jueves, 2 de febrero de 2012

¿Dónde estaría Gramsci en la decadente Europa actual?

Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Antonio Gramsci fue un revolucionario, teórico marxista, periodista y filósofo que llegó a ser uno de los principales dirigentes del Partido Comunista Italiano en los años veinte del pasado siglo (alcanzando el cargo de Secretario General). Murió un 27 de abril, el de 1937. En ese momento, con 46 años de edad, sumamente enfermo, se encontraba a punto de salir de la cárcel. Lúgubre morada donde el régimen de Mussolini lo había confinado arrancándolo de los brazos de la humanidad por ser, precisamente, uno de sus grandes: sensible, comprometido con los de su especie y brillantemente inteligente. Todo ello lo colocó irremisiblemente como un destacado y honesto dirigente de los explotados: de la clase obrera italiana. Primero, como miembro del partido socialista, y después, liderando el partido comunista de su tiempo. Pero por la misma razón, también lo situó en el punto de mira de los explotadores.

Hoy día, cuando se cumple el 121 aniversario de su nacimiento1, ante los acontecimientos que se precipitan en cascada sobre el cuello de las clases populares europeas2, entre recortes sociales, mercados insaciables y agencias de rating, cabe preguntarse: ¿dónde estaría Gramsci en esta Europa en crisis de principios de 2012? ¿Dónde nos podríamos encontrar en la actualidad a un pequeño hombre como Antonio3 con su inmensa estatura moral? Y se me ocurren al menos tres respuestas. Depende de si contestamos atendiendo a su dimensión política, intelectual o humana.

En tanto político que fue4, no sería difícil imaginárnoslo en alguno de los mayores partidos comunistas o de izquierdas de cualquiera de los países europeos actuales. El comunismo está casi tan mal visto hoy como ayer, y peor que estará, por tanto el símil se nos antoja verosímil. Lamentablemente por ahora, las ideas marxistas no gozan de la misma popularidad entre la clase trabajadora de nuestros días que en la italiana del pasado siglo, cuando una parte importante de ella todavía tenía como referente la recién nacida Unión Soviética y luchaban por un horizonte poscapitalista. Ésta es una asignatura pendiente para los marxistas de hoy: llegó (otra vez) la hora de la revolución y nos pilló con el pie cambiado y los deberes sin hacer... Desde luego lo que está claro es que Gramsci sería lo contrario a un apolítico. Él odiaba la indiferencia como fuerza que ahogaba cualquier progreso histórico5. Sin duda, en estos momentos, Gramsci estaría jugándose el pellejo blandiendo razones y luchando por una humanidad que mereciese tal nombre.

En cambio, como intelectual (orgánico) que era, lo podríamos imaginar en los centros de trabajo, de estudio o en las calles agitando a los mejores hijos del pueblo. Y seguro también publicando y debatiendo en alguna medio de Internet que substituyera a su viejo periódico L' Ordine Nuovo. En estos días de enero lo veríamos luchando contrahegemónicamente contra los intentos del bloque dominante actual por suprimir espacios de libertad en la Red, batallando contra la SOPA, la Ley Sinde y todas sus semejantes. Además, siguiendo su propuesta de intelectual orgánico de la clase obrera, tenemos la certeza de que no estaría trabajando a sueldo de ningún periódico burgués por mucho que se autoproclamase “progresista” o “de izquierdas”, porque debido a su insoslayable compromiso obrero frente a los patronos y los politicastros de izquierda, hace tiempo le hubieran prohibido la escritura en cualquiera de sus páginas. Tampoco estaría en ningún partido miembro de la Internacional Socialista que dejó enterradas a lo largo del siglo XX las ideas de Karl Marx y los socialistas de La Comuna de París para acabar abrazando la imposible mano invisible de Adam Smith, aquella que sigue meciendo la cuna, quise decir: “los mercados”.

Pero para finalizar nuestra fantasía revolucionaria cabría preguntarnos, ¿dónde estaría Gramsci como ser humano? La respuesta es sencilla: en la cárcel. O en su defecto, a punto de entrar. Porque en Gramsci no podemos separar su compromiso político, intelectual y ético de su conjunto humano, porque en él todas esas dimensiones confluían hacia la liberación de sus semejantes, todas ellas esculpían armónicamente la esencia de su persona, muchas veces puesta en tensión por los sufrimientos de su presencia, su materia, que nunca fueron lo suficientemente dolorosos para extinguir sus ansías revolucionarias de amor infinito al género humano6.

Hoy al igual que ayer, sólo que mucho peor, el capital financiero junto a los gobiernos títeres y el gran capital industrial conforman la fuerza macabra y demoledora de un imperialismo (Lenin) de carácter pornográfico (Fontes) y protonecrófilo (Fromm) que intenta llevar a las mayorías directamente a la tumba. Y todo ello, con el único fin de poder garantizar nuevas expropiaciones que aseguren la reproducción y acumulación constante de plusvalía, cada vez más, concentrada en las manos de unos pocos sádicos magnates capitalistas7. Hoy, al igual que en los tiempos de Gramsci, los espacios de democracia (aunque sea burguesa) tienden a desaparecer y la dictadura del Capital avanza con paso firme; primero enseñando una pata, después sus afilados colmillos y cada vez más su demoniaco cuerpo de mil tentáculos sedientos de cuerpos que ofrecer descuartizados en la pira de los mercados internacionalizados, donde impunemente se trafica todos los días, con la vida y la muerte de millones de nuestros hermanos.

Si no hacemos algo grande en breve, pronto tendremos a varios intelectuales orgánicos en las cárceles europeas: a numerosos familiares que visitar tras las rejas, a varios Gramsci entre cuatro paredes encerrados como si fueran vulgares criminales de la peor calaña, esto es, como si fueran grandes banqueros o especuladores (disculpen la redundancia).Y no es para esto que Gramsci se pasó estoicamente veinte años en la plenitud de su vida atrapado entre cuatro paredes, mientras sus hijos crecían sin la mirada cómplice de su padre y su mujer marchitaba frente a la constante e insoportable ausencia de su amado. No es para esto que Gramsci estuvo escribiéndonos en pequeños cuadernos a escondidas para que después de todo no hayamos aprendido nada y por nuestra inactividad volvamos, sin máquina del tiempo de por medio, no a principios del siglo donde vivió el revolucionario italiano, sino todavía más atrás: quizás a los años de Marx y Engels, a la brutal explotación del XIX. Pero esta vez, como sabemos que la historia no se repite exactamente del mismo modo, rodeados por un paisaje repleto de nanotecnología, Internet móvil y cámaras de videovigilancia controladas desde un no tan lejano espacio “exterior”.

Así desde los barrotes de una prisión imposible, las palabras de Gramsci todavía resuenan y desbordan los cauces de la mediocridad, para desde la fe irremisible de su compromiso histórico recordarnos la necesidad de llevar a cabo la filosofía de la praxis8, en tanto somos a la vez homo faber y homo sapiens. Podemos ser forjadores y sabios, albañiles y filósofos, guerrilleros y artistas. Como una vez nos recordó:

“El hombre es un proceso, el proceso de sus actos”9

Partiendo de ello, Antonio se merece que le brindemos un buen homenaje. Se merece, como mínimo, una revolución. Sabemos que tenemos motivos de sobra para rebelarnos, pero tendremos que estudiar, trabajar, luchar y organizarnos por construir una revolución que merezca tal nombre. Para ello tendremos que aprender de los errores de las pasadas mientras nos armarnos de solidaridad y fraternidad internacionalista, únicas armas que nos guiarán al principio de la victoria: al amanecer del mundo socialista, a los albores de una tierra donde la paz y la libertad puedan por fin comenzar a florecer. Será nada más y nada menos que el principio de la verdadera democracia, por la que Antonio Gramsci, entregó su vida. Definitivamente fue un revolucionario al que le faltó una revolución.

Nosotros la haremos en su nombre.

* Jon Juanma es el seudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, investigador de la FCM en la Universidad de Alicante y la Universidad Complutense de Madrid.

Blog: http://jonjuanma.blogspot.com/ Correo: jonjuanma@gmail.com

Este artículo fue finalizado el 22 de enero de 2012 y tiene licencia Creative Commons, pudiendo ser reproducido siempre que se conserve la autoría, el formato y la totalidad del texto a la par que no haya en su publicación ánimo de lucro.

Notas:
1. Gramsci llegó al mundo el 22 de enero de 1891.
2. Entre otras clases populares pues como dice Rafael Díaz-Salazar no hay que olvidar que no son los europeos ni los estadounidenses los que más están sufriendo esta crisis del capitalismo, sino las clases explotadas de los países empobrecidos.
3. Gramsci debido a una enfermedad desde niño, no pasó del metro y medio de altura.
4. Fue elegido diputado de la Asamblea italiana en Roma.
5. “La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica” GRAMSCI, Antonio (2011) Odio a los indiferentes. Madrid: Ariel [1917].
6. Para darse cuenta de ello tan sólo hay que leer las bellísimas cartas que desde la cárcel Gramsci enviaba a sus seres queridos y cómo conscientemente, su compromiso histórico, le llevaba a aceptar su encarcelamiento bajo la tranquilidad de una ética inquebrantable y el convencimiento de incluso ofrecer su vida por sus ideales (Carta del 10 de mayo de 1928, dirigida a su madre). En cuanto al sufrimiento material me refiero al problema que tuvo desde pequeño que le impidió seguir creciendo y le produjo una creciente chepa, o las numerosas enfermedades que cosechó tras las prisiones fascistas.
7. No digo que lo sean todos, pero me parece que de los 1.210 multimillonarios (con más de 1.000 millones de $) que hay en el mundo, muy pocos se deben salvar se del epíteto que les dediqué, ya que dudo mucho que en su mayoría estos individuos dediquen sus activos para subvertir el orden que los ampara y acabar con la pobreza en el mundo, pues la pobreza mundializada deviene de su riqueza expropiada y privatizada.
8. La filosofía de la praxis, sería para Gramsci, la aplicación vital de las enseñanzas de un marxismo democratizado entre las mayorías como producto lógico de un nuevo estadio del humanismo.
9. GRAMSCI, Antonio (1974) La formación de los intelectuales. Barcelona: Grijalbo [1963].

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Latinoamérica entre el “narcotráfico” y la dominación

Alejandro L. Perdomo Aguilera (Desde La Habana, Cuba. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Si las drogas tienen tan devastador efecto en Estados Unidos, piensen lo que pueden ocasionar en democracias frágiles con economías inestables. No puedo pensar en un asunto más importante para la estabilidad de nuestro hemisferio que éste.” (1)

La América Latina entre el narco y la dominación, se encuentra ante una nueva encrucijada imperial, tejida esta vez por los senderos del tráfico de droga ilícitas (TDI) y otros delitos conexos, que conmueven a la región, con el incremento de la violencia, la inseguridad y los efectos para la gobernabilidad y el Estado de derecho, que producen las guerras desatadas por el gobierno estadounidense, en su cruzada antidroga.

