jueves, 1 de marzo de 2012

27 de febrero: Poesía, Memoria y Revolución

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Hoy quedan los muertos, el recuerdo de sus voces, la caricia que no dieron, el crujir de sus pasos y la vida que vive en ellos.
Hay una poesía que nace de las entrañas, del grito más hondo y menos solo. Hay una poesía que protesta y aunque la tilden de panfletaria, le pertenece al pueblo, porque no calla y se vuelve abrazo.

Hay una poesía que nace de la memoria. Que es bandera alzada y tiene entre los pliegues la humedad de la sangre y el tacto de la tierra. En fin, hay versos que fueron paridos del dolor, de las infinitas heridas abiertas con que aún gime el mundo. Y es esa poesía capaz de mirarse las entrañas y llorar por la siembra, la que sabe de las libertades y la que construye con las manos todas el futuro que necesariamente habrá de ser.

Esa es la poesía imprescindible, la que sabe de los dolores y las luchas, de la ternura y la esperanza. Poesía en la resistencia de eso se trata, de resistir a los silencios impuestos y a la desmemoria como una mordaza.

Versos

Hay versos que son historia, que son canto imprescindible, que son pueblo, que son lucha... así son las lecturas de 27F, Poesía, memoria y revolución, una antología poética publicada por el Consulado General de la República Bolivariana de Venezuela en Sao Paulo.

Voces nuestras recrean desde el poema el grito que el pueblo venezolano enarboló aquel 27 de febrero de 1989. Juan Calzadilla, Gonzalo Ramírez, Luis Ernesto Gómez, William Osuna, José Javier Sánchez, Iris Tocuyo, Eduardo Viloria y Gregory Zambrano, entre otras y otros poetas, cuentan hoy a una misma voz la tierra que supo parir el presente.

El tiempo se divide en los aquí y en los ahora, en el pasado colmado de ecos capaces de derramarse en la mañana amarga del café colado. En la muerte que no debió, en el llanto que aún llueve sobre los cerros, en esa salobre soledad de muchos que sigue diciendo presente a los que quedaron.

Demasiado polvo y demasiada muerte se sumaron en aquel febrero que debe estar anclado siempre en la memoria. Demasiada verdad contra los muros cansados de tanta hambre y de tan poca luz. Tanto valiente estallido que fue capaz de abrir y abrirse el futuro, anunciando los días que estaban por venir.

“En Petare un estudiante de educación media ha sido acribillado / llevaba una bandera roja en su mano izquierda / y en su otra mano / un 38 smith and wesson / que hace más de una vida, un aliento, un sueño, / se ha quedado sin balas / espera a que los cerros sigan cantando / para que las víctimas / no se conviertan en ornamentos de la masacre”.

(Un llanto por el Caracazo, José Javier Sánchez, fragmento)

Esa fue la rabia que bajando de los cerros se estrelló contra los cristales, derribando a su paso el orden y el mundo. Y esa fue, esas fueron, las vidas entregadas con sus manos abiertas, con sus ojos abiertos y con la dulce esperanza clavada en las calles. Hoy quedan los muertos, el recuerdo de sus voces, la caricia que no dieron, el crujir de sus pasos y la vida que vive en ellos.

“te convoco al encuentro de los juntos / al abrazo de los que nacerán / de otra sangre y otro beso / a los desprendidos de dioses y amos / te convoco a la adoración de todos los afectos / para que el odio no sea más nuestro alimento”.

(Insensibilidad, Ramón Mendoza, fragmento)

Venezuela en llamas, incendiando la memoria y el tacto, danzando sobre la lumbre. 27F para recordar, para alzar las banderas, para decir un poema y seguir haciendo la revolución.

“Alguien tenía que quedarse a redactar los epitafios
Alguien tenía la necesidad de traducir el mundo en llanto
Alguien tenía que guardar el eco doliente y mudo de una plegaria
Alguien tenía que sostener el incierto anhelo humano
de un alba aún por venir en lo oscuro
como una pura e imprevisible ofrenda”.

Gonzalo Ramírez (fragmento)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Plástica: Una hermosa curiosidad

El Ave Fénix (Desde Nueva York, Estados Unidos)

Una hermosa curiosidad, digna de ser admirada.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Tratado del movimiento (y de la mirada)

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El ensayo “Tratado de la lejanía”, del escritor italiano Antonio Prete, me hace pensar que el ser humano está perdiendo su relación con el movimiento. Ya lo afirma el autor cuando dice que "la técnica hoy triunfante es, efectivamente, la técnica de lo lejano”.

La editorial Pre-Textos adelanta en la presentación de esta excelente obra, traducida al castellano por Juan Antonio Méndez, que sus capítulos “pueden leerse tanto como una crítica de la razón telemática, como una apasionada defensa e inventiva de la literatura, de su saber y de sus formas”. Y efectivamente, ambas lecturas, como inteligente contrapeso, quedan latentes en el lector. Aceptar la cultura telemática como el gran dogma de nuestro tiempo o asumirse creativamente atemporal en la huella y la carrera del relevo (yo participo en la carrera con la fuerza de quien se sabe parte vital de su camino: el camino).

Hay en el libro de Prete un dibujo que nos asoma a este momento de cercanía abismal de lo falso. Una imagen absoluta para todas las interpretaciones; lo virtual como formato usurpador de la imaginación. Atentados contra la sensación, contra el movimiento y la perspectiva que nos define su particular fondo. Hace tiempo que la mirada sufre una tormenta de efectos. Miles de imágenes en un segundo no podían concretar otra cosa que no fuera una sociedad de ciegos de lo interno. Desde siempre la lejanía ha tenido una razón de avance en el ser humano. Lo lejano como el punto de referencia de una perspectiva; lo lejano como la odisea del viajero. La lejanía es la necesidad del ir, del buscar. Y escribe Antonio Prete que “La nube es una representación de la metamorfosis. Su forma apenas fija, cambia. La patria del poeta -lo decía el poeta alemán Jean Paul- es una patria de nuebes, una Wolkenheimat. El horizonte hacia el que corren las nubes es el otro país, el ‘utre monde’: un país cuyo perfil está totalmente diseñado en el interior del poeta y, al mismo tiempo, es un espejismo, se muestra como el auténtico habitar y se halla envuelto en la niebla de lo desconocido. Sueño, idea, música de otro lugar que transforma su encanto en línea de horizonte a partir de la cual puede criticarse el tiempo presente, la crueldad y la ausencia de ‘apertura’ que habita el tiempo presente”.

“Tratado de la lejanía” es un recorrido por distintos enfoques de la distancia: el color, el universo, la historia, el arte, la imaginación. Su brillo y su documentación nos deja preguntas sobre lo que supuso en los distintos ciclos la dificultad de la distancia como reto del andar humano y lo que supondría la derrota de los recorridos. A la distancia se llega con la imaginación y con los pasos. La relación entre lejanía y movimiento es energía para la vida. Un ser anclado, frente a la pantalla de un ordenador, con todas las respuestas y todas las imágenes como réplicas de las distancias, seguramente será el resultado de una especie distinta a la humana que hasta ahora hemos conocido. Andar, observar y descifrar el llamado de las bifurcaciones; atender lo efímero con mirada de largo alcance y andar. Aceptar la inercia y la totalización del acercamiento virtual sería renunciar a los caminos para entrar en la cárcel (invisible) del extravío. De ahí que luego del “Tratado de la lejanía” habría que hacer un “Tratado del movimiento” (y del despertar de la mirada).


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cine: Acerca de “La Dama de Hierro” - Una película más liviana que el aire

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA-PTS. Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
Recientemente estrenada en nuestro país, La Dama de Hierro (The Iron Lady, 2011), de la directora Phyllida Lloyd y la guionista Abi Morgan, es, desde su estreno, una obra controvertida que ha suscitado gran cantidad de debates, dentro de Gran Bretaña y en el resto de los países en los que se ha ido exhibiendo.

Y esto es así porque, si bien no se le puede exigir a una biopic que tenga, como condiciónsine qua non, un pormenorizado retrato histórico y político de su protagonista y época, en el caso de una película que tiene como personaje principal a -nada menos que- Margaret Thatcher, esto entonces se transforma en, por lo menos, una superficialidad de muy malos resultados.

E incluso, si se hiciera simplemente el ejercicio de tomar al pie de la letra las intenciones declaradas de la directora del film, de hacer algo “apolítico”, el resultado “meramente artístico” también es malo: para ver la decadencia de una vida en la llamada “tercera edad”, tenemos obras excelentes, profundas, como Fresas salvajes (1957), de Ingmar Bergman, o Las invasiones bárbaras (2003), del canadiense Denys Arcand, por mencionar sólo dos. La Thatcher que hoy padece demencia senil (en la realidad), y que trata de recrear Lloyd, es de una superficialidad y convencionalismo totales. No hay claroscuros, desgarros, contradicciones, luchas, anhelos o resignaciones en el personaje. Apenas una suerte de pobre anciana, “víctima de las circunstancias”, recordando momentos de su pasado.
Y si pasamos a asociar al (malogrado) arte de dirección y guión -solamente rescatado por una firme y versátil (y maquillada para cada momento de la vida de Thatcher por un equipo de 19 personas) Meryl Streep[1]- al tema de la propia vida real del personaje, tenemos más de lo mismo: convencionalismo y superficialidades. Porque, además del amague de una joven Thatcher que comienza su carrera política luchando contra el machismo del Partido Conservador -en una suerte de guiño al feminismo-, todo su accionar de gobierno es apenas mostrado. Apoyándose en imágenes de archivo, quien vea La Dama de Hierro sabrá (si es muy joven; o muy probablemente recordará) los enfrentamientos, desde fines de la década de 1970, contra los sindicatos, el IRA, la Guerra de Malvinas y el rechazo al proyecto del Euro y la Unión Europea. Pero todas las vicisitudes, contradicciones, presiones y alternativas ante cada momento histórico es despachado sin más, brindándonos entonces una Margaret Thatcher descafeinada, light, simplona, donde una “hija de almacenero”, con “ideales firmes” (¿cuáles?) y “convicciones” (de nuevo: ¿cuáles?) llega a la cima del poder... para luego ir descendiendo. Lamentablemente o se idealiza-empobrece al personaje humano, o se lo disfraza ideológicamente: como una anciana que sufre su decadencia, no es creíble; como joven y madura dirigente de la ofensiva de la restauración neoliberal (en un puesto de vanguardia, que compartió con el presidente norteamericano Ronald Reagan -quien aparece sólo una vez-), tampoco. (Incluso se obvia que el marido de Thatcher, ya fallecido, fue un millonario derechoso, un rabioso anticomunista; en el film aparece como el fantasma de un viejito divertido que hace chanzas).

