miércoles, 8 de agosto de 2012

Reflexiones exilio

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1- Es a causa de ser un hombre libre que no he querido ser un ciudadano en ése presunto "paraíso de la libertad" que es Estados Unidos. Yo no he podido creer que haya orgullo de ciudadanía en la servidumbre de las conciencias. De ahí que busco todavía una patria libre para mi conciencia libre, y no la encuentro. Me rebelo a reconocerla en este pueblo esclavo que ostenta la insolencia de sus atavismos ideológicos en la misma tierra donde un pueblo heroico fatigó sus epopeyas anticolonialistas en días que parecen huidos para siempre.

Cuando se ha nacido bajo el escudo de Bolívar y se ha sido discípulo de Martí, ¿cómo llamar compatriotas a los de Bush o conciudadanos a los apóstoles de la doctrina reaganiana, y reconocer como patria a ésa industria de conciencias hecha lo mismo para producir y exportar tiranos que para aplaudirlos? De ahí que mientras yo no pueda entregar mi corazón a una patria digna de él..., ¡nadie podrá obligarme a tener otra patria que mi propia conciencia!

2- Yo vi un aguilucho herido que, caído del nido, hacía esfuerzos por levantar el vuelo. Quise levantarlo, y me picoteó ferozmente: prefería morir libre bajo su cielo antes que vivir domesticado bajo techo extraño. Así me enseñó que en el reino animal existen seres ¡libres...! tan escasos en el género humano!

3- Permanecer libre en medio de una sociedad que parece haber renunciado a la Libertad habiéndose conformado con una parodia de ella, es un delito que nadie nos perdona: los tiranos, porque no pudieron envilecernos, adóranlos, y los siervos, porque no nos envilecimos imitándolos. Y no saben qué castigar con más furia: si el orgullo de nuestra frente que no se inclinó ante el dogma vil,...o el de nuestras rodillas, ¡que no se doblaron ante el ídolo!

4- Permanecer libre en una sociedad presuntamente libre es de las cosas más difíciles... ¡y de las más peligrosas!

5- ¿Adaptarse a los rigores del invierno nórdico? ¡Sea! ¿Sucumbir ante ellos? !Jamás! Hay que ser más fuertes que el frío de adversas latitudes. Deshojado y yerto el roble queda al arribo de inclemencias invernales... ¡pero vuelve a renacer al arribo de sus soles tropicales!

6- En Norteamérica el snob es a la conciencia latina lo que la snow es a la vegetación.

7- Si no podemos ser libertadores, al menos seamos libres. Y así, si no podemos contemplar el espectáculo de un pueblo sin ídolos ni amos,...al menos podremos ofrecerle el espectáculo de un hombre sin amos y sin ídolos!

8- Frente a la copa amarga del exilio el deber no es de apurar el coctel de la promiscuidad moral, sino de hacerlo impotable haciéndonos impotables a la sociedad. La sobriedad de conciencia es lo único que nos salva de la embriaguez de los burdeles morales.

9- Las idiosincrasias colonialistas no aman sino a las conciencias que pueden colonizar. Las conciencias anticolonialistas les son violentamente odiosas.

10- Un librepensador que se integra a los dogmas y convencionalismos de una sociedad deja de ser libre, y casi podría decirse que deja de pensar, porque dentro de los dogmas y fuera de la libertad de pensamiento ya no se piensa, aunque muchos hagan alarde de pensar.

11- “Mueran los débiles”, dicen los convertidos al evangelio de la fuerza bruta, sólo porque hoy se encuentran tras el arsenal del imperio vencedor. Y es viendo pasar ese cortejo de vencedores sin gloria y de desertores sin honor que me aferro con más valor a mi derrota!

12- Las idiosincrasias narcisistas y robotizadas del norte consideran como "simios amazónicos" a los advenedizos del sur. Y casi siempre tienen razón, porque sólo los simios imitan lo grotesco de las idiosincrasias robotizadas.

13- "Viví en el monstruo, y conozco sus entrañas", dijo José Martí. "Vivo en el monstruo...y lo llevo en mis entrañas", dicen los exiliados que han perdido sus entrañas latinas.


14- Porque ya no escuchaban el clarín de mi verbo patriota la colonia de mis compatriotas me acusaba de "antipatriota". Pero, ¿no es acaso ya un patriotismo casi heroico éste de vivir entre compatriotas colonizados?

15- Es irónico comprobar que el dólar sirve igual para esclavizar a un mundo que para independizar a un individuo. Cuestión de carácter y de dignidad.

16- En mi pasión por la libertad yo consagré mi vida a la independencia dándole a mi vida la independencia. Y el celo de mi independencia me impide mezclarme con el tumulto popular en otra forma que no sea mi pensamiento... ¡arrojado desde la altura de mi orgullo!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.