Se calcula que el tráfico ilícito de drogas a nivel internacional genera dividendos que superan los 320 000 (2) millones de dólares anuales. En la actualidad los Estados Unidos, por encima de otros actores globales, entre los que se destacan la Unión Europea (UE) y Rusia, es el principal mercado de drogas y el primer productor de armas, suministrador por excelencia a los principales carteles de la droga.

El panorama latinoamericano, presenta escenarios convulsos, a causa de un negocio que afloró en la década de los 80 de la pasada centuria y que, hasta el presente, no ha hecho más que reproducirse hacia otros Estados del continente, ampliando sus vínculos extra-regionales, que consolidan la economía de las drogas, como una empresa muy lucrativa, para la criminalidad conexa a este delito.

Esta situación, acrecienta su impacto para la paz y la seguridad internacionales, con una peligrosa vinculación, desde el Derecho Internacional, con otros delitos como el terrorismo y los efectuados en el ciberespacio. Estas vinculaciones, alentadas por las potencias occidentales y su influencia sobre los medios de comunicación y redes sociales en Internet, consolidan el aparato político-diplomático que hace consenso sobre el paradigma de la seguridad humana. Sus efectos permiten justificar ante la opinión pública mundial, las penetraciones imperiales en la región, bajo la justificación de la guerra contra el “narcotráfico” o, como actualmente se le llama, contra el narcoterrorismo.

Los derroteros del crimen transnacional, recrudecen los problemas socioeconómicos y políticos que padece Latinoamérica, con un gran impacto sobre los procesos electorales, los proyectos de gobierno y la proyección exterior de los líderes de la región.

Bajo esas circunstancias, el Consejo Sudamericano de Defensa, resulta una opción para el enfrentamiento, al menos de de forma más autónoma, contra flagelo de las drogas. Esta Institución, creada como respuesta de la región, bajo la impronta del ex presidente brasileño Lula Da Silva, en el marco de la UNASUR, resulta un intento por dar respuesta, a los problemas más urgentes que atentan contra la paz y a seguridad latinoamericana, que tuvo una expresión en los recientes acuerdos de Brasil y Bolivia para operaciones conjuntas en la lucha contra el TDI con el objetivo de proveer de una mayor seguridad a sus fronteras.

Realmente la respuesta era necesaria, pues del Comando Sur, la IV Flota y las últimamente silenciadas 7 bases militares en Colombia, se desprende el re-fortalecimiento militar de la geoestrategia de dominación estadounidense, adjunta con un paquete de cooperación en materia de asesoría jurídica, policial y de otros ordenes institucionales, que marcan el continuo interés por su patio trasero.

En este juego de poderes, vale la pena considerar qué papel desempeña Brasil como líder regional, ante la difícil situación sociopolítica de México, llamado a concentrar todas sus fuerzas en frenar el auge de los cárteles y la sangrienta guerra contra las drogas que tantos crímenes y víctimas cobra día a día. Esa difícil coyuntura, y otras problemáticas estructurales que arrastra la sociedad mexicana, dejan espacio para que Brasil, pueda tomar un mayor liderazgo.

Por otra parte, el gobierno de Santos en Colombia, logra consenso en la región, con una determinada reconciliación de intereses comunes con Venezuela en el tema de la lucha antidroga, que tuvo su enunciado en la extradición del narcotraficante Walid Makled a Caracas y la polémica entrega del Editor de Anncol Joaquín Pérez Becerra, al gobierno de Bogotá.

Entretanto, la administración Obama mantiene, como lo hiciera la de W. Busch hijo, la combinación del enfoque geopolítico y geoeconómico con un marcado unilateralismo. La militarización de la guerra contra las drogas, ha devenido en la receta ideal para alentar desarrollo de la carrera armamentista, tan necesaria para ese país. A ello se suman las Empresas Militares de Seguridad Privada y de otros servicios, conocidos contratistas-mercenarios, que extrapolan sus operaciones del Medio Oriente y Asia Central en Latinoamérica.

Esta situación ha tenido una generalización en la práctica político-diplomática de Obama, ya no sólo con los traslados de funcionarios políticos, diplomáticos a Nuestra América, sino también de las Operaciones. Recientemente fue dado a conocer por el New York Times, la noticia de que los 5 Comandos nombrados como Equipo de Apoyo y Asesoramiento de Despliegue Extranjero (FAST), que fueron destinados hace seis años al combate del opio en Afganistán, habían sido trasladados hacia el Hemisferio Occidental, operando en países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, con su posible extensión hacia otros Estados de la región. Estas acciones reflejan la vigencia de un proyecto iniciado por W. Busch, denotando las continuidades y cambios que se manifiestan en la geoestrategia de dominación de los Estados Unidos para Nuestra América.

Del fracasado pero aún con vida Plan Colombia, la fenecida Iniciativa Regional Andina IRA, la extensión del Plan Colombia en Plan México, luego retitulado como Iniciativa Mérida, se puede reconocer una geoestrategia de dominación que se va perfilando y consolidando, a través de la justificación político-diplomática del flagelo de las drogas, para incrementar su penetración en la región, decididos a no perder su equilibro hegemónico.

Desde esa perspectiva, los Estados Unidos ha recrudecido la guerra antidroga, con la autorizaron de la utilización de aviones no tripulados (Drones), para su utilización en la persecución de narcotraficantes e inmigrantes, en aras de aumentar la seguridad en la Frontera de Estados Unidos con México. Ello refuta la errónea estrategia antidroga que persigue Estados Unidos, la cual reinvierte en el pilar militar, dejando a un lado el importante control del consumo en su país y el impulso a programas de asistencia social, que contrarresten en algo las marcadas diferencias sociales, que arrecian la falta de empleos y la crisis en la economía, lo que incentiva a los sectores más marginados de la sociedad a insertarse en la actividad ilícita de las drogas tanto en América Latina como en los Estados Unidos

Pero la fallida guerra contra las drogas ya va generalizando consenso en cuanto a su fracaso manifiesto. En el Informe de Human Rights Watch sobre la lucha contra el tráfico ilícito de drogas (TDI) en México se reconoce, a consideración del director de esta Institución para “las Américas”, José Miguel Vivanco:

“En vez de reducir la violencia, la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México ha provocado un incremento dramático de la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país.” (3)

El auge de la violencia, de crímenes y accidentes sospechosos, como el de la caída del helicóptero en Xochimilco, en las afueras de la Ciudad de México, el cual provocara la muerte del José Blake Mora, Secretario de Gobernación de México y de los funcionarios Felipe Zamora, Subsecretario de Gobernación y el coordinador de comunicación social José Alfredo García. Ello recuerda el accidente del 4 de noviembre del 2008, del avión donde viajaba el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y el fiscal antidrogas, José Luis Santiago Vasconcelos. Realmente la situación por la que atraviesa México en la actualidad y la relación estrecha que tenían estas figuras con la guerra antidroga, hace dudar a más de uno, sobre la veracidad del accidente.

Esta propia realidad, haciendo retrospectiva hacia hace sólo una década, nos coloca en el deber de mirar con sumo cuidado las consecuencias que afronta para la región el tráfico de drogas ilegales, por las lecturas imperiales que conforman su geoestrategia de dominación, desde el escudo político-diplomático de la guerra contra las drogas debatiendo, por qué no, acerca de sus consecuencias y posibles escenarios.

Consecuencias del Tráfico Ilícito de Drogas (TDI) para Latinoamérica

Las consecuencias derivadas del TDI y otros delitos conexos tienen un efecto negativo y perjudicial tanto en los países que concurren en el negocio, bien como productores-exportadores, los consumidores y los que sirven como rutas a los distintos mercados.

La subregión andina (Colombia, Perú y Bolivia), en Latinoamérica es el centro productor por excelencia de la cocaína; lo que conlleva a que estos países de manera individual e indistintamente, se hallen vulnerables a la aplicación de las estrategias geopolíticas y geoeconómicas de las grandes potencias, en la llamada guerra contra las drogas.

En América Latina, los gobiernos de Centroamérica, México y Colombia son incapaces de enfrentar un problema cuyos excedentes generan cifras millonarias superiores a lo que racionalmente pueden gastar en su defensa. Por ello, el tema de la responsabilidad compartida y diferenciada para las potencias occidentales es un derecho irrenunciable por parte de los países más afectados por este fenómeno, en aras de exigir un apoyo verdaderamente palpable para un negocio, el cual no existiera ni se reprodujera sin el concurso de los fondos, las armas y los problemas latentes en las potencias imperiales.

Los países que tradicionalmente funcionan como productores y/o corredores de la droga paulatinamente van elevando su consumo e iniciando producciones domésticas, ya no sólo para exportar, sino también para atender la demanda interna. Con el desarrollo de las drogas sintéticas y las facilidades existentes para su producción; eliminándose la necesidad de extensas rutas o grandes producciones que deban almacenarse.

Por otra parte, la infraestructura que debe crearse en los países latinoamericanos para el enfrentamiento del TDI y otros delitos conexos es tal, que se ven atados de manos para atacar con eficiencia las disímiles formas en que se reproduce la mercancía y sus renovadas vías de exportación. Su institucionalidad no es capaz de regular el problema de las drogas con la velocidad que se producen nuevas sustancias sintéticas del grupo de las anfetaminas (ETA), de hecho muchas de ellas se obtienen con materias primas licitadas, e incluso se compran por Internet o por prescripción facultativa.

La evolución del negocio de la droga recorre casi todas las fases de la empresa capitalista tradicional y su persecución permite también la regulación de los precios del producto, encareciéndolo en la medida que los narcotraficantes meritan de mayores medios para su ejercicio. Dese esa perspectiva, la guerra contra las drogas en Latinoamérica, desde la lectura estadounidense, no tiene que ser un éxito absoluto, sino que el hecho en sí de tener la guerra ya constituye un negocio muy rentable.

La cruzada contra las drogas desplegada por los Estados Unidos ha devenido en un sustituto exitoso de la guerra fría y para la geoestrategia imperial en sus planes re-fortalecimiento de la dominación político-militar y económica de los países afectados por esta política. Por medio de ella intentan demonizar a los Estados que no se identifican con sus preceptos de democracia representativa; siendo atacados como terroristas y narcotraficantes, por lo que son incluidos en las listas negras que elabora el gobierno norteamericano.

Sin embargo, para solucionar el problema del TDI, no basta con derrotar a los cárteles de la droga, sino que hay que eliminar los centros receptores, que aseguran y garantizan la reproducción del negocio a nivel global. Los Estados Unidos carecen de voluntad política para atenuar los problemas básicos del TDI con la integridad que les compete y no limitándose al fetichismo de la guerra contra el mal llamado “narcotráfico”.

La privatización de la seguridad ciudadana, a través de las empresas contratistas se amplía, en detrimento de la soberanía y la gobernabilidad de los países latinoamericanos, en un intento por evitar nuevos movimientos progresistas, impulsados por las diferentes fuerzas políticas de la región.