Con todo esto, la película no ha dejado a nadie conforme. El experimento “centrista” de Lloyd y Morgan (que además, escribe libretos para los laboristas) provocó el rechazo de los thatcheristas (la llamaron “fantasía izquierdosa”), y de los dos hijos de la ex primer ministra, que rechazaron la invitación al estreno. Y el Primer Ministro inglés, Cameron, dijo: “Es más una película sobre el envejecimiento y los elementos de demencia que sobre una Primera Ministra estupenda”. Tanto la actriz como la directora le respondieron, en un extraño debate, lleno de paradojas, donde nuevamente el arte se hace a un lado, para pasar a discutir las ideologías e intenciones políticas. “El retrato que hacemos de ella no es irrespetuoso. Es doloroso, pero es verdadero. Es la vida. Queríamos mostrarla en el final, ver la totalidad de una vida intensa y turbulenta”, dijo Streep -quien además fue opositora en su país al presidente Reagan-. Y la directora dijo: “En Gran Bretaña, Thatcher es considerada como una santa, un ícono o un monstruo, y creemos que ese debate está atrofiado. Queríamos contar otra historia, la de su ascensión al poder en un mundo de hombres, sus recuerdos, su soledad”.
Como ya se dijo aquí, ni “historia de vida” ni “biografía política”. Lloyd y Morgan disfrazan a Thatcher de humanista (por ello su personaje escribe cartas de puño y letra a las madres de los soldados ingleses muertos en Malvinas) e incluso se les desliza algún perfil político (equivocado), como cuando decide enviar tropas a las islas, indignada por el atrevimiento de “un grupo de fascistas” (la Junta militar argentina). Pero nada dice esta biopic de su alianza en esa guerra con Pinochet, su amigo, a quien llamó “arquitecto de la democracia chilena”, ni de las brutales consecuencias del cierre de las minas, que acabaron con 20.000 puestos de trabajo. Si bien aparece alguna “denuncia” -como cuando un personaje de la oposición le endilga la responsabilidad por los muertos del IRA en una huelga de hambre-, globalmente, esta Thatcher está planteada (presentada) como una “mujer luchadora”... pero ocultando sutilmente para quién (y cómo) luchó.

Nota:
[1] Streep por este papel ya ganó un Globo de Oro, una nominación a los Screen Actors Guild Awards (el premio que los actores se entregan a ellos mismos) y otra para el Oscar.
Jim Broadbent (quien hace de marido), Olivia Colman (la hija) y Alexandra Roach (Margaret cuando joven) hacen también buenas interpretaciones de sus papeles.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

¿Y yo qué culpa tengo que lo golpiaron a Perón? (Parte III)

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sigo dando vueltas por la estampa de tu infancia insepulta. Tuve que hacer mucho esfuerzo para que no vuelvan a despertarse los gatitos que tanto te castigaron haciéndote olvidar hasta del dulce de leche.

La situación del país era difícil, aprendiste de prepo y para siempre el significado de las palabras persecución, represión, fusilamientos, clandestinidad, marines, sabotajes, ley marcial, bomba molotov…

Silencio, sobre todo silencio aunque no lo sabías guardar muchas veces. Aunque ése fuera la alarma que despertaba a tus gatos…

Ver, oír y callar, era la consigna estampada en esa cabecita que crecía entre noches de terror y días de zozobra. De alguna manera creo que vivías una aventura y tus momentos corrían en la maraña de interrogantes que sólo se escapaban cuando llegaba papi. O pa, como lo empezaste a llamar cuando los años fueron devorados por el tiempo.

El régimen gorila pretendía retener el poder de cualquier forma, supiste que existía un lugar que se llamaba José León Suárez y supiste que allí había un basural donde quedaron tendidos los cuerpos de muchos militantes.

La noche, recién abiertos los ojos del mes de junio, cuando el basural abrió su bocaza para tragarse la vida.

Y supiste que ese lugar habría de convertirse en ícono de la memoria que con el tiempo se fue anquilosando de la misma forma que se anquilosó el mediodía del 16 de setiembre. ¡Qué poco escucho recordar esa fecha en estos tiempos!

Es como si la escoba que barre los recuerdos hubiera logrado ejecutar limpieza hasta de las conciencias, arrancándolos para siempre aún con tanto peronista declamado.

La marchita hoy suena descolgada, comprendelo Yiyita, el mundo cambió ya no se combate al capital, como cantabas…

Se volvió fantasma aquella consigna “ni yanquis ni marxistas”. Los primeros ganaron la batalla y se están tragando al mundo…

Martes 19 de junio de 1956

En la escuela siempre me va bien y me saco 10 y le sigo diciendo mentiras a las seño. ¿Por qué no le preguntan a los otros chicos como esta el padre eeeeeeeeee?

Siempre me preguntan por papi justo cuando vinieron los marines. Papi decia que eran marines y yo lo escuché pero no le dije nada.

Yo jugue toda la tarde con mis amiguitas y con Marito y Carlitos que le tiraban piedras a las palomas y mi mama los reto y la madre los metio adentro. Entonces yo le dije a las chicas que los vamos a buscar para que los dejen salir de nuevo.

La madre de Marito nos grito vayanse para su casa que Marito esta en penitencia y yo me pare y le grite a ella que en la argentina los unicos preveligiados son los niños y que eso lo dijo Perón y entonses es cierto y basta. Y grite VAMOS A SACARLO DE LA CARCEL le dije a las chicas pero al final entre yo sola porque ellas se fueron corriendo a la casa.

Y eso que el padre es polisia.

La madre de Marito lo dejo salir y fue a mi casa le dijo a mi mama esta le sale como el padre y por suerte no me retaron porque se reian muuucho.

Y despues me fui a la casa de Carlitos y le dije lo mismo a doña Catalina y se reia pero lo dejo salir tambien y vino a mi casa y se reia con mami.

Y la abuela dijo que la istoria siempre se repite y que tiene que ver la historia que es mas aburrida que chupar un clavo. Yo no entiendo mas nada.

Papi y mami siempre me dicen que tengo que defenderme y cuando digo algo lo tengo que mantener sea como sea.

Y aora me llama mami a comer y me compro dulse de lecheeeeeeeeeeeee y me lo como con la cucharita y después te mancho diariooooooooo

Se me rompio la muñeca negrita la que mas me gusta pero voy a dormir igual con ella y si vienen los hombres malos la abrazo fuerte fuerte para cuidarla que no la tiren como me tiran a las otras y no puedo defenderlas.

VINO PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIiiiiii

Miercoles 20 de junio

Papi me felicito porque fui a sacar a Marito y a Carlitos de la carceeeeeeeeeeeelllllllllllllll que buenoooooooooooooooo y me dijo que por los amigos siempre ay que dar la vida pero si yo la veia a la madre con una pistola ni mierda que lo iba a defender.

Papi me dijo que no se dise mierda

Y yo le dije

mierdamierdamierdamierdamierdamierdamierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaamierdamierdamierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Domingo 23 de junio

Estoy cansada diario PAPITO NOS LLEVO AL SOOLOGICOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO y fuimos todas las nenas. Pochita dice que es grande y se quedo con mami y me dio un poco de bronca porque ella se hace la grandulona. Y se fue al cine con mami y con la abuela.

Yo fui al zoológico y mi papa es mas gueno que el papa de Elisa y de Isabel que tambien es muy bueno y se llama don Domingo.

Elisa tiene suerte que tiene una hermana y yo no.

Voy a dormir papi salio y ojala que vuelva mas tarde.

Martes 26 de junio

Al final el dia que fuimos al soologico con papi me reto. Pero a mi sola a las chicas no y me dijo que la prosima vez a mi no me yeva y las yeva a ellas.

Igual que me importa si nunca puede.

Me reto porque Elisa y Estela siempre me disen mi papa es polisia y el tuyo no y tiene pistola. Entonces en el soologico le dije fuerte mi papa tambien tiene pistola y la tiene aca y le levante la camisa y ellas la vieron y todos los que estaban ai la vieron tambien.

Papi nos agarro a todas de la mano y nos fuimos para otro lado y no pudimos ver la jaula de los monos y las chicas dicen que es por mi culpa que papi se enojo.

Y yo les dije que no que papi queria que yo libere a los monos de las jaulas y como no lo ise nos fuimos pero es sierto que papi se enojo.

Cuando volvimos a casa papi me dijo sientese ai y cuando me dice de uste es porque esta enojado mucho.

Uste sabe que no tiene que desir esas cosas porque yo no le voy a tener mas confiansa. Y tenia rason porque dijo que el no es polisia y no puede andar con pistola por la calle pero yo queria mostrarsela a las chicas porque el padre de ellas no la tiene escondida. Para que me crean que mi papa tambien tiene pistola.

