miércoles, 26 de septiembre de 2012

Crítica literaria: “Golo. Retrato de un anónimo célebre”, de B. Traven


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

GOLO. Retrato de un anónimo célebre

B Traven Un autor dentro de sus personajes

Cuando se ha tenido la fortuna de poder conocer y disfrutar de una parte de la obra literaria de B Traven cuya existencia llena de leyendas forman una unidad indisoluble con su vida, tanto envolvente como misteriosa y enigmática, provocadora y deseada, se acepta en su justo término aquella pregunta que le formularon a Albert Einstein: “¿Qué libro me llevaría a una isla desierta? y la respuesta: “Cualquiera, con tal que sea de B. Traven” No es esto un recurso fácil, pues se trata de una afirmación rotunda para quienes ya conozcan y dispongan de una parte importante de la obra de Traven publicada. Esa es mi situación desde que descubrí y leí con deleite dos de sus novelas consideradas las mejores de este protagonista inusual B Traben (Alemania 1882- México 1969), La nave de los muertos, escrita en 1926 y El tesoro de Sierra Madre un año más tarde.

En ambas, se puede percibir buena parte del aura misteriosa y enigmática mareante y extraña creadora de alta literatura, fruto de un personaje inquietante y misterioso inmerso en lo social y lo político con final de película de perdedor que triunfa tras ls rica capacidad creativa, siempre rodeado de una diversa existencia por la que trascurrió toda su agitada andadura no exenta de cálculos y adivinanzas sobre lo verdadero y fantástico de su personalidad.

Y aquí quedan, pues, dos mágicas y resolutivas historias con una temática diferente aunque con idéntico fondo: La nave de los muertos y El Tesoro de la Sierra Madre, de las que brotan valores literarios apasionantes. No siendo otros que los comportamientos humanos en el más fervoroso y calculado análisis de condición y comportamiento, Escritor de brillantez expositiva denuncia a burócratas y banqueros, al poder arbitrario, expuesto como laberíntica aventura de intrigas, donde su contenido resulta verdaderamente desafiador y de una actualidad que desasosiega. La nave de los muertos muestra una enloquecida desesperación, el alegato contra la marginación provocada, capaz todavía de lanzar su grito contra el orden establecido representando al sector social mayoritario cada día más oprimido, alineado, víctima de un apresamiento piramidal.

Un vibrante manifiesto que va desmadejando planteamientos con tenso estilo narrativo y abrumador lejos de todo carácter panfletario. Siempre manteniendo la observación crítica contra la política al servicio de los poderosos. Brillantez y análisis, no sin acusados riesgos por el desenmascaramiento de burócratas y banqueros y el poder arbitrario de los gobiernos, convertidos en meros servidores del la invisible fuerza allá en la dorada colina del gran dinero. Al que se suma la farándula del patriotismo como cínica parodia interpretada por los sectores más conservadores de la sociedad.

Y aquí el autor de B. Traven en “Retrato de un anónimo célebre” que Guy Nadeau, más conocido como, Golo nacido en Bayona, Francia, en 1948. Muestra, repleto de capacidad creadora dentro de esa línea de trabajo creativo adherido a la nueva ola del cómic de no ficción. De hecho, actualmente vive en El Cairo donde prepara un reportaje ilustrado sobre las revueltas en Egipto. Golo es un artista gráfico sobre la obra del insólito Traven, como escritor y personaje pluralizado, que además de su rico contendido de línea clásica y estilo de “trazos cortos y fuertes contrastes a una tinta en las páginas que se intercalen páginas enteras co a todo color, de carácter onírico”, ha conseguido en esta edición que comento, el soporte y gusto en el arte de editar de que posee la editorial sexto piso en este su décimo aniversario de vida, para bien de esta historia novelada, desfile de imágenes y paisajes, en los que se aprecia la influencia de “Otto Dix o George Grosz, con homenajes a las pinturas populares aztecas y mayas, a modo de sueños que darán al escritor trasfondo para las narraciones, introduciendo el color en todas páginas de la estancia mexicana”.

No se trata de elogios gratuitos insistir en la calidad de tan sorpresiva narración ilustrada sencillamente porque se puede hablar no solamente de la obra gráfica como contenido relevante sino que es necesario sumar el contenido literario logrado, compromiso justo dada la extrovertida vida que muestra en esta palpitante obra semblanza de obra y autor. Sin el contenido literario, la obra, sin menoscabo alguno, encerraría valores variados, dada forma inseparable que une ficción y vida real del escritor con todas sus vicisitudes y riesgos que hace imposible la separación. Aquí, repito, el mérito de Golo al plasmar ambas unidas. Y es que en la vida “las cosas no suelen ser tan sencillas. Rara vez tienen en cuenta lo que uno puede o no puede soportar”. Lo que se puede definir como la estética del perdedor o del triunfo. Porque a ese joven marino de la novela El buque fantasma no le queda nada en los bolsillos, ni siquiera la tarjeta de embarque que lo pueda identificar. También el autor protagonizó las mismas vivencias en su propia vida sin ceder a la blancura fama del triunfo advenedizo.


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