Estados Unidos, apegado a la paranoia de la guerra fría reformula la política del gran garrote, temiendo que “(…) en América Latina ocurra un desplazamiento, del espectro político de centro-derecha, a centro-izquierda (…) reacciona negativamente a lo que percibe como populismo y nacionalismo, y posturas amenazantes y críticas tanto a su política en el terreno comercial como a las iniciativas antinarcóticos y a la lógica preventiva que rige su enfoque global.” (4)

Otro de los peligros que acecha la región es la mezcla del uso de contratistas-mercenarios con otros programas para asistencia social, para incorporarle un rostro civil a su estrategia de dominación. La política del poder inteligente y el poder suave de Obama intentó ser el nuevo New Deal de la actual crisis; hallando en la guerra contra el “narcotráfico”, la justificación para resguardar los intereses estadounidense sobre América Latina y el Caribe.

La emergencia de gobiernos como los de Chávez, Evo y Correa; la solvencia de un Brasil que crece como potencia regional y el creciente intercambio de Latinoamérica con China y Rusia, son elementos que desagradan la política hegemónica estadounidense, de modo que debe asegurarse que sus intereses geoestratégicos se mantengan intocables, ante la presencia de nuevos actores.

Las políticas de prevención de la producción de cultivos de coca y opio y el control de la exportación de drogas, no se concentran en la mejora de las condiciones del campesinado, la generación de empleos, el control de mercado y el consumo, así como los delitos conexos al TDI (tráfico de precursores químicos, armas, personas, lavado de dinero etc.), dejando latentes los incentivos que mantienen el negocio.

Por el contrario, la tendencia de las soluciones a este fenómeno está siendo orientada hacia la legalización de las drogas, buscando el cambio de hábitos de consumo hacia estupefacientes considerados menos perjudiciales, de manera que se reduzca el impacto sobre la opinión pública, desde el punto de vista “ético”, pero no social. Esta tendencia, impulsada por diferentes sectores políticos, que han sido puestas en práctica en Portugal, los Países Bajos, Alemania y en algunos Estados de Estados Unidos. (5)

El 19 de octubre de 2011 el expresidente mexicano Vicente Fox, impartió una conferencia en el Instituto Cato de Washington, abogando sobre la legalización de las drogas, para lo que enfatizó: "Mi propuesta es legalizar todas las drogas y su sistema de producción", asimismo, manipuló la responsabilidad sobre el consumo, definiendo: "Incluso creo que la legalización tiene un sustento ético y moral. Porque ¿quién es el verdadero responsable del consumo? Directamente, los consumidores. E indirectamente, sus padres.” (6)

Juan Manuel Santos se sumó a Vicente Fox en la no contención de la política impulsada para la legalización de las drogas. Para ello expresó, en una entrevista con el diario británico The Guardian: “un nuevo enfoque debe acabar con las ganancias que para los violentos vienen con el narcotráfico” de modo que “si eso significa legalizar, y el mundo piensa que esa es la solución, le doy la bienvenida. No me opongo a eso.” (7)

Recientemente el subsecretario general de la ONU y director de la división para América Latina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el chileno Heraldo Muñoz, argumentó ante una interrogante que “ ni el PNUD ni la ONU tienen posición sobre el tema, pero nos parece legítimo que se empiece a discutir, como han propuesto algunas personalidades, regularizar o legalizar algunas drogas (…) el narcotráfico acabará minando la democracia en América Latina si no se aborda desde el lado de los países consumidores”. (8)

No obstante, teniendo en cuenta las graves consecuencias que conlleva el problema de las drogas al interior de los países subdesarrollados, el hecho de cambiar patrones de consumo hacia drogas legales no debe ser una solución absoluta. Lejos de buscar alguna vía para otorgar mayor control del consumo por parte de los Estados, por el contrario se proyecta una guerra contra los cárteles de la droga, donde la sociedad civil carga con la factura más negativa.

Impacto económico

Valorando las tendencias generales antes mencionadas, Latinoamérica manifestará un complicado escenario, pues si bien lo tradicional era que los países pobres concurrieran en el negocio de las drogas como centros de producción y tráfico, en los últimos años se ha registrado un aumento y expansión de su consumo que ya no sólo incluye a la subregión andina, México, Centroamérica y el Caribe, sino que también adhiere a los países del Cono Sur y de África Occidental.

El abaratamiento que se produce en el mercado con las drogas sintéticas, por las facilidades para su producción, permite que se logre una mayor socialización de la mercancía, que ya no se limita a los consumidores de primer mundo, sino que comienza a surgir, aunque en menor escala, un peligroso espacio en los países subdesarrollados para las DI, sobre todo las de tipo sintético.

En este sentido, el gobierno norteamericano expone el aumento de las incautaciones de toneladas métricas de cocaína en la región, como un triunfo total, mas ello no responde efectivamente a la reducción del problema. De hecho, uno de los elementos que mantienen y elevan los precios, es el encarecimiento de la transportación, en tanto los cárteles deben invertir más en seguridad, ampliando sus vínculos con empresas legales vinculadas con el comercio de armas y el blanqueo de dinero.

Ello coincide con un momento de contracción del mercado estadounidense, que no responde a la eficacia de las políticas hegemónicas para su control, sino al cambio de patrones de consumo, de la cocaína a las drogas sintéticas, de allí que el director ejecutivo de la ONUDC, expresara: “La moda de las drogas sintéticas de diseño que imitan a las sustancias ilegales neutraliza los progresos observados en los mercados tradicionales de la droga.” (9)

El enfoque imperial, deja a un lado las formas de procesamiento de las drogas, el control de la demanda y el consumo, así como los disímiles nexos existentes entre los cárteles, el crimen organizado trasnacional, los políticos, comerciantes, banqueros y empresarios, sin los cuales no fuera posible reproducción de ese negocio.

Con la liberalización de las economías y de los mercados financieros el TID se extiende por todo el mundo. La disminución de los precios de la cocaína desde los años 90 y la militarización de la guerra contra las drogas, han acrecentado los conflictos entre los cárteles por el control de territorios, en un intento por monopolizar las áreas para crear oligopolios y aumentar así su papel en el mercado. La característica de esta mercancía hace que los precios, la oferta y la demanda sean menos elásticos, en lo que también sirve de apoyo la guerra antidroga de los Estados Unidos.

Este negocio cuenta con un mercado de primer mundo, por lo que las producciones de los países pobres suelen ser muy rentables, debido al abaratamiento de la mano de obra. Los campesinos que producen las materias primas para estas drogas son los que menos beneficios recogen, pero su nivel de vida es tan básico, que le es más rentable su producción que la de otros productos agrícolas, ante la ausencia de programas sociales que alienten la erradicación de los cultivos de hoja de coca y cannabis.

El negocio del TDI, es el segundo en movimiento de capitales del mundo, después del petróleo, por las ganancias extraordinarias que provee. Su peculiaridad consiste en la ilegalidad, los peligros y las consecuencias que acarrea. Los efectos de la globalización en los países latinoamericanos y el contexto de crisis de la economía global, han influenciado en la inserción de sectores poblacionales rurales del tercer mundo, en la economía agraria ilícita, para la producción de plantas que sirven de materia prima para las drogas.

Esta economía genera “(…) 300,000 empleos para campesinos de los Andes sudamericanos que participan como proveedores de materia prima: coca (200,000 has), amapola (1,500 has) y marihuana (no menos de 1,000 has), que proveen para los mercados regionales internacionales.” (10)

Las experiencias han reflejado que las limitantes de la política antidroga desplegada por los Estados Unidos en América Latina, concentradas en la fumigación de los cultivos son contrarias a las aplicadas en Afganistán, denotando de forma inmoral, el doble rasero de su guerra contra las drogas, subyugada a sus prioridades geoestratégicas para cada región.

Sin embargo, no se aplican políticas para reducir las desigualdades socioeconómicas, con una redistribución de la riqueza más justa, que posibilite la ampliación de la clase media, acortando la brecha entre ricos y pobres, lo cual sí impulsaría a los programas orientados a eliminar el TID y otros delitos conexos. Por el contrario, las fórmulas empleadas por el gobierno de Estados Unidos en la guerra antidroga acrecientan la dependencia económico-comercial y financiera de los países latinoamericanos.

La producción de materias primas, el procesamiento, transportación y comercialización de las drogas, así como la seguridad que deben proveer para su exportación incluye a un mayor número de personas cada día, que hallan en este negocio una salida a los efectos de la crisis de la economía global sobre la pobreza y el empleo. Estas circunstancias atraen a los sectores más pobres de la sociedad, tanto de los países productores como de los consumidores a los que se dirigen, donde resultan más vulnerables los jóvenes, los migrantes y las mujeres.

El lavado de dinero y el contrabando abierto cobran auge con el TID. Nuevamente el contexto de crisis favorece el negocio, puesto que los bancos necesitan de una inyección monetaria que el TDI está dispuesto a aportar con tal de blanquear sus ganancias. Otra de las vías que hallan los narcotraficantes para el blanqueo de capitales es la inversión en el turismo, la construcción y el sector exportador.

A nivel macroeconómico, una vez que el lavado de dinero les proporciona un respaldo legal a las ganancias derivadas del TDI, se introducen al sistema financiero internacional, participando en el pago de las deudas. En este sentido, las ganancias del TID se insertan en el sistema económico mundial, apoyando la lógica neoliberal.

En los países en vías de desarrollo, es en donde más agudos son los efectos económicos del neoliberalismo y, también, del TDI. Las ganancias del negocio dependen de los precios internacionales y de la demanda. Su condición de droga ilícita aumenta los dividendos, pues la restricción tiende a incidir en el aumento del precio. Con el dinero acumulado por este negocio se financian la compra de mercancías en el exterior a través de mercados cambiarios, de modo que las divisas generadas por el TDI no ingresan al país productor directamente. De esta forma, se derrumba el mito de que el negocio de las drogas es una forma de beneficiar el desarrollo de los países del Tercer Mundo, reconociéndose como una forma más, de atar a estos pueblos en la pobreza y la dependencia de las grandes potencias.

Particularizando el caso de Centroamérica, luego de la Conferencia de “Seguridad”, el pasado 22 de junio de 2011, Estados Unidos propuso el llamado “Grupo de Amigos” como ayuda internacional de las potencias que luchan contra el TID en la subregión. La Secretaria de Estado expresó: “La estrategia debe reflejar la naturaleza trasnacional del desafío que encaramos. Los cárteles y los delincuentes no se contienen en las fronteras y por tanto nuestra respuesta tampoco debe hacerlo.” (11)

Las declaraciones de la jefa de la diplomacia norteamericana, permiten dilucidar que en el nuevo panorama latinoamericano, se asiste a un proceso de creciente privatización de la seguridad, como una nueva dimensión del avance de los procesos de privatización en general. Se está padeciendo de una securitización de los temas de mayor sensibilidad, que rebasa las fronteras nacionales, bajo el escudo político-diplomático de la lucha contra un problema de alcance global. Con ese objetivo, las potencias occidentales incluyen, de forma creciente, al sector empresarial dentro de los entes responsables, que tratan de contrarrestar, a través de una financiación ficticia, los problemas sociopolíticos.

