jueves, 9 de febrero de 2012

Música: Canciones indígenas norteamericanas

ARGENPRESS CULTURAL

Las culturas precolombinas tenían distintos grados de desarrollo al momento de ser brutalmente impactadas por los europeos que llegan a tierras americanas para el siglo XVI. Ese desarrollo se evidenciaba en los más diversos aspectos; obviamente, también en la música.

Los aerófonos y las percusiones fueron los instrumentos mayormente usados por todas las culturas indígenas de América. En casi todo lo que hoy día constituye Estados Unidos y Canadá, la música fue acompañada de percusiones monofónicas, y comparativamente con los pueblos que se encontraban en Centro y Sudamérica, era menos compleja. Se cree que en el centro de México y Centroamérica la música fue hecha a partir de escalas pentafónicas. Del Norte quedan muy pocas evidencias, y lo que hoy día pudo reconstruirse nos presenta un desarrollo musical no muy especializado, más bien monocorde, centrada en buena medida en importantes elementos rítmicos.

Se suele considerar que antes de la llegada de los europeos, la música era inseparable de las festividades religiosas, festividades que incluían una gran variedad de instrumentos de viento y percusión como tambores, flautas, conchas de caracol (usados como trompeta) y tubos de lluvia. En cuanto a los instrumentos cordados, algunos grupos llegaron a emplearlos utilizando elementos naturales (frutos y troncos ahuecados) e incluso la cavidad bucal como caja de resonancia; usualmente no se emplearon sino dos o tres cuerdas tensadas sobre algún arco, mismas que eran punteadas, con o sin plectro, sin formar lo que en Occidente se conoce como armonía. En general se puede decir que no se tiene una idea precisa de cómo pudo haber sido aquella música, puesto que no se preservan documentos con notación musical; sin embargo algunos cronistas españoles, los misioneros, señalan que las percusiones servían como medios de comunicación y narran que fue tal su sonoridad al llegar que los espantaba. Los numerosos pueblos que habitaban América del Norte no habían desarrollado cordófonos.

Después de la entrada de los españoles, el proceso de conquista espiritual se vio favorecido, entre otras cosas, por el servicio musical litúrgico al que se integró a los indígenas cuyas dotes musicales llegaron a sorprender a los misioneros. Fueron de tal magnitud las dotes musicales de los indígenas que pronto aprendieron las reglas del contrapunto y la polifonía e incluso el manejo virtuoso de los instrumentos, ello ayudó a que no fuesen solicitados más músicos traídos de España, lo cual molestaba significativamente al clero. La solución que se planteó fue no emplear sino a cierto número de “naturales” en el servicio musical, no enseñarles contrapunto, no permitirles tocar ciertos instrumentos (alientos metales, por ejemplo, en Oaxaca, México) y, por último, no importar más instrumentos para que los indígenas no tuviesen acceso a ellos. Esto último no fue óbice para el goce musical de los indígenas, quienes experimentaron la construcción de instrumentos, particularmente de cuerdas frotadas (violines y contrabajos) o punteadas (tercerolas), es allí donde podemos encontrar el origen de la ahora llamada música tradicional, cuyos instrumentos poseen una afinación propia y una estructura típicamente occidental.

En lo que concierne a la música de los pueblos norteamericanos (navajos, sioux, apaches, cherokees, cheyennes, iroqueses, black feet, etc.), habitando hoy todos ellos “reservas”, es decir, cotos cerrados donde los europeos los confinaron, encontramos en la actualidad desarrollos relativos. Los años de colonia, aislamiento y segregación no permitieron que el arte musical siguiera perfeccionándose. El producto musical que nos ofrecen presenta melodías relativamente sencillas, importando especialmente el trabajo rítmico.

Dejamos aquí algunos ejemplos de esta música.




Vamos y venimos

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Vamos y venimos de un lugar a otro y, sin embargo, no nos hemos movido del mismo sitio: el universo. ¿Cómo expreso esa percepción? Con esta leyenda: “Todo es uno”, principio ya presente en las antiguas creencias religiosas orientales y en los filósofos presocráticos. Cuerpo y alma, uno, los dioses y los hombres, uno, energía y materia, uno.

Uno somos con la arquitecta abeja, uno con nuestro perro mascota. Alguna vez nos enseñaron que el instinto es característico del animal y la razón propia del hombre, llegándose a oponerlos entre sí. Pues no, ambos son uno, sin cesar puestos a prueba: la capacidad para adaptarse a los cambios, esto es, dicho en otras palabras: elaboración de las estrategias para sobrevivir, de eso se trata cuando se apela al instinto animal o a la razón humana.

No siempre las estrategias son deliberadas, sino que recogen la información existente en bodega gracias a la inercia del pensamiento científico, que funciona aun sin demanda. Fue puesto en marcha con la famosa manzana endiablada que comieron Eva y Adán y desde entonces es “el rayo que no cesa”. Conocer, conocer, conocer y de pronto, a mediados del siglo XX, se pone a punto una fuente de energía como nunca antes vista, la nuclear. Ahora sabemos para quien trabajaban Rutherford, Becquerel, Roentgen, cuando investigaron el microcosmos hasta dar con un modelo de átomo. De ellos a Fermi, que obtiene la reacción en cadena. Así, partiendo del gran aporte teórico en el siglo XIX a la resolución práctica en el siglo XX, resultado: la energía nuclear puesta en manos del hombre. Sirve para la paz, sirve para la guerra. Es contaminante. Un peligro eventual, la caída de un cuerpo extraño venido del espacio exterior, podría neutralizarse con un certero disparo desde la Tierra. Energía nuclear aunada a cohetería pueden salvarnos o borrarnos de la faz del planeta. Declarar el holocausto o protegernos del holocausto venido del espacio exterior, todo uno, la misma caja de Pandora.

Un cambio a la orden del día: se agotan petróleo y carbón, se ha creado la necesidad de contar con una fuente alterna de energía, de preferencia renovable. Otro cambio: se obtiene, pero es sucia, radioactiva. El problema de la energía sigue en pie aun cuando ya se manejan las fuentes de origen vegetal. De todos modos, la investigación y las tecnologías nos han dejado “by the way” un par de regalitos: la bomba apuntando desde plataformas de lanzamiento, abriendo la posibilidad de suicidio colectivo de la humanidad. Y nos han dejado el arma de defensa contra aerolitos, meteoritos, cometas y demás objetos cósmicos que osen tomarnos de tiro al blanco.

Así, palos de ciego. El hombre, de operador del cambio pasa a objeto cambiado. Es la interacción. En fin, resulta vital encontrar respuestas cuando todavía nos debemos a Mamacita Naturaleza con sus erupciones volcánicas y terremotos incontrolados, con sus sequías e inundaciones, meteoritos y cometas. Y la gran dependencia orgánica: Mamacita Naturaleza sigue siendo la materia prima de nuestros cuerpos, fuente de los alimentos y del oxígeno para respirar del agua. En fin, todo. Y no salimos ni saldremos de nuestro estado de lactantes, Mamacita Naturaleza siempre llevará un as escondido en la manga, rotulado como “lo desconocido”. Porque en todo somos uno con ella, menos para sus trampitas.

Erwin Schrödinger, uno de los físicos geniales del siglo XX, comenta: “Einstein nos dice que la energía es masa y la masa es energía, que ambas son una sola y misma cosa” (Nuestro concepto de la materia). Y el propio Einstein: “Lo que impresiona nuestros sentidos como materia es en realidad una gran concentración de energía en un espacio relativamente limitado” (La Física, aventura del pensamiento, escrito en colaboración con Infeld).

Así, la energía reina por doquier. Pero en algún momento se hace nudos, y pasa a ser llamada masa. Si se trata de la acción gravitatoria ejercida por la Tierra sobre los objetos, lleva por nombre el de “peso”.

Una micropreguntitita: ¿a qué viene todo esto, estas disquisiciones sobre la inmortalidad del cangrejo, que probablemente estén equivocadas? La neta, no lo sé. Vamos y venimos sobre el texto como el hombre lo hace sobre la Tierra. Bueno, esto aclarado, prosigamos con el microcosmos.

Para tener una idea de lo que es, al menos una microidea, nada mejor que cultivar una cierta empatía hacia el electrón, la partícula de carga eléctrica negativa del átomo. Vean lo que pesa: un quintillón de veces menos que un kilogramo. Es decir, un kilogramo dividido en un millón de partes iguales, luego tomar una de ellas y dividirla nuevamente en un millón, y así hasta completar cinco veces. No sé cómo le hacen los físicos para pesar un electrón, así nos informan sin dar explicaciones de procedimiento. Un mundo donde “la pequeñez es lo más grande que hay” al punto que el electrón pierde significado en términos de peso y, según la índole del experimento, se presenta como partícula o como onda, desconcertando a los lógicos terrícolas. ¡Qué mala onda!

Bueno, ya me cansé con esto del micromicro, vamos a otro lado.

Y si dejamos los dominios de la Física, en cuanto se lanza una mirada curiosa al suelo que pisamos, aparecen las sorpresas: hay hormigas que esclavizan a otras más débiles y las obligan a trabajar a cambio del sustento. Y nosotros creíamos que ésta era una institución típicamente humana... Otras hormigas mantienen en sus viviendas a rebaños de animalitos de los cuales extraen una sustancia nutritiva. Y nosotros creíamos que la domesticación de plantas y animales había sido un gran salto característico de la especie humana que así pasaba de nómada a sedentaria... Sin contar que hormigas, abejas y demás sociedades de insectos han desarrollado la división del trabajo, donde unos son obreros, otros soldados, presidiendo la gran reina madre que a todos engendra.

Es cierto que estas capacidades cobran otro sentido en el contexto hombre y lo llevan hacia delante, como eslabón de una cadena de transformaciones, mientras que las sociedades de insectos aparecen detenidas en la evolución. Pero, aun así, nosotros, más jóvenes y veloces, no llegamos a distinguirnos de otras especies animales en rasgos de primer orden, como se ha ejemplificado. Y qué decir de Pulga, nuestra perrita, y Lulú, la del vecino. Viven peleando pues se disputan el territorio de un jardín común a las dos casas. Pero de inmediato interrumpen sus pleitos domésticos si aparece un extraño queriendo entrar al condominio y se despliegan en posición de combate, dando furiosos ladridos. Verdaderamente, una lección de política y estrategia militar, sin necesidad de plantearse el enunciado teórico: de cómo las contradicciones internas dejan lugar a las externas en presencia del enemigo común.

