miércoles, 11 de julio de 2012

La vivienda de arroz contra la catástrofe

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los nuevos aportes de la tecnología pueden mitigar dramas vigentes. Prueba difícil para un país en proceso de descentralización, pero con un estado empírico y empleados anómicos. El Dorado legendario necesita imaginación y esfuerzos para extraer su riqueza y distribuirla con legítima equidad.


Del intercambio entre las universidades Politécnica de Valencia y la Universidad Nacional de Ingeniería, que celebra este mes 136 de presencia académica en la Comunidad Latinoamericana, se conocen nuevos aportes para dar respuestas a las crecientes necesidades de poblaciones que sufren la violencia del cambio climático. En las faldas de las cordilleras del macizo andino o en la Amazonía, donde UNICEF da a conocer la situación de emergencia de los niños y sus familias en la Región Loreto tras las inundaciones de los ríos.

“Existen 366 mil personas afectadas y damnificadas, de los cuales 146,700 son niños, niñas y adolescentes que se encuentran en riesgo de enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias, y problemas de malaria, dengue y leptospirosis”, señala un informe de esa organización.


Es factible la utilización de ceniza de cáscara de arroz (cca) en materiales de construcción no convencionales para viviendas de bajo coste económico y ecológico, es una de las conclusiones de un reciente ciclo de capacitación a microempresarios.

La realidad nos indica que a pesar de los esfuerzos de los Estados y de las poblaciones no se alcanza a cubrir ni siquiera el crecimiento del déficit habitacional. Las soluciones tecnológicas que hoy se utilizan, por su costo, no inaccesibles a los grupos más desfavorecidos.


Las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, van en aumento, generando un cambio climático no natural, irreversible a corto plazo, nocivo para la vida humana y la naturaleza, que se manifiesta en el acelerado deshielo de decenas de nevados y limitación de riego de las parcelas de autoconsumo.


Los laboratorios más prestigiados del mundo certifican que la industria de la construcción es responsable de la emisión de un 40% de CO, siendo así la que más aporta al deterioro del medio ambiente.

Investigadores de la UNI y UPV han sumado conocimientos y experiencias y han verificado la utilización de puzolanas en la producción de morteros y concretos para revestimientos y fabricación de componentes constructivos con base “cementicia”. mencionados.

En Perú ya se han identificado y localizado puzolanas, que garantizar la utilización de las cenizas de cascarilla de arroz (CCA) que tienen alto contenido de sílice, ingrediente sustancia de una excelente puzolana.

Los estudios indican que en el Perú se produce casi 2.500.000 de toneladas métricas anuales de arroz, para unas 600.000 toneladas métricas anuales de cascarilla de arroz, que terminan en los cauces de agua o son quemadas al aire libre.

Por lo tanto, la propuesta se orienta también a solucionar la disposición del contaminante residuo. Las viviendas que utilizan las cenizas del arroz pueden recurrir a otros elementos constructivos de muros y techos fabricados con caña y bambú, recursos que ayudan a mantener y conservar la belleza y la tradición de la arquitectura popular. Los empresarios que participaron en el taller práctico en de Ingeniería Civil de la UNI apreciaron la producción de tejas y bloques de concreto, viguetas, domos simples, y revestimiento de un domo con caña y paneles de quincha.

Tema de otro comentario: Las investigaciones sobre cómo acortar los períodos de desarrollo de los juncos y la totora que producen las comunidades del Titicaca para mejorar la vivida y ampliar las posibilidades de un turismo que asombra y cautiva al visitante.

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