El peligro de privatizar la lucha contra el TID se acentúa en los puntos abordados por Hillary Clinton al enfatizar: “(…) tenemos una responsabilidad compartida y ahora tenemos que verla en acción. Pero voy a recalcar que el liderazgo debe originarse en América Central, y no sólo en los gobiernos, sino también en el sector privado (…)”(12). Ello refleja el interés del gobierno norteamericano, no sólo de privatizar la lucha contra el TID y sino también de afianzar sus nexos con el sector empresarial de la región.

En ese contexto, varios países del Caribe, acogidos como paraísos fiscales, sirven para el lavado de dinero del narcotráfico, con una tendencia al aumento, en tanto crecen las sumas en el mercado. Desde esa perspectiva, el “narcotráfico” ha constituido una amenaza por su funcionalidad para fungir como colchón de los países más pobres, sobre los efectos de la crisis económica global, representando un por ciento considerable del PNB, así como por las fuentes de empleo que genera, apreciándose también como la vía de escape de algunos empresarios en declive, para recapitalizar sus finanzas.

Por otra parte, la pobreza de los sectores rurales ha alentado la producción y el tráfico de la droga, incrementándose las áreas de cultivo a pesar de las políticas antidrogas, que se han trazado con ineficacia entre algunos países de la región y los Estados Unidos (el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida). Ello ha fecundado en el incremento del poder de fuego de la región, tanto por parte de los Ejércitos como de los carteles, elevando las ventas de armas, lo que resulta muy beneficioso el Complejo Militar Industrial de los Estados Unidos.

La fracasada estrategia estadounidense en la cruzada contra las drogas, no sólo ha incentivado la violencia y la criminalidad, sino que ha incrementado directamente el poder de fuego de los carteles. Para ello, las autoridades norteamericanas han impulsado operativos como el “Receptor Abierto”, en los años 2006 y 2007, el Rápido y Furioso y el Naufragio, lo que llevó a que, Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, reconociera ante el Senado -pasado 10 de noviembre de 2011- el fracaso de la operación Rápido y Furioso.

Según datos oficiales de la ONU, el mercado de las drogas representa alrededor del 0,8 por ciento del PIB de los Estados Unidos; sin embargo para los países de América Latina la dependencia aumenta, dejándola sumergida entre el “narco” y la dominación, como fórmula del hegemón para avanzar, un paso más, sobre los pueblos de Nuestra América. Ante esa realidad, vale la pena repensar nuestras formas de integrar nuestra diversidad, para juntos consensuar proyectos autónomos que, con sus limitantes y desaciertos, rememoren la sentencia martiana:

“El vino, de plátano, y si sale amargo, es nuestro vino.”

Bibliografía:
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• Bajo consumo de drogas “blandas” y se eleva el de las sintéticas: ONU. En:
http://www.animalpolitico.com/2011/06/baja-consumo-de-drogas-“blandas”-y-se-eleva-el-de-las-sinteticas-onu
• Juan Manuel Santos: Si legalizar la cocaína “es la solución, le doy la bienvenida; no me opongo a eso”.
• Véase en: http://colarebo.wordpress.com/2011/11/15/juan-manuel-santos-si-legalizar-la-cocaina-%E2%80%9Ces-la-solucion-le-doy-la-bienvenida-no-me-opongo-a-eso%E2%80%9D
• "Es legítimo que se empiece a discutir la legalización de las drogas" en: El País. 4 de octubre de 2011. http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/04/actualidad/1317726897_763271.html
• Vicente Fox aboga por legalizar las drogas para acabar la guerra contra el narcotráfico. En: http://es-us.noticias.yahoo.com/vicente-fox-aboga-legalizar-drogas-acabar-guerra-narcotr%C3%A1fico-191613058.html
• Declaraciones de Clinton en la Conferencia de Seguridad de América Central (SICA). En: http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/texttrans/2011/06/20110623125007x2.171814e-03.html#ixzz7GotQjTrb

Notas:
1) Expresó en el año 2002, Cass Ballenger, en aquel entonces, presidente del Subcomité del Hemisferio Occidental, en las palabras inaugurales, de una reunión celebrada para el proceso de aprobación de la propuesta de asistencia del gobierno de Bush para la región andina, en el Subcomité del Hemisferio Occidental (Comité de Relaciones Internacionales) de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos se celebró una audiencia el pasado 28 de junio. Véase en: www.viaalterna.com.co
2) Ver en: Word Drug Report de 2011. En: http://www.unodc.org/documents/southerncone//Topics_drugs/WDR/2011/Executive_Summary_-_Espanol.pdf Otras Instituciones y autores reflejan cifras superiores que oscilan desde 400 mil a 700 mil millones de dólares.
3) Véase en informe: “Ni Seguridad, Ni Derechos: Ejecuciones, desapariciones y tortura en la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México”
4) Fuente: http://tomalapalabra.periodismohumano.com/2011/11/10/el-estado-mexicano-acusado-de-torturar-desaparecer-y-ejecutar-con-impunidad/ y en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139113
5) Isabel Jaramillo Edwards. Las dimensiones político estratégicas: los Estados Unidos y los casos de México, Colombia y Venezuela. CNA, 2003-2004, p. 58.
6) El 19 de octubre de 2011, legisladores de California defendieron el consumo de mariguana con fines terapéuticos, luego que procuradores federales en el estado advirtieran acciones contra las distribuidoras de droga que sigan operando en diciembre próximo. El senador estatal Mark Leno y el asambleísta Tom Ammiano, ambos demócratas del área de San Francisco, cuestionaron que el gobierno federal utilice recursos para impedir que miles de pacientes consuman mariguana. California aprobó en 1995 una ley que autoriza a consumir mariguana con fines terapéuticos. Actualmente unas 90 mil personas consumen la droga con recetas médicas. La Asociación Médica de California pidió legalizar la droga. Por su parte, los cuatro procuradores federales en California advirtieron mediante cartas a cientos de distribuidores de mariguana medicina que si no suspenden operaciones para mediados de diciembre, pueden perder sus propiedades.
7) Vicente Fox aboga por legalizar las drogas para acabar la guerra contra el narcotráfico. En: http://es-us.noticias.yahoo.com/vicente-fox-aboga-legalizar-drogas-acabar-guerra-narcotr%C3%A1fico-191613058.html
8) Juan Manuel Santos: Si legalizar la cocaína “es la solución, le doy la bienvenida; no me opongo a eso”.
9) Véase en: http://colarebo.wordpress.com/2011/11/15/juan-manuel-santos-si-legalizar-la-cocaina-%E2%80%9Ces-la-solucion-le-doy-la-bienvenida-no-me-opongo-a-eso%E2%80%9D
10) Véase: "Es legítimo que se empiece a discutir la legalización de las drogas" en: El País. 4 de octubre de 2011. http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/04/actualidad/1317726897_763271.html
11) Bajo consumo de drogas “blandas” y se eleva el de las sintéticas: ONU. En: http://www.animalpolitico.com/2011/06/baja-consumo-de-drogas-“blandas”-y-se-eleva-el-de-las-sinteticas-onu
12) Soberón, Ricardo. Las tendencias del narcotráfico en América Latina. En: www.tni.org
Ver: Declaraciones de Clinton en la Conferencia de Seguridad de América Central (SICA). En: http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/texttrans/2011/06/20110623125007x2.171814e-03.html#ixzz7GotQjTrb
Ver: Declaraciones de Clinton en la Conferencia de Seguridad de América Central (SICA). En: http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/texttrans/2011/06/20110623125007x2.171814e-03.html#ixzz7GotQjTrb

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La radicalidad que nos faltó

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando comenzó el año 2012 un amigo me dijo “Espero que este año ganen los buenos”. Mi amigo, con ese hermoso grado de humildad que le hace no incluirse entre “los buenos”, me hizo pensar en el estado de pesadumbre en que, desde hace algún tiempo, se encuentra sumergida la humanidad que se presume honesta. “De la honestidad no se vive”; “ahora de nada vale ser honrado”; “el estudio y el esfuerzo son cosas del pasado”. Estas y otras muchas expresiones similares se han convertido en el decálogo de la resignación. “Eso era antes que la palabra valía para algo”, dice en voz muy baja el sujeto que guardó el título de filósofo en el armario para asumirse veloz y astuto como manda la era de la estupidez.

Lo honesto y lo sublime se mencionan como valores de un pasado. Los honrados, como el sentenciado que asume su final aún sabiéndose inocente, tanto como los corruptos, reconocen que nos encontramos en el tiempo de los valores invertidos. Mas, sin embargo, me asaltan preguntas que se repiten como titulares de noticias no corporativas: ¿Qué valores se han invertido? ¿Quién y en base a qué paradigma creía tal cosa? ¿Qué tan frágil era esa honestidad como para haber cedido al chantaje de los líderes de turno? ¿Sería el valor absoluto de esa honestidad lo que ocasionó el descalabro de su perspectiva de mundo? De ser así, ¿se aprovechó de esa fragilidad el cinismo para manipular situaciones a favor de sus intereses? (¿Será que la honestidad que nos enseñaron sólo fue una etiqueta que la lavadora de la historia ha dejado desteñida?).

Fuimos educados para no la interpretación. Nos dieron un programa que incluía el contenido y la mirada para identificar la realidad (una realidad). De eso se encargaron los tentáculos del poder. Religión, educación, cultura, política y medios de comunicación (en su progresiva globalización de la propaganda) adoctrinaron la cotidianidad de los pueblos. En paralelo, la economía de los clanes, en el entramado invisible de la rutina, imponía su mandato. Y fue la formación, superflua y engañosa, lo que nos llevó al colapso generalizado que hoy invade al globo. Los conceptos están cayendo tan rápido como la tabla de los valores. El sistema hace malabarismos para maquillar la realidad (su realidad) y mover el descalabro hacia el rumbo de sus intereses. Las masas no encuentra las respuestas que antes le daba la religión y en los individuos crece el descontento. Será este el siglo en que la masa se quiebre en individuos rebelados contra toda forma de corporación (pública o privada) que pretenda dominar el todo.

