miércoles, 19 de septiembre de 2012

Plástica: Hieronymus Bosch "El Bosco" (1453-1516)

ARGENPRESS CULTURAL

Sobre la figura de Jerome van Aken "El Bosco" es poco lo que sabemos con certeza.

Nació en 1453 en la pequeña ciudad de Hertogenbosch ("Bosque del Duque"), localizada en la moderna Holanda, donde desarrolló toda su vida artística. Su infancia transcurrió en el seno de una familia de artesanos pintores en el seno de la cual aprendió el oficio.

Los clientes del negocio familiar, su pertenencia a la Cofradía de La Hermandad de Nuestra Señora y un matrimonio socialmente beneficioso le ayudaron a ser conocido en pocos años. A comienzos del XVI ya era un artista de nombre consolidado en los Países Bajos, con encargos de altos personajes públicos, e incluso su fama se extiende fuera del país. Durante el siglo XVI fue imitado por numerosos pintores, especialmente Bruegel el Viejo.

Su situación económica desahogada le concede una cierta libertad a la hora de expresar sus ideas en la pintura de forma más personal que la mayoría de los pintores de la época. Conocido por sus enigmáticas pinturas que ilustran complejos temas religiosos con una imaginación fantástica.

El Bosco vive el cambio entre dos épocas, hundiendo sus raíces en la tradición medieval, pero no puede ser contemplado como un mero epígono de la Edad Media. En su obra apreciamos el vitalismo típico de una sociedad en crisis, en cuyo seno se gesta el germen del humanismo renacentista. Elementos significativos de este momento y de esta sociedad son la herejía, la fe, la moral, la alquimia, la brujería, el erotismo, lo demoníaco y, como aglutinante de todo, la religión. Es por ello por lo que la obra de El Bosco aparece impregnada de todos estos temas al ser su testimonio. A través de sus pinturas, alejadas de las tradiciones dominantes en la pintura flamenca e impregnadas de fantasía desbordante y de vivencias populares, el Bosco realiza una crítica de las instituciones y costumbres de su entorno, en línea con otros movimientos espirituales de la época ("devotio moderna", Erasmo de Rotterdam...).

Entre sus obras destacan: El jardín de las delicias, El carro de heno, Los siete pecados capitales, La extracción de la piedra de la locura (que aquí podemos ilustrando el presente artículo), El juicio final y Las tentaciones de San Antonio, entre otras.

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