Podríamos aprender, bien inestable resulta la famosa racionalidad humana, En determinadas condiciones históricas, se suele romper: es cuando perdemos los controles y tanto salimos a la calle armados y decididos a matar a quien se cruce, como colectivamente nos dejamos seducir por el nazismo, tal cual le sucediera al pueblo alemán en los años treinta y cuarenta. Joseph Goebbels, Ministro de Instrucción Pública y Propaganda del Tercer Reich, fue el más fiel colaborador de Adolfo Hitler; aquél, su mujer y sus hijos siguieron al Führer en el acto final del suicidio. Pues bien, Goebbels hizo célebre esta frase: “Cuando oigo la palabra cultura, echo mano del revólver”. Y esta otra: “No importa que sea verdadero o falso, lo que vale es repetirlo muchas veces hasta que lo crean”. Aquí está claro cómo caduca la razón reflexiva.

Varios siglos han transcurrido desde que Shakespeare dijera “¡arriba el telón!” y los mortales de hoy seguimos siendo hamlets, otelos, yagos, romeos, julietas, hijos del rey Lear, macbeths: la evolución histórica no nos ha quitado las pasiones. Tal vez lo haga en el siglo XXI. De todos modos, la venda ha caído de los ojos. Más de siglo y medio ha transcurrido desde que Darwin lo revelara : somos una especie animal descendiente de otras, una especie sumergida en el movimiento general de la evolución. Y algo menos de tiempo ha transcurrido desde que Freud tomara por asalto la mente humana. Si queremos un fresco del hombre de hoy, ahí están, coloridas, las treinta y siete obras teatrales de Shakespeare. Y si buscamos respuestas al “conócete a ti mismo” que Sócrates tomara del templo de Delfos para hacerlo divisa, ahí está Freud, más de dos y medio milenios después, dando cuenta de cómo interaccionan las subjetividades, esa Etología para la especie humana, cuyos orígenes son anticipados por Lamarck, Darwin, Wallace.

Vamos y venimos de un lugar a otro. Concluimos que todo es uno. Es la concepción unitaria del espacio. Pero acabamos de introducir la evolución de las especies, segmento que culmina en nosotros y por ahora la evolución de la materia. Es decir, a la vez que todo cambia, todo permanece. En ese sentido todo es uno, y a la vez todo es siempre. Y seguimos adelante a pesar de permanecer en el mismo sitio, este universo que por ahora nos ha cedido el área de un sistema solar para su exploración y ulterior poblamiento. Todo es uno, nosotros incluidos. Si alguna vez nos convertimos en seres de pura energía, seguiremos atrapados en la red del universo, que es uno y es todo. Para no aburrirnos vamos y venimos, nuestra planta está en la Luna, nuestras sondas tocaron Júpiter y una dejó el sistema solar, nuestros ojos y nuestros sensores reciben la luz de distintas galaxias, accediendo a un continuo más allá. No sabemos a qué encuentros nos lleva el sistema solar, pero, como el pájaro brincando de un alambre a otro de su jaula, vamos y venimos.

Todo es uno, todo es siempre.

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Antropología: Tribu Toulambi en Papúa Nueva Guinea cuando contacta con un ser humano blanco por primera vez (Video)

ARGENPRESS CULTURAL

En pleno siglo XX, en 1976 más exactamente, el equipo de Jean-Pierre Dutilleaux, explorador y etnógrafo, tuvo el privilegio de contactar, luego de muchos obstáculos, con el grupo étnico Toulambis, una tribu que jamás había visto a un ser humano blanco, ni se había relacionado con el mundo exterior.

Este grupo constituye uno de los aproximadamente cien grupos étnicos que viven aislados y sin contactos con el mundo globalizado, guiado por los patrones occidentales en muy buena medida.
Es interesante observar las reacciones del encuentro con otros seres humanos de diferente color de piel y cabellos: la sorpresa, el temor, la curiosidad, el asombro, la tensión grupal ante lo desconocido. Finalmente se impone el invencible deseo por relacionarse con otros seres humanos.


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Actimel VS Mortadela con Aceitunas

Francisco Angulo

El otro día me enteré, de que ya al nacer llevamos el virus de la gripe a cuestas, resfriado materno le llaman, por lo visto ya nacemos infectados. Comienza entonces una batalla a vida o muerte, nuestras defensas contra el maldito virus, solo hace falta enfriarse, mojarse o estar falto de alguna vitamina, para que esta maldita enfermedad vaya ganando la batalla.

¿Cómo es posible que aun no se haya encontrado una vacuna para un simple constipado? Hace apenas unos días leí una noticia en la que hablaban de una cura para la mayoría de tipos de cáncer y no hace más de unas semanas que vi anunciar una vacuna para el VIH. Son enfermedades que representan un gran gasto para la seguridad social, en cambio no sucede lo mismo con el antiguo resfriado. Todo tipo de remedios se venden sin recetas, ya sea en farmacia, en herbolario, grandes almacenes y hasta en el chino del barrio. Estos productos vitaminados, que van de las Aspirinas, el Frenadol, Bisolgrip, a multiestamínicos granulados, vitamina C, jalea real e incluso zumos concentrados.

¿Cuántas empresas se arruinarían si la gente no se resfriase?

Pero si incluso te venden yogures y cereales, creo que hasta la mortadela se vendería mejor si se le atribuyesen mejoras para las defensas. Piensen:

Por favor: póngame cuarto y mitad de mortadela con aceitunas, que he oído que viene una ola de frío y no quiero resfriarme.

¿Pero qué le pasa a ese montón de cerebritos? tenemos científicos que mandan cohetes a la luna, investigadores en física cuántica, químicos que son capaces de hacer cualquier tipo de experimento con gaseosa marca La Revoltosa y ¿no hay ni uno que sea capaz de desarrollar una vacuna que cure el común de los constipados?

Toda la vida luchando, unas veces en cama y otras trabajando y la maldita gripe siempre acechando. Es una batalla perdida, desde el mismo momento en el que nacemos. Puede que resistamos unos años, quien sabe a lo mejor más de ocho décadas, pero al final el maldito resfriado materno ganara la batalla, pues es este constipado común el que nos acaba enterrando.

Total: ¿Quien quiere vivir ochenta años con tos, fiebre y con el moco colgando?

Si tienes a la vez calor y frío, la cabeza te da vueltas y la garganta parece alfileteros, si te has tomado cuatro Actimel enteros, es posible que hayas dejado de estornudar, pero no por que las ganas te hayan faltado, más bien por miedo cagarte por un estornudo descontrolado.

PD. Si tras injerir unos canapés de mortadela, los síntomas remiten, no olvides comunicarlo al sindicato de carniceros y charcuteros, estarán contentos de poder añadir una etiqueta con el valor curativo-nutritivo de este entremés o aperitivo.

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Plástica: El museo del Vaticano

El Ave Fénix (Desde Nueva York, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El complejo de Museos del Vaticano es un patrimonio cultural único de toda la Humanidad.

Durante el Renacimiento, los Papas fueron los primeros soberanos en hacer públicas sus colecciones de obras de arte. Producto de ello, hoy día el Vaticano presenta una maravilla de casi siete kilómetros de galerías de exposición donde pueden apreciarse las más exquisitas obras de arte del mundo.

Fundado por el Papa Julio II al principio del siglo XVI, agrandado y enriquecido posteriormente por los siguientes pontífices, el complejo de museos vaticanos presenta una cantidad tal de obras que cubre cinco hectáreas, las cuales es imposible de apreciar en una sola visita.

Todo el complejo presenta las siguientes secciones:

• El museo egipcio (con sarcófagos, bustos, amuletos, momias, estatuas)
• El museo de obras romanas (BraccioNuovo)
• El museo de obras greco-romanas
• El museo etrusco
• Salas de tapicería de Flandes
• Salas de cartas geográficas (con mapas de distintas épocas)
• Las cámaras de Rafael Sanzio
• Los apartamentos Borgia (con una espectacular colección de arte religioso)
• La Capilla Sixtina (pintada por Miguel Ángel Buonarotti)
• El Museo gregoriano profano (esculturas y sarcófagos)
• El Museo misionero etnológico (con objetos de diferentes religiones: budistas, hinduistas, del Islam, etc.)

Presentamos aquí un rápido recorrido a través de 53 imágenes. Una pequeña muestra de una monumental exposición.


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Recicladores del derrumbe post anarquía

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A las palabras se llega. Y es posible que, en este tiempo donde se le da excesiva importancia a los formatos (como si la vía hubiese matado al mensaje), no estemos logrando llegar a ninguna palabra. Todos, por ejemplo, es una palabra a la cual aún no hemos llegado. Mientras tanto, significa hipocresía. De la opinión convertida en derecho secuestrado pasamos a la opinión como grito fragmentado. Y es tanto el grito (que retumba como una secuencia de ecos interminables) que no se comprenden las (pretendidas) palabras. En el tiempo el poder ha utilizado la palabra como medio de dominio. Descartarla, por creer que es un asunto de sabios, es tan contraproducente como manosearla como si fuese un objeto desechable. La palabra es una puerta hacia la liberación del ser. El poder lo sabe y por eso la sella.

A veces parece inexplicable que hoy, en el siglo XXI, la discusión pública le de mayor importancia al formato que, según el poder, terminará dominando la vía para difundir los medios escritos (literatura, prensa, etc.). Sin embargo, esto más que asombro, es parte de la vieja dicotomía que el poder le introduce al pueblo para que dirija su atención hacia asuntos que sólo consiguen tapizar lo verdaderamente importante. Todo esto como si la antigua discusión entre forma y fondo aún fuese un interminable lago que no terminamos de atravesar. No obstante, como de costumbre, el poder deja al pueblo con su enredo conceptual (que como telaraña atrapa la cotidianidad de las personas) y, como monstruo insaciable, devora el fondo (de una vez por todas) y deja en el camino la forma como un cascarón vacío. (El final del mensaje se decreta tanto cuando se omite como cuando satura). Observar, desde una distancia prudencial, la actual vorágine que parece llevarlo todo hacia lo digital, como si el mundo fuese a explotar en dos meses, permite descubrir, con la risa contenida, que esta mala tragicomedia persigue dejarnos vacíos de fondos. Y lo de la risa es por la forma (hablando de forma) como tan fácilmente aceptamos discutir lo que nos ponen a discutir.

