miércoles, 10 de octubre de 2012

Cruceros por el Caribe: Cuba vetada por el bloqueo


Luz Marina Fornieles Sánchez (AIN. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Añejo, pero aún así aferrado a sus pérfidos fines, el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba sigue, a sus más de 50 años, clasificando como violador del Derecho Internacional, contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y devenido una trasgresión al derecho a la paz, el desarrollo y la seguridad de un Estado soberano.

Tan flagrante amenaza contra la estabilidad de un país ha tenido en sus últimas etapas una incidencia particularmente negativa sobre la economía doméstica. Tal es el caso de la industria turística cubana, con énfasis en la modalidad de los cruceros.

Específicamente en esa dirección, la Enmienda Torricelli (1992) prohíbe tocar radas en los dominios norteños por un plazo de 180 días a los buques que lo hayan hecho antes en algún puerto de la Isla.

Empresarios consultados sobre esa última variante, coincidieron en reconocer que todo el mundo está interesado en venir a La Habana, pero ninguna (compañía) puede porque las penalizan (en Estados Unidos).

“Las leyes son implacables...”, se lamentaron.

La infraestructura instalada en la Isla tiene capacidad para recibir unas 600 escalas en tres puntos y un millón de pasajeros, han señalado autoridades del patio relacionadas con las terminales de la capital, Cienfuegos y Santiago de Cuba.

A esas condiciones ya existentes, se suman otros atributos de la nación para el turismo internacional, en general, y del crucerismo en particular, como son balnearios de calidad, hospedajes con confort, un valioso patrimonio cultural, reconocidos índices de salud y educación, así como el ofrecimiento de un destino seguro, sustentable y pacífico.

Las Agencias turísticas Cubatur y Viajes Cubanacán tienen entre sus objetivos la captación de los cruceros que circulan por el Caribe. Frente a La Habana y otras ciudades de la ínsula navegan 140 embarcaciones de esa índole que operan en el área.

Los grupos navieros norteamericanos, que dominan el mercado universal, se muestran ansiosos de enviar sus hoteles flotantes a Cuba; sin embargo, el cerco de la Casa Blanca lo impide. De no existir esa determinación, se calcula que de siete millones de estadounidenses que compran vacaciones para desandar por mar el mencionado entorno geográfico, al menos un millón visitaría anualmente las terminales cubanas.

Recientemente la Cancillería cubana notificó que el siete de marzo de 2012 se conoció que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), de los Estados Unidos, envió una carta a la empresa Havana Ferry Partners, de La Unión, denegando su solicitud de licencia para operar una ruta de Ferry entre Florida y La Habana, al argumentar que la misma iba más allá del ámbito de la política actual hacia la Antilla Mayor.

Y por si esas cifras y datos no bastaran para comprender el por qué este destino ha sido vetado, sépase que el 90 por ciento de la industria naviera posee capitales norteamericanos.

Como se advierte no solo es el archipiélago el sitiado, sino que el poderoso vecino se bloquea a sí mismo, pues la apertura de esos vínculos representaría para ellos más ganancias por la ampliación de su giro del ocio, la creación de nuevas fuentes de empleo y la adquisición de más clientes para su esfera agrícola.

Por obra y gracia del genocida bloqueo imperial, Cuba sigue enfrentando limitaciones de este corte contra su desenvolvimiento económico; en tanto pasajeros de los cruceros por el Caribe continúan mirando a la distancia a la “Isla Maldita” y sus itinerarios se vuelven una telaraña en torno al territorio nacional, cuyos puertos seguros...están prohibidos.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.