miércoles, 24 de octubre de 2012

Poema


Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El máximo conocimiento que tuve de ellas
fue en este día postrimer.
Se irguieron ante mí como ser-pientes policápitas
por briosas nucas sos tenidas.
Así aprendí el calor de cuál escama
-escama que no es cama-,
sulongitudsulatitud y otras medidas
de su arriscado ser.
Los batracios se escurrían a cuál más
por sus bocas mayúsculas. Con sus comillos
se han devorado a cuántos hombres,
pero bajo sus poros los arrastra
ajeno im-pulso
de des-plazarse hacia sí mismas.

Es que un árbol es poco para las serpientes,
un batracio también, un huevo
de gallina o de hombre; nada más grande
en mi bolsillo-faltriquera
que mi colmillo asérpico.
Con él, repito, supe
admirar tus logros de mujer,
medir los años con la herida,
proyectar mi afán hacia tus hornos.
Si toda
vía
a
precio un metro de di estancia
u oigo el clamor de huelga de las células
o siento que estas casas están quietas en su velocidad
o veo que suspiras o hay movención en tu vigor
o pienso que aún se puede desplazarse en el espacio,
de navegar sin límites en él,
de per-catar lo irreductible del morir,
asumo entonces
tu suma tu valor
y lucho
-si luchas también tendrás contigo a alguien igual-,
enfrento las innúmeras cabezas
apuntando a nucas débiles.
Pasarán muchos yoes
-a la postre
no importa-
hasta ese día postrimer.


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