Si la discusión no estuviera dirigida, y si mirásemos de frente el trecho que hemos recorrido, quizá nos parecería absurdo que en este momento de la historia le estemos dando mayor importancia al invento que al mensaje. Todavía el medio es el mensaje. Hoy, a simple vista, parece que se atiende más al formato (si ya es e-book o si aún sigue siendo impreso) en el que un autor publicará su próximo libro que al contenido de la obra. Sin embargo, sospecho (sólo sospecho) que la actual desvalorización de la palabra, y lo que ella significa como puerta, llevará al individuo a una salida donde no sean necesarios los medios como intérpretes del todo. Sería el colapso del medio como vehículo uniforme de la versión de realidad que diseña la cultura dominante. Se trataría de un hombre no mediático nacido de la saturación de la palabra y de la desvalorización de los medios convencionales. La anarquía de internet, donde cada quien se asume como la opinión, la crítica, el testimonio y el evangelio totalizador, podría desencadenar, en un momento de la ruta, en la implosión de todos los contenidos generalistas y ridiculizantes (de la vida) que durante tanto tiempo nos han vendido los medios conservadores. La vida que no era vida, que nos vendieron los medios segundo a segundo, podría estar recluida en un largo período de terapia intensiva. ¿Qué surgirá después del derrumbe del sistema mediático conservador? ¿Qué ocasionará la anarquía del evangelio individual que opera como una batalla silenciosa entre el yo material y el yo virtual que se libra ante la pantalla de un ordenador que simula ser el epicentro del universo? A la anarquía global podría llegarse más que por un problema económico, alimenticio o ecológico, por un problema de no comprensión de lo mínimo.

Mientras llegamos a las respuestas, hay que saber llegar a las palabras que, como desperdicios, han quedado en el camino. Es posible que, como recicladores del derrumbe post anarquía, aprendamos a reutilizar lo que una vez creímos que sabíamos.

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Palabras sobre la nieve

Pedro Antonio Curto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“La nieve no es sólo felicidad, no es sólo calma o anestesia para el dolor, diríamos que la nieve, como el desierto, como el espacio invadido por la niebla o la noche, se convierte en el espejo de quien la contempla; es lo que tú eres o desearías ser, despierta la imaginación, y hace que el escritor torturado pueda ver sobre ella el ángel negro. Ese raro espejo poético hace que cada cosa pueda ser esa misma cosa y su contraria.”
Es el viaje a través de la nieve al que nos invita la escritora Menchu Gutiérrez en su libro “Decir la nieve” (ediciones Siruela) en la que se nos presenta a ésta como algo más que un mero elemento climático, sino que transciende a una fisicidad espiritual, capaz de convertirse en emoción cuando nos comunicamos con ella, dotada de un simbolismo que nos llena la visión con su blancura, pero que tras ese color en apariencia neutro, están un crisol de colores cálidos. Son los rostros ambivalentes que nos muestra la nieve, que pueden ser tanto de dulzura como de ferocidad, de dureza como de muerte, dureza y fragilidad al mismo tiempo. Por eso ha atraído sobre su fría blancura, la atracción de poetas y pensadores. Así Menchu Gutiérrez nos la enseña a través de la emoción, de lo simbólico, de las metáforas, de las experiencias, va tejiendo un ensayo simbólico recorriendo las visiones de escritores como Kawabata, Kadare, Tanizaki, Danilo Kiŝ, Dostoyevski, Tsavetáieva, Hemingway, entre otros.

No es extraña la presencia de varios autores japoneses, pues para ellos la nieve es parte de su cosmovisión, emparenta con la fugacidad de los cerezos en flor, con los elementos que se transforman y que solo durante unos instantes, pueden alterar la plenitud, como dice un haiku: “La nieve que ayer/ caía como pétalos de cerezo/ es agua de nuevo.” O en una frase de Busho: “La nieva de la cima piensa que es eterna, más sólo es el sueño de un volcán.”
Una de sus características es el silencio, hace enmudecer al paisaje a la vez que lo transforma y por eso puede convertirse en materia poética, en un elemento que en su envoltura, en las sensaciones que produce, en las visiones que ofrece, es un elemento para la creación. Es posiblemente, una de las cosas que más nos aproxima a la experiencia del silencio. Esa experiencia creativa es la que invade al escritor protagonista de Las nieves del Klimanjaro de Ernest Hemingway, un hombre insatisfecho con su vida y su obra, que después de ser herido, con otra herida en su interior, volando en un aeroplano, comprende la pequeñez de las cosas ante las cumbres nevadas y la fusión de sus propios recuerdos.

La autora nos muestra también como las nieves pueden contener a Eros y Tanatos. Así nos lo describe en un relato propio perteneciente a una de sus novelas, una mujer que realiza un coito con la nieve, o como se define en otro sentido por parte del poeta brasileño Lêdo Ivo: “Cuando te amo, pienso siempre en la nieve/ en una nieve tan blanca como el propio esperma.” A la muerte nos acerca por ejemplo a través del autor yugoslavo Danilo Kiŝ, que nos cuenta un relato donde un hombre que escoge la nieve para suicidarse, como una forma de entregarse a su calor frío, de abandonarse a su dulzura embriagadora y asfixiante, desechando otros métodos de darse muerte más violentos. Y para finalizar, un relato donde la realidad y la ficción se mezclan, Robert Walser. El escritor había hablado sobre la nieve, para él era una fuente de inspiración, (“el frío es para mí un fuego abrasador, indescriptible”)y como si de un protagonista de sus propios relatos se tratara, murió sobre la nieve, en uno de sus paseos que formaban parte de su vida, su cuerpo quedó rodeado de blancura, con las huellas de sus pies marcando su sendero final, como se muestra en una fotografía, dotada de tragedia y belleza.
Menchu Gutiérrez es una autora a contracorriente, con una manera propia y yo diría intransferible, de contar, de sentir el hecho narrativo a través de los sentidos, de las emociones, de las imágenes que se pueden construir con las palabras. Lo hace en sus novelas, en sus poemas y también en este ensayo poético, en el cual va dibujando a través de diversos textos, de sus reflexiones, como la nieve, su esencia efímera, nos ha ido acompañando, formando parte de nuestra cultura emocional.

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Poema

Guillermo Heano (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Quisiera en esta tarde saber si estás aún lejos,
mas ignoras
que aquí hay horas,
no tres cuadras.
Enseguida te fuiste
a mostrarme tu firme desapego
y yo no estaba allí.
Lo pondrías en cambio en los volantes
o lo formaste con mi ahínco.
Lo pondrías en cambio en tu des-dén.

Estabas a un a-siento
-los que asistieron no alcanzan para el quorum-,
yo por qué cerca a ti.
De los días que quedan para citar de nuevo
-todos son diferentes-,
nunca en el mío in-tuyo el tuyo.

Por qué será que en esta tarde,
en esta tarde nada más,
quiero saber si estás aún lejos
-quizás buscando el libro que dijimos-,
como siempre estuviste,
con tu plena media luz y con tu río.

Pero sólo me a-salta lo de siempre:
has subido a otra calle
-¿te echaron del trabajo?-,
tan com-pacta y tan tuya.

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Asignaturas pendientes en Argentina

Rodolfo Bassarsky (Desde Arenys de Mar, Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es muy recomendable que la lectura de esta lista sea lenta. Detenerse reflexivamente en cada una de las asignaturas ayudará a calibrar su importancia y su incidencia social. Debe evitarse una perspectiva demasiado general que puede provocar el ineludible amontonamiento de un listado. Cada asignatura es una tragedia por sí misma y el orden en que están expuestas no indica importancia ni prioridad.

. Inflación incompatible con desarrollo sostenido
. Inequidad en la distribución de la riqueza
. Sector financiero hipertrofiado y poderoso
. Desarrollo muy desparejo del territorio
. Sistema presidencialista exageradamente dominante
. Federalismo proclamado y casi inexistente
. Evasión fiscal gigantesca
. Sistema tributario injusto
. Baja competividad y rendimiento
. Niveles de pobreza altos
. Infraestructuras viales, del transporte, de las comunicaciones, etc., obsoletas
. Déficit energético
. Altos niveles de corrupción generalizada
. Subsidios ilícitos a empresas privadas
. Industria casi desmantelada y obsoleta
. Baja calidad de la educación
. Salud pública carenciada
. Altos niveles de consumo de drogas adictivas
. Florecimiento del narcotráfico
. Jubilaciones paupérrimas
. Jubilaciones de privilegio
. Justicia lenta y por lo tanto tardía, ineficiente
. Justicia escandalosamente venal
. Impunidad extendida
. Altas tasas de inseguridad y delincuencia
. Piquetes
. Punteros, clientelismo político
. Ocupación ilegal de espacios públicos y terrenos privados
. Se protege a delincuentes, especialmente a los de guantes blancos
. Somos víctimas de la perversidad extranjera
. Nada es consecuencia de nuestras propias falencias
Decadencia relativa permanente. Asignaturas pendientes constantes

Estas asignaturas pendientes son las mismas que padece el país desde hace varias décadas con ligeras variaciones. Los gobiernos de distinto signo, no se han ocupado de ellas o bien las han enfrentado y han fracasado o el éxito ha sido pobre y/o efímero. Permanecen ahí, para desgracia de los argentinos, sólo con algún matiz que las modifica en una u otra etapa de la historia.

La tragedia que vive Argentina consiste en que vistas estas asignaturas pendientes de una manera global y en perspectiva, el resultado es desalentador. El país sufre una decadencia relativa permanente, se diría que en prácticamente todos los campos.

En los últimos 80 años las primaveras con capacidad motora han sido esporádicas y fugaces. Los dirigentes de todos los sectores de la sociedad tanto públicos como privados son ineptos en una proporción estremecedora, los trabajadores sumergidos, relegados y resignados, la clase media deteriorada, el empresariado cada día más especulador, más inescrupuloso y menos solidario, la corrupción activa y creciente, la industria en evidente y franco achicamiento progresivo, existe atraso en la modernización de las infraestructuras, de los servicios públicos, una justicia desquiciada, cuerpos de seguridad no fiables, etc., etc.

