miércoles, 3 de octubre de 2012

Crítica literaria: “Silas Marner” de George


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El placer que ofrece la lectura de una buena novela no tiene fecha de caducidad, y si es doblemente buena como esta nueva edición de Silas Marner de George Eliot, miel juntada en el placer. George Eliot es el nombre tras es que se oculta Mary Anne Evans, una de las más importante escritoras inglesas del siglo XX. Utilizó seudónimo masculino para que se tomara en serio el valor de su escritura en aquellos tiempos duros para la mujer, siglo donde se iniciaron las luchas reivindicativas por sus justos derechos. La excelente versión al español corresponde a José Luis López Muñoz de justo y reconocido prestigio logrado por su limpia trayectoria como traductor destacados nombres de la literatura de lengua inglesa al español. Luego, qué más puede pedir el lector exigente que no sea releerla con deleite y agradecerla.

La trama de la historia es un crudo retrato crítico a la sociedad de su tiempo y para ello, la autora crea un protagonista con el nombre que lleva por título la novela, Silas Marner, persona sencilla y simple que se gana con honradez la vida ejerciendo el oficio de tejedor en el pueblo de Raveloe donde ha arribado, dolido y asqueado por haber sido acusado falsamente de un robo que no había cometido: Injusta fechoría montada por quien consideraba el mejor amigo, traición que se destapa cuando Silas descubre que tras tan vil y falsa acusación se encuentra las relaciones en secreto que mantenía con su novia. Injusto descrédito con el que lograr casarse con ésta, también traidora, valiéndose el apoyo de la congregación religiosa da la que pertenecían ambos. Un duro golpe para el bueno Silas que ante tan vil estafa, desencantado de todo, decide cambiar de geografía. Siendo entonces donde comienza lo más envolvente de la historia.

Todo cambio de vida y espacio puede transformar una historia, que en este caso conduce al protagonista a llevar una vida retraída sin apenas contactos con los vecinos del nuevo lugar, por imperativos voluntarios al aislamiento, volcándose exclusivamente en su trabajo y el ahorro de ganancias como hilador, empleando el tiempo de sus solitarias y largas noche en el recuento de las monedas que día a día va logrando, único placer en su existencia. Esto lo convierte en extraño desconocido para sus vecinos durante años, un solitario triste y desolado personaje que por si fuera poco padece ataques epilépticos que venía padeciendo desde su juventud. Extraño y aparentemente oscuro vecino pero, que al lector avisado, no le causa antipatía sino sospecha y esperanza de que la historia tiene que cambiar por algún acontecimiento sorpresivo. Y efectivamente esa sospecha del lector se convierte en realidad el día en que llama a la puerta del desdichado y avariento Silas.

Porque una inesperada noche de fuerte nevada Silas ignoraba como descolgándose de las alturas algo transformaba su solitario mundo, cuando aparece en la escena el joven chulesco y derrochador Dustan Cass hijo del máximo terrateniente de Raveloe, que tras un duro enfrentamiento con su hermano mayor, pareja a lo Caín y Abel, sufre una caída con el caballo que montaba en una apuesta, donde muere el animal que montaba Camina como loco en la noche nevada llegando hasta la cabaña de Silas, y al encontrarla vacía decide buscar los ahorros de éste y huir con ellos. Al regreso el hilandero descubre el hurto. Entonces decide acudir a los vecinos pidiendo ayuda. Momento cuando entra por la puerta abierta de su casa una niña pequeña que se refugia del intenso frío exterior al lado del fuego, mientras Silas agotado yace inconciente debido un ataque epiléptico. Al volver en sí descubre a la pequeña quedando sorprendido, situación que aumenta cuando encuentra entre la nieve desmallada a quien puede ser la madre de la niña solitaria aparecida como algo sobrenatural en casa de Silas.

La niña aparecida tan misteriosamente, resulta ser la hija de Godfrey Cass, que por miedo había contraído casamiento secretamente, y que se hermano ladrón de los dineros de Silas viene chantajeando por conocer el estado de su casamiento que el hermano oculta al padre. Entonces, desaparece el ladrón y transcurren quince años en los que viven juntos en la misma casa felizmente el tejedor y la niña huérfana, pues la madre pereció en aquella noche tormentosa de nieve. Una nueva aventura que revoluciona el destino, cuando es descubierto el cadáver del hermano autor del robo en el fondo d de un pozo. Con lo cual Godfrey ya no tiene nada que temer y llega a la conclusión que la niña es su hija. Y tras contar la historia de su casamiento y pedir perdón a su nueva esposa, ambos deciden llevarla consigo. Aquí la última parte de esta magnífica y conmovedora novela, que considero no debe descubrirse al lector, porque es un enigma cuyo final no debe adelantarse.


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