, pero la ruralidad les gana y la gente común se sigue vinculando, ahora más recelosamente, pero sigue apostando, sin saberlo, a la condición humana.

Por unas horas todo vuelve a cierto aire que suena como culto a la lentitud, las vecinas que salen a hacer los mandados se demoran cambiando opiniones, información, que les llega por la tele, “voces autorizadas” que saben “la ultima noticia” que les concierne o bien la adaptan a sus propias expectativas, de los diez segundos de fama.

Lo cierto es que casi bucólicamente, la morosa vida pueblerina retorna y adquieren la ciudad y las cosas, cierta rusticidad, un tono casi sepia, aunque el sol restalle sobre las casas bajas. Yo me siento cómodo en esa pausa, nostalgiosa.

Mi parloteo cuasi ferroviario obedece a que, por extraño que parezca, Yon mi pidió que lo esperara en la estación. Me avisó que venía con algún invitado que no recuerdo, porque ni presté atención –lo único que me queda para prestar -, en realidad lo que me sostiene es la invitación a comer que siempre merodea inauguraciones sospechosas o celebraciones a destiempo de las cuales salgo beneficiado.

El, no sé. Pero el Alfa gris ya bordeaba la doble mano de la calle que acompaña a las vías ferroviarias. Saludé al encargado de limpieza, fijando un día de encuentro e información por lo del boxer y me sumergí en la quietud del alfa gris, que marchó rumbo a Villa Urquiza, según el vasco. En el interior del alfa, el inquieto Martín, periodista de arrebatos, estaba cómodo en el asiento trasero. A su lado, Marina, otra pequeña cronista preocupada y ocupada, hacía girar una mirada asombrada en sus grandes ojos marrones, que parecen sorprendidos. Nos vamos a al centro, anunció el vasco y puso distancia, con el pueblo.

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Los tontos están preocupados, el clima se puso estable y buscan con que sustituir el tema. Pensé, mientras me concentraba en no preguntar que hacía yo allí; en realidad si sabía que hacía, quería no perderme una comida opípara, que deducía se serviría en


Billinghurst, adivinó el vasco anunciando el próximo destino, para agregar un lugar de barrio y de mundo, los chicos tienen un mensaje filtrado que ya está en circulación pero no va a llegar a los grandes medios, por razones obvias, y puede ser que vos, dirigiéndose a mi le des cierta organicidad. Era una decisión, la suya.

El lugar reposaba en el corazón de Villa Urquiza; es obra de Luciano, dijo didáctico Yon. El lugar tiene dos plantas, a esa vamos porque está casi escondida en un entrepiso.
Mientras, empezamos con un muy rico paté de foie con queso brie y mermelada de cebolla, sobre pan casero de campo, ideal para probar con la ensalada taboule con langostinos picantes.
Los platos principales, risotto al ajillo con panceta crocante y huevo poché y bondiola de cerdo con humita picante, timbal de tomate y berenjena. Lomo con salsa bermesa, y papas al romero.

También hay crumble de manzana con helado de vainilla. Sobrio Aberdeeeen tinto y chablis, emotivamente sin límites, fue la rotunda oferta de Yon. Los chicos maravillados parecían aceptar sin cuestiones mientras vigilaban una carpeta aparentemente bien ordenada.

Mi fantasía está trabada: necesito un disgusto. No había previsiones de un aperitivo y omisión y demora ya no me gustaban. Pero hay que hacer silencio en tren de hacer algo. Luciano, el dueño en persona, vino a recibirnos, en realidad a él, destinatario de todas las atenciones que nunca voy a saber porque ocurren, mucho menos averiguar como ocurren. Luego de acomodarnos y de las presentaciones a que dio lugar el vasco, hizo eje en los chicos que habían recopilado un trabajo bastante preciso, según el propio vasco, quien nunca suele ponderar.
Samuel Pinheiro Guimarães Neto escritor y político diplomático brasileño durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva fue secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores hasta el 2009, cuando pasó a ser Ministro Jefe de la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Presidência de la República, era el tema y los chicos enunciaron su informe.