Yo le dije que no lo iba a hacer mas y mi pa me dio besitos.

Miercoles 27

Mami y papi se peliaron por mi culpa y a mi eso no me gusta. Habia ruido de tiros como en las peliculas y serquita de casa. Papi quiso salir y mami se le puso delante de la puerta y le dijo PENSA EN TU HIJA. La abuela tambien y me agarro fuerte y me asia cosquiyitas en la espalda.

Papi le dijo que es por ella y la agarro de un braso para correrla y abrir la puerta. Y no me dijo como siempre me dice es por Yiyita me dijo ella.

Papi se fue corriendo y mami y la abuela me mandaron a jugar con Elisa y nos peliamos. La case de los pelos y ella me araño la cara. TOY PELIADA CON ELLA Y ME FUI A JUGAR CON OLGUITAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Papi se fue mami me deja que me quede a dormir con Olguita pero yo le dije que no porque tengo que cuidar la cunita y mami me dijo que hoy no venian los hombres malos y me quede en la casa de Olguita.

No se si vino papi y yo quiero que se amige con mami porque se pelearon por mi culpa y le conté eso a mi muñeca que siempre duerme conmigo y tambien es una heroa.

Jueves 28

Mami me dijo que no se peleo con papi que nada mas no queria que se fuera porque hacia mucho frio y que papa tenia reunion con los otros tios pero que igual los quiero mucho porque siempre que esta papi vienen a casa a escuchar a Perón. Y cuando papi no esta vienen a traerme cosas y eso que mi mama siempre compra y en la heladera ai dulce de leche.

Ellos me traen mucha miel para que no me agarren los gatitos en el pecho que me hacen faltar el aire. Mi mami me lleva al doCtor y le dijo que la miel es muy buena para que los gatitos no me jodan.

Entonses los tios me traen miel y a mi me gusta mas el dulse de leche y por ai tambien los calma a los gatitos pero dicen que no.

Es feo cuando me falta el aire parese como si me estubieran apretando fuerte el pecho pero cuando me pasa eso es bueno porque al otro dia mami no me deja ir al colegio pero igual me hace hacer los deberes que me traen Carlitos y Marito y Elisa

Y cuando me falta el aire Pochita me deja que le revise el bolso y me dice a todo que si porque Pochita es tan buena conmigo.

Un dia me agarro y vinieron los hombres malos y mami me tenia en brasos y me ponia la cabesa en una olla con agua caliente y una toaya en la cabesa para que respire el humo. No me quemaba en el agua diario.

Mami le dijo que la nena estaba con crisis de asma y mintió porque yo tenia los gatitos y los tipos miraron un poco tooooda la casa pero no tiraron nada al suelo.

Yo les dije andateeeeeeeeeeeeeeee y se fueron y me agarro la tos y los gatitos se despertaban mas y hacian mas ruidito y yo no podia respirar diario.

¿Quién me puso esos gatitos aca adentro? Y se despiertan mucho mami dice que es porque hace frio y me tienen que dar jarabe y inyecciones y me las da Josefina que es enfermera y no duele tanto cuando me pincha pero el otro dia me movi y se rompio la auja adentro de la colita y Josefina es media maga y me la pudo sacar. Yo no quiero mas inyecciones diario y no quiero mas gatitos a veces cuando esta papito tambien se despiertan.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Dos poesías

Rafael Plaza Veiga (Desde Madrid, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lección de anatomía
¿Qué puedo hacer con estos ojos
que hambrean sin tino
tu mirada exacta?
Cada mañana olfatean la vida
y topan con la miseria degradada
la mentira falaz y la rutina.
¿Qué puedo hacer con estas manos
sino ahogarlas en la soledad del aire
mientras resbalan ambas en la huída?
¿Qué puedo hacer con estos dedos
que dibujan verdades maniatadas
y hacen brotar sangre a los papeles?
Estos dedos que apuntan de frente
saliéndoles la bala
por detrás.
¿Qué puedo hacer con esta boca
sedienta de saliva, de suspiros de fuego,
sino beber el acíbar de unos labios cerrados?
¿Qué puedo hacer con este cuerpo,
pasión asesinada,
rico en búsquedas, miserable en encuentros?
¿Qué puedo hacer con la poesía,
inacabada búsqueda
en el vacío infinito de la belleza eterna?
¿Qué puedo hacer con la revolución soñada,
esperanza frágil de una victoria
sostenida en el filo de las bayonetas?
¿Qué puedo hacer con el amor,
pregunta sin final,
que se arropa en deseos de dudas sincopadas?
Ojos, manos, dedos, boca,
cuerpo,
poesía, revolución, amor...
Violencia oscura, bello tormento inevitable
Como un beso truncado,
Como una caricia hacia el abismo.
_________

¿Cómo decir no?
¿Cómo decir no a esta mujer
Que te pide un poema como quien pide fuego
Como pide el bastón un hombre sin mañana
Como pide el abrazo un niño sin patucos?
¿Cómo decir no a esta mujer
Que cimbrea sus caderas con aromas de Francia
Que va siempre apurando un sorbo de sonrisas
Que lleva en sus silencios un canto que estremece?
¿Cómo decir no a esta mujer
De cabellos de oro y ojos de esmeralda
Que acarrea la alegría como el que acuna a un ángel
Que transporta sus penas como quien mece a un niño?
¿Cómo decir no a esta mujer
Que mendiga unos versos como anhelando el agua
Que narra su pasado como quien pinta un cuadro
Que aún sueña adolescente con un mañana azul?
¿Cómo decir no a esta mujer
Que te acerca sus labios para apresar un beso
Que te abre sus brazos como un Cristo sin clavos
Que lanza en su mirada dos espadas de azúcar?
¿Cómo decir no a esta mujer
Que enjuga en su esperanza las tristezas del mundo
Que no se cansa nunca de admirar las estrellas
Y transporta en su piel todo el calor del cielo?

Rafael Plaza Veiga es periodista, escritor y poeta. Vive en España.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El paraíso de los narcotraficantes

Francisco Martín Moreno (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

¿En Estados Unidos, el mercado de enervantes más codiciado de la Tierra, no hay narcos destacados, cuyos nombres deben ya formar parte de la leyenda criminal de su país?

¿Usted conoce el nombre de un solo capo norteamericano de nuestros tiempos?

Por supuesto no me refiero a los famosos "gangsters" de los años de la prohibición alcohólica en Estados Unidos como sin duda los fueron Capone, Dillinger y Frank Nitti entre otros tantos personajes del bajo mundo que encontraron en nuestros vecinos del norte el caldo de cultivo necesario para desarrollarse hasta alcanzar "prestigio" internacional....

Nosotros conocíamos a García Abrego, a Caro Quintero, al Güero Palma, al Señor de los Cielos, a los hermanos Arellano, y a algunos más entre otros líderes de nuestra hampa tercermundista.

Pero, insisto, ¿y en EU, el mercado de enervantes más codiciado de la Tierra, no hay narcos destacados, cuyos nombres deben ya formar parte, a mucha honra, de la leyenda criminal de su país pues trafican con drogas con un valor superior a los 500 mil millones de dólares? ¿Ningún apellido destaca por su eficiencia y popularidad o simplemente porque ya no hay narcotraficantes para vergüenza de la larga tradición criminal norteamericana?

¡Ya sé! En Estados Unidos las drogas se trafican "solitas".

Los enervantes son dejados en las fronteras norteamericanas por "camellos" mexicanos o latinos y llegan "solitos", como por arte de magia, a las manos de los consumidores.

Del total de la mariguana que se consume en dicho país, por ejemplo, 55% es producido en Texas, Arizona, Oregon, estado de Washington y California sin que jamás se localice un sembradío, se incineren los enervantes de cara al público, se recluya a los responsables en una prisión federal y se rematen y adjudiquen sus propiedades al mejor postor.

Sucede que la mariguana se siembra solita, se corta solita, se distribuye solita y el dinero obtenido se lava solito... ¿No es una verdadera maravilla?

Nunca escuchamos que se aseste un rudo golpe al narcotráfico en EU tal y como se asesta, sin duda, en México en forma por demás recurrente.

Nunca vemos fotografías de capos norteamericanos arrestados y enfundados en sus chamarras azules del FBI con las manos y pies esposados, chalecos y cascos antibala, además de una numerosa escolta policiaca para evitar cualquier atentado en contra de su vida que impidiera la delación de la identidad de sus socios y movimientos...

En México, la captura de los "famosos" capos ocupa las primeras planas de los diarios de la República, además de generosos espacios radiofónicos y televisivos.

Es evidente el esfuerzo mexicano por ganar esta batalla en contra de la producción y venta de enervantes.

Sólo que la batalla difícilmente la ganaremos si en Estados Unidos se venden impunemente 500 mil millones de dólares de narcóticos en las calles sin que nadie vea ni sepa ni oiga nada, absolutamente nada, puesto que nuestros vecinos "puritanos" nunca atrapan a un capo ni se publica por ende su captura en la prensa ni se queman depósitos incautados de estupefacientes ni mueren soldados ni agentes judiciales ni jueces ni procuradores ni se rematan propiedades ni se revelan los nombres de las autoridades implicadas en el narcotráfico. Además y esto es un capítulo aparte igualmente importante, no ganaremos la guerra mientras ellos continúen suministrando armamento a nuestros capos.

Nada, no se sabe nada...

¿Por qué no se sabe? Muy sencillo: porque una parte insospechable de autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales federales y estatales norteamericanas está en la nómina de los capos.