Mi amigo, con su deseo a favor de “los buenos”, me hace pensar en la radicalidad que nos faltó para evitar que la estupidez se adueñara del funcionamiento del mundo. Primero poco a poco y más tarde a paso atropellado fuimos cediéndolo todo. El “cuánto tienes cuánto vales” lo aceptamos nosotros; el dominio absoluto de la tecnocracia por encima del humanismo contó con la bendición de nuestra eterna paciencia. Tanto en el hogar como en la calle nos faltó valor para decir “no” cuando los otros decían “sí” a la obviedad de la canalla. O viceversa. Y cuando cito la radicalidad no me refiero a tirar piedras y mucho menos a la lucha armada. Pienso en una radicalidad estratégica, una radicalidad que sirva de contrapeso a la radicalidad inteligente con la que amablemente nos han dominado quienes, desde el poder milenariamente establecido, se asumen como los “amplios” de la historia. El sistema es radicalmente cerebral y desde la frialdad de su viejo proyecto nos alborota la rabia y la sensibilidad barata. Siempre he creído que el sistema desearía que en lugar de ideas lanzáramos balas (con la rabia y la pasión nos dominan tanto como con el miedo). La radicalidad que nos faltó fue la de la posición de las ideas. En el tiempo anterior al del actual reino de la estupidez no fuimos capaces de colocar sobre la mesa del debate la convicción estratégica de nuestro ideario humanista. Y todo se inició en lo pequeño: Si alguien dijo “cuánto tiene cuánto vale”, no por chiste sino por dignidad, nadie se atrevió a contradecirlo. La máquina del adoctrinamiento nos enseñó a respetar la voz de las mayorías. Y la mayoría fue educada a imagen y semejanza del sistema. Por ello el concepto de mayoría está cayendo tanto como el modelo que la engendró. Después de todo, es posible que la radicalidad ideológica que nos faltó haya que sacarla, con nuevas fuerzas y estrategias, en algún momento del desplome. Y hablo de una radicalidad que le abra espacio a la comprensión de las ideas (Que algún día se diga que antes éramos loros de un sistema y ahora somos participantes del todo). Y por la delgada ruta de las contradicciones seguimos andando. De la opinión sembrada a la vida en expansión; de la puerta hacia la ruta; del umbral al camino abierto; del sendero al cosmos. Un paso (con la sensación de un renacimiento) después de la radicalidad. Y ser (uno mismo) el otro modelo.

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Entrevista a Gregorio Santos Guerrero, desde Cajamarca: Los indignados proponemos la creatividad social

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Ser comunero significa tener una identidad propia, una relación con los medios de producción y con la misma comunidad que llena de amor a la tierra, a la naturaleza, a la sociedad en general y que busca ideales de igualdad y de justicia”, expresa Gregorio Santos Guerrero, presidente del Gobierno Regional de Cajamarca, elegido hace un año con el 69% del voto campesino y ahora promotor, junto con destacados intelectuales como el politólogo latinoamericano Sinesio López Jiménez, de un modelo de desarrollo económico y social que estimula la asociatividad y la creatividad del poblador rural que reemplace la economía primaria exportadora minera y agotable, que solo alienta el consumismo extremo, fácil, pasajero, destructor ambiental y generador de más pobreza.


“He sido profesor, docente de escuela durante 14 años. Desde mi juventud me he ligado a los movimientos sociales, como sindicatos, Frentes de Defensa y especialmente a las Rondas Campesinas, que está articulada en una Central Única Nacional, y de la cual fui su Presidente”, recuerda Santos Guerrero, al terminar una jornada con la prensa internacional. Ligado a la izquierda desde 1980 en que votó por Alfonso Barrantes Lingán, candidato a la Presidencia de la República, “soy militante de Patria Roja, he trabajado en mi provincia de San Ignacio y ahora en la formalización de un movimiento político nacional, que articule las voces y la acción de destacados intelectuales y gobiernos regionales”. Considera que es necesario plasmar la articulación del movimiento social nacional, porque es una aspiración y hay varios dirigentes que confirman esta tarea pendiente.

-¿Cómo piensa cambiar ese modelo por otro que satisfaga las demandas de amplios sectores populares?

-Gregorio Santos Guerrero. Tanto escuché pregonar a los líderes que los he visto pasar: Barrantes (fallecido alcalde de Lima), Henry Pease (en la academia universitaria), Horacio Zevallos (dirigente magisterial), Luis Moreno, Carlos Tapia y otros. Desde hace un año en la presidencia del Gobierno Regional de Cajamarca estoy proponiendo un modelo de desarrollo sostenible. La política en el Perú muestra que dicen en campañas parecen ideas coherentes, pero en el gobierno renuncian a sus propuestas y se juntan a las iniciativas aparentemente más fáciles.
Tengo la necesidad de ser coherente, asumir el reto de unir la teoría a la práctica, como Mariátegui que reunió la teoría a la acción.
Estoy sintiendo que no es fácil llevar adelante por la arremetida de las fuerzas mediáticas más grandes del liberalismo.

-¿Cuáles son las matrices del modelo de desarrollo regional de Cajamarca?

GSG. Mi región históricamente es la segunda capital del Tahuantinsuyo cuando empieza su destrucción con la captura de Atahualpa y la expansión a todo el país y toda América. Reflexionando sobre esos antecedentes, en Cajamarca debe empezar a florecer un modelo distinto a un enclave minero. La aurífera Yanacocha llegó, engatusó a los campesinos, compró la tierra al precio que pudo y quiso y se apropió de todo un espacio gigante para destruir la comunidad campesina y arrasó con todo y empezó su proyecto.
Un modelo primario exportador, es patético, aleja al campesino de su chacra y lo traslada a otros escenarios que la mina genera, donde el dinero lo es todo. Vemos como la gente ha derivado a los servicios, a la dependencia del mercado, como una droga.

-¿Algunas referencias o logros de su propuesta en marcha?

-GSG. Ochocientos treinta millones que ahora disponemos los estamos orientando a proyectos de inversión de riego tecnificado y mejoramiento de suelos. Ese riego necesita de canales y asistencia para llegar a la chacra del campesino y así mejorar la producción. Hemos encontrado que el poblador del campo requiere de una nueva modalidad de asociatividad. Si un campesino tiene una, dos o tres hectáreas, no será rentable su producción. La propuesta involucra la asociación y encontrar mercado para lograr una economía agroexportadora y de desarrollo del mercado interno.
En el primer año de gestión hemos conformado cinco cooperativas de productores campesinos asociados que están dedicados a la promoción de la caña, palta, cuy, papa, leche. Queremos impulsar las cadenas productivas, sobre lo cual ya existen teorías. Buscamos que la asociatividad de los productores vaya con el apalancamiento de una banca crediticia regional.
Esa indispensable atención crediticia al pequeño agricultor va acompañada de un renacimiento de la voluntad de asociarse, que no existía hasta hace una década. El crédito tiene una limitación en el Ministerio de Economía y Finanzas, en el Estado, porque los Gobiernos Regionales, no pueden mover recursos que no estén en el Banco de la Nación, y necesitamos la participación de un banco privado. Estamos trabajando una norma que nos faculte operar de esa manera, porque la norma existente ya perdió vigencia.
Estamos por un fondo de apoyo y apalancamiento a la creatividad agraria, al emprendimiento agropecuario. Hay un avance importante.


-¿Qué falta para concretar ese retorno al desarrollo rural?

-GSG. Falta que el Ejecutivo y Legislativo pongan en vigencia la norma que la Banca Regional pueda crear la banca de apalancamiento agropecuario como un mecanismo directo y concreto a enfrentar la pobreza rural. Eso supera al asistencialismo de donar alimentos, por ejemplo al programa Juntos de entregar 100 soles, si se pone en valor la capacidad del campesino y de la familia para impulsar un modelo de desarrollo productivo.
Dos elementos más: el riego como motor. Tenemos 300 millones para invertir en riego tecnificado y que todas las tierras no aptas para café y otras pueden pasar a ser áreas forestadas con plantas nativas o frutales.
Esta visión integral está llevando a que el médico, el profesor puedan señalar que la buena salud y la capacidad para salir de la pobreza está asociada a la capacidad productiva, a la capacidad de negociación en los mercados. Bien asociado, buena asistencia técnica y crédito le va a permitir acceder al mercado e ir saliendo de la pobreza. No queremos los tiempos del fujimorismo que donaba recursos y enseñó a extender la mano, restando la capacidad creativa al campesino en la gestión y la modernización de su territorio.

-¿En este nuevo escenario la minería tiene espacio o no?

-GSG. Cuando se fortalece la asociatividad, la minería no cabe. Cajamarca ya tiene cuatro proyectos mineros, como están operando, consideramos importante que sigan, para el apalancamiento, aunque se está sacrificando el impacto ambiental. Hemos considerado que los proyectos Yanacocha y otros tres ya establecidos cumplan con la debida responsabilidad social y no con regalos.
La minería tiene que pasar por el respeto del territorio. Nosotros hemos terminado con el instrumento de zonificación económica, que nos determina la potencialidad del territorio, cuáles son aptos, incluyendo la minería.
Allí viene el costo beneficio. Cuánto, en qué tiempo el proyecto es más beneficioso para la población, para las familias, para la región. De aquí a 100 años seguimos o nos dedicamos a cambiar el modelo de desarrollo.
Resulta que la producción de los frutales, la madera, la pisicultura, la acuicultura son más rentables que las actividades mineras. Así vemos la dinámica del mundo.
Si el mundo se guía solo por los minerales, de dónde vienen los alimentos. Se habla de China, de Europa y vemos que por la calidad de nuestros ecosistemas, nosotros podríamos ser una potencia en productos ecológicos para esos mercados y para el consumo regional, local, familiar.
A la minería, en este momento, se le va agotando los espacios cada vez. Considero que ha llegado el momento, casi el fin de un modelo extractivista irracional. Creo que los espacios donde la minería quiere ubicarse están cerrados para continuar con una minería cielo abierto y con cianuro.
Veo que los países vuelven con fuerza al cuidado de la biodiversidad, a valorar el recurso hídrico, a valorar la voluntad productiva que siempre tuvimos como peruanos y como cordillera.
Se nos dice que nuestra alternativa es difícil. Por cierto, la minería llega hoy, mañana comienza a destruir los cerros, procesa una barra de oro y ya tiene dinero contante y sonante. En el otro modelo, hay que invertir más, invertir más conocimiento, hacer más sostenible y trabajar más.

-El modelo que usted promueve tiene que cambiar el concepto tan arraigado que los andes son depositarios de minerales, además demanda un soporte político, un amplio reconocimiento ciudadano, una profunda reforma del Estado.

-GSG. Tuvimos enorme esperanza con el presidente Humala, donde la intelectualidad progresista se incorporó, para llevar adelante la gran transformación y crear condiciones previas para conseguir una economía más solidaria, sostenible.
El mismo habló de sentar las bases de un modelo transformador, modificar la matriz energética, modificar la economía primaria de exportación, pero ese ofrecimiento ha sido abandonado.
Entonces, la intelectualidad peruana y el pueblo peruano estamos decepcionados de lo que nosotros apostamos. Ahora existe un movimiento de voluntades, que ha comenzado a convocarse y a darnos confianza y señalarnos que es posible generar una corriente coherente, consecuente y responsable con los compromisos electorales, compromisos políticos y de campaña. Ese sector aún no tiene nombre y está corriendo en el país.
Hay varios intelectuales que han salido a la luz y a decir que ya nos hemos cansado de soportar a los caudillitos, caudillismos o caudillos.

-¿A qué intelectuales se refiere usted?