Las propuestas, similares, no se corresponden con las convicciones ni las intenciones de los gobiernos

Todos los gobiernos con tonos y estilos diversos han prometido y han proclamado con vehemencia la corrección de estos déficits crónicos, lo que podría dar la pauta de que las diferencias entre ellos no son de objetivos sino de procedimientos. Pero esto es una ilusión porque con demasiada frecuencia las propuestas no se corresponden con las convicciones ni las intenciones reales de quienes las proponen. Todos los gobiernos han conseguido prebendas sectoriales, han favorecidos enriquecimientos ilícitos de sus integrantes y partidarios, han cometido diversas violaciones a la ley y a los derechos humanos. No han logrado cambios de fondo y sostenidos en las asignaturas pendientes, que prosperan y gozan de buena salud.

Se ha escrito y se ha hablado mucho sobre las asignaturas pendientes. Credulidad del pueblo en sus dirigentes

Es interesante destacar que sobre cada asignatura pendiente existen ingentes volúmenes de textos escritos de toda índole. Análisis de los más diversos, propuestas y planes, todos ellos desde muy disímiles puntos de vista, con perspectivas ideológicas que abarcan todo el espectro del pensamiento político, social y económico contemporáneo. Intelectuales, dirigentes de los sectores intermedios de la sociedad, políticos que tuvieron o tienen responsabilidades de gobierno. Célebres y anónimos. Unos parciales, otros imparciales, comprometidos, vehementes, prudentes, profundos y superficiales, académicos y diletantes. Argentinos y extranjeros. Unos aplaudiendo tal o cual acción de gobierno y otros denostándola. La consulta en Internet de cada una de estas asignaturas pendientes puede dar origen a miles de referencias. Esta imponente cantidad de esfuerzos intelectuales, editoriales, periodísticos, mediáticos en general, económicos, se viene acumulando desde hace décadas a un ritmo creciente, ampliando cada vez más la información disponible.

Ante semejante panorama casi no caben dudas de que los caminos apropiados para encarar cada una de estas asignaturas, están publicados. Se conocen. Seguramente se han ensayado de alguna manera, alguna vez. Sin embargo, globalmente no se avanzó. Hubo progresos parciales, escasos y esporádicos. Las calamidades que padece el pueblo argentino están casi intactas desde hace mucho tiempo, si uno las evalúa con perspectiva histórica. Quizás una de las claves que ayude a comprender esta realidad es la excesiva credulidad del pueblo en sus dirigentes. Seguramente esto es propio de una sociedad joven cuyas características generales actuales llevan solamente un siglo de existencia, desde que los flujos inmigratorios europeos de fines del s XIX y principios del s. XX, la conformaron. Una sociedad que otorgó créditos esperanzadores a cada nuevo proceso político que se iniciaba, créditos que en poco tiempo eran dilapidados con la consiguiente frustración. Esta sucesión de expectativas y fracasos parece no haber terminado. Las mayorías siguen creyendo más en los discursos que en los hechos. Encumbran con infinita gratitud a hábiles manipuladores e impostores que declaman, entonan himnos de triunfos futuros, prometen la felicidad y la prosperidad. Dirigentes que suelen encontrar enemigos para descargar en ellos furibundas acusaciones de manera de poder canalizar broncas y desviar reclamos. Que fabrican ilusiones y siempre señalan un destino de grandeza y un presente auspicioso. Después viene la frustración y el dolor persistente de los efectos perniciosos de las asignaturas pendientes, que siguen tan pendientes como antes.

Cuando el pueblo exija a sus dirigentes y a sus representantes. Atender a las asignaturas pendientes

Este ciclo comenzará a modificarse cuando el pueblo exija a sus dirigentes acciones que inicien caminos que se demuestren capaces de solventar las asignaturas pendientes. No hechos espectaculares que cuanto más espectaculares suelen ser más efímeros y de efectos solamente propagandísticos. No palabras altisonantes ni desafíos épicos. No confianzas desmedidas en un patriótico bienhechor. Solamente aquellos dirigentes que generen transformaciones perdurables merecerán ser aclamados, se habrán ganado la permanencia en la función o la prolongación de su mandato.

Un gobierno presidido por un estadista patriota y con vocación y aptitud de gobernante deberá encarar simultáneamente las actuaciones políticas aptas para revertir la tendencia al agravamiento de la mayor cantidad posible de las asignaturas pendientes. Atender, de manera apropiada, a todas. Postergar la actuación sobre algunas, solamente en el caso en que la atención de otras lo haga imprescindible por incompatibilidad, haciendo previamente un análisis técnico y político de la prioridad.

Es aceptable y en ciertas circunstancias muy recomendable, la estrategia de poner énfasis, en primera instancia, en la atención de una o dos con el propósito de concitar el mayor apoyo posible del pueblo, prestigiar al gobierno y dedicar rápidamente esfuerzos y recursos a la atención de las otras con el mayor consenso posible. Es necesario, también, considerar minuciosamente la interrelación entre ellas. Cómo la intervención sobre una o algunas puede facilitar el camino del tratamiento de otra u otras. Por ejemplo, si se emprendiera una actuación seria, contundente y eficiente contra la corrupción y contra la evasión fiscal, se podría disponer de recursos económicos cuantiosos, necesarios para programas de promoción y ayuda social. La elección de la oportunidad y el ritmo de la tarea, es un elemento de consideración permanente.

Qué hicieron los gobiernos desde hace 60 años. Magros resultados históricos. Actividad cultural espasmódica

Los argentinos que tienen más de 60 años podrían hacer un intento de balance, siempre complejo y siempre matizado por circunstancias personales. Concentrados en un acto de reflexión individual, sin el calor de una discusión ni la necesidad de convencer a nadie, hagamos un recorrido por la lista de las asignaturas pendientes, deteniéndonos en cada una el tiempo suficiente para traer a la memoria los gobiernos que se han sucedido a partir del primer gobierno de Perón. Preguntémonos qué hicieron los radicales, los militares de los tres procesos dictatoriales que asumieron el poder durante largos períodos, qué hicieron los gobiernos peronistas y los neoperonistas, hasta nuestros días, qué hicieron realmente, es decir qué herencia perdurable dejaron y están dejando cada uno de ellos en relación a cada una de las asignaturas pendientes. Vayamos lentamente y reflexivamente contestándonos. Porque podemos hacerlo: lo hemos vivido, fuimos testigos y protagonistas, cada uno de nosotros, como singulares ciudadanos. Si tenemos la mente serena y el corazón apaciguado, si pretendemos un balance sincero y ecuánime, el saldo que obtenemos es negativo. Por supuesto que podrá decirse que hubo progresos. Esos progresos han sido de una magnitud inferior a los homólogos en países que pueden tomarse como referencia, han sido retrocesos relativos. En otros casos, como por ejemplo en materia de corrupción o de evasión fiscal o el narcotráfico, el retroceso es en términos absolutos. Magros resultados históricos, penosos. Hemos sufrido un retroceso relativo en educación y salud pública, aún considerando que los hospitales actuales y los establecimientos educativos puedan ser mejores que los de hace 50 años. Miremos el mundo.

En Argentina han surgido personalidades destacadas de las que podemos sentirnos orgullosos. En el mundo de la ciencia, de las artes, de los deportes, la gran mayoría de ellos durante el s. XX. En cambio si pensamos en personajes políticos destacados, hay que admitir que la mayoría han vivido en el s. XIX. Además el resurgimiento de la actividad cultural en general, parece tener carácter espasmódico. A períodos de fecunda producción cultural suceden períodos de oscurantismo y retroceso. Un ejemplo elocuente es la calidad de nuestras universidades. Altibajos de mucho contraste, inestabilidad que es una condición compartida, diría, en casi todo.

Si se compara la evolución del país en los últimos 50 años con la de otros países: Canadá, España, Nueva Zelandia, Australia, Brasil, etc., surge de manera clara e irrebatible el atraso relativo.

Se podría hacer un ejercicio muy elocuente: estudiar la evolución de un grupo de países que en los ’60 se ubicaban por detrás de Argentina en los indicadores de desarrollo social y económico y compararlos con la evolución argentina.

Todos los gobiernos exhiben logros

Este escepticismo no impide reconocer que todos los gobiernos pueden exhibir una lista más o menos nutrida de logros. Pueden incluir logros reales y perdurables. Pero también ilusorios y/o efímeros. Todos los gobiernos, en todas partes del mundo, aún los más perversos, pueden hacerlo. Sin embargo es muy frecuente que esos logros no alcancen para revertir un rumbo de decadencia si no se actúa con eficacia sobre las asignaturas pendientes crónicas. Cuando los pacientes que sufren son los pueblos del llamado tercer mundo o países en vías de desarrollo, el ataque simultáneo, contundente, eficaz y sostenido de esas asignaturas es prioritario, es imprescindible para torcer la tendencia. Cualquier otro planteo de la acción de gobierno en estos países constituye un gatopardismo más o menos descarado, más o menos disfrazado, más o menos apoyado por los ciudadanos. La impostura de los gobernantes suele crecer y desarrollarse ante situaciones de vulnerabilidad de sus gobernados.

Cuando se viven períodos de bonanza, con crecimiento del PBI, bajas tasas de desocupación, aumento del consumo, juventud motivada, florecimiento de las artes, etc., y subsisten las asignaturas pendientes, estos períodos son burbujas que más temprano que tarde, explotan y dan paso al sufrimiento durante un período mucho más prolongado de parámetros opuestos. Esta es la dramática lección una y mil veces reiterada en la Argentina de la segunda mitad del s. XX y lo que va del XXI.