Si nada se hace y nada se sabe es porque desde secretarios de Estado para abajo (sálvese el que pueda), gobernadores, legisladores, senadores especialmente jueces, periodistas, policías de toda índole, agentes del FBI y de la DEA y hasta la famosa y no menos temida Patrulla Fronteriza, todos podrían estar profundamente involucrados con los narcotraficantes realizando jugosos negocios tal y como lo hicieron ya en los años de la prohibición.

No hay nada nuevo bajo el sol.

Menos lo va a haber ahora cuando un grupo de maleantes goza de más poder que el Estado mismo. Nunca en la historia de la humanidad una pandilla de delincuentes había tenido tanto dinero como para poder comprar autoridades, periodistas y países enteros si así lo decidieran.

Todo ello gracias a que EU pone los dólares y las armas para que esto sea posible.

¿Qué prefieren los capos a cambio de la heroína: mexican pesos or american dollars? Está clarísimo, ¿no? ¿Cuál soberanía de un Estado cuando a un capo no se le puede juzgar en su país de origen porque puede desestabilizarlo con consecuencias funestas para millones y más millones de personas?

¿No estamos frente a un novedosísimo fenómeno de poder en manos de un solo individuo?

¿Dónde están los capos norteamericanos?

¿Por qué no se inicia la persecución en EU de los grandes narcotraficantes?

Yo, ya sé: porque ni los consumidores ni las autoridades ni los narcos ni la prensa quieren que se sepa quiénes son.

A todos les conviene el negocio. Todos están coludidos.

Mejor, mucho mejor, culpar a México de todos sus males, así: Estados Unidos pone las armas y los drogadictos,
México, Guatemala, Colombia, Bolivia, etc. etc. ¡¡¡¡¡¡¡¡ponemos los muertos!!!!!!!!!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Presentan Antología en Roma: Italia celebra la “Buena Letra” de América Latina

Nota de Prensa Editoriale Giorni

La literatura latinoamericana goza de muy buena salud en Italia. Para confirmarlo, Editoriale Giorni lanza “Buena Letra”, antología de escritores de la región, recopilada y traducida por Marcela Filippi.

“Buena Letra” es un libro que capta la diversidad de géneros y estilos que hoy distinguen las letras de América Latina. Entre relatos y poemas, la antología contiene obras de Héctor Álvarez Castillo (Argentina); Edgar Borges (Venezuela); Miguel Ángel de Boer (Argentina); Pablo Martínez Burkett (Argentina); René Silva Catalán (Chile); Carlos Kuraiem (Argentina); Juan Carlos Villavicencio (Chile); Carlos Batista (México) y Goyo Schang (Argentina), entre otros. Marcela Filippi llevo a cabo, durante varios años, la compleja labor de seleccionar voces que representaran parte de la nueva literatura de ficción de lengua castellana. Con este trabajo los lectores italianos tendrán la oportunidad de conocer en su idioma el talento latinoamericano posterior al chileno Roberto Bolaño, quien ha sido uno de los últimos autores de la zona llevados con notable éxito al italiano.

“Buena Letra” es el más allá del realismo mágico, que durante tiempo identificó a la literatura de América Latina. Es un trabajo que presenta el hoy de un compendio de estilos que, desde distintas miradas, se asumen como intérpretes de un mundo globalizado y contradictorio. De ahí que los textos del libro no identifican una sino muchas formas literarias.

La antología será presentada en Roma el próximo 17 de marzo, en Teatro Il Girasole, con la presentación de la obra a cargo de la propia Marcela Filippi y la lectura de los escritores Edgar Borges, Pablo Martínez Burkett y Kendall Maison. El evento contará con la dramatización de algunos de los textos a cargo del actor Francesco Nannarelli, la interpretación musical de Giovanni Di Caprio y la participación de las cantantes Laura Serra y Carolina Trigo. El periodista italiano Franco Papitto será el encargado de moderar la fiesta literaria que celebrará la nueva llegada de la literatura de América Latina a Italia.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Buscándote entre la sombra

Chara Lattuf (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El día soleado hizo que despertara de un largo descanso, su mirada
penetrante traspasó el delgado destello que
penetraba en la habitación; a un lado, una foto artística de un cuerpo
desnudo femenino decoraba la pared. Se inclina
Emily y observa movimientos pausados de bailarinas que se reflejan en
la pantalla del televisor, testigo de un insomnio
que no deja pestañear. Ella esconde un amor no aprobado por una
sociedad pacata, muy tradicional, y deja escapar un
gemido de felicidad que se entrelaza con una larga cabellera, busca un
lápiz para escribir una frase que le vino a la
mente: Solo tú y Yo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La constitución de Cádiz de 1812