-GSG. Por ejemplo, al doctor Sinesio López Jiménez, reconocido investigador social que renunció a la asesoría de la Presidencia del Consejo de Ministros, y creo que al referirse a caudillos, a Humala, el partido no le interesa, tampoco el movimiento social. Lo que le interesa es el pensamiento pragmático del fujimorismo.
El hoy premier Oscar Valdés, es hijo putativo de Fujimori, como lo afirma el periodista César Hildebrandt.
Entonces tenemos esa corriente que la compartimos varios presidentes regionales como Vladimir Cerrón de Junín; de Lima provincias Javier Alvarado; Elías Segovia de Apurímac, que consideran un gobierno nacional articulado a un plan de transformación que respete la regionalización, la descentralización y que le dé un rol protagónico a la participación ciudadana, a la participación democrática de los Frentes de Defensa, de las Asociaciones Agropecuarias, Agrarias, Usuarios de riego. Vemos un movimiento patriótico que arrastre y que cambie el país.
Ese proceso estoy convencido que va a crecer y que vamos a poder contribuir. Si la lucha contra el proyecto minero Conga va a contribuir a un modelo de cambio y transformación, que sirva para ello.
Los peruanos, los intelectuales, con esa visión de país, de estadistas también van a ayudar. Las fuerzas progresistas al construir una fuerza política basada en un programa, en una estrategia de acumulación social, de acumulación política, levantarán un programa que mueva a la ciudadanía. Que el movimiento no dependa de un individuo. Si el individuo traiciona, el movimiento fracasa. Hablamos de una plataforma programática y unitaria que se encarne en nuestra sociedad.

-¿Hay, en efecto condiciones para articular ese movimiento?

-GSG. Si. Esperamos que la sociedad aprenda, saque lecciones y vea lo que ha pasado con Ollanta. No queremos ser los cargueros del oportunismo, de los que miran la coyuntura para aprovecharse.
Y no queremos ser los cargueros de aquellos cuya intención es llegar a ser presidentes y después abandonar el programa y sumarse a la mesa de los que antes tanto lo enlodaron.

-¿Qué acciones inmediatas para darle forma y bases a esas inquietudes políticas?

-GSG. Nosotros desde el Gobierno Regional estamos trabajando por la solidaridad para defender las competencias regionales. Tenemos que recurrir a lo avanzado que ya estamos trabajando en la etapa democrática, como Manuel Dammert que tenía una propuesta importante, y luego regresar por nuestras propuestas.
Otro tema es el agua. Buscamos ayuda a defender nuestra ordenanza 036 que señala que nuestras competencias regionales deben ser respetadas por el Tribunal Constitucional y nuestras fuerzas políticas para legislar en materia de agua, nuestros recursos hídricos.
El otro tema es que los Gobiernos Regionales deben ser respetados y no considerados simples tramitadores o mesas de partes. La comunidad solicita y el GR traslada la petición a Lima. Creo que este es un tema de fondo.
El movimiento progresista va a ayudar y encontrar dónde está el meollo, el referéndum constitucional, la nueva Constitución, la Constituyente o cuál es la reforma integral de la Constitución.
Porque el modelo de desarrollo alternativo, solidario humano, va a estar en base de un marco jurídico nuevo también. Porque esta Constitución de 1993 no da para más, es el pantalón que le permite moverse a las transnacionales con mucha comodidad. Esa Constitución les de la facilidad para abusar de los peruanos.
La nueva Constitución será la que ponga las reglas claras y que las empresas cumplan, donde la inversión privada que siempre será necesaria, que tenga las reglas claras y que nos deje una acumulación no solo de divisas sino de transferencia de conocimientos, de tecnología. Asimismo, sea ética y moralmente sostenible y que no corrompa al Estado y no trate de llevarse la plata en carretillas, producto de la evasión tributaria, producto de la muda de capitales. Una constitución que desea el pueblo, que Humala prometió y no la quiere hacer. Estas fuerzas sociales deben estar en condiciones de sumar y hacer posible.

-Le he escuchado su condena drástica contra Sendero Luminoso que estaría buscando retomar el pensamiento “Gonzalo”. Parece ser que un gran sector del país no se dio cuenta de lo que implicó la violencia de dos décadas ¿o se espera, como especulan algunos psicoanalistas, que esa violencia tendría que haberse prolongado en el tiempo y en su acción destructiva?

-GSG. Todo ciudadano tiene el Derecho de buscar su expresión política. El tema está que tras la crítica de ese grupo “movadef” o como se llame, también se ocultan ideas reaccionarias, de ultraderecha, facistas, racistas. Porque también podría aparecer otro partido del sector de la derecha que estimuló para que haya ese terrorismo de Estado y nosotros lo hemos sufrido.
Considero necesario el debate sobre la política en el Perú. Los jóvenes de hoy no saben la historia política del país. Claro, Fujimori la desapareció de las universidades y de los colegios. Antes llevamos el curso de Ciencias Histórico Sociales, que comprendía la historia política de América, del Perú para conocer la historia de los partidos políticos y conocer la historia de los grupos terroristas.
La inscripción o no inscripción de un partido es una consecuencia. Todo ciudadano tiene derecho a formar partidos. Si estos partidos tienen alguna vinculación con Sendero Luminoso, el Jurado de Elecciones no lo inscribirá, pero en el fondo es necesaria una discusión abierta sobre la participación política de los ciudadanos. Los que quieran hacer política que lo hagan a través de partidos dentro del marco constitucional. Y allí se definarán, pero que renuncien a métodos terroristas es un avance. Es bueno que este debate se profundice.

-El liberalismo es una teoría obscena cuya práctica extrema ha destruido toda posibilidad de desarrollo integral de los países, inclusive la expulsión de sus mejores ciudadanos. ¿Qué hacer con esa quinta región que vive en el exterior y que supera los 4 millones de personas?

-GSG. En una conversación reciente un maestro nos decía que nosotros vivimos una crisis de civilización, una crisis del capitalismo mundial, que ya choca contra la existencia de la humanidad, que hace inviable la existencia del ser humano como especie superior.
Porque abastecer de alimentos para tantas personas en el marco del consumismo capitalista, va a ser sumamente difícil, complicado, si seguimos con ese estilo del carro último modelo, de la última computadora, de dónde va a salir tantas materias primas para los próximos cien años.
Las materias primas se van a agotar. El agua provocará guerras interminables. El mundo se gobierna ahora por quién conquista o maneja el recurso agua. No estamos reflexionando sobre la verdadera magnitud.
Nuestros compatriotas se fueron porque el salario y las formas de vida eran mejores y superiores en Europa y EEUU. Y encontraron que vivir en otro país es sumamente duro, es pasar a un modelo esclavizador, y que hoy con la crisis en el norte la gente está retornando a su país. Creo que para los 4 millones de peruanos que están fuera todavía hay espacio, si sabemos reordenar la economía nacional, si sabemos gestionar el territorio nacional, si sabemos valorar el patrimonio de la Amazonía. Considero que es posible construir un modelo de desarrollo alternativo, pero no con la agenda del neocapitalismo salvaje, sino bajo los principios de racionalidad y distribución justa de la riqueza, y de la adecuada gestión.
Los indignados del mundo vamos sumando. Somos la exclusión del sistema. Somos aquellos que el sistema nos ha sacado. Yo creo que el Perú con ese sistema que expulsa a sus compatriotas, que vende sus cerebros, aquel sistema que se organiza para mantener enferma a la sociedad, todos los días con noticias de muerte, es una sociedad que no va a resistir mucho tiempo. Entonces la responsabilidad moral de los intelectuales es esclarecer estos temas y llamar a un modelo racional y seguro que también habrá empresarios que quieren contribuir con él, porque aquel sistema no solo genera inseguridad jurídica sino enormes contradicciones que terminan en conmociones o en una explosión social. Y a ese campo no quisiéramos llegar.

-Todo indica que el gobierno, el Tribunal Constitucional y sectores patrimonialistas concurren hacia el desconocimiento de sus funciones. ¿Cuán grande e importante es el respaldo de sus electores?

-GSG. En realidad se generan incertidumbres, porque la presión política sobre el Gobierno Regional es fuerte y ha sido intervenido administrativamente. Políticamente, con la presión y la división gubernamental, con cinco ministros que van a Cajamarca y la Fiscalía de la Nación, nos indica que toda la maquinaria el poder está detrás de nosotros. La posición de la Confederación de Empresarios, del premierato, conduce a que los próximos meses sea “vacado”. Pero la historia de los pueblos la hacen los hombres y mujeres, y quienes queremos cambios tenemos que estar conscientes de los riesgos que se corren. Los riesgos son que podemos terminar en la cárcel, por atrevernos a cuestionar el modelo económico y al fujimorismo y terminar “vacado”. Para nosotros es una etapa más de la lucha y que marcará en todo caso un desafío también a los progresistas, a la propia izquierda, al propio movimiento social que tiene que dar un salto de calidad, programático.
Somos conscientes de ello. Con esa incertidumbre que generan las transnacionales y que manipulan todo, entonces la vacancia se daría en los próximos años. El gobierno también sabe el costo que le implica el debate que se ha abierto y vamos a explicar a todos los niveles de gobierno. No nos quedaremos con los brazos cruzados. Vamos a continuar, defendiendo competencias regionales, el fuero local, regional y también el fuero congresal y que el presidente de la república cumpla su palabra, con su responsabilidad política.
El gobierno debe saber respetar las diferencias. No hay la llamada mesa del desarrollo regional. Ese acuerdo del desarrollo regional lo estamos debatiendo el gobierno regional y los alcaldes. Lo que señala el premier es unilateral, está deslegitimado. Nosotros hemos presentado una propuesta y estamos esperando que se tome en cuenta nuestro punto de vista.

-La revolución francesa rescata a la familia como esencia de la sociedad. ¿Su familia lo respalda?

-GSG. Toda la familia, mi esposa, mis cuatro hijos, la abuela, los suegros, todos nos apoyan.

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La identidad del nuevo cine crítico estadounidense

Jorge Vergara Estévez (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La identidad cultural en el cine

En las últimas décadas la temática de la identidad cultural ha adquirido una especial relevancia en el arte, la filosofía y la antropología, en las cuales siempre ha estado presente. Actualmente, este interés se ha ampliado con los llamados “estudios culturales”, la sociología y las ciencias sociales ; se manifiesta en los discursos políticos y teológicos , en los medios comunicativos y en el gran público. Esta relevancia de la temática identitaria no es (sólo) una moda intelectual, sino que es en sí misma un fenómeno cultural relevante. En este período de profundos y rápidos cambios culturales muchas tradiciones y formas de vida están desapareciendo, otras están perdiendo vigencia y surgen nuevas sensibilidades y formas de pensar y actuar. Cuando lo aparentemente sólido se disuelve en el aire, los mapas cognitivos y los referentes se hacen difusos, y entonces, reaparece intensamente la pregunta por la identidad cultural, por lo que permanece de algún modo en los procesos de cambio, y proliferan los discursos que intentan esclarecerla.

En este contexto, ha aumentado el interés por “la identidad cultural del cine”, especialmente en Europa . Esta expresión puede entenderse de dos modos, ligados entre sí, pero diferenciables analíticamente. De una parte, el término identidad se refiere al conjunto de características principales que definen determinado cine de un director, de un estilo cinematográfico o del cine de un país, todos los cuales están internamente relacionados a la cultura desde donde provienen. De otra, la expresión se refiere a la relación entre una cinematografía determinada y la identidad nacional. El cine ha sido una fuente de construcción y transformación de las identidades nacionales. Ejemplos paradigmáticos son el cine nacional socialista , el western estadounidense y el neorrealismo italiano. Los dos primeros corresponden a un cine (pseudo) épico, profundamente nacionalista, que intentó ofrecer una imagen de grandeza de sus protagonistas y de sus naciones, y a la vez presenta a sus opositores como seres negativos y execrables. Tanto el cine nacional-socialista como el western comparten una visión dramática de la existencia humana, como una lucha a muerte en la cual se muestra a los judíos y comunistas, así como los indios y los bandidos como enemigos que hay que combatir y destruir. El magnífico soldado-militante nazi, así como el valiente e implacable vaquero fueron convertidos en mitos icónicos, en paradigmas identitarios.