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“Que hay en disputa entre los EEUU, Paraguay y Venezuela

Para el ex Alto representante del Mercosur en este análisis; La cuestión de Paraguay y la cuestión de Venezuela puede sintetizarse como la disputa por la influencia económica y política en América del Sur.

En América del Sur el objetivo estratégico central de los Estados Unidos, quien pese a su debilitamiento sigue siendo la mayor potencia política, militar, económica y cultural del mundo, es incorporar a todos los países de la región a su economía.

Esta incorporación económica lleva, a un alineamiento político de los países más débiles con los Estados Unidos en las negociaciones y en las crisis internacionales.

El instrumento táctico para alcanzar este objetivo consiste en promover la adopción legal, por parte de los países de América del Sur, de normas de liberalización más amplia del comercio, de las finanzas e inversiones, de los servicios y de “protección” a la propiedad intelectual a través de la negociación de acuerdos a nivel regional y bilateral.

Este es un objetivo estratégico histórico y permanente. En 1889 en la I Conferencia Internacional Americana, que se realizó en Washington, cuando los EE.UU., en aquel entonces la primera potencia industrial del mundo, propusieron la negociación de un acuerdo de libre comercio en las Américas y la adopción, por parte de todos los países de la región, de una misma moneda, el dólar.

Otros momentos de esta estrategia fueron el acuerdo de libre comercio EE.UU.-Canadá; el NAFTA (Área de Libre Comercio de América del Norte, incluyendo además de Canadá, a México); la propuesta de creación de un Área de Libre Comercio de las Américas - ALCA y, finalmente, los acuerdos bilaterales con Chile, Perú, Colombia y los países de América Central.

En este contexto hemisférico, el principal objetivo norteamericano es incorporar a Brasil y Argentina, las dos principales economías industriales de América del Sur, a este gran “conjunto” de áreas de libre comercio bilaterales, donde las reglas relativas serían las mismas, sino que permitirían la libertad de acción para las mega empresas multinacionales y reduciría al mínimo la capacidad de los Estados nacionales para promover el desarrollo, aunque capitalista, de sus sociedades y de proteger y desarrollar sus empresas (y capitales nacionales) y su fuerza de trabajo.

La existencia del Mercosur, cuya premisa es la preferencia en sus mercados a las empresas (nacionales o extranjeras) instaladas en los territorios de Argentina, de Brasil, de Paraguay y de Uruguay y que procura expandirse en el intento de construir un área económica común, es incompatible con el objetivo norteamericano de liberalización general del comercio de bienes, de servicios, de capitales etc. que beneficia a sus mega empresas, naturalmente muchísimo más poderosas que las empresas sudamericanas.

Por otro lado, un objetivo (político y económico) vital para los Estados Unidos es asegurar el suministro de energía para su economía, pues importan 11 millones de barriles diarios de petróleo, del cual el 20% proviene del Golfo Pérsico, área de extraordinaria inestabilidad, turbulencia y conflicto.

Las empresas norteamericanas fueron responsables por el desarrollo del sector petrolero en Venezuela a partir de la década de 1920. Venezuela tradicionalmente suministraba petróleo a Estados Unidos e importaba equipos para la industria del petróleo y bienes de consumo para su población, incluso alimentos.

Con la elección de Hugo Chávez en 1998, sus decisiones de reorientar la política exterior (económica y política) de Venezuela en dirección a América del Sur (en especial, pero no exclusivamente a Brasil), así como de construir la infraestructura y diversificar la economía agrícola e industrial del país, romperían la dependencia de Venezuela con relación a los Estados Unidos.

Esta decisión, que alcanzó el objetivo estratégico de la política exterior americana de garantizar el acceso a fuentes de energía cercanas y seguras, se tornó aún más importante en el momento en que Venezuela pasó a ser el país con mayores reservas de petróleo y donde la situación del Cercano Oriente es cada vez más volátil.