Una visión pesimista

Una visión pesimista desde el título. La idea de asignatura pendiente es ya pesimista. Y si se piensa que existen todas esas del listado, su simple mención es un gesto pesimista. Las breves y generales referencias sobre el intrincado tema de las asignaturas pendientes, no pueden ser otra cosa que pesimistas a menos que uno piense que existen pero que se está haciendo algo para su adecuado tratamiento curativo. Es evidente que poco o nada se está haciendo para revertir la tendencia al agravamiento de cada una de ellas, por lo que el pesimismo se consolida. Sin desconocer los logros como los mencionados en el artículo de The New York Times (*) y otros, que son indiscutibles y dignos de elogio. Crecimiento al 6% anual de la economía, descenso del desempleo, descenso del nivel de pobreza, una autopista, casas nuevas económicas, la ley de Medios , la AUH , la negociación con el FMI , el fortalecimiento de las relaciones con gobiernos latinoamericanos, la ley de matrimonio igualitario, la que penaliza la trata de personas, la creación del Banco nacional de datos genéticos, el aumento del presupuesto para educación (no está claro en qué se gastó el dinero), el programa de alfabetización, la creación de cooperativas de trabajo, el aumento de las reservas en el Banco Central (se necesitan detalles técnicos para evaluar este logro), el gasoducto del Estrecho de Magallanes, la eliminación de las AFJP, la moratoria jubilatoria, el aumento de las pensiones de ex combatientes, la ley de turismo nacional, la ley de prescripción de medicamentos genéricos , la ley de anticoncepción quirúrgica, la pensión para enfermos de SIDA, Tecnópolis, la política de energía eólica, etc. Todo este conjunto no sirve para cambiar la idea de la escasa contribución que estos logros hacen al cambio estructural de la enfermedad argentina crónica multiorgánica y multifuncional.

Habrá que distinguir los logros promovidos por el gobierno y llevados a cabo mediante medidas activas, de los logros conseguidos durante los gobiernos K como consecuencia de acciones privadas apoyadas o no o incluso interferidas desde el gobierno. Pero de una manera u otra, los logros en su conjunto, están muy lejos de constituir una acción de gobierno para dar respuestas contundentes, eficaces y sobretodo perdurables a cada una de las asignaturas pendientes del listado. Lejos de la sostenibilidad tan en boga. Tener presentes cuáles son esas asignaturas, especialmente durante los embates de autopromoción del gobierno, es una obligación de cada ciudadano que pretenda ubicarse frente a la realidad argentina K. Se obnubila la razón, se embota el entendimiento cuando desde los medios oficiales se habla insistentemente de los logros mencionados, de otros pseudo logros, de logros ilusorios o efímeros o bien de entelequias como "modelo", etc. con tonos altisonantes o actitudes mesiánicas o broncas más actuadas y escenificadas que sentidas. Con maniobras llamadas "políticas" propias de prácticas mezquinas, sin la dimensión de estadista de gobernantes que lucen condiciones personales mediocres. Funcionarios con importantes responsabilidades que proclaman a los cuatro vientos sus heroicos esfuerzos, su talento y sus inusuales habilidades puestos al servicio de lo que son meramente sus obligaciones mínimas. Olvidan que tienen un mandato y que tienen la obligación de cumplirlo sin que ello constituya una virtud adicional. Si se acuerda que esas asignaturas están pendientes desde hace décadas, es muy difícil apoyar a un gobierno cuyos logros en su conjunto apenas rozan tangencialmente el tratamiento apropiado de la gran mayoría de ellas.

Una visión pesimista que no significa espíritu derrotista ni actitud de desprecio por el pueblo argentino. Una actitud pesimista que pretende ser una alerta y un estímulo para despertar conciencias. Un pesimismo que tiene un fuerte componente de tristeza.

Impostura. Actitud inescrupulosa

Estas ideas llevan a hablar de impostura, de falta de escrúpulos, de incapacidad, de manipulación, de engaños, características que sobrevuelan los logros elogiables de estos gobiernos K cuya evaluación en perspectiva histórica no podrá ser más que negativa o por lo menos una valoración que les reclame no haber aprovechado una oportunidad más, esta vez muy propicia por diversos motivos de carácter nacional e internacional, para poner en marcha las políticas adecuadas que hubieran podido sacar a la Argentina del marasmo crónico y grave en el que está sumergida.

Invitación

Invito a los lectores a releer otra vez con detenimiento, lentamente, el listado de las asignaturas pendientes. Volver a reflexionar sobre cada una de ellas. Considerarlas con perspectiva histórica, sin pasión partidaria ni sectorial. Invito a cada lector a convertirse en un estadista en su intimidad e imaginarse que tiene el poder necesario para revertir la decadencia, procurando que cada asignatura deje de estar pendiente ya.

. Inflación incompatible con desarrollo sostenido
. Inequidad en la distribución de la riqueza
. Sector financiero hipertrofiado y poderoso
. Desarrollo muy desparejo del territorio
. Sistema presidencialista exgeradamente dominante
. Federalismo proclamado y casi inexistente
. Evasión fiscal gigantesca
. Sistema tributario injusto
. Baja competividad y rendimiento
. Niveles de pobreza altos
. Infraestructuras viales, del transporte, de las comunicaciones, etc., obsoletas
. Déficit energético
. Altos niveles de corrupción generalizada
. Subsidios ilícitos a empresas privadas
. Industria casi desmantelada y obsoleta
. Baja calidad de la educación
. Salud pública carenciada
. Altos niveles de consumo de drogas adictivas
. Florecimiento del narcotráfico
. Jubilaciones paupérrimas
. Jubilaciones de privilegio
. Justicia lenta y por lo tanto tardía, ineficiente
. Justicia escandalosamente venal
. Impunidad extendida
. Altas tasas de inseguridad y delincuencia
. Piquetes
. Punteros, clientelismo político
. Ocupación ilegal de espacios públicos y terrenos privados
. Se protege a delincuentes, especialmente a los de guantes blancos
. Somos víctimas de la perversidad extranjera
. Nada es consecuencia de nuestras propias falencias

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Obsolescencias programadas (o.p.) ¿o artilugios especulativos?

Roberto Fermín Bertossi (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Cuantos `lujos´ de nuestros mayores son `necesidades´ nuestras, hoy?

¿Cuantas satisfacciones de estas últimas, rápida y frenéticamente `las vuelven´ anticuadas?

¿Qué se entiende ahora por “bienes durables”?

Ciertamente nada de esto último en ninguna de sus nobles miradas se llevarían bien con nuestros ancestros caballeros, porque ellos bien sabían distinguir entre auténticos anacronismos y obsoletos genuinos de puras, burdas, arteras y viles especulaciones de tantos pícaros escondidos detrás de cada desmoronamiento u orfandad axiológica, de cada culturicidio o de cada estallido ecológico.

En directa y franca relación con una obsolescencia no programada (o.p.), ¿cuáles serían entonces, cabalmente, los verdaderos alcances, sentidos y límites propios y consistentes vg., del vocablo: “amortización”?

Veamos, en principio, el término “amortización”: concierne a secuencias económicas y contables relacionadas con el proceso de distribución a lo largo del tiempo de la reducción natural del valor real de un bien duradero.

Ahora bien, respecto del mundo de la vida, de sus bienes, servicios y recursos ¿cuál es el contenido humano-inclusivo esencial e imprescindible de cada “innovación”, de cada prospectiva, y cuál su equivalencia correspondientes con los parámetros de la obsolescencia en cuanto tal?

Pero…¡qué paradoja!

Tantos padres de `obsolescencias programadas´ son los abuelos de muchas innovaciones superficiales-periféricas; las tías y los tíos inmaduros de la eterna juventud.

El mentís de una realidad que denuncia la incapacidad de elegir como la ausencia de una concreta y efectiva educación constitucional para el consumo, explica, predice y asegura un blindaje para la languidez propia de usuarios y consumidores compulsivos sin siquiera estar salpicados por ninguna autonomía, independencia y responsabilidad ante los oleajes uniformadores de gustos, hábitos y preferencias cuyo tiempo vital es más breve que la vida-mariposa.

Algunos escándalos:

¿Cuál era el proceso natural de elaboración, de calidad nutricional, de sabor y más de los alimentos y bebidas de nuestros mayores y, cuáles son los nuestros, actuales y marketineros, malformados por hormonas (dañinas pero insuperables agregadotas de peso y volumen), inseminaciones, vacunaciones, plaguicidas propios del reino del Feed Lot (sistemas intensísimos artificiales y rapidísimos para la producción y engorde cuasi súbito de carne bovina en corrales sobre tierra) con sus impactos salutíferos y ambientales nefastos en “el reino de ` liberticidas”?

Con similar ardid y sagacidad ladina, ciertos chips peculiares (chip o microchip, es una pastilla pequeña de material semiconductor… al varietal mejor (?)) vienen supliendo estilos naturales violando toda tradición vernácula viñatera para la elaboración de nuestros vinos mejores.

Los añosos odres de roble han quedado para itinerarios turísticos y museos del vino siendo reemplazados por imponentes silos de acero en los cuales hasta la mejor viruta de la mejor madera fue desplazada por la urgencia de ventas y exportaciones masivas.

Por su parte, la moda (o.p.) que cambia como de minuto a minuto, nos ilustra a quien quiere y a quien puede con sus rebajas y liquidaciones de hasta un 70% o más de rebajas abonables plásticamente a 90, 60 y 30 días; etcéteras.

Preconclusivamente, en tiempos de “éticas alternativas” esgrimimos una contramirada y contrafuegos a la de nuestra sociedad en la que todos corren no para superarse ni para estar, vivir y convivir mejor sino por competencia, por celos o envidias en una subespecie de inmadurez que alcanzan tantísimos humanos (pues ¡nacemos genios, morimos idiotas! (Einstein) subordinados sumisamente a los valores actuales que rigen la evolución humana.

Paradoja de paradojas sin obsolescencias es saber `como tratan, consideran y valoran a los ancianos en los países orientales´ tanto como interiorizarse respecto de ¡qué hacen éstos cuando ponen en duda su honor! en tanto nosotros multiplicamos nuestras posesiones y reducimos nuestros valores añadiendo años a la vida pero no vida a nuestros años.

Finalmente según Shakespeare cuando `sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco por lo mucho que tenemos´, sin la prescindencia de Diógenes ni con espíritu de ermitaño o anacoreta, solo aludimos a ciertos iconos seductores de esta hipermodernidad con mercados y fronteras ampliadas que alcanzan para revelar las diferencias que descalifican y reprochan toda obsolescencia programada (o.p.) sólo especulativa, como así también tanto mito prometeico en toda esa cultura hedonista apabullante con el resultado esópico de demasiadas zorras y nada de uvas.