El cine neorrealista italiano, surgido a fines de la Segunda Guerra, tiene un carácter completamente distinto de los anteriores. Su nombre señala su opción estética por un nuevo “realismo”, cuyos personajes representan a los sectores populares, a los más pobres y marginales de la sociedad italiana de posguerra (cesantes, prostitutas pobres, artistas callejeros y otros) mostrando su frustración, pobreza y desesperación, así como su voluntad de sobrevivir. “El neorrealismo posee una vocación de veracidad testimonial, inquietud social y técnicas de creación artística: escenarios naturales, actores no profesionales y desprecio a la retórica de “lo bello” . El neorrealismo construyó su identidad cinematográfica en oposición al monumentalismo del cine fascista orientado a exaltar la grandeza del Imperio Romano, cuya obra principal fue Escipión el Africano de 1937, de una parte. De otra, se diferencia del estilo hollywoodense del “cine-espectáculo” de la época, con sus obras románticas, western y comedias. “Los neorrealistas lejos de proponer sueños evasivos como hacía el cine norteamericano, presentando proyectos de quimeras no realizadas, en las cuales la imaginación del espectador se escapaba de un ingrato presente, enfrentaron al hombre común a la amarga realidad en la cual vivía” . El neorrealismo fue un cine de autor. Sus creadores fueron Luchino Visconti cuya película Obsesión (1942) y La tierra tiembla (1946) son consideradas las obras fundacionales del neorrealismo; y Roberto Rossellini con Roma, ciudad abierta (1945). A ellos se unió Vittorio de Sica con su Ladrón de bicicleta (1948) considerada uno de los mejores películas de la historia del cine; Federico Fellini con sus obras maestras La calle (1954) y Las noches de Cabiria (1957) y Passolini con su notable Mamá Roma (1962). Este cine se convirtió para los italianos de la postguerra en un espacio de autoconocimiento y autorreflexión social.

El cine estadounidense

Paralelamente al neorrealismo, después de la Segunda guerra el cine estadounidense se convirtió en la mayor industria cinematográfica del mundo, no sólo por la cantidad de películas producidas sino por su difusión. La mayoría de las películas que actualmente se exhiben en el mundo, tanto en salas como en televisión, provienen de ella. Incluso en Francia, que mantiene una importante cinematografía propia, la mayoría de las películas exhibidas son estadounidenses. Casi todos los productos de esta industria cultural son “cine de género”, los cuales poseen patrones industriales estandarizados y rigurosos, orientados al consumo y entretención del público masivo. Desde sus orígenes, y en frecuente conflicto con su orientación predominantemente industrial y mercantil, el cine estadounidense ha contado con importantes directores como Orson Welles, cuyos aportes han sido decisivos en la historia del cine. Asimismo, ha atraído y sigue atrayendo a destacados cineastas extranjeros de la calidad de Charles Chaplin, Alfred
Hitchcock, Ang Lee y otros

La cinematografía estadounidense, desde sus inicios, y en directa relación con su carácter industrial, muestra un compromiso profundo con el establishmen, con el american way of life y sus valores, e incluso con la política estadounidense nacional e internacional . “Hollywood inventó Estados Unidos. Modeló, a golpes de maquillaje y carpintería, su historia, su epopeya y su imagen hacia el exterior. Fue la gran empresa de relaciones públicas del país. Gracias a ella, el mundo durante treinta años recibió un baño de american dream. En ese largo período, Hollywood repartía moral, eslóganes patrióticos, trasfondos musicales, modas, héroes y heroísmos para cada una de las situaciones. Sus producciones emitía hacia adentro un inequívoco mensaje de ortodoxia nacional, y hacia afuera se constituían en brazo largo de un imperialismo no sólo político, sino cultural” .

Este compromiso con los poderes establecidos y la reproducción de las relaciones sociales se manifiesta, paradigmáticamente, en el western, en el cine de guerra, pero también en los géneros de comedia, aventura, policial y dramas. Estos productos, habitualmente, poseen una estructura narrativa clásica –particularmente explícita en los filmes policiales-, compuesta por una secuencia de tres fases: ruptura del orden por trasgresión de las normas legales y/o éticas; lucha del héroe contra el trasgresor; triunfo del héroe y restauración del orden . En los géneros románticos y dramáticos esta estructura presenta una variante. La primera fase es la presentación el conflicto o situación dramática; seguidamente el conflicto se desarrolla, por ejemplo, los amantes deben enfrentar numerosas dificultades externas, internas o ambas a la vez; el conflicto se resuelve favorablemente y los amantes pueden realizar su amor.

Esta estructura se inscribe en una “visión de mundo” (Goldman) característicamente moderna en la cual los protagonistas están orientados a la acción. “En un principio era la acción” dice el Fausto de Goethe, sustituyendo la expresión del Nuevo Testamento “en un principio era el Verbo”. Los personajes del cine estadounidense se mueven impulsados por un principio interno inercial e irresistible: la búsqueda de objetivos arduos o dificilísimos de realizar, auténticas “misiones imposibles” (ganar la guerra, detener a los delincuentes, conquistar el amor del ser amado, etc.). Para realizar sus fines deben luchar contra los enemigos, los delincuentes, el destino adverso e incluso sus propias limitaciones psicológicas para conseguir sus objetivos, etc. El desenlace de esta lucha es siempre favorable y constituye el característico “happy end” del cine comercial estadounidense. Esta es una visión de mundo radicalmente optimista, basada en la ilusión de que la voluntad todo lo puede .

La mayoría de las cinematografías contribuyen a la reproducción simbólica de sus sociedades, y en este aspecto, la estadounidense no es excepción. “El cine sirvió durante más de medio siglo - hasta ya avanzada la etapa de la televisión abierta - para reforzar, desde los principales países productores, la labor de propagandización y de legitimación de los valores y los sistemas de vida que les eran propios. Incluidos los que sustentaron modelos para los cuales la medida principal del desarrollo de un país la establecían simplemente sus índices de consumo, o lo que es igual, la dimensión de sus mercado” . El cine estadounidense se ha distinguido por la profundidad de dicho compromiso, el cual sin embargo, empezó a debilitarse parcialmente desde fines de los cincuenta. “Grupos de nueva generación hacen de la realidad del país una lectura muy alejada del optimismo oficial. Atacan el autoritarismo, la represión, y la hipocresía de la vieja moral”. Fue la época de Rebelde sin causa (1955) de Nicholas Ray; de West Side History (1960) de Robert Wise; Matar un ruiseñor (1962) de Alan Pakula; La celda olvidada (1962) de John Frankheimer; A sangre fría (1967) de Richard Brooks; El graduado (1967) de Mike Nicholson; Vaqueros a medianoche (1969) de John Schlesinger, entre otras. Estos filmes incorporaron nuevas temáticas ofreciendo una visión descarnada sobre los marginales, el sistema carcelario, el racismo del sur, etc.

A fines de los sesenta aparece un cine directamente político que ofrece una visión crítica del Watergate, la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles. Algunos destacados directores como Pakula, Cimino, Stone, Parker y Kubrick cuestionaron el sistema político estadounidense, la segregación racial y la participación en la guerra de Vietnam , incluso mostrando crudamente las acciones del ejército estadounidense (bombardeos con napalm, asesinato de civiles y otros).

Stanley Kubrik, Oliver Stone y Spike Lee son los directores más importantes de este cine crítico. Stanley Kubrik es uno de los más grandes directores de las últimas décadas por la calidad de su lenguaje cinematográfico y de sus montajes, en los cuales combinaba excelentes guiones y notables puesta en escena, Destaca asimismo por la importancia de los temas que abordó y su perspectiva crítica que se expresa en la fuerza de sus imágenes y escenas. En sus películas criticó el militarismo con Patrulla infernal (1957), las ideologías belicistas de la guerra fría con el Dr. Insólito (1964), la rebelión de los esclavos romanos en Espartaco (1960), la sociedad anglosajona en La naranja mecánica (1971) y la guerra de Vietnam en Nacidos para matar (1987). Stone es el principal cineasta político estadounidense de las últimas décadas, y su visión sobre la vida política de su país es particularmente crítica. Se hizo conocido por Pelotón (1986), una de las más importantes películas de cuestionamiento a la guerra de Vietnam; realizó dos notables obras de cine político, una sobre la investigación del asesinato de Kennedy JFK y el gobierno de Nixon. Lee es el más importante director afro-estadounidense, cuyas obras han sido un notable aporte a la lucha por la igualdad racial, no sólo en Estados Unidos .

El nuevo cine crítico estadounidense

Desde fines de los noventa, la cinematografía estadounidense presenta una producción atractiva por la variedad, calidad de sus guiones y por sus estilos de narración fílmica. El nuevo cine crítico estadounidense forma parte de esta producción. Este cine posee un doble carácter, por una parte es “demitificador”, pues muestra las sombras y miserias de las principales instituciones y representaciones sociales; de otra, posee una visión de mundo dramática, donde los personajes están situados en un laberinto de conflictos que no siempre encuentran solución. En este sentido, su identidad se ha construido en contraste al cine tradicional de Hollywood, y en general, con el cine de ficción que tiene escasa relación a las condiciones e historias reales, especialmente con las que involucran las principales instituciones de la sociedad estadounidense. Los guiones de sus principales obras de esta corriente son presentados como interpretaciones (fidedignas) de sucesos reales. De una de ellas se ha dicho algo sería válido para las otras: "Elephant es un doble esfuerzo: por atrapar la cáscara de la "verdad", y por subrayar una idea que no solemos tener en cuenta: la terrible normalidad, el olor completamente cotidiano y apacible que suele existir también durante el segundo antes del caos" .

Para realizar este análisis, se seleccionaron 20 películas representativas de los últimos diez años, entre 1998 y 2007, de amplia difusión en su país e internacionalmente. La mayoría positivamente evaluadas tanto por la crítica, con importantes premios en Estados Unidos y el extranjero, así como por el público. Estas son: (1) Georg Clooney, Buenas noches y buena suerte (2005) (2/3) Clint Eastwood: One million dollar baby (2005) y Río místico (2003); (4) Tony Gilroy: Michael Clayton (2007); (5) Paul Haggis: El valle de las sombras (2007); (6) Tamara Jenkins: Savages (2007); (7) Ang Lee: Vaqueros de la montaña (2006); (8) Richard Linklater: Fast Food Nation (2006); (9) Sam Mendez: Belleza americana (1999); (10) Benett Millar: Capote (2005); (11/12) Michael Moore: Bowling for Columbine (2002) y Fahreinheit 9/11 (2004), (13) Sam Penn: Camino salvaje, (2008); (14) Martin Scorsese: Pandillas de Nueva York (2002); (15) Ruddy Scout: Gangster americano (2007); (16) Steven Soderbergh: Erin Brockovich (2000); (17) Todd Solonz: Felicidad (1998); (18) Oliver Stone: W (2007) ; (19) Gus van Saint: Elephant (2003); y (20) Simon West: La hija del general (1999).