Olmedo Beluche (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Uno de los pasajes menos conocidos del proceso social y político que derivó en la Independencia de Hispanoamérica ha sido la convocatoria y discusión de las Cortes de Cádiz (1810-1812), que redactaron la Constitución Política que lleva el nombre de esta ciudad, y que históricamente ha sido llamada “La Pepa”, por haber sido proclamada el 19 de marzo de 1812, día de San José.
La Constitución de Cádiz fue la reordenación institucional más liberal del sistema político español, aunque se quedó a medio camino entre el absolutismo y el liberalismo consecuente, llegó tarde para evitar la Independencia, y tal vez la propició con sus medidas discriminatorias contra los americanos, además, tuvo una vida efímera, dada la resistencia de Fernando VII a ver limitados sus poderes.
“La Pepa” constituyó la bandera política del “progresismo” español de inicios del siglo XIX (bajo el grito: “¡Viva La Pepa!”), pero en realidad nunca pudo ser aplicada completamente. En un primer momento (marzo de 1812-mayo de 1814), su vigencia se vio limitada por la ocupación de España por parte del ejército de Napoleón y en América por las guerras civiles de la primera fase de la Independencia. Derrotado el emperador francés y liberada España de la ocupación, el primer acto de la restauración en el trono de Fernando VII fue su derogación.
Un segundo momento de crisis monárquica (1820-1825), producida por la sublevación militar encabezada por los generales Riego y Quiroga, revivió la Constitución de Cádiz, pero ya no pudo evitar el triunfo final del proceso independentista en Hispanoamérica. Una nueva invasión francesa, apoyada por la Santa Alianza, restituyó los poderes absolutos del monarca español aboliendo definitivamente a “La Pepa”.
Las reformas borbónicas y la crisis de la monarquía española
Para entender cabalmente la significación de las Cortes de Cádiz y sus debates hay que remontarse al período anterior, el siglo XVIII. Desde que fue impuesta la dinastía borbónica en el trono de España, pero en especial con el monarca Carlos III (1759-1788), se impulsó una serie de reformas en todos los órdenes intentando que el imperio español se pusiera al día con la naciente modernidad capitalista y sus ideas (la Ilustración), pero sin romper completamente con el absolutismo monárquico. Asesorado por las mentes más ilustres de su tiempo (Campomanes, Esquilache, Floridablanca, Roda, Aranda, etc.) Carlos III dictó una serie de medidas que, si bien no lograron el objetivo de modernización, iniciaron la descomposición del antiguo régimen con su dosis de descontento. De todas las reformas, destacan las de tipo económico: fiscales, como la creación de nuevos impuestos; industriales y comerciales, como cierta apretura del monopolio comercial de algunos puertos (que sólo abrió más la llegada de mercancías inglesas); agrarias, como la desamortización y limitaciones al mayorazgo, que afectaron principalmente los ejidos y tierras comunales, aunque también a la nobleza y a la Iglesia; la expulsión de los jesuitas (1767).
En América y en España esas medidas derivaron en una serie de protestas y revueltas, síntomas de una crisis creciente del reino. De este lado del mar, propiciaron la revoluciones pre independentistas: como la guerra en Paraguay contra las misiones jesuitas (1754); la revolución indígena en Perú dirigida por Tupac Amaru (1780); la Revolución de los Comuneros (1781) en la Nueva Granada. En Madrid (1776) se produjo un alzamiento que forzó al rey a refugiarse en Aranjuez.
La situación empeoró bajo el reinado de Carlos IV (1788-1810), cuya administración, influenciada por el temor al contagio de la Revolución Francesa (1789), sostuvo reformas tendientes a debilitar a las clases tradicionales (nobleza, iglesia, campesinado) aumentando todavía más el poder absolutista del monarca. Terminaron de hundir internamente a la monarquía la combinación de crisis económica y las cargas fiscales para financiar guerras sucesivas (contra Francia en 1793-95; contra Portugal en 1801; contra Gran Bretaña en 1796-1802 y 1805-1808).
Carlos IV se fue enajenado el apoyo de las diversas clases sociales afectadas por las reformas y las cargas impositivas. De manera que la crisis interna ya había fermentado, cuando circunstancias de política internacional vinieron a agravar la situación. La guerra entre Francia e Inglaterra produjo el alineamiento de España con la primera (Tratado de San Ildefonso 1796 y Tratado de Aranjuez 1801). Carlos IV, y su ministro Manuel Godoy, atendiendo a la alianza con Francia cometieron varios errores procurando cumplir la política de Napoleón Bonaparte de aislar del continente europeo a Inglaterra: primero, en la guerra contra Gran Bretaña que sólo sirvió para que, en la Batalla de Trafalgar (1805), viera destruida su armada, debilitándose considerablemente su control sobre el imperio ultramarino; luego permite el paso de tropas francesas para atacar Portugal (tradicional aliado de los ingleses) a través de España, mediante el Tratado Fontainebleau (27 de octubre de 1807), permitiendo que su país fuera ocupado militarmente. En algún momento, entre fines de 1807 y comienzos de 1808, Napoleón decide apoderarse de España, deponer a los borbones (Carlos y su hijo Fernando) y suplantarlos por su hermano José Bonaparte.
En marzo de 1808, previendo Godoy las acciones de los franceses, retira de Madrid al rey, instalándolo en Aranjuez, pero planeando un retiro a Sevilla y posiblemente a América dependiendo del avance de las tropas francesas. En ese momento, los sectores descontentos de la nobleza se alían con su hijo, Fernando VII, y apoyados por un motín popular asaltan el palacio, arrestan a Godoy y fuerzan la abdicación de Carlos IV a favor de Fernando. Pero Fernando VII no alcanza a gobernar, ya que es obligado por Napoleón a trasladarse a la ciudad francesa de Bayona, al igual que su padre, donde a ambos se les exige abdicar en favor de José Bonaparte (Abdicaciones de Bayona).
La ocupación francesa y la convocatoria a las Cortes de Cádiz
A partir de la ocupación francesa empieza un proceso revolucionario en toda España y América en el que, bajo el ropaje de resistencia al invasor y la defensa de Fernando VII como legítimo rey, se producen sublevaciones populares (como la del 2 de Mayo en Madrid), guerra de guerrillas y el surgimiento de nuevas formas de autogobierno municipal (Juntas) que, en el fondo eran la revolución burguesa española porque implicaban la ruptura del régimen absolutista precedente. Estos sucesos son conocidos en la historia de España como la “Guerra de la Independencia”.
Guerra que se extiende en dos fases. En la primera, el verano-otoño de 1808, en la que diversas ciudades y regiones se insurreccionan contra la ocupación francesa dirigidas por las Juntas de gobierno y fuerzas militares locales, sin coordinación nacional, pero que asestan importantes derrotas a los ocupantes. En la segunda, a partir de noviembre de 1808, hasta enero de 1809, Napoleón en persona asume las operaciones en España y al frente de la Grande Armeé (250.000 soldados) logra consolidar la ocupación.
En un principio el Consejo de Castilla, un organismo tradicional de la monarquía, en agosto de 1808, llama a desconocer las Abdicaciones de Bayona y convoca una reunión de las Cortes Generales, bajo el criterio tradicional del organismo estamental. Pero las Juntas Provinciales, encabezados por la Junta de Sevilla, organismos novedosos y revolucionarios, en choque con el Consejo de Castilla, exigen una convocatoria a Cortes rompiendo exigiendo que la representación atendiera a criterios demográficos y regionales. De esta manera, el 25 de septiembre de 1808, se instala en Aranjuez la Junta Central Gubernativa del Reino, intentado sostener un gobierno central contra la ocupación. Pero la Junta Central tuvo que moverse a Sevilla ante el avance de Napoleón y luego refugiarse en Cádiz a fines de 1809.
Pese a que el Consejo de Castilla había convocado a las Cortes desde agosto de 1808, y que la Junta Central había ratificado la convocatoria en septiembre de 1809, los vaivenes de la guerra y las disputas internas sobre el carácter de las Cortes y la forma de la representación, retardaron su convocatoria formal hasta el 1 de enero de 1810, cuando la Junta Central dio paso a un gobierno constituido bajo el nombre de Consejo de Regencia cuyo contrapeso serían las propias Cortes.
La guerra contra la ocupación francesa y la necesaria unidad nacional contra el enemigo matizaron un poco más las diferencias políticas a lo interno de España, pero éstas también se expresaron incluso desde antes de instalarse las Cortes de Cádiz (24 de septiembre de 1810). Según Marta Friera Álvarez e Ignacio Fernández Sarasola, investigadores de la Universidad de Oviedo, tanto en la Junta Central como en el Consejo de Regencia se formaron dos partidos de hecho: los realistas y los liberales.
La diferencia entre ambos grupos giró en torno al carácter de las Cortes y los principios de soberanía en base a los que se convocaban. Los realistas (encabezados por Floridablanca y Jovellanos) pretendían apelar a las tradiciones medievales españolas, por las cuales las Cortes debían basarse en una representación estamental. Ellos partían del principio de que la Soberanía tenía dos cabezas: el Rey y las Cortes. Siguiendo en parte el modelo inglés, pretendían una Monarquía “moderada” que compartiera la soberanía con las Cortes. Ante la presión, incluso aceptaban la idea de una Cámara Baja con representación territorial. En principio se oponían a que las Cortes redactaran una nueva Constitución Política, limitándose a compilar las leyes históricas que habían quedado en desuso con la instauración del absolutismo en el siglo XVI, por las cuales el Rey compartía ciertos poderes con la nobleza representada en las Cortes. De acuerdo al criterio de los realistas, el rey mantendría la rama Ejecutiva y la capacidad de vetar leyes.
Los liberales (encabezados por Agustín Argüelles fundamentalmente) adherían a criterios influidos por la experiencia de la Revolución Francesa, aunque por razones obvias no podían admitirlo y también intentaban disfrazar sus principios apelando a criterios de la tradición española. Para los liberales, la Soberanía nacional estaba en el pueblo, el cual la delegaba en tres poderes, siguiendo los criterios más consecuentes de la Ilustración. Este grupo liberal, que terminó imponiéndose, opinaba que había que redactar una nueva Constitución basada en la división de los poderes (Ejecutivo a cargo del Rey, Legislativo en las Cortes y un poder judicial). Para los liberales, los diputados debían ser elegidos por “sufragio amplio” en base a la representación territorial y demográfica.
Marta Friera e Ignacio Fernández identifican un tercer grupo que apareció una vez instaladas las Cortes, el cual se alió en muchos casos a los liberales, pero que expresaba intereses particulares: los diputados americanos. Del grupo de los “americanos”, destacan los autores a José Mejía, diputado por Santa Fe de Bogotá, a Joaquín Leyba de Chile y a Larrazábal de Guatemala. El objetivo de este grupo era lograr la representación plenamente igual entre los ciudadanos de ambos lados del Atlántico, por lo cual su argumentación se apoyaba en el criterio de que cada individuo era depositario de un pedazo la soberanía nacional, siguiendo a J.J. Rousseau, por ende la representación tendría que obedecer a un criterio proporcional basado en la distribución demográfica regional. Este criterio no logró imponerse.
A juicio de los autores citados, la Constitución de Cádiz tiene muchas similitudes con la francesa de 1791, pero “los liberales trataron de disfrazar la vocación francófila del documento”, para lo cual recurrieron al historicismo español, sobre todo en su Discurso Preliminar. Aunque tuvo breve aplicación, muchos elementos de “La Pepa” fueron recogidos en las Constituciones fundacionales de los estados hispanoamericanos que se independizarían posteriormente.
Conviene consignar que Napoleón Bonaparte convocó una Junta de Bayona para redactar una constitución para España. Esta junta careció de representatividad, pero asistieron los sectores políticos e intelectuales “afrancesados”, como Azanza, Cabarrus, Urquijo y Marchena. Se atribuye al propio Napoleón la redacción del llamado Estatuto de Bayona, que se puso en vigencia el 27 de julio de 1808. En esencia, era un estatuto constitucional semejante al que Francia aplicaba en otros estados ocupados, como Nápoles, Holanda y Westfalia. Era una Constitución que concentraba el poder en el Rey, asistido por una pluralidad de organismos consultivos.
Las Cortes de Cádiz y su influencia sobre la Independencia hispanoamericana
“Desde este momento, españoles americanos, os veis elevados a la dignidad de hombres libres; no sois ya los mismos de antes, encorvados bajo un yugo mucho más duro, mientras más distantes estabais del centro del poder, mirados con indiferencia, vejados por la codicia y destruidos por la ignorancia. Tened presente que al pronunciar o escribir el nombre del que ha venir a representaros en el Congreso Nacional, vuestros destinos no dependen ya de los ministros, ni de los virreyes, ni de los gobernadores: están en vuestras manos”, dice el Consejo de Regencia desde Cádiz.
Esa convocatoria es la que dispara en América el proceso independentista, pues en ella, además de pedir que se enviaran delegados, se exhorta a crear en las capitales virreinales y capitanías generales Juntas de Gobierno con participación de los criollos como iguales en derechos ciudadanos que los peninsulares. Derecho éste que había sido negado hasta ese momento por las leyes de la monarquía absoluta, que había establecido un sistema de castas en las colonias en la que los únicos con plenos derechos políticos lo eran los nacidos en la Península Ibérica. Agudizó el conflicto en las ciudades americanas el hecho de que los virreyes intentaran ocultar la convocatoria del Consejo de Regencia, para no compartir el poder político con las Juntas que se proponían.
Esto motivó las primeras sublevaciones populares que desplazaron por la fuerza a los virreyes y gobernadores (a lo largo de 1810), e impusieron las Juntas de Gobierno criollas, todas jurando en un principio lealtad a Fernando VII y al Consejo de Regencia. Pero las victorias de las Juntas fueron relativas, ya que sectores realistas o absolutistas del ejército se hicieron fuertes en diversas ciudades y regiones, con lo que también se radicalizó el proceso en las ciudades que, un año después (1811), en medio de guerras civiles llevó al poder a sectores más radicales de capas medias que sí proclamaron la independencia completa de España. El estado de guerra civil se mantuvo aún bajo la restauración de Fernando VII (1814).
La resistencia de los absolutistas en Hispanoamérica, y las atroces masacres que realizaron, condujo a la desaparición (incluso física) de los criollos moderados dispuestos a entenderse con la monarquía española y el Consejo de Regencia a cambio de más autonomía, y consolidó a los sectores radicalizados pro independencia, con figuras como Simón Bolívar a la cabeza, quienes triunfaron a partir de 1820-25.
Las Juntas creadas en las ciudades americanas habían reconocido como legítimas las decisiones emanadas de la Junta de Sevilla y de la Junta Central, pero no reconocían al posterior Consejo de Regencia, por considerar que ese gabinete se había creado de manera ilegítima y sin contar con su participación. A criterio de los americanos debió esperarse la reunión de los delegados a las Cortes para constituir el gobierno común, en ausencia de Fernando VII. Esto quedó expresado en un pronunciamiento conjunto de los diputados americanos al pleno de las Cortes, del 1 de agosto de 1811, en el que se defienden de las acusaciones de rebelión, hacen un recuento del proceso de la constitución de las principales Juntas en América, alegando que las mismas habían actuado bajo los mismos principios y siguiendo el ejemplo de las constituidas en la península, como todas reconocían al monarca preso en Bayona, y acusan a las autoridades peninsulares, virreyes y militares, de intentar pasar por encima de las juntas locales.
“Las provincias de América reconocieron a la Junta de Sevilla, reconocieron a la Central; pero poco satisfechas de una y otra, las que ahora se llaman disidentes rehusaron el mismo reconocimiento a la Regencia, que creó la última al disolverse; porque dicen que no tuvo facultad para transmitir el poder soberano que se le había confiado, y que recayendo la soberanía por el cautiverio del rey en el pueblo, o reasumiéndola la nación, de la cual ellas son partes integrantes, no podían los pueblos de España sin ellas constituir gobierno que se extendiese a ellas; o que así como no se las incluyó para constituirle, tampoco se las deba incluir para obedecerle”, alegaban los diputados americanos en las Cortes.