Desde entonces se desencadenó una campaña de prensa mundial y regional contra el Presidente Chávez y Venezuela, procurando demonizarlo. Venezuela, según la prensa, no sería una democracia y para esto crearon una “teoría” según la cual aunque un presidente haya sido electo democráticamente, al no “gobernar democráticamente”, sería un dictador y, por lo tanto, podría ser derrocado. De hecho, el golpe ya se había intentado en 2002 y los primeros líderes en reconocer el “gobierno” que emergió de este golpe en Venezuela fueron George Walker Bush y José María Aznar.

En la medida que el Presidente Chávez comenzó a diversificar exportaciones de petróleo, en particular hacia China, sustituyó a Rusia en el suministro a Cuba y pasó a apoyar a gobiernos progresistas elegidos democráticamente, como los de Bolivia y Ecuador, los ataques se redoblaron orquestados en toda la prensa de la región (y del mundo).

Esto, pese a que no existía ninguna duda sobre la legitimidad democrática del Presidente Chávez quien desde 1998, disputó doce elecciones, consideradas libres y legítimas por los observadores internacionales, inclusive el Centro Carter, la ONU y la OEA.

En 2001, Venezuela presentó, por primera vez, su candidatura al Mercosur. En 2006, el Protocolo de adhesión de Venezuela fue firmado por los Presidentes Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré Vázquez y Nicanor Duarte, de Paraguay, miembro del Partido Colorado.

Comenzó el proceso de aprobación del ingreso de Venezuela por los Congresos de los cuatro países, bajo una cerrada campaña de la prensa preocupada con el “futuro” del Mercosur que, bajo la influencia de Chávez, podría, “perjudicar” las negociaciones internacionales del bloque, etc.

Aquella misma prensa que criticaba al Mercosur y abogaba por la celebración de acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos, la Unión Europea, de ser posible inclusive de forma bilateral, y que consideraba la existencia del Mercosur una traba para la plena inserción de los países del bloque en la economía mundial, pasó a preocuparse con la “supervivencia” del bloque.

Aprobado por los Congresos de Argentina, de Brasil, de Uruguay y de Venezuela, el ingreso de Venezuela pasó a depender de la aprobación del Senado Paraguayo, dominado por los partidos conservadores representantes de las clases rurales y del “comercio informal”, que pasó a ejercer un poder de veto, influenciado por su oposición permanente al Presidente Fernando Lugo, contra quien intentó 23 procesos de “impeachment” desde su asunción en 2008.

El ingreso de Venezuela en el Mercosur tendría cuatro consecuencias: dificultar la “remoción” del Presidente Chávez a través de un golpe de Estado; impedir la reincorporación de Venezuela y su enorme potencial económico y energético a la economía americana; fortalecer el MERCOSUR, dificultar el proyecto americano de creación de un área de libre comercio en América Latina, ahora por la “fusión” de los acuerdos bilaterales de comercio, del que el acuerdo de la Alianza del Pacifico es un ejemplo.

Por lo tanto, la negativa del Senado paraguayo en aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur se convirtió en un asunto estratégico fundamental para la política norteamericana en América del Sur.

Los líderes políticos del Partido Colorado, que estuvo en el poder en Paraguay durante sesenta años, hasta la elección de Lugo, y los del Partido Liberal, que participaba del gobierno Lugo, evaluaron que las sanciones contra Paraguay en función del impedimento de Lugo, serían políticas y no económicas, limitándose a que Paraguay no pudiera participar de reuniones de Presidentes y de Ministros del bloque.

Hecha esta evaluación, remataron el golpe. En primer lugar, el Partido Liberal dejó el gobierno y se alió a los Colorados y a la Unión Nacional de los Ciudadanos Éticos - UNACE y aprobaron, en una sesión, la resolución que resolvió un rito super-sumario de “impeachment”.