La mayor parte de estos directores son estadounidenses, pero hay algunos extranjeros incorporados a dicho cine como el sudcoreano, Ang Lee, el canadiense Paul Haggis y otros. Sus edades y experiencia cinematográficas son muy diversas. Hay nuevos cineastas como Benett Miller y veteranos como Clint Eastwood; operas prima como Belleza americana de Sam Mendez, primeras obras como la de Georg Cloney, y junto a los filmes de experimentados directores como Martin Scorsese. La mayor parte son ficciones, aunque basadas en hechos reales, y entre las obras analizadas se ha incluido dos documentales de Moore, el más conocido de los directores de este género. Su lenguaje y puesta es escena es también muy diferenciado. Desde la notable construcción estilística de Elephant de Gus van Saint, hasta el leguaje tradicional de La hija del general de Simon West.

La hipótesis interpretativa es que cada uno de estos veinte filmes es análogo a un mitema, es decir un elemento que posee su propia unidad, pero “siempre aparece intercambiado y reensamblado –“atado” era la imagen de Lévi-Strauss— con otros mitemas relacionados de diversas formas, o unido en relaciones más complicadas, como una molécula en un compuesto ”. Es decir, cada obra posee su propio sentido, pero, en el análisis conjunto de ellas, se constituye un sentido más amplio, que constituye una dimensión importante de la identidad cultural del nuevo cine crítico estadounidense. Cada una puede ser considerada como un fragmento, una parte de un todo-de-partes, una expresión de un gran saga, de un gran relato fílmico sobre la sociedad estadounidense, una suerte de Comedie humaine.
Gadamer señala que el principio de la hermenéutica es el mismo de la retórica: para comprender el sentido de una obra, o de un conjunto de ellas, debemos interpretarla como parte de una totalidad. Esa puede estar constituida de elementos análogos, o heterogéneos, o bien tanto de los unos como de los otros.

En El valle de las sombras (In the valley of Elah), también traducido como La conspiración (2004) del director canadiense Paul Haggis hay dos escenas claves, una al inicio y otra al final del filme. Hank, el protagonista, un veterano de Vietnam, hace que un empleado salvadoreño vuelva a izar la bandera estadounidense que por error, había izado al revés. Le explica que esa postura significa, en el lenguaje náutico, un urgente pedido de auxilio. Al final de la película, cuando ya ha descubierto quienes asesinaron a su hijo y la complicidad del ejército con los criminales, vuelve a detenerse, y él mismo iza la bandera al revés, simbolizando el naufragio moral y el desencanto de su país. Una clave anterior la encontramos en la película canadiense La decadencia del imperio americano (1986), de Denys Arcand. Allí se presenta la tesis -enunciada por sus personajes que son historiadores profesionales-, de que dicha decadencia proviene de la pérdida del sentido de la comunidad y de la nación, por la instauración de un radical individualismo hedonista. Esta audaz conjetura del discurso cinematográfico de 1986 reaparece como una certeza veinte años más tarde. El nuevo cine crítico estadounidense muestra que este individualismo radical está disolviendo la familia, las instituciones dañando la convivencia social y poniendo en crisis la sociedad. Si cada uno persigue sus obsesiones y adicciones particulares, el resultado es lo contrario de la mano invisible de Smith. Es sólo el desorden, la injusticia, la concentración de poder, la soledad, la inhumanidad en las relaciones personales y el deterioro de la subjetividad.

Felicidad, La belleza americana, Río místico y Savages constituyen una crítica corrosiva a la apariencia de normalidad y respetabilidad –bajo la cual acechan los monstruos personales-, de la clase media estadounidense, la que representa, por excelencia, el american way of living. Sobre Savages se ha dicho, lo que podría extenderse a la mayor parte de estos filmes: “El sueño americano que el Hollywood clásico pusiera como meta ha desaparecido como referente, y ésta película es uno de los miles de ejemplos que existen hoy día. Estética feísta, repleta de personajes que encarnan antihéroes urbanos que se acercan más a lo que cada día nos pasa por delante de las narices. Historias más reales y menos artificiales de lo que estamos acostumbrados y por extensión mayor cercanía y por lo tanto una mayor identificación con los personajes y la historia” . Por su parte, dice un comentarista de Río místico: “Cada uno a su modo desarrolla su personal tránsito de la desesperación a la brutalidad, del aturdimiento a la locura, de la duda a la certeza, respectivamente” . El esquema clásico de la narración se rompe, “se descarta la figura emblemática del héroe solitario”, no hay ni recuperación del orden, happy end, sino seres que fracasan existencialmente.

Esta temática está relacionada con la de la violencia que muestra sus múltiples rostros en la sociedad estadounidense. Este cine denuncia la violencia que el Estado y los individuos ejercen sobre los más débiles, y expresa una compasión profunda hacia sus víctimas. Estamos lejos del mito conservador del cine estadounidense tradicional que es una celebración de la violencia mediante el aprisionamiento o destrucción de los enemigos del orden, sean ellos internos (indios y bandidos del western; gangster o delincuentes actualmente), o extranjeros (japoneses, alemanes, rusos y vietnamitas, etc.). En Pandillas de Nueva York los “nativos” xenófobos agreden, someten y explotan a los emigrantes irlandeses, a la vez que el Estado obliga a los pobres a hacerse soldados y desencadena la violencia represiva sobre las multitudes rebeldes.

Buenos días y buena suerte denuncia la persecución anticomunista de los macartistas, disfrazada de defensa de las patria; análoga a la que ejerce sobre los presuntos terroristas árabes en Fahrenheit 9/11 (2004). Se muestra la violencia homicida del ejército estadounidense de ocupación contra la población civil iraquí en el Valle de las sombras. La violencia pedófila aparece desencarnadamente en Felicidad y Río Místico, así como la irracional violencia homicida de los escolares de en Elephant y Bowlings for Columbine que manifiestan, dramáticamente, una cultura de la violencia cotidiana en Estados Unidos, estimulada por la libre compra de armas. En Capote se explora la psicología de dos asesinos marginales, victimarios y víctimas del abandono y de los hospicios. También aparece el homicidio, para ocultar la corrupción de una empresa en Michael Clayton; de un soldado por sus compañeros en El valle de las sombras; de una joven oficial por sus compañeros en La hija del general, y contra un joven homosexual en Vaqueros en la montaña.

Este cine crítico se caracteriza por el radical cuestionamiento a las organizaciones e instituciones sociales estadounidenses. En Buenos días y buena suerte se manifiesta la arbitrariedad y los prejuicios anticomunistas del senado estadounidense que apoyó la delirante campaña persecutoria del senador McCarthy. La corrupción, el machismo homicida y el encubrimiento de asesinatos del ejército estadounidense es tema de El Gangster americano, La hija del general y El valle de las sombras. La corrupción policial aparece claramente en Pandillas de Nueva York y en Gangster americano. Fast Food Nation y Michael Clayton denuncian la acción inescrupulosa de las grandes empresas químicas y de alimentos. En Erin Brockovich se muestra la conducta ilegal de una gran industria química que envenena el ambiente y enferma gravemente a su propio personal. La crueldad y inhumanidad del “deporte” boxeril es tratado en One million dollars baby. Por su parte, Camino salvaje, Felicidad y Belleza americana cuestionan la hipocresía y la miseria moral de la clase media estadounidense: blanca, protestante y conservadora. Bowling for Columbine contiene una explícita crítica a los fabricantes de armas, las autoridades que permiten su libre comercialización, y las organizaciones que defienden esta libertad de comercio. Dos documentales, Fahrenheit 9/11 y W son una crítica al gobierno y a la historia personal del ex presidente George Bush, hijo. Incluso el mito de los vaqueros, paradigmas de masculinidad, es interpelado en Vaqueros en la montaña.

Estas películas presentan dramas éticos que asumen y expresan una visión de mundo trágica, en el sentido expresado por Paul Haggis en su película cuyo título original es In the valley of Elah. Allí el protagonista, el padre del muchacho asesinado, relata a un niño la historia bíblica del joven David que lucha y vence al guerrero Goliat, en el valle de Elah. En la mayor parte de estos filmes, encontramos un trágico conflicto entre individuos movidos por valores éticos (la búsqueda de la verdad, la justicia y otras) que enfrentan al Estado o a poderosas organizaciones públicas o privadas, pero sólo algunas veces consiguen afirmar su individualidad frente a ellas. En algunas de estas películas: Michael Clyton, El valle de las sombras, Erin Brockovich, Buenas noches y buena suerte aparecen héroes cívicos solitarios que luchan por la verdad y justicia enfrentando poderosas organizaciones públicas o privadas. Arriesgando su vida, libertad e imagen consiguen develar los delitos ocultos, los abusos de poder y, en cierta medida, restaurar el orden. Estos personajes idealizados representan este optimismo profundo del cine estadounidense, y aunque se les podría denominar personajes quijotescos constituyen el reverso del personaje de Cervantes, logrando lo que parecía inicialmente imposible, gracias a su inteligencia, coraje y astucia.

Estas películas muestran la sociedad estadounidense desgarrada por conflictos entre valores socialmente afirmados y las conductas trasgresoras, motivadas por la búsqueda del provecho particular. Esta sociedad individualista no respeta los derechos concretos de los individuos. Pretende ser un estado de derecho y realiza la injusticia y el abuso de poder. Las empresas dicen satisfacer las necesidades de sus clientes, pero los engañan o perjudican. Con frecuencia, la policía es corrompida por los delincuentes. Por ”razones de Estado” inconfesables los gobernantes y las fuerzas armadas mienten y engañan. Proclaman que interviene en el extranjero para llevar la libertad y democracia e instauran la dominación y la muerte. Afirma el valor de la paz y promueve la violencia en todas sus formas.

El sociólogo Merton, ya en 1949, mostró que la sociedad estadounidense estaba entrando en una profunda crisis cultural y moral, expresada en sus contradicciones e incoherencias. Esta sociedad había convertido en valor supremo el éxito y la eficiencia, tanto a nivel individual, como social, pero su búsqueda se realizaba trasgrediendo sus propias normas éticas y legales . En su fase actual, estos conflictos se han agudizado y ya no sólo están situados en la relación entre los individuos y las instituciones, sino también entre ellas y el interés general de la sociedad. El nuevo cine crítico estadounidense se ha convertido en un espejo donde esta sociedad puede verse a si misma y reflexionar sobre su situación. Este arte valeroso no sólo representa la realidad, sino que muestra su dolorosa verdad. Por ello, constituye un notable ejemplo ético artístico para otras cinematografías.

Jorge Vergara es Dr. en filosofía de la Universidad de París VIII y profesor de la Universidad de Chile.

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