Otro motivo de discordia, incluso para criollos moderados, como Camilo Torres en Nueva Granada, lo fue el hecho de que la convocatoria a estas Cortes se basó en el desigual criterio de que cada provincia peninsular tendría dos delegados, mientras que los Virreinatos y Capitanías se les pedía enviar un delegado. El famoso manifiesto del propio Camilo Torres, “Memorial de Agravios”, es un alegato contra la injusticia y desigualdad que representaba este criterio que extendía la discriminación que los españoles americanos habían sufrido por tres siglos. Esa resistencia de los españoles peninsulares, incluso los más liberales, a reconocer la completa igualdad a los españoles americanos se va a mantener durante los propios debates de las Cortes de Cádiz y se va a formalizar en la propia Constitución emanada de ellas. Esta actitud reforzará políticamente a los radicales independentistas de este lado del mar y debilitará a los moderados que pudieron sentirse cómodos con una monarquía constitucional.
La propia cerrazón de las autoridades españolas, del Consejo de Regencia, de los militares y de los propios liberales de las Cortes, atizó el fuego al no permitir que las autoridades criollas pudieran establecer sus Juntas de Gobierno soberanas, sin interferencia de las autoridades imperiales, pese a que las mismas, en todos lados, a lo largo del año 1810, asumían jurando lealtad a Fernando VII y reconociéndose como españoles.
En este sentido, Simón Bolívar y Luis López Méndez, el 8 de septiembre de 1810, actuando como voceros de la Junta de Caracas ante el gobierno británico, al que acudieron por ayuda militar, se quejaban ante el secretario de relaciones exteriores de Caracas, del “inicuo y escandalosos decreto del Consejo de Regencia nos ha declarado rebeldes, y ha impuesto un riguroso bloqueo sobre nuestras costas y puertos…las inesperadas e impolíticas medidas del Gobierno de Cádiz… No es fácil expresar a V. S. la indignación y escándalo que ha producido en este país el decreto de la Regencia. Verdad es que nada tan ilegal y tan monstruoso ha salido jamás de la cabeza de sus bárbaros autores. Identifican su autoridad usurpada con los derechos de la Corona, confunden una medida de seguridad con un acto de rebelión, y en el delirio de su rabia impotente destrozan ellos mismos los lazos que se proponen estrechar”.
Todavía en agosto de 1810, los diputados americanos en las Cortes decían, defendiéndose de las acusaciones de rebeldía lanzadas por el Consejo de Regencia, que los hispanoamericanos: “…jamás han visto a la nación española como una nación distinta a la de ellos, gloriándose siempre con el nombre de españoles, y amando a la península con aquella ternura que expresa el dulce epíteto de madre patria…”. Acusaban a la opresión y la injusticia del estado de revolución en América: “El mal gobierno, la opresión del mal gobierno es la primordial y radical de la revolución de América…”. Y agregaban: “…el deseo de independencia no es general en América, sino que es de la menor parte de ella. Aún ésta no la desea perpetua…”. Después de enumerar los abusos y opresiones de que eran víctimas los americanos respecto de los peninsulares, exhortan a las Cortes a remediar la “opresión”, porque: “Únicamente esto extinguirá el deseo de independencia…”.
Todavía, en el otoño de 1810, Bolívar dejaba entrever en esta carta la posibilidad de salvar la unidad de España y sus colonias con la mediación de Inglaterra. Unos meses después, julio de 1811, ya había cambiado por completo de opinión pronunciando en la sala de las Sociedad Patriótica estas palabras: … ¿Qué debemos esperar los resultados de la política de España? ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos, o que los conserve, si estamos resueltos a la libertad? Esas dudas son triste efecto las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! ¿Trescientos años de calma no bastan? ¿Se quieren otros trescientos todavía?... Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana…”
Las reformas políticas de la Constitución de 1812
Su Artículo 1 define: “La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”, con lo cual deja abierta la posibilidad de salvar la integridad del Estado y evitar la Independencia de Hispanoamérica. Pero, como se ha dicho antes, llegó tarde, pues un año antes de su proclamación ya se había avanzado en la independencia absoluta en lugares como Caracas, Bogotá, Cartagena, México (con Hidalgo), etc. Su Artículo 5 establece que son españoles: “Todos los hombres libres nacidos y avecinados en los dominios de España, y los hijos de éstos”; “los libertos desde que adquieran la libertad en las Españas”; lo cual reconoce a los criollos y mestizos la nacionalidad, pero no a los negros esclavos, los cuales eran un porcentaje importante de la población en algunas regiones.
Sin embargo, al fijar la ciudadanía se hicieron las siguientes distinciones: “aquellos españoles que por ambas líneas tienen su origen en los dominios españoles de ambos hemisferios” (Art. 18); “A los españoles que por cualquier línea son habidos y reputados por originarios del África, les queda abierta la puerta de la virtud y del merecimiento para ser ciudadanos: en consecuencia las Cortes concederán carta de ciudadano a los que hicieren servicios calificados a la Patria, o a los que por su talento, aplicación, y conducta, con la condición de de que sea hijos de legítimo matrimonio de padres ingenuos; de que están casados con mujer ingenua, y avecinados en los dominios de las Españas, y de que ejerzan alguna profesión, oficio o industria útil con un capital propio” (Art. 22). Respecto al derecho al voto para escoger diputados se agrega: “Esta base es la población compuesta de los naturales que por ambas líneas sean originarios de los dominios españoles, y de aquellos que hayan obtenido en las Cortes carta de ciudadano…” (Art. 29).
El ejercicio de la ciudadanía se suspendía en casos como, entre otros (Art. 25): “En virtud de interdicción judicial por incapacidad física o moral”; “Por el estado de deudor quebrado, o de deudor de los caudales públicos”; “Por el estado de sirviente doméstico”; “Por no tener empleo, oficio o modo de vivir conocido”; “Por hallarse procesado criminalmente”; “Desde el año mil ochocientos treinta deberán saber leer y escribir…”.
Esta definición de ciudadanía no podía ser satisfactoria para los españoles americanos, tal vez salvo para aristocracia criolla, porque (además de dejar por fuera a las mujeres, algo común en la época para todos los países) dejaba por fuera del ejercicio de la ciudadanía a la mayoría de los mulatos de América, no sólo a los negros esclavos. Algunos autores opinan que esta medida discriminatoria se debía al temor de los liberales españoles de que se vieran rebasados en número de diputados provenientes de América si la ciudadanía se otorgaba en base a la plena igualdad de todos los nacionales. Incluso al establecer un criterio de propiedad y capital propio, como hace el artículo 22, dejaba por fuera a las clases populares y los indígenas. Es decir, que la Constitución de Cádiz de una manera vergonzante dio continuidad al criterio estamental del colonialismo en Hispanoamérica, aunque no aludiera directamente a la categoría de “razas”, hay una discriminación de clase social que coincide con el origen étnico de las personas.
Conviene aclarar que muchos de estos criterios discriminatorios fueron recogidos por las Constituciones nacionales hispanoamericanas posteriores a la Independencia. Así que la diferencia que pudieran tener los diputados americanos en las Cortes de Cádiz con los peninsulares se debía más a un regateo por la representación que a un criterio profundamente democrático que, para la época, aún no estaba vigente. El principio de un ciudadano un voto, y el de ciudadanía para todos los nacidos en el territorio, sin distinciones de ningún tipo (clase, raza, sexo), se impondrían con las revoluciones sociales, y obreras, posteriores a 1848, y no estarían plenamente vigentes hasta bien entrado el siglo XX, por ejemplo, para el caso de las mujeres. La completa igualdad de derechos es más fruto del movimiento obrero y socialista que de la Ilustración y de las revoluciones burguesas del siglo XIX.
Otro aspecto que no satisfizo a los diputados americanos está comprendido en el Artículo 10, que define los territorios de “las Españas”, quienes aspiraban al reconocimiento de más provincias y al establecimiento de un sistema federal. Los territorios americanos reconocidos, y que por ende tenían derecho a representación en las Cortes, son los siguientes: “En la América septentrional, Nueva España, con la Nueva Galicia y península de Yucatán, Guatemala, provincias internas de occidente, isla de Cuba, con las dos Floridas, la parte española de Santo Domingo, y la isla de Puerto Rico, con las demás adyacentes a éstas y el Continente en uno y otro mar. En la América meridional, la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Río de la Plata, y todas las islas adyacentes en el mar Pacífico y en el Atlántico…”.
Hay que señalar que las elecciones para diputados se establecía un sistema indirecto de tres niveles: las parroquias, los partidos y las provincias. Quienes reunían los requisitos de ciudadanía se reunían en la parroquia y elegían a los electores que les correspondía, según el censo, luego éstos representaban a la parroquia en la junta de partido y los electores salidos de ellos asistían a la junta provincial, que elegía a los diputados.
En plano de la separación de poderes la Constitución de Cádiz avanzó mucho más, partiendo de los siguientes principios: “La Nación española es libre e independiente, y no puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona” (Art. 2); “La soberanía reside en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer las leyes”; “El objeto del Gobierno es la felicidad de la nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen” (Art. 13); “El Gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada hereditaria” (Art. 14); “La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey” (Art. 15); “La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey” (Art. 16); “La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los tribunales establecidos por la ley” (Art. 17).
La Constitución reconoció iniciativa legislativa para los diputados y limitó el tiempo de su representación a un solo período de dos años. Pese a limitar los poderes reales, más adelante se establece el principio de que (Art. 168): “La persona del Rey es sagrada e inviolable, y no está sujeta a responsabilidad”.
En cuanto a la separación entre la Iglesia y el Estado no se avanzó mucho, puesto que el artículo 12 establece: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra”.
En algunos aspectos sociales se registraron conquistas democráticas, como por ejemplo en el Capítulo III: se estableció las bases del debido proceso, se prohibió la tortura la confiscación de bienes, el traspaso a la familia de las sanciones, la inviolabilidad del domicilio, etc. El artículo 339 estableció que “Las contribuciones se repartirán entre todos los españoles con proporción a sus facultades, sin excepción ni privilegio alguno”. El artículo 366 estableció la educación pública para enseñar a “leer, escribir y contar” a los niños. El artículo 371 estableció el principio de la libertad de opinión e imprenta.
La Pepa, agonía y muerte constitucional
Con todas sus contradicciones y debilidades, la Constitución de Cádiz tuvo una vida muy corta al igual que sus alcances. En Hispanoamérica prácticamente no tuvo vigencia, ya que al momento de su promulgación, el 19 de marzo de 1812, ya el continente se encontraba sumido en cruentas guerras civiles, polarizadas entre los decididos independentistas (ahora sí) y los sectores más reaccionarios del absolutismo. En España no sería hasta el verano de 1812 cuando la alianza entre españoles, lusitanos e ingleses asestó la primera derrota notable a la ocupación francesa en la Batalla de los Arapiles. Napoleón, por su parte, había partido hacia Rusia, donde sufriría una derrota de la que no pudo recuperarse. Aún así, no es sino hasta el 21 de junio de 1813, en la Batalla de Vitoria, cuando los franceses son definitivamente expulsados del territorio español.
Retornado a Madrid, en mayo de 1814, Fernando VII en uno de sus primeros actos de gobierno ordenó la disolución de las Cortes y la suspensión de la Constitución de 1812. En Hispanoamérica, ese año marcó la contraofensiva del absolutismo español que derivó en la derrota en todas partes de los sectores más radicales que luchaban por la independencia, salvo Buenos Aires, que nunca volvió a estar bajo el control español.
La durísima represión desatada por las fuerzas de la restauración, que incluso cobró la vida de los sectores más moderados del criollismo, como la realizada por el general Morillo en Venezuela y la Nueva Granada, liquidarían las últimas esperanzas de conquistar espacios democráticos bajo una monarquía constitucional española. Con ello se preparó el camino para que Simón Bolívar volviera de su exilio con energías y apoyos renovados, que culminarían en la Independencia completa del continente entre 1819 y 1825.
Sin embargo, la Constitución de 1812 habría de ver un nuevo resurgimiento en 1820, cuando un alzamiento militar de las tropas preparadas para marchar a América a aplastar los últimos focos de resistencia independentista, exigió a Fernando VII someterse a la monarquía constitucional. La sublevación inició en Las Cabezas de San Juan, cerca de Sevilla, el 1 de enero de 1820, dirigida por el general Rafael del Riego, quien se había destacado en la guerra contra la ocupación francesa. La revuelta cubrió diversas zonas de Andalucía, pero luego decae, para luego reproducirse en Galicia, hasta que una explosión popular en Madrid el 7 de marzo, pone en jaque al rey. El día 10 de marzo, éste emite el “Manifiesto del Rey a la Nación”, por el cual proclama: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”.
Fernando juró de esta manera someterse a la Constitución de 1812, abriendo un periodo liberal de tres años. Pero era un juramento falso, pues conspiró con los gobiernos más reaccionarios de Europa, agrupados en la Santa Alianza, para acabar con la “monarquía moderada” y restaurar el absolutismo. El 7 de abril de 1823, un ejército francés al mando del Duque de Angulema, y con el apoyo de la Santa Alianza, invadió España y restituyó los poderes conculcados a Fernando. El general del Riego, al igual que otros, moriría ahorcado en noviembre de ese año y con él la Constitución de 1812.
De todos modos la corta vigencia de la Constitución, en 1820-23, sirvió indirectamente a uno de los objetivos que se había propuesto evitar: consolidar la Independencia, debilitando a los sectores más recalcitrantes del realismo. Respecto a Panamá, su efecto fue inmediato, de acuerdo a Mariano Arosemena. En sus Apuntamientos Históricos dedicó poco interés por la convocatoria, los debates y los resultados del proceso constituyente de 1810-12, “… no alcanzó jamás en los istmeños su adhesión a la España, aun investida de la constitucionalidad monárquica”, dice en el capítulo de 1812. Pero en el capítulo dedicado a 1820, Mariano dice exultante: “La transformación política de España fue de grande trascendencia para este reino de Tierra Firme”. Luego describe cómo ella permitió la llegada de la primera imprenta al Istmo, la aparición del primer periódico (La Miscelánea), la aparición de sociedades masónicas en las que participaban juntos españoles y panameños, y un ambiente bastante democrático que preparó el terreno para la proclamación de Independencia del 28 de Noviembre de 1821.
Bibliografía
• Bolívar, Simón. Doctrina del Libertador. Biblioteca Ayacucho. Caracas, 1985.
• La Constitución española de 1812. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En: www.cervantesvirtual.com
• Friera Álvarez, Marta y Fernández Sarasola, Ignacio. Contexto histórico de la Constitución española de 1812. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes En: www.cervantesvirtual.com
• Pensamiento político de la emancipación (1790-1825). Biblioteca Ayacucho. Volúmenes XXIII y XXIV. Caracas, 1977.
• Arosemena, Mariano. Apuntamientos históricos (1801 – 1840). Publicaciones del Ministerio de Educación. Panamá, 1949.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: La balalaika

