miércoles, 17 de octubre de 2012

Música: Desde el Polo Norte, la música de los esquimales


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Para nosotros, occidentales, la música tiene ciertos esquemas, ciertos patrones a los que estamos tan habituados que, cuando escuchamos cosas muy diferentes a ellos, no podemos apreciarlas como producción musical. Pero la música que hemos desarrollado los seres humanos en nuestras distintas culturas a través de la historia es de lo más diversa. Para muestra, esta que presentamos hoy: música de los esquimales

¿Quiénes son, en realidad, los esquimales? Ellos no se autodenominan así, sino “unangan inuit”, que significa “persona”, “habitantes” u “hombres”, pues los esquimales se consideran como la raza humana por excelencia. Ellos desconocían la palabra “esquimal”, que es un término occidental.

Habitan en la mitad del círculo polar Ártico a lo largo de la costa ártica de América del Norte, desde Groenlandia en el este hasta la orilla asiática del estrecho de Bering, Alaska y las islas Aleutianas, la tierra de Baffin y las zonas de la bahía Hudson. Eso significa que ocupan un vasta región de más de seis millones de kilómetros cuadrados con un índice de población muy bajo, de menos de 150.000 habitantes en total.

La música esquimal se puede dividir en al menos cinco diferentes categorías: 1) las canciones de baile, 2) los rituales chamánicos, 3) la música ceremonial, 4) las canciones de juego y 5) las canciones cómicas.

Algo que es común en todos estos tipos de música es su técnica de canto, caracterizado por una gran tensión vocal y pulsaciones rítmicas sobre largas notas. La mayoría de sus obras se acompaña de batido de tambores.

Las canciones de la danza son los más comúnmente cantadas, y por lo tanto son las más conocidas, y también el principal exponente de una generalización común de la música esquimal. Son interpretadas generalmente tanto por mujeres como por varones, con los hombres golpeando los tambores todos juntos, mientras otros grupos de mujeres y de hombres bailan. Estas canciones se realizan generalmente para distintos fines: para hacer comentarios sobre las hazañas heroicas, para extender invitaciones, para dar la bienvenida al recién llegado, para ridiculizar, para satirizar, para traer buena suerte, para demostrar resistencia.

Por otro lado, las canciones chamánicas están relacionadas con los poderes religiosos del chamán o brujo. Se interpretan con frecuencia para la curación de un enfermo, para el control del tiempo, como invocación y como exorcismo de los espíritus malignos.

La música ceremonial es aquella que se lleva a cabo en un evento determinado de la comunidad. Por ejemplo, ciertas canciones se realizan exclusivamente para festivales como el Aiyáguk, para el festival Tcauiyuk, para el festival de la vejiga o Atigi o para la fiesta de los muertos. Las ocasiones de la muerte, de la caza y la puesta en marcha de un nuevo navío son tres ceremonias no periódicas que se acompañan con un tipo de canción específica para cada una de ellas. El tema de la música ceremonial también incluye canciones de duelo, que son esencialmente un método de resolución de conflictos a través del canto.

Las canciones de juego presentan muchas formas. Un ejemplo es la canción de la bobina. En este juego el jugador se tuerce un tendón que se ata alrededor de su pie al ritmo de la canción; al final de la canción debe tener el tendón completamente torcido. Luego, en una segunda canción, se desenrosca de la misma manera. Otro juego es el de la cuna; en él una figura compleja se realiza con un bucle de cadena, mientras que en transcurso de la canción se extraen algunas lecciones morales que la forma de la figura cadena representa.

Un juego musical muy típico de los esquimales es el canto de dos mujeres, que implica una gran resistencia vocal. En él dos mujeres cantan al unísono haciéndose eco una de la otra. El intercambio de las mujeres tiene características singulares, consistiendo todo el juego en ver quién resiste más: la primera en quedarse sin aliento o romper el ritmo pierde. Esta es una forma musical única, no repetida en ninguna otra civilización.

Seguramente para nuestra estética occidental no podría decirse que esta música es “bella”. Lo cual, por tanto, remite a la consideración sobre la belleza como un patrón absolutamente cultural e histórico. Sin dudas podemos sentir “rara” toda esta producción, pero no por ello menos interesante. Para muestra, aquí dejamos algunas obras.














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