jueves, 29 de noviembre de 2012

El primer sexo: La mujer - Una necesaria corrección a la relación de los géneros


Enrique Campang Chang (Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sobre las ideas de Simone de Beauvior en su obra El Segundo Sexo (1949), cuando la mujer es relegada a un rol secundario por la sociedad de hombres. La idea del hombre como primer sexo y la mujer el segundo, es notoriamente equivocado, por las siguientes consideraciones.

Desde las escrituras, a los tratados morales, económicos y legales, estos han sido preparados en su gran mayoría por hombres; aprovechando que tienen más tiempo; mientras las mujeres estaban en la labor de gestación y crianza. Los hombres pueden trabajar en la acumulación de patrimonio, acaparan el poder social y económico En esta diferencia de roles está el origen de la desigualdad y el abuso del hombre sobre la mujer.

La vida empezó con la partícula madre que se duplica en las bacterias, virus y organismos unicelulares hasta llegar a la asociación celular para formar seres complejos. La gallina fue primero, y mucho después el gallo. . La hembra gesta y cuida a las crías, tiene roles superiores y protagónicos en la conservación de las especies, mientras que el del macho es problemático e improvisado. Ver:
http://prezi.com/qytbv8czjmb4/copy-of-el-dilema-de-la-gallina-el-huevo-y-el-gallo-esta-resuelto/.

Cabe la duda en la redacción de unos textos antiguos sobre la primacía de Adán sobre Eva. No se trata de polemizar con las escrituras; sino sugerir un posible error de transcripción e interpretación humana de la revelación: Errare humanum est. Intuyo que primero fue Eva, de ella salió la célula (espermatozoide) que formó a Adán y Adán fue el que tentó a Eva…

Las religiones judeo cristianas e islámicas tienden a perpetuar este mito al extremo de los Talibanes en Pakistán de querer asesinar a la joven Malala por defender el derecho de las niñas a educarse.







Muchas mujeres son sometidas a estos estereotipos culturales de belleza, de ser arreglada, maquillada, vestida, delgada, adornada con joyas, caprichosa, histérica, débil, inestable obligada a complacer al macho, cuidar la casa y a los niños. Es una conjugación de factores, que deforman la correcta relación del hombre con la mujer. La actual es manifiestamente equivocada, injusta y no pocas veces violenta. El capitalismo aprovecha esta condición para convertirla en la consumidora ideal de un gran mercado de productos para la mujer.

Los machos entre los animales, son los que se pelean como gallos, toros o perros. Tienen que demostrar su superioridad ante la hembra, ella ya es superior en lo biológico; es la que pone las condiciones para ver con quién se aparea.

La violencia tiene un fuerte componente masculino, desde la competencia de los espermatozoides por llegar al óvulo a la rivalidad entre jugadores para meter la pelota en la portería.

Las vergüenzas en la historia de la humanidad, los genocidios, dictaduras y guerras, son causadas en su gran mayoría por los machos. Mientras el protagonismo de lo bueno está en la mujer.

Cuando la mujer supera la gestación y la crianza o no opta por ella, está en perfectas condiciones para la economía y política; pero persiste el despectivo segundo sexo, el sexo débil.

Biológicamente el macho es poco evolucionado; sospecho que va en camino el proceso de crecimiento de sus pezones para transformarse en glándulas mamarias y participar en el rol de la crianza; así dejara de causar tantos problemas al estar más ocupado dando de mamar a los hijos. Posiblemente las cárceles, estadios o partidos políticos se vaciarían. Aun no sabemos lo que la sabiduría de la naturaleza nos depara…

Las mujeres no son iguales a los hombres, son superiores; el problema deriva del abuso con ventaja que comete el macho sobre la hembra aprovechándose de su dedicación a la maternidad. Se mantiene el estatus injusto como de un prolongado golpe de estado contra la mujer que viene desde tiempos inmemoriales.

La repartición de cuotas de poder por género o la negación de la identidad propia no llega al meollo del problema. La liberación femenina no puede orientarse a conquistar los espacios del hombre, sino en comprender, explicar y reparar el origen de los abusos del macho.

Las relaciones de género no atraviesan por su mejor momento en el noviazgo, el matrimonio, la familia; los modelos culturales y legales no resultan efectivos para la sana convivencia humana; los modelos actuales generan conflictos, violencia, crímenes pasionales.

El esperado gran Premio Nobel de la Paz se otorgará cuando alguien descubra la fórmula en que el hombre y la mujer puedan convivir sin problemas. Superando el abuso del poder económico y político que ostenta el hombre y dignificando el rol de la mujer. El modelo de la familia es el parámetro válido, mientras la de la sociedad del Estado macho económico es una equivocación.

Este reacomodo de relaciones de género depende de la valoración del rol del macho en la familia, El desarrollo económico mundial se ha construido secuestrando primero a los hombres, luego a las mujeres e hijos de la familia, debilitando su relación formativa.

Contra el exceso de entusiasmo de los teóricos capitalistas y macroeconomistas, el crecimiento económico es anti natural y atenta contra la armonía social, debilita la formación humana; invita a la corrupción y violación de las normas éticas.

Tarde o temprano se tendrá que escoger por las opciones por una economía más reducida con una familia más solidaria en torno al rol primario de la mujer; o el modelo actual, que favorece al hombre, no es el mejor.

Cualquier intento de resolver los problemas sociales de la violencia, drogas, o criminalidad, sin llegar al fondo de esta cuestión es inefectivo.


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