ARGENPRESS CULTURAL

La balalaika es un instrumento musical de cuerda, de origen ruso. Su forma es triangular, casi plano, con una pequeña abertura de resonancia cerca del vértice superior de la tapa, un mástil largo y estrecho y tres cuerdas de metal o tripas que se pulsan con los dedos.

La primera mención del término balalaica se remonta a un documento de Rusia del año 1688. Se cree que se desarrolló en el siglo XVIII a partir de la domra y el Gusli (instrumentos similares), del Asia central y Siberia.

Las primeras balalaicas construidas en Rusia datan del año 1715, se tiene conocimiento de que antes de esa fecha ya existían (1688), tenían cuerdas de tripa de animal y se ataban al cuello de modo que pudieran ser ajustadas por el músico a voluntad.
Se construye en seis tamaños, desde el más alto de los tonos, al más bajo (desde el más pequeño "piccolo" al contrabajo). Dos de las cuerdas de la balalaica se afinan al unísono y la tercera a una distancia de cuarta. Las tapas se construyen con madera de abeto o pino.

Se construyen además con seis cuerdas prima (con tres series de cursos de doble), son comunes y populares, sobre todo en Ucrania.

Fuente: Wikipedia




Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Los textos de Charles Dickens y los jóvenes lectores

Inmaculada Calderón (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

En este frío mes de febrero, en el que todavía las tardes son cortas y las temperaturas no animan mucho a salir, a tenor de todos los artículos que en los diversos medios, especializados o generalistas, han aparecido con motivo del bicentenario del nacimiento del gran novelista inglés Charles Dickens, he vuelto a revivir con nitidez una escena que andaba perdida en los recovecos de mi memoria. Sucedió una tarde muy parecida a estas en pleno invierno, a la vuelta del colegio. Estaba sentada en la sala de casa de mi abuela con un libro entre las manos y el corazón encogido. Las desventuras de su protagonista, un pequeño huérfano, habían llegado a tocar mi fibra sensible y, al mismo tiempo, no podían dejar de despertar mi rabia. Sin embargo, lejos de querer cerrar aquel viejo volumen y devolverlo a su estantería, mis ojos no se despegaban de sus renglones mientras devoraba con avidez páginas y capítulos. Oliver Twits había logrado lo que sólo una obra maestra puede conseguir: conmover a la vez que interesar a la jovencísima lectora que yo era, descubriéndome al mismo tiempo una dura realidad a la que una niña criada por una amorosa familia era completamente ajena: la sordidez de la explotación infantil.

Con ese es el fascinante poder que poseen los clásicos, que son un polo de atracción que no desgasta con el tiempo su capacidad para seducir a lectores de cualquier edad, los cuentos y novelas de Charles Dickens, escritos en origen para captar la atención de un público adulto que esperaba con impaciencia las sucesivas entregas, reúnen también todos los requisitos necesarios para que niños y jóvenes se conviertan en sus receptores, por más que no fueran sus originales destinatarios.