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Madres adolescentes

Ruth Ospina Salazar (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando lo creas todo perdido, no olvides que aún te queda el futuro, tu cerebro, tu voluntad y dos manos para cambiar tu destino.
Werner von Braun

De acuerdo con el Ministerio de Sanidad Español, alrededor de 18.000 menores de diecinueve años quedan embarazadas en España (2008).

Del 25% de adolescentes, entre 15 y 17 años, que reconoce tener relaciones sexuales, sólo el 12,7% asegura que usa algún método anticonceptivo.

El aumento de los embarazos entre los jovencitos, según algunos expertos, se debe a la poca educación sexual, que se imparte en colegios e institutos, pero más allá de la conciencia que tal educación puede crear; pienso, desde una mirada psicoanalítica, en la existencia de otros factores inconscientes que pueden llevar a los chicos a embarazarse a pesar de todo lo que sepan acerca de la sexualidad, en la medida que están sometidos al juego del deseo.

Entre las causas más comunes de la falta de responsabilidad y cuidado con respecto a quedar embarazada están las fantasías omnipotentes, propias de la adolescencia, que alteran el juicio de realidad y favorecen algunas suposiciones, entre ellas:

“A nosotros no puede sucedernos esto”.

Pero estos factores causales de la gravidez entre los chicos, son diferentes de acuerdo a que se esté en una fase temprana de la adolescencia, en medio de ese camino o en el momento de decir adiós a esa etapa de la vida.

En la adolescencia temprana, la dificultad para renunciar a la fantasía de bisexualidad, que todos portamos de alguna manera, puede llevar a la adolescente a sentir al hijo como una obturación de aquello que le falta, que no puede tolerar.

El conflicto, entre la dependencia infantil y la autonomía adulta como ideal, es propio de los adolescentes y puede inducirlos a sentir el embarazo como una afirmación de su independencia.

Y cuánto más joven es la chica, más dificultad tiene en aceptar las transformaciones psicofísicas que produce el embarazo, salvo cuando media un cuidadoso trabajo de psicoprofilaxis obstétrica, para que la jovencita pueda reconocer al hijo como propio y desarrollar, hacia él, conductas de apego.

Si esto no se da, puede sobrevenir el pánico, tanto en relación con la gestación misma como en el momento del parto y el puerperio, sobre todo si se trata de embarazos no deseados, o muchachas sometidas a traumas previos por violencia sexual y/o familiar, que puede llevarlas, incluso, al filicidio.

En la adolescencia media, el enamoramiento puede ser una causa consciente o inconsciente de querer tener un niño para retener al compañero afectivo y sexual; es así, por ejemplo, que en las barriadas medellinenses, los padres ofrecen al sicario dominante a sus hijas, quienes enamoradas del héroe de turno, buscan darle “la pinta” a esos muchachos que de sí mismos dicen que no nacieron para semilla.

En la adolescencia tardía surge el embarazo como una salida exogámica que es entorpecida ya sea por la familia o el grupo.

Muchas veces, sin ser muy conscientes de ello, las jovencitas actúan, a través de la gestación, el deseo de tener un hijo como una pertenencia exclusiva, mientras se acude aún a la negación del papel y de la función del padre o pueden estar movidas por situaciones de desamparo y sentimientos de soledad, que las llevan a buscar un hijo como una forma de reasegurarse en la vida.

Todo esto, nos demuestra la hipótesis de Laura Kait, que más que el embarazo en sí, lo conflictivo es la maternidad adolescente.

Para madre e hijo, el embarazo acarrea riesgos para la salud, tanto corporal como psicológica; de hecho la incidencia de trastornos postparto en madres adolescentes es el doble que para el resto de la población femenina fértil.

El bebé presenta un mayor riesgo de mortalidad, pues hay una relación negativa entre la edad de la madre, la salud y la buena nutrición.

Varios estudios demuestran que la deserción escolar toca con la fecundidad en la adolescencia.

En Argentina, según datos oficiales, la tasa de fecundidad adolescente mostró una tendencia al alza, en el período del 2003 al 2005, tras veinticinco años de haber bajado en forma progresiva, lo que permite suponer que factores como la falta de sentido de la vida, la carencia de recursos culturales y económicos más la ilegalidad del aborto se entrelazan como factores objetivos y subjetivos que culminan con embarazos de adolescentes.

En España, en la última década, Cataluña, registró el mayor número de gestaciones en adolescentes menores de 20 años. El 75% de estos embarazos tuvo el aborto como destino final.

El proceso psicológico, por el que atraviesa una chica gestante, es difícil de anticipar; eso depende de sus creencias, su formación y el estado en el que se encuentre su constitución psíquica como sujeto, sin hacer caso omiso de los apoyos que pueda encontrar en el entorno.

Lo que no es difícil de anticipar es que, al convertirse en madre adolescente, cambie el rumbo de su proyecto identificatorio en otros campos de la vida social, académica y laboral, puesto que, en adelante su destino será distinto.

La maternidad adolescente genera, a corto plazo, la reclusión doméstica de la joven, lo cual le limita su proyecto de vida como persona. Se embaraza y tiene que insertarse laboralmente para criar a su bebé.
A largo plazo, se termina teniendo un trabajo pobre, mal remunerado, debido a la falta de formación e instrucción, de donde se incrementa aún más la inestabilidad económica, en contextos como los tercermundistas, donde la maternidad temprana es más frecuente en los círculos sociales más pobres, lo que hace que se entre en un círculo vicioso en el terreno económico.

Las relaciones afectivas madre-hijo se dan en un momento en el que las chicas no se encuentran preparadas para desempeñar las funciones maternales, la adopción brusca del papel de madres genera conflictos que interfieren e impiden la creación de un ambiente socioemocional adecuado para el bebé.

Todo ello conduce a que las progenitoras presenten estados emocionales alterados, de labilidad afectiva o incluso a sufrir trastornos depresivos de diversos grados.

Para defenderse de su angustia, muchas madres son menos sensibles en relación con el bebé y sus necesidades, están menos disponibles para cumplir con funciones de continencia y sostén emocional para su infante, lo que puede generar problemas en el desarrollo y la socialización de los pequeños.

El embarazo de adolescentes se convierte en una crisis accidental dentro de la crisis misma que supone la adolescencia, implica tanto a la mujer como al producto de su gestación, por esta razón, considero pertinente hablar de cómo llegan los seres humanos a constituirse como sujetos.

En ese proceso, es fundamental, el vínculo con la madre, como bien lo expone el psicoanálisis.
Según Winnicott, el desarrollo psíquico comienza desde la concepción, cuando el niño comienza a existir en el deseo y la fantasía de los padres, de tal forma, que depende de ello que este proceso pueda desplegarse o restringirse; por esta razón, lo que ocurre durante la gestación y en las primeras semanas de existencia del bebé en el vínculo madre-hijo tiene gran importancia, puesto que puede conducir bien sea a la salud o la enfermedad.

El vínculo se da en una relación entre dos, entre uno y el otro, de acuerdo a sí hay presencia, estabilidad y continuidad dentro de él. En él, se encuentran dos yoes y algo que los liga en un espacio inconsciente, dentro del cual quedan ubicados y contenidos. Así el sujeto se constituye en una trama vincular, supuestamente, entre un sujeto con un mundo mental constituido, el de la madre, y otro en vías de constitución.

De ese modo, el vínculo se encuentra en lo más originario del sujeto, en una relación de doble vía, en un mundo de dos.

Poder profundizar en las cualidades del primer vínculo del ser humano es fundamental.

Éste no nace en el parto; más allá del parto, el sujeto humano surge en un proceso que implica a la madre y los demás.

En un principio, la madre permite descargar las tensiones y excitación producidas por el incremento de las necesidades internas, tanto físicas como psíquicas de la criatura.

Ese encuentro del infante con una mamá que le provee suministros para la descarga de la excitación y la tensión, hace que el bebé tenga una vivencia de satisfacción, al sentirlas disminuidas.

Cuando el bebé encuentra un otro que lo gratifica, se da una comprensión mutua entre el y su progenitora. Cuando ésta responde de una forma adecuada, Winnicott nos habla de una madre que brinda sostén, a ella la denomina Bion, madre con capacidad de ensoñación, lo que podría ser una locura de amor normal.

En esa llamada locura de amor se daría lo que Donald Winnicott nos mostró de que en un principio no hay nada que se pueda llamar bebé, puesto que lo que se observa es una fusión, una unidad madre-bebé, de tal modo que para que el crío se constituya en un nuevo sujeto ha de pasar por procesos de integración, personalización e iniciar las relaciones objetales.

Del lado materno para que esto se dé la mamá ha de dar:

1. Sostén.
2. Cuidados y asistencia corporal al infante.
3. Presentar los objetos.

De ese modo la integración va a ser el núcleo de la experiencia de continuidad de la existencia, lo que se logra mediante una adaptación activa de la madre a las necesidades del bebé, un sostén, el cual implica una capacidad de empatía con esas necesidades tanto físicas como emocionales de ese bebé que depende totalmente de ella, aunque él no tenga ninguna conciencia de esa situación, pues no comprende que él y la madre son seres distintos.

Superada esta fase, se pasa a la de personalización, en la que lo psicológico viene a habitar el cuerpo, lo que permite que el pequeño logre completar su imagen corporal, en un momento en que los cuidados y la asistencia por parte de la madre, hacen que ella como un Otro, venga a manejar la situación de su infante.

Esto da lugar a la relación con los objetos, que la mamá ha de presentar al chico, uno a uno, por separado, y aún, ella misma, tendrá que mostrársele como alguien, como un sujeto aparte, pero a su vez, un objeto externo que no depende por completo de él, ante lo cual, el bebé tendrá que enfrentarse con pequeñas frustraciones, pues una madre suficientemente buena, si bien gratifica, también frustra, puesto que lo que en el vínculo de la mamá con su hijo lo que se logra no es otra cosa que una complementariedad; ella recibe las demandas del bebé, en la medida que pueda comprenderlas.