De esta manera, ignoraron el Artículo 17 de la Constitución paraguaya que determina que: “en el proceso penal, o en cualquier otro del cual pueda derivar pena o sanción, toda persona tiene derecho a disponer de las copias, medios y plazos indispensables para la presentación de su defensa, y a poder ofrecer, practicar, controlar e impugnar pruebas”, y el artículo 16 que afirma que el derecho de defensa de las personas es inviolable.

En 2003, el proceso de impedimento contra el Presidente Macchi, que no fue aprobado, insumió cerca de 3 meses mientras que el proceso contra Fernando Lugo fue iniciado y concluido en cerca de 36 horas. El pedido de revisión de constitucionalidad presentado por el Presidente Lugo ante la Corte Suprema de Justicia de Paraguay, ni siquiera fue examinado, habiendo sido rechazado in limine.

El proceso de destitución del Presidente Fernando Lugo fue considerado golpe por todos los Estados de América del Sur y de acuerdo con el Compromiso Democrático del Mercosur, Paraguay fue suspendido de la Unasur y del Mercosur, sin que los neo golpistas manifestasen ningún tipo de consideración por las gestiones de los cancilleres de la UNASUR, a quienes recibieron con arrogancia.

Como consecuencia de la suspensión paraguaya, fue posible y legal para los gobiernos de Argentina, de Brasil y de Uruguay aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur a partir del 31 de julio. Acontecimiento que ni los neo golpistas ni sus admiradores más fervorosos - EE.UU., España, Vaticano, Alemania, los primeros en reconocer al gobierno ilegal de Franco -, parecen haber previsto.

Frente a esta evolución inesperada, toda la prensa conservadora de los tres países, y la de Paraguay, y los líderes y partidos conservadores de la región, salieron a ayudar a los neo golpistas con cualquier clase de argumentos, proclamando la ilegalidad de la suspensión de Paraguay (y, por lo tanto, afirmando la legalidad del golpe) y la inclusión de Venezuela, ya que la suspensión de Paraguay habría sido ilegal.

Ahora, Paraguay procura obtener una decisión del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur sobre la legalidad de su suspensión del Mercosur mientras que, en Brasil, el líder del PSDB anuncia que recurrirá a la justicia brasileña sobre la legalidad de la suspensión de Paraguay y del ingreso de Venezuela.

La política exterior norteamericana en América del Sur sufrió las consecuencias, inesperadas, de la prisa de los neo golpistas paraguayos de asumir el poder, ya que no pudieron esperar hasta abril de 2013, cuando serán realizadas las elecciones, y ahora articula a todos sus aliados para lograr revertir la decisión de ingreso de Venezuela.

En realidad, la cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por la influencia económica y política en América del Sur y de su futuro como región soberana y desarrollada”.

Concluyeron los visitantes con el intercalamiento de las reflexiones producidas por el ex funcionario prominente en el Mercosur. Me pareció que los recuerdos son como los sueños porque se interpretan. Y la historia de Sudamérica abunda en ejemplos similares. Lo que si ha variado me pareció, son los límites del poder y su toma de decisiones. Ellos, los dueños, ya no admiten demasiados tapujos.

Una clase dominante local en la región donde sus intelectuales siguen encuadernando libros que no leen. Casi como los principios que esgrimía Groucho Marx, si al interlocutor no le gustaban el si, gustoso, los podía cambiar. No hay que apoyarse demasiado en los principios porque después se aflojan, parece decir el ejemplo.

Estas clases conservadoras, lo son donde no parece haber demasiado por conservar y lo demuestran.

Lo cierto es que el almuerzo mencionado, necesitaba ser digerido con más amabilidad. Por lo tanto la sobremesa se prolongó entre cabildeos de los chicos con el vasco al que le dan un respeto excelso y yo que me dedicaba obedientemente aplicado, a saborear con discreción las copas heladas de un blanco más que sugerente y resignación de bonzo. Cabe agregar, con la mayor educación disponible, que esto es lo que hay y los vientos soplan de frente.

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