Tenía Charles Dickens una especial habilidad para plasmar y transmitir los sentimientos infantiles así como la sensación de rechazo y desamparo. Los niños viven en un mundo de adultos que los engulle y ante el que no pueden reaccionar, ya que les es incomprensible, sintiéndose ellos mismos incomprendidos. Esto hace que sus novelas y relatos calen de manera especial en los más jóvenes, quienes, salvando las distancias, pueden, en un ejercicio de refracción, identificar su propia perplejidad en la de los personajes, y despertar una espontánea empatía con su desfavorecida situación. Para niños y jóvenes que afortunadamente no padecen las condiciones de vida de un Oliver, o de David o Pip, estas novelas suponen un acercamiento a una realidad, la de la explotación infantil, que por desgracia todavía está presente en muchos rincones del planeta, pero al mismo tiempo, ese acercamiento tiene lugar por medio de unas historias magistralmente narradas que les enredarán y atraparán su atención hasta la resolución final de la trama.

Por otra parte, en los relatos de nuestro autor los protagonistas, muchos de ellos seres desvalidos y víctimas inocentes de una situación de injusticia estructural, tras pasar por dolorosos avatares que incluyen el abandono y la explotación, la utilización y la miseria, salen adelante con su esfuerzo y consiguen regularizar su vida al lado de buenas personas, alejados de aquellos que representaban la maldad y la opresión, quienes generalmente también obtienen su merecido. Como ningún hilo narrativo suele quedar en suspenso, el seguimiento de estas tramas supone para el lector un ejercicio de catarsis muy apropiado para niños y jóvenes que ven en el texto reflejadas y colmadas sus aspiraciones de justicia, como en Grandes esperanzas, David Copperfield o el antes mencionado Oliver Twist. La rabia y la tristeza que embargan en los primeros momentos a los lectores se ven compensadas con finales felices en los que la fortuna se encarga de resarcir con creces a los personajes.

Mas no sólo encontramos en la fecunda producción del novelista inglés obras que reflejan la crudeza de la naciente sociedad industrial, sino que también hay otras con las que chicos y chicas pueden pasar divertidos ratos, como Los papeles póstumos del Club Pickwick en la que, con una técnica muy similar a la de los actuales cómics (situaciones disparatadas, comicidad, retrato caricaturesco de los personajes y recreación en los pequeños detalles), narra el autor extravagantes aventuras contadas con una vivacidad y un dinamismo que no da lugar al aburrimiento; o el conocidísimo cuento, versionado en infinidad películas y animaciones, Canción de Navidad, en el que por medio del artificio retórico del espectro y los saltos temporales el avaro Scrooge se transforma en un ser generoso y amable. Estas obras pueden constituir una muy recomendable sugerencia para niños y adolescentes.

Nunca está de más que las jóvenes generaciones se acerquen a autores que ya podemos considerar clásicos, claro está que este acercamiento debe llevarse a cabo de una forma que sea grata y amena a este tipo de público, buscando aquellos textos que mejor puedan conectar con su sensibilidad. Y no cabe duda que con los de Charles Dickens pueden establecer ese diálogo interactivo que hace que el lector se sienta partícipe de la obra, pero en algunos casos, sobre todo en edades más tempranas, será necesario realizar una labor de adaptación del texto para acercarlo a su nivel de comprensión. Sin embargo, estoy convencida de que los adolescentes pueden disfrutar el placer de la versión original, y que incluso sería divertido hacérsela llegar del mismo modo en que los contemporáneos del autor tenían acceso a sus novelas: por entregas, dejándoles con la miel en los labios, enganchados a la espera de un nuevo capítulo. Todo esto, complementado con el manejo de versiones adaptadas a otros formatos como películas, cómics o incluso videojuegos, hará que niños y jóvenes descubran los valores, literarios y humanos, que encierra la producción de un autor que goza de plena vigencia en nuestros días.

A buen seguro que Dickens, que ya realizó en su tiempo una gira por los Estados Unidos haciendo lo que hoy llamamos “animación a la lectura”, estaría feliz de ver cómo sus personajes cobran vida en la imaginación de los jóvenes del siglo XXI.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cosas y casos sobre las profesiones, ética, chapuceros y güizaches

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La palabra profesión da prestigio, influencia, poder o posibilidades económicas; unos asocian lo con los que tienen grado académico, otros en una ejecución de alta calidad; o lo relacionan con las profesiones antiguas como la brujería y la prostitución. Unas veces son bien ejercidas, y en otras no. Así, surge la necesidad de vincular la ética al desempeño profesional y evitar daños o delitos.

La profesión, como la tecnología, economía o política son conceptos incompletos sin su acompañante que es la ética, dado a los riesgos que puede producir el mal ejercicio o aplicación

En sí, para que alguien se considere profesional debe tener estudios, entrenamiento o experiencia sobre algún oficio; le da el derecho a cobrar, recibir honorarios superiores a las personas no calificadas, y sobre todo la obligación de realizar BIEN el oficio. Popularmente cuando un trabajo es mal ejecutado, aquí decimos que es de chapuceros, aficionados, aprendices, pero no de profesionales.

Sin embargo unos no cumplen con los requisitos de capacitación ni de calidad, son impostores y estafadores. Otros a pesar de contar con título académico no ofrecen un servicio de calidad, y cometen fraude; pero hay otros que a pesar de no tenerlo, hacen un buen trabajo; son los casos de unos estudiantes de derecho o ingeniería, maestros de obra; en el vocabulario guatemalteco se les llama güizaches a los que ejercen la abogacía sin ser graduados a pesar de tener experiencia.

Entre el rango de profesionales tenemos deportistas que juegan bien y cobran altas sumas como Messi, cantantes Ricardo Arjona, cocineros, pilotos, predicadores, comediantes, lloronas, rezadoras, guardaespaldas hasta asesinos profesionales.

Pero una profesión de por si es insuficiente, sin valores, con un sentido riguroso de lo bueno o lo malo; unos médicos que practican abortos o eutanasia; están capacitados para realizarlos, pero carecen de valores éticos como el respeto a la vida, la dignidad de la persona. Un físico nuclear, químico o médico puede hacer bombas, experimentos con drogas o virus peligrosos en humanos, que sin un sistema de valores, pueden causar mucho daño.

Al investigar sobre los oficios básicos, remunerados, demandados con exigencia de calidad surge la más antigua, la del curandero o brujo, el que alivia las angustias emocionales, el que da explicaciones sobre la naturaleza y adivina el futuro; mucho antes que la prostitución que surge con la imposición del matrimonio monogámico.

El profesional además de prestar un servicio de alta calidad, debe contemplar los riesgos y secuelas de su práctica, previendo el peor escenario posible (PEP), para estar preparado en caso de error. Como los pilotos de avión que se entrenan en simuladores para resolver emergencias. El trabajo profesional debe estar garantizado para no caer en responsabilidades civiles o penales por mala práctica.

Llamamos chapuceros a los que trabajan con buenas intenciones, reparan cosas, pero sin garantía de calidad. Son aprendices o aficionados en el oficio y no tienen derecho al mismo cobro que el profesional. Su trabajo o chapuz puede ser barato pero defectuoso.

La usurpación de la calidad profesional se da cuando el servicio es malo o se carece de estudios o preparación. Cobra honorarios que no corresponden al valor del mismo, son los charlatanes que engañan y causan daño.

Unos abogados, ingenieros o médicos, entre otros, prestan o venden su firma y sello profesional a personas no graduadas, que realizan trabajos relacionados; cediendo fraudulentamente su calidad a quienes no la poseen.

En el honorario profesional no solo paga el acto físico del trabajo sino el costo del estudio, experiencia o capacitación para realizarlo; así si se da la popular anécdota del técnico que reparó una costosa computadora apretando un empalme y pasó una factura alta; en ello no sólo se incluía el hecho de apretarlo físicamente, si no de saber qué empalme.

Junto a la calidad del profesional, se debe mencionar la del cliente que contrata al profesional; que tiene el derecho de exigir calidad del trabajo y reconocer los honorarios correspondientes. Unos son clientes difíciles, cuando solicitan servicios colaterales ajenos a los pactados, garantías no contempladas o descuentos que reducen el margen de utilidad.

Un caso de cliente difícil fue Michael Jackson con el Dr. Murray que exigía medicamentos bajo condiciones riesgosas a las que el Dr. accedió y le causó la muerte. También cuando alguien se entera de que en el grupo hay un médico y le quiere hacer una consulta gratuita en medio de una reunión. O los que van al restaurante del amigo a pedir descuentos, porciones grandes y servicio especial sin pagar.

Para el pensamiento Zen el profesional debe poseer los atributos de concentración, meditación, disciplina, orden, perfección, experiencia en lo que hace; y debido a esto es notorio el profesionalismo de muchos trabajadores asiáticos.

En la cultura Maya de Guatemala las cualidades profesionales se refuerzan con los principios del: “Qach´umilal” o nuestra estrella, nuestra misión y vocación, cuando la persona practica su oficio con virtud. El “Rutz´aqat” o el alcance de la plenitud, la armonía, el cumplimiento de los trabajos y compromisos, es el valor que ayuda a las personas a buscar siempre el cumplimiento y satisfacción de los trabajos, compromisos, proyectos, obras, ceremonias, actos diálogos, negociaciones y todo lo que se emprende. “Rumituj qak´aslem” el valor del trabajo en nuestra vida, el Mitij es la cualidad de la persona diligente, dedicada al trabajo responsable y creativo que hace bien las cosas y con agrado. (Manuel Salazar Tetzagüic, “Fundamentos de Educación Maya”, ESEDIR-PRODESSA 2010).

El profesional no puede improvisar ni jugar al error y ensayo, debe ser certero en su práctica, experto, con un sistema de valores definido que garanticen su perfil ético ante la sociedad.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.