miércoles, 8 de agosto de 2012

Argelia la revolución por la libertad

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Las raíces étnicas y religiosas de muchos de los actuales conflictos sociales del mundo provienen del período cuando Europa desmanteló sus imperios, y gran parte del planeta ganó la independencia.

La escritora argelina Wassyla Tamzali (1941), con su constante producción asociada a la militancia feminista y laicista, analiza la islamización moderna de los países al sur del Mediterráneo, la opresión de la mujer y la primavera en los países árabes. En su más reciente libro Mi tierra argelina, aporta un testimonio excepcional sobre la revolución y la guerra civil, incluyendo su visión de aquellos movimientos después de la Primavera de París, tales como:


La Banda de los Baader-Meinhof o fracción del Ejército Rojo de Alemania Federal. Lotta Continua ("lucha continua"), organización obrero-estudiantil de Turín, que emerge en universidades y fábricas. Y Sendero Luminoso, cuya militancia radical y terrorista se gesta entre los jóvenes, hijos de ex latifundistas, que ingresan a la reabierta Universidad de Huamanga y comprueban su soledad, entre los campesinos pobres, sin señores feudales, pero con un estado de espaldas al universo rural.

La vida de los argelinos está sembrada de tragedias. Wassyla Tamzali, recuerda a su progenitor, asesinado por un joven anónimo: “Le solicitó una entrevista con mi padre, porque tenía una carta que solo debía darle a él. Esperó un buen rato, cubierto por el sayo blanco de un montaraz. Cuando salió para desembarazarse de él, según le dijo el banquero con quien se encontraba, el joven le tendió la carta bajo la que sostenía un revólver que disparó a quemarropa del lado del corazón. Para mi padre la muerte tuvo el rostro de aquel chaval, y si lo retuvo entre sus brazos fue, sin lugar a dudas, para preguntarle por qué, por qué le asesinaba”.

W. Tamzali, abogada en su Argelia natal, dedicó esfuerzos desde la UNESCO y la cooperación transmediterránea por la igualdad de género. Ha publicado El burka como excusa, Carta de una mujer indignada y el más reciente Mi tierra argelina, por Saga Editorial - Barcelona, que comienza a tener presencia en Argentina y Perú.

“Si tengo que dar un consejo, es que piensen que detrás de cada revolución hay una contrarrevolución. Sucedió también en la Revolución Francesa. En cuanto empiezan a surgir indicios de libertad, de inmediato surge algo contra la libertad. Es un principio que no se debe olvidar”, reflexiona en sus exposiciones de cine magrebí y sobre la libertad de expresión.

Los movimientos islamistas hoy día no son movimientos revolucionarios, explica. Los europeos piensan que en los países árabes hoy únicamente puede haber revoluciones islamistas. Es falso. Los islamistas son la contrarrevolución. Se ha visto en Irán y lo estamos viendo en los países musulmanes. Es una contrarrevolución muy fuerte, porque la protagonizan no solo los islamistas sino todas las fuerzas reaccionarias de los países. Los jóvenes no han hecho la revolución por la nación, sino para ellos. Quieren ser libres. Libertad, es una palabra que se ha pronunciado por primera vez en el mundo árabe.


Las mujeres han tenido protagonismo en la Primavera Árabe. Cuando ellas salieron a hacer la revolución árabe en Egipto, Túnez, en todos los países, no salieron como feministas sino como ciudadanas. En la guerra de Argelia, todas las mujeres participaron al igual que los hombres. Cuando el país fue liberado, también ellas volvieron a casa.

Argelia no había vivido una revolución, sino una lucha de liberación. Y la lucha de liberación no es revolucionario, nunca, sino nacionalista. Los textos del Corán sobre la mujer y los textos de los contratos de matrimonio de la Grecia clásica, son lo mismo. Recuerda a su connacional Albert Camus, quien en El mito de Sísifo sabe perfectamente que la roca volverá a rodar hacia abajo, pero la volverá a empujar hacia arriba; está libre porque encuentra la libertad en la razón de su falta de libertad.

¿Le han sorprendido los resultados de las elecciones, el que los islamistas sean la segunda fuerza más votada? Le pregunta la prensa. No, en absoluto, se habla de la Primavera árabe, pero yo diría que es el deshielo. Tras cincuenta años, es el fin del poscolonialismo. El futuro de los países árabe está en ellos mismos, no en Europa.

Después de 50 años de liberación, Argelia soñaba con un futuro mejor y Francia prefirió enterrar el recuerdo y no volver la vista atrás. Pero las heridas continúan abiertas. Para Tamzali, la cuestión de la mujer en los países árabes "es una cuestión política, no religiosa". Por eso, cree que los comportamientos de racismo en Europa hacia los musulmanes fomentan el auge del islamismo.

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