Es en este proceso que el niño logra empezar a tener un mejor contacto con la realidad material, más allá de sus necesidades y deseos, lo que lo obligará a aprender a aplazar las gratificaciones de sus demandas.

Sólo una madre con suficiente capacidad de ensoñación y de empatía, será la que permita que estas pequeñas angustias del bebé no se conviertan en un terror sin nombre o en una sensación de caer para siempre, en un hueco negro y sin fondo.

Esa madre es la que será capaz de proveer, de una manera pertinente, las necesidades de alimento, calor y amor de su lactante, lo que hará que en el niño quede siempre una marca de confianza y esperanza, de alguna manera, ese niño mamará, con su leche, ese modelo de madre que le permita comprender que en el mundo existen seres bondadosos y que él mismo puede llegar a serlo, lo que Erik Erikson llamaba seguridad y confianza básicos, puesto que es, desde la lactancia, cuando surge la esperanza, como sentido y significado de la continuidad de la vida.

La mamá se constituye entonces en madre-ambiente para su bebé, de tal modo, que éste pueda ir logrando avanzar en la adquisición de su condición de sujeto humano.

Durante la gestación la progenitora puede sentirse completa, completada y llena pero después cuando ella tiene que hacerse cargo de un bebé en la realidad material, resulta que este llora, hay que alimentarlo con demasiada frecuencia, la ilusión de unidad se rompe, y para superar esta situación, la madre tiene que constituirse en madre-ambiente.

La adolescente puede no sentirse con la capacidad de ser una madre suficientemente buena y puede irritarse frente a este bebé llorón, que no la llena por completo, sino que por el contrario la presencia del infante, se torna en una exigencia. El bebé entonces no la colma, como tampoco colma a ninguna madre, lo que hace que la mujer sienta el deseo de terceros que rompan esa relación, con lo cual se busca ya sea al padre de la criatura, o ya sea el entorno familiar o el medio cultural que los abarca a todos.

Es cuando la adolescente puede pensar que habría sido mejor continuar con los cuadernos para ir a la escuela, más que quedarse pendiente de un bebé al que rechaza.

Magdalena Manami nos presenta una viñeta clínica, la de Carolina, quien le decía a su doctora:

Ahora es lo más importante en mi vida pero cuando nació, un día agarré el moisés y lo sacudí. Le gritaba: “¿qué querés? ¿qué querés?”. Ya lo había cambiado, ya había tomado la teta, ya había dormido, no la aguantaba más – y su voz se exasperaba como lo debía haber hecho seis años atrás cuando a los quince años tuvo a la dulce Sofía, del momento de la entrevista.

Es, en estos momentos, cuando se hace más urgente que en la mente de la madre haya un lugar destinado al padre, como posibilitador de la relación de la mujer y su hijo.

Para ello, la madre ha de presentar ese padre, como un tercero ante el niño y ese papá ejercerá una función de separación entre esa amalgama que han sido madre e hijo en el estado de locura de amor del inicio de la relación de la mamá con su bebé.

Con lo cual aparecerá en el psiquismo del infante una triangulación, ya no son uno ni dos, si no tres, de esta manera, el sujeto infantil queda inmerso en el complejo de Edipo.

La adolescencia vendrá después y representará un nuevo ciclo de la vida pero, a su vez, es un estado de la mente del sujeto humano, en el cual éste sufre una serie de transformaciones en un período que, usualmente, está marcado por la confusión y la inestabilidad; es el momento, en el que el sujeto empieza a independizarse, con mayor fuerza, de sus vínculos más primarios con sus padres, mientras construye múltiples vínculos en el ámbito de lo cultural, lo que supone la construcción de una identidad, que lo haga diferente del conjunto; ahí, entonces, el adolescente tendrá que enfrentarse con situaciones nuevas, para poder decir adiós a la infancia, tanto a su cuerpo infantil, como a los roles desempeñados en la familia hasta ese momento; ha de despedirse de los padres de la infancia, para relacionarse con éstos de una manera distinta, a pesar de que empieza a sufrir cambios físicos, inducidos por toda una explosión hormonal, que sirve de fuente a las pulsiones eróticas, lo cual los lanza al erotismo y a la capacidad procreativa.

Es cuando inician sus relaciones sexuales y genitales, buscan sus parejas, guiados muchas veces por las experiencias previas de la infancia, en sus familias de origen.

Además empiezan a prepararse para la construcción de nuevas familias, lo que implica desvincularse del mundo infantil, para meterse en uno más adulto.

Es entonces cuando los seres humanos somos expulsados del paraíso endogámico, dentro de la familia, para ser lanzados al mundo fuera de ella, al mundo exogámico, como los pollitos que tienen que romper el cascarón para empezar a caminar solos, por su propia cuenta, cuando se empieza a sentir la falta de un semejante para construir nuevos vínculos afectivos y sexuales.

Ello implica abandonar el lugar de hijos para pasar a ocupar el lugar de maridos o compañeras y, posteriormente de padres.

Las nuevas familias se inician mediante un vínculo de alianza entre dos sujetos de grupos familiares distintos que buscan aunarse por afinidad electiva, para establecer una suerte de contrato que implica compromisos recíprocos, lo que es distinto del vínculo de filiación anterior, en el que los sujetos ocupamos los lugares de hijos o padres, más relacionados con el linaje que con la complementariedad de los sexos.

Y dentro de las estructuras elementales del parentesco también se dan los vínculos de consanguinidad, por compartir una misma sangre, como el que se da no sólo en el vínculo de filiación, sino también en el vínculo fraternal con los hermanos.

Toda esta trama vincular nos permite comprender la estructura familiar y los lugares que cada miembro ocupa dentro de ella, de una manera dinámica y particular, en el caso por caso de cada familia.

Y la forma como se den estos vínculos tiene implicación tanto en la vida de los sujetos como en su desarrollo psíquico, lo que se presenta, obviamente, en la adolescencia.

Así, el embarazo de una adolescente pone en crisis a su estructura familiar, al quebrar un equilibrio previo, adquirido por ese grupo, el cual tiene, entonces, que enfrentar una situación novedosa que implica su asimilación y elaboración.

Éste sería el marco psicosocial de una madre adolescente, aunque un embarazo, desde el punto de vista más biológico, es un episodio normal, en la mujer que tiene un organismo sano, lo que permite que transcurra sin mayores molestias, pero la chica embarazada no encuentra que ese deseo tan antiguo, que brota desde la infancia, como algo que puede llenar sus carencias y faltas, encuentre tantos obstáculos como los que suele encontrar en el mundo familiar y social.

Desde el punto de vista fisiológico, en el embarazo no existe una diferenciación demasiado clara entre la madre y el feto, por lo menos, desde lo más aparente, ya que un cuerpo envuelve al otro y es como si fueran una unidad orgánica completa, en la que las perturbaciones de una parte afectan la otra, por lo que malestares y bienestares se comparten, incluso hasta que la muerte del uno suele implicar la muerte del otro, como bien nos lo señala Helene Deutsch en su Psicología de la mujer.

Es como si el feto parasitara la madre y el cuerpo de ésta se transformara en protector de su huésped.

Esa vivencia de parasitación hace que muchas mujeres se quejen del sacrificio que la gestación les implica y si existen dificultades psíquicas para aceptar esta situación biológica, el embrión será psíquicamente lo que es desde el punto de vista biológico, aunque puede llegar a convertirse en un enemigo que explota el organismo maternal.

La existencia de esa unidad hace que la mayoría de las madres vivan a su hijo como una parte de su cuerpo.

De la misma manera sucede en lo psíquico: la mujer embarazada es capaz de transformar al parásito en ser amado, gracias a una identificación, en donde la mujer siente el fruto de su cuerpo como una parte de sí misma, pero para llegar a ese sentimiento de unidad es necesario que no intervengan en el yo influencias perturbadoras.

El yo debe sentirse libre de culpas, para que pueda idealizar ese ser que alberga dentro de sí, de tal manera que la experiencia de embarazo no la llene de vergüenza, amargura, odio hacia el genitor o hacia el niño que aún nacido.

Es preciso que el feto sea soñado como un niño futuro, deseado y amado con alegría, pues si el niño se vive como una carga puede ser odiado por la madre y el embarazo convertirse en una maldición.

Una gestación armónica supone una salud física y psíquica suficientes, en buenas condiciones ambientales, maritales, familiares, económicas y sociales.

Luego vendrá el parto, uno de los momentos más importantes de este proceso, el cual se da de una manera diferente en cada cultura. Es un hecho que implica tanto lo psicológico como lo biológico, por lo cual muchas veces se precisa de la intervención de un psicoterapeuta puesto que exige, dado lo agotador que puede llegar a ser, de una gran tolerancia al sufrimiento, los temores y las angustias que conlleva, ya que supone una gran tensión interna que revuelca a la mujer tanto física como psíquicamente y su desenvolvimiento depende de la historia que la parturienta traiga consigo,.

Así, tanto en el proceso de gestación como en el del parto se requiere de un clima emocional lo suficientemente bueno, el cual depende tanto de la realidad psíquica como de la realidad material con las que se relacione la mujer.

Es por ésto que las mujeres, en general, y los hombres en particular pueden requerir de un acompañamiento psicoterapéutico, para lo cual se requiere de personas con formación tanto en lo teórico como en lo clínico para poder intervenir en la situación de los procesos implicados en la maternidad, los cuales no son sólo biológicos sino también psicológicos y sociales, puesto que el embarazo resulta de crucial importancia tanto para las madres como para los bebés y la constitución psíquica de éstos. De ahí que sea importante tener en cuenta:

1. Cómo recibe la mujer la noticia del embarazo

2. La manera cómo reacciona el entramado vincular en el que está inmersa.

3. Las vivencias en la gestación, los cambios corporales.

4. Los cambios en el estilo de vida

Generalmente los embarazos adolescentes son gestaciones no planeadas, por lo cual, la noticia produce en miedo, resulta ser una gran sorpresa, surgen sentimientos de culpa, donde el embarazo puede ser vivido como inesperado y adverso, por lo que puede ser negado y ocultado.

Muchas chicas expresan: cuando yo vi que la prueba era positiva decía, eso es mentira, es mentira. Otras dicen, yo no sé qué hacer. Otras se atreven a revelar su secreto mucho más tarde.

Las madres de estas chicas tratan de esconder la verdad a los padres durante varios meses; la madre normalmente se entera primero, luego papá.

La familia tiende a rechazar y censurar, en especial los señores, quienes dejan de hablar a sus hijas embarazadas, o cambian y les echan en cara hasta la comida.

Muchas jóvenes se sienten rechazadas y reprochadas por toda la familia ampliada, que incluye abuelos, tíos, y primos, así más tarde todos entren a apoyarlas y a acogerlas con el nuevo bebé, a pesar de la dureza de tener que aceptar la situación pero, después de la tempestad viene la calma.

Las parejas de las chicas pocas veces reaccionan con alegría y brindan apoyo porque ellos también sienten el rechazo y el desconcierto; se tornan huidizos, lo cual es bastante desilusionante para las chicas que pasan a sentirse solas, tristes o empiezan a culpar al bebé por el daño de la pareja.

Sin embargo, hay algunas adolescentes que responden a la noticia del embarazo con confianza y alegría mientras confiesan haberlo deseado desde hace tiempo.

También en algunas ocasiones la familia responde positivamente desde el comienzo e incluso el compañero, pero los sentimientos y vivencias de los adolescentes son muy variados durante la gestación.

Frecuentemente se tienen que enfrentar sentimientos recurrentes de soledad, al no encontrar el apoyo que deseaban ni en la pareja ni en la familia.

También aparecen temores a ser abandonadas por el compañero si éste no huyó desde el principio y, lamentablemente, es una situación que ocurre con mucha frecuencia, lo cual hace que las chicas se sientan solas y sin poder contar con el apoyo del genitor de su bebé.

Todo esto es causa de irritabilidad dado el grado de fragilidad de las adolescentes gestantes, a quienes empiezan a molestar las circunstancias que antes no les afectaban.

Esta irritabilidad se acompaña de crisis de llanto, lo cual llena aún de más temores a las jovencitas, quienes piensan que, si ellas tienen mal genio, los bebés saldrán así. Que si lloran, los bebés saldrán llorones, pero muchas veces no pueden controlar la ira que sienten.

Los cambios corporales generan incomodidad, inconformidad y malestar, en especial, en aquellos casos donde las jovencitas muestran resistencia a aceptar la maternidad y el embarazo, puesto que ese bebé que impone la realidad es muy distinto al hijo imaginado, deseado y fantaseado.

Muchas adolescentes sienten preocupación por cómo les quedará el cuerpo después del parto, preocupación por las estrías, el cambio de talla, dejar de ser bonitas y esta preocupación se aumenta ante la posibilidad de una cesárea. Las chicas desearían que no ocurrieran muchos cambios ni en su cuerpo, ni en su cotidianidad y temen la responsabilidad de cuidar de su cuerpo durante la gestación y al bebé después de que éste nazca.

Así pues, no toleran la vida en función del bebé, más allá de sus necesidades, y deseos individuales, máxime cuando la relación con su pareja se perturba.

Ellas sienten la inconformidad ante el hecho de que les cambie la vida definitivamente, de una manera más trascendental de lo que suele ocurrirle a sus compañeros varones, lo cual les hace expresar:

Yo veo a mi compañero salir; mi panza no lo detiene, porque al fin y al cabo el bebé no lo ata.

Tienen miedo al parto, espanto que se aumenta en la medida que las instituciones de salud las consideran madres de alto riesgo; temen el dolor y los problemas del postparto; temen la maternidad propiamente dicha. Se tornan ambivalentes ante el producto de su gestación. Aman y odian al niño. Temen el parto pero esperan con ansias el nacimiento del bebé. Temen que su pareja rechace el bebé si éste no nace sano.

Algunas por el sentimiento de culpa, están dispuestas a cumplir con el precepto bíblico, de parirás con dolor.

El momento del parto, marca una gran diferencia; a partir de éste el bebé imaginado se materializa en un bebé real, de carne y hueso. Cuando nace el nené, el momento es vivido como un rito de expiación, es como si se hubiese hecho una especie de “borrón y cuenta nueva”, al constatar que nació sano y completo.

Una vez nace el bebé, cabe preguntarse, ¿de quién es el hijo?

La respuesta a este interrogante hemos de buscarla en la dinámica familiar, que genera el acontecimiento del embarazo, la cual puede tener una orientación trágica, en el sentido literario de esa tendencia a un desenlace fatal (detención o deterioro del desarrollo psíquico), o un desenlace romántico, en el que el héroe tras una serie de obstáculos y desafíos logra alcanzar sus metas y la realización (avanzar en la constitución del psiquismo).

Normalmente, las adolescentes quedan bajo el cuidado y la orientación de su familia de origen y en la minoría de los casos se constituye una nueva familia.

Con frecuencia la nueva madre es desplazada de su lugar por la abuela materna, quien ocupa su función, en buena parte por el estado adolescente de la chica, pero también por el deseo regresivo de ser cuidada como su hijo, con quien en ocasiones rivaliza.

Esta conducta de la una abuela, que se ocupa de la crianza del nieto, genera fantasías de robo el hijo a la adolescente, tanto como de la independencia de su hija.

En tales casos, el desarrollo psíquico de la madre adolescente se detiene o se deteriora; en ellos, el entramado vincular, entonces, se torna confuso para la constitución del psiquismo del bebé.

La historia se convierte en romántica si la familia de la adolescente sufre un proceso de reorganización tal, que permita cada uno ocupar su lugar, al devolver, a la chica, su función de madre, si la abuela materna la apoya en el desarrollo natural de su potencial psicobiológico para la maternidad y en el proceso de adquisición de su identidad femenina y de mayor autonomía. En este caso el entramado vincular no sólo favorece el desarrollo psíquico de la madre sino también el del bebé.

El papel que desempeñe la pareja de la adolescente en esta trama también será importante en su destino trágico, romántico o realmente liberador.

Cuando el compañero huye y no cumple con la función de dar cuidados a su compañera y su bebé, ni con la función de corte de la díada madre-hijo que se requiere más adelante se agrega un mayor sufrimiento.

Además de la pesadumbre y del malestar, que ello genera en la chica, esta situación plantea una pregunta ¿de quién es el hijo?

Ella será respondida adecuadamente cuando se reconozca el lugar y la función del padre en el entramado vincular, sea que se trate del padre biológico o de aquella persona que actúe como su substituto.

Las fisuras en la ligadura afectiva, en el vínculo de alianza de estas adolescentes, aún en los casos donde el compañero no ha huido, y aún en el de que se haya constituido una nueva familia, permiten pensar que la historia se orienta hacia un desenlace trágico, en aquellos caso en el que se reproduce generación tras generación el desdibujamiento de la figura masculina, cuando se conforman hogares monoparentales con jefatura femenina o en hogares recompuestos en los que circulan figuras masculinas, con las que se busca inconscientemente el padre, sin que se permita que alguno ocupe este lugar tanto real como simbólicamente.

Por el contrario, si a partir de la experiencia del embarazo se fortalece el vínculo de alianza con el padre del hijo, o se construye una nueva y verdadera relación de pareja, en la que la adolescente logre vivirse a sí misma como una buena madre y como una mujer independiente y sexualmente deseable, entonces la historia se orienta hacia un desenlace romántico.

Notas:
1) Lenarduzzi, H. y _S. Koatz. Efectos desorganizantes del embarazo en la adolescencia – valor de la interdisciplina. Trabajo presentado en el Congreso Metropolitano de Psicología. s. f.
2) Ortegón, A. Comunicación personal.
3) Salazar, A. No nacimos p’a semilla. Corporación Región-Cinep, Bogotá, 1990, 223 pp.
4) Kait, L. Madres, no mujeres. Embarazo adolescente. Ediciones del Serbal, Barcelona, 2007, 140 pp.
5) Gutiérrez, M. y cols. La atmósfera psíquica y los vínculos significativos de madres adolescentes gestantes y lactantes de bajo estrato socio-económico. Implicaciones sobre el desarrollo psíquico.
6) Flórez, C.E, y cols. Fecundidad adolescente en Colombia: incidencia, tendencias y determinantes. Un enfoque de historias de vida. Documentos CEDE 31, 2004.
7) Manami, M. La maternidad adolescente es lo conflictivo, no el embarazo. Cimacnoticias. Periodismo con perspectivas de género. http://edicionesdelserbal.com/doc/clip/clips_17.pdf
8) UNICEF. La adolescencia. Una época de oportunidades. http://www.unicef.org/devpro/files/SOWC_2011_Main_Report_SP_02092011.pdf
9) Horstein, L. Piera Aulagnier y el contrato narcisita. http://psicoletra.blogspot.com/2009/10/piera-aulagnier-luis-hornstein-y.html
10) Freud, S. Proyecto de psicología en Obras Completas (t. I). Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976, pp. 323 – 336.
11) Klein, M. Algunas consecuencias teóricas sobre la vida emocional del lactante en Obras Completas (t. I). Paidós, Buenos Aires, 1974, pp. 177 – 207.
12) Bion, W.R. Volviendo a pensar. Ediciones Hormé, Buenos Aires, 1972, 236 pp.
13) Winnicott, D. Escritos de pediatría y psicoanálisis. Paidós, Barcelona, 2002, 430 pp.
14) Winnicott, D. Los procesos de maduración y el ambiente facilitador: estudios para una teoría del desarrollo. Paidós, Barcelona, 1993, 391 pp.
15) Berenstein, I. Devenir uno con otro (s). Ajenidad, presencia, interferencia). Paidós, Buenos Aires, 228 pp.
16) Erikson, E. El ciclo vital completado. Paidós, Barcelona, 2000, 136 pp.
17) Bordignon, N.A. El desarrollo psicosocial de Eric Erikson. El diagrama epigenético del adulto. Revista Lasallista de Investigación, 2: 50 -63, 2005.
18) Manami, M. La maternidad adolescente es lo conflictivo, no el embarazo. Cimacnoticias. Periodismo con perspectivas de género. http://edicionesdelserbal.com/doc/clip/clips_17.pdf
19) Berenstein, I. Psicoanalizar una familia. Paidós, Barcelona, 1990, 298 pp.
20) Deutsch, H. La psicología de la mujer. (2 tomos) Losada, Buenos Aires, 